The Private Eye

Una dosis de educada rebeldía directa a las púpilas.

Por
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Edición original: The Private Eye #1-#5. Panel Syndicate.
Edición nacional/ España: Gigamesh.
Guión: Brian K.Vaughan.
Dibujo: Marcos Martín.
Entintado: Marcos Martín.
Color: Muntsa Vicente.
Formato: 304 pags. Color. Apaisado.
Precio: 32.00€

 

The Private Eye es una las obras más emblemáticas de Marcos Martín y Brian K. Vaughan. Y eso es decir mucho. Es también uno de las obras más representativas del Panel Syndicate, una peculiar iniciativa del guionista canadiense.

Panel Syndicate basa su revolucionaria fórmula editorial (que ha acabado cosechando un rotundo éxito bajo la forma de este The Private Eye, Barrier o Universo!) en el siguiente sistema: la organización (la propia pareja de autores) publica un capítulo de la obra de forma totalmente gratuita; como pago reciben únicamente “la voluntad” de los suscriptores.

La idea básica en la que sustenta The Private Eye es una interesante vuelta de tuerca a algunos de los tópicos que sustentan la psicología del súper héroe. En un mundo en el que la identidad y los secretos más oscuros de todos y cada uno de los individuos que pueblan el planeta está compartida en la nube, es necesario, al salir a la calle, que cada ciudadano porte una máscara que oculte su identidad, y le proteja de posibles peligros.

El género superheroico no es la única victima de Brian K. Vaughan. Nuestro protagonista es un émulo de Philip Marlowe (el personaje más emblemático del noir) que, como él, acepta un caso misterioso propuesto por una femme fatale.

Semejante ingenio solo puede ser definido como algo propio de un genio. Pero no estamos aquí para hablar de Brian K. Vaughan. El propósito de este artículo no es otro que elogiar el trabajo de Marcos Martín, responsable de uno de los apartados artísticos más impresionantes de los últimos tiempos, quizás de todos los tiempos.

Marcos Martín despliega un poderío gráfico sin igual, evidenciado en los espectaculares diseños desplegados en todas y cada una de las páginas, de tal modo que The Private Eye parece convertirse en un catálogo de moda de Gucci o Gutier.

Pero de ningún modo el álbum se convierte en un producto solo apto para estetas o cae en la condescendencia intelectual del fashion victim, sí no que su estilo y esencia se apoyan en una narrativa increíblemente sólida, en una arquitectura trabajada a un nivel obsesivo y en un color saturado y brillante que evidencia el hedonismo y la lujuria que rodean al mundo de The Private Eye.

Es por este último motivo que los apéndices incluidos al final del presente volumen se convierten en una cuestión fundamental, en un verdadero libro de arte. Permiten comprender al detalle el proceso de trabajo de uno de los mayores genios de la historieta mundial. Diseños de vestuario, planos arquitectónicos, bocetos y pruebas de personajes…Todo tiene cabida en estas páginas.

De vez en cuando, entre el marasmo de comics que abarrotan las estanterías, todos iguales, todos aburridos, surge una obra que rompe los esquemas prestablecidos, golpea al lector en las pelotas e inyecta una dosis de liberadora bencedrina en su lóbulo frontal. The Private Eye es la droga del siglo XXI.

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Linkin Boy
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Linkin Boy

Un pedazo de cómic como la copa de un pino

raulcerezo
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No lo conocía, pero ya lo tengo en mi lista. Gracias!