Edición original: The Amazing Spider-Man vol.1 #600 (Marvel Comics, 2009)
Guion: Brian Michael Bendis, Ed Brubaker, Matt Fraction, Bob Gale, Marc Guggenheim, Joe Kelly, Stan Lee, Jeph Loeb, Dan Slott,Mark Waid, Zeb Wells.
Dibujo: Mario Alberti, Derec Aucoin, Mitch Breitweiser, Colleen Doran, Max Fiumara, Klaus Janson, Marcos Martin, Mike Mckone, John Romita Jr..
Entintado: Klaus Janson, Max Fiumara, Derec Donovan, Mitch Breitweiser, Andy Lanning, Mario Alberti, Marcos Martín, Colleen Doran.
Color: Dean White, Morry Hollowell, Javier Rodriguez, Andres Mossa, José Villarrubia, Frank D’Armata, Mario Alberti, Elizabeth Breitweiser, Antonio Fabela, Chris Chuckry.
Formato: Grapa.

«So? What’d I miss?»

Haciendo números

Los hitos numéricos han sido siempre de mucha importancia en la colección. Desde el icónico The Amazing Spider-Man #50 con «Spiderman nunca más» los equipos creativos han sido conscientes de que los lectores esperan con ganas estos números especiales, y los equipos editoriales que suponen un considerable empujón en ventas. Por si esto fuera poco, después de que el primer volumen de la colección llegara a su fin tras 441 números Marvel ha sabido combinar este impulso causado por alcanzar altas numeraciones con el famoso pico causado por poner un número 1 en la portada en cada relanzamiento, al fin y al cabo, el número #500 recientemente cubierto por Raúl López en nuestro camino al #1000 es tan solo el número #59 del segundo volumen, y el #29 en la etapa de Strazcynski. Una situación que no ha hecho más que exacerbarse con los años.

Y ya que hablamos de números y de ventas, esto es algo con lo que el trepamuros nunca ha tenido que preocuparse demasiado. Si bien otros personajes han visto sus títulos al borde de la cancelación o directamente cancelados a lo largo de los años, Spiderman es uno de los personajes más populares, es la cara de la compañía y uno de los pilares de la industria norteamericana en conjunto y se ha mantenido en lo más alto durante los más de sesenta años desde su primera aparición en Amazing Fantasy, precisamente el único instante en el que el futuro del personaje se encontraba en entredicho. La razón detrás de esto, visto de un modo simple, es que siempre hay aficionados que quieren leer a Spiderman. Marvel no tardó en darse cuenta de esto y de ahí que el personaje no haya sufrido cancelaciones, al menos en su serie principal. Y este era el punto al que quería llegar, ante una demanda inagotable la editorial se percató de que la mejor manera de aumentar los beneficios era aumentar la oferta. En décadas anteriores los principales intentos de capitalizar sobre esto consistían en desarrollar nuevas cabeceras, como Peter Parker: El Espectacular Spiderman o La Telaraña de Spiderman. Estas sin embargo se encontraban ante un problema, al no ser la cabecera principal podían llegar a verse como secundarias incluso a pesar de la calidad y de ser esenciales para muchas historias (recordemos el número #400 cubierto por Raúl López, metido de lleno en la Saga del Clon).

Así llegamos a Un Nuevo Día, una iniciativa que seguía a un Peter Parker después de haber vendido su matrimonio al diablo y que además de enmarcar la obra que hoy nos ocupa es la principal responsable de que nos encontremos tan cerca del hito de los 1000 números. Estamos en 2008, y aunque Marvel no abandonó (ni lo hará nunca) la idea de publicar múltiples cabeceras arácnidas paralelas la editorial encuentra una manera de capitalizar aún más en la gran demanda de Spiderman sin tener que encontrarse con el detrimento de la percepción de títulos como secundarios. De esta forma pasamos de tener un número mensual de la colección a tres. Este ritmo endiablado (nunca mejor dicho) supone en primer lugar una gran carga para el equipo creativo, pero eso ya lo tocaremos más adelante. El número #600 fue publicado en 2009, el #500 vio la luz en 2003, el #400 en 1995 y el #300 en 1988. El #700 fue publicado en 2012. En otras palabras, la espera se vio reducida de unos siete años a tan solo tres.

Una nueva forma de celebrar

Este número #600 no solo marca el momento de cambio en cuanto a la frecuencia de estos hitos, sino que también marca un cambio en la forma de celebrarlos. Hasta ahora estos especiales por centenares se veían reducidos a números sencillos, o como mucho dobles. El principal reclamo se encontraba en lo que prometían, un posible final para el personaje, una revelación inesperada, una nueva amenaza… Esto no se ha perdido, y de hecho sigue constituyendo para muchos la principal razón por la que acercarse a estos cómics, pero hoy en día nos encontramos en la era del valor añadido. El número #600 inicia esta era de la manera más descarada posible, con 103 páginas de grapa.

De ahora en adelante este es el formato que recibirán las celebraciones, una historia principal que se extiende por encima de la longitud habitual y una serie de historias de soporte que de una manera u otra pretenden celebrar la trayectoria del personaje y que suponen la excusa perfecta para hacer más larga la supuesta grapa. Esta ocurrencia no es nueva, es más vieja que el personaje y de hecho puede conectarse con los orígenes del medio como una evolución de las revistas pulp. En los 40,50 y 60 era una práctica común el incluir en las publicaciones este tipo de historias de soporte o incluso que fueran directamente antologías sin un énfasis fijo en ningún personaje. De ahí vienen los títulos genéricos de algunas colecciones como Amazing Fantasy, Tales of Suspense o Action Comics. Se trataba de una era en la que la estrategia dominante era lanzar propuestas al público de forma casi indiscriminada para ver qué tenía éxito. La sutil diferencia se encuentra en que mientras aquellos cómics tenían un precio de cuarto de dólar la versión moderna de la Casa de las Ideas se acerca más a ser un sacacuartos. Más historias significa más páginas, y más páginas justifican un mayor precio, y así es como acabamos con grapas de 103 páginas.

Los mismos, lo mismo

Viajando 17 años atrás encontramos muchas caras conocidas, no solo por su trabajo de entonces sino también por su trabajo más actual. Wells, Kelly o John Romita Jr. son algunos de los principales responsables de los cómics más recientes de Amazing Spider-Man y por aquel entonces ya los podíamos encontrar en la colección. Pues, durante casi 18 años los cómics del título principal llevan las mismas firmas con muy pocas excepciones, principalmente los durante los años de Spencer al frente.

Esto significa que leer este número en 2026 no trae muchas sorpresas. Dan Slott encabeza la propuesta con una trama que enfrenta a Spiderman y el Doctor Octopus por enésima vez y que, siguiendo la tradición del primer Annual de la serie, cuenta con la aparición puntual de los principales protagonistas del universo Marvel. La historia tiene su gancho y fluye de forma bastante satisfactoria, aunque cuenta con un humor que en ocasiones abusa de su presencia. Destaca sobre todo el papel de los secundarios. La ausencia de Mary Jane deja un hueco muy grande y Slott lo cubre con los sospechosos habituales como May o Jonnah, además de otros personajes de creación más reciente y que ya han quedado casi olvidados como son la compañera de piso de Peter, el interés amoroso del momento y sus compañeros de trabajo en un periódico que rivalizaba con el Bugle. Unos personajes marcadamente distanciados del mundillo superheroico que le dan color a la vida de Peter Parker.

La boda de May y el padre de JJJ sirve de catálisis para la obra, abriendo un paralelismo con la boda de May y Otto. El ciclo se cierra con un final que resulta desesperante hoy en día, y que ya en su momento debió de levantar asperezas, tan solo un año después del mefistazo. Mary Jane llega en taxi a la ceremonia en el último momento, para la sorpresa de muchos de los presentes e iniciando el eterno ¿lo harán?-¿no lo harán? con el que ya somos tan familiares.

El dibujo de Romita es café para cafeteros. Sus puntos flacos aparecen, en especial su particular estilo para las expresiones faciales, pero también están presentes varias de sus virtudes, como es en mí opinión lo vivas y repletas de personajes que se sienten todas sus escenas. El equipo que forman el artista, Klaus Janson como entintador y en especial el colorista Dean White es muy acertado, sabiendo sacar lo mejor del dibujo de Romita.

Crisis de identidad y otras historias

Además de una serie de portadas alternativas al estilo What If…? realizadas a modo de broma, el resto del cómic está compuesto por seis historias. Waid y Doran entregan una breve y dulce historia sobre le tío Ben y su relación con el jovencísimo Peter y con la paternidad en general. El resultado es simpático aunque este tipo de historias tienden a parecerme manidas. Gale y Alberti se encargan de la típica historieta en la que vemos a Spiderman desde los ojos de los habitantes del universo Marvel, en este caso unos niños, con un tono igual de amable que la historia previa. Guggenheim y Breitweiser le dedican unas páginas a la tía May en una historia en la que recuerda a su difunto esposo que resulta redundante después de la historia principal del cómic. Por su parte Wells y Donovan le dedican un homenaje al Spider-Móvil, mientras que Kelly y Fiumara cierran el cómic con un adelanto de lo que Kelly pretendía contar en el siguiente año de la colección.

Stan Lee firma la que me parece la historia más interesante de todas las de soporte. En ella el guionista parece estar representado por un psiquiatra que se ve en la tesitura de tratar a Spiderman en medio de una crisis de identidad. Estamos ante una oportunidad única para disfrutar en la colección del genial dibujo de Marcos Martín con colores de Javier Rodríguez, nada menos, en lo que supone toda una lección de contrastes y composición. Un equipo creativo de lujo que se sale en lo visual con un Lee que además de rendir homenaje a las distintas transformaciones en la historia del personaje, pero que sobre todo presenta una mirada ácida hacia el estado de Spiderman, que ha dado tantas vueltas que le cuesta reconocerse a sí mismo.

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