Edición original: The Amazing Spider-Man vol.1 #200 (Marvel Comics, 1979)
Guion: Marv Wolfman, Stan Lee
Dibujo: Keith Pollard
Entintado: Jim Mooney
Color: Glynis Wein
Formato: Grapa.

«Maybe this is the day I atone for all of Spider-man´s sin!»

The Amazing Spider-Man n.º 200, caminando hacia los mil números

Continuamos con una serie de reseñas de cada centena de entregas de nuestro asombroso Trepamuros. Tras el emblemático 100 que encabeza esta propuesta de la mano de nuestro compañero Luis Javier Capote continuamos con el número 200.

En cien entregas ha ocurrido de todo, y la vida de Peter no ha podido ser más convulsa y trágica. Del 101 al 200 han pasado tantas cosas que resumirlas es bastante difícil. Sin embargo, podemos destacar algunos momentos relevantes. Tras la intervención de Michael Morbius para poder eliminar los brazos extras de Spiderman, la vida de Peter empieza a entrar en una vorágine de situaciones que convierten la serie en algo muy predecible. Es el momento de dar un cambio brutal. Como todos sabemos, Norman Osborn, El Duende Verde, vuelve a la carga. The Amazing Spider-Man vol. 1 121 y 122 supondrá la muerte de Gwen Stacy algo que cambiará la vida de nuestro héroe, pero, por qué no, la de los lectores.

Esta tragedia es el botón de encendido para la aparición de Miles Warren, EL Chacal y el primer Clon, que más adelante dará muchos quebraderos de cabeza. Es en esta pequeña saga cuando El Castigador aparece por primera vez. Números convulsos no exentos de dramatismo.

Betty Brant acabará casándose con Ned Leeds y J.J. Jameson tendrá una novia que lo soporte; la Doctora Marla Madison. El Spidermobil es desguazado (por qué, por qué hicisteis eso…..) y el culebrón Octopus/Tía May acabará para mejor estabilidad mental de todos nosotros.

Habiendo fallecido Norman, o eso creíamos, tendremos un nuevo El Duende Verde; y no será su hijo Harry. Len Wein jugó con nosotros, pero realmente se trató de su psiquiatra (ya veis, “en casa del herrero cuchillo de palo”).

Tras ceder la batuta Len Wein a Marv Wolfman, el guionista relevo decidió volver loco a Jameson, Betty abandonaba a Ned (la idea era que Peter y Betty volviesen a ser novios), Spidey perdía sus poderes y la Tía May tras enfermar moría (sí, sí moría….). Sin embargo, todo fue un embuste de la mano de señor de las ilusiones, y no hablo de partidos políticos, sino de Misterio.

Y llegamos al segundo centenar de entregas.

The Amazing Spider-Man vol. 1 #200 es un cómic icónico, aunque injustamente olvidado. Está claro que no alcanza la fama de otros números especiales como el 100, 300, 400, o imprescindibles como 121 y 122, si bien esta historia ocupa un lugar singular en la mitología de El Trepamuros.

El motivo es muy simple, Peter Parker debe enfrentarse con un pasado que lo ha perseguido desde sus inicios; el ladrón responsable de la muerte de su Tío Ben.

Este número conmemorativo se distingue por explorar el lado más humano y reflexivo de Peter Parker. El guion corre a cargo de Marv Wolfman, con aporte especial de Stan Lee en una página del epílogo (un guiño editorial para los lectores) y con arte de Keith Pollard y entintado de Jim Mooney.

Marv Wolfman, conocido por su trabajo tanto en DC como en Marvel (no sólo hizo maravillas como The New Teen Titans), aporta en este cómic un tono maduro y psicológico, explorando temas como la identidad, la culpa y la búsqueda de significado en un héroe que, en este punto de su carrera, ha pasado por innumerables tragedias y traumas.

Stan Lee, conocido de sobras por todos, fue co-creador de Spiderman, y participa de forma meramente anecdótica pero nostálgica (según las notas de las cartas del propio cómic) escribiendo la última página de la historia. Este detalle puede parecer una tontería, pero no lo fue. Simboliza el peso histórico del número 200, conectando directamente con la figura de Lee como creador del personaje décadas antes.

Tras el paso de los grandes como Steve Ditko, John Romita Jr., Gil Kane y Ross Andru, Keith Pollard lo tuvo difícil. Pollard, activo en Marvel durante la década de los 70, aporta un estilo clásico del cómic americano de la época, con un equilibrio entre realismo y expresividad dramática. Los números que dibuja en la colección de Spiderman fueron más que correctos, pero, claro está, las comparaciones son odiosas.

Jim Mooney como entintador, figura veterana dentro de Marvel, conocido por su trabajo en títulos como Ghost Rider y, años antes, en Supergirl para DC. Su entintado aquí ayuda a matizar la narrativa, reforzando el tono más sombrío de la historia. Glynis Oliver en el color y John Costanza en rotulación completan el equipo artístico.

Esta historia la leí por primera vez en JOHN ROMITA CLASSIC SPIDERMAN vol.1 nº 75 – Panin. Para mí fue una de las historias más dramática que había leído después de la muerte de Gwen. Me encantó desde el principio. Tal es así que tengo el numero original USA en mi colección y suelo en ocasiones hacer relectura de algunos números salteados y este suele entrar en el lote.

La historia toma como punto de partida la historia de origen de Spiderman, específicamente el asesinato de Tío Ben a manos de un ladrón cuyo destino quedó ambiguo en Amazing Fantasy #15 (1962). Aquí, ese mismo ladrón reaparece décadas después, proporcionando a la trama una mezcla de nostalgia, redención y confrontación personal.

Vamos poco a poco a modo de capítulos para desgranar la historia.

Peter Parker sin poderes

La historia arranca con Peter Parker debilitado, recién recuperado (y todavía afectado) tras ser envenenado por Misterio, lo que lo deja momentáneamente sin sus habilidades arácnidas.

La supuesta muerte de May Parker

Un aparente asesinato de su Tía May desencadena una reacción emocional intensa en Peter. Nuestro héroe seguirá pistas que lo llevarán hacia un pasado que preferiría haber dejado atrás.

Regreso del ladrón que asesinó a su tío Ben

El antagonista clave es el ladrón responsable por la muerte de Tío Ben, un personaje de enorme peso simbólico para El Trepamuros. Spiderman, a pesar de su falta temporal de poderes se enfrenta al ladrón en igualdad de condiciones. La confrontación es más psicológica y emocional que física, marcada por recuerdos, culpa y necesidad de cerrar un ciclo que ha definido gran parte de la vida de Peter Parker.

Este recurso literario consigue cerrar no sólo una historia, sino que nos muestra a Peter reconciliando sus responsabilidades como Spiderman con su vida personal, reafirmando su compromiso de seguir siendo un héroe.

¿De qué va Amazing Spider-Man 200?

Este número, a diferencia de muchos cómics de superhéroes de la época, se centra menos en la acción física y más en la lucha interna del protagonista. Peter Parker no pelea solo contra un villano físico, sino contra su propia historia y trauma; un trauma que lo convirtió en quién es ahora. El regreso del ladrón no supone un peligro como puede ser Kraven o El Duende Verde, no, obliga al personaje a confrontar sus propias inseguridades y miedos.

La pérdida temporal de los poderes de El Trepamuros funciona como metáfora de la vulnerabilidad humana. Peter se ve enfrentado a sus límites, lo que profundiza la empatía del lector hacia él. No se trata solamente del superhéroe lanzando telarañas, sino de un hombre que debe seguir adelante también sin sus dones.

Por otro lado, también tenemos que hablar de una idea recurrente; el pasado nunca muere. El pasado define el presente y se percibe en la historia. El ladrón y su muerte simbólica representan el cierre de un ciclo que, durante décadas, ha sido el motor moral de Spiderman: “Un gran poder, conlleva una gran responsabilidad”.

Wolfman y Stan Lee combinan el drama personal con el tono clásico de Spiderman. El diálogo refleja una mezcla de introspección adulta, y la voz juvenil de Peter Parker, lo que lo hace accesible para lectores nuevos y veteranos. La elección de incluir una página escrita por Stan Lee no es casual, sino un homenaje a la esencia clásica del personaje.

El arte de Keith Pollard puede sentirse “clásico” para lectores modernos. Sin embargo, su trazo es limpio, sus rostros expresivos enfatizan emociones más que la espectacularidad de la acción. Jim Mooney entinta con precisión, dando un acabado sólido y claro. El resultado es una presentación visual que subraya la densidad emocional de la historia.

Ahora toca hablar de la importancia de este número dentro de la serie y su legado. The Amazing Spider-Man vol. 1 #200 no es necesariamente una de las historias más recordadas, pero sí un punto de inflexión emocional dentro de la continuidad de Peter Parker. Este especial es una reflexión sobre el personaje y su historia. Además, este número se publica en un momento de transición editorial —Marv Wolfman y Keith Pollard dejarían la serie poco después, dando paso a otros autores clave (como Dennis O’Neil y John Romita Jr.) que marcarían la década siguiente del título.

Lo que significa para mí.

Aunque no suele aparecer en muchos “rankings definitivos” de los mejores números de Spiderman, esta entrega 200 es de mis favoritas por lo que os he mencionado anteriormente, su introspección y cierre simbólico sobre uno de los pilares fundamentales del mito de Spiderman; la muerte de Ben, el ladrón y lo que significa tener un poder. Un triangulo que es tan relevante como puede ser el símbolo de Superman; la esperanza.

El hecho de que Stan Lee contribuyese en esta entrega es un claro reclamo; un gesto de respeto hacia el legado del personaje. The Amazing Spider-Man Vol. 1 #200 combina el drama personal de Peter Parker con el legado histórico del personaje. Su enfoque reflexivo y humano lo distingue de otros números más orientados a la acción, y lo convierte en un especial cuya lectura recompensa especialmente a quienes conocen la trayectoria completa de Spiderman.

Aunque está claro que no es el número más emblemático para todo el mundo, su exploración del trauma, responsabilidad y cierre narrativo lo convierten en una pieza valiosa dentro del canon arácnido, especialmente para quienes buscan comprender no solo al héroe, sino al hombre que está detrás del traje.

Otras entradas de este camino al número 1000

The Amazing Spider-Man n.º 100

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Justiciero Desmesurado
Justiciero Desmesurado
Lector
19 febrero, 2026 13:47

La etapa Wolfman completa se la recomendaría a cualquiera que guste del superheroico estilo clásico (que viejo me hace expresarme asi).

No está altamente valorada como las anteriores de Stan Lee y Conway, pero es significativamente mejor que la precedente de Len Wein y mucho mejor que lo que vendría después con Denny O’Neil, que para mi es el punto más bajo de Amazing hasta ese entonces con unos comic muy formulaicos, totalmente en piloto automático y aburridos. O’neil es una leyenda del medio pero con Spiderman no dio la tecla ni de lejos.

Wolfman, siendo, con razón, mucho más recordado por trabajos como Titanes y Crisis en Tierras infinitas, o en Marvel más por la tumba de Drácula si que da bien con el tono y la voz del personaje (cosa que al principio al autor le preocupaba bastante, el dar con la particular voz del personaje, pero que bien lo consiguió y para muestra estos números reseñados) y se marca una etapa de lo más maja y entretenida, con buenos arcos como el primero del hombre lobo, John Jamenson y su padre JJJ fuera de si pero con pensamientos introspectivos hacia Spiderman interesantes, este reseñado del ladron con Misterio entrelazados e hitos importantes como la creación de la gata negra en números también muy entretenidos. Y Pollard también está muy bien al dibujo, a la altura de una colección tan importante  como era Amazing.

Así que si sois viejos en gustos comiqueros …y en espíritu, corazón y cuerpo, leer esta etapa cabro***.

Nos vemos en el 300.