Cosmo en el espacio, de Javi de Castro

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Portada Cosmo en el espacio de Javi de Castro

Edición original: Cosmo en el espacio (Astiberri, 2024)
Guion: Javi de Castro
Dibujo: Javi de Castro
Color: Javi de Castro
Maquetación:: Ana González de la Peña
Corrección: Soraya Pollo
Edición: Marion Duc
Formato: Rústica con solapas. 64 páginas. 11€

Dos por uno.

«¡Hola, me llamo Cosmo! Soy el protagonista de esta aventura. Para descubrirla tendrás que leer este cómic primero del derecho y luego del revés.»

Cualquiera que se fije en las novedades de las principales editoriales de cómics en España verá que en los últimos años casi todas han apostado por el cómic destinado a los más pequeños. No solo trayendo obras de otros países, también publicando obras producidas por autores nacionales. Como es normal la calidad y originalidad de estas propuestas es variable, pero de vez en cuando nos encontramos con alguna que sobresale por encima del resto como sucede con Cosmo en el Espacio, el cómic infantil pensado para niños de a partir de 7 años creado por Javi de Castro (León, 1990) que acaba de editar Astiberri en su colección infantil y juvenil Txikiberri. Un trabajo sorprendente y tremendamente original, ya que se trata de un cómic que se lee en dos partes. La primera se lee del derecho de la primera página a la última y luego se da la vuelta al cómic leyendo desde la última página hasta la primera para poder llegar al final de la historia. Para hacerlo posible el color de los bocadillos de dialogo cambia en función del sentido de lectura y cada dibujo tiene una doble interpretación en función de la orientación en la que lo veamos. Un trabajo de orfebrería maravilloso que juega con el lenguaje del cómic, con nuestra percepción, con la perspectiva, la ambigüedad de las ilustraciones y la forma en la que nuestro cerebro interpreta las imágenes yendo mucho más lejos de lo que había ido Gustave Verbeek en The Upside-Downs of Little Lady Lovekins and Old Man Muffaroo, que fue el primero que uso en el medio un recurso similar.

Cosmo es un niño cosmonauta que tras un accidente acaba viviendo una aventura en el espacio exterior en la que viaja por planetas diversos encontrándose en ellos con todo tipo de extraterrestres mientras busca la forma de volver a casa. Una estructura típica de las historias de viaje del héroe que el autor leones adapta a la ciencia-ficción prescindiendo de algunos de los tropos de ese tipo de historias para hacerlos más accesibles y divertidos para los lectores. Un viaje lleno de color y con un estilo gráfico más sencillos que el que solemos encontrar en sus otras obras, ideal para los más pequeños.

En el texto de la contraportada de Teresa Valero nos dice que: “Leer Cosmo en el espacio siendo niña me habría volado la cabeza”. Una frase tremendamente acertada que define a la perfección lo que vemos, no solo por el despliegue de aventura, diversión para el lector y el enorme trabajo de Javi de Castro para que todo cuadre que vemos en sus páginas. Pero sobre todo porque leer un cómic con esa estructura abre la imaginación de quien lo lee, demostrándole que el lenguaje del cómic es riquísimo y posibilita todo tipo de experimentos haciendo que se pueda despertar la posibilidad en los más pequeños, y en los que no lo son tanto, de atreverse a hacer algo similar o más innovador. Algo que va mucho más allá de esta historia.

Aunque es una historia en la por encima de todo prima la diversión está plagada de mensajes sobre la importancia de la amistad, la tolerancia con los que son distintos, cómo saber interpretar el objetivo de los mensajes que nos llegan para que no nos engañen, y, sobre todo, cómo todo puede cambiar en función del punto de vista y la perspectiva desde la que lo miremos.

Javi de Castro ya nos había mostrado su afán por innovar en trabajos como el webcómic The Eyes, en los libros Crímenes ilustrados, o la historia de folk horror Villanueva (Astiberri), pero en esta ocasión nos ha sorprendido ya que el riesgo en hacer algo como lo que vemos en Cosmo en el espacio es mayor al tratarse de un cómic destinado al público infantil. Sin embargo, el resultado es asombroso y brillante haciendo que los niños se lo pasen pipa y los lectores de mayor edad carentes de prejuicios vuelven a leer con los ojos de los niños que hace años que dejaron atrás.

«Todo cambia cuando lo miras desde otro lado.»

Lo mejor

• El increíble juego que hace con las posibilidades visuales y narrativas del medio.
• El mensaje de tolerancia y amistad que subyace en la obra.

Lo peor

• Hay algunas viñetas que no funcionan igual de bien en ambos sentidos.

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Diego García Rouco
Nacido en Barakaldo en 1977 donde sigo viviendo. Descubrí los cómics en una librería de barrio con Tintin, Asterix, SuperLopez y los personajes de Ibáñez. En 1989 descubrí los superheroes de la mano de Stern y Buscema con el numero 73 de la edición de Forum de Los Vengadores. A estas lecturas se fueron incorporando la novela gráfica y el manga, de los cuales, a diferencia de los superheroes, nunca me cansé. Todavía sueño con ser agente Espacio-Temporal y de Planetary, con visitar mundos de fantasía con el señor T., Philemon, Lord Morfeo, Arale y Thor. Viajar con Reed, Ben, Susan y Johnny al futuro y pasear por el cuartel de la Legión. Recorrer la antigua Roma con Alix y una cantimplora de poción mágica. Buscar Mú, perderme en un viaje al corazón de la tormenta, contemplar el Olmo del Cáucaso mientras paseo por un Barrio Lejano leyendo El almanaque de mi padre. Conseguir beber la sangre del Fénix. Leer, al fin, algún articulo de Tintín y de Fantasio sin que me molesten los absurdos inventos de Gastón. Perderme por las murallas de Samaris, mientras de la pirámide flotante de los inmortales cae John Difool. Enamorado de la chica de los ojos rojos y de Adele. Y cabalgar hacia el amanecer con Buddy Longway, Red Dust y el teniente Blueberry. Con un poco de humo azul en los labios...
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