Las aventuras de Victor Billetdoux

Un folletín como mandan los cánones.

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Edición original:Victor Billetdoux FRA, Les aventuriers de l’Etrange
Edición nacional/ España:Ponent Mon
Guion:Pierre Wininger
Dibujo:Pierre Wininger
Color:Pierre Wininger y Marie Galopin
Formato:Cartoné, 176 páginas
Precio:34€

Ponent Mon nos ha sorprendido muy gratamente con la publicación del integral de Las aventuras de Victor Billetdoux de Pierre Wininger. Un autor que nunca había tenido suerte en nuestro país ya que su obra se publicó de manera fragmentada e incompleta. Conocimos su obra en 1979 a través de la efímera revista Senda de aventura (Nedisa) en cuyos números del 5 al 8 se publicaron los cuatro primeros capítulos de La pirámide olvidada, el primer álbum de al serie Victor Billetdeux quedando la aventura incompleta ya que la revista cerro en el número 8. En 1981 apareció Evergreen, el primer álbum de su otra gran serie protagonizada por Nicéphore Vaucansson, dentro de la colección Metal (Eurocómic) pero fue el único que apareció. En 1983 se produce la última intentona de publicar su obra en esta ocasión la encargada de publicar algo del autor es Norma que dedica el número octavo de su colección Cimoc Extra Color a Sombras de ninguna parte la segunda aventura incluida en este integral. Ojalá la aparición de este álbum permita ver el resto de obras del autor en nuestro país.

Pierre Wininger fue un historietista e ilustrador francés nacido en 1950 y fallecido 2013, demasiado pronto ya que todavía tenía muchas buenas historias que contar. Debuta de manera tardía en el cómic en 1976 con una historia corta para la revista Charlie Mensuel, ya que sus primeros pasos profesionales los dio en la publicidad. Ese mismo año publica en la revista Circus las primeras páginas de Las aventuras de Victor Billetdoux. Alterna esta serie con historias cortas para esa revista y otros como Trio o À suivre. Su siguiente historia larga es Le Jardin sanglat con guion de Henri Filippini que había sido su editor en Circus. En 1981 ve la luz su segunda serie Nicéphore Vaucanson, de la que aparecen tres álbumes serializado en la revista Okapi de Éditions Bayard: Evergreen (1981), L’ombre du scarabée (1983) y Le mystère Van Hopper (1984). Una serie que guarda grandes similitudes con Victor Billetdoux. 1986 es un año clave en su carrera ya que vuelve a publicar una historia larga en Circus titulada Terminus Crusoé, además de un cómic publicitario para Air France que lleva por título Les ailes du rêve. Pero lo más importante es que es cuando comienza a realizar ilustraciones y adaptaciones al cómic de novelas clásicas. Algo a lo que se dedicaría hasta el final de siglo. En el siglo XXI volvió al cómic con la serie Les Miroirs du temps con guion de Marie-Charlotte Delmas de la que solo apareció un único álbum titulado Le retour des veilleurs ya que no tuvo mucho éxito. Tras ese fracaso se alejó del cómic de manera definitiva.

Victor Billetdeux es un periodista que se ve envuelto en la investigación de varios asesinatos junto a su amigo el egiptólogo Charles Hippolyte-Constant a principios del s.XX. Todos tienen en común que están relacionados con misterios del antiguo Egipto, aunque solo el primero se desarrolla en ese país los otros dos transcurren en su totalidad en Paris. Las tres aventuras del personaje fueron prepublicados en la revista Circus de Glénat, entre los años 1976 y 1982, posteriormente fueron recopilados en álbumes: La pyramide oubliée (1978), Les ombres de nulle part (1979) y La nuit du Horus rouge (1982). El primero fue publicado originalmente en blanco y negro y coloreado en 2017 por Marie Galopin para la edición que publicó la editorial Les aventuriser de l’Etrange que es la que han usado para la edición de este integral.

Las tres aventuras contenidas en el integral nos ofrecen una mezcla, heredera del folletín de principios de siglo, entre serie de aventuras e historias detectivescas, con unas grandes dosis de misterio y fantasía relacionados con la mitología egipcia. El primer álbum ofrece una aventura auto conclusiva, el segundo y el tercero forman una aventura única situada cronológicamente con posterioridad. La historia bebe directamente de las obras literarias de Julio Verne y Gaston Leroux además de los cómics de Blake y Mortimer de E.P. Jacobs y como no, el Tintin de Hergé, pero sobre todo recuerda poderosamente a Adele Blanc-Sec de Jacques Tardi, aunque son dos obras prácticamente contemporáneas. Durante toda su carrera Wininger tuvo que lidiar con la comparación con la obra de Tardi con la que guarda muchísimas semejanzas tanto en lo gráfico con lo argumental. Quizás las similitudes son debidas a en que ambas beben de las mismas fuentes, aunque Victor Billetdoux no alcanza los niveles de genialidad y surrealismo de la obra de Tardi. En parte porque falta esa imaginación desbordada que hay en Adele y sobre todo porque el protagonista no llega al imparable carisma de la heroína de Tardi. Pero no por eso la obra de Wininger es menos disfrutable, en ella nos encontramos todos los ingredientes para disfrutar de un gran folletín: el París de la Belle Époque, sociedades secretas, misterios relacionado con una cultura exótica (en este caso el antiguo Egipto), asesinatos, persecuciones, científicos locos, etcétera. Un gozo para quienes disfrutamos de este tipo de historias en época gloriosa de las revistas.

Como buen folletín la acción es frenética lo que provoca que cada pocas páginas los protagonistas deban superar un nuevo obstáculo para resolver el misterio. La narración está muy bien construida se puede observar que no había nada a la improvisación. Quizás la falte un poco de pausa para poder construir unos protagonistas más tridimensionales puesto que ambos apenas están perfilados. Cabe señalar que, aunque la serie tome el nombre de Victor Billetdeux, su protagonismo está a la par con el Charles Hippolyte-Constant. Pero como decíamos ninguno de los dos tiene una personalidad desarrollada. No sabemos gran cosa de ellos solamente su trabajo y que son amigos desde que los conocemos. Son una pareja que nos recuerdo algo a los personajes de Jacobs, pero sin su personalidad. Ambos responden al prototipo de héroe clásico de la BD, intachables y siempre un paso por delante de sus enemigos. Sorprende que se trata de personajes creados a finales de los setenta, cuando en el cómic franco-belga ya estaban asentados personajes mucho más humanos como Blueberry, Buddy Longway o Bernard Prince. De igual manera sorprende la escasa presencia femenina y la ausencia casi total de sentido del humor.

Hay que señalar que esta es la primera serie larga que afronta el autor así en el primer álbum se pueden observar algunos fallos propios de la inexperiencia, sobre todo en la parte gráfica en la que se pude ver una enorme evolución entre las primeras páginas y la últimas. Algo que no se ve en los dos últimos álbumes que conforman el integral que tienen un aspecto mucho más homogéneo. En el primer álbum que compone el integral se pude observar cómo su trazo es tosco y nervioso con muchas masas de negro, algo que deja de lado en los siguiente en los que se puede ver la influencia de la línea clara de Jacobs y sobre todo del estilo de Tardi, aunque con diferencias que le hacen reconocible. En el primera también se pude ver claramente que estaba concebido en blanco y negro ya que la tinta tiene mucha importancia. No sucede los mismo en los dos siguientes donde el acabado se vuelve mucho más limpio y redondeado para dejar espacio al color. También se pude ver una evolución en la forma de tratar los fondos que pasan a ser mucho más detallados como marcar los cánones de la BD de aventuras realista. Los distintos edificios de París están perfectamente retratados, lo mismo que sucede con los vehículos y los escenarios del Egipto de los faraones. Como ya hemos comentado el primer álbum ha sido recoloreado por Marie Galopin con un estilo que nada tiene que ver con el empleado por el creador de la serie en las aventuras concebidas originalmente a color. Usa un estilo mucho más propio de los cómics actuales que no le acaba de sentar nada bien además de hacer que a la obra le falta homogeneidad.

La edición de Ponent Mon es de gran calidad, con buen papel y buena reproducción. Además de los cómics el integral cuenta con una introducción muy interesante obra de José E. Martínez y unas abundantes notas finales. Ojalá sea un éxito y permita la aparición del resto de obras de Wininger y otros autores de la época que no tuvieron continuidad en nuestro país.

Las Aventuras de Victor Billetdoux es un trabajo que permite ver la evolución de Pierre Wininger mientras disfrutamos de unas aventuras que tiene lo mejor del folletín. Quizás le falta el punto de genialidad que tenían sus referentes, pero ofrecen una lectura tremendamente satisfactoria.

Edición original:Victor Billetdoux FRA, Les aventuriers de l’Etrange Edición nacional/ España:Ponent Mon Guion:Pierre Wininger Dibujo:Pierre Wininger Color:Pierre Wininger y Marie Galopin Formato:Cartoné, 176 páginas Precio:34€ Ponent Mon nos ha sorprendido muy gratamente con la publicación del integral de Las aventuras de Victor Billetdoux de Pierre Wininger. Un autor que nunca…
Guión - 7.5
Dibujo - 7.5
Interés - 7.5

7.5

Folletín

Una serie y un autor que no tuvieron la suerte que se merecían.

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Nacido en Barakaldo en 1977 donde sigo viviendo. Descubrí los cómics en una librería de barrio con Tintin, Asterix, SuperLopez y los personajes de Ibáñez. En 1989 descubrí los superheroes de la mano de Stern y Buscema con el numero 73 de la edición de Forum de Los Vengadores. A estas lecturas se fueron incorporando la novela gráfica y el manga, de los cuales, a diferencia de los superheroes, nunca me cansé. Todavía sueño con ser agente Espacio-Temporal y de Planetary, con visitar mundos de fantasía con el señor T., Philemon, Lord Morfeo, Arale y Thor. Viajar con Reed, Ben, Susan y Johnny al futuro y pasear por el cuartel de la Legión. Recorrer la antigua Roma con Alix y una cantimplora de poción mágica. Buscar Mú, perderme en un viaje al corazón de la tormenta, contemplar el Olmo del Cáucaso mientras paseo por un Barrio Lejano leyendo El almanaque de mi padre. Conseguir beber la sangre del Fénix. Leer, al fin, algún articulo de Tintín y de Fantasio sin que me molesten los absurdos inventos de Gastón. Perderme por las murallas de Samaris, mientras de la pirámide flotante de los inmortales cae John Difool. Enamorado de la chica de los ojos rojos y de Adele. Y cabalgar hacia el amanecer con Buddy Longway, Red Dust y el teniente Blueberry. Con un poco de humo azul en los labios...
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