«–It almost seems like an old friend.»
Balancearse en los 80
En su publicación estadounidense, el número 100 de The Amazing Spider-Man llegó recién iniciada la década de los 70, en 1971, aproximadamente 9 años después del estreno de la cabecera. Un número especial que cubrió de forma excelente nuestro compañero Luis Javier Capote. A continuación dimos un salto de unos 8 años de la mano de Juanjo Carrascón, hasta finales de esa misma década de los 70 cuando vio la luz el número 200 de la colección. Una entrega que expandía y rendía homenaje al origen del personaje en aquel Amazing Fantasy #15. Hoy continuamos nuestra serie especial de reseñas dando un nuevo salto en el tiempo para caer de lleno en la década de los 80, nada menos que 25 años después de la primera aparición del personaje, hoy toca hablar de The Amazing Spider-Man #300.
Primero, pongámonos en situación. En la a veces llamada Tierra de la libertad la década comenzaba con la era Reagan, una presidencia con enormes consecuencias a corto y a largo plazo que se establecía enraizada en una identidad nacional tradicional. Al sur del continente americano estallaba la Guerra de las Malvinas y llegaba el fin de la dictadura argentina mientras que el plebiscito a Pinochet en Chile ponía fin a la dictadura militar con la victoria del No. En Europa, el Papa Juan Pablo II sufrió un intento de asesinato y la caída de la Unión Soviética se avecinaba con el ascenso al poder de Gorbachov en 1986, mismo año de la tragedia de Chernóbil. En el mundillo del cómic, fue una década marcada por la aparición de los grandes eventos editoriales, en 1984 la primera serie bajo el título de Secret Wars daba el pistoletazo de salida, por su parte DC tomaría nota de la jugada y poco después publicaría Crisis en Tierras Infinitas.

Seamos más precisos en cómo llegamos al número 300 del trepamuros. Durante el último centenar de entregas Peter pudo conocer a la misteriosa Madame Web, cuya vida se vio puesta en peligro poco después con el ataque de Juggernaut y pasaría tiempo en la cárcel al ser encontrado responsable de un revuelto en la isla de Ryker. Pudimos ser testigos de toda la saga de El Duende, un nuevo villano que añadía un matiz calculador a lo peor del Duende Verde y que jugaría un papel importante en la primera Guerra de Bandas y aún así Peter encontraría el tiempo para visitar al niño que coleccionaba Spiderman. Las Guerras Secretas llevarían a Spiderman al lejano Mundo de Batalla, de donde regresaría con un nuevo traje negro que poco a poco demostraría ser más de lo que aparentaba hasta que Peter decidiera deshacerse de él, y más adelante podría reencontrarse con el Todopoderoso en una emocionante aventura en la que Peter… le enseñaba a ir al baño. La popularidad del personaje no había parado de crecer desde su aparición, y en esta época llegaba a protagonizar tres series regulares con Web of Spider-Man y Peter Parker, The Spectacular Spider-Man uniéndose a la habitual. A través de estas tres colecciones Peter se enfrentaría a Kraven el cazador en una memorable historia de muerte y resurrección tan solo 6 números antes del 300.
Sin embargo, el evento más importante en la vida de Peter en esta época es sin duda su matrimonio con Mary Jane. Hasta este punto los lectores habían podido seguir a Peter desde sus últimos años de instituto, a través de la universidad y al fin hasta la adultez. La celebración tiene lugar en el especial Amazing Spider-Man Annual #21, entre los números 292 y 293 de la colección, justo antes de que Kraven emprendiera su última cacería.
Y así es como llegamos al número… 299, como veremos más adelante.
¿Quién? en The Amazing Spider-Man n.º 300
El encargado de orquestar las aventuras del arácnido en el momento de este hito era David Michelinie. Michelinie es probablemente mejor conocido por su trabajo con Iron Man, donde dejó una de las etapas más recordadas del personaje a lo largo de un total de 6 años en la colección, pero su contribución a The Amazing Spider-Man no debe tomarse a la ligera, con más de 7 años al frente de la colección y participando en 96 entregas. El estadounidense irrumpió en la escena con El demonio en una botella, un número esencial en la historia de Tony Stark pero incomprensible sin tener en cuenta un arco argumental previo que se extiende durante casi un año, y de esta forma se había especializado en este tipo de desarrollos de personaje. Me refiero al enfoque tan centrado en la humanidad de los protagonistas y sus defectos, y en manifestar esa evolución poco a poco.
Aunque no esté directamente involucrado en el número 300, una figura muy importante para el personaje en el momento que tratamos hoy es Jim Shooter. Shooter aparece como guionista en los créditos de tan solo una entrega de la cabecera principal: el antes mencionado Amazing Spider-Man Annual #21. A pesar de esto, hablamos de un hombre importante en la vida de Peter Parker, pues además de su papel como editor jefe durante los varios años que precedieron al número 300 (de especial importancia si tenemos en cuenta el peso del personaje para la editorial y la fama controladora de Shooter) el autor fue el principal responsable de las Guerras Secretas, una historia que no solo dotaba a Spiderman de un nuevo look sino que también resultaría en la creación de múltiples personajes y casi una franquicia propia (algo de lo que no hay que acreditar a Shooter, pero el natural de Pittsburgh fue el que puso el germen).

Mirando hacia atrás, si de una forma se recuerda la etapa del trepamuros que comienza con este número 300 es por ser la era de Todd McFarlane. En esta historia es donde comienza el camino al estrellato del artista, con un estilo rompedor y novedoso para la colección que le hizo explotar en popularidad hasta el punto de que Marvel decidió otorgarle poco después el control de un nuevo título del personaje Spider-Man, sin adjetivos, cuyo primer número vendió dos millones y medio de unidades. Ese McFarlane es probablemente el más recordado hoy en día cuando se recuerda su paso por La Casa de las Ideas, un artista en medio de la burbuja de los números uno y las portadas alternativas, pero en este número encontramos algo ligeramente distinto.
¿Qué? en The Amazing Spider-Man n.º 300
Como anticipaba, demos primero un paso hacia atrás, al número 299. Aquel es un número importantísimo en la historia del personaje y de la editorial, al tratarse de la primera aparición del personaje de Veneno. Después de que el conflicto principal quede resuelto y Spiderman haya logrado salvar el día una vez más todo parece tranquilo, y Mary Jane llega tranquila a casa donde, en un momento notable de inspiración artística, una figura aparentemente perteneciente a Spiderman emerge de entre las sombras con su característico traje negro y, sin quitarse ninguna máscara, sonríe. Ahora sí, así es como llegamos al número 300.
La primera mitad del número muestra a un Peter con casi poco protagonismo. Está siempre en persecución, reaccionando a lo que sucede a su alrededor. Para empezar, no está presente cuando Veneno aparece en su casa y asusta a Mary Jane, algo que acaba resultando en su mudanza, a menudo se le ve ausente y con poco que decir, y en la cena con su tía May apenas pronuncia una frase. Según llegamos a la segunda mitad, el alter ego de Spiderman entra más y más en juego y es bajo esta identidad que el protagonista se muestra más proactivo. Es en este momento cuando sale en busca de Veneno, y aún cayendo en su trampa es capaz de valerse de su ingenio para acabar saliendo victorioso.

El foco del número está puesto en el entorno de Peter. Sus amigos y conocidos le ayudan en la mudanza, Robbie le aconseja y le anima a buscar nuevas salidas profesionales, y la tía May demuestra apreciar la independencia de su sobrino, lejos de aquella anciana que se desmayaba si este no le llamaba por teléfono si se retrasaba en el camino a casa. Pero sin duda el personaje que se ve más beneficiado en este número es Mary Jane. Ella es la fuerza motora de gran parte de la trama y de la vida de Peter, su extrema reacción a la irrupción de Veneno es la razón de que la pareja decida mudarse, se encarga de gran parte de la mudanza, reconforta a Peter cuando le surgen dudas sobre su contribución a la economía del matrimonio y le da el empujón necesario para que regrese al clásico rojo y azul. Entre todos los momentos, destaca la conversación que tiene con la tía May. Después de haber notado cierto distanciamiento por parte de May desde la boda, MJ le pregunta al respecto y ante la respuesta de May le recuerda el rol fundamental que tiene en la vida de Peter y en la suya propia.
Eddie Brock aparece aquí casi por primera vez, como un personaje considerablemente plano. Su historia como periodista frustrado se revela a base de exposición y por medio de un flashback, y a pesar del potencial como contrapartida de Peter el cómic no termina de sacar partido. Tras haberlo perdido todo, recibe los poderes de Spiderman y con ellos decide vengarse del trepamuros, considerándole responsable de su caída como periodista, a pesar de ser consciente de haber cometido los errores que causaron su despido. Poder sin responsabilidad. Además, mientras que Peter pasa su tiempo en su apartamento rodeado de amigos, o en casa de su querida tía, Eddie lo hace en solitario, cultivando únicamente su fuerza física ejercitando sin parar.
The Amazing Spider-Man n.º 300 en 2026
El número termina con un instante de catarsis, una especie de vuelta a lo tradicional con Spiderman regresando al clásico traje rojo y azul. A pesar de esto, estamos ante una época llena de cambio para el personaje. Hablamos de un número que llega tan solo unos meses después de la boda entre Peter y Mary Jane, en el cuál la pareja se muda a un nuevo apartamento y Peter se postula hacia cambiar su carrera profesional, posiblemente para regresar a la ciencia. Poco a poco, el personaje crece y su vida experimenta grandes cambios. Que esto suceda hoy en día resulta casi impensable, en especial la seriedad con la que los autores tratan la relación de Peter y Mary Jane, que comparten las labores de protagonista.

Resulta extraño también el regresar a un instante en el que el simbionte no constituía un personaje propio. Eddie habla a menudo en primera persona del plural, y el simbionte ya había sido reconocido como ser vivo anteriormente, pero estábamos aún lejos de la versión que tenemos hoy en día, capaz de monólogos internos propios y de mantener conversaciones. Además, dada la relación actual entre Mary Jane y el simbionte resulta curioso ver que es una conexión que existe desde la primera aparición de Veneno, aunque no deja de ser chocante contrastar a la MJ actual con la reacción inicial de la misma al ver a Veneno.
En general es un número que ha envejecido con bastante dignidad, los personajes son reconocibles y aunque la trama de Michelinie no guarde demasiadas sorpresas (en especial para lectores con una mínima experiencia) es entretenida y logra enganchar. El autor toma nota de lo que es más importante en la colección, una trama personal que funcione. Durante años ha quedado patente que esta es la parte que marca la diferencia para el personaje y este cómic es un ejemplo de utilizarlo de forma muy efectiva. El dibujo de McFarlane es un producto de su época pero está lejos del exceso que se suele asociar con esta época. El diseño visual de Veneno es simple y efectivo, el nivel de detalle es generalmente consistente y con picos altos. El artista sabe economizar esfuerzos y se vale de fotografías para evitar abusar del uso de fondos planos. Los personajes están plasmados con especial habilidad, aunque hay que decir que los años le han sentado muy bien a Eddie Brock, May es una versión más moderna del mismo personaje que ya plasmaba Ditko y quedan ilustrado con claridad un rango amplio de edades, además de vestimentas, sin que ningún personaje repita conjunto. Por si esto fuera poco, estamos hablando de un artista que cambió la forma en la que se dibujaban las telarañas sobre las que se balancea Spiderman, una decisión artística que aún a día de hoy sirve de inspiración.
Otras entradas de este camino al número 1000
The Amazing Spider-Man n.º 100
The Amazing Spider-Man n.º 200









Para mi es justo en este punto donde el interés en Spiderman empieza a dejar de estar en Amazing, que aún siendo entretenida y leíble ya está demasiado centrada en tratar de molar a base de acción y epatar con el dibujo, y los guionistas (Micheline) ya son más dialoguistas al servicio del ilustrador estrella y el verdadero valor va para Spectacular, que ya venía creciendo en calidad por una nunca suficientemente bien ponderada etapa de Peter David y empezaba la segunda venida de Guerry Conway acompañado de Sal Buscema, donde la vida cotidiana, los personajes secundarios, el desarrollo personal del protagonista y el entretejido de tramas y subtramas siguen enriqueciendo al personaje “a la antigua”, uséase, como Stan Lee manda.