Marvel Limited Edition. Nova

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Marvel-Limited-Edition.-Nova

Edición original:. Marvel Comics
Edición nacional/ España:.Panini-SD Distribuciones
Guión:.Marv Wolfman
Dibujo:.John Buscema, Sal Buscema y Carmine Infantino
Entintado:.Joe Sinnott, Tom Palmer y otros
Color:.V.V.A.A.
Formato:.Tomo en tapa dura
Precio:.

44.95

 

Cuando Richard Rider, adolescente, recibió un haz de luz de más allá de las estrellas, se encontró transformado de repente en uno de los hombres más poderosos de la Tierra. El hombre llamado….Nova

La búsqueda en recrear el éxito de un personaje como Spiderman ha sido una constante en Marvel Comics desde aquellos lejanos años sesenta. Ahora estamos habituados a la proliferación de héroes adolescentes, los Kamala Khan o Robbie Reyes de turno, pero hasta la llegada de la Antorcha Humana y, sobre todo, Peter Parker, su papel se ceñía a figurar como acompañante del héroe experimentado, con el objetivo de que los entusiastas lectores sintieran una identificación más cercana todavía con sus personajes favoritos, el legendario sidekick. Con la llegada la Era Marvel de los Cómics, Stan Lee y sus colaboradores más próximos consiguieron dar un vuelco total a como se concebía el género de los superhéroes. Una de las cosas que más desagradaban a Lee era la figura de los sidekick, por lo que se ocupó de que desaparecieran de la circulación. No así el héroe adolescente al que le otorgó papeles relevantes como los ya citados Johnny Storm o el bueno de Parker, siendo éste una de las referencias para la editorial. A partir de ese momento, muchos guionistas soñarían con crear su propia versión de Spiderman, aunque pocos pudieron pasar el corte del aficionado.

En los años 70 la Casa de las Ideas era una máquina bien engrasada, básicamente a golpe de creatividad y libertad, que cada vez conquistaba una porción mayor del mercado. Buena parte de esa inyección de nuevas ideas provenía de creadores que habían crecido y madurado con la manera de hacer cómics de Marvel. Uno de los integrantes del mítico bullpen en aquellos años es Marv Wolfman, guionista que ha dado grandes momentos a la industria (Crisis en Tierras Infinitas, Nuevos Titanes), que comenzó su carrera a finales de los sesenta en DC Comics, aunque sus primeros destellos de grandeza se produjeron en la eterna rival. Wolfman llega de la mano de Len Wein, en calidad de ayudante de editor, y pronto se vería como responsable de la línea de magazines en blanco y negro, tan prolífica en la época. También hizo sus aportaciones a la labor de guionista, su parte favorita, en cabeceras como la Tumba de Drácula. En una carrera de rapidez inusitada, pues llega a Marvel en 1972, escala al puesto de Editor Jefe en 1975, sucediendo precisamente a su colega Len Wein. Poco tiempo se mantendría en la silla pues en 1976 renuncia al escaño para dedicarse en cuerpo y alma a las tareas literarias junto con la edición de los cómics por el guionizados.
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Lo cierto es que tanto Wein como Wolfman eran gente joven con ideas muy potentes pero no estaban exentos de encontronazos con ciertos sectores del bullpen. Marv no estaba muy de acuerdo con el viraje hacia ciertas zonas más “oscuras” que se estaba dando en aquellos momentos por parte de algunos creadores. Como Editor Jefe se había mostrado contrario a determinadas decisiones pero nunca pudo imponerse. Recuerda con tristeza esos momentos: “trabajaba con gente de carácter muy explosivo. Era muy difícil, y tal vez un editor de verdad pudiera haberlo hecho, decir a Steve Englehart, a Steve Gerber o a Don McGregor que hicieran algo…el 90% del equipo era gente muy emocional”. Está claro por estas declaraciones que no todos los autores remaban en la misma dirección. Una parte representaba el clasicismo de los años sesenta y otra buscaba innovar con ideas arriesgadas. Wolfman pertenecía al primer grupo y como carta de amor a los superhéroes clásicos se sacó de la manga Nova.

¿Y qué es Nova? Ese es el objetivo de este Marvel Limited Edition, el dar a conocer, a todos aquellos que todavía no lo hayan hecho, el origen y las primeras venturas de este joven superhéroe, Richard Rider, que tan buenos recuerdos ha dejado en varias facetas, ya sea la típica juvenil (New Warriors) o la estrictamente cósmica (la etapa de Dan Abnett y Andy Lanning), teniendo presente también el legado pues ahora viste el uniforme Sam Alexander con serie propia en curso y como parte de los All New Avengers de Mark Waid. Lo primero que hay que decir es el primigenio germen sobre el personaje nació en el Wolfman adolescente, en un fanzine de fabricación casera; el recurrente intento de todo creador de realizar su propia versión de Spiderman. Ante el maremágnum de tramas e historias que, en sus propias palabras, le resultaban “abominables” y “repugnantes”, se propuso rescatar esa vieja creación de juventud para mostrar que había caminos alternativos en la narrativa superheroica. The Man called Nova, título completo de la colección, sale al mercado en Septiembre de 1976 (fecha de portada) con el propósito de relatar el periplo vital del adolescente Rider, un chaval de suburbios de Nueva York que consigue para sí los increíbles poderes de un fantástico cuerpo espacial. El cómo obtiene sus dones es bastante rocambolesco, fruto del más puro azar. El Centurión del Cuerpo Nova, Rhomann Dhey, llega a las inmediaciones de la Tierra a bordo de su avanzada nave en busca de un peligroso asesino espacial, Zorr, autor material de la destrucción de su mundo. Dhey, de hecho, se encuentra malherido y próximo a fenecer pero sus últimos esfuerzos son para procurarse un sucesor. Designa a un muchacho terráqueo alejado de cualquier tipo de acción; un simple adolescente que se mueve en la mediocridad más absoluta; un estudiante que deja bastante que desear, un tipo del montón. A partir de la recepción de sus poderes de origen cósmico, deberá aprender a controlarlos y hacer frente a su primera misión, pues recordamos que Zorr anda suelto en nuestro planeta azul.

Wolfman era un autor bastante inteligente. Sabía que el presentar un protagonista adolescente iba a conllevar las típicas comparaciones con Peter Parker, así que usó ese aspecto en su beneficio. Tuvo cuidado en seleccionar los elementos que definen a Rich pero mantuvo un indudable poso de los inicios de las aventuras del trepamuros. Es decir, cambio ciertas fichas pero mantuvo las reglas del juego. Richard Rider es un alumno del Instituto Harry Truman, pésimo estudiante y pésimo atleta, lo que hace que sea motivo de mofa para su potentado compañero Mike Burley, una eminencia en los estudios y la estrella del equipo del instituto. Sus problemas con Burley son más bien circunstanciales ya que Rider tiene un núcleo fuerte de amigos que se reúnen en torno al local del “Tío Golosinas” y le respaldan: Bernie Dillon, “Gorras” Cooper y Ginger Jaye. Con ésta última hay un acercamiento claro y evidente que traspasa la amistad pero eso lo iremos viendo conforme avanza la serie. Tampoco se puede quejar de su entorno familiar pues su padre es un reconocido director de instituto, su madre cumple las veces de abnegada ama de casa, trabajando y encargándose del hogar, y su hermano menor Bobby es un genio en potencia. Hablamos pues de un chico normal con los problemas de la edad.

Ese statu quo es alterado cuando por sorpresa recibe un rayo sideral que va comportar un trascendente cambio en su esencia. Se ve imbuido de puro poder cósmico y es consciente de que su misión en la vida es ser un superhéroe. ¡¡Rayos Azules, a partir de ahora será conocido como Nova!! Origen de manual para dar comienzo a las peripecias de Rider. Marv Wolfman comienza a sondear las típicas aventuras de aprendizaje donde pondrá en liza una nueva caterva de villanos que ayudarán al crecimiento del héroe, de los cuales es obligado citar a El Cóndor, Fuente de Poder, Cabeza de Diamante, el Corruptor, Megaman, Fotón (importante, no confundir con una de las personalidades de Monica Rambeau pues éste es un maloso de tres al cuarto), Apagón o, quizás el más relevante, La Esfinge. Eso sin contar que recupera a Tyrannus, el Hombre de Arena o su Doctor Sol de La Tumba de Drácula. En su discurrir diario observamos cómo va evolucionando, adaptándose a la vida de superhéroe mientras trata de mantener su interés en los estudios y su identidad secreta a toda costa. La cosa empieza a complicarse cuando surgen determinados problemas en el hogar y su cada vez más azarosa vida como Nova le va pasando factura. Cuesta no encontrar las tan traídas y llevadas referencias al Spidey fundacional de Lee y Ditko. Esto se refuerza con el crossover entre ambos personajes, (The Man called Nova#12-Amazing Spider-man#171, este último entonces a cargo de Len Wein), presente en este tomo. También tenemos apariciones estelares de importante iconos como Thor, Nick Furia en un episodio de corte pulp al enfrentarse ambos nada menos que contra el poder de Garra Amarilla, o la adorable Cosa de ojos azules. Es su visita a las páginas de Marvel Two-in-one lo que nos recuerda una faceta que parece olvidada en las primeras aventuras del personaje, el ambiente cósmico. Casi todo el periplo inicial de Nova está muy pegado a la Tierra, centrado en la esencia misma de ser un superhéroe adolescente. Solo una visita a la nave de Dhey, donde conoció a cierto ordenador de tecnología avanzada, y la raíz de sus poderes nos hablan de sus conexiones con un contexto galáctico. La llegada de unos siniestros seres espaciales, los Monitores (sí, el creador de Anti-Monitor ya había trasteado previamente con el nombre), una suerte de jueces espaciales que determinaban si un planeta merecía la vida o la extinción, une los destinos de Richard Rider y Ben Grimm en un intento desesperado de salvar nuestro mundo. Wolfman volvería sobre la parcela cósmica hacia el final de su periplo en la serie, en su última trama conocida como “La Primera Guerra Universal” que desgraciadamente quedó inconclusa en la cabecera y sería retomada poco tiempo después en otra colección.
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En el aspecto gráfico destaca con fuerza un nombre, Buscema. En el inicio de la serie hay que celebrar el aporte Big John, el mayor de la familia, aunque apenas se quedaría un par de números. Disfrutar del trabajo de la dupla John Buscema-Joe Sinnott siempre es motivo de alegría. Recoge el testigo el hermano pequeño, Sal Buscema. Si algún día se formaliza el día de la apreciación del bueno de Silvio cuenten con este redactor. Sin llegar a los niveles de su hermano, Sal es un cumplidor artista que ha dejado una impronta en tal cantidad de tebeos Marvel que es imposible no reconocerle su sello, sobre todo en las escenas de acción. Con el acabado en tintas a cargo de Tom Palmer el trabajo de ambos se puede tildar de muy correcto. El último gran nombre que acompaña los créditos gráficos es el de Carmine Infantino, ya por entonces un veterano autor de corte clásico, que no desmerece al trabajo previo aunque adolece de cierta deficiencia en los rostros y de un estatismo preocupante en las escenas de acción.

Tenemos ante nosotros un canto a la Silver Age marvelita. Frente a las cuestiones metafísicas, la ácida crítica social y la sátira pura y dura que poblaban otros títulos de la editorial, Wolfman refuerza la imagen del héroe Marvel por antonomasia, aquel que aparte de salvar el mundo tenía que lidiar con una vida cotidiana más bien caótica. Rider se dedica a mantener abundantes soliloquios donde nos recuerda que es un “pringado” y que su vida es poco menos que un desastre. Pero es ese carácter de héroe el que le lleva a salvar la papeleta al final del día. El autor se esfuerza en que los problemas internos de Rider nos afecten aunque por momentos ciertos comentarios en boca del bueno de Rich nos suenen poco menos que a ridículos. Y es que no siempre el guionista acierta en la forma en que intenta trasladar al papel las expresiones típicas de un adolescente. Quitando pequeños detalles, la curva de crecimiento al que somete al personaje es ejemplar.

Gracias a ese empeño durante los veinticinco números que duró la serie, Nova consiguió asentarse como fijo el elenco de la Casa de las Ideas. No sin unos leves inconvenientes, pues como ya hemos dicho, la cabecera fue cerrada de forma abrupta y el propio Marv Wolfman tuvo que finalizar la trama en los 4 Fantásticos, que en 1979 también estaban bajo su tutela. El autor tenía en mucha estima al personaje y le otorgó el espacio necesario. Desgraciadamente, no todos pensaban igual. Un Jim Shooter recién llegado al puesto de Editor Jefe ansiaba revoluciones, cambios de estatus. Eso significaba renovaciones en ciertos personajes y el fin para muchos ellos. Richard Rider tuvo que lidiar con ese temido fin pues en las páginas de ROM#24(fecha de portada 1981; por cierto, un episodio inédito en España y que si nadie lo remedia así se quedará para los restos) se recupera el concepto de Campeones de Xandar, creado por Wolfman, que acaban uniéndose al Caballero Espacial para hacer frente a una importante armada Skrull. Todo el objetivo del tebeo era retirar a Richard Rider de la circulación ya que en el mismo se produce una inesperada pérdida de poderes. Nova no more. Sería recuperado de forma activa a inicios de los noventa para formar parte de los Nuevos Guerreros de Fabián Nicieza y Mark Bagley, cabecera que le granjearía una enorme popularidad. D’n’A serían los responsables de una maduración inusitada en Richard Rider, dotándole del porte necesario para ser un líder en el convulso espacio Marvel durante el periodo de las Aniquilaciones. Pero antes, no es justo olvidar el volumen que le dedicó Erik Larsen (Savage Dragon), con habituales guiños a su pasado en los Nuevos Guerreros y, sobre todo, una vuelta a los orígenes pertrechados por Marv Wolfman. Todos ellos han consolidado de una u otra forma de la implantación del personaje. Eso incluye el llegar al punto de la muerte de Rider y continuar el legado en la figura de Sam Alexander.
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Como conclusión final, recomendar este tomo a todos los amantes de la narrativa clásica superheroica. Una vez asumido ciertos preceptos, la lectura es del todo placentera. Puede llamar la atención al lector actual, pues en sus páginas ocurren gran cantidad de cosas, a una velocidad pasmosa y con resoluciones más bien simplonas. Pero es que era la forma que buscaba Wolfman al posicionarse en su batalla personal.Es su punto fuerte, su encanto, a pesar de que muchos lo puedan ver como simples flaquezas. Y menos mal que no desistió en el intento pues con ese pensamiento cimentó obras maestras del género como Nuevos Titanes o Crisis en Tierras Infinitas. Eso, amigos y amigas, es ya historia para otra día…

  Edición original:. Marvel Comics Edición nacional/ España:.Panini-SD Distribuciones Guión:.Marv Wolfman Dibujo:.John Buscema, Sal Buscema y Carmine Infantino Entintado:.Joe Sinnott, Tom Palmer y otros Color:.V.V.A.A. Formato:.Tomo en tapa dura Precio:.44.95   Cuando Richard Rider, adolescente, recibió un haz de luz de más allá de las estrellas, se encontró transformado de…
Guion - 6.5
Dibujo - 6.5
Interés - 8

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Valoración Global

Acción, drama, épica, un superhéroe adolescente...todo ello narrado al estilo Marvel. Qué mas se puede pedir

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Dynamo
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Dynamo

Como se iba a contentar el señor Porras en decir “nuevo MLE con las aventuras de Richard Ryder su primer volumen “. Toma desarrollo en el artículo. Un aplauso. Me parece uno de los personajes más interesantes del universo marvel. Sobre todo habiendo leído recientemente esa maduración que resaltas en las Aniquilaciones. De hecho, me gusto más la serie de “Nova :Aniquilacion conquista” que la propia serie central. Que grandes Abnett y Lanning.

Save
Lector
Save

“trabajaba con gente de carácter muy explosivo. Era muy difícil, y tal vez un editor de verdad pudiera haberlo hecho, decir a Steve Englehart, a Steve Gerber o a Don McGregor que hicieran algo…el 90% del equipo era gente muy emocional”

Esto viniendo de unos de los que se largó por que le quitaron sus privilegios de autor/editor resulta irónico.

Henro
Lector

Tiene pinta de ser una lectura muy chula para todos los aficonados a la parcela cósmica de Marvel. Un Spiderman clásico espacial, por así decir.

A mi me gustó mucho el Nova adulto de DnA y, ahora que he leído la reseña, también me produce curiosidad este clásico (aunque no sé si tanta como para pillarlo en un formato de lujo, todo hay que decirlo).

Gracias por tan esmerado artículo, Arturo. Saludos.

Daniel Gavilán
Autor

Cojonudo repaso y análisis, Arturo. El Nova de Wolfman es uno de mis pendientes más allá de alguna cosa suelta, aunque siempre le he tenido bastante curiosidad. A ver si en una de estas cae

dhaldon
Lector
dhaldon

No hay que olvidar que además de esta serie y la de DyA, uno de los mejores Nova esta en la colección de los New Warriors, que es una maravilla en si misma y en donde se ve la evolución del personaje que culmina en Aniquilación. A ver si ahora que Panini esta reeditando de todo se acuerda de los Warriors también.

marcbret87
Lector
marcbret87

La lei hace ya bastante en formato Biblioteca Marvel y la verdad es que me gusto mucho. Las similitudes con Spiderman estan ahi pero creo que logra tener su propia personalidad. La unica lastima es que la resolution del conflicto con la Esfinge, que como ya dice el articulo ocurre en los 4F tambien de Wolfman, no esta incluido. Claro que son 11 numeros y seria un cambio de tomo bastante grande, pero creo que es algo que hay que tener en cuenta.

marcbret87
Lector
marcbret87

Que, por cierto, Panini publico en un tomo de Marvel Heroes no hace mucho.

TheBaldRocker
Lector
TheBaldRocker

Pedazo reseñita, Arturo y pedazo edición de lujo para Nova. De la serie, ya sabes que leí lo que publicó Vértice en su momento y, ahora mismo, tengo los 3 tomitos de la BM en mis estanterías desde hace unos años y, por supuesto, leídos y releídos. No descarto hacerme con esta MLE si mi cartera, cada vez más maltrecha y vacía, lo permite.
Del personaje, ese sosias de nuestro querido Peter Parker, y de sus aventuras, ya has dicho tú mucho mejor de lo que lo haría yo, todo lo importante y reseñable.
Sólo dos cosas más.

Respecto a la conclusión oficial de la serie, del primer vol. de Nova, efectivamente es una pena que esté sin editar en nuestro país. Por que el “final” que siempre nos vendieron, en la serie de los 4F, no hace justicia a esos 25 nºs y, además, pasa muy por encima de él entre tantos personajes como aparecen en esa etapa épica y mítica de la primera familia.

Y sobre uno de los villanos, concretamente El Condor. Un tipejo que a mi siempre me generó mucha tirria y repulsión en aquellos nºs de Vértice. Creo que fue una gran creación de Wolfman. Verdaderamente representaba con sus manipulaciones a Nova y , sobre todo, al bueno de Fuente de Poder (creo recordar que en aquellas traducciones era literalmente Casa de Poder) a un tipo realmente vil y con una maldad intrínseca que exudaba por todos los poros de su piel. Y mira que andaba por allí también Cabeza de Diamante y la Esfínge y, bueno, todos los que nombras tú en la reseña, pero es que el pajarraco ese, no sé por qué, me impresionó mucho a aquella edad. Influenciable que era uno, ya ves tú.

En fin, Arturo, como siempre un placer leerte y releerte y, después, también como siempre, pasarte a favoritos 😉

Rockeros Saludos