Entrevista a Sagar y Pedro Riera

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Nosotros somos de una generación analógica, que nos hemos ido adaptando a lo digital y nos está costando entender que la generación nueva sólo entiende el digital.“.
(Sagar)

Entrevista a Sagar y Pedro Riera

Detrás de toda entrevista, hay una historia. La (bendita) locura de tres días que vivimos en la 37 Comic Barcelona también generó prisas y malentendidos. Quedamos con Sagar Fornies a las 12:30 en el stand de Astiberri pero no acabamos de encontrarnos hasta las 13:15. Apresurados nos dirigidos con temor de que no estuviera allí o se hubiera cansado de esperar. Todo lo contrario, descubrimos al dibujante aragonés acompañado de un invitado de lujo, Pedro Riera. Simpáticos y afables, la entrevista se transforma en una conversación a tres bandas en la que todos disfrutamos por igual.

ZONA NEGATIVA (ZN): Vamos a empezar preguntándote ¿Cómo y cuándo comienza tu afición por los cómics?

SAGAR FORNIÉS (SF): Como todo el mundo de crío… recuerdo empezar a leer cómics cuando un primo mío de Zaragoza, que era algo mayor que yo, me empezó a dejar cómics de Vertice y Pumby. y aficionarme a partir de ahí con 6 o 7 años. Luego me empecé a comprar mis primeros cómics Forum en el 82 o por ahí, cuando empezaron a publicarse, y luego ya fue un no parar. Viviendo en Huesca, además, vendían en muy pocos sitios y muy poca variedad, entonces tenía la lectura más acotada, pero según iba leyendo me fui aficionando a los cómics de superhéroes, de Marvel… hasta que vine a vivir a Barcelona y aquí ya tuve un mayor abanico de cómics que poder leer. Ahí sí que me aficioné ya más en serio a leer y creo que también a intentar dibujarlos.

ZN: En ese punto ¿Cuáles consideras que fueron tus mayores influencias?

SF: Del primer cómic que tengo constancia de haber leído y además es del que intento comprarme todas las ediciones que tengo es Estela Plateada de John Buscema y Stan Lee. Ese fue para mi maravilloso. El cómic de superhéroe fue mi influencia durante muchos años, pero luego con la edad fui buscando otro tipo de cómics, tirando más al independiente americano… más luego a los del sello Vertigo, luego ya me pasé más al cómic europeo… Mi dibujo también fue derivando a una sensibilidad más europea y fui perdiendo interés al americano y ahora mismo, creo que mis influencias más claras son … Blain, Sfar, Lacernet, Pedrosa, ETC…

ZN: En toda tu obra has trabajado siempre con guionistas, ¿te has planteado alguna vez hacer tus propios guiones?

SF: Me lo planteo constantemente, pero me pasan dos cosas: No se me ocurre nada (risas) y que tengo muy poco tiempo para planteármelo, entonces prefiero trabajar con guionistas. Además, me gusta mucho trabajar en equipo y trabajar con guionistas diferentes y así aprender de todos ellos, recursos a la hora de escribir.

ZN: Como comentabas, has trabajado con muchos guionistas, ¿nos puedes contar como ha sido vuestra colaboración? ¿Difiere con las que has tenido con otros guionistas?

SF: En la colaboración, yo por lo menos, intento partir desde el respeto pero que luego se puedan generar también ciertos momentos de tensión. No tensión de discutir, sino también buscando puntos donde tengamos que unificar criterios y que no sea ni que yo diga lo que es mío (yo lo dibujo así porque sí) ni que el guionista diga “no mira, yo es que lo he planificado de esta manera”.

Es buscar este equilibrio entre los dos para que los dos nos enriquezcamos en el proceso. Yo creo que esto lo he intentado con todos los guionistas con los que he trabajado. Hay algunos que tienen las ideas más claras, y si tengo muy poco tiempo, los prefiero. Otros me dan más libertad y también en esos momentos lo disfruto más, pero necesito estar más desahogado. Aun así, voy alternando los diferentes procesos.

PEDRO RIERA (PR): Para mí el trabajo con él ha sido, la verdad… yo tengo la sensación de que ha sido muy sencillo. Esa tensión que dices que se busca (refiriéndose a Sagar) tampoco la he sentido mucho.

SF: No, no, pero a lo mejor es como a veces decir “hostia haz esto a tu manera” o “te propongo hacer esto”. No es el rollo de “pásame el guion, yo dibujo y ya está” como puede ser, por ejemplo, en Estados Unidos que es un trabajo más de cadena de industria. Es decir, que sea colaborativo pero que luego cada uno ejerza su voz.

PR: Para mí lo que tiene el cómic Intisar en el exilio como tenía que meter tanta información sobre Yemen, las viñetas están muy marcadas. Entonces ahí él (Sagar) ha tenido que adaptarse más al guion porque de lo contrario no cabían las páginas que había y luego, donde se ha soltado y ha hecho lo que quería, y ha sido mucho más libre eran en las que, por ejemplo, hay una viñeta en la que están dos mujeres mientras están subiendo Petra dialogando y ahí se ha soltado. Y cuando él se suelta no hay equilibrio, pero me encanta. A mí me hubiera gustado que esa faceta suya… si yo hubiera trabajado antes con él, el guion lo habría escrito de otra manera para aprovechar más ese dibujo suyo.

SF: Sí, pero yo creo que también si aprovecháramos eso es lo que decíamos antes, que tal vez se emborracharía el cómic. Es el equilibrio entre tengo que hacer algo narrativo funcional y de vez en cuando decir mira, yo también tengo que aportar algo a nivel de composición o a nivel de lectura o lo que sea. En él capítulo ese coincidía que yo también había estado ahí, era de los únicos sitios conocía en persona el lugar, por lo que podía planificarlo desde el recuerdo mío y lo disfruté también más.

PR: Yo tenía el plano final y él dijo que tenía uno mucho mejor (y era mucho mejor).

ZN: ¿El guion lo tenías pensado para Nacho Casanova?

PR: La idea era trabajar primero con Nacho Casanova, pero él estaba liado con otras cosas y me dijo que no. Pasé a Víctor Ribas que empezó a hacer personajes y tenía esbozos… lo que pasa es que le salió un trabajo estupendo de ilustrados para Estados Unidos (de esas propuestas que no puedes decir que no) y tú a un amigo le dices “deja el proyecto y vete a hacer lo que tengas que hacer” y él (Ribas) me propuso a Sagar. Me dio una lista de autores, pero me dijo “yo creo que el que mejor te encaja mejor para esto es Sagar” y sí, para mi es perfecto para el trabajo.

SF: El cómic se lo agradecimos a Víctor por descontado.

Portada del álbum El coche de Intisar de Nacho Casanova

ZN: En tus primeros trabajos con Dude tocas tanto el género negro (Los fisgones) como el fantástico (Stoerkodder), ¿Eras lector de estos géneros?

SF: ¡Madre mía! Arqueología (risas) Fue Sergi Álvarez el que me introdujo más en el género negro al principio, luego al final sí que parecía que era género mío porque como empecé a trabajar con Andreu Martín, con Ramón España… parecía que el amante del género negro era yo, pero el que me introdujo fue Sergi y terminé disfrutando mucho y me gustó. Stoerkodder era como un ensayo que queríamos hacer nosotros para intentar mover proyectos en Francia. Creíamos que funcionaría un proyecto de espada y brujería típico que, en aquel entonces, parecía lo más fácil para te cogieran ahí.

ZN: Tu carrera parece dividida en dos partes, ya que en Los vagabundos de la chatarra tu estilo da un giro ¿Es un cambio buscado o surge sin más?

SF: Es cuando empecé a mirar para Francia. Llevaba muchos años haciendo cómics para España pensando en que quería publicar aquí. Yo tenía mi trabajo y lo que hacía era como un hobby en el que yo me lo pasaba bien y en ese momento fue como “un momento, igual publicar en Francia es mucho mejor” y gráficamente hice ese giro de forma consciente (con las influencias que tenía y porque, además, era lo que me gustaba). Quería empezar a hacer comics y que un editor francés los viera y los encontrara familiares a él. Lo que pedía Los vagabundos de la chatarra es que tuviera un dibujo realista. Incluso al principio se propuso que lo hiciéramos a blanco y negro y yo dije “no, vamos a hacerlo en color porque el lector lo va a ver mucho más digerible y vamos a intentar hacer esto porque es un comic, no es un documental”.

ZN: ¿Cómo surge la colaboración con Jordi Carrión?

SF: Pues un poco igual que con Pedro. Jordi buscaba un dibujante que pudiera dibujar en la calle porque quería hacer un reportaje y además que dibujara cómic. Y Raule, que creo tenía un amigo en común con él, me propuso y cuando Jordi vio mi trabajo dijo “ya está, este tío es perfecto”. Cuando me lo propuso, pensé lo mismo: “voy a poder trabajar en la calle” (que era lo que por aquel entonces hacía mucho) y voy a poder hacer un cómic con un trasfondo social como este también (estima) que crees que es necesario este tipo de cómic para la industria. De hecho, era un encargo de cuatro páginas para La Vanguardia, pero nos vinimos arriba y propusimos a Norma un proyecto más amplio y entonces ya hicimos el cómic.

ZN: Hay un momento en el cómic que tenéis una conversación los dos y coincidís en que no habéis sido conscientes de la realidad que estabais reflejando en el cómic ¿Qué poso te dejó después?

SF: Bueno, yo en aquel entonces estaba haciendo un libro de dibujo callejero de Barcelona para turistas y estaba haciendo este cómic a la vez y me complementaban bastante. Pero claro, hay un momento que dices “vale, estoy viviendo en Barcelona y Barcelona no es una ciudad postal”. Tienes que poder explicar a la gente la ciudad en la que estás viviendo y poder ver esto, bajar a este fondo, a este suelo, era super interesante y como yo había vivido algo similar con amigos años antes, lo que tanto Jordi como yo intentamos es que no nos afectara anímicamente. Era muy fácil pasar esa línea, decir “hostia, es que la gente esta está pasándolo mal… cuánta miseria…” y tuvimos que poner una línea donde no nos afectara esto porque es muy fácil caer en ese momento. Fuimos muy cuidadosos en este aspecto.

ZN: El Síndrome de Stendhal es tu primera obra directamente para Francia ¿Te buscaron ellos a ti o fuiste tú quien los buscaste?

SF: En efecto, Aurelie Herrou (la guionista) vivía en Barcelona y pasó lo mismo. Buscaba un dibujante, ella ya había empezado el proyecto con un dibujante anterior y no cuajó. En el proceso se congeló el proyecto y pasado un tiempo, la editora de los libros que hacía yo de Callejeros era su vecina y le comentó “yo creo que Sagar te puede gustar” y además no se si coincidieron que con Jorge Carrión… eran clientes del mismo bar en el que tenían un ejemplar de Los vagabundos de la chatarra allí, lo vio y “¡Hostia, pues está guay!”, me la presentaron e hice unas páginas de prueba y aquí en el Salón del cómic de Barcelona conseguimos vender el proyecto.

ZN: ¿Conocías el Síndrome de Stendhal antes de la obra? ¿Crees que es posible que le ocurriera a alguien leyendo un cómic?

SF: Sí, si lo conocía. Y claro, que podría ocurrir. Yo últimamente, encuentro publicaciones que me dejan al borde de sufrirlo. Mira hace unos días me compre en Paris un libro titulado L ́Année del comete ̈ de Clement Vuiller por ejemplo… y casi me da algo. O el Helios de Etienne Chaize que publicó aquí Fulgencio Pimentel es otra preciosidad. No sé. Hay autores como Manuele Fior, Bezian, Blutch o Pedrosa que sabes que un libro suyo es una experiencia llena de belleza.

ZN: Hay escenas de tu trabajo, sobre todo por como mueves la figura, que recuerda mucho a Jules Feiffer. Nos encantan los bailes de El Síndrome de Stendhal.

SF: Mirad, Feiffer no es una referencia mía, no una referencia directa… Tengo el Munro desde hace muchos años y me encanta. Lo compré dos veces. Pero Sin embargo hubo una época muy loca con Eisner… Aun así, ya te digo, son autores que leía hace muchos años. Cualquier referencia está en el más profundo inconsciente. Después de terminar de dibujar el comic me dieron a conocer a Gianni De Luca, que quizás también puede llegar a recordar por el desarrollo de figuras en la misma viñeta. Aun así, todo empezó por la necesidad de comprimir información en la página.

ZN: Eso nos contaba David Rubín el otro día en una charla, hablando de originales, que en Estados Unidos se está dando el proceso de que se tiene que poner al Capitán América y a Iron Man en pose guay, porque tengo que vender el original luego y sale más caro si le pones de cara que si le pones de espaldas.

SF: Si si, exactamente esto. Para muchos autores el comic tiene esas dos vivas comerciales, hoy por hoy. La de los royalties y la venta de originales.

ZN: Por ejemplo, Javi Rodríguez, Marcos Martín… trabajan directamente en digital, se nota que están más preocupados en narrar.

SF: Seguramente. O simplemente están más cómodos con la herramienta para poder trabajar más rápido.

ZN: Retomando Intisar en el exilio ¿Cómo surge el proyecto?

PR: Yo me fui a vivir con mi mujer un año a Yemen, ella quería aprender árabe. Le dieron un trabajo allí y nos fuimos para allí. Cuando llegué… tú tienes una vida que está totalmente segregada por sexos. Las mujeres van con nicab y para mí, de repente me encuentro con que no puedo hablar con la mitad del mundo y me chocó mucho eso. Mi mujer se hizo enseguida amigas porque trabajaba en una escuela y todas sus compañeras eran yemenís. La invitaron a fiestas, y ya en la primera fiesta, todas estaban vestidas super sexy, bailando… mascando caf, fumando de shisha, hablando de sexo… mujeres como las de aquí, y a mí no me entraba en la cabeza que mujeres que iban por la calle con el nicab fueran las mismas como las que se encontraba mi mujer y se iba de fiesta. A partir de ahí decidí que tenía que hablar de esas mujeres. El año que estuve allí fue como luchar para conseguir conocerlas, hacerme amigo de ellas y cogiendo historias… ahí salió el primer Intisar, y el segundo, pues bueno, yo la sensación que tenía es que Yemen iba a seguir siempre igual pero incluso antes de que saliera el tebeo, de que llegara a imprenta, ya había estallado la primera Primavera Árabe. Este evento nos pilló allí visitando a unos amigos y nos quedamos un mes y medio para ver el proceso. Y ya desde entonces pensé “tengo que escribir algo más”. Ya a Yemen no pude volver, pero sí pude ir a Jordania, donde tenía amigas que estaban exiliadas allí y ellas me pusieron en contacto con más mujeres yemenís para entrevistarlas porque creía que se tenía que contar. De la guerra de Yemen no se habla, es una modesta aportación para intentar que se hable un poquito y que se conozca un poquito, sobre todo.

ZN: Gótico es una parte de una colaboración con el Museo Nacional de Arte de Cataluña que pretende abarcar todas las colecciones del mismo. ¿Para cuándo podemos esperar las nuevas partes?

SF: Desde el principio ya se planteó la posibilidad de este gran libro, ya que están muy contentos en el museo. Jorge está trabajando en los temas del museo. No solo ampliando al resto de colecciones, sino también la infraestructura de este museo. Y, por consiguiente, entiendo que haciendo referencia a cómo funciona cualquier museo contemporáneo. Además, me servirá mucho este segundo tomo (el que compondrá todo el libro) para incorporar más páginas de cómic. Tengo varias historias sobre la mesa para poder incorporar. La idea es ir trabajando este libro este año y el que viene. A ver si podemos publicarlo en el 2021. Siempre trabajamos bajo la pauta de que como no hay ninguna urgencia, lo publicaremos cuando estemos contentas todas las partes.

ZN: Precisamente ahora que dices que no está esperando nadie el cómic, ¿vosotros pensáis como artistas que se está perdiendo interés en las actividades artísticas?

SF: Yo creo que, en general, lo que termina pasando es que todo evoluciona y nosotros nos agarramos a lo que ya conocemos, al pasado. Entonces, cuando pensamos que algo deja de ser o que se desluce, o que se pierde… pienso que sólo está evolucionando, y que nosotros no estamos entendiendo cuál es esa evolución. Nosotros somos de una generación analógica, que nos hemos ido adaptando a lo digital y nos está costando entender que la generación nueva sólo entiende el digital. Nosotros estamos agarrados al papel, a la televisión, a la prensa escrita, al cine… y todo esto se lo está comiendo cosas como los videojuegos, la realidad virtual… Yo creo que lo único que estamos intentando es frenar ese progreso y, desde nuestro desconocimiento, pensamos que es una amenaza. Pero claro, es que nosotros no podemos frenar eso porque nosotros somos los que nos hemos quedado atrás. Entonces no creo que se esté perdiendo interés, creo que el interés está mutando. Nosotros no somos igual que nuestros padres. Juzgamos las cosas desde nuestra perspectiva y, en algún momento, creo que nos estamos quedando caducados.

PR: Estoy totalmente de acuerdo con él. No lo sabía, pero… (risas) ahora después de oírlo es convincente.

ZN: Por ir acabando, sabemos que estás haciendo algo sobre Miles Davis con Salva Rubio ¿Podéis contarnos qué proyectos tenéis en mente?

PR: Bueno, yo quiero seguir también con el cómic. Me ha encantado y tengo ideas. Lo que pasa que ahora mismo estoy muy liado con novelas que tengo a medio escribir y quiero rematar. Pero si tengo un proyecto de un cómic sobre Liberia. Estuve dos meses trabajando allí y la experiencia que tuve fue increíble, absolutamente increíble. Me gustaría hacerlo en una línea más Guy Delisle. Intisar en el exilio o en El coche de Intisar pude meterme en la cabeza de una mujer yemení porque estuve un año allí. En dos meses no eres capaz de meterte en la cabeza de un liberiano, es imposible. Entonces es más enseñar el mundo, como en las historias de Delisle, que parece que te está contando un chiste pero que te acaba metiendo una carga brutal.

SF: Por mi parte, en octubre saldrá en Francia la biografía que hemos hecho de Miles Davis. Es una historia de amor, que vivió Miles en su primer viaje a Paris. En el que conoció a Juliette Greco. Las editoriales (Delcourt en Francia, y después Norma aquí en España) están muy contentas con el material. Y yo estoy muy contento de trabajar con Salva, es un gran guionista con el que repetiremos dentro de poco con más historias. También estoy empezando a trabajar un proyecto con Aurelie, tras El síndrome de Stendhal. Otra historia de ficción, en la misma línea de comedia que le gusta a ella. Así junto a lo del museo, ahora mismo son las tres cosas que tengo en marcha.

Sagar tiene la amabilidad de enseñarnos unas páginas de Miles en Paris, durante unos segundos nos invade el síndrome de Stendhal y casi nos olvidamos de despedirnos.

ZN: Muchas gracias por la entrevista.

Sagar y Pedro Riera: ¡A vosotros!

Enlaces de interés

Reseña de Dimas.
Reseña de Cuentas Pendientes.
Reseña de Los Vagabundos de la Chatarra.
Reseña de El síndrome de Stendhal.
Reseña de Gótico.
Reseña de Intisar en el exilio.

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Nacido en Barakaldo en 1977 donde sigo viviendo. Descubrí los cómics en una librería de barrio con Tintin, Asterix, SuperLopez y los personajes de Ibáñez. En 1989 descubrí los superheroes de la mano de Stern y Buscema con el numero 73 de la edición de Forum de Los Vengadores. A estas lecturas se fueron incorporando la novela gráfica y el manga, de los cuales, a diferencia de los superheroes, nunca me cansé. Todavía sueño con ser agente Espacio-Temporal y de Planetary, con visitar mundos de fantasía con el señor T., Philemon, Lord Morfeo, Arale y Thor. Viajar con Reed, Ben, Susan y Johnny al futuro y pasear por el cuartel de la Legión. Recorrer la antigua Roma con Alix y una cantimplora de poción mágica. Buscar Mú, perderme en un viaje al corazón de la tormenta, contemplar el Olmo del Cáucaso mientras paseo por un Barrio Lejano leyendo El almanaque de mi padre. Conseguir beber la sangre del Fénix. Leer, al fin, algún articulo de Tintín y de Fantasio sin que me molesten los absurdos inventos de Gastón. Perderme por las murallas de Samaris, mientras de la pirámide flotante de los inmortales cae John Difool. Enamorado de la chica de los ojos rojos y de Adele. Y cabalgar hacia el amanecer con Buddy Longway, Red Dust y el teniente Blueberry. Con un poco de humo azul en los labios...
Bilbao (1982). Licenciado en Sociología. Soy, desde que tengo uso de razón, un amante empedernido del Cine gracias a Hitchcock y Kubrick. Criado en Corleone, visité la puerta de Tannhäuser como tripulante de la nave Nostromo. Tras una breve etapa en Tatooine y Mordor decidí regresar a Twin Peaks, desde donde disfruto de mis otras pasiones: los cómics, la música y los videojuegos.

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