Especial Astiberri: 20 aniversario

Con motivo del 20 aniversario de Astiberri, hacemos nuestro particular homenaje recordando algunas de sus mejores obras publicadas

INTRODUCCIÓN

Zorionak zuri, zorionak beti, zorionak Astiberri, zorionak zuri. ¡Sorpresa! ¿Pensábais que no íbamos a festejar una fecha tan especial? Pues estabais muy equivocados. Como Zona Negativa hace año y medio, la editorial bilbaína cumple dos décadas en las cuales ha ido creciendo sin parar. 6 Premios Nacionales del cómic, 19 Premios del Salón del Cómic de Barcelona, más de 750 títulos en catálogo, 300 autores y autoras publicados… números asombrosos que hablan muy a las claras del excelso trabajo realizado por un grupo de personas que ama el mundo de las viñetas. Para celebrarlo como se merece, un nutrido grupo de redactores ha querido aportar su granito de arena recordando, año a año, algunos de sus tebeos más recordados. No están todos los que son, pero si son todos los que están. Aitor Aguileta, Alejandro Ugartondo, Ángel García, Diego García Rouco, Edu Sesé, Fer García, Igor Álvarez Muñiz, Jordi T. Pardo, Luis Javier Capote, Mariano Abrach, Nacho Pena, Pablo Menéndez, Raúl López, Raúl Gutierrez, Samuel Secades y Sergio Fernández soplan las velas con fuerza. Zona Negativa y Astiberri, eternos compañeros de viaje, amigos para siempre. ¡Muchísimas felicidades!

20 AÑOS, 20 OBRAS

2002 – MIS CIRCUNSTANCIAS, de Lewis Trodheim

Mis circunstancias de Lewis Trondheim, nombre con el que firma sus obras Laurent Chabosy (1964), es una obra clave en la evolución editorial de Astiberri, ya que fue una de las obras que les marco el camino a la hora de potenciar un tipo de cómic y un formato, la novela gráfica, que no se solía publicar en España en esos años. La misma revitalización que el cómic francobelga había sufrido gracias a la irrupción del propio Trondheim, junto a sus compañeros de L’Association.

Cuando publicaron esta novela gráfica Trondheim no era ningún desconocido en el mercado español, ya que tanto La mazmorra como Lapinot, sus dos series más conocidas, estaban publicándose desde hacía poco tiempo. Pero Mis circunstancias es una obra distinta a esas dos, ya que es un trabajo muy personal en el que el autor se desnuda mostrándonos todas sus miserias y pequeñeces. Un trabajo autobiográfico con mucho de catártico.

Originalmente apareció publicada en seis grapas tituladas Approximate Continuum Comics entre 1993 y 1994, editada por la editorial Cornelius. En ella el autor francés nos relataba casi en tiempo real su vida en esos dos años. Marcada por el incipiente éxito de sus trabajos, nuevo proyecto como La Mouche destinada al mercado japones, reuniones con sus compañeros de L’Association (por sus páginas vemos a J.C Menu, Émile Bravo, David B., Stanislas, Killofer o Duhoo), su relación con su pareja Brigitte, su mudanza a una casa en un pueblo de la zona de La Provence y el nacimiento de su hijo.

Como en todos sus trabajos los protagonistas son diversos animales antropomórficos, el propio autor es un ave con el ceño permanentemente fruncido. Se retrata como un hombre huraño, tímido, inseguro e hipocondriaco que nos deja ver todas sus inseguridades y dudas, tanto vitales como creativas. A diferencia de lo que vemos en otras obras autobiográficas no es ni autoindulgente, ni busca que el lector sienta pena por él, lo que le otorga a la obra un mayor grado de verosimilitud. También se aleja de esas obras al usar la imaginación para crear dobles de sí mismo y monstruos que personifican las peores partes de su personalidad, contra los que termina por revelarse. Además, consigue que los lectores empaticen con él ya que al mostrarse tan humano es imposible no verse reflejado de alguna forma.

Una divertida muestra de los mejor que puede ofrecer el género autobiográfico y un trabajo fundamental para comprender lo que fue la Nouvelle BD.


2003 – EL CORAZÓN DEL IMPERIO, de Bryan Talbot

No cabe duda de que Bryan Talbot (Wigan, Lancashire, Reino Unido, 1952) es uno de los autores británicos más influyentes del mundo del cómic, y su obra ha tenido una impronta fuera de toda duda en el medio; gran culpa de ello la tiene Las Aventuras de Luther Arkwright, toda una obra maestra de la ciencia ficción con la que Talbot jugaba con los universos paralelos como espejo deformante para hablarnos de nuestra propia realidad histórica; algo que terminaría de rematar con su secuela, El Corazón del Imperio, donde Talbot recopilaba gran parte de las características de su obra previa y las amplificaba de manera espectacular, regalándonos una de las mejores ucronías que nos ha dejado la ficción con esa visión alternativa e increíblemente rica en matices y metáforas de la Historia del Imperio Británico, y con ella reflejando todas las miserias del siglo XX a multitud de niveles, desde el económico al político, social y religioso; y todo ello con una trama apasionante donde la imaginación y el arte narrativo de Talbot volaban a una altura irrepetible.

Y es que Bryan Talbot ya había jugueteado con la idea de una Gran Bretaña (y Europa) alternativa con la espléndida Grandville, donde mezclaba violencia, conspiraciones, tramas detectivescas y homenajes a la BD y el cómic británico con sus animales antropomórficos con una visión política que, al igual que con la saga de Luther Arkwright y la obra que nos ocupa, El Corazón del Imperio, forjaba toda un crisol de referencias a nuestra actualidad a través del prisma de un pasado alternativo, mezclando hechos históricos con la trama ficticia de sus aventuras.

Podríamos decir que Talbot es una de las grandes figuras que Astiberri tiene en su fondo de armario; un autor que conquistó a público y crítica con la aclamada El cuento de una rata mala, que ganó el premio Eisner a mejor novela gráfica en 1995 y que nos regaló una de las más estremecedoras historias sobre el abuso sexual, aún hoy uno de los cómics más desgarradores y toda una experiencia lectora que traspasa las viñetas. Talbot fue puliendo su arte y su narrativa, colaborando en títulos tan importantes como Batman, Hellblazer o Sandman hasta alcanzar las cotas de belleza y profundidad como autor que nos da la versión integral de El Corazón del Imperio, todo un lujo de novela gráfica que se ve complementada por la también bellísima edición integral de Las Aventuras de Luther Arkwright, una lectura necesaria (aunque no imprescindible) para poder disfrutar en toda su amplitud de las bondades de su secuela. Una lectura, como toda la obra de Talbot, absolutamente imprescindible.


2004 – BLANKETS, DE CRAIG THOMPSON

Cuando Blankets llegó al mundo, Craig Thompson (Michigan, 1975) era prácticamente un novato. Solo había publicado Adios, Chunky Rice, una historia (bastante notable) sobre pérdida y crecimiento protagonizada por animalitos. Pero nos resulta imposible saber si el éxito masivo de Blankets le cogió por sorpresa. Al fin y al cabo, nadie emprende un proyecto de la envergadura y ambición de Blankets si no está seguro de su potencial. O quizás, y yo me inclino por esto, Thompson tenía fe y algo que contar.

En Blankets, Thompson nos cuenta la historia de Craig, un adolescente torturado y solitario que conoce a Raina. Raina es dulce, rebelde y dura, y entre los dos surgirá un amor tan blanco como las nieves del invierno. Bajo esta sencilla premisa se esconde una de las historias más desgarradoras y humanas que yo haya leído jamás.

Blankets es un voluminoso libro de seiscientas páginas que explora temas como el amor, la adolescencia, el amor adolescente, la soledad, la religión, la culpa, la fe y el sexo. Entre sus influencias se encuentran figuras de la talla de David B. (La ascensión del gran mal) y Charles Burns (Agujero Negro).

Al igual que sus mentores, Thompson entiende la página como un todo, y sus alusiones y digresiones pictóricas permiten entender la peculiar agonía de sus personajes, su tormento y su éxtasis.

A lo largo de su carrera, Thompson se ha internado en el diario de viajes (Cuaderno de viajes), en el cómic juvenil (Almondigas del espacio) e incluso ha vuelto por sus fueros románticos (Habibi), pero nunca ha estado mejor que en Blankets. La manera en la que el rigor se entrelaza con la finura para construir los trazos de Blankets es algo que, simplemente, está fuera de este mundo.

Todas las obras de Thompson han sido publicadas en España por Astiberri, y Blankets fue la primera de ellas. Blankets fue la piedra de toque del boom de la novela gráfica en nuestro país. Al publicar una obra de estas características (y en castellano y catalán, además) en un mercado en franca retirada, Astiberri mostró tanta valentía como Craig Thompson mostró a la hora de concebir la obra..


2005 – BERLÍN, DE JASON LUTES

En 2005, Astiberri publicaba la primera parte de Berlín, de Jason Lutes. Se daba comienzo entonces a una trilogía única, controvertida y valiente en lo social y político, no tanto por la crudeza de las imágenes (aunque de eso también tenga), sino por el esfuerzo por comprender la psicología de un conjunto tan abierto de personas y su reacción al fascismo.

Con plenas referencias tanto en lo literario (específicamente en la obra de Bertolt Brecht) como lo puramente cinematográfico (ese Cabaret, película por la que Lutes siente autentica admiración), se nos ofrece una visión cercana al problema, sin paternalismo o concesiones, en un ejercicio fiel a la crudeza de un tiempo que cambió tanto a Alemania como Europa. Más cercana al realismo que a otras perspectivas artísticas, se esfuerza por no resultar moralista , con una inquietud muy personal sobre la que el estadounidense no vuelca en absoluto el exceso de muchos de sus compatriotas a la hora de abordar temas tan sensibles y conflictivos. Cuando el núcleo principal de un trabajo está en un tema tan delicado es imprescindible entenderlo, estudiarlo y exponer conclusiones; atraverse a formular ciertos pensamientos y, por encima de todo, compartirlo para que el mensaje sea lo más real posible.

Es un debate muy presente todavía en el viejo continente. ¿Cómo se alza el fascismo? ¿Quién lo alimenta y quiénes lo protegen desde su parcela de poder? ¿Cómo siente el ciudadano corriente la deriva ideológica de un país?

Todas estas cuestiones están en el cómic, desde su primera escena, con la llegada a la gran ciudad, hasta la última, a lo largo de tres partes que constituyen una de las cumbres del medio, fuente de debate por su propio contenido y una obra fundamental para comprender el espíritu político de un tiempo que desencadenaría una de las mayores barbaries cometidas por el ser humano. En un blanco y negro clásico, con estilo y personalidad en el dibujo, el lector asistirá a una experiencia absolutamente arrebatadora.


2006 – BONE, DE JEFF SMITH

Hablar de Bone es hablar de uno de los cómics más grandes y geniales de la escena independiente. Planteado como una mezcla entre El Señor de los Anillos y las tiras cómics dominicales con obvios elementos del cartoon más slapstick, Bone es hoy en día un clásico al que todo lector de cómics que se precie de serlo debería acercarse al menos una vez en la vida.

No estamos ante un cómic de superhéroes, ni ante una historia de género negro o intimista, si no ante una épica saga de fantasía con mayúsculas protagonizada por tres extraños personajes llamados Bone, procedentes de Boneville, hogar de estos tres primos que no llegaremos a conocer en la obra principal, y que recibe dicho nombre al estar poblada íntegramentes por Bones, o lo que es lo mismo, personajes de color blanco hueso y apariencia de dibujo animado de la factoría de Tex Avery que vivirán interesantes aventuras.

La trama cuenta a través de varios números recogidos por Astiberri en diversas ediciones para todos los gustos en cuanto a precio y formato, y traídos en el pasado 2020 en un único y maravilloso integral que solo deja fueras spin offs y continuaciones ya recopiladas en otras ediciones y que quién sabe si no llegaremos a ver a futuro en otro integral, la historia de Phone Bone (el amable héroes de la historia que no eligió serlo), Phoney Bone (el avaricioso siempre dispuesto a arruinar la vida de sus semejantes con tal de obtener unas monedas) y de Smiley Bone (en tonto entrañable pero de buen corazón al que Phoney engaña casi sin proponérselo) que por azares del destino se ven obligados a luchar contra un gran mal, personificado en la langosta, el peor de todos los seres malignos.

Y hasta aquí puedo leer. Princesas, reyes, dragones, y hasta carreras a lomos de fieras vacas se dan la mano en esta épica, entrañable y descacharrante aventura que pese a su longitud se nos hace tan efímera como la vida de las estúpidas, estúpidas monstruoratas.

Una obra que Jeff Smith nos regaló como autor completo primero en blanco y negro y más tarde coloreada y que sin saberlo, estaba llamada a convertirse en una de las grandes del cómic independiente, así como de las más atípicas.

No podía faltar en nuestro catálogo de reconocimiento a la labor de Astiberri como editorial en nuestro país. Redactando esta crítica me ha entrada hambre así que no puedo evitar despedirme sin antes deciros… ¿Nos hacemos una Kiché?


2007 – ARRUGAS, DE PACO ROCA

Tenemos la suerte de vivir una época de esplendor en el cómic nacional, la calidad de las obras con la que mes a mes nos sorprenden las editoriales de autores patrios es tan elevada que cuesta decidirse ante uno u otro lanzamiento. Pero tengo la percepción de que no siempre ha sido así, y que el mercado del cómic nacional durante demasiado tiempo ha sido excesivamente hermético por el lector de a pie más propenso a acercarse a héroes con coloridas vestimentas o importaciones del país del sol poniente. Y entonces algo hizo clic y aunque sería injusto buscar ese punto de inflexión que acercó el cómic a ese lector no habitual es imposible no caer en la cuenta en la importancia del papel de Arrugas de Paco Roca en esa apertura hacia el gran público.

Arrugas funciona por muchos motivos, por tratar sobre una enfermedad terriblemente cercana, el Alzheimer, con mucho respeto, por incorporar al drama esas pinceladas de humor, sin lugar a dudas por la caracterización de los personajes y por supuesto por el trazo fino y elegante de Paco Roca. Evita el uso de una narrativa cargada, el número de viñetas oscila entre las tres y nueve jugando con primeros planos rebosantes de exprevisidad combinados con planos generales para poner en contexto al lector pero siempre con la misma premisa la importancia capital de cada una de las viñetas han de ser los personajes y cuesta encontrar alguna en la que no aparezca alguno de ellos.

A buen seguro que si preguntamos a los responsables de Astiberri dirán que esta fue una obra capital en el devenir de la editorial, y no solo a nivel económico que seguro que pasarán años y años y seguirán habiendo reediciones de la misma, sino porque fue el espaldarazo definitivo para que Paco Roca pudiese gestar a continuación obras de una importancia mayúscula como: El invierno del dibujante, Los surcos del azar, El tesoro del Cisne Negro, la reciente Regreso al Eden o la que por motivos personales es mi favorita de toda su producción: La Casa. En cada una de ellas es como si el autor hubiese dejado un pedacito de su alma, tuve la suerte de charlar años atrás con él y esa sensación de paz, de buenas vibraciones que transmiten sus historias son 100% Paco Roca, le estaremos eternamente agradecidos por compartirlo con nosotros.


2008 – ESSEX COUNTY, DE JEFF LEMIRE

Essex County, Ontario es una ciudad canadiense muy corriente que en 2008 se convirtió en la primera obra de largo recorrido de Jeff Lemire, quien utilizó a su ciudad natal como protagonista de una historia tan corriente como enternecedora que nos llega al corazón desde su primera lectura.

Dividida en tres tomos titulados, Historias de la Granja, Historias de Fantasmas, y La Enfermera Rural, Lemire nos cuenta a través de este cómic cómo es la vida en un pueblo canadiense típico en el que las granjas, el Hockey y los deseos de juventud que se convierten en cenizas en la vida adulta marcan toda la narración.

Dibujada también por Lemire, que hace aquí las veces de autor completo, Essex County toca por primera vez aquellos temas que se convertirán en recurrentes en la obra de Lemire, tales como la importancia de la familia, de los sueños de infancia, y la amargura que muchas veces se conoce en la madurez. No veremos aquí superhéroes volando con una capa, ni grandes guerreros librando batallas igualmente grandes, pero sí personajes tan reales como nuestros padres, amigos, hermanos o nosotros mismos, que luchan día a día por vivir su vida en un pueblo que esconde más secretos de los que en un principio pueda parecer.

Antes de la magnífica Royal City de Image Comics, Top Shelf Comics, publicó esta obra de Jeff Lemire, que al margen de otros trabajos primerizos es casi su ópera prima y que sigue esa estela. Astiberri la recopiló en tres volúmenes coincidentes con la estructura de trilogía de la obra, habiendo llegado recientemente en un volumen integral que nos permite disfrutar de toda la obra en un solo tomo.


2009 – UNA VIDA ERRANTE, DE TATSUMI YOSHIHIRO

La historia del manga tuvo un punto de inflexión a mediados de los años sesenta cuando empezaron a aparecer en el mercado japonés las primeras publicaciones especialmente dirigidas a un público adulto. Estas historias acabaron siendo designadas bajo el término de gegika abriendo todo un campo de experimentación a toda una nueva generación de mangakas.

IKEGAMI Ryoichi, KOIKE Kazuo y KOJIMA Goseki, SAITO Takao, SHIRATO Sanpei, TSUGE Yoshiharu, UMEZZ Kazuo y el propio TEZUKA Osamu, entre otros muchos, crearon obras más maduras en las que se podían tratar temas muy diferentes a los que se podían ver en las publicaciones infantiles. Pero si hay una figura clave de este movimiento es TATSUMI Yoshihiro, el apodado “abuelo del manga alternativo japonés” y “padre del gegika”.

Tatsumi había crecido con las historias de Tezuka y eso le llevó a iniciar su carrera en el mundo del manga a una edad muy temprana. Pronto se percató que el manga que se producía cuando él era joven estaba todo cortado por un mismo patrón y había una audiencia mayor que no tenía historias que hablasen de ellos. Esto le llevó a convertirse en un firme defensor del gegika y a producir historias que se convertirían en referentes para otros de sus compañeros.

Es en Una vida errante donde Tatsumi nos narra la aparición del gegika y su impacto en el mercado manga posterior a la Segunda Guerra Mundial. Lo hace desde la autobiografía, en una obra monumental que nos cuenta sus primeros contactos con las viñetas durante su infancia, las dificultades para hacerse un hueco en el medio durante su adolescencia y el surgimiento del gegika en un contexto social complejo y en extremo competitivo.

Una vida errante es una historia del manga en primera persona que además nos ofrece una acercamiento lleno de matices a la figura del mangaka. Una obra contada con pulso a través del nostálgico dibujo de Tatsumi que puede ser una puerta inmejorable de entrada al universo de este autor. La obra editada por Astiberri en dos volúmenes ganó en 2009 el Premio Cultural Osamu Tezuka. Son propuestas como estas las que hacen grande a un catálogo como el de Astiberri.


2010 – OPERACIÓN MUERTE, DE MIZUKI SHIGERU

Si en algo no se ha prodigado Astiberri durante estos veinte años de trayectoria, ha sido en la edición de manga, ya que en este largo período de tiempo han publicado poco más de una docena de títulos. Ante esta escasa cifra podríamos pensar que no existe un gran interés por su parte en este sector del mercado, pero si analizamos las obras de origen nipón que han visto la luz bajo su sello, podemos observar que cuando se han animado a ello han demostrado un excelente criterio de selección, ya que todos los cómics japoneses que han editado hasta la fecha son títulos de una grandísima calidad y, ante todo, esperan hasta dar con aquellos que se ajusten perfectamente a su línea editorial, como lo demuestran los trabajos de autores como Tezuka, Tatsumi, Yamamoto, Taniguchi o Abe. En su haber cuentan también con ser la editorial que ha apostado decididamente por publicar en nuestro país la obra de MIZUKI Shigeru, uno de los grandes senseis de la historia del manga.

En la carrera de este indispensable autor podemos distinguir dos vertientes, que a veces se entrelazan para concebir obras únicas. La primera de ellas es la dimensión fantástica, en la que rescató ciertos elementos del folklore japonés, que estaban quedando en el olvido con la llegada de los nuevos tiempos, como los yôkai, espíritus de la mitología nipona, a los que dio la forma con la que muchos los conocemos en la actualidad. La otra vertiente es la autobiográfica, donde repasa los momentos más decisivos de su vida. En este segundo grupo se encuadra Operación Muerte, en la que encontrábamos un desgarrador episodio de la autobiografía de este indispensable autor, concretamente de su experiencia en la II Guerra Mundial, conflicto en el que participó como soldado y en el que contrajo la malaria y perdió su brazo izquierdo.

En este manga vemos como un destacamento de soldados japoneses es enviado a ocupar una isla del Pacífico, sin ningún tipo de intendencia y con el único objetivo de matar a tantos enemigos como pudieran antes de que les llegase a ellos el turno de morir. Mizuki realiza aquí un duro retrato, en el que critica el escaso valor que los altos mandos japoneses daban a la vida humana de sus compatriotas y da voz a quienes nunca tuvieron la oportunidad de poder contar su historia.


2011 – CRÓNICAS DE JERUSALÉN, DE GUY DELISLE

En su décimo aniversario Astiberri publicó una de las mejores obras de Guy Delisle en el género de crónicas y periodismo del medio del cómic. Como decimos, no fue la primera que realizó ni la primera que publicó la editorial ni con la que se hizo conocido el autor, pero sí fue reconocida como obra en el Salón Internacional del Cómic de Angoulême 2012 con el premio al mejor álbum. Por ello, entre otras razones, también la escogimos para ubicar a Delisle en este repaso de la historia de Astiberri.

Luego de habernos hecho viajar por distintos puntos de Asia, aquí el historietista canadiense nos lleva con su lápiz a recorrer el centro neurálgico de tres religiones y de otras tantas civilizaciones a partir de su estancia en la ciudad de Jerusalén, acompañando a su esposa que trabaja como Médica Sin Fronteras. Desde su subjetividad y sus prejuicios al arribar (que pueden ser los mismos para la mayoría de los ciudadanos de Occidente) hasta conocer detalles de la vida cotidiana en esta ciudad tanto para judíos como musulmanes o cristianos, o sean israelíes, palestinos, expatriados y todo lo que pueble ese punto tan relevante para toda nuestra historia y presente. Conocemos los detalles de los conflictos políticos sumados a los religiosos que acumulan años sin resolución, lo que no hace más que agravarlos; desde las dificultades para trasladarse por todo el territorio así como para salir y volver a entrar hasta los diferentes días de descanso según la práctica de cada cual.

No solo a través del punto de vista medianamente compartido con el autor podemos empatizar con la narración sino también a través de su dibujo simple y directo (que aquí por primera vez incorpora colores, la mayoría de las páginas a un solo color por escena pero con diferentes tonalidades), y sentir que estamos conociendo Jerusalén a partir del año que vivió allí con su familia. En ello también aporta la voz de Delisle, como si un amigo estuviera relatándonos sus días del año de vida en otra ciudad con su humor y sensibilidad personal. Conocemos sitios históricos para la cultura mundial, y vivimos momentos de alta tensión como puede ser un bombardeo, hasta situaciones igual de tensas pero en escala más pequeña tal como perder una vivienda en ese contexto mucho más complejo de lo habitual para nuestras sociedades.

Este es un excelente trabajo que aunque narre un año específico sigue siendo de enorme actualidad lo que pudo relevar el autor y la manera en que logró plasmarlo. Del mismo modo podemos viajar con él por Shenzhen, Pyongyang y Rangún. Pero además destacó con su Guia del mal padre, con el policial en clave de humor de Inspector Moroni y el trabajo periodístico pero a través de entrevistas de Escapar. Historia de un rehén, todas publicadas por la cumpleañera.


2012 – ATHOS EN AMÉRICA, DE JASON

Uno de los autores más importantes y prolíficos de la editorial bilbaína es el noruego John Arne Sæterøy, que firma sus trabajos como Jason (1965). A lo largo de los veinte años de la editorial han editado la práctica totalidad de sus obras. Entre las que destacan No me dejes nunca, Yo maté a Adolf Hitler o El último mosquetero. Es uno de los autores más personales y con un estilo más reconocible del mundo que ha visto sus trabajos publicados por todo el planeta.

Como en todas las antologías de historias cortas el resultado es irregular, con algunas más acertadas que otras. La historia que da título a esta recopilación funciona a modo de precuela de El último mosquetero, uno de sus mejores trabajos. Lo mismo que sucede con El caballo que ríe, que retoma personajes de la historia & de Low Moon. Abre el tomo El cerebro que no quería Virginia Woolf una de esas mezclas que tanto le gusta hacer al autor, en este caso a la película ¿Quién teme a Virginia Woolf? le añade un científico loco con un plan descabellado para mantener viva a su esposa extraído de El cerebro que no quería morir. También tenemos Un gato venido del cielo que parodia las autobiográficas que tanto se dan el cómic, mostrándose como un ser humano despreciable y egoísta. Las dos restantes son Tom Waits en la Luna en la que vemos un interesante juego de narraciones paralelas y un giño al cine de serie B, y Adiós, Mary Ann, todo un homenaje al cine de género negro.

Athos en América recopila seis historias cortas, que, quizás, no sean las mejores del noruego, pero en las que encontramos algunas de las constantes de su obra y sirven de claro ejemplo de lo que podemos esperar del autor. Estas historias están protagonizadas como siempre por animales antropomórficos, con un estilo de dibujo muy limpio con colores planos deudor de la línea clara de Hergé, con muy pocos diálogos o directamente mudos, con mezclas de géneros, cuyos tópicos retuerce para adaptarlos a su particular universo creativo, y referencias a otros medios como el cine, en particular por el de género y el clásico, la música o la literatura. Todo ello mezclando con un punto de melancolía y mucho surrealismo.

Una buena obra para conocer al noruego y dejarse atrapar por uno de autores más originales y estimulantes del cómic mundial.


2013 – BEOWULF, DE SANTIAGO GARCÍA Y DAVID RUBÍN

Beowulf de Santiago García y David Rubín fue una apuesta muy fuerte de sus autores y de Astiberri por producir una obra espectacular que fuera completamente autóctona pero perfectamente exportable a otros mercados. Tanto el formato, un voluminoso álbum de gran formato y 200 páginas, como el contenido, con un dibujo exuberante de Rubín y un relato cargado de épica protagonizado por uno de los grandes héroes de la literatura europea, transmiten esa sensación de grandeza y el conjunto cumple con creces los objetivos buscados.

El proyecto nació como una iniciativa de Santiago García que iba a ser dibujada por Javier Olivares. Cuando éste último abandonó el proyecto David Rubín se ofreció a dibujarlo, y junto a García, le dieron un nuevo enfoque a la obra. La historia de Beowulf es la adaptación al cómic del poema anglosajón que narra el enfrentamiento entre el héroe danés que da titulo al álbum y el monstruo Grendel. Un poema épico (e incompleto) que ha influenciado a numerosos autores a lo largo de los siglos y que García y Rubín adaptan de forma fiel y, se podría decir que, comedida ya que apenas se apartan del relato original.

Con una base argumental tan acotada, aunque impregnada de una épica inmaculada, es el dibujo de David Rubín el que eleva la obra a otro nivel, impactante y visceral, y el que la acaba convirtiendo en un clásico y en un referente que sigue llamando poderosamente la atención después de ocho años desde su publicación. Rubín venía de firmar como autor completo el Héroe, con la que había sorprendido a propios y extraños y cosechado un notable éxito. En Beowulf, el artista gallego echó el resto y con su personal estilo creó una páginas espectaculares, dotadas de una narrativa apabullante que conseguía resaltar la acción y mostrar unos personajes más grandes que la vida, haciendo honor a los arquetipos heroicos que representan. Un trabajo superlativo completado por un coloreado realizado por el propio Rubín y resaltado por ese gran formato escogido para el álbum.

La obra brilla con luz propia en el notable historial de estos dos artistas cuyas carreras no han hecho sino cosechar grandes éxitos y también destaca en el catálogo de Astiberri, quien apostó fuerte con esta obra y ganó. Tres ediciones llevan ya lo que demuestra el interés que sigue despertando este magnífico Beowulf. Nuestro compañero Raúl Silvestre lo vió así en el 2013.


2014 – MURDERABILIA, DE ÁLVARO ORTIZ

En Astiberri siempre han tenido muy buen olfato a la hora de apadrinar obras y autores tanto del ámbito internacional y nacional. En ese sentido, uno de los casos más llamativos y atípicos sería el del zaragozano Álvaro Ortiz. Después de varios años de obras autoeditadas y un par de trabajos menores para Edicions de Ponent, la publicación en 2012 de Cenizas marcaría un antes y después en la carrera del autor.

Este título realizado gracias a la beca de Alhóndiga Bilbao en la Maison des Auteurs de Angoulême fue publicado en nuestro país por Astiberri. La relación con esta editorial se tornaría muy productiva a partir de entonces para Ortiz que en 2014 publicaría con ellos Murderabilia y en 2015 Rituales. En el caso de Murderabilia tenemos el mejor ejemplo del universo de Ortiz con una historia llena de un exquisito humor negro y una trama tan surrealista como cotidiana y humana. Este trabajo le valió a se creador una nominación al premio a la Mejor Obra Española en el Salón Internacional del Cómic de Barcelona.

La historia de Murderabilia está protagonizada por Malmö Rodríguez, un joven escritor que vive con sus padres y cuya vida se torna en una locura después de heredar de su tío un par de gatos negros. Los dos felinos parecen lo más normal del mundo, pero un coleccionista de objetos relacionados con sucesos trágicos se pone en contacto con él para ofrecerle una cuantiosa suma por ellos.

Una premisa que sirve a Ortiz para ofrecernos una historia delineado con esa curiosa atmósfera que destilan sus obras y que son el resultado de un humor punzante, una renuncia consciente a los convencionalismos y un “comprimido” apartado gráfico con el que su autor retrata realidades y ficciones de nuestro tiempo.

Las obsesiones como punto de fuga de la realidad, la creciente conspiranoia de la sociedad, la inestabilidad económica, la falta de expectativas en el futuro de la juventud, la ambigüedad moral que acompaña a la modernidad… Ortíz nos ofrece un retrato desolador del mundo moderno, pero al mismo tiempo nos ofrece una ficción que nos reconforta más de lo que nos gustaría reconocer.

Murderabilia es un ejercicio de estilo visual y narrativo de unos de los autores más peculiares que podemos encontrar en el catálogo de Astiberri. No olvidemos tampoco que esta obra se encuentra en camino de convertirse en una serie de televisión.


2015 – LA BALADA DEL NORTE, DE ALFONSO ZAPICO

Una de las características de Astiberri que más apreciamos los lectores es su decidida apuesta por los autores españoles y su intención de contribuir a la construcción de una industria nacional del cómic, hasta el punto en que autores como Roca, Moreu o Rubín, entre muchos otros, son irremediablemente asociados con una editorial que produce y/o publica sus cómics realizados para otros mercados. Esto es exactamente lo que ocurre con Alfonso Zapico, un autor de la casa que representa a la perfección sus valores y bondades. 2015 fue el año en el que arrancó la publicación de la que es hasta el momento la obra más ambiciosa de este autor, con la que está escribiendo una página en la historia del cómic español, algo que no era tarea fácil tras ganar unos años antes el Premio Nacional de Cómic gracias a su trabajo en Dublinés. La balada del norte es un notable ejercicio de memoria histórica que rescata del pasado la revolución minera de 1934, una inserrucción obrera de profundas connotaciones políticas que consiguió establecer un régimen socialista en determinadas localidades asturianas, ocurrida durante el período radical-cedista de la II República, con un gobierno central dirigido por Alejandro Lerroux.

En esta tetralogía se produce un choque entre dos mundos opuestos, encarnado en el amor que surge entre Tristán Valdivia, periodista sin éxito e hijo del marqués de Montecorvo, e Isolina, la humilde hija de Apolonio, uno de los líderes de la revolución minera. El espléndido planteamiento de Zapico arranca con una doble narración paralela que nos lleva a conocer la cómoda vida de los propietarios de las minas y la miserable existencia a la que se veían abocados sus trabajadores, dos experiencias vitales que se van entrelazando a medida que estalla el conflicto y se producen las distintas fases del mismo. Además se ofrece una amplia panorámica de la revolución, mostrando su eco en la prensa, las repercusiones que tuvo para el gobierno central y los procedimientos empleados por sus dirigentes para poner fin a la rebelión, poniendo las bases para que dos años más tarde se produjese la Guerra Civil.


2016 – LAMIA, DE RAYCO PULIDO

Según la mitología griega, Lamia fue una amante de Zeus (cómo no) que despertó los celos de Hera (cómo no). La Primera Dama del Olimpo descargó toda su furia sobre la infeliz mujer y la castigó arrebatándole a sus hijos, provocando que Lamia se volviera loca de pena y empezara a robar y a devorar a los hijos de otras madres, en una eterna venganza cegada por el dolor. Un relato en el que, como suele pasar, el pecado carnal de un hombre desencadena un sinfín de consecuencias sobre las mujeres afectadas, pero no sobre él. Sin embargo, la Lamia que Rayco Pulido presentó al mundo tenía otros planes para aplacar su rabia.

Nacido en Gran Canaria en 1978 y licenciado en Bellas Artes, Rayco Pulido comenzó sus andanzas en el mundo del cómic con Final Feliz (2004) y Sordo (2008), dos obras en las que ponía su lápiz al servicio de otros guionistas, para terminar ejerciendo como autor completo en Sin Título 2008-2011 y Nela. Sin embargo, fue en 2016 cuando su nombre se hizo gigante con una obra que haría un camino de menos a más entre el pabellón de críticos, hasta hacerse finalmente con un sorprendente pero absolutamente merecido Premio Nacional del Cómic por esta Lamia publicada por la editorial bilbaína.

Lamia nos traslada hasta la Barcelona de la posguerra para presentarnos a Eulalia, una joven embarazada que trabaja como guionista en un exitoso consultorio radiofónico que espera con ilusión el nacimiento de su hijo, pero que sufre por la desaparición de su marido, del que no sabe nada desde hace semanas. Laia, como la suelen llamar, se encomienda desesperada a los servicios de un afamado detective para encontrarlo, pero la atención de este peculiar sabueso se verá acaparada por el caso de un asesino en serie que tiene en jaque a la policía de la Ciudad Condal. Sin embargo, puede que entre caso y caso, el detective descubra ciertas incongruencias en el encargo de la joven embarazada. Puede que esa mujer llamada Laia esconda secretos muy profundos detrás de su inofensiva apariencia.

Rayco Pulido se corona aquí con una obra que impacta en todos sus elementos definitorios. El arte de Lamia es un delicadísimo trabajo en blanco y negro puro, llena de contrastes y de trazos geométricos que respiran un profundo aroma a art decó. Un estilo tremendamente personal, que nos hace imaginar que si Wes Anderson hiciera un cómic, debería contar con Pulido a los lápices, pero que sin embargo contrasta con su oscura trama. Porque a partir de una presentación inspirada en las cartelas del cine mudo y estructurando la obra (o la farsa) en 18 actos, el autor canario arma un singular noir costumbrista que pone el foco en la violencia soportada por las mujeres en su entorno más cercano, usando como escenario un periodo de nuestro país especialmente caracterizado por su oscuridad y su fanatismo. Una obra maravillosa en la que su desquiciada protagonista nos hará sentir incómodos, pero quizás no tanto como el mundo en el que le tocó vivir.


2017 – SEX CRIMINALS, DE MATT FRACTION Y CHIP ZDARSKY

Poco tardó Sex Criminals en hacer que pusiéramos un ojo en ella. Con apenas un par de números, allá por el 2013, esta serie de Image ya demostraba ser única, su Eisner a mejor serie nueva lo confirmó y que Astiberri se lanzase a publicarla unos años después, en 2017, una época en la que el cómic independiente estadounidense aún tardaba en llegar traducido a nuestras librerías, fue tomada como una magnífica noticia. La editorial de Bilbao tiene buen ojo para las historias, esta entrada que hacemos hoy lo demuestra, pero también tiene cuidado a la hora de publicarlas, la calidad del formato es importante para ellos y no son de los que dejan las cosas a medias.

En este sentido tuvimos una ventaja, la publicación de Sex Criminals en su país de origen seguía una cadencia de unos cinco números al año aproximadamente, parones que nosotros apenas hemos notado dados esos casi cuatro años de diferencia, finalizando la serie hace unos pocos meses, en el número 69, y con el último tomo acercándose cada vez más a nuestras tierras. ¿69?. Sí, pero no porque la serie tenga 69 cómics, en realidad solo hay 31, pero esa es la numeración del último de ellos. ¿Porque supone un salto en el tiempo?, sí, en cierta medida sí, pero en realidad es porque sus autores son unos cachondos y quieren que la vinculación de la historia con el sexo sea absoluta.

Y es que de autores como Matt Fraction y Chip Zdarsky nos podemos esperar cualquier cosa. El primero es conocido por su trabajo para Marvel con Iron Man, Puño de Hierro u Ojo de Halcón, entre muchas otras, aunque tiene obras propias interesantes como Casanova o Satélite Sam. Al segundo se le conocía menos, aunque tiene más premios, y su faceta como escritor también en Marvel es lo que le ha hecho famoso en la actualidad, gracias a sus trabajos en Spiderman: Toda una vida o la actual etapa de Daredevil. Por separado pueden parecer serios, en ocasiones, pero juntos son unos gamberros con los que te ríes, y mucho.

Sex Criminals es única, mezcla robos, humor, historias de parejas, persecuciones y mucho más, con la que se disfruta página a página, pero que oculta una triste historia de amor, y desamor, profundizando en la soledad. Suzie es una joven que hará un descubrimiento impresionante, cada vez que llega al orgasmo el tiempo se para, pero también descubrirá que no es la única, y eso le llevará a situaciones de todo tipo. El sexo es una constante en la serie, como lo son los crímenes, el título no engaña, pero por mucho que nos podamos reir con situaciones divertidas el tratamiento que dan los autores a este tema es magnífico, real e incluso divulgativo. Todo un imprescindible de la actualidad estadounidense.


2018 – ¡UNIVERSO!, DE ALBERT MONTEYS

Todo lector de El Jueves, y muchos de los que no leían la famosa revista satírica, conocemos a Albert Monteys (Barcelona 1971) por ser uno de los integrantes con mayor talento que conformaban el ya disuelto grupo. El dibujante y guionista estaba acostumbrado a trabajar historias con estructura de chiste de entre una viñeta y dos páginas, ya que 18 años que estuvo en la revista dieron para que coger costumbre. Por eso él plantea siempre que ¡Universo! es sin duda alguna su trabajo más complejo y con el que más a sufrido, por obligarle a salir de su zona de confort. Un proyecto que ha traído al autor el reconocimiento de toda la crítica y público, y el prestigio que acompaña la nominación que obtuvo a los premios Eisner del cómic 2017, en la categoría de mejor cómic digital.

Tras su abrupta salida de la revista junto a otros dibujantes por un conflicto interno, se vio de alguna manera liberado de aquella publicación semanal que le había tenido absorto y atado, pudiendo por fin dedicarle tiempo a un proyecto diferente. Con la incertidumbre a sus espaldas, los autores Marcos Martín, Muntsa Vicente y Brian Vaughan, que llevaban ya un tiempo en 2015 publicando el cómic The private eye (2019 Gigamesh) en su plataforma digital Panel Syndicate, estaban buscando nuevos autores que respaldasen la plataforma con sus proyectos. Y se encontraron, para nuestra fortuna, con Albert Monteys y su ¡Universo!

¿Pero de qué va ¡Universo!? ¿Qué encierra ese cómic con formato apaisado? Pues bien, en las 196 páginas que ocupa el cómic, conviven 5 historias de ciencia ficción. Mercantilización de los átomos, inteligencias artificiales con pretensiones amorosas, extraterrestres con comunicación metafísica, luchas por la supervivencia de la conciencia propia, viajes temporales que disgregan la realidad. Esto es a grandes rasgos lo que podremos encontrarnos en este asombroso volumen. La historias, pese a ser auto conclusivas y tener entidad propia, ajena a las demás, tienen algunos nexos intermitentes, como algún personaje de una historia que arremete en otra sin previo aviso.

En cuanto al dibujo, qué decir. Es una maravilla. Parecido en forma al que nos tenía acostumbrado en su publicación semanal, pues es imposible liberarse de un estilo afianzado durante casi dos décadas, pero con un refinamiento muy notable. Con una línea muy clara y precisa que hace de la página un lugar agradable al que acudir. El color en su mayor parte sin texturas, acompaña al trazo de forma elegante y sin emborronar la calidad de lo que rellena.

¡Universo! Es sin duda una compra que debe estar asegurada para todo amante del género. Pero su grandeza radica en lo accesible a sus historias pese a no ser un lector asiduo de la ciencia ficción. Un cómic entretenido, de lectura ágil y que, como pasa con todas las grandes obras, deja un poso de reflexión tras cada una de sus historias.


2019 – LA DIVINA COMEDIA DE OSCAR WILDE, DE JAVIER DE ISUSI

Ganador del Premio Nacional del Cómic, Javier de Isusi realiza un repaso a la etapa parisina del dramaturgo dublinés. Un período, este, con más sombras que luces de un genio caído en desgracia tras saborear las mieles del éxito. Según el autor bilbaíno La divina Comedia de Oscar Wilde es “literatura gráfica, no una biografía”. Algo que se comprueba al ojear la fantástica edición de Astiberri habida cuenta del magistral tratamiento desde la absoluta admiración profesada por el propio Isusi.

A pesar de su declive (económico y creativo), estigmatizado por ser homosexual, seguimos encontrándonos con un genio, brillante con cada aportación. La Divina Comedia de Oscar Wilde resulta un sentido homenaje a su figura, utilizando además citas y referencias textuales que sientan divinamente (nunca mejor dicho) al acabado final. La historia se centra en la última parada de su vida antes de decir adiós a los 46 años. Realidad reconvertida en ficción siendo el personaje de Wilde el gran protagonista de la representación mientras vemos como el alcohol es el antídoto para calmar su atormentada alma.

En un particular juego de espejos, Isusi sitúa a Wilde enfrente de la obra de Dante Alighieri comparando momentos clave de su vida (como hizo el propio Wilde mientras estuvo en prisión) con el icónico viaje al infierno. Sin embargo, Isusi da cierta tregua al personaje permitiéndole alcanzar, en cierta parte, el paraíso anhelado. Al final de la novela gráfica se nos ofrece una guía de personajes que ayuda con la cantidad de secundarios (Reginald Turner, Manuel Machado…) que a lo largo de la obra aportan sus testimonios (a modo de documental) además de acompañar al protagonista. Una muestra más del laborioso trabajo de documentación del autor.

Acuarelas y lápices se combinan para regalarnos un precioso apartado visual que nos transporta a la capital francesa de finales del siglo XIX. Todo ello aderezado con chispeantes diálogos que contrastan con las miserias del propio Wilde. Este cómic surgió gracias a una beca del Gobierno Vasco, aunque era una idea que rondaba la cabeza de Isusi desde hacía tiempo. De hecho, en su bagaje ya tuvo una primera aproximación a la figura de Wilde ilustrando El retrato de Dorian Gray ocho años atrás. Antes de alcanzar el éxito con La Divina Comedia de Oscar Wilde, Isusi ya había dejado su impronta en Astiberri con aventuras de corte clásico (Los viajes de Juan Sin Tierra), abordando el conflicto vasco (He visto ballenas) o tratando temática social (Asylum).


2020 – LA CÓLERA, DE SANTIAGO GARCÍA Y JAVIER OLIVARES

Tras conseguir el premio Nacional del cómic en el año 2015 gracias a Las Meninas, Santiago García y Javier Olivares realizaron una apuesta ambiciosa en su tercera colaboración. Remontándonos a la cultura clásica, La Cólera fusiona las historias narradas por Homero en La Iliada y La Odisea para ofrecerlas en un formato sinigual. Aquiles es el protagonista casi absoluto de este cómic que, pese a estar ambientado en la Guerra de Troya, no profundiza demasiado en ella. Sin embargo, eso no es óbice para que veamos acontecimientos ya conocidos como la muerte de Patroclo, el enfrentamiento con Héctor, el célebre talón o el no menos ilustre caballo. El trabajo realizado por Olivares (Warburg & Beach) es extraordinario. La ilustración gana enteros llegando a presentar viñetas que se comportan como auténticos lienzos.

La narrativa es innovadora y refrescante, proponiéndonos un giro literal que nos vuela la cabeza por completo. La jugada maestra de La Cólera conecta pasado y presente. La historia se repite como si fuera un bucle infinito, aunque cada vez es más decadente. La versión femenina de Aquiles tiene una visión del legado que dejarán. Un futuro en el que los abusos están a la orden del día en una sociedad patriarcal voraz que desprecia y pisotea a los marginados/refugiados. La dualidad de su protagonista es otro de los aciertos de este cómic en tiempos de inclusión. La Cólera es un relato antibelicista en el cual sus propios personajes debaten sobre el porqué del conflicto y el eco de sus actos.

De la cólera de Aquiles surge la moderna Europa, mucho más acomodada y menos beligerante que antaño. Una vez muerto el protagonista, es Ulises quien recoge el testigo hasta el final de sus días. El delicioso último acto aguarda para las reflexiones finales. Publicada en los albores de la pandemia, La Cólera acompañó a unos pocos en época de confinamiento y resultó ser el primer programa de la iniciativa #quedateencasa a la que nos unimos en Zona Negativa. Santiago García es uno de los guionistas más prolíficos para Astiberri. El Vecino, ¡García!, Beowulf son algunas de sus obras más populares. Su primer proyecto con Olivares data del año 2009 cuando realizaron El extraño caso del doctor Jekyll y mister Hyde. En La Cólera ambos dan en la diana consiguiendo su mejor trabajo. Un enfoque muy personal que cuenta con un apartado artístico superlativo. Candidata a cómic del año y a gozar de la eternidad.


2021 – SEMILLAS, DE ANN NOCENTI Y DAVID AJA

Llegamos a la actualidad y, aunque solo llevemos tres meses de 2021, Astiberri ya tiene un buen puñado de obras que merecen la pena. Para finalizar nos vamos con un auténtico must have, un cómic que llevábamos tiempo esperando y que por fin hemos podido disfrutar, además con una edición muy cuidada, en consonancia con la historia que nos ofrece, que se hizo contando con los autores y muy cercana a la realizada en su país de origen.

Semillas es una historia de un futuro posible, triste y desolador, donde la humanidad ha fallado al planeta y por tanto a ellos mismos. Un mundo distópico en el que la vida de la Tierra se apaga. Allí una periodista en busca de la gran noticia se encontrará con un amor imposible entre un alienígena y una mujer, y tendrá que correr peligros y tomar decisiones difíciles para averiguar la verdad. Lo que en principio parece una obra ecologista de ciencia-ficción pronto se torna en un thriller de tintes noir con una inmensa capacidad para hacernos reflexionar sobre temas muy variados. Eso sí, la ecología y el maltrato al entorno es una constante en la obra.

Los cambios sociales, la corrupción, la manipulación de los medios y hasta el ludismo, como opción frente a la vorágine tecnológica actual, son asuntos que se van tratando poco a poco en los cuatro capítulos de los que consta este tomo, pero siempre sin forzar y al servicio de la historia, dejando el peso en los personajes y creándolos con cuidado y detalle. Porque Semillas es sobre todo una historia muy detallista.

Los autores son dos pesos pesados del noveno arte. Nuestro David Aja, conocido y reconocido por trabajos como Puño de Hierro y Ojo de Halcón, de lo mejor que ha dado Marvel en los últimos años, se une a Ann Nocenti, autora que deslumbró hace más de treinta años en la misma editorial con obras que han pasado a la posteridad como Longshot o su etapa en Daredevil. Ambos se fusionan para crear una obra muy personal absolutamente recomendable y que costará superar. La narrativa es impecable, la construcción de las páginas es bellísima y el bitono aplicado hace que entremos de lleno en este terrible mundo, aunque siempre hay lugar para poner una pizca de esperanza en nosotros mismos. Decir que es un cómic recomendable es quedarse corto.


Y ADEMÁS…

BONUS TRACK

BELLA MUERTE, DE KELLY SUE DECONNICK Y EMMA RÍOS

Cuando dos personas como Kelly Sue DeConnick y Emma Ríos se unen para hacer un cómic hay que ir corriendo a por él. Su carrera habla por ellas y esta serie no hace más que certificar lo que ya nos venían diciendo, que son dos artistas a tener en cuenta.

DeConnick es conocida por ser la que llevó a Carol Danvers a lo más alto de su carrera con la colección de Capitana Marvel, aunque tiene muchas obras destacables en su haber, véase su andadura en Aquaman, pero sobretodo su otro gran trabajo para Image Comics, que también está editado por Astiberri, la cien por cien recomendable Bitch Planet. Por otro lado Ríos es una dibujante española que ya había sido considerada como una de las mejores del país años antes de cruzar el charco. Aunque comienza en BOOM! Studios, es con el Doctor Extraño para Marvel con lo que se da a conocer a nivel mundial. Ambas se unen precisamente en la casa de las ideas, en 2010, con una serie llamada Osborn que obtuvo muy buenas críticas y dio pie a que, tres años después, llevasen a cabo esta, Bella Muerte, que no solo estuvo a la altura sino que superó las expectativas. Eso sí, no se pueden dejar sin mencionar otras dos obras de Emma Ríos, I.D., donde ejerce como autora completa, y Mirror, que hace las veces de guionista. Ambas también editadas por Astiberri.

Bella Muerte nos cuenta la historia de Ginny, la hija de la muerte y la segadora de la venganza, a través de varios momentos. Así empezamos con un tomo ambientado en el Viejo Oeste, con fuertes toques de western, otro en la Primera Guerra Mundial, donde se mueven hacia el género bélico, y un último en el Hollywood de los años treinta, en el cual le dan un tono noir, pero siempre tocando temas que van desde lo personal a lo metafísico, y con una protagonista que derrocha carisma por los cuatro costados.

La serie comenzó planteada como una regular, aunque entre el primer arco y el segundo pasó más de un año, para luego cerrar y acabar con una miniserie, pero la forma más correcta de acercarse a ella es por tomos, ya que cada uno de ellos nos plantea una historia completa con Ginny y los segadores como hilo conductor. La edición de Astiberri es maravillosa, tres tomos en tapa dura con los tres arcos que la componen, cada uno de ellos con el nombre de un animal, el Alcaudón, el Oso y la Rata, a cada cual mejor. El trabajo de Emma Ríos es fenomenal desde el principio, pero a la autora le sientan muy bien los años, su evolución es una auténtica maravilla y el juego de páginas de la última parte es digna de los mayores elogios.


COSMONAUTA, DE PEP BROCAL

Cosmonauta es una historia dentro de una historia. Una llamada de atención de cara a un futuro incierto si no cambiamos nuestra forma de hacer las cosas. Pep Brocal es un autor que deconstruye el sentido de la vida y consigue que sus cómics tengan una gran carga filosófica como pudimos comprobar en la entrevista que nos concedió para el podcast. La conocida como “trilogía humanista” de Brocal comenzó con Alter y Walter o la verdad invisible, probablemente, su trabajo más abstracto hasta la fecha. Dejando a David Lynch a un lado, Cosmonauta ofrece un viaje de autodescubrimiento más allá de las estrellas. Álex de la Iglesia ejerce de maestro de ceremonias con un prólogo que te pone los dientes largos antes de disfrutar con este maravilloso tebeo.

A pesar de la inmensa odisea espacial en la que se embarca Héctor (su protagonista), Cosmonauta destaca por su facilidad a la hora de abordar temas complejos con la mayor sencillez, haciendo que su lectura sea accesible para todo tipo de público. Como también ocurriría en Inframundo (trabajo posterior con el que Brocal se quedo a un paso del Premio Nacional del Cómic), el costumbrismo está a la orden del día. Tanto Héctor como Amalia son protagonistas atormentados por el desamor cuya crisis deberán superar por ellos mismos.

Esta historia de ciencia ficción cuenta con un inesperado desenlace cuyo giro está destinado a permanecer en el recuerdo. Brocal es un autor que posee una gran sensibilidad consiguiendo que esa delicadeza se instale en nuestra alma. La soledad, las relaciones de pareja, las guerras, la religión… todos estos temas convergen en medio del vacío existencial que presenta Cosmonauta. Sin embargo, a pesar de lo desolador y patético del escenario, Brocal acierta de lleno con su particular sentido del humor. El frío azul domina la historia y solo descansa cuando es sustituido por el rojo para teñir los recuerdos que se nos muestra.

En cuanto a la ilustración, Brocal toma el testigo de la escuela Bruguera en unas composiciones de página de lo más variadas. Cosmonauta no está exento de crítica a los grandes poderes (políticos, religiosos y militares) que engañan y manipulan a la sociedad, alienando al individuo de manera cruel. Esa falta de humanidad contrasta con la buddy movie que protagonizan Hector y Nic, la inteligencia artificial que le acompaña en la cápsula y que funciona a modo de Pepito Grillo. Cosmonauta es un cómic para leer, sentir y pensar. Imprescindible.


EL DÍA 3, DE CRISTINA DURÁN, MIGUEL Á. GINER BOU Y LAURA BALLESTER

El 3 de julio de 2006 un trágico accidente del metro en Valencia costó la vida a 43 personas y causó heridas a otras 47. El 12 de noviembre del 2019 se hacía oficial que El día 3, la novela gráfica de Miguel Á. Giner Bou, Laura Ballester y Cristina Durán que narraba los difíciles días y años posteriores de las víctimas del accidente y sus familiares, era la obra ganadora del Premio Nacional de Cómic, el quinto que se llevaba una obra editada por Astiberri tras Arrugas de Paco Roca, Dublinés de Alfonso Zapico, Las Meninas de Santiago García y Javier Olivares y Lamia de Rayco Pulido.

Tomando como base el libro de Ballester Luchando contra el olvido, el largo camino de las víctimas del metro de Valencia la obra cuenta con todo lujo de detalles la lucha de las víctimas y sus familias para que los responsables fueran llevado a la justicia. Mientras duro el proceso fueron víctimas de humillaciones, chantajes y maltratos por parte de la Generalitat valenciana gobernada por el PP, la empresa responsable del metro y algunos sectores de la justicia afines al partido. Todo con el fin de tapar sus culpas y evitar que se pusieran de manifiesto las irregularidades que habían cometido y conseguir que el accidente no tapara la visita del Papa a Valencia. Un evento que fue un despilfarro de dinero y que acabo en uno de los múltiples escándalos de corrupción asociados a PP valenciano.

Aunque los personajes protagonistas que aparecen en el libro no son reales, si lo son sus experiencias y sus sufrimientos, ya que estamos ante una obra que mezcla el cómic periodístico con el relato de ficción. De manera que tenemos una historia que cuenta los hechos tal y como sucedieron llamando a los responsables políticos por su nombre, pero con una cercanía que te hace emocionarte y solidarizarte con las víctimas y sus familias. Algo que se consigue gracias a algunos brillantes recursos gráficos que se usan a lo largo del cómic.

No era el primer trabajo que Giner y Durán habían realizado juntos, ya también son los responsables de las fantásticas Una posibilidad entre mil y La máquina de Efrén recopiladas el año pasado por Astiberri en el integral Una posibilidad, pero sí que es su trabajo más redondo. Una historia que nunca debemos olvidar porque nos nuestra la mejor cara del ser humano y la más miserable de la derecha española.


DESASTRE, DE MAMEN MOREU

Mamen Moreu dio sus primeros pasos en El Jueves allá por el año 2009 y desde entonces se ha convertido en una de las historietistas más reconocidas de nuestro país. En 2014 publicó con Astiberri su primera novela gráfica, Resaca, cuya protagonista (Marcela) era una vieja conocida de la mencionada revista y con la que estuvo nominada en el Salón del Cómic de Barcelona. Desastre llegó cuatro años después y pese a contar con un humor marca de la casa, lo cierto es que se aprecia una notable madurez en el retrato de la temática.

Desastre arranca con una ruptura sentimental y se centra en el torbellino que ello provoca. Costumbrismo con metáforas alienígenas que sirven como particular autohomenaje puesto que originalmente el cómic iba a tener protagonistas de otro planeta. Finalmente, la ficción se asemejó bastante a la realidad, narrando una situación que a todo el mundo le puede resultar cercana.

Todo gira alrededor de Berta quien, hastiada de su vida, está a punto de dar un giro de 180 grados. La relación con su novio está muerta, odia su trabajo… la crisis personal viene acompañada, irremediablemente, de cambios. Toca volver a empezar, reinventarse. Berta tiene que vivir de nuevo con sus padres, recuperar a sus amigas, lidiar con su jefe y ver como su ex se va difuminando poco a poco. Todo le va afectando en una fase que pondrá en cuestión su cordura. En una entrevista que nos concedió a finales de 2019, Mamen confesó que Berta tenía mucho de sus vivencias personales.

La carcajada no quita lugar a la reflexión. El paso a ser adulto engloba una serie de responsabilidades para las que muchos no estamos preparados. Seguir por el camino marcado o, por el contrario, romper con lo establecido rumbo a lo desconocido. Todo ello mientras comprobamos como la juventud se va agotando y los primeros achaques tan propios de los excesos comienzan a aparecer. Desastre se lee con una sonrisa de principio a fin, pero también remueve a nivel interno por su capacidad de reflejar momentos traumáticos de nuestra existencia. Eso sí, como no podía ser de otra forma, el poso que deja su lectura da lugar a la esperanza. Todos los días sale el sol.

Tanto Resaca como Desastre, son obras en las que la autora oscense ha trabajado en solitario. Sin embargo, en su tercer trabajo, Dolores y Lolo, se encarga de la ilustración acompañado (y aconsejando) a un Ivan Batty que firma los guiones. Sea como fuere, el camino de Moreu está íntimamente ligado con Astiberri, fiel compañero de viaje.


LA CANTINA DE MEDIANOCHE, DE ABE YARO

Reconozco que hace un par de años no era especialmente aficionado al manga. Siempre he reconocido su valor pero no no veía alguno que terminase de engancharme. Pero hace un par de año tuve la ocasión de leer La cantina de Medianoche de ABE Yaro y por suerte para mi fue lo que me hizo volver a enamorarme del manga y a día de hoy la situación es bien distinta. Puede que Astiberri no haya publicado demasiados mangas en sus 20 años de trayectoria pero es indudable que todos ellos han sido de exquisita calidad, El gourmet solitario de Jiro Taniguchi y Masayuki Kusumi, como Sunny Sunny Ann! de Miki Yamamoto o esta obra en cuestión. Cabe señalar también su adaptación como serie de imágen real en Netflix, Midnight Dinner: Tokyo Stories.

En Shinjuku, el barrio comercial y administrativo más importante de todo Tokio, se ubica una cantina que solo abre durante medianoche. Todos los capítulos del manga llevan el nombre de un plato típico de la cocina japonesa o de un ingrediente sobre el que el dueño de la cantina y los clientes hablan y sirve de punto de partida para que estos comiencen a abrirse sobre su día a día, sus inquietudes, sus temores, sobre si les gustaría cambiar de vida… Y es que el perfil del cliente que entra a la cantina es muy variado: Desde trabajadores de oficina del estilo “salary man” o policías a prostitutas o miembros de clanes de la Yakuza. Y es que al final del día es mucho más fácil abrir así como sentir el anhelo de sentirnos escuchados, de liberarse de esa dura losa que puede ser la rutina, a veces deseada y otras no. Y un buen plato de comida, una copa y conversar acaban siendo el mejor bálsamo para muchas de estas personas.

Puede que se considere el trazo de ABE Yaro como demasiado sencillo, pero a veces lo simple es lo más efectivo y la narración y presentación es su punto fuerte, sobretodo en las escenas de preparación de los diferentes platos, que a veces ocasionan que el lector tenga tanta hambre como los clientes que entran a la cantina. No solo eso, sino que también transmite las inquietudes de todo aquel que entra en la misma. Hay que alabar la gran edición de Astiberri en este sentido y el acierto que ha sido traer, una vez más, una magnífica obra como esta a nuestro país.


SALTO, DE MARK BELLIDO Y JUDITH VANISTENDAEL

Publicada originalmente para el mercado Franco-Belga por Le Lombard en 2016, Astiberri lanzaba Salto el pasado 2019 en una edición algo reducida, de 17×24, muy manejable, de tapa dura y con buen papel, con el cuidado que les caracteriza y el cariño que desprenden por la obra. Además lo hace en dos idiomas, castellano y euskera. Una buena apuesta por un producto de calidad, pues Salto es una historia muy personal, muy bien escrita y con un dibujo sobresaliente, que trata de una manera curiosa el conflicto vasco.

Miguel tiene una vida normal, es feliz a su manera, vive en Castellón con su mujer y dos hijos ganándose la vida como puede. Como para muchos españoles, el trabajo y el dinero siempre es un problema, pero Miguel siente que tiene otro más, cumplir su sueño de ser escritor, pero está bloqueado y ve una salida, complicada, pero una salida al fin y al cabo, la de ser escolta en el País Vasco. Con ello podrá ganar dinero y experiencias para poder escribir, por lo que se muda con su familia y se dispone a meterse en un mundo que, por desgracia, conocemos bien, política, muerte, amenazas y ETA.

Salto es una obra muy personal porque este resumen bien podría ser el de una etapa en la vida de su guionista, Mark Bellido. Estudiante de Bellas Artes, novelista, fotoperiodista y antiguo escolta, Mark es una persona inquieta que acabó encontrando su lugar en Bélgica, donde publica sus diferentes obras, con la curiosidad de que Salto es la primera que llega a España.

En ella pone mucho de su vida y eso la hace más especial. En Salto subyace una crítica constante a muchos aspectos del conflicto y de la sociedad en general, hay para todos, pero lo que realmente importa es la capacidad que tiene la obra para contarnos la vida de una persona que está ahí para aprender, y aprenderá cosas duras, y para vivir, muy por encima de ideales o convicciones.

Pero esto solo es la mitad, la otra parte que hace a este cómic diferente es el dibujo de Judith Vanistendael, profesora de arte, ilustradora de obras infantiles y dibujante. Esta no es su primera obra publicada en España, ya tiene un puñado a sus espaldas, no se trata de alguien novel, ya fue nominada a premios en Angoulême y a los Eisner. Es lógico, su trazo, su juego con las viñetas y su expresividad, tanto con el lápiz como con el color, es sobresaliente. Solo por esto ya merece la pena, pero por suerte tiene mucho más.


PERO…

¡CARAMBA!

Para cerrar este homenaje colectivo al vigésimo aniversario de Astiberri, sólo queda mencionar en forma de apostilla otro cumpleaños, el del sello ¡Caramba! que vio la luz en 2011 y que, actualmente, está integrado dentro de la editorial como un espacio para la publicación de comics y libros de humor.

Según reza en la propia página oficial ¡Caramba! nació como un fancine en el que un buen puñado de autores se reunieron para hablar precisamente sobre el humor. El éxito de la iniciativa convirtió esta denominación en la insignia de una editorial que, en 2015, se convirtió en un sello dentro de Astiberri, dirigido por Manuel Bartual y Alba Diethelm. Bajo su bandera han publicado autores como Paco Alcázar, Manel Fontdevila, Álvaro Ortiz o Flavita Banana, permitiendo la recopilación de obras episódicas como los Ranciofacts de Pedro Vera.

Página oficial de ¡Caramba!

¡Caramba! en Zona Negativa

Y PARA TERMINAR…

UNAS RESEÑAS DE INTERÉS

Lupus, de Frederik Peeters.

Parker, de Darwyn Cooke.

Historias del barrio, de Gabi Beltrán y Bartolomé Seguí.

Papel estrujado, de Nadar.

Un poco de humo azul, de Rubén Pellejero y Denis Lapiere.

Intensa, de Sole Otero.

Irmina, de Barbara Yelin.

En otro lugar, un poco más tarde, de David Sánchez.

Ocultos, de Laura Pérez.

En busca del unicornio, de Ana Miralles y Emilio Ruiz.

Algo extraño me pasó camino de casa, de Miguel Gallardo.

Gente de aquí, gente de allí de Quan Zhou Wu.

No te vayas sin mí, de Rosemary Valero-O’Connell.

El difícil mañana, de Eleanor Davis.

ENTREVISTA A FERNANDO TARANCÓN

La actual crisis del coronavirus nos empujó a entrevistar, el pasado año, a Fernando Tarancón, cofundador y editor de Astiberri así como librero de Joker, para poder vislumbrar la situación del mundo de las viñetas a corto/medio plazo.

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Bilbao (1982). Licenciado en Sociología. Soy, desde que tengo uso de razón, un amante empedernido del Cine gracias a Hitchcock y Kubrick. Criado en Corleone, visité la puerta de Tannhäuser como tripulante de la nave Nostromo. Tras una breve etapa en Tatooine y Mordor decidí regresar a Twin Peaks, desde donde disfruto de mis otras pasiones: los cómics, la música y los videojuegos.
Nacido en Barakaldo en 1977 donde sigo viviendo. Descubrí los cómics en una librería de barrio con Tintin, Asterix, SuperLopez y los personajes de Ibáñez. En 1989 descubrí los superheroes de la mano de Stern y Buscema con el numero 73 de la edición de Forum de Los Vengadores. A estas lecturas se fueron incorporando la novela gráfica y el manga, de los cuales, a diferencia de los superheroes, nunca me cansé. Todavía sueño con ser agente Espacio-Temporal y de Planetary, con visitar mundos de fantasía con el señor T., Philemon, Lord Morfeo, Arale y Thor. Viajar con Reed, Ben, Susan y Johnny al futuro y pasear por el cuartel de la Legión. Recorrer la antigua Roma con Alix y una cantimplora de poción mágica. Buscar Mú, perderme en un viaje al corazón de la tormenta, contemplar el Olmo del Cáucaso mientras paseo por un Barrio Lejano leyendo El almanaque de mi padre. Conseguir beber la sangre del Fénix. Leer, al fin, algún articulo de Tintín y de Fantasio sin que me molesten los absurdos inventos de Gastón. Perderme por las murallas de Samaris, mientras de la pirámide flotante de los inmortales cae John Difool. Enamorado de la chica de los ojos rojos y de Adele. Y cabalgar hacia el amanecer con Buddy Longway, Red Dust y el teniente Blueberry. Con un poco de humo azul en los labios...
Tengo 40 años, nací en Asturias pero vivo en un pueblecito de Alicante, aunque suelo cruzar el Bifrost y vuelvo a Asgard de vez en cuando. Leo cómics desde que tengo uso de razón, comencé con DC y Superman pero como soy un entusiasta me encanta casi todo lo que cae en mis manos. Mis otras dos pasiones son el cine y escribir, así que no he podido aterrizar en mejor lugar.
Novelista, guionista, estudiante de cine. Aprendiz. Empezó con esto de los tebeos gracias al Spiderman de Lee y Romita y al Conan de Thomas, Smith y Buscema. The Sandman y Watchmen le impactaron profundamente y todavía no se ha recuperado. Tras una temporada frecuentando el Londres de Dylan Dog, en la actualidad recorre los mares del sur en compañia de Corto Maltes, con el objetivo de encontrar fortuna y gloria...
Jurista. Mi historia comienza con una grapa del Ultimate Spiderman de Brian Michael Bendis y Mark Bagley. Dieciséis años después, el interés por las viñetas sigue intacto. Esta gran afición me ha llevado a expandir los límites de mi curiosidad y a ser creativo, a librarme de prejuicios a la hora de conocer obras y a saber que, por muy mal que vayan las cosas, siempre habrá una nueva aventura esperándome en la estantería.
Logroño, 1988. Las series de dibujos animados de Spiderman y de La Patrulla X de los 90 me enseñaron a amar a los personajes de cómic. Ultimate Spiderman de Bendis me dio a conocer el mundo del cómic de superhéroes propiamente dicho. A partir de ahí todo fue rodado: Frank Miller, Alan Moore, Mark Millar, Garth Ennis... mi amor por el cómic nunca paró ni de crecer ni de enriquecerme. Colaborar en Zona Negativa es devolverle al noveno arte tan sólo una minúscula parte de lo que me ha dado a mí.
Barcelona (Septiembre, 1980). Licenciado en Historia. Empecé mi relación con el mundo de la viñeta leyendo las adaptaciones de clásicos ilustrados. Más tarde, conocí a personajes icónicos de la historieta nacional como Mortadelo y Filemón, Superlópez y Pafman, entre otros muchos. Las publicaciones de Forum me introdujeron al mundo de los superhéroes, Dragon Ball me brindó una puerta de entrada al manga y con V de Vendetta descubrí las posibilidades reales del cómic. En la actualidad, el cómic independiente y el manga son mis principales intereses como lector. Colaboro en Zona Negativa hablando de cómic y otras galaxias cercanas. También participo en otras publicaciones del medio como Comicmanía y Otaku Bunka
Naci en Sabadell (Barcelona) en 1978 aunque siempre he vivido en Barbera del Vallés. Mi afición por los cómics de superhéroes se comenzó a gestar en el momento en que mi profesor de EGB, Joan, me dejó algunos números de Clásicos Marvel que contenían las historias: La muerte del Capitán Stacy, La muerte de Gwen Stacy y La última cacería de Kraven. Desde ese momento me convertí en fan absoluto de Spiderman y por extensión de Marvel Comics. Con el paso de los años aprendí a paladear el buen cómic sea cual sea la editorial, el personaje o autor. En 1999 fundé Zona Negativa como el rincón donde hablar de aquello que me apasionaba, el resto es historia.
Abandoné la Logia Negra y llegué a la ciudad de Málaga en 1984. Mis primeras lecturas fueron los clásicos francobelgas y los cómics de un ratón y unos patos que, años más tarde, gobernarían un vasto imperio. Devoré tiras de prensa, hasta que un niño con cola de mono apareció en mi televisor buscando unas bolas mágicas y el manga me atrapó. Pasé años en blanco y negro, pero los superhéroes llenaron mi vida de mallas y capas de colores. Sobreviví a la Era Hiboria en compañía de un bárbaro y su espada salvaje. A finales de los 90 sentí vértigo, el arenero me llevó al mundo de los sueños y caí en los oscuros abismos del underground. Viajé en el tiempo a través de la banda de Moebius, desde el salvaje Oeste al Largo Mañana. Un mago de Northampton me contó grandes historias y su hijo calvo me dio setas alucinógenas. En Italia probé el fumetto y un marinero maltés me llevó hasta la Pampa argentina, donde tuve mi último recreo antes de conocer al hombre eterno. He estado en Camelot en los días del Rey Arturo, en el planeta Mongo y en las letras del Oceáno Atlántico. En mis aventuras siempre estuve acompañado por un asombroso grupo de profesionales españoles. Los escritos del maestro Eisner me revelaron los secretos de un nuevo lenguaje y ahora solo veo el mundo en viñetas... Cómic camina conmigo.
Nací al mundo del cómic siendo muy chico con un viejo tomo recopilatorio de Ediciones Zinco de la Legión de Super-Héroes, que era el del crossover con Superman que contaba la historia del Superboy del Universo de Bolsillo y demás, una trama muy intrincada que no entendí del todo hasta varios años después. Aún así, fue una buena introducción al Universo DC y todas sus complejidades. Con los años, los gustos e intereses se esparcieron, haciendo que luego de un largo tiempo de hablar sobre DC Comics, hoy me ocupe de otros menesteres del enorme mundo del cómic.
Nací con la democracia en este país y casi aprendí a leer con Mortadelo, Asterix y Tintín. Mi primer contacto con los superheroes fue con un Pocket de Ases de Bruguera protagonizado por los Defensores y el Doctor Extraño lo que tuvo dos consecuencias: que me volviera un marvelita convencido y que sienta predilección por los personajes no tan relevantes de la Casa de las Ideas. Desde entonces he ampliado mi rango de lecturas y gustos aunque matengo mi condición de Marvelita y me sigue chiflando Tintín.
Madrileño desde 1991, en los estudios me fui por los números mientras en casa me quedaba con las letras. Me crie pidiendo al Círculo de Lectores con mi madre y oyendo a mi padre hablar de Marvel, siempre con una peli de Disney en bucle. Fui niño con Mortadelo, adolescente con Spider-Man y adulto con Garth Ennis. Intento descubrir una cosa nueva cada día, y vivo con la ilusión de guionizar un cómic, escribir un libro y tocar un instrumento, aunque al final suela quedarme viendo vídeos de gatos. En mis otros ratos libres participo en un podcast de cine, pero esa es otra historia.
Nacido en 1979 en Avilés y actualmente residiendo en Castro-Urdiales, soy licenciado en Filosofía con Máster en Gestión Cultural, durante un tiempo me dediqué a la crítica musical y ahora me toca con el mundo del cómic, mis dos grandes aficiones. Empecé leyendo en casa de mi primo a finales de los 80, poco después ya me convertí en un comprador compulsivo. Mis comienzos fueron con Daredevil y las colecciones de X-Men pero pronto pasé a Spiderman, Poderes Cósmicos, Vengadores, Image, todo Wildstorm, Vertigo... no hago ascos a ninguna buena historia venga de donde venga.
El Incal me inició, Sandman me emocionó, Akira me atrapó. A partir de ahí vi que no era cuestión de fronteras, sino de historias. Recorrí el espacio con Metal Hurlant y Cimoc, la mente con Blast y Asilo Arkham, las emociones con Polina y El almanaque de mi padre, el mundo con Maus y Watchmen, y nuestro país con Blacksad y Arrugas. Aún sigo andando hacia el horizonte, sin rumbo fijo, solo buscando lo que todo amante de este mundo: Buenas historias.
Nacido en Madrid en 1990 pero Galicia es mi hogar. Graduado en Sociología. El Spiderman de Sam Raimi y el coleccionable rojo del personaje publicado por Forum comenzaron a forjar mi amor que dura hasta el día de hoy independientemente de la editorial y procedencia y que el cómic también puede ser un medio perfecto que refleja los constantes cambios sociales. Historias como All Star Superman de Grant Morrison y Frank Quitely me recuerdan que nunca hay que perder la esperanza. Siempre me toque hacer un viaje en bus, tren o avión, un cómic se vendrá conmigo.
La Laguna (1973). Mi primer contacto con los tebeos fue un número de la revista "Mortadelo" y un ejemplar de la colección "Olé" dedicada a la familia Cebolleta. Después llegaron Astérix, Tintín, Superman, Dreadstar, los Vengadores... y hasta ahora.
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Linkin Boy
Linkin Boy
Lector
26 marzo, 2021 10:54

Maravillosa editorial y maravilloso catálogo. ¡Feliz cumpleaños, Astiberri! Gracias por ‘La balada del Norte’ y tantas otras obrazas maestras.

Kamo_Miranda
Kamo_Miranda
Lector
26 marzo, 2021 12:40

No hay un solo cómic que tenga de esta editorial que no esté excelentemente producido, y además siempre a los mejores precios. ¡Felicidades Astiberri!

Japacore
Lector
26 marzo, 2021 19:27

Gran editorial. Buenísimo catálogo, ediciones excelentes, precio ajustado. Nunca me cansaré de comprarles. Muchas felicidades que sean, por lo menos, 20 años más!