#ZNCine – Crítica de Blue Beetle, de Ángel Manuel Soto

Compartimos nuestra crítica de la recién estrenada Blue Beetle, la primera película del personaje de DC Comics en la gran pantalla que también sirve como primer contacto con el nuevo universo cinematográfico de DC Studios

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Aviso de Spoilers: El artículo que sigue a continuación está centrado en Blue Beetle, la nueva producción de DC Studios y primera de su nuevo universo cinematográfico compartido. El análisis que encontraréis no contiene spoilers sobre la trama ni sobre argumento y, menos aún, de sus dos escenas postcréditos. Pero quizás si se comentan algunas referencias y escenas puntuales de la producción. Así que si prefieres esperar a verla en cines…
 
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Dirección: Ángel Manuel Soto.
Guion: Gareth Dunnet-Alcocer.
Música: The Haxan Cloak.
Fotografía: Pawel Pogorzelski.
Reparto: Xolo Maridueña, Adriana Barraza, Damián Alcázar, Elpidia Carrillo, Bruna Marquezine, Raoul Max Trujillo, Susan Sarandon, George Lopez, Belissa Escobedo, Harvey Guillén, Becky G.
Duración: 127 minutos.
Productora: Warner Bros. Pictures / DC Entertainment / DC Comics / The Safran Company..
Nacionalidad: Estados Unidos.

 

“¡Eres un superhéroe, cabrón!”.

En los últimos años el tema estrella entre los aficionados vuelve a ser el desapego de los espectadores por las nuevas producciones superheroicas. Los vicios y caminos comunes por los que transita un género a los que una parte del fandom parece ansiosa por ver fracasar en la gran pantalla por no sabemos que extrañas motivaciones. Pero hablamos de un género que ha estado presente en nuestros cines de forma regular desde finales de los años ochenta, a raíz de la batmania desatada por aquella primera película del Batman de Tim Burton. Ya a principios de este siglo el bombardeo de producciones de corte superheroico ha sido constante. Y esto sin contar la influencia que ha tenido el cine de superhéroes en la redefinición del cine de acción de las últimas tres décadas. Es decir, el éxito del género superheroico no está solo en el interés que generan sus propias historias, sino también en haber construido una filosofía que ha calado fuertemente en creadores, estudios y en el imaginario popular definiendo las reglas de la (ciencia) ficción que consumimos hoy en día.

Por otro lado, cuando apuntamos ese pretendido declive actual del género parece que estemos entendiendo a los espectadores como una única masa con unos mismos intereses, gustos e inquietudes. Esto no deja de ser un error de base en el que suelen caer tanto los espectadores como la crítica. Un error que no explicaría éxitos recientes como The Batman, Joker, Doctor Extraño en el Multiverso de la Locura, Black Panther: Wakanda Forever, Guardianes de la Galaxia Vol. 3 y Spider-Man: Across the Spiderverse. Todas ellas producciones estrenadas en los últimos cinco años y que han animado al gran público a pasar por las cada vez más deprimidas salas de cine. Es cierto, en su mayoría estos éxitos tienen que ver con la imagen de marca, pues hablamos de secuelas y/o nuevas interpretaciones de personajes consolidados y conocidos por el gran público desde hace décadas.

Es decir, podemos hablar mucho de fórmulas, estilos y planes maestros, pero como espectadores estamos bastante acomodados a buscar siempre lo mismo. Para que una propuesta que se salga de lo habitual tenga una oportunidad hoy en día tiene que tener ese «algo» indescriptible que atraiga nuestra atención. Esa magia intrínseca al cine que se puede intentar promover, pero que siempre va a responder a muy diversas variables difíciles de definir y cuantificar. Aunque siempre puede hacer mucho una buena campaña de marketing. En ese sentido, no es menor cierto que los estudios están replicando a día de hoy estrategias y maneras que los aficionados a las viñetas hemos padecido durante décadas en los cómics: crossovers, saturación del mercado, repetición de esquemas, reinicios chusqueros, etc.

Esto sin contar que al igual que en las viñetas, en el cine también se ha establecido un cierto monopolio de dos cabezas en torno a este tipo de historias. Después de una primera etapa en la que las licencias de Marvel Comics estaban desperdigadas por distintas productoras y con las producciones puntuales de DC Comics en la gran pantalla incapaces de ir más allá de la enésima película de Batman o Superman, tanto Marvel Studios como DC Entertainment han aprovechado y explotado su imagen de marca -con mejores o peores resultados- para imponerse a cualquier otra alternativa. Las propuestas a nivel independiente brillan a día de hoy por su ausencia y con cada nuevo estreno de las grandes es más difícil que puedan encontrar un hueco en el futuro.

Y con esto llegamos a un presente en el que las dos compañías se han encontrado en un «momento valle» en su trayectoria, una –Marvel Studios– por el cierre de su primera gran etapa y otra –DC Studios– por la factura que le ha pasado el no tener durante años un organigrama claro y cohesionado para su universo superheroico. La solución después de los últimos fracasos de DC Studios ha sido hacer borrón y cuenta nueva. Y el destino ha hecho que James Gunn y Peter Safran -nuevos responsables del futuro de la compañía- tengan un primer reto a superar con el estreno de la primera entrega de las aventuras de un personaje inesperado: Blue Beetle.

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Este es un proyecto que ya estaba en marcha en 2018, antes de la reestructuración planeada para el universo cinematográfico de DC Entertainment. Pero debido a su estado embrionario ha sido adoptado para la causa por Gunn y Safran para formar parte de la nueva continuidad de las producciones de la compañía. De hecho, Blue Beetle estaba pensada en origen como una cinta de «presupuesto medio» para su estreno en exclusiva la plataforma de HBO Max. Esa era la intención de Walter Hamada, pero finalmente se ha optado por su estreno en cines. La película es la primera protagonizada por un superhéroe de origen latino en el organigrama de DC Studios, un honor que recae en Xolo Maridueña, un actor estadounidense de raíces cubano-ecuatorianos y mexicanas al que todos conocemos por su participación en Cobra Kai. Maridueña encarna en la ficción a Jaime Reyes, el tercer personaje que en la cronología de las publicaciones de DC Comics asumió el manto de Blue Beetle a principios de este siglo, rompiendo bastante con la imagen establecida por sus antecesores.

En el reparto también tenemos a Bruna Marquezine, una joven actriz brasileña que interpreta Jenny Kord, hija a su vez de Ted Kord que en los cómics fue el segundo y más querido Blue Beetle (sobre todo en sus aventuras junto a Booster Gold). Un papel que ya deja claro la importancia del tema del legado en la presente Blue Beetle. En ese sentido, es clave el papel de Victoria Kord que interpreta una veterana como Susan Sarandon en un rol ciertamente inédito en su carrera como villana de la función en una película de corte superheroico. El resto del reparto lo conforman, por un lado, la familia de Jaime Reyes interpretada por Belissa Escobedo, George Lopez, Adriana Barraza, Damián Alcázar y Elpidia Carrillo, y por otro lado, Raoul Trujillo que interpreta a Ignacio Carapax, la amenaza física con la que deben lidiar Blue Beetle en la película y que funciona como reinvención del concepto de OMAC.

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El reparto ya nos deja a las claras el tono familiar de Blue Beetle, uno que contrasta con las producciones previas de DC Studios. Y es que esta vertiente solo la hemos visto realmente en ¡Shazam! y ¡Shazam! La furia de los dioses que podrían ser las producciones más cercanas a la presente Blue Beetle del antiguo universo. Una idea que remarca la dirección del purtorriqueño Ángel Manuel Soto y el guión del mexicano Gareth Dunnet-Alcocer. La familia y la deconstrucción de la misma en base a su modelo tradicional es el elemento vertebrador de Blue Beetle, emparentado así está producción con propuestas de la competencia como Ant-Man y Guardianes de la Galaxia. La diferencia con estas propuestas es que Blue Beetle trata el impacto del elemento superheroico en un núcleo familiar normal y corriente de clase baja, algo que no está presente en las cintas de Marvel Studios en la que tenemos -literalmente- «familias de superhéroes».

Blue Beetle nos trae también de vuelta un prototipo de superhéroe que ya damos por perdido en el género cinematográfico, uno caracterizado por su dualidad y sus problemas reales frente a los de su faceta superheroica. Aunque esta buena intención de partida se va diluyendo en parte a lo largo de la cinta que además redunda en dinámicas familiares que pueden hacer resentir el ritmo del conjunto. Unas dinámicas que por otro lado hacen que las escenas dramáticas tengan un verdadero impacto. Además, la película ahonda en la perspectiva de la población migrante en territorio estadounidense, en las desigualdades de clase y en el intervencionismo de Estados Unidos a nivel internacional, un componente que sorprendentemente ya encontrábamos en producciones del antiguo universo como Escuadrón Suicida y Black Adam. Blue Beetle tiene un mensaje muy sencillo y escasamente revulsivo, pero mantiene la coherencia a lo largo de todo su metraje.

Por otro lado, la adaptación de la historia de Jaime Reyes es bastante fiel a grandes rasgos al origen del personaje que nos narraron Keith Giffen, John Rogers y Cully Hamner en su primera serie y que claramente intentaba captar a un nuevo lector más influenciado por el manga y el anime. No hay sorpresas al respecto: Jaime Reyes un joven normal y corriente que por azares del destino entra en contacto con un extraño artefacto que le otorga increíbles poderes. Esta simple premisa describe la serie original y también su adaptación a la pantalla que funciona como una prototípica -y en parte modélica- historia de orígenes. Los responsables de esta producción se nota que han estudiado a conciencia lo que se ha hecho con el género en nuestros días porque Blue Beetle funciona ante todo como un collage de elementos exportados de aquí y de allá, como intentando sintetizar y destilar lo que a su criterio hace funcionar al género.

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Por fortuna, en este proceso Blue Beetle abandona definitivamente el tono más melodramático, impostado y filosóficamente edgy del anterior universo. Estamos ante una película más colorida que a nivel visual sigue apelando a la nostalgia ochentera (su estética nos puede recordar a la mítica Tron de Steven Lisberger), pero que a su vez se distancia lo suficiente de Marvel Studios para ofrecernos algo ligeramente diferente. Lo hace por esas influencias respecto al anime y el manga que comentábamos de la serie original y que aquí ganan importancia, sobre todo se aprecian en su tratamiento de la acción, más rápida y menos acartonada que otras cintas recientes del género. También por una estética visual más orgánica, aunque tenga margen para pulir algunos efectos especiales, sobre todo en el contraste entre la acción y los fondos de la misma. Estamos ante una historia protagonizada por armaduras tecnológicas que se distancia conscientemente de la referencia de Iron Man, para acercarse a la influencia visual del género tokusatsu y las historias de mechas japonesas en la línea de los Power Rangers.

En cualquier caso, si podemos encontrar diversos paralelismos entre la película original de Iron Man dirigida en 2008 por Jon Favreau y la presente Blue Beetle: su ecosistema armamentístico, el componente tecnológico, el concepto de legado familiar, etc. Todo está ahí, pero agitado y removido con la esperanza de que el público entienda a Blue Beetle como un punto y aparte en el género de la misma manera que lo fue en su día la producción protagonizada por Robert Downey Jr. Al fin y al cabo, con Blue Beetle tenemos a un héroe con capacidades similares y aumentadas que además -intencionadamente o no- replica todos los poderes de los Vengadores gracias a su capacidad para generar escudos, martillos, espadas y todo tipo de armas.

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En ese sentido, es muy interesante la manera en la que Blue Beetle trata el ya comentado tema del legado. La historia pertenece en todo momento a Jaime Reyes, pero la sombra de Ted Kord está presente en todo el metraje y nos deja algunos easter eggs bastante prometedores para el futuro. La propia película justifica de alguna manera la elección de Reyes al ser un personaje cuyo espíritu puede encajar mejor con las nuevas generaciones, no solo por su historia sino por unos poderes que lo desligan más de la faceta clásica de justiciero herencia directa de Batman al que ya se referenciaba en los tráilers como «un fascista». Esta manera de reintroducir el concepto de legado -similar a lo que hizo Marvel Studios con Hank Pym y Scott Lang en las películas de Ant-Man– se siente natural y mejor planteado que lo que se nos ofreció con anterioridad en el «snyderverso».

Hasta aquí tenemos una cinta de orígenes bien realizada, con un apartado visual -salvo por los detalles comentados- coherente y lejos del estropicio de la anterior The Flash de Andy Muschietti. El reparto resulta complidor, destacando el «peterparkiano» héroe construido por Xolo Maridueña y -pese a lo estereotipado de la misma- la dupla maligna que conforman Susan Sarandon y Raoul Trujillo. El guion no tiene grandes giros, pero sabe equilibrar el drama y el humor con bastante inteligencia emocional. Hay también conceptos interesantes y llamativos, así como espacio suficiente para el misterio y para seguir explorando el universo de Blue Beetle en un futuro. Es un refrito de cosas que ya hemos visto, pero bien disimulado y con un ritmo que hace que sus dos horas de metraje no se nos antojen excesivas.

La banda sonora corre a cargo de Bobby Krlic -o lo que es lo mismo, The Haxan Cloak– que ya ha hecho lo propio con proyectos como Midsommar y Rompenieves. En el caso de Blue Beetle tenemos una banda sonora que cuenta con una fuerte presencia de sintetizadores y bajo la cual se oculta una icónica fanfarria superheroica que por desgracia no acaba de hacer acto de presencia durante el metraje. Esto se combina con una selección musical de influencia principalmente latina y en la que además encontramos versiones de clásicos como Será Que No Me Amas y Be My Baby junto a otras piezas más actuales. En conjunto, la sensación es algo desigual, ya que la selección no parece tener muchas veces un criterio y sentido ligado a la historia, y en algunos casos el volumen entorpece los diálogos, pero al mismo tiempo en muchos casos la banda sonora añade un punto de personalidad y de épica en los momentos oportunos.

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En conjunto, caben tres valoraciones distintas para la presente Blue Beetle y ninguna de ellas es excluyente. En primer lugar, la cinta dirigida por Ángel Manuel Soto es una buena película de orígenes, pero con la carga que este esquema -del que la película no hace por escapar- conlleva a estas alturas. Por otro lado, estamos ante una película entretenida, fresca, con humor, drama y épica superheroica bien equilibrada, aunque puede haber algún apartado concreto que dependiendo del espectador resulte más o menos cargante. Finalmente, Blue Beetle es una nueva piedra fundacional de un universo superheroico y como tal intenta ir a la seguro, no plantea mal la batalla, pero tampoco asume grandes riesgos en el proceso y eso sumado a una promoción que ha pasado bastante desapercibida puede jugar en su contra de cara a llegar a su objetivo.

En resumen, el principal problema de Blue Beetle puede ser ganarse a un tipo de espectador a la búsqueda constante de nuevas y originales emociones. Es cierto, Blue Beetle no es una propuesta original en el sentido -como ya hemos mencionado en un par de ocasiones- que no nos ofrece casi nada que no hayamos visto con anterioridad. Pero sobre esto, habría que puntualizar que la originalidad no es un valor añadido en sí mismo y que el mismo no hace mejor o peor una historia. Puede que sea por el componente de ciencia ficción intrínsecamente asociado al género de superhéroes, o por su apelación constante a la épica, pero ni el «más» ni el «mayor» son conceptosq que se relacionan necesariamente con la calidad de una historia. Tampoco habría que olvidar que como aficionados al cómic somos plenamente conscientes que el género de superhéroes si por algo se caracteriza es por la repetición de esquemas y fórmulas, pero que esto no ha impedido que se sigan publicando -de tanto en tanto- buenas historias.

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Dirección - 7.5
Guión - 7
Reparto - 7
Apartado visual - 7.5
Banda sonora - 6.5

7.1

Luminosa

Blue Beetle es una película de orígenes conservadora con la fórmula, pero bien planteada y que se presenta como un buen primer contacto con el nuevo universo cinematográfico de DC Studios. Es un producción muy cercana en espíritu a los cómics originales de Jaime Reyes, con buen manejo del drama y el humor y una acción y diseño cercana al anime y el manga que le da una personalidad algo distintiva respecto de otras propuestas recientes del género. Para pasar un buen rato.

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Enrique Doblas
Autor
26 agosto, 2023 8:07

Muchas gracias por la excelente reseña, Jordi! Estoy de acuerdo con la mayoría de lo que comentas. A mi personalmente me ha sorprendido muy gratamente y la recomiendo sin reservas. Puro cine ochentero para adolescentes y puro cómic. Y, por favor, esos títulos de crédito iniciales! No os la perdáis!!