La Bruja Escarlata y la Visión. Pareja vengadora por excelencia

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El año 2018 se recordará por el paso de Avengers:Infinity War, el gargantuesco blockbuster de Marvel Studios que ha arrasado taquillas a lo largo y ancho de todo el mundo. La mayor congregación de personajes Marvel que ningún aficionado ha visto jamás en la pantalla grande. Dinámicas por doquier, encuentros y desencuentros, muchos de los cuales habrán calado en distintas generaciones de espectadores. Para un redactor de la vieja guardia, el interés recayó en la Visión y la Bruja Escarlata. Los Hermanos Russo y sus guionistas han sabido trasladar gran parte de las sensaciones que muchos lectores tuvimos durante una larga temporada, observando de cerca como crecía la relación entre la mutante y el sintezoide. Así que el reto nos pareció arriesgado, pero en cierta manera asumible, ¿qué tal plantearnos hacer un recorrido editorial de su vida como pareja? Y esto es ni más ni menos lo que vamos a esbozar en las siguientes líneas. Un relato de su vida y milagros, en parte en solitario, pero centrando nuestro énfasis en todo aquello que compartieron como pareja consolidada. También observaremos tiempos de crisis y maremotos modernos, de cuyos lodos han salido dos recientes series bastante breves pero que merecen mucho la pena. El caso es traer a colación a dos caracteres que han representado la imagen de los Vengadores durante décadas. Esperamos hacerles justicia en este texto.

Wanda es la Bruja Escarlata. Toda historia tiene un origen….

Y la nuestra comienza en los años sesenta. Es bien sabido que nuestros dos protagonistas (Wanda y Visión) tienen una larga y rica tradición en la Casa de las Ideas. De forma cronológica, la primera en arribar al gran público fue la Bruja Escarlata, pues su debut oficial se fecha en marzo de 1964, en X-Men#4. Esta cabecera abría una nueva posibilidad al recién creado Universo Marvel, la de los mutantes. Hasta ahora, todos los prodigios que circulaban por las páginas de la editorial tenían que ver con curiosos accidentes científicos o con la actuación de elementos exógenos. Stan Lee y Jack Kirby estaban lanzando tal cantidad de ideas que pronto tuvieron que aceptar un planteamiento sencillo, pero a la vez revolucionario. La evolución humana, debido al impacto nuclear en la vida moderna, había dado el siguiente paso y se generaba el Homo Superior, aquel destinado a suceder al Homo Sapiens. Estos seres estaban dotados con poderes desde su mismo nacimiento, por una mutación en su gen X, que terminaba por salir a la luz durante la pubertad. Obviamente, esto comportaba una distinción con respecto al humano promedio y no pocos se encontraban aislados, abandonados, sin saber cómo hacer frente a sus habilidades únicas. Un curtido profesor trataba de solventar esas dudas en su recién creada Escuela para Jóvenes Talentos. Charles Xavier forma la Patrulla X, la primera promoción de hombres y mujeres X dispuestos a luchar por la convivencia pacífica entre humanos y mutantes.

Xavier sabía de buena mano que muchos de sus congéneres pensaban de forma distinta. Sin ir más lejos, el primer enemigo de los cinco originales, Magneto, el Amo del Magnetismo. Éste ya había sido derrotado por los pupilos del Profesor X en X-Men#1, por lo que vuelve reforzado en el #4 con la creación de la Hermandad de Mutantes Diabólicos. Presentada como una réplica malvada y corrupta de los X-Men, tenemos a Mente Maestra, Sapo, Mercurio y la Bruja Escarlata como integrantes del grupillo creado por Magneto. Nos interesan los dos últimos. Ya en estos primeros compases sabemos sus nombres de pila y su filiación, Pietro y Wanda son hermanos. Esa relación va a ser un dato fundamental para comprender la personalidad de la muchacha pues Mercurio tiene un talante sobreprotector que poco o nada deja crecer al personaje. Nos encontramos en los inicios del Universo Marvel y quedaba un largo camino por recorrer para otorgar roles acordes a los caracteres femeninos. En este mismo número, Lee y Kirby nos cuentan como acabó recalando en la Hermandad. Nos retrotraemos al corazón de Europa, a un pequeño pueblo anclado en formas arcaicas de vida, cuando la joven Wanda, de manera descontrolada, hizo ostentación de su poder de manera pública. Todos sus convecinos se le echaron encima y si no hubiera sido por Magneto, que curiosamente pasaba por allí, no habría conseguido contarlo. Así, en reconocimiento a esta acción, tanto ella como su inseparable Pietro acceden a apoyar al mutante en su lucha contra los Sapiens.

Sobra decir que en esta primera escaramuza los dos hermanos son derrotados por la Patrulla X. Estamos en los estadios iniciales y sus poderes se definen simplemente como “hechizos”. Todavía queda mucho para explicar el concepto de la magia de la Probabilidad o la del Caos, algo más habitual en los tiempos recientes. De momento, con un poco de concentración y movimientos de manos, consigue que sus poderes logren pequeños hitos como lanzar rayos o desmontar y transmutar todo tipo de objetos.

No tardamos en localizarla de nuevo ya que en X-Men#5 los Mutantes Diabólicos mantienen su ataque a los estudiantes de Xavier. Y no será el único ejemplar pues comienza un ciclo continuado de enfrentamiento entre ambas formaciones (X-Men#5-7). El papel de la Bruja es bastante secundario, llegando al borde la ofensa cuando Magneto pretende “ofrecérsela” a Namor como reclamo para que se una a sus mutantes diabólicos. Normal que Wanda ande un poco escamada con la situación y en X-Men#7 diga, de forma literal, “cuando haya pagado mi deuda con Magneto, espero poder dejar esta espantosa panda”. De todas formas, antes del abandonar tan peligrosa cuadrilla, todavía se vería obligada a enfrentarse a Thor, el Dios del Trueno, en Journey into Mistery#109.

¿Namor y la Bruja? Una posibilidad que no pudo ser

Era obvio que la Bruja Escarlata no encajaba con ese entorno villanesco diseñado por Magneto. Su hermano Pietro se mostraba altivo, profundamente receloso con el Homo Sapiens, pero ella se posicionó de manera contraria, en numerosas ocasiones, al proceder del Amo del Magnetismo. El desencuentro total se produce en X-Men#11, pues como parte de un complicado plan, la Hermandad decide jugar con fuerzas que no pueden controlar. Entra en acción un personaje conocido como el Extraño, de raíz cósmica (que tanto gustaba a Jack Kirby), alguien que se encuentra más allá del bien y del mal. Magneto logra atraerlo a su guarida para intentar que se una a la cruzada contra los Sapiens, pero como no lo consigue, no ve otra forma de actuar más adecuada para la ocasión que el atacarle. Craso error porque el ruido que provoca la lucha atrae a la Patrulla-X, lo que enreda un poco más la trama. En el fragor de la batalla, el grupo mutante malvado acaba desbandado, dejados a su suerte; los hermanos se sienten abandonados. Es en ese instante cuando Pietro y Wanda comprenden que servir a Magneto había sido una tremenda equivocación. Incluso, Cíclope les brinda la posibilidad de unirse a los X-Men, invitación que rechazan pues se sienten cansados de enfrentamientos entre mutantes. Su próximo destino, el lugar que les vio nacer en Europa. Un merecido descanso que no durará mucho tiempo.

Cíclope les hace una oferta que se ven obligados a rechazar

El X-Men#11 (fecha de portada, mayo de 1965) marca su salida del entorno mutante para recalar en otra franquicia, la de los Vengadores. Este grupo había surgido debido a la persistencia del dueño de Marvel, Martin Goodman, en obtener su propio remedo de la Liga de la Justicia. Lee y Kirby accedieron a la petición, agrupando a los principales personajes de la editorial (exceptuando a Spider-Man y al Doctor Extraño) en una formación que incluía a Thor, Iron Man, Hulk, la Avispa y el Hombre Hormiga (rápidamente, reconvertido en Giant-Man). Los Avengers, al igual que los X-Men (curiosamente, debutaron el mismo día y a la misma hora), se sumaron a los 4F como agrupaciones con un sentido dentro del entorno compartido. En este caso, su función era ser la cara oficial del Universo Marvel, aquella que representa la última línea de defensa ante peligros que por separado no se podían solventar. Digamos que era el grupo institucional, con su líder, centro de operaciones y estatutos. Así funcionó durante su andadura inicial, no exenta de trabas y complicaciones. No ya en la propia idiosincrasia de la serie, con una dificultad evidente para dar salida a villanos a la altura (Zemo, Kang, Nefaria), sino porque era complicado aunar las peripecias de personajes con colección propia, a la vez que montar dinámicas con el grupo.

Stan Lee se había encargado personalmente de la cohesión del recién creado Universo Marvel, lo que no permitía el don de la ubicuidad para los personajes de la editorial. Al editor le estaba dando demasiado dolor de cabeza el hecho de simultanear historias, por lo que decidió cortar por lo sano. En Avengers#16 (mayo del 65, fecha de portada; la misma que X-Men#11) se produce un cambio trascendental que va a ser la tónica general de la formación; una renovación casi total de sus miembros. Se mantiene al Capitán América (recuperado en el #4) y se añaden tres ex–villanos: Ojo de Halcón, Mercurio y la Bruja Escarlata, poniendo pies en polvorosa el resto de los fundadores. En la propia concepción de los dos hermanos residía el poso de la redención, si atendemos a las palabras de Stan Lee: “recuerdo que me gustaban mucho Quicksilver y Scarlet Witch, y pensé que sería divertido tener villanos que en el fondo no eran del todo malvados….ya teníamos a un héroe reacio con Spiderman por lo que sería ocurrente crear dos villanos también reacios a serlo”. Por lo aportado por Stan, desde su misma composición, los dos estaban destinados a cambiar de bando: “tenía grandes planes para ellos. Estaba claro que en un momento dado dejarían de ser malvados para convertirse en héroes. Es por eso por lo que recalaron en Avengers tras su salida de X-Men”.

Wanda integrada en los Vengadores

Volvamos al número en cuestión. Los Vengadores anuncian en rueda de prensa que va a haber un cambio de alineación, con la única adición confirmada del antiguo enemigo de Iron Man, conocido como Ojo de Halcón. Las noticias vuelan y los periódicos de todo el mundo se hacen eco. La Bruja Escarlata y Mercurio se hallan en esos instantes en Suiza y también se aperciben de la intención de los Avengers en probar a nuevos integrantes para el grupo. Para Pietro es la oportunidad clara de redención que estaban buscando; para Wanda no significa nada más que hacer lo que su sobreprotector hermano le dice. Escriben la carta de rigor para descubrir, al poco tiempo, que han sido aceptados. Se abre un nuevo panorama para ambos.

Wanda asume un rol secundario en la formación, la única fémina del grupo, análogo al que había ocupado su anterior inquilina, la Avispa. Dentro de un ambiente pleno de egos, con unos Clint Barton y Steve Rogers casi siempre a la gresca, es la única que apoya al buen Capitán (básicamente, porque su hermano es demasiado egocéntrico para inclinarse por uno de los bandos). Ese apoyo quiere insinuar un presunto interés romántico por parte de la Bruja durante la época Lee-Heck, aspecto que pasará a enrolar el grueso de “fallidos enredos románticos” a no muy tardar. Junto a sus compañeros, se batirá el cobre en multitud de batallas, ya sea contra Kang, el Dr. Muerte, Attuma, el Coleccionista o el Escarabajo. Sin embargo, fue con una trifulca monumental con tres correosos villanos, a saber, Power Man (el malvado iónico Erik Josten), la indefinida Viuda Negra y el Espadachín, la que trajo insospechadas consecuencias para los hermanos. Desde la reciente vuelta a la acción de Hank Pym (con la personalidad de Goliath) y la Avispa, parece que no quedaba espacio para Pietro y Wanda por lo que Stan concibió una especie de pérdida de poderes inexplicada y un retiro voluntario para nuestros protagonistas (Avengers#30).

Don Heck, artista habitual de esta primera etapa

Así, con el paso del tiempo, se produjo el relevo habitual. Stan Lee dejó la cabecera en manos de su más preciado pupilo, Roy Thomas, a finales de 1966. Thomas era un declarado defensor de la primigenia formación de los Vengadores. Pero Stan se había apresurado a dejar bien claro que esto es lo que había; nada de grandes espadas, y ni mucho menos con colección propia. Poco a poco Roy conseguiría su objetivo de retornar a clásicos como Iron Man o Thor al equipo , pero de momento nos contentamos con la vuelta de Mercurio y la Bruja. Habíamos quedado en que los planes se ceñían a un retorno a la tierra natal en Europa, donde, en teoría, sus poderes se verían de alguna forma “recargados”. Este dato tuvo la necesaria constatación en X-Men#27, donde veríamos a los dos hermanos practicar con sus poderes; es obvio que este ejemplar dotaba de un único objetivo a esa aparición estelar, dar cohesión al universo compartido y confirmar su salida de los Vengadores. En Avengers#36 se recibe la sorpresiva visita de Wanda, muy azorada por un peligro venido de allende de las estrellas. El grupo accede a acompañarla al viejo continente, donde una apartada cueva se ha convertido en el inesperado cuartel general de los Ultroides y su líder, la poderosa computadora alienígena Ixar. A partir de aquí, se integran en el grupo con naturalidad, anulado ya el mandato de cubrir la papeleta con un equipo reducido, tal y como le había funcionado a Stan Lee. Roy Thomas, en cambio, pensaba a lo grande. Había hueco suficiente para Pietro y Wanda en los planes a largo plazo del guionista.

La Bruja Escarlata seguía teniendo un cometido nimio dentro del grupo y más contando con la figura sobreprotectora de su hermano Pietro. Hasta ahora su camino quedaba definido por su parentesco, al tener a Quicksilver como único pariente vivo (el tema de orígenes se resolverá mucho más adelante), y por su filiación a los mutantes. Qué mejor que recordar este dato. En Avengers#47 un mensaje cifrado llega a los hermanos. Estos se dirigen a un misterioso castillo donde localizan a Magneto, otra vez presto a iniciar su cruzada contra los Sapiens y vuelto a la Tierra desde su impuesto exilio. Su plan consiste en atraer de nuevo a su lado a Pietro y a Wanda, recordándoles que le deben sumisión tras salvarlos en su país natal. Mercurio se deja influenciar y accede, contra la advertencia de su hermana, a seguir al Amo del Magnetismo a la O.N.U. La llegada al organismo internacional de los mutantes causa revuelo y confusión, Vengadores incluidos; en ese estallido de sinsentido, una bala perdida acaba impactando en Wanda, lo que provoca el consecuente brote de ira descontrolada de Pietro. Ya no serán Vengadores nunca más (Avengers#49). O eso perjuran.

Esto va a plantear un hiato en su paso por los Héroes más Poderosos de la Tierra. No tan largo como era esperado, pero durante unos números perdemos su pista. Quicksilver regresa en Avengers#75, con fecha de portada 1970. Reclama ayuda de sus antiguos compañeros pues su hermana ha sido secuestrada. Después de su salida de la formación, Scarlet Witch, el Sapo y el propio Pietro se recorrieron Europa en busca de consolidar el poder del hechizo de la Bruja. Localizaron un extraño libro que sirvió para convocar a Arkón, un poderoso gobernante de un plano alternativo (un remedo descarado de Conan el Bárbaro, del que todavía no poseían los derechos). Los Vengadores consiguen completar su cometido de rescate y los hermanos se reincorporan al equipo de forma inmediata, todavía en manos del tándem Roy Thomas-John Buscema. Aún quedan hitos por recorrer para Wanda, como su aportación a las Liberadoras (una primera revolución “feminista” en el entorno Marvel) o su participación en la Guerra Kree-Skrull, pero la etapa de Thomas al frente de los héroes más poderosos de la Tierra no tardaría en llegar a su fin. Antes de irse, dejaría un regalo para la Bruja Escarlata, separando su camino del de Pietro. De todas formas, sería un joven llamado Steve Englehart el encargado de moldear el estatus heredado para el personaje.

La figura de Wanda en estos estadios primigenios apenas aporta nada más que ser una mera comparsa en las aventuras de los Vengadores, cimentando una tóxica relación con su hermano, y un tira y afloja con su filiación mutante. Tampoco ayuda que nuestra protagonista tenga abundantes soliloquios con respecto a la belleza de sus acompañantes masculinos. Stan Lee y Jack Kirby buscaban una traslación a viñetas del fenómeno de la brujería, que en EEUU tiene un importante poso cultural. Recordamos que las acusaciones de “brujería” era algo habitual en la Europa de la Edad Moderna. El traslado al nuevo continente de esta práctica se hace algo consecuente con la llegada masiva de puritanos a las costas americanas. El más famoso de esos procesos se produce en Salem, un pequeño pueblo de Nueva Inglaterra, en el año 1692. Más de una veintena de personas fueron ajusticiadas, de las más de 200 condenadas. Toda una historia truculenta que ha pervivido como parte del folclore norteamericano (de hecho, se mantiene como reclamo turístico importante a día de hoy). Stan y Jack tampoco se aproximaron al tema de forma realista, únicamente recuerda algo el probable linchamiento que iba sufrir nuestra protagonista cuando despertaron sus poderes, si no hubiera sido por Magneto. El miedo irracional a aquello que es distinto. Para ver efectos más profundos en el tema de la brujería, todavía debemos esperar un poco.

Las Liberadoras, con la Bruja Escarlata en sus filas

He aquí…. La Visión

Con este sonoro título y con una imponente ilustración de John Buscema se nos presenta Avengers#57 (fecha de portada, octubre de 1968), un número que iba a introducir a un nuevo personaje en el imaginario de los Vengadores. Todo surge, como casi siempre, de los entresijos del Bullpen. Roy Thomas, junto a Big John, eran los responsables creativos de la cabecera. Pero Lee todavía tenía un poder casi omnímodo por lo que, pese a que la colección se mantenía fuerte en ventas, ordenó que se añadiese un nuevo Vengador a la formación. Era necesario continuar creando estímulos en el lector. No solo eso, debía tratarse de un androide. La inteligencia artificial era algo consustancial a la fantasía, y los comic-books eran un caldo de cultivo perfecto para ello. Stan había observado el buen recibimiento, apenas unos meses antes, de la Saga de Ultrón, un robot creado por Hank Pym con graves problemas con sus progenitores y con su ira, dado que se irá convirtiendo, poco a poco, en una máquina genocida. Darle una vuelta de tuerca, incorporando a un androide benévolo, supondría un impulso para los Avengers. Thomas, que era ya desde hacía un tiempo guionista autónomo (de hecho, la concepción de Ultrón fue suya, sin ninguna sugerencia ni imposición), sabía que no podía ignorar una orden de Lee. Era el gran jefe. Pero sí podía darle forma a su antojo, por lo que aprovechó la situación para colar algo de su interés personal.

Roy es un apasionado de la Golden Age, eso es algo sabido por cualquiera del mundillo, a estas alturas. Hacía suyo todo ese periodo que le había forjado como lector. Y en su cabeza, llevaba un tiempo macerando el cómo introducir a un personaje de aquellos días de manera orgánica. El elegido había sido la llamada Visión, creado por Joe Simon y Jack Kirby en la Era Timely. Éste era un alienígena extradimensional cuyas apariciones fantasmagóricas y temible aspecto infundían terror en los enemigos. Cuando Thomas recibe el requerimiento del editor jefe, piensa que es el momento adecuado, ya que decide fusionar ambas ideas. Utilizaría la Visión, reformulando de manera completa el concepto, pero tratando de mantener su esencia. Así, la nueva Visión es un androide, más específicamente un sintezoide (ente robótico capaz de simular las funciones orgánicas de un ser humano), creado ex profeso para destruir a los Vengadores. Sus poderes más relevantes se basan en la posibilidad de cambiar la densidad del cuerpo a su antojo, pudiendo atravesar paredes y flotar como cual fantasma. Ahí teníamos la influencia de la Visión de Simon y Kirby, pues esos detalles lo convertían en algo casi etéreo. Igualmente podía endurecerse hasta el nivel del diamante, por lo que Thomas obligó a Buscema a incluir un detalle iconográfico que recordara tal atribución y ese fue el rombo que luce el androide en su pecho. Por último, se decidió que la piel de la Visión fuese de color rojo, cuando su homólogo de la Golden Age vestía un tono verdoso. Thomas prefirió el tono carmesí pues en la editorial ya teníamos a Hulk, con un acabado esmeralda bastante llamativo. Con las directrices de Roy, Big John rápidamente encontró un diseño que agradase a todos los implicados, guionista y editores. Y como sentido homenaje a la Visión original, la portada de Avengers#57 es todo un regalo para el aficionado.

Janet atacada por la Visión. Interior de Buscema y Klein

El ejemplar comienza con el enigmático personaje, haciéndose el énfasis en él, camino hacia su objetivo. Este no es otro que el apartamento que comparten Hank Pym y Janet Van Dyne. El habitáculo solo está ocupado por la Avispa, que trata de defenderse de la actitud tan poco amigable del visitante. De repente, el atacante cae fulminado sin motivo alguno, dando tiempo a la llegada del Hombre Gigante. Pym aprovecha para llevarlo al cuartel general de los Vengadores, donde se propone analizarlo. El resultado, ya conocido por nosotros, es que se trata de un androide. Sin ser consciente de ello, a los Vengadores les han engañado pues el desmayo de Visión sirve a modo de caballo de Troya para que el sintezoide se encuentre en pleno cuartel general. Se produce la batalla de rigor pero algo funciona de manera distinta. El ente artificial es reducido y trata de recordar la razón que le ha llevado hasta allí. Y de pronto, la solución….¡¡Ultrón!! Más concretamente la quinta versión del robot genocida. Éste no se sentía feliz con su última derrota a manos de los Héroes más Poderosos de la Tierra y decidió construir su propio androide, algo que a la larga será característica de la casa, pues Ultrón se ha fabricado toda una estirpe, solo que no siempre han sido tan fieles como esperaba.

Diferencia de pareceres entre los Vengadores

El caso es que la Visión se da cuenta de que ya no tiene esa necesidad de atacar a los Vengadores una vez que recuerda a su progenitor. Es más, se propone ayudarles. Ultrón-5, que estaba monitorizando a su androide desde la distancia, está apercibido de la llegada de los héroes, por lo que el enfrentamiento es inevitable. La Visión resulta fundamental en la derrota (momentánea, como pronto sabremos) del robot genocida. Sin duda, un hito importante en su corta vida robótica.

Avengers#58 es un episodio centrado en nuestro sintezoide. Titulado “Hasta un androide puede llorar”, está realizado por el equipo artístico titular de la cabecera, Roy Thomas, John Buscema y George Klein. La ayuda de la Visión, en la lucha contra la amenaza de la malvada inteligencia artificial, provoca una reunión de urgencia en el seno de los Vengadores. Esto da el pie necesario al guionista para establecer el origen canónico del sintezoide, como creación de Ultrón, y de paso, relatar de manera completa la construcción, por parte de Hank Pym, del robot genocida. Todo un número al gusto de Roy Thomas, dedicado a atar cabos sueltos y cerrar posibles agujeros de continuidad. Lo más relevante es que descubrimos que el androide posee las pautas cerebrales del ex-villano conocido como Hombre Maravilla. Simon Williams formaba parte del conclave del Barón Zemo, llamado los Amos del Mal, aunque en sus últimos momentos fue capaz de redimirse y mostrar respeto hacia los Vengadores. Es la razón por la que Visión pudo liberarse del influjo de su creador, aunque los lectores pronto sabremos del Imperativo Ultrón, parte de la programación insertada en todas sus creaciones, que les obliga a prestarle ayuda en caso de necesidad. El caso es que la concertada reunión se debe a una razón, saber si la Visión es digno candidato para ingresar en los Vengadores. Nosotros, años después y con declaraciones de los responsables, somos conocedores del dato de que su invención se trataba de una imposición editorial. Pero para los lectores de los Vengadores, en su quinto año de andadura, era toda una novedad, la inclusión de un androide en la formación. Habían conocido al grupo original: Thor, Iron Man, Hulk, Hank Pym y la Avispa, con la pronta adición del Capitán América. Stan Lee revolucionó la colección con el llamado “Cuarteto Loco”, es decir, el Capi más tres antiguos villanos: Ojo de Halcón, Mercurio y nuestra Bruja Escarlata. Roy Thomas, en su periplo como guionista titular, había jugado con personajes del Universo Marvel como Pantera Negra o Hércules. Por tanto, la extrañeza de ver un sintezoide como parte de los Héroes más Poderosos de la Tierra quedaba diluida con una página final para enmarcar, con un Buscema pletórico plasmando el momento y Thomas utilizando una de esas frases que han pasado a la historia…. “hasta un androide puede llorar”.

Visión se incorpora al equipo como uno más, poco a poco consolidando su posición. Roy Thomas se encargará de ello. Desde octubre de 1968, la inteligencia artificial pasa a ser un fijo en la alineación. Su personalidad fría y eficiente no tarda en asentarse. Durante la época Thomas, tenemos como un hito relevante la esperada vuelta de Ultrón, que es presentada por el guionista como una aparente traición del sintezoide. Es en este ciclo, dibujado por Barry Smith y Sal Buscema, donde sabremos de forma fehaciente que el robot genocida se guarda un as en la manga en cuanto a sus creaciones. Pronto, sus aliados descubrirán la forma de detener a Ultrón-6, ayudados, como no, por la Visión (Avengers#66-68). También será protagonista en ese juego de realidades alternativas que planteó Thomas como antesala de la presentación del grupo que, al tiempo, serán conocidos como Invasores. Una siniestra partida entre Kang y el Gran Maestro llevará a la Visión, a Pantera Negra y a Chaqueta Amarilla a un enfrentamiento contra la sagrada trinidad Timely, es decir, la Antorcha Humana original, Namor y el Capitán América de los 40 (Avengers#71).

Avengers#75 supone el inicio de los números que van a conectar, por primera vez, al sintezoide y a la Bruja Escarlata. Pietro regresa a la mansión de los Vengadores, para pedir ayuda a sus antiguos compañeros. Los hermanos mutantes llevaban una temporada alejados de la primera plana y estos ejemplares le van a servir al guionista para recuperarlos. Resulta que Wanda ha sido raptada por Arkón, el gobernante de una realidad alternativa, que el escritor planteó como un claro trasunto del Conan de Robert E. Howard. En el #76 los héroes marchan a ese plano de la realidad, en busca de la Bruja Escarlata. La lucha contra Arkón se torna inevitable, tanto en su mundo de origen, como en la Nueva York de los Avengers. El androide lucha contra el bárbaro ante los ojos de una Wanda que no reconoce, para nada, al nuevo integrante de la formación. Arkón abandona nuestra tierra, dejando a la mutante con sus poderes restituidos. A partir del #77, Mercurio y la Bruja se reintegran en los Vengadores, por lo que comienza una nueva relación de camaradería entre Wanda y la Visión.

El número 79 acarrea algunos cambios para nuestro sintezoide. Por primera vez, le vemos asumir un disfraz de humano, con su chaqueta larga y gorro calado, aunque la frialdad que arrastra su tono de voz es imposible de disimular. Además, la batalla del equipo contra la Legión Letal, un grupo de supervillanos comandado por el Segador (algo así, como su hermano, pues en realidad es Eric Williams), va a pasarle una dolorosa factura. A la conclusión del feudo, Visión siente y asume que es un ser inerte, y que no tiene sentido deambular con humanos. Conclusión directa es que presenta su dimisión al resto de Vengadores. La última viñeta nos muestra al sintezoide mientras se aleja por el ancho cielo, barruntando el sentido de su vida, ¿puede un androide estar de verdad vivo?

Poco le va a durar el descanso a Visión pues, en el #80, tenemos el encuentro del personaje con Lobo Rojo. Éste era un caracter que buscaba representar al nativo americano. Se produce la típica refriega por error, que da como ganador a la Visión. Decide entonces llevar al inconsciente nativo-americano al cuartel general de los Vengadores. Allí, un Lobo Rojo ya recuperado, se arranca a contar su historia y la de su entorno, acosado por un mafioso llamado Van Lunt. Visión, sabedor que ha cometido un error al detener a Lobo Rojo, opta por presentarse voluntario para ayudarle. Pero la mayoría de los héroes andan más preocupados por el Zodiaco. Hay disensiones en el grupo. La balanza se templa al ofrecerse la Bruja Escarlata y Goliath, personalidad bajo la que se encuentra un Clint Barton con los poderes de Hank Pym, como acompañantes de la Visión. El grupo se divide, no sin cierto pesar por parte de muchos de ellos. Avengers#81 se centra en el pequeño grupúsculo escindido. Aparte de solucionar la papeleta de Lobo Rojo, se perciben las primeras muestras de preocupación evidente entre Wanda y Visión. La Bruja Escarlata comienza a observar a su nuevo compañero con otros ojos, como alguien en apariencia frío y distante, pero en el fondo con una humanidad latente, de la que el mismo androide a veces reniega, por su propia seguridad, o más bien, debiéramos decir, por inseguridad.

Roy Thomas estaba plantando semillas por el camino. Primero, en su gran plan para desarrollar toda una saga cósmica, y luego en la relación de la Bruja Escarlata y la Visión. De manera velada, es cierto, pero firme también. Como decimos, la etapa Thomas se iba acercando a su fin y Roy planteó un ciclo con un fuerte componente sideral, la Guerra Kree-Skrull. Dos razas que llevaban largo tiempo coexistiendo en el Universo Marvel y de las que el de Misuri decidió que no se ajustaban a una convivencia pacífica. Una especie de guerra fría entre ambas civilizaciones que no se iba a sustentar mucho más. El Capitán Marvel, del que Roy había guionizado gran parte de su primigenia andadura, y los Vengadores tendrían mucho que decir. Wanda, Pietro y el sintezoide se ven arrastrados a Tierra Salvaje, en busca de un fugado Mar-Vell, donde se encuentran con Hank y Janet, de exploración por la zona. Allí, Ronan tiene bajo su control a un Centinela Kree, que usa para someter a los Vengadores. En el fragor de la batalla, el sintezoide cae, lo que provoca que la Bruja Escarlata rompa la formación, jugándose su propio pellejo, para tratar de ayudar al androide. Craso error pues es capturada, junto a Pym y a la Visión (Avengers#91). Con un Ronan triunfante, al que le acompaña un Capitán Marvel reducido, Wanda y Visión escrutan un negro panorama de cautiverio. Pero lo importante es que ambos están bien, no están heridos. Los dos amarrados, tan próximos, se produce uno de esos momentos….sus labios se acercan, casi se pueden tocar, pero no ocurre. El androide reniega de sí mismo pues no es un ser vivo, no puede amar, para regocijo de Ronan, testigo de toda la situación. Y para asombro del lector pues se descubre, ante toda la audiencia, que la Bruja Escarlata y Visión están enamorados. Simple y llanamente. Momentazo Marvel cortesía de Roy Thomas y Sal Buscema.

El bueno de Roy había conseguido que aquel remedo de personaje que buscaba homenajear a Simon y Kirby fuese un miembro consolidado de los Vengadores. La mayor parte de su desarrollo había versado en torno a la dicotomía de saberse un ente artificial pero a la vez superar su programación, al poseer las pautas cerebrales de un ser humano. Esas pautas, en origen de Simon Williams, sirvieron al guionista para presentar tramas culebronescas, con la interacción con el Segador, continuistas, a su vez, con las recurrentes vueltas de su creador, el temible Ultrón. Todo un drama familiar que se verá acrecentado con el incipiente nacimiento de un sentimiento mutuo, compartido entre la Visión y la Bruja Escarlata, como es el amor. Pero no el de compañero o de amigo. El auténtico amor romántico.

A Thomas todavía le quedaban cosas por contar, pero establecemos el punto de corte aquí por la importancia de la revelación. La Visión debería todavía salir ileso de la Guerra Kree-Skrull, más que nada porque el guionista le regaló uno de esos instantes únicos, con el arte de Neal Adams, como fue el viaje al interior del androide por parte de Hank Pym, que por momentos volvía a vestir la personalidad de Ant-Man, acompañado por sus impagables hormigas Still, Crosby y Nash (referencia musical para entendidos). Un episodio vibrante, que ha recibido incontables homenajes a lo largo de los años y que tiene bien merecida su fama. Entre sus defensores a ultranza nos encontramos con alguien como Mark Waid, que la ha señalado como su historia preferida en todo el largo recorrido de los Vengadores. Hablamos de un autor capital en el presente de la franquicia, pues suya ha sido la última etapa con los mismos antes del obligado paso al Fresh Start.

Antes de despedir este punto, vamos a hacer un breve inciso para acordarnos de la Visión de Joe Simon y Jack Kirby. Ha quedado claro que Roy y John crearon al nuevo androide basándose en el personaje de la Golden Age. Algo nuevo, algo viejo, algo prestado. Pero también hemos dicho que Thomas tenía intención de recuperar al original para insertarlo en continuidad. Pasaron los años y parecía que esa idea no iba a ser posible, al solaparse dos caracteres con el mismo nombre. Pero el guionista no se echó atrás y lo introdujo en su segundo periplo en Invasores, allá por los años noventa del pasado siglo. No en vano, la colección versaba sobre personajes que se habían desarrollado durante la Era Timely y esa Visión tenía todo el derecho, como el que más, de tener su momento de redescubrimiento. Mantenemos todas sus características básicas, origen y poderes, solo que ahora lo identificamos como Aarkus, un nombre propio para separarlo de “la otra” Visión. Cierto es que no es que haya sido utilizado en demasía. Casi siempre, en la marca Invaders, sean de Thomas, de Alex Ross o el reciente volumen de James Robinson. Aunque también se ha paseado por series tan alejadas de su entorno como el X-Men Legacy que protagonizaba David Haller, más conocido como Legión. Sea como fuere, y pese a su poca presencia editorial, se puede decir que es un personaje instalado en la continuidad tradicional, por lo tanto, disponible para cualquier guionista dispuesto a sacarle rendimiento. Y todo gracias al empeño de un entusiasta de la Golden Age como el gran Roy Thomas.

Cuando el amor llega así, de esta manera…

Nos habíamos quedado en la Guerra Kree-Skrull, con la sorprendente revelación del amor entre el sintezoide y la mutante. Pero también habíamos comentado que, en mitad de una conflagración a gran escala, la Visión tenía serias dudas sobre su capacidad de amar. Todo ese entramado sería postergado, dejado para un mejor momento, pues Roy Thomas debía solucionar asuntos más apremiantes. Avengers#98, el primero tras la gran saga cósmica, era la punta de lanza que nos iba a conducir a una gran celebración, el centenario de la colección, y Visión sería un actor muy destacado en los planes del guionista. De hecho, desde el #93 había pasado a ocupar en solitario el espacio dedicado a la logoforma, prueba de que se tenían grandes planes para el ente artificial.

El #98 nos traía a los lápices al gran Barry Windsor-Smith, digno heredero del Rey Kirby en cuanto a trazo. Comienza con nuestra Visión preguntándose por el paradero de Clint Barton, a.k.a. Goliat, perdido tras los eventos de la Guerra Kree-Skrull. En esa reunión, el sintezoide es el que lleva la voz cantante, el líder del grupo. Wanda y Pietro siguen unidos a los Vengadores…y entonces todo se descontrola. Una furia innata comienza a desatarse, con tambores de guerra oyéndose a lo lejos; más bien, debemos decir, una pegadiza tonadilla que aliena a todo el que la escucha. Solo Visión y Thor parecen inmunes al clima beligerante, por lo que son capaces de revertir la situación. Al final del número tenemos dos sorpresas, la vuelta de Barton a la personalidad de Ojo de Halcón y el regreso de un Hércules amnésico. Todo parece hilvanado para la proyección de una saga con un fuerte componente mitológico en ciernes.

Thor y Visión resisten los envites de la población. Lápices de Barry Smith

Avengers#99 nos explica el destino de Clint tras la batalla entre los skrulls y los kree, además de poner en contexto la nueva situación del León del Olimpo, Hércules en persona. Pero a nosotros nos interesan Visi y la brujita, por lo que destacamos una conversación entre el sintezoide y Jarvis, el fiel mayordomo de los Vengadores. Nuevamente, Thomas incide en volcar dudas sobre la mente de la Visión; no es humano, no tiene derecho a amar. Pero Jarvis le hace ver que es un ente que piensa, reflexiona, tiene procesos lógicos mentales…lo que nos lleva a la manida sentencia de Descartes, cogito ergo sum. Aun así, continúa sumergido en un mar de dudas pero es innegable que en esos pequeños momentos la Visión va asimilando su parcela de humanidad. El #100, la gran conmemoración, es una contienda entre dioses, pues ya sabemos que Ares, la deidad griega de la guerra, era el enemigo a abatir. Es un episodio que va a juntar a todo aquel que haya sido Vengador alguna vez, por lo que Wanda y Visión tienen su lugar en el aniversario.

Estamos, ahora sí, en los estertores finales de la etapa Thomas. El guionista que buscó el recuperar a los primeros espadas para la formación, aquel que trajo savia nueva, creada ex profeso (tal que la Visión) o recuperada de algún rincón del Universo Marvel; aquel que había llevado al equipo allende de las estrellas o a dimensiones alternativas, pero siempre unidos ante amenazas que por separado, los héroes, serían incapaces de solventar. Siguiendo la estela de Stan Lee, no había dejado los argumentos típicos del culebrón, y como ejemplo que mejor que la relación entre el androide y la mutante. Tiras y aflojas continuos que se mantendrán hasta el mismo final de su periplo como guionista titular. Avengers#102 trae un esperado reencuentro entre Visión y Eric Williams, recuerden, su “hermano”. Le presenta el cuerpo inerte de Simon, ya que el Segador pretende devolver las pautas cerebrales a su legítimo portador, para así revivirle. Por otro lado, la reentrada de Ojo de Halcón también hace mella en la todavía proto-pareja, pues Clint se muestra decidido a conquistar a Wanda. Tan claro lo tiene que le planta un beso de forma pública…justo cuando aparece su sintético enamorado en la sala. La Bruja deja claro al arquero que su corazón pertenece a la Visión, lo que no va a sentar muy bien al bueno de Barton. Otro más disgustado que añadir a la lista pues Pietro anda muy enfadado con su hermana desde que tiene ese affaire con el ente artificial. Pero el dato de mayor relevancia para este ejemplar es la vuelta de los Centinelas. Desde que, a sugerencia de cierto becario llamado Chris Claremont, los peligrosos robots anti-mutantes fueran lanzados al sol, no habíamos vuelto a saber de ellos. Roy, que fue el encargado de aquel ciclo en X-Men, decide recuperarlos. Los Centinelas solo atacan a los mutantes, por lo que rápidamente adivinamos los objetivos. En este caso, la pobre Bruja Escarlata. Todos los Vengadores se verán implicados en la búsqueda de su compañera y aliada, especialmente la Visión y Mercurio, por sus lazos emocionales con la susodicha. Esta saga (Avengers#102-104) supone el canto de cisne de Roy Thomas con la colección. Y antes de abandonar, provoca la separación, que va a ser casi definitiva, de Pietro y Wanda. Desde su misma concepción, la pareja de hermanos había sido tratada como pack indivisible; suprimir la figura sobreprotectora del hermano va a provocar que el personaje de la Bruja pueda alcanzar su potencial. De eso ya se encargaría un joven guionista llamado Steve Englehart. El trabajo de Roy con el sintezoide y la mutante se daba por concluido, hasta nueva orden.

Wanda le deja las cosas claras a Ojo de Halcón

Thomas se quedaba sin tiempo para guionizar. Ascendido a editor jefe en 1972, decidió priorizar sus ocupaciones. Eso le llevó a abandonar The Avengers, tal y como hemos relatado en el párrafo anterior. Roy fue el segundo escritor que se hizo cargo de los Vengadores, tras el legendario Stan Lee, y en ella se mantuvo 70 números. Es lógico que, como mandamás editorial, buscase un repuesto a su gusto para comandar a los Héroes más Poderosos de la Tierra. El elegido es Steve Englehart, un recién llegado a la compañía, que había entrado como asistente gracias a Gary Friedrich, y que trató de comenzar su carrera como dibujante en el círculo de Neal Adams. El caso es que Steve no parecía tener el talento necesario en el aspecto gráfico, por lo que pronto viró hacia la escritura. Ya había dejado su saber hacer en el serial protagonizado por la Bestia de los X-Men (Amazing Adventures) y en Capitán América, donde recogió una sugerencia del mismo Thomas para solucionar aspectos de la continuidad, en concreto, qué había pasado con el Capitán América de los años 50. Englehart y Thomas no se movían en la misma onda; Roy era un tipo culto, con estudios, forjado en lecturas de la Golden Age, mientras que Englehart era un joven curtido en la Contracultura y cuyo mejor bagaje comiquero se basaba en la Era Marvel de los cómics. Sin embargo, la satisfactoria finalización de la saga del Capi de los 50, junto con un conocimiento simpar de todo lo referente a los Vengadores, indicaba a Roy Thomas que era la elección adecuada. Y Steve no desentonaría lo más mínimo, como pronto pudo poner en práctica.

El flamante guionista tenía claro el proceder y supo que debía mantener la senda que Thomas había trazado hasta ahora. Y entre esos detalles se localizaba la importancia de la Visión. Wanda se muestra empeñada en encontrar a su hermano perdido; el sintezoide, en cambio, sigue enfrascado en dudas existenciales que le van a llevar a un aislamiento del resto de compañeros, incluida la mutante escarlata. Puede que tengamos a malvados como el Fantasma del Espacio o el ya recurrente Segador, pero el interés del guionista en este primer ciclo como titular es el sintezoide (Avengers#106-108). La interacción con Eric Williams provoca un vuelco en las intenciones de la Visión; comienza a asumir sus sentimientos, por lo que le ofrece apoyo y su hombro a la Bruja en cuanto a la búsqueda de Pietro. Fin de ese tira y afloja que tuvimos en la era Thomas, un tanto naif, y firme paso en cuanto a su consolidación como pareja. Parafraseando a Thor, “dejemos solos a esos dos; aunque en verdad…ya no estarán solos…nunca más”.

Las dudas de la Visión

Englehart era un buen amante de la continuidad, por lo que trató de arreglar cuestiones que dejó a medias su antecesor. Una de ellas era el pique de Ojo de Halcón al ser rechazado por la Bruja. De nuevo, utilizando las palabras del Dios del Trueno, hábilmente sugeridas por el guionista, “todo parecía indicar que su afirmación de amar a la hechicera era simple.. ¿Cómo se dice ahora…? machismo” . Ese comportamiento, más bien infantil, al observar los arrumacos entre enamorados, le va a llevar a dejar la formación. Steve también borra de un plumazo el uniforme que traía Barton desde el fin de la Guerra Kree-Skrull, recobrando su atuendo original. Una vez pasado el tiempo necesario y un par de aventuras, Clint cerrará página con respecto a la pareja, volviendo al equipo de forma ocasional y aceptando de buena gana el statu quo. Esto le permite seguir adelante con su vida. Otro aspecto urgente a solucionar era el paradero de Mercurio, pues la situación no daba para más. Descubrimos que fue salvado de los Centinelas por Crystal, integrante de la raza de los Inhumanos, vía su perro teletransportador, Mandíbulas. Pietro se asienta en el entorno Inhumano, consolidando su relación con la hermana de la Reina Medusa. Tanto que anuncia sus intenciones de pasar por el altar, a lo que la buena de Wanda replica que ella y Visión se han declarado su amor. Pietro sigue sin aceptar que el amante de su hermana es un ser vivo, tan vivo como cualquiera de ellos, lo que incluso causa pesar en el resto de compañeros. Una vez solucionado el entuerto, Mercurio desaparece del radar de los Vengadores y solo le veremos como estrella invitada en la etapa Englehart. Steve también se acuerda de Magneto, por su evidente relación con Wanda. Y de los X-Men, que a inicios los setenta estaban bien cancelados. El Amo del Magnetismo, con su pelo blanco platino al viento (esto lo sacamos a colación de manera intencionada; recuerden), será el enemigo a abatir en un saga donde consigue controlar mentalmente a un buen puñado de Vengadores y a miembros de la Patrulla X original. Es del todo truculento ver a la Bruja Escarlata, presa de Magneto, bailar de forma sensual para disfrute de su captor. Tremendo (Avengers#110-111).

El paradero de Mercurio, al descubierto

Conforme pasan las páginas, es evidente que la relación entre Wanda y Visión va viento en popa. Una mutante y un sintezoide. El guionista, habituado a la cultura hippy, era alguien de mente abierta, demasiado progresista para algunos. Llegado el momento, decide que esa especie de romance puro que había surgido en la etapa anterior debía convertirse en la representación del amor libre, ya fuera entre personas de distinta raza, mismo sexo o con diferencias de edad evidente (siempre que la ley lo permita, obviamente). Stan Lee y Jack Kirby habían convertido a los mutantes en una traslación al papel de todos aquellos odiados por una condición específica. Y Wanda era mutante. Qué mejor homenaje que ese. La jugada era arriesgada, pues hablamos de cómic de superhéroes, un género mayoritariamente pensado para niños (aunque la cosa hubiera cambiado años ha), con un Comic Code tan férreo como cuando se instauró en los años 50.Pero Steve estaba convencido de que ese era el mejor camino y así lo dispuso claramente en Avengers#113. Los Vengadores, al completo, se encuentran reparando la Estatua de la Libertad, deteriorada debido a alguna refriega anterior, cuando Wanda y Visión se dan un despreocupado beso, a la vista de todos. Un par de ojos inquietos no están muy de acuerdo con ese proceder, y ese “buen” ciudadano decide alertar a los medios de comunicación. Se produce el debate en la sociedad: el amor entre la Bruja y el sintezoide, ¿bien o mal? Parece que la mayoría de la población los entiende como héroes, aquellos que han salvado al mundo incontables veces, por lo que le otorgan el visto bueno. Pero, siempre hay peros, no todos piensan igual. El ciudadano preocupado observa su plan fallar y decide enviar una carta al seno de los Vengadores. Literalmente, “los androides son agentes del mal y traerán el azufre y el fuego del infierno a América… Los androides no tienen alma”. El Capi, indignado, decide mandar la misiva al único sitio posible, al fuego destructor de una hoguera.

Ilustración de John Buscema para la revista Foom

El consternado adalid de la moralidad no se detiene ahí; ha creado un grupo secreto, con diferentes razas y sexos, pero unidos en ser miembros de la especie humana. Con un discurso incendiario, lleno de intolerancia, que valdría para cualquier rechazado de la sociedad (negros, judíos, homosexuales, etc.), solo que sus iras se centran en el ser artificial. El enemigo a reducir es la Visión y para ello es necesario métodos expeditivos. Se convierten en las Bombas Vivientes. Una de ellas consigue llegar hasta el sintezoide y se hace detonar. Así, a lo bruto. Ante nuestros ojos vemos una inmolación y la Visión no sale muy bien parado. La unión de los conocimientos de tres hombres de ciencia como Donald Blake, Tony Stark y T’Challa es la única posibilidad para nuestro héroe de continuar funcionando, de seguir viviendo. Este pequeño incidente afecta también a Scarlet Witch, pues es consciente del odio que arrastra su actual pareja. Algo que le recuerda a su pasado mutante. Solo con este episodio, Steve Englehart consigue dar un vuelco al estatus de la relación, para convertirla en esa analogía de la intolerancia, que tan bien funcionaba con los mutantes. No necesita recrearse más en ello. Aun así, el #114 todavía trae consecuencias del número anterior, cuando un puñado de desvergonzados obreros de la construcción interpelan a Wanda por su relación con el androide. Es una pequeña licencia para introducir en el entorno de la hechicera a un nuevo personaje, Mantis, sobre el que Englehart edificará muchas de sus tramas en el futuro. No nos detenemos mucho en ella, pues ya le dedicamos un soberano homenaje en esta página, por lo que si quieren saber algo más, solo hay que pinchar aquí.

La polémica acompaña a la Visión y a la Bruja Escarlata

El atrevimiento del escritor, al plantear el núcleo de sus historias sobre este personaje, que no era más que una prostituta vietnamita, es digno de encomio. Pero también es cierto que Mantis tuvo un impacto en la cada vez más consolidada pareja. En principio, mantenía un idilio con el Espadachín, que le había acompañado en su ingreso en los Vengadores. Pero no dudó en mostrar interés en el sintezoide, que pese a su claro amor hacia Wanda, tuvo las consabidas dudas al respecto. El cuadrado amoroso, que se montó en torno a los cuatro caracteres, fue algo habitual durante el inicio del periodo de Steve Englehart.

Llegados al año 1974, toca hacer un inciso en la narración. A inicios de la década de los setenta, Stan Lee y Roy Thomas impulsaron un nuevo formato para las revistas Marvel. El llamado Giant Size se trataba de un cómic de mayor paginación, que sería recibido por el aficionado como un gran evento anual. Para el #1 de la serie de los Avengers, Roy Thomas se pone al frente del guion, acompañado en el arte por Rich Buckler, Dan Adkins y Petra Goldberg. Mantiene a la formación que estaba utilizando Englehart, lo que incluye a Mantis, y se dispone a dejar uno de esos episodios tan al gusto de la casa. Ya solo de inicio, traer de vuelta al Zumbador de la Golden Age, es suficiente prueba de que Roy andaba involucrado. En principio, la trama versa sobre Nuklo, el hijo radioactivo del Zumbador y Miss América. Pero pronto se torna algo de mucho mayor calado, pues en este Giant Size tenemos el primer origen canónico de Wanda y Pietro. Robert Frank, exhausto ante la tensión de la situación, sufre un ataque al corazón, del que debe ser atendido. El equipo sigue en busca de Nuklo, peligroso y suelto por la ciudad. La Bruja Escarlata decide quedarse junto al Zumbador, momento en el que sale a la luz la gran revelación. El hecho de citar Europa en una de las conversaciones había puesto en la senda de la verdad a Wanda, pues Wundagore no es un lugar muy popular. Hasta allí paseó el matrimonio Frank, en estado de buena esperanza, y fue el Alto Evolucionador el que se ofreció a monitorizar el parto. La pareja estaba contrariada debido a que, en sus aventuras como agentes secretos, entraron en contacto con elementos radiactivos y eso terminó por afectarles en su día a día. De hecho, ya habían sido padres con anterioridad, pero la experiencia resulto nefasta: el nacimiento de Nuklo. Todos los temores desaparecen cuando el héroe observa con sus propios ojos a dos preciosos niños llamados Pietro y Wanda. He aquí, de nuevo, los intereses de un Roy Thomas que no se cansaba en recrearse en ellos. El origen de los muchachos no había sido explicado de manera exhaustiva. Mercurio era un velocista….¿y qué velocista teníamos en la Era Timely? Pues el Zumbador, aunque en su época no existía el concepto mutante. Recordamos que Robert Frank fue mordido por una cobra y que su padre, científico él, le facilitó una transfusión de sangre de mangosta, lo que le salvó la vida, a la vez que le otorgó supervelocidad (algo que en términos médicos reales supondría la muerte inmediata).Así, el guionista, mataba dos pájaros de un tiro; por un lado, explicación concreta del origen de la pareja mutante; por otro, legitimar esa época tan mágica como es la Golden Age. La gran noticia para el aficionado es que, de repente, los hermanos, que se creían solos, tienen una nueva familia, un padre y un hermano radioactivo.

Los primeros padres de Wanda y Pietro

Sin tiempo para respirar, los Vengadores son convocados a un esperado evento, la boda de Mercurio y Crystal, en pleno Attilan. Lo que debía ser una gran celebración es importunada por Ultrón-7, dispuesto a eliminar a gran parte de sus enemigos, reunidos bajo un mismo techo. Pero también es áspero el reencuentro entre los dos hermanos, pues Pietro todavía le recrimina su relación con el androide. Finalmente, todo sale a pedir de boca. Incluso, Englehart se preocupa en otorgar una pequeña viñeta para Robert Frank, ya que, recordamos, esa idea no fue suya. El orgulloso padre contempla el bodorrio desde la distancia de su habitación de hospital. Steve mantiene las directrices de Roy Thomas y se muestra resuelto en respetar la continuidad, pese a que decide ir separándose de forma paulatina de su antecesor. Mucho de ello tendría que ver con Mantis, pero sigamos con los objetos de nuestro interés.

Avengers#128, el primero tras la boda de Mercurio y Crystal, va a ser un episodio importante para consolidar a Wanda. El lector Marvel conocía a Agatha Harkness, de la serie de los 4 Fantásticos. Su cometido, cuidar al hijo mutante de los Richards, Franklin. Este personaje era más que una simple niñera, pues poseía un rico entorno sobrenatural. Así que, al retorno de los invitados tras el enlace matrimonial, Harkness ofrece sus enseñanzas a la buena de Wanda. Ésta, un poco extrañada, acepta de buena gana. Es una forma introducir la brujería, lo esotérico, en el mundo de la mutante. La creación de Lee y Kirby buscaba recoger la larga tradición oral sobre las hechiceras en su nación, pero no avanzaron nada en ese tema. El personaje se dedicaba a lanzar hechizos, pero su poder se estimaba de raigambre mutante. Steve Englehart decide darle ese matiz que apuntaba su nombre y para ello utilizó a una bruja de verdad, la señora Harkness. Agatha sabe ver el poder innato de la hechicera escarlata y aprovecha el ataque de un enemigo común, Necrodamus, para testear los poderes de su nueva pupila. Por otro lado, Visión sigue ensimismado con complejos pensamientos. No en cuanto a sentimientos, que parece un tema superado (a pesar de que Mantis represente, sin duda, una tentación), sino porque siente que su mente computerizada está perdiendo la cordura, debido a un par de fallos ocurridos en varias escaramuzas.

Steve Englehart, junto a Sal Buscema, nos iba a introducir en la almendra de su historia, la conversión de Mantis en la Madonna Celestial. Para ello se serviría de una serie de complejas sagas, donde se alternan números regulares y especiales Giant Size, que involucran a los señores del tiempo, es decir, Kang, Inmortus y Rama-Tut. Un viaje en el que la Bruja Escarlata quedará aparte, practicando hechicería con Agatha Harkness. Una de las jugadas que llevaba Kang bajo la manga es traer un ejército de “muertos” superpoderosos de nuevo a la vida. El Barón Zemo original, el Monstruo de Frankenstein marvelita, Medianoche de la colección de Shang-Chi, la primera Antorcha Humana y Simon Williams, del que porta sus pautas cerebrales la Visión. Pudiera ser que este último fuese el principal reclamo del guionista, en cuanto enredar un poco más todo el tema del androide. Pero no, Steve buscaba dejar su impronta en el personaje y para ello se busca un nuevo origen para la Visión, que pasa por la Antorcha (Avengers#134-135). Aprovechamos para saber la historia, al completo, del primer androide Marvel, de sus continuos apagados debido a inesperadas subidas de radiación, y de cómo, en su enésima reactivación, gracias al Pensador Loco, supuso su encuentro con la Antorcha de los 4F, donde de nuevo tuvo una oportunidad de redención. Ultrón-5, que recientemente había sido derrotado por los Vengadores, vio la ocasión para fabricarse su propio androide con los rudimentos de la Antorcha Humana original. Para ello contó con la obligada ayuda del Profesor Phineas Horton, el creador original, aquel Gepetto moderno que buscaba un hijo a toda costa, aunque fuese sintético. Eso, más las pautas cerebrales del Hombre Maravilla, dan como resultado la Visión. ¡¡Toma nuevo origen!!, uno que haría enorgullecer, sin duda, al buen Roy Thomas. Para ser honestos, el de Misuri aparece acreditado en el Giant Size#3 como co-escritor, por lo que su influjo no es que sea algo ilusorio. Pasado y presente unidos para alimentar el futuro.

El Ejercito de los No Muertos, con la Antorcha original

El guionista titular juntaba todas sus piezas en relación a nuestros protagonistas (origen de la Visión, conversión de Wanda en una auténtica bruja) a la vez que ensamblaba un propósito cósmico para Mantis, descubríamos más sobre los Kree y los Cotati (raza de la que el Espadachín terminaría formando parte), Dragón Lunar, las intenciones de Kang y un Dormammu dispuesto a probar las capacidades de la Bruja Escarlata, con un cierto eco que rememora el crossover entre Vengadores y Defensores, obra del mismo Englehart (Giant Size Avengers#4). De todas formas, lo más destacado de este número especial es el observar, de primera mano, la constatación del amor entre Wanda y Visión. Nos encontramos en 1975, catorce años después de que el Universo Marvel echara andar como constructo imaginario. Todo parecía acotado, bien construido. Los personajes crecían, evolucionaban, muchos de ellos sentando la cabeza y pasando por el altar (de forma consecuente, algunas parejas afortunadas llegarían a tener descendencia). El cariño y respeto que se apreciaba, por parte de Steve, hacia la Visión y la Bruja Escarlata, obligaba al siguiente paso. Sin duda, el rechazo que parte de la sociedad podía sentir hacia ellos les podía afectar, pero el amor es más fuerte que todo eso. Tal y como dice la brujita, “¡Al diablo las normas! ¿No ves que el amor busca el alma, no el cuerpo? “. Así que, después de incontables batallas y peligros, el Giant Size#4 finaliza con un enlace doble, celebrando el más bello de los sentimientos, con Mantis, el Espadachín, Wanda y la Visión como máxima representación. Se cerraban muchas tramas con esta historia pero también se abría un nuevo territorio con el que jugar. El futuro se adivinaba fascinante

¡¡ Ya se han casado !!

El casamiento de Mantis/Espadachín, por un lado, y el de Wanda/Visión, por otro, provoca un vacío en la alineación de los Vengadores. La primera pareja, desaparece de forma inmediata, fundiéndose con el cosmos, mientras que la segunda decide tomarse un merecido descanso en una luna de miel, bastante necesaria, por otra parte, tras sufrir en sus carnes el carrusel que resulta ser parte de la formación superheroica. Es por eso que se torna obligada la inclusión de nuevos miembros, algo que era tradición desde los mismos comienzos de la colección. La Bestia y Dragón Lunar son los elegidos, pero eso no quiere decir que Englehart se olvide de Visión y Wanda. Durante varios números, nos ofrece pequeñas pinceladas de una pareja enamorada, en sus momentos más íntimos, con profundidad en sus conversaciones y, a la vez, una cierta ligereza en sus situaciones (la Visión en traje de baño), que ayudaba a crear un sentimiento entrañable en el lector Marvel para con los dos caracteres. Avengers#140 es el momento elegido para el retorno, justo cuando nos encontramos con una gran crisis; en este caso, protagonizada por Hank Pym. Con la personalidad de Chaqueta Amarilla, Pym cae presa de un estado catatónico, con el consiguiente aumento descontrolado de tamaño, gracias a las partículas que llevan su nombre. La Bestia parte a elaborar un antídoto pero será el androide el elemento fundamental para su recuperación. Debido a la capacidad para alterar su masa, se introduce en el interior del gigante, devolviendo el favor que le hiciera Hank en la Guerra Kree-Skrull. Para Steve, sería su pequeño homenaje a la saga, a la que ya había contribuido en su fondo con la historia de los Kree y los Cotati, vista en el punto anterior. Avengers#145 supone el regreso definitivo para nuestros protagonistas. Los Avengers son su mundo y raramente podrían existir sin contribuir al grupo.

El siguiente ciclo con entidad se conoce como la Saga de Corona de Serpiente, que además traía de la mano un nuevo artista a la cabecera, George Pérez. El tocado que porta el nombre de la saga fue presentado en el Sub-Mariner de Roy Thomas y John Buscema (otro homenaje a la continuidad que añadir a la lista). Estos números son un compendio de viajes en el tiempo, encuentros multiversales (Escuadrón Supremo mediante) y mucha magia maligna originaria del ser arcano conocido como Set. Visión y Wanda no encuentran tiempo para sí, centrados en los peligros que asolan a la formación. Bienvenidos de vuelta al riesgo y a la tensión.

El final del entramado anterior nos deja a las puertas del #150, otro episodio celebración y otro número nostálgico, repasando el pasado lejano. En este caso, Englehart nos recuerda el punto de corte que supuso “El Viejo Orden cambió”, y como ya sabemos, Wanda tuvo su ración de importancia en él, junto a su hermano Pietro. El #151 nos obsequia, de vuelta, a Simon Williams. Garra Negra, un personaje proveniente del terror Marvel, más concretamente del área del vudú, había resucitado al viejo Wonder Man, para ponerlo a su servicio. Williams era consciente de que la Visión portaba sus pautas cerebrales, por lo que busca recuperarlas. Este es el último episodio en el que se acredita a Steve Englehart, probablemente el autor que más y mejor ha tratado a Visión y a la Bruja Escarlata. Un guionista que supo dotar de una evolución a la relación entre ambos, que además trató como reflejo social de las parejas no aceptadas, por variadas razones. La mutante y el sintezoide quedan lo suficientemente establecidos en el universo compartido, lo que a buen seguro agradecería el aficionado Marvel, pero también dejó una cierta desidia y falta de interés en los sucesores de Englehart que, en su mayoría, decidieron centrarse en otros personajes y situaciones. Motivo por el cual vamos a meter una velocidad extra; a partir de ahora, solo vamos a dejar constancia de los hitos más relevantes, pues somos conscientes que Visi y la brujita participan como ayuda ante todas las grandes amenazas que están por venir, sin mucho más que añadir.

La complicada relación con Simon, al igual que su amor por la Bruja o los problemas paterno-filiales con Ultrón, serán aspectos básicos para comprender a la Visión a partir de lo esbozado por Steve Englehart. Pero no solo eso. El gusto que tenía el guionista por la pareja todavía se deja notar en su continuador directo, Gerry Conway. Avengers#153 y el Annual#6 forman una historia en dos partes donde recuperamos a Robert Frank, el hasta ahora padre de Wanda, Nuklo y nuestros dos tortolitos. Si en los números anteriores era Visión sobre el que recaían los focos, ahora es la Bruja y su entorno familiar el que recibe atención. De todas formas, el sexto anual de la cabecera contiene una pequeña trama extra con el sintezoide como protagonista en exclusiva. Escrita por Scott Edelman y dibujada por Herb Trimpe, trata de adoptar el punto de vista del hombre de la calle que vive rodeado de superhéroes. Visión causa un accidente en la vía pública, por lo que es detenido por la policía. Lo que no sabe el humano promedio es que el androide lucha por el bien de todos, aspecto del que pronto serán testigos en la misma oficina. Fin de la historia que nos deja claro que por la cabeza de un Vengador solo pasa el bien común.

La vuelta de Simon, en forma de zombi

Gerry Conway no duró mucho en el puesto, sustituido por un Jim Shooter con un modus operandi propio. Para Jim, el conflicto entre los propios héroes, la épica concentrada y elevar el nivel de peligrosidad de los villanos se convirtieron en sus señas de identidad (Gravitón, Nefaria, Korvac). Respecto a nuestros personajes, la definitiva vuelta de Wonder Man propicia el pie necesario para el conflicto con la Visión. El Segador no puede quedar fuera de todo este drama por lo que incluso monta un sumarísimo juicio para decidir cuál de sus dos “hermanos” debe vivir…Sobra decir que ambos superan tan dramático reto. Y ya, para redondear los tópicos, toca un nuevo retorno de Ultrón, que esta vez trae consigo a una novia robótica, Yocasta; otro miembro más que añadir al complicado árbol familiar.

Pero lo más destacable de este periodo es que Shooter apoyó un cambio de estatus trascendental para la Bruja Escarlata. El encargado de llevarlo a término sería David Michelinie, pero es indudable que Big Jim, como editor en jefe, fue parte importante para cambiar el statu quo. Y eso que el propio Shooter había incluido al Zumbador en una saga dibujada por John Byrne, recordando al personal su parentesco con la hechicera mutante. Hablando del canadiense, se puede decir que es el instigador de todo este movimiento editorial. Byrne era una estrella en ciernes, uno de los artistas más prometedores de la compañía, gracias a su trabajo en Uncanny X-Men, junto al escritor Chris Claremont. Estaba claro que su preminencia provenía de tales páginas pero los editores supieron ofrecerle otros pastos para compaginar y una de esas asignaciones fue Avengers. No dejamos todavía el entorno mutante pues vamos a recordar, brevemente, X-Men#125. La trama principal del número giraba en torno al Fénix pero Byrne tuvo la ocasión de dibujar a Magneto y lo hizo fuera de su apariencia arquetípica, es decir, sin el casco puesto. No es que fuese una novedad, ya lo había mostrado así Neal Adams en la Patrulla de Thomas o Don Heck en los Vengadores de Englehart. Todas esas representaciones coinciden en otorgar al Amo del Magnetismo un pelo cano casi prístino. Además, como detalle a resaltar, Claremont trataba de alejar la imagen de villano de opereta, por lo que esa escena estaba pensada para recordar al primer y genuino amor de Magneto, la bella Magda. Los trazos del dibujante nos dejan un retrato muy similar a nuestra Wanda, con una melena de idéntico color y unos rasgos que evocaban a la mutante escarlata.

Trabajando en este ejemplar de Uncanny X-Men, John tuvo una revelación. Los parecidos razonables establecían una conexión más realista para con los dos hermanos respecto a Magneto y Magda , que la canónica con el Zumbador y Miss América. Byrne sabía que no podía contar con Claremont, una relación profesional como mínimo compleja, pero sí con otros miembros de la editorial. Dos de ellos fueron Mark Gruenwald y Steven Grant, que rápidamente se hallaron en la misma sintonía del canadiense. Ambos comenzaron a cotejar datos y llegaron a la conclusión de que, pese a la buena voluntad de Roy Thomas, el origen de los mutantes chirriaba cosa mala. Por aquellos días, Roy había pasado a la segunda fila, trabajando como freelance para las dos grandes, y pronto marcharía rumbo a DC, de manera exclusiva. Su ciclo en Marvel parecía agotado. Muy probablemente, este dato ayudó a que dos escritores y editores recién llegados a la compañía plantearan a Shooter el cambio de estatus, por cierto, muy claramente establecido en el Giant Size Avengers#1. El editor jefe pronto movió ficha y, tras hablarlo con el guionista titular de los Vengadores, David Michelinie (alguien que sabemos muy cercano a Shooter), se dispuso el tablero de juego a partir del #181. Michelinie, que era digno heredero de Shooter, organiza el conflicto entre personajes introduciendo la interacción con el gobierno, personificado en la figura de Henry Peter Gyrich. El grupo se organiza, por mandato presidencial, en torno a únicamente siete miembros, constantemente vigilados por Gyrich. Visión y Wanda se hallan entre los elegidos. Tras unos momentos de tensión, Pietro cae redondo en la sala de reuniones. Ni siquiera el doctor Donald Blake es capaz de dirimir el estado del velocista. Al poco tiempo, es la Bruja Escarlata la que sigue sus pasos. Su estado es un completo misterio, aunque nosotros somos testigos, entre bambalinas, de su cruel destino, convertidos en marionetas por alguien que los denomina, literalmente, “hijos míos”.

Los créditos de del #181 pertenecen a Michelinie al guion, junto a John Byrne y Gene Day en al apartado artístico. Pero fueron Grant y Gruenwald los que pasaron una detallada cronología de personajes y situaciones para facilitar a David la tarea. Avengers#182 nos habla de las intenciones de los implicados, bien a las claras. El misterioso captor era Django Maximoff, un secundario muy menor que había empleado Gruenwald para la serie de Spider-Woman. Su función, un creador de marionetas de Vladivostock, utilizadas en su momento contra la heroína arácnida. Este Django se presenta, ante los muñecos en que se habían convertido los hermanos mutantes, como su padre, su legítimo progenitor. Estos lo niegan, pues son sabedores de que son hijos del Zumbador y Miss América. Maximoff continúa con su relato, les habla de una tribu de gitanos nómadas, acostumbrados a viajar por la Europa Central. Recuerda a sus hijos, Mateo y Ana, dos muchachos con poderes, y como una noche cualquiera, aquellos temerosos convecinos de la zona atacaron a su gente, precisamente por el miedo a los mutantes. Django dio por muertos a sus hijos, lo que le llevó a vagar por varios lugares, hasta su definitiva instalación en Vladivostock. Pasó el tiempo y un día conoció de las aventuras de los Vengadores, donde militaban dos hermanos que le recordaban a sus hijos perdidos. Y se había propuesto recuperarlos, por lo que, gracias a una piedra mágica de la región de Wundagore, logró el objetivo de aprisionar sus almas en una marioneta. Los Vengadores, por otro lado, no tenían previsto abandonar a sus compañeros.

Pietro y Wanda pierden sus almas

Estaba claro que el choque entre las marionetas controladas por Django y los héroes no tardaría en producirse. Una Visión muy enfadada, por hurtarle a su mujer, confronta al gitano y al final, quedan libres de su prisión, en forma de miniaturas. Pero algo se ha encendido en los mutantes, llegando al punto de querer acompañar al anciano a la zona de Transia, probablemente para buscar respuestas para todas las incógnitas abiertas. Avengers#182 supone la desaparición momentánea de Pietro y Wanda, tratando de descubrir, de una vez por todas, cuál es su verdadero origen.

Avengers#185 va directo al meollo de la cuestión. Nos centramos en los hermanos Frank, recorriendo las calles de su Transia natal. A lo lejos, Visión extraña a Wanda, mientras intercambia pareceres con otro miembro sintético de los Vengadores, Yocasta. Nadie como otro androide para comprender sus sentimientos. La primera noche en Europa deja intranquilo a Pietro, al que asaltan recuerdos que hasta ahora parecían sepultados, sin saber el por qué. En otra habitación, la mutante escarlata recibe una inesperada visita. Un antiguo místico, conocido como Modred, se muestra amigable y le propone un tour nocturno por la zona, para ayudarle en sus pesquisas. Lo que no sabe Wanda es que todo es una trampa, orquestada para un oscuro fin. Cuando las luces del alba asoman, Pietro y Django no localizan a la muchacha, lo que provoca que Mercurio recorra a toda velocidad el territorio, llegando hasta la montaña de Wundagore, donde es rechazado de forma violenta. Cuando despierta de su shock, se ve confortablemente cuidado por la antigua matrona del Alto Evolucionador, Bova. Será esta integrante de la sociedad de los Nuevos Hombres la que relate toda la verdad sobre el origen de los hermanos.

Avengers#186 pone sobre el tapete un gran número de temas, desde el mismo origen del Alto Evolucionador, sus experimentos y colaboradores, hasta la historia de los Frank, pasando por el origen de los gemelos. Y Bova siempre estuvo allí. Se encontraba presente cuando una mujer llamada Magda, asustada y exhausta, llegó en estado de avanzada gestación, huyendo de un esposo con poderes y fuera de control. Fue ella la que asistió al parto de dos hermosos niños, en perfectas condiciones de salud. Igualmente, fue la que encontró la nota de despedida de Magda y a los dos hermanos, abandonados a su suerte, convencida que hacía lo correcto. También estuvo presente en el parto de otra pareja recién llegada a Wundagore, casi a renglón seguido, pero en este caso no hubo tanta suerte. El vástago de los Frank nació muerto. Bova, con toda su buena intención, ofreció a los gemelos al bueno del Zumbador, pero éste, roto de dolor por la muerte de Miss América en el proceso, no fue capaz de aceptarlos. Finalmente, el Evolucionador tomó cartas en el asunto. Con una imagen fantasmagórica, casi irreal, se presentó ante una pareja gitana que recientemente había sufrido la tragedia de perder a dos hijos. Django Maximoff aceptó encantado el regalo y criaron a los dos niños como si fueran suyos.

Lo que estaban haciendo Grant, Gruenwald, Michelinie y Byrne era pura ingeniería editorial. Juntando trozos dispersos, algunos de colecciones totalmente minoritarias, se buscaba establecer un origen canónico para Pietro y Wanda, además sin desmerecer a lo apuntado de forma primigenia por Roy Thomas. Pero no solo de revelaciones vive este número, pues la Bruja Escarlata había caído en las redes de Modred (otro personaje sacado de las páginas de Spider-Woman), que buscaba manipular el Darkhold (cuya primera aparición se daba en Werewolf By Night) para la venida del maligno Chthon, un ente primigenio que necesitaba un nuevo receptáculo, ya que llevaba tiempo inmemorial aprisionado en la montaña de Wundagore. Finalmente, Wanda se convierte en el vehículo de Chthon, y Mercurio no tiene más remedio que avisar a sus colegas Vengadores. Por cierto, la Visión fue obligada a permanecer de guardia en la Mansión, por ser su turno. Poco importaba que la mujer que ama se encontrara en un peligro de muerte, el sintezoide fue relegado a ser un paciente jugador en la reserva.

La llamada “Trilogía de Chthon” concluye en el #187. Con una intensidad digna del adversario, los Avengers sufren los envites de un demonio primigenio. Pero el héroe de la función no lleva capa o máscara, sino que se trata de Django Maximoff. Su sacrificio permite una posibilidad de salvación para Wanda y sus compañeros, por lo que los hermanos mutantes, pese a desconocer a su auténtico padre biológico, deciden honrarle adoptando el apellido familiar. Gracias a Django, la Bruja Escarlata pudo librarse del influjo demoníaco que le asolaba. Esta trama, llena de magia y brujería arcana, continuaba la senda iniciada por Englehart, que había asociado al personaje a la hechicería real, y esos mismos mimbres volverían a ser recuperados en el futuro.

La Bruja Escarlata transformada en Chthon

Dejamos de lado el tema de orígenes, con todavía una incógnita a despejar (aunque los más listos de la época ya lo tenían claro), y nos centramos en los quehaceres cotidianos de los Vengadores, con la Bruja y el sintezoide plenamente integrados. Continúa Michelinie, como principal responsable literario, y se nota que no sabe muy bien qué hacer con la pareja. Con Wonder Man, la Bestia, Iron Man (no en vano, junto a Bob Layton estaban dejando una etapa para el recuerdo en la serie del Cabeza de Lata) o el Capitán América conseguía destacar; con Visión y Wanda, no tanto. Para empezar, Avengers#189, escrito por Steven Grant (Michelinie se tomó un pequeño descanso), nos muestra las intenciones de la mutante escarlata de dejar las filas del equipo. Muchas emociones, demasiadas revelaciones; necesita descansar y reflexionar sobre todo ello. Su atribulado esposo trata de convencerla. Pero no será su marido, o sus compañeros, el escollo más relevante para llevar a término tal decisión. Ese será Henry Peter Gyrich. Según el enlace gubernamental, no es decisión personal de cada integrante su salida, por lo que veta tal procedimiento. Los Vengadores funcionan con los miembros seleccionados y si no es así, fin de la agrupación.

Esto dará lugar a un juicio entre los Vengadores y Gyrich, ante el senado norteamericano, favorable finalmente, al grupo de superhéroes. Se acabó la tiranía de Gyrich y el control del gobierno (Avengers#190-191). El #192 supone el adiós momentáneo de Wanda. Tiene mucho sobre lo que reflexionar y debe hacerlo sola. La Visión le apoya, por supuesto, pero no tardará en pasarle factura. Poco a poco, el sintezoide irá adoptando una personalidad fría, distante, conforme más tiempo esté separado de su amada. Es justo la cuña necesitada para intentar introducir algo de conflicto en la relación. Michelinie utiliza a Yocasta, para tales fines, algo que había apuntado en episodios previos. El #194 nos obsequia con una imponente Visión, luchando en la sala de entrenamientos de la Mansión con un montón de constructos mecánicos. La androide observa a su homologo masculino e intenta captar su atención. El sintezoide se sincera, le habla de su amor por Wanda, del vacío dejado por su ausencia… hay una conexión sintética entre ambos.

En el #197 somos testigos de más entresijos de la relación, desde varios ángulos. Por un lado, Yocasta trata de acercarse todavía más a Visión; por otro, Wanda recibe la visita de Ms. Marvel y tienen una profunda conversación sobre sentimientos. La Bruja se reafirma en su amor incondicional hacia la Visión y de cómo han renunciado a tanto, por ser Vengadores, entre otras cosas, a tener descendencia. Mucho más epatante ahora que su hermano Pietro estaba a punto de ser padre de una criatura. Carol Danvers se muestra partidaria de esa decisión de no tener niños, pues una posición tan compleja como la suya lo haría muy complicado. En ese momento, Carol se desmaya, sin motivo aparente. Como todo el entendido habrá supuesto (y si no, lo aclaramos nosotros) nos encontramos en la antesala del infame número 200 de la colección. Aquel donde se nos contaba que Ms. Marvel fue inducida a tener relaciones sexuales contra su voluntad, se quedaba embarazada y además abrazaba a su agresor. Corramos un tupido velo al respecto. Lo importante para nosotros es que gracias a ese hilo conductor, Wanda retorna a la formación, a tiempo para el #202 donde se recurría a la enésima vuelta de Ultrón, con la importancia habitual para la mutante y para el sintezoide.

La etapa de David Michelinie llegaba a su fin (Avengers#203 es el último que se le acredita). No es que sea un periodo muy destacable para nuestra pareja; se notaba que su estrella comenzaba a flojear. Y tampoco ayudó mucho que a la salida de David hubiese un complejo ínterin, con cambio constante de autores, haciéndose cargo de la colección. Si hay algo llamativo que resaltar es el episodio de Garra Amarilla, donde el sintezoide jugará uno de esos papeles de agente doble que tan bien le habían funcionado en el pasado. Pero poco más. Avengers#210, escrito por Bill Mantlo y dibujado por Gene Colan, finaliza con la Bruja y la Visión con una actitud muy crítica con respecto a las últimas decisiones tomadas por el grupo, auspiciando una reunión para cambiar el liderazgo. Y el #211, guionizado por Shooter, directamente marca el fin de la permanencia continuada de la pareja en los Vengadores. Por añadidura, Jim cierra un cabo suelto dejado por Michelinie, el de la atracción por parte de Yocasta hacia su colega androide. A partir de entonces, no habrá más intento de triángulo amoroso, sino una sana camaradería entre entes artificiales. Ambos, Wanda y Visión, anuncian sus intenciones de retirarse a pastos más tranquilos. Tratarían de vivir una vida sosegada, como pareja joven que era, y alejarse del peligro habitual de ser un Vengador. Sin ser conocedores del hecho consumado, los ideólogos del abandono cerraban el ciclo en el que mayor importancia editorial acarreaba sobre sus espaldas. Nunca han sido más populares, ni jamás han vuelto a tener más impacto sobre las generaciones de lectores como en aquellos lejanos años sesenta y setenta. Tocaba reinventarse para continuar sobreviviendo y pronto llegaron guionistas que, por lo menos, intentaron hacerlo.

La última reunión para Wanda y Visión

La apacible vida de casados

Los años 80 son el periodo de dominio fuerte de Jim Shooter. Férreo e implacable, podríamos decir. El editor jefe aspiraba a una suerte de renovación, a toda costa, en la práctica totalidad del Universo Marvel. En los Vengadores, concretamente, Wanda y Visión representan reminiscencias de otra época; tocaba dejar hueco a savia nueva. Más cuando el guionista titular reciente, David Michelinie, apenas había realizado algo de valor con ellos, más allá de trastocar los orígenes de la Bruja Escarlata. Él mismo se encarga de darles la salida, en Avengers#211 (fecha de portada, septiembre de 1981), lo que no quería decir que Jim tratara de mandarlos al ostracismo; simplemente, buscaba otro tipo de dinámicas dentro de los Héroes más Poderosos de la Tierra. Los personajes quedaban a disposición de todo aquel que planteara buenas historias con ellos.

Entra en escena Bill Mantlo. Guionista prolífico, que trabajó en múltiples colecciones en la editorial, y tan poco reconocido que da hasta reparo, era uno de los activos importantes del Bullpen por estas fechas. En cuanto vio que el sintezoide y la mutante quedaban fuera de los Avengers rápidamente preguntó por su situación a Shooter, que le aclaró que estaban disponibles. Mantlo era un hombre forjado en la Marvel clásica y apreciaba sobremanera a nuestra pareja. Ya había tenido oportunidad de guionizarlos en el pasado, especialmente en un ciclo desarrollado en Marvel Team-Up, donde Spiderman se veía involucrado en asuntos de brujería que también atañían a la mutante escarlata y al androide. Estamos a comienzos de 1976 y Bill decide dar una importancia capital a la magia, en relación a Wanda y al mito de Salem del siglo XVII. Otros personajes invitados serán Dragón Lunar y el Dr. Doom, que recordamos como uno de los grandes nigromantes del entorno compartido (Marvel Team-Up#41-44). De forma reciente, se había hecho cargo de un episodio de relleno en la serie Vengadores, el #210 para ser exactos (fecha de portada, agosto del 81), donde nuestros personajes tenían su cuota de importancia, pero al ser un fill in, poco pudo aportar. Ahora sí, pensó Bill, y se presentó en las oficinas de Shooter con un plot para una nueva serie.

Mantlo había hecho sus deberes. Pese al impresionante desarrollo que habían tenido en la cabecera de los Vengadores durante los años previos (en el caso de la Bruja, incluida la complejidad de los orígenes), todavía quedaban cabos sueltos en los que ahondar, por lo que el guionista presenta una concentración de todo aquello que les había hecho importantes durante esos años. Jim acepta el proyecto, solo que no ve la necesidad de hacerlo en una serie regular. En todo el proceso de modernización de la editorial, Shooter había auspiciado la creación de renovados formatos. Uno de ellos era la serie limitada. Así pues, la primera colección con el nombre de la Bruja y el sintezoide en la portada es una serie limitada de cuatro números, ideada, estructurada y guionizada por Bill Mantlo, en su totalidad. El editor asigna a los lápices a un novato recién llegado, Rick Lenonardi, todavía algo bisoño en su trazo pero con un potencial tremendo. Para el acabado, Bill sugiere a la pareja de entintadores formada por Ian Ankin y Brian Garney, que recientemente comenzaron a trabajar en el dibujo de Sal Buscema para ROM y del que Mantlo estaba especialmente orgulloso. El debut de la serie quedaba emplazado para noviembre de 1982, llegando hasta febrero de 1983 (fechas de portada).

El guionista es conocedor de que debe concentrar todas las ideas en cuatro ejemplares, por lo que toma la siguiente decisión, en cuanto a estructura: cada episodio está pensado como un capitulo autoconclusivo, aunque haya referencias a lo anterior. Por tanto, cada número es un aspecto a desarrollar de cara a la idiosincrasia de los integrantes del matrimonio. Pongamos un poco de contexto a la serie. Avengers#211 (casi un año antes) había significado el abandono de la dupla en busca de tranquilidad. The Vision and the Scarlet Witch#1 nos muestra su destino final. Ambos se han hecho con una casa unifamiliar en el barrio de Leonia, en la tranquila Nueva Jersey. Una zona para gente acaudalada, de clase alta, donde la mutante y el androide tratan de asentarse y vivir como pareja enamorada. Por las fechas, la festividad de Halloween, el barrio está de fiesta, mientras que nuestros protagonistas inician el proceso de instalarse en su nuevo hogar. Para tales menesteres reciben la ayuda de Jarvis, el fiel mayordomo de los Vengadores, desplazado hasta Jersey para servir de apoyo. También trae presentes de sus antiguos colegas, y de parte del Capitán América, Wanda recibe un arcano libro escrito en runas druídicas. Esto conecta con un episodio escrito por el propio Mantlo y dibujado por Gene Colan en la cabecera del Centinela de la Libertad (Captain America#256, donde Rogers se dio una vuelta por el tenebroso castillo Greymoor). El episodio no deja de contener un breve repaso para todos aquellos que desconozcan el periplo vital de los protagonistas, pero el guionista nos enseña rápidamente sus cartas al enfrentar a Wanda contra una amenaza sobrenatural. La brujería, la hechicería, es algo consustancial a la mutante escarlata, como se preocupó de dejar bien claro, en tiempos, Steve Englehart (y el propio Mantlo siguió a pies juntillas en aquel ciclo de Marvel Team-Up). Samhain es un ente arcano, maligno, surgido de las páginas del presente facilitado por Rogers, el dichoso libro druídico. Wanda, con el apoyo de su marido, tendrá que tirar de todo su caudal mágico para derrotar al malvado.

La vida en la tranquila Jersey

Este primer episodio se puede considerar el más liviano de la mini serie. Vemos a la Bruja Escarlata, en su vertiente mágica, y la necesaria puesta en contexto, en previsión de la llegada de algún neófito. Pero en todas sus líneas de diálogo, textos de apoyo y demás aparato literario se nota un mimo especial hacia sus protagonistas. Un escritor que amaba la materia con la que estaba trabajando, tal y como se puede intuir por las siguientes citas literales: “quienes no conocen a la Visión se lo imaginan incapaz de sentir, privado de emociones, no se imaginan que sea capaz de amar. Pero es que nunca lo han visto correr al lado de su mujer después del combate…no lo han visto arrodillarse con ternura a su lado. No han oído el gimoteo que se ahoga en su garganta cuando le mira a los ojos y se da cuenta del precio que se ha cobrado la batalla. Ni han contemplado el desbordarse de sus emociones, cuando los dos enamorados se abrazan entre las ruinas”. Simple y llanamante, maravilloso.

Al final del #1 teníamos el puente necesario para intuir el discurrir del #2, pues las últimas viñetas traían la inesperada visita de Robert Frank. Toca hacer un recordatorio de la saga conocida como la “Trilogía de Chthon”, lugar elegido para retconear el origen de los gemelos Maximoff, tal y como hemos relatado líneas arriba. Pero Mantlo, y muchos lectores, se dieron cuenta de un leve detalle….nadie se lo había dicho al Zumbador, ¡¡¡ni siquiera sus supuestos hijos!!! Ese era el siguiente paso para el equipo creativo, arreglar la situación con la familia Frank. Para ello el guionista dispone un cómic no lineal, algo bastante moderno, donde la narración va alternando momentos de tensión y carga dramática, con otros de cercanía y desarrollo de la trama. Wanda, con el beneplácito de Pietro, allá en Attilan (ubicada, de forma reciente, en la Luna), decide que no le va a contar la verdad a su “antiguo” padre. Visión no acaba de entender muy bien ese proceder, pero acepta mantenerlo en secreto, a sugerencia de su esposa. El leit motiv principal de la visita es pedir ayuda a sus “hijos” para que Nuklo pueda ser tratado en Attilan, con sabiduría inhumana. Al hijo radioactivo de los Frank lo estaban ayudando en el hospital general de Manhattan, por lo que hasta allí se dirige el trío protagonista. Cuando se están cerrando los preparativos para el traslado, salta la sorpresa, pues uno de los investigadores, allí presentes, resulta ser Isbisa, un villano recuperado de la Golden Age para la ocasión (su debut se fecha en 1946, en All Winners Comics#19). La lucha resulta feroz, tanto que estamos asistiendo a la muerte, en tiempo Marvel (se le ha vuelto a recuperar en Invaders, siempre de forma retroactiva), del Zumbador. Un momento dramático, sin duda, pues Robert Frank se va de este mundo sin ser consciente de que Nuklo ha sido curado de su enfermedad; y de que Wanda y Pietro nunca fueron sus auténticos vástagos. Adiós a un personaje cuya mayor aportación al entorno compartido fue esa relación con los hermanos Maximoff. Un caracter bastante desconocido y que, a buen seguro, pocos supieron reconocer en la peculiar adaptación que se hizo de él en la segunda temporada televisiva de Jessica Jones.

Pietro y Wanda con asuntos pendientes con Robert Frank

El #2 no solo acarrea dificultades a la Bruja, por la muerte física de su anterior padre, sino que el sintezoide termina en estado de shock por la pérdida de un brazo. Todo esto será desarrollado en el tercer número de la mini serie. Es ingresado de urgencia, mientras sus compañeros y amada, aguardan en la sala de espera. El médico solicita la colaboración de uno de ellos, Wonder Man, el hombre del que la Visión tomó prestadas las pautas cerebrales. Como pueden imaginar, el grueso de este episodio gira en torna a esa conexión, casi simbiótica, que rodea al androide y a Simon Williams. Un conflicto que se desarrolla en el plano mental, donde el ente artificial tiene que confrontar a su yo interno, como creación de Ultrón, pero también en el plano físico pues no podía faltar a este cóctel la intromisión casi obligada del Segador. No deja de ser una puesta a punto del concepto “Vision” y de como de cercanos son los lazos entre Simon y el androide. Una relación, por cierto, que no siempre va a ser tan estrecha y cordial como en este ejemplar.

Pero el plato fuerte estaba por llegar. Las tramas previas eran un calentamiento para lo que estaba por venir. Una celebración de dos personajes como la Visión y la Bruja Escarlata, ya que Mantlo tenía algo importante que decir; una cuestión que iba a afectar por los restos a la pareja protagonista. En la “Trilogía de Chthon” quedó claro que el Zumbador no era el padre de los gemelos. Fue el gitano conocido como Django Maximoff el que los crio como hijos suyos, después de que una asustada mujer llamada Magda abandonara a los niños, por miedo a su marido. El #4 empieza en las faldas de la montaña de Wundagore, donde Bova acoge a un peregrino, totalmente vestido de blanco. Este misterioso personaje parece claro que porta una misión, sonsacar a la vaca evolucionada valiosa información. Finalmente, logra su objetivo, el saber el nombre de esos niños que dio a luz la mujer conocida como Magda. Visión y Wanda, por otro lado, se dedican a cuestiones más lúdicas como visitar a Pietro y a Crystal en Attilan, debido a su reciente buena nueva, el alumbramiento de Luna, la primera inhumana nacida en el satélite terráqueo. Una estampa muy idílica, hasta la aparición del peregrino blanco….. que no es otro que Magneto. Los héroes se plantan ante él de forma defensiva pero pronto la situación se estabilizará para hacer público algo que ya estaba cantado, el Amo del Magnetismo es el padre biológico de los hermanos mutantes. La perfecta cuadratura del círculo; aquel que los recogió en Europa para hacerles miembros de la Hermandad de Mutantes Diabólicos era el mismo que les dio la vida. Todo muy lógico (o no, pero no había otra) . El caso es que Magneto viene con buenas intenciones y los muchachos deciden darle el beneficio de la duda. Final feliz, para los gemelos, que han encontrado a su auténtico padre, y para la primera mini serie protagonizada por nuestra pareja. Un momento dulce en su vida editorial, que tardaría en repetirse de nuevo, unos cuantos años.

El misterioso Peregrino Blanco busca a los hijos de Magda

El éxito y la buena consideración de la colección de Mantlo y Leonardi no es que provocara muchas oportunidades para el sintezoide y la hechicera. No hubo una continuación directa y pasaron al estadio de reservistas en los Vengadores. Ahí quedaron, suponemos en su casa de Jersey, viviendo una plácida vida de casados. Solo una pequeña aventura en dos partes, en Marvel Team-Up#129 y #130, nos recuerda su existencia. También el Marvel Fanfare#6 (fecha de portada, enero de 1983; es decir, coetánea a su primera mini en solitario), escrito por Mike Barr y dibujada por Sandy Plunkett, nos mostraba la unión de Wanda y Spider-Man, en lucha contra el mago Xandu. Un trama, por otro lado, que se notaba que estaba pensada como una historia suelta, ubicable en cualquier punto de la vida editorial de ambos personajes.

En 1983 dirigía la franquicia vengativa Roger Stern, como guionista titular. Durante este periodo se habían vivido las consiguientes renovaciones de equipo, algo muy habitual en cuanto a los Vengadores se refiere. Stern tenía sus preferencias, como la Capitana Marvel II (creada por él mismo) o Starfox, pero por esas fechas decidió recuperar a Wanda y Visión para la formación. Hablamos de Avengers#233, un ejemplar dibujado por John Byrne, en el que la trama se sustenta en la aparición de una barrera invisible en pleno Nueva York, cuyo origen se localiza en torno al Edificio Baxter y que, además, parece ir expandiéndose. Los héroes se ven impotentes ante tamaña amenaza por lo que deciden llamar a dos relevantes reservistas para la ayuda, nuestro matrimonio bien avenido. Visión, por su capacidad de alterar la masa corporal, es el perfecto candidato para atravesar el campo de fuerza, pero algo inesperado ocurre. El sintezoide se desmaya nada más atravesar la barrera. Wanda, muy azorada, trata de forzar al máximo su magia de la probabilidad pero es inútil. Su marido queda más allá, a la espera de que alguien solucione la papeleta. Ese alguien es la Capitana Marvel, que consigue tirar abajo el plan de Annihilus, el responsable directo del campo de fuerza. A nosotros nos interesa nuestra pareja, porque Visión sigue sin responder. Su mujer está realmente asustada pues no encuentra signos vitales en el androide. Los Vengadores lo llevan al Baxter, buscando la ayuda de un genio como Reed Richards, pero éste tiene un problema mucho mayor, su hijo Franklin. El desagradable resultado de esto es que la Visión pasa a un segundo plano.

Avengers#234 (fecha de portada, agosto de 1983) pone sobre el tapete una trama centrada en la Bruja Escarlata. Roger Stern era consciente de la ausencia de Wanda Maximoff desde tiempo antes de su entrada en la colección, por lo que decide dedicarle un número al lego para recontar, de forma breve, toda su historia editorial. Desde su afiliación a la Hermandad de Mutantes Diabólicos, su romance con Visión, hasta la revelación de su reciente parentesco con Magneto. La excusa, el traslado el cuerpo inerte del androide a la Mansión y su encuentro con la Capitana Marvel, un personaje con el que no había interactuado jamás. Lo que sí hace el guionista es enmendar la plana a Bill Mantlo, con respecto a la mini serie propia de la pareja. Las páginas finales de aquella representan un ambiente sosegado, casi de concordia, pese a que hablamos de un villano como Magneto. Aquí, Roger muestra a la Bruja asustada, relatando incluso que volvieron a su casa de Jersey aterrados, por el que pasará con su recién encontrado padre. De hecho, se recrimina que tanto Pietro como ella dejaran marchar a Magneto tranquilamente de la Luna, tal y como había estipulado el guionista de la mini serie. Sus compañeras vengadoras, la Avispa y la Capitana, muestran una actitud aguerrida, indicando que si el villano se atreve a atacarle, allí estarán los Avengers para socorrerle. El episodio termina con un interludio centrado en la hechicera, pues acude a su casa para recoger bártulos, convencida de que vuelven a instalarse en la Mansión, cuando recibe una sorpresiva llamada astral. El Doctor Extraño, también escrito por Stern en aquellos días, necesita algo de ella, el malévolo Darkhold. El Hechicero Supremo se enfrentaba a una crisis definitiva con respecto al Conde Drácula y sus acólitos vampíricos.

Si antes hablabamos de enmendar la plana por parte de Roger Stern, toca un cambio de tornas. Esto requiere explicación al respecto. Para el Annual de 1986 se designa a Bill Mantlo como guionista, acompañado por Butch Guice y Rick Magyar al dibujo. Como ven, Stern no se hizo cargo del especial. Cronológicamente, debe ubicarse justo a continuación del Avengers#234, el episodio centrado en la Bruja. Recordamos que se encontraba de nuevo en la órbita de los Vengadores debido a la caída en desgracia de la Visión. Mantlo nos presenta un anual con un rico trasfondo pues iba unir a los Héroes más Poderosos de la Tierra con el entorno de los Inhumanos, hogar de Pietro, desde hacía ya algunos años. Los Vengadores son convocados por instancias oficiales debido a que se ha descubierto a una extraña civilización en la Luna. Los 4F están presentes, pues ayudaron a la raza inhumana a conseguir un nuevo acomodo, al tiempo que juraron preservar su secreto. Los países más importantes del planeta dejan en manos de los Avengers el decidir si los Inhumanos son aliados o una amenaza. Pues bien, decimos lo de devolver la jugada porque Bill incluyó entre los mismos, por supuesto a la Bruja, pero también a Visión, que se suponía que estaba en estado catatónico. Una falta de comunicación entre guionistas, que el editor de la franquicia, Mark Gruenwald, fue incapaz de detectar a tiempo. Otro punto que dedicar en su Official Handbook of the Marvel Universe.

Volvamos al discurrir principal de la cabecera, con Stern de protagonista. El sintezoide sigue aislado en una unidad médica independiente, mientras Wanda no se separa, casi nunca, de su esposo. Poco va a durar su papel pasivo pues pronto se verá arrastrada a la dinámica del equipo, ya sea para salvar la papeleta ante el peligro del Mago (Avengers#235), la amenaza conjunta de Apagón, Piedra Lunar, el Rino y Electro (Avengers#236-238) o la inesperada aparición de Morgana Le Fay (Avengers#240-241). La hechicera escarlata vuelve a la acción. Lo raro era tener a Visión inmovilizado. A Stern se le ocurre darle una función, a la espera de una solución mejor. El #238 se titula “¡Visión Ilimitada!” por una buena razón. Starfox es el miembro de guardia que custodia el cuerpo del androide cuando, de repente, éste comienza a comunicarse. Parece que ha recuperado sus pautas cerebrales, aunque su cuerpo permanece inmóvil. El guionista lo integra en una especie de sistema de comunicación propio de la Mansión y así quedara hasta el #242, cuando consigue recomponerse del todo. Todavía en proceso de recuperación, el androide agradece el apoyo de Zorro Estelar, al ponerle en contacto con I.S.A.A.C., la computadora de Titán, que ha sido fundamental para obtener su renovado aspecto corpóreo. Además, anuncia su intención de volver a ser Vengadores a tiempo completo, para sorpresa de Wanda. El problema es que la formación se limita a seis miembros, pero el sintezoide adelanta algo que los lectores pronto disfrutarán en sus carnes. Fluctuaciones de tipo cósmico invocan las próximas Secret Wars, el primer gran evento marvelita. Como sabemos, estos cómics fueron realizados por Jim Shooter y éste no tenía mucho aprecio por Visi y la brujita, por lo que los dejó fuera de los integrantes que llegaron a Mundo Batalla. Avengers#242 termina con el grueso de los Vengadores desaparecidos, quedando en la Tierra únicamente Pájaro Burlón, Zorro Estelar, la Bruja Escarlata y la Visión.

El #243 tiene como principal protagonista en su portada a la Visión. El sintezoide asume los galones de la formación, ante la opinión pública y ante el gobierno. Eso no quiere decir que al androide no le asalten dudas ante la grandeza de la empresa. Visión se refuerza así mismo, con la colaboración de I.S.A.A.C., y asume el liderazgo de los Vengadores, pese a que las Secret Wars no iban a durar mucho más. En realidad sí, todo un año, pero las colecciones regulares volvieron a la normalidad al número siguiente, muchas veces adelantando acontecimientos y consecuencias de la maxi serie. Nosotros no nos vamos a detener ahí; solo consignar que los miembros desaparecidos retornan en este ejemplar. Por lo que volvemos al punto de inicio, el excedente de Vengadores. Exceptuando a Hulka, que pasa a las filas de los 4F, el resto están confiados en mantener su silla en la Mansión. Es entonces cuando la Visión da un golpe de mando, demostrando que sabe tomar las decisiones adecuadas. Propone la creación de una franquicia vengativa en la Costa Oeste, bajo el mando de Ojo de Halcón. El ente artificial se ha ganado el derecho a liderar.

La Visión y la Bruja Escarlata se asientan en los Vengadores de Roger Stern y Al Milgrom. Luchando contra las amenazas del momento, tal y como son los Espectros Espaciales (surgidos del entorno de ROM), o cruzando sus destinos con toda la riqueza mítica de los Eternos (la maravillosa civilización ideada por Jack Kirby). Incluso, como líder de los Avengers, Visión, acompañado de Wanda, tiene una reunión en Washington con el presidente (y señora) de los EEUU, unos nada disimulados Ronald y Nancy Reagan, ante las miradas inquietas de toda la nación (Avengers#246). Pero Stern no iba de farol ya que tenía una idea muy concreta para el sintezoide y fue plantando semillas durante el camino. El lector no era ajeno a ello, pues el buen androide va descubriendo sus cartas en las conversaciones con I.S.A.A.C. o en sus ensimismados globos de pensamiento.

El germen de este arco argumental parte de la misma concepción del personaje. Visión es un ente sintético, programado según las leyes de la robótica, pero a la vez porta pautas cerebrales humanas, lo que provoca una conveniente dicotomía. Casi todos los guionistas tenían en cuenta su frialdad, su distancia, como robot, pero hacían el énfasis en aquello que lo acercaba a lo humano. El mejor ejemplo es su relación con la Bruja Escarlata. Llegados a este punto, Mark Gruenwald, como editor de la cabecera, y Roger, como guionista, estaban gestando toda una saga que tenía, en su poso, una reflexión acerca del poder, de aquellos que son capaces de detentarlo, y como afecta esa posesión a su forma de asumir la realidad. Si quitamos la parte de su mente humana, Visión es una máquina infalible, incapaz de cometer errores. Si se tiene la capacidad de no errar, ¿no es conveniente tomar el control para hacer lo que debe hacerse? ¿No sería esa la actitud correcta? El guionista llevaba un tiempo preparando esta saga, en la que Avengers#251 (Inner Visions) supone el pistoletazo de salida real, con un excelente análisis de la psique del androide.

Visión trató de controlar el mundo a través de los sistemas informáticos. Convirtió su mente en una especie de precedente de Internet, al crear una red global que pasaba por su cerebro sintético. No solo eso, se hizo con el control total de los arsenales nucleares, de todo el mundo (recuerden, años 80, miedo nuclear). Pero el esfuerzo titánico que suponía tener dominada tanta información hizo que su mente se dispersara, llegando a ser un peligro para su persona. Durante Avengers #254-255, vemos el clímax de la situación, con un sintezoide muy cercano al lado villanesco de la vida. Para justificar esta situación, se alude a un cristal implantado por Ultrón, desconocido hasta ahora por todos nosotros, que poco a poco había mermado su capacidad de raciocinio, hasta llegar a la locura total de querer controlar el mundo. El #255 nos presenta las consecuencias del ciclo. Visión opta por hacer pública su dimisión de la presidencia de los Vengadores, pide perdón a todos aquellos que ha lastimado, además de ser requerido por los altos estamentos de Washington. Una afrenta de tal calibre no va a quedar impune tan fácilmente. Se acaba aquí la participación de Wanda y Visión en los Vengadores de Stern, en todo lo alto, con un importante ciclo protagonizado por el sintezoide. Las pistas indicaban su paso al ostracismo, otra vez.

Pero no, se trataba de un cambio de tercio. Volvemos a mirar hacia las bambalinas editoriales pues un canje de acera importante se estaba produciendo, en pleno 1985, en el mercado americano. Steve Englehart, tras casi una década en DC Comics, vuelve a Marvel. Un guionista añorado, que había dejado etapas de relumbrón en los setenta, tal y como no hace falta recordar en Vengadores, Doctor Extraño, Defensores o en Capitán América. La idea de los Avengers West Coast había fructificado. Roger Stern se hizo cargo de testear a la formación en una mini serie de cuatro números (que en el mercado americano se considera el volumen uno) y tuvo una muy buena acogida. Shooter decide asentar el proyecto de una franquicia vengativa en la soleada California, por lo que se da luz verde a un Vol. 2. Solo que se escoge otorgar los guiones a un recién incorporado Englehart y sustituir en el aspecto gráfico a un muy cumplidor Bob Hall (responsable de la mini) por el ínclito Al Milgrom. Steve debe asumir todo lo narrado por Stern, lo que incluye la formación seleccionada. Iron Man, Ojo de Halcón, Pájaro Burlón, Hombre Maravilla y Tigra son los encargados de preservar la paz en la costa del Pacífico. Pero entonces, ¿qué tiene que ver esta nueva cabecera con la Visión y la Bruja Escarlata, si no son parte del equipo? Bien, buena pregunta. Y la respuesta se halla en los intereses del propio guionista, pues entre sus requerimientos a la editorial puso sobre la mesa el hacerse cargo de una serie limitada con dos de sus personajes favoritos, nuestro matrimonio protagonista. Y para darle notoriedad, decidió cruzar los primeros números con la serie de los Nuevos Vengadores.

Así pues, ya tenemos la segunda colección con el nombre de la hechicera y el sintezoide como reclamo, en toda su historia, con fecha de portada octubre de 1985 (y se alargaría hasta septiembre de 1986). Steve Englehart había previsto volver a poner en el candelero a la pareja, muy de capa caída, sobre todo en estos últimos años. El guionista tenía una fe incuestionable en estos personajes y se proponía demostrarle al mundo que tenían mucho que ofrecer. Una nueva carta de amor hacia los mismos. Desgraciadamente, Steve no retornó con el necesario buen tino que tuvo en sus etapas setenteras, por lo que a la maxi serie solo se le puede calificar de regulera, y siendo bastante generosos. Tampoco ayuda mucho el arte del dibujante Richard Howell. Pero lo cortés no quita lo valiente. Que su calidad sea bastante cuestionable no quiere decir que el escritor abordase con valentía y profundidad todo lo referente al androide y la mutante. Incluso, tratando de otorgarles una evolución, llevándolos al siguiente nivel.

El #1 nos pone en situación del estatus de la pareja. Desde la salida de los Vengadores de Stern, desconocíamos su paradero. Englehart nos enseña que durante este tiempo la Visión ha estado recluido en el Proyecto Pegaso, bajo la tutela de Henry Gyrich y del agente Sikorski. Tras intentar hacerse con los ordenadores del mundo, el ente artificial no es más que una posible amenaza para el gobierno. Wanda comienza a impacientarse. Todo este ritual es innecesario; su marido es un Vengador, ha salvado al mundo incontables veces, por lo que decide afrontar la situación, de una buena vez. Una Bruja Escarlata imponente va echando abajo todas las defensas del que se supone es el lugar más seguro del mundo. Llega hasta la sala donde Gyrich mantiene prisionero a la Visión y se enfrenta a él, renunciando por los dos a su estatus de Vengadores. Y como colofón, corte de manga al gobierno (a su representante legal) por parte de la hechicera y beso apasionado en frente de cámara. Digan lo que digan, hay más personalidad en la Bruja en estas cinco páginas que en los últimos años de desvarío editorial.

Wanda y Visi retornan a Jersey

Las intenciones de Wanda y Visión pasan por tratar de vivir una vida tranquila. Por eso, deciden volver a Nueva Jersey, en busca de un nuevo hogar (su anterior emplazamiento fue quemado por intolerantes en Avengers#252). Sin tiempo para asentarse, la realidad les golpea, pues un ejército de zombis, capitaneados por Nekra y Garra Negra, son los invitados no esperados de la función. Esto nos lleva a interconectar con los eventos de West Coast Avengers Vol.2 #1, dado que los dos villanos sirven al Segador, al igual que Ultrón, el Hombre Mono y Goliat. Las intenciones de Eric Williams pasan por fabricarse un hermano a imagen y semejanza, ya que rechaza la actual versión que milita en la formación vengativa. Este ciclo en cuatro partes concluye en Vision and Scarlet Witch Vol. 2 #2, pues Englehart, detrás de todas la luchas y discordias, trataba de plantear una trama con un fuerte componente familiar. Lo que nos deja escenas tan entrañables como en el encuentro del androide con la Señora Williams, una especie de “nueva madre” para Visión, o el acercamiento entre Simon y el sintezoide. Para Visión ha sido un momento trascendente, al haber localizado a una madre y asentar lazos con su supuesto hermano, de una tacada. Tanto que le plantea a su esposa un reto importante, ¿qué tal tener un hijo? No tardaremos en ver las consecuencias de esta intrigante pregunta.

De los Vengadores Costa Oeste nos despedimos (en el inicio del #3 vemos como separan su caminos de forma amistosa), por ahora, y nos centramos en Vision and Scarlet Witch, volumen dos. El #3 de esta colección comienza de forma impactante, pues asistimos atónitos a la muerte de Agatha Harkness, quemada como cual bruja por sus propios nietos, los llamados Siete de Salem. Cualquier colección de la hechicera escarlata debe estar llena de magia y brujería, como el buen Englehart se afanó en establecer en aquellos ya lejanos años 70. Por tanto, el componente mágico abunda en estas páginas, con retornos como el del malvado Samhain, la introducción de dos secundarios llamados Glamour e Ilusión (personajes efímeros, siendo muy sinceros), o envites como la mágica Encantadora de Asgard. Es indudable que una pérdida como la de su mentora es un palo para Wanda Maximoff.

El matrimonio, rodeado de amigos y familia, la tónica de esta etapa

Pero no le quedará mucho tiempo para llorar, entre otras cosas porque Agatha hará apariciones esporádicas como un ente fantasmal. Y sobre todo, su principal preocupación, a partir del #4, es que el Doctor Extraño le comunica que va a ser madre. Cambio trascendental en el desarrollo de la pareja. Steve Englehart fue en el encargado de consolidar su relación y hacerlos pasar por el altar. Desde entonces, parecía que se habían quedado congelados, intentando compaginar su labor de Vengadores con su vida de pareja. El guionista está convencido de que es el momento de dar un paso adelante y ahí los tenemos dispuestos a tener descendencia, con una Visión que no cabe en sí de gozo, en total contacto con la humanidad latente en sus pautas cerebrales.

Decididamente, nos encontramos ante un cómic de superhéroes, con su típica narrativa de buenos y malos, además de sus apariciones estelares (Inhumanos, Luke Cage, Doctor Extraño, la Hermandad de Mutantes Diabólicos, reunión de Invasores, el sempiterno Segador e incluso Spider-Man), pero el principal interés del equipo creativo era acercar a dos personajes, muy queridos para Steve, a un público que hacía tiempo los había dejado de lado. Ver el desarrollo de ese embarazo, la abundancia de reuniones familiares, ya sean con Mercurio, Magneto, el Hombre Maravilla o la misma señora Williams, o el incluir el típico triángulo amoroso, esta vez protagonizado por Pietro, Crystal y el agente inmobiliario Norman, ahondan en las intenciones de un Steve Englehart que nos muestra a los Visión y Wanda más cercanos de su historia editorial. Nunca se ha visto a un sintezoide con tal cantidad de sonrisas por minuto y viñeta; nunca habíamos observado a una Bruja Escarlata tan radiante, en estado de buena esperanza, dando a luz a dos preciosos gemelos. Impactante final para esta maxi serie de doce números que se puede resumir en lazos de familia, melodrama a montón y algunos puñetazos por diversión.

La vida sigue, aunque no para nuestros protagonistas, congelada durante un par de años. Solo una historia que nos mostraba a la pareja en todo su esplendor, en Marvel Fanfare#32 (fecha de portada, mayo de 1987), guionizada por Roger McKenzie y dibujada por Paul Smith, nos servía para matar el ansia de saber del matrimonio de superhéroes.

Englehart contunuó agarrado a los West Coast Avengers y cuando vio el momento justo, volvió a recurrir a la mutante y al sintezoide. Todo surge de un juego por parte de Hank Pym, buscando información tras el Telón de Acero (aunque estamos en 1988, muy cerca de la caída del comunismo, todavía se mantenía esa lucha antagónica entre bloques). En esas descubre que su primera mujer, María Trovaya, a la que se daba por muerta desde los años 60, podría estar viva. Los Wacos marchan hacia Europa Central, cuando son asaltados por viejos conocidos, antaño enemigos comunistas de Pym. Los indicios apuntan claramente a una trampa y así es; Hank y Janet terminan en un calabozo compartiendo habitáculo con Wanda y la Visión (Avengers West Coast Vol.2 #33, fecha de portada junio del 88). El #34 nos provee de explicación del por qué de la situación de la pareja. Retirados de la vida superheroica, centrados en cuidar a sus gemelos, Tommy y Billy, Visi y la brujita pasaban su tiempo en la tranquila Jersey, fuera de cualquier peligro. Pero un día recibieron una carta de Bova, solicitando auxilio, por lo que no dudaron en dejar a sus hijos a cargo de la señora Williams y partir hacia Transia, para caer en un ardid. De ahí al calabozo, justo para encontrarse, días después, con los Vengadores de la Costa Oeste. Pronto sabremos que la traición viene de un lugar conocido, pues ha sido Pietro Maximoff el responsable de tal complot. Mercurio llevaba un tiempo fuera de sus cabales, debido a la infidelidad de Crystal, que tuvo un affaire con Norm, el agente inmobiliario (recuerden, un secundario de la maxi serie de la Visión y la Bruja Escarlata). Refugiado en el entorno comunista, había encontrado un propósito, y ese pasaba por traicionar a sus propios amigos y a su familia. Wanda se muestra turbada pues el nivel de locura de Pietro lo achaca a los genes, por ser hijo de Magneto, lo que le afecta de manera directa. Sus compañeros la reconfortan, mucho más Visión, el perfecto apoyo en momentos tan duros. Nuestro matrimonio se verá obligado a ayudar a los Wacos a resolver su complicada situación en Europa Central (hasta Latveria pasean),en un ciclo conocido como “Relatos para Asombrar” (Avengers West Coast vol. 2#33-36).

La traición de Pietro

El fin de esta trama traerá la típica descomposición de grupo, tan habitual en la franquicia vengativa. El #37 nos muestra las consecuencias de heridas no cerradas, además de aversiones y adhesiones en cada uno de los miembros. Hank y Janet deciden darse un respiro de la formación, para arreglar el asunto “María”, proveniente del ciclo anterior. Clint y Bobbi tienen una crisis importante al no haberse superado todo lo ocurrido con el Jinete Fantasma y el “no matar” de los Vengadores. Pájaro Burlón abandona el grupo. Su salida acarrea la simpatía de dos integrantes del equipo como Tigra y el Caballero Luna, por lo que da lugar a que se creen dos vertientes de AWC. Ante la soledad de Ojo de Halcón, que únicamente cuenta con Wonder Man, Visión y la Bruja Escarlata deciden quedarse, a pesar de que van a tener menos tiempo para cuidar a sus pequeños. Una vez Vengador…… Este era el pie necesario para volver a recuperar a dos personajes muy apreciados para él, como eran el sintezoide y la mutante. Añadimos que en ese #37 vuelve a introducir en continuidad a Mantis, integrándola en los Avengers West Coast, y ya tenemos a nuestro guionista en su salsa.

Los planes de Steve pasaban por un retorno a sus tramas más añoradas. Con la Visión y la Bruja Escarlata en el centro de las historias, junto con Mantis y el Espadachín a su vera. Por la tanto, su próximo paso sería recuperar de la muerte al antiguo villano y Vengador. Englehart tenía especial predilección por la Madonna Celestial, de la que había colado trasuntos en todas las editoriales en las que trabajó. Y necesitaba al Espadachín para organizar las siguientes tramas. Esto no era bien visto por los editores de la cabecera, Mark Gruenwald y Howard Mackie. Era un viaje al pasado que no tenía mucho sentido. Así se lo expuso Steve a Michael Aushenker en una entrevista en 2012: “se me ocurrió traer a Mantis y me dijeron, no nos gusta Mantis, no la queremos en la colección. Vale, pero yo la estoy escribiendo y ella es mi personaje; se trata de mi historia…. Sencillamente, se deshicieron de Mantis. Sin cambiar el dibujo; Ralph Macchio escribió los diálogos. Y yo no lo supe hasta que vi el tebeo impreso. No me dijeron nada. Simplemente, lo hicieron. Aquello se volvió rápidamente insostenible”. Aunque parezca mentira, el guionista tuvo la paciencia necesaria y recuperó sus intenciones primigenias para Avengers West Coast en una mini serie de ocho números que se publicó a primeros de este siglo. Avengers: Celestial Quest cuenta con el protagonismo destacado de Mantis, pero también de la Bruja Escarlata y Visión, por el que la Madonna Celestial siempre ha sentido una cierta debilidad.

Esas pegas, esas reticencias, esa intervención descarada en la trama, más la obligación de participar en el evento “La Guerra de la Evolución”, algo que a Englehart no le apetecía lo más mínimo, hizo que el escritor dimitiese de su cometido en la colección. Cansado de imposiciones, abandona a estos personajes a su suerte, pues estaba seguro de que ninguno de sus continuadores los iban a tratar de igual manera que si Steve hubiera continuado a sus mandos. Se acaba el periodo luminoso con Wanda y Visión. Vientos de crisis no tardarían en arreciar en el entorno de la pareja.

Crisis y separación

La repentina salida de Englehart podía representar un periodo de inestabilidad para una cabecera como West Coast Avengers. Pero, de nuevo, las bambalinas editoriales volvieron para arreglar la situación. Otro ex venerable volvía a casa, el canadiense John Byrne. Tom DeFalco, a la sazón el editor jefe, lo puso a cargo de la serie, en calidad de autor completo, ayudado de forma ocasional por Mike Machlan a las tintas. Y pronto se haría cargo también de la principal, al darse carpetazo al breve periodo comandado por Walter Simonson. Así pues, su nombre fue sinónimo de Vengadores en estos finales de la década de los ochenta. Byrne era una superestrella del medio, además de proclamar a los cuatro vientos su aprecio por la bruja y el sintezoide. Algo que se iba a poner a prueba nada más aterrizar en los Wacos puesto que su primer arco argumental tendría como protagonista a nuestra pareja.

El primer punto a tratar era reconfigurar la situación, realmente movida tras la salida del anterior responsable literario. John se salta un buen puñado de la narrativa que había dejado Englehart. Así, con respecto a Wanda y Visión, los ubica en el rancho de los Vengadores Costa Oeste, cuando Steve nunca lo hizo. Ellos seguían viviendo en Jersey y dejaban a sus gemelos bajo el cuidado de la madre de Simon Williams en los momentos de misión. Byrne sitúa a toda la familia, retoños incluidos, bajo el mismo techo. Hank y Janet se habían dado un respiro para con la formación después del asunto de la primera mujer de Pym. A Byrne no le atañe la situación de la tal Maria y los marca como disponibles en el cuartel general. Al igual que Tigra, que se había ido con Pájaro Burlón y ahora la tenemos de vuelta, sin ninguna explicación aparente. Mantis, el Caballero Luna o la resurrección del Espadachín, ¿a quién le importa? John Byrne quería contar una historia con Wanda y Visión, y partir de aquí es a lo que nos dedicamos.

Como hemos dicho, Avengers West Coast Vol.2 #42 (fecha de portada, marzo de 1989) comienza con Wanda, que se despierta en el rancho de los Wacos, sin saber dónde está su marido. Los niños bien, durmiendo apaciblemente en su cuna, por lo que decide preguntar a sus compañeros. En esas ataca Ultrón, una amenaza más sencilla de lo habitual. ¿Para qué le sirve al guionista esta reyerta? Para recontar, por enésima vez, el origen de la Visión, y de paso, el de la Antorcha Humana original. Sobre esta cuestión, la relación entre la Antorcha y Visi, volveremos, más adelante. El problema sigue latente, ¿dónde está el sintezoide? Un primer avance del misterio viene de parte de Hank Pym; alguien ha hackeado su sistema informático, borrando todos los archivos referentes a la Visión. A efectos prácticos, no existe. Todo apunta a un golpe desde dentro, de alguien que conoce bien a los WCA. Y no nos equivocamos.

El equipo puede reunir toda la información pertinente y localizar a la Visión. O más bien lo que queda de ella. Efectivamente, una operación a nivel internacional ha sido orquestada para borrar todos los datos de la Visión, de cada pequeña parte de su cuerpo sintético. Las reticencias internacionales hacia un organismo que había llegado a controlar todos los ordenadores del mundo volvieron a ser activadas cuando el matrimonio canceló su retiro, ingresando de manera oficial en los Vengadores de la Costa Oeste. Ahora la papeleta recae en Hank Pym, que debe reconstruir al androide de la mejor manera posible. Mientras eso ocurre, Byrne cuela subtramas a desarrollar en el futuro: Tigra revertiendo a estadios salvajes, la incorporación del USAgente o el extraño comportamiento de los gemelos, que llevan por la calle de la amargura a todas las niñeras. La Bruja Escarlata no quiere ver que algo raro pasa con sus hijos. La guinda para desestabilizar a Wanda es que Pym consigue recrear a un androide, pero la mutante debe admitir que ese ya no es su querido esposo. No tiene pautas cerebrales humanas, por lo que se comporta como un frío y distante robot. Ayuda bastante la nueva iconografía otorgada por el dibujante, puesto que su diseño será, partir de ahora, blanco inmaculado. Más neutro imposible. El comportamiento de la hechicera escarlata, con todo el asunto referente a su marido, comienza a ser agresivo, demasiado incluso. Ya había tirado abajo, en un arranque de ira, la base gubernamental donde fue desmontado el sintezoide. Repetirá la misma operación con Simon Williams, cuando éste se niegue a otorgar sus pautas cerebrales a la nueva Visión, dejándole la Bruja como regalo el desprendimiento de todo un acantilado sobre sus espaldas. Simon ha pasado por mucho y tiene miedo de perder su humanidad si cede parte de su cerebro. Se acostumbró, cuando retornó a la vida y conoció a la Visión, pero no está dispuesto a sufrir por la pérdida, otra vez (Avengers West Coast Vol. 2 #45).

Wanda despierta en el rancho de los Wacos

Las intenciones de Byrne en este ciclo, conocido como “Vision Quest”, estaban bastante claras. Para el autor, el personaje había sido humanizado en exceso. Las primeras apariciones mostraban una dicotomía entre la máquina y el hombre, que lo hacía ciertamente complejo, pero eso se había ido perdiendo en favor de una mayor dulcificación del androide. Era necesaria una vuelta a los orígenes y John lo tuvo en mente, desde el principio: “cuando me encargo de alguna serie o personaje, lo primero que hago es echar un vistazo a sus orígenes, a los conceptos básicos….Nunca entendí la evolución de la Visión que le llevó tan lejos de aquello que le había hecho tan interesante de primeras”. Byrne sabía que se podía meter en camisas de once varas. El aficionado Marvel adoraba a la Visión humanizada y así se lo hicieron saber a través del Correo del Lector. Pero John se mantuvo confiado, exponiendo siempre sus razones. En una entrevista para la Marvel Age#70 (publicada en enero de 1989), el autor expresaba su disconformidad con el cómo se acabó el ciclo de “Visión Ilimitada” por parte de Roger Stern. Eso sí, de forma diplomática culpa del desastre a Englehart y su maxi serie, pero hace público que “La Búsqueda de la Visión” era la forma correcta de finalizar esa trama.

Correcta o incorrecta, Byrne estaba a punto de dar un vuelco a dos de sus personajes favoritos. Con el androide todavía no había finalizado; se guardaba un as en la manga. Ahora le correspondía el turno a Wanda, como caracter a desarrollar. La brujita sigue pidiendo ayuda de forma desesperada a sus compañeros, pues para ella el asunto es insostenible, mientras estos siguen ocupados en cuestiones más apremiantes. Lo que los Wacos no saben es que la mutante ha recibido notificación de una facultad de robótica que le asegura poder arreglar la situación de su marido. Por lo que, ante el vacío general, la hechicera agarra al sintezoide, roba un Quinjet y se dirige hacia la facultad de robótica de Absolom. Obviamente, todo es una trampa. La universidad está controlada por un tal Jeremiah Random, que no busca arreglar a la Visión, sino asimilar a la Bruja Escarlata. Entran en juego antiguos organismos parasitarios, la asimilación de los mutantes y una hechicera con niveles de poder omega, además de unas defensas psíquicas a la baja debido al estrés reciente. Resultado de todo ello, una Wanda malvada, que comprende las viejas ideas de su padre, Magneto, en torno a la dominación de los Sapiens y toda una papeleta para el resto de Vengadores (Avengers West Coast Vol. 2 #47-49).

El asunto no se cierra completamente para Wanda Maximoff. Esa especie de trastoque de su cerebro tendrá consecuencias, a corto plazo. Pero de momento la dejamos a ella y volvemos a Visión. Ya hemos dicho que Byrne se guardaba un as en la manga y en el #50 tendremos cumplida cuenta de su promesa. Al inicio de su andadura, descubrimos que el profesor Phineas Horton todavía estaba vivo, pues se suponía muerto desde la creación de la Visión. Otro cambio aportado por el canadiense a la hasta ahora continuidad. El profesor echó un vistazo a los restos del marido de la Bruja Escarlata y juraba que ese no era su androide, puesto que la Antorcha original era un humano artificial, no un sintezoide. La Visión y la Antorcha no comparten el cuerpo, tal y como había perjurado Inmortus, en su tiempo (¡¡ay, Englehart!!!). Los Vengadores comienzan a atar cabos y optan por comprobar la tumba de Jim Hammond, el alter ego humano del primigenio androide. Y sí, el profesor Horton estaba en lo cierto. Hammond continúa apagado en su tumba, de forma plácida. La Bruja Escarlata decide ir a lo directo, por lo que sus poderes reviven a la Antorcha, que pasará a formar parte de los Vengadores Costa Oeste. John Byrne vuelve a desacreditar a Steve Englehart, dejando claro al lector que la Antorcha y Visión son dos entes bien diferenciados. No explica las bases que utilizó Ultrón para la construcción del sintezoide pero sí nos dejó una viñeta icónica, con los dos organismos artificiales dándose la mano, rodeado de compañeros superhéroes. Nuevos tiempos, nuevos orígenes.

El #51 iba a poner en marcha la principal línea argumental de los ahora renombrados Avengers West Coast (desde el #48, Byrne decide alterar el orden de los factores, sin variar el producto, claro). Y la Bruja iba a ser el elemento capital, pues el objetivo del artista es redefinir al personaje. Tenemos el retorno de Iron Man, la integración de la Antorcha Humana original o los tejemanejes de Inmortus, pero eso no es lo importante; Wanda es el centro de toda la función. Retorna Agatha Harkness, ¿por qué? Pues porque sí; es una bruja y es capaz de resucitarse, ella solita. Wanda y Visón charlan en las inmediaciones del rancho. El sintezoide falsea su lado humano; a la hechicera no le importa, se ha cansado de los Sapiens. Es en ese momento cuando Agatha hace su aparición estelar; ha venido por los niños, para comprender su naturaleza secreta. Para la brujita es una locura, es su madre, los ha traído a este mundo, los ha cuidado, no hay nada malo en ellos. Visión, como si la cosa no fuese con él. La trama se enreda bastante más cuando aparece Pandemonium, un viejo enemigo de la formación, y se lleva a los gemelos a su plano astral. Agatha envía a los AWC a luchar contra el demonio, por el alma de los hijos de la Bruja Escarlata.

La resurrección de Agatha Harkness

Las respuestas a todos los interrogantes las localizamos en el #52. Los supuestos hijos de Wanda y Visión no son reales. Son creaciones mágicas de la propia Bruja Escarlata. En sus aspiraciones básicas, la muchacha buscaba tener una familia, tal y como vivió su infancia con la familia Maximoff. El matrimonio con Visión debía culminar con el embarazo, pero el androide no podía engendrar, por más que fuese una máquina compleja, con todos los componentes humanos en su sitio. Eso hizo que su poder mutante, combinado con el aprendizaje en hechicería con la propia Harkness, diese lugar a un constructo tan delirante como fabricar, por arte de magia, dos preciosos gemelos. Demostración de poder espectacular, pues fue capaz de engañar a todos, incluso al Hechicero Supremo, aquel que asistió el parto de Wanda en su momento. A todos excepto a Agatha Harkness. Con las cartas sobre la mesa y Mefisto interviniendo en el juego, se pone punto y final al asunto de la paternidad de la mutante y el sintezoide.

En menos de un año, Byrne se había cargado todo aquello que había definido a la pareja durante los últimos tiempos: la Visión, un ser frío y mecánico; los hijos, nunca existieron; el matrimonio, haciendo aguas por todos los lados; Wanda coqueteando con su yo malvado. ¿Alguien duda de que todo esto no terminaría afectando a la Bruja Escarlata? Pese a que John tiene que congelar su ciclo, puesto que eran más importantes eventos editoriales como “Atlantis ataca” o “Actos de Venganza”, notamos las consecuencias de las últimas tramas en la Bruja Escarlata. Permanece en un estado catatónico, despertando solo por el ataque de los U-Foes. Pym decide llevársela a la Costa Este, a ver si puede recibir algún tipo de ayuda, pero no traerá más que batallas, batallas y más batallas (Avengers #312-313). Eso sí, en estos interludios descubrimos que Inmortus tiene mucho interés en la mutante y que Visión prefiere quedarse en la formación madre, dejando de lado a su supuesta esposa, que retorna a los AWC con Pym y la Avispa, de nuevo en estado catatónico. Adiós a la Visión, que se integraba en The Avengers, para aportar poca cosa, realmente. Lo vamos a dejar de lado, de momento.

El número 55 nos iba a ir desgranando el nudo argumental que el autor tenía previsto. El canadiense recupera a Magneto, en busca de su hija, nuevamente asentado en la villanía. No necesitamos más, pues al final del ejemplar observamos la vuelta de una Bruja Escarlata muy distinta. Nuevo look, con pelo corto y sin su máscara facial característica. Y nuevas actitudes, más propensas a la maldad. El arco argumental conocido coloquialmente como “La Bruja Escarlata Oscura” ocupa del #56 al #62. Como ven, un largo ciclo (por motivos que luego explicaremos) donde Byrne no esconde su influencia más evidente, “La saga de Fénix Oscura”. Aquella historia en la Patrulla-X sirvió para redefinir un nuevo estatus para Jean Grey. Claremont y el propio Byrne trataban de dar el paso definitivo, sin vuelta atrás, para transformar a la apacible Chica Maravillosa en la poderosa Fénix. Un icono que representaba la liberación de la mujer, y utilizaban para ello todos los recursos a su alcance, desde la ampliación de sus poderes hasta ese juego de libertad sexual que apuntaba su papel en el Club del Fuego Infernal. En Avengers West Coast, sin Claremont ni Shooter que le molesten, pretende seguir ese mismo patrón. Primero, Wanda ha multiplicado su poder hasta el punto de tener inmovilizado solo con su pensamiento a personajes como la Avispa, Agatha Harkness, el USAgente y el Hombre Maravilla. Sobre Simon tendríamos la parte típicamente sexual. El bueno de Williams había admitido que estaba enamorado de la hechicera escarlata. Algo más o menos lógico pues si Visión porta las pautas cerebrales de Simon, era del todo posible que compartieran sentimientos. Una Wanda lasciva se acerca al Wonder Man, dejándole claro que Visión es cosa del pasado, un matrimonio acabado. Pero para ella el juego no termina aquí. Nota que Williams está muy azorado y, ni corta ni perezosa, le obsequia con una felación en público, sin corte. Obviamente, esta escena era demasiado fuerte para el Comic Code, por lo que la versión final está retocada. Aun así, las intenciones de Byrne son cristalinas al respecto.

Más oscura…..que la Escarlata

El guionista y dibujante monta la primera parte de la historia como una vieja reunión de la Hermandad de Mutantes Diabólicos, con Magneto y Mercurio como lugartenientes. Sí, como sus acólitos, pues es la Bruja Escarlata la que lleva la voz cantante, pese a que el Amo del Magnetismo cree controlar la situación. Decimos primera parte porque la segunda ya cuenta con otro equipo artístico al timón. John Byrne se volvió a cabrear con los estamentos editoriales, esta vez con el editor jefe, Tom DeFalco. El tema es que Byrne sentía que la historia en ciernes, con la Bruja Escarlata como eje central, tenía potencial como posible evento veraniego, algo que se había convertido en tradición en la editorial de aquellos días. Para DeFalco, no era el caso, por lo que denegó la solicitud del canadiense. Éste, muy respaldado por Howard Mackie, el editor de la franquicia, optó por seguir con sus planes dentro la cabecera de AWC. Estas ideas eran de gran calado puesto que Inmortus, con la colaboración involuntaria de Wanda, iba a cambiar la realidad. DeFalco prohibió esa línea argumental a un mes de su publicación, por lo que se generaba un gran lio. Byrne no pensaba rehacer ni una coma de lo que tenía previsto y no se vio en otra tesitura más que en el abandonar la serie. Marejada editorial en ciernes, ya que, a mitad de la saga, se publicaron dos números de relleno (el #58 y el #59, a cargo de Fabián Nicieza y Danny Fingeroth), que ni siquiera mentaban a la Bruja Escarlata.

El editor jefe trabajó a marchas forzadas y decidió que la experiencia era un grado, por lo que puso al frente de la serie a Roy Thomas, todo un veterano en Vengadores, acompañado de su segunda mujer, Dann, y Paul Ryan en la parte artística. El primer clavo del ataúd, como dice el refrán, puesto que con el matrimonio Thomas la colección se fue a pique, poco a poco, perdiendo interés número a número. Pero no culpemos a Roy y a Dann, de momento, que tuvieron que lidiar con una saga que no comenzaron, en la que Byrne iba dejando pequeñas pistas, pero que no podían llevarse a su término, debido a la posición editorial de DeFalco. Las intenciones primigenias del anterior guionista eran que Inmortus secuestraba a Wanda para conseguir cambiar la línea cronológica Marvel. Ahí es nada. Se abría un nuevo mundo donde los héroes habían muerto o no tendrían poderes. Todo controlado por el Amo del Tiempo. El Caballero Negro pasaría a ser la clave, al situarse en éxtasis, fuera de la corriente temporal; el único capaz de ayudar a la Bruja Escarlata a revertir la situación. Roy y Dann debían explicar el aumento de los poderes de la mutante, el papel de Inmortus y dar una resolución menos dramática a todo ese ciclo.

Inmortus y su plan

Comencemos, pues, con la segunda parte de la Saga de la Bruja Escarlata Oscura. El matrimonio Thomas sabe que necesita utilizar a Inmortus, por lo que pronto localizamos la acción en sus dominios. Nos muestra todo el camino editorial seguido por Wanda como un siniestro plan trazado por este Señor del Tiempo (en realidad, todas las modificaciones realizadas a la continuidad por Byrne son justificadas por Thomas como trucos de Inmortus, para llegar a este punto). La complejidad de los argumentos y la grandeza del enemigo era la antesala para presentar a la Bruja Escarlata como algo más que una simple mutante, con mayor o menor poder, sino que los guionistas le otorgan un rol cósmico, denominado Ser-Nexo, una fuente de energía de poder incalculable que incluso involucra a seres tan poderosos como los Guardianes del Tiempo (maestros de Inmortus, Kang y Rama-Tut). Una finalización muy sui generis, con lo planteado de manera primigenia, y una vuelta a la normalidad, que servía al equipo creativo para tratar de enfocar la cabecera a su manera (en términos cronológicos, nos hallamos en diciembre de 1989). Para la Bruja supone pasar a la segunda fila en todo el periplo de los Thomas. Incluso, tras la gravedad de los acontecimientos de la Bruja Escarlata Oscura, en los números siguientes apenas tenemos rastro de ella, aunque poco a poco todo se olvida y se reincorporará a la formación, a no muy tardar. Vision tenía más o menos el mismo panorama en la cabecera madre de los Vengadores. Participaba en las misiones, pero no conseguía atraer la atención, reducida su función a ser el superordenador del grupo. Una mejora importante supuso la llegada de Bob Harras, un guionista que supo ver el potencial de la Visión y volvió a ponerlo en el centro de las tramas.

Harras inicia su etapa en 1991, tras el breve paso de Fabián Nicieza y Larry Hama, que hicieron de puente tras el abandono de John Byrne. Bob era, aparte de guionista, el editor principal de la línea mutante, por lo que este periodo se caracteriza por la interacción de ambas franquicias. Para Visión resultó un momento propicio. Desde que Byrne decidiera su renacimiento, se había mantenido como un ser gélido, que ni siquiera recordaba sus sentimientos por su supuesta esposa. Esto no gustó en demasía a los aficionados, en general, algo que también supo percibir el staff editorial. En Marvel Spotlight#40 (fecha de portada, enero de 1991), el guionista Len Kaminski y la escritora Carrie Barre, junto al arte de Gavin Curtis y Dan Panosian, dedican un especial al sintezoide. El androide percibe que algo en sus sistemas no está del todo bien, por lo que decide buscarse un terapeuta, que en su caso es un experto en inteligencia artificial. El elegido es el doctor Miles Lipton. La Visión le comenta al doctor Lipton que se siente como una computadora sin propósito. La interacción con el experto en robótica, conocer a su hijastra Laura y los típicos retoques de un maestro en la materia provocan un cambio radical. Recuperamos las funciones cerebrales de tipo humano. Adiós a la Visión puramente mecánica; hola a la personalidad de Victor Shade, un hombre sintético, que lee el periódico, que va a ver espectáculos deportivos…. En definitiva, que bueno es ver de vuelta a la Visión de siempre.

En agosto de 1991 tenemos una curiosa anacronía. Aparece publicada en la revista contenedor Marvel Fanfare (número 58, para ser exactos) una trama con la Visión y Wanda como protagonistas. Hay que avisar que se ubica totalmente fuera de continuidad, pues nos muestra al matrimonio con su aspecto clásico y, además, bien avenido, cosa que no ocurría en el tiempo presente. La historia estaba escrita por Bill Mantlo con el arte de Sandy Plunkett. El tempo vital se asocia a los momentos en que la pareja era feliz en Leonia, Nueva Jersey, aunque el rechazo que arrastraban desde los viejos tiempos les hacía tener problemas con sus exquisitos vecinos.

En este año 1991 también está datado el Infinity Gaunlet de Jim Starlin, en el que participa el matrimonio, más bien como secundarios con cierto pedigrí, dado que los protagonistas ya sabemos que son otros. Sin embargo, Roy y Dann, que guionizaban Doctor Strange al igual que AWC, tiraron de Wanda Maximoff en los tie in del evento. Así, sabremos que el Hechicero Supremo la rescató ante el temible snap de Thanos. Starlin la dibujó en el crossover con su imagen tradicional, cuando los aficionados sabían de su cambio de look, con el pelo más bien corto, por lo que los Thomas, entre Avengers West Coast #68-69 (marzo y abril del 91, fechas de portada), le obsequiaron un crecimiento exponencial de su melena escarlata, que ya quisieran muchos para sí. Una simple curiosidad; pasado el influjo de Thanos, se volvió a la imagen reciente que evocaba modernidad.

Harras tenía su propio proyecto de Vengadores. Estamos en plenos años noventa y la formación adquiere esa imagen aguerrida, tan propia de la época. La Viuda Negra, Hércules, Crystal, el Caballero Negro, Sersi…todos excepto Visión, que mantiene su blanco inmaculado. El androide se va a ver inmerso en tramas de todo tipo, como la que atañe a Magdalena y sus Cosechadores, la Saga del Proctor o en un crossover con la franquicia mutante conocido como “Lazos de Sangre”. Pero Bob supo otorgarle números para que el sintezoide brillara con luz propia. Así, en Avengers#348 (fecha de portada, junio de 1992) tenemos un episodio titulado “Conexiones Familiares”. El ejemplar comienza con una imagen de Visión junto a la Bruja Escarlata. No la real, pues se trata de un holograma. El ente artificial trata de recrear los sentimientos que antaño manaban hacia su actual mujer; ha recuperado la práctica totalidad de sus funciones cerebrales, pero es imposible emular con perfección su antigua vida. Crystal se convierte en su mejor consejera. En esas recibe la visita de Laura Lipton, la hijastra del doctor que le facilitó de vuelta comportamientos humanos en Avengers Spotlight#40. Y le da una triste noticia, Miles Lipton se muere de cáncer y quiere ver a la Visión, una última vez. Ahora sabemos que el profesor le dio las pautas cerebrales de su hijo Alex, muerto de manera prematura, para su desgracia. El episodio trata de conectar lazos entre Visión y la familia Lipton, como en tiempos se hacía con la familia Willliams, algo que será habitual en la Era Harras. Los sentimientos afloran y más en una situación tan dramática como esta. Laura y el androide se besan. Una muesca más en el camino de recuperar la humanidad para la Visión.

Avengers#360 (marzo de 1993, fecha de portada), conocido como “Alternate Visions”, es otro número centrado en nuestro androide. Aquí Bob Harras se preocupa en introducir a la contrapartida malvada de la Visión, recuperada de un universo alternativo, traído para importunar a los Vengadores por el Proctor. La Anti-Visión le sirve al guionista para recordar al aficionado precisamente lo que hacía grande al personaje, su buen “corazón”. A partir de este episodio, el sintezoide abandona el blanco inmaculado para buscar una gama de colores que, sin ser igual que en sus tiempos mozos, si recuerdan mucho a su concepción original. Paso a paso, el androide caminaba de la mano de Harras hacia sagas tan controvertidas como “La Encrucijada”. Y ya sabemos, de ahí al abismo. Pero antes, la primera serie limitada con Visión como protagonista en solitario.

Estamos en el año 1994. Bob Harras se encuentra al frente de los guiones de los Vengadores y ya hemos comentado que la Visión le era un personaje especialmente querido. Bob es uno de los hombres fuertes de DeFalco por lo que no le va a poner impedimento para aprobar una serie limitada con el sintezoide como protagonista. No deja de ser una extensión de lo que el guionista estaba tratando en Vengadores, y que por cuestiones de espacio, decidió retomar en esta mini serie. Harras se mantiene al procesador de texto mientras que el aspecto gráfico pasa por Manny Clark, uno de tantos de esos hijos de los noventa, con un estilo clónico y característico. Se decide noviembre de ese mismo año 94 como fecha de salida del primer número, concluyendo la serie en febrero del 95. Hemos comentado, líneas arriba, que gran parte del staff no quería a la Visión robótica, neutra, ideada por John Byrne, más que nada porque se percibía rechazo por parte del aficionado medio. No lo quería Harras, ni DeFalco, ni Macchio. El guionista de Vengadores había marcado la senda de su humanización, después del Avengers Spotlight#40. En esta serie tendríamos el paso definitivo. Visión comienza a soñar, a sentir necesidades físicas, algunas tan básicas como la sed u otras tan complejas como la pasión… en definitiva, se siente cada vez más humano. Algo que es contradictorio pues no es más que un robot. En el desarrollo de esos sueños, que para el androide parecen recuerdos, aparece la ciudad de Nueva Orleans, y hasta allí decide ir. Curioso pues es el emplazamiento donde se localiza Ultrón, al fin y a la postre, su creador. Necesita respuestas y quien mejor que el robot genocida para facilitarlas.

En esta colección vamos a tener como secundarios al círculo más cercano del sintezoide en la Era Harras. Caracteres como Crystal o como Grito de Guerra, la Shi’ar que consiguió ser miembro de los Avengers. Pero no podemos olvidar a Hank Pym, aquel que lo empezó todo en el tema de la robótica de la Era Marvel (con el permiso del Profesor Horton y del Pensador Loco), el ya citado Ultrón o la buena de Yocasta, no en vano tenían una relación muy cercana, que se arrastra desde la Era Michelinie. Bob tampoco quiere dejar de lado a Laura Lipton, el catalizador de su reciente humanización. Pero todo este periplo nos sirve para enfrentar a la Visión a máquinas de verdad, deshumanizadas, capaces de lo que sea para obtener sus objetivos. La tecnificación de la sociedad ya era un conato de peligro allá por mediados de los noventa, por lo que el guionista elige esa vía para confrontar al protagonista. Harras había introducido a la Anti-Visión, en su periplo en Avengers, y aquí lo vuelve a recuperar, asociándolo a Tabula Rasa, un ente robótico venido de otra dimensión, capaz de adoptar cualquier forma que se proponga. Afortunadamente para todos, Visión sale reforzado de esta cabecera, cada vez más humano y dispuesto a encontrar su lugar en el mundo. Abandona la formación vengativa, aunque volvería a ser recuperado para los eventos de la infausta “The Crossing”.

Visión, ante sus enemigos robóticos

Llama la atención que en la primera serie con el sintezoide como protagonista no haya mención a su mujer, la Bruja Escarlata. Las peripecias de Wanda tampoco lo tenían en cuenta a él; parecía como si nunca hubiesen estado casados. Solo cruzaron algo sus caminos en el crossover entre colecciones denominado “Lazos de Sangre”. La hechicera mutante se mantuvo en la órbita de los Avengers West Coast, tanto en los de Roy y Dann Thomas, como en la de los continuadores, Dan Abnett y Andy Lannig. Esta pareja de autores británicos llegaron cuando el barco ya estaba hundido. El #101 fue el último firmado por Thomas, precisamente parte del evento anteriormente citado, y en las altas instancias ya se había tomado la determinación de finiquitar la cabecera. El #102 se utiliza para ese fin. Con D’n’A como responsables al guion, se nos muestra el conflicto entre los Vengadores de ambas costas, decidiendo los de la casa madre cerrar la sucursal californiana. Estamos en enero de 1994 y los WCA morían para renacer en julio de ese mismo año como Fuerza de Choque (Force Works), a cargo del mismo equipo literario, junto a Tom Tenney y Rey García en el artístico. Repiten muchos de los habituales de los Wacos por esas fechas y no podía faltar la Bruja Escarlata. Pero antes, tal y como había ocurrido con Visión, mini serie específica para Wanda.

En enero de 1994, los quioscos vieron debutar la primera serie limitada con la brujita como máximo referente. Todavía en el entorno de los WCA, pues estos aparecen como secundarios habituales en las peripecias de Wanda en solitario, serían los recién designados Abnett y Lanning, junto a John Higgins y Mark McKenna, los que conforman el equipo titular del proyecto. Tenemos a la hechicera con su aspecto habitual de la época, pelo corto y atuendo noventero, haciendo frente a un buen puñado de demonios, puesto que esta será la cuestión principal a tratar en la mini serie. Y si de brujería vamos a hablar, seguro que Agatha Harkness no se iba a quedar muy alejada de la trama, más cuando Pandemonium, el hechicero que robó el alma de los retoños Maximoff, pronto saltará a escena. En realidad, Abnett y Lannig recuperan el concepto de Ser-Nexo, presentado por Roy Thomas durante los eventos de la saga de la “Bruja Escarlata Oscura”. Wanda descubre que hay más seres como ella, en algunos casos amigables, como Eleyn, en otros tremendamente peligrosos, como la malvada Lore. D’n’A rescatan un aspecto que deliberadamente había quedado sepultado, debido a su complejidad, y lo dejan enterrado de nuevo, a su finalización, pues no volverá ser retomado, hasta algunos años después. Y es que el tema de sus poderes, sus atribuciones, no ha sido tan claro como los de la Visión. Parecía que, entre sus habilidades telequinésicas mutantes, más el caudal esotérico otorgado por Harkness, le hacían propietaria del concepto de magia del Caos y de la Probabilidad. El tema de alterar las leyes de lo probable daban cancha amplia a los guionistas, pues cada uno lo interpretaba a su manera, propiciando multitud de capacidades, dado que prácticamente todo puede caer en la categoría de lo “probable”. Añadir además la compleja esencia de un concepto cósmico, como el Ser-Nexo, la designaba, de forma indirecta, como uno de los personajes más poderosos del catálogo editorial.

Fuerza de Choque se configuró como el grupo proactivo de los Vengadores en plenos noventa. Algo así como los X-Force de los Héroes más Poderosos de la Tierra. Apenas duraron 22 números, demostrando el respetable que no todo valía para todos. D’n’A colocó a la Bruja Escarlata como líder del grupo, pese a contar con un peso pesado como Iron Man. Esa posición, ese puesto, le costó no pocos quebraderos de cabeza. Primero, con sus trifulcas con Tony Stark en cuanto a tomar decisiones; segundo, porque se sintió culpable por la muerte de Wonder Man, en la primera misión (Force Works#1, fecha de portada julio de 1994). Desde la separación efectiva de Visión, la Bruja Escarlata comenzó un acercamiento a Simon Williams en la época de los Thomas; un Williams que ya había chillado a los cuatro vientos que estaba enamorado de Wanda en los tiempos de John Byrne. Un proceso paulatino que se vio cortado por la repentina muerte (o transformación en energía iónica, sería el termino correcto) del Hombre Maravilla. Quedaba un camino muy duro para Wanda, sin el apoyo de Simon, y haciendo frente a amenazas típicamente noventeras.

Ya que estamos hablamos de la década de los noventa. Fue un periodo tremendamente duro para Marvel Comics. Sus ventas se sustentaban en la franquicia mutante y los números no salían. Malas decisiones empresariales llevaron a la compañía a ponerse en manos de algunas de las superestrellas del medio, en el movimiento editorial conocido como Heroes Reborn. En el caso de Wanda y Visión, les tocó estar involucrados en la Saga de Onslaught, para renacer en un universo alternativo como parte de los Vengadores de Jeph Loeb y Rob Liefeld. En este entorno no había continuidad, se partía de cero, por lo que los autores jugaron con los personajes a su antojo. Al sintezoide lo volvieron a convertir en un ente robótico, sin apenas sentimientos, aunque respetaron el juego de colores de su traje original, sin utilizar el blanco Byrne. Apenas tuvo incidencia en la serie durante el año que duró en liza y solo es destacable el enésimo homenaje que se hizo del viaje al interior de la Visión, con una armadura de Hank Pym estrambótica a más no poder. La Bruja Escarlata es despojada de su conexión mutante; aquí es hija de Amora, lo que le une a una tradición mítica asgardiana, sin incidencia ni relevancia para las tramas futuras. Heroes Reborn fue un experimento fallido. Se pretendía recrear un renovado Universo Marvel para las nuevas generaciones, despojando de validez al antiguo, y al final han quedado reducidos a versiones alternativas de un universo de bolsillo. Nada más que añadir.

Heroes Return supone el punto de cordura. Una necesaria estabilización en las principales franquicias y eso, en Vengadores, pasa por la dupla Kurt Busiek-George Pérez. Busiek siempre ha sido un entusiasta de la continuidad y se proponía devolver a los Avengers sus características definitorias. El tercer volumen de los Héroes más Poderosos de la Tierra comienza con una llamada a todo aquel que alguna vez ha sido Vengador. Eso incluye a la Bruja Escarlata y Visión, que felizmente recuperan sus atuendos habituales, dejando atrás la moda noventera. Wanda parece ubicada en la zona de Transia, recibiendo la visita de su familia: Pietro, Crystal y Luna. Pronto se verá inmersa en acontecimientos de gran calado. Los Vengadores vuelven a reunirse puesto que la amenaza, Morgana Le Fay, promete ser un hueso duro de roer. El guionista se lleva a toda la plana mayor del equipo a un viaje a la Edad Media, donde Le Fay ha rehecho la realidad a su antojo (Avengers Vol. 3 #2, fecha de portada marzo de 1998). La única que es capaz de enfrentarse a ella, la propia Wanda, adoptando el papel de bruja gitana, permanece presa de la malvada Morgana. Trata de conjurar el máximo de poder mágico y lo que hace es retornar de la muerte a Simon Williams. Para el equipo creativo era necesaria la vuelta del Hombre Maravilla, parte fundamental en las siguientes tramas. Visión, en cambio, no sale bien parado de esta aventura. Su cuerpo robótico queda tocado tras el enfrentamiento con Le Fay. Toca un periodo de recuperación en la Mansión, mientras la inteligencia artificial adquiere forma de holograma, durante una buena temporada.

Hasta el #4 no se configura de forma definitiva la nueva formación. Wanda y Visión (en forma intangible) van a estar entre los elegidos. Eso hace que el resto de compañeros observen recelosos la relación entre ambos. El guionista no elude el tema, algo que clamaba al cielo desde que comenzó la separación auspiciada por John Byrne. Wanda se acerca a Visión, en su tanque de recuperación, y éste, en forma holográfica, le deja bien claro que su relación está acabada. “Hasta que la muerte nos separe” y eso ocurrió cuando lo desmontaron, pieza a pieza. La Bruja Escarlata está cansada, quiere un acercamiento a su marido, pero este permanece impasible, frío y distante, pese a que ella sabe, perfectamente, que ha recuperado las pautas cerebrales humanas. En realidad, el androide sufre por la situación; el lector lo percibe, pero la vuelta de Simon Williams no va a ayudar en nada al matrimonio.

Relaciones fraternales en los Vengadores de Busiek y Pérez

Busiek comienza a trazar el habitual triángulo amoroso, que resolverá a no muy tardar, entre Williams, Wanda y el androide. Todo se precipita en el #23, puesto que los dos pretendientes de la Bruja Escarlata se enfrentan por el amor de la mutante. Visión se siente una copia, algo que desechar con la vuelta de Wonder Man, y decide irse, abandonar la formación, de manera momentánea. Esto abre el camino para que Simon y Wanda, por fin, den rienda suelta a su amor. Se establecen como pareja consolidada en los Vengadores de Busiek y Pérez. El androide retorna a tiempo para vivir en sus metálicas carnes el ciclo conocido como “Ultrón Ilimitado”. Un apasionado de la continuidad como él no podía dejar de lado al robot genocida, con una saga con importantes lazos familiares que atañen al androide y la mutante (convenientemente reforzado con el Imperativo Ultrón de Roy Thomas, también publicado en esas fechas).

Lo cierto es que la etapa de Kurt Busiek (más de cincuenta números) sirvió para devolver el lustre a los Vengadores, después del desaguisado de Heroes Reborn. Wanda y Visión fueron de los fijos en el equipo, a lo que el guionista añadió el condimento del tercero en discordia, que es Simon Williams. En medio de una crisis general, con la Tierra rendida a Kang, la Bruja le confiesa a Simon que todavía siente algo por su actual marido, pese a los buenos ratos que ha pasado junto a Wonder Man. Se abría un pequeño resquicio para recuperar a la feliz pareja, ya que el lector sabía de buena fuente que el sintezoide nunca había dejado de querer a la hechicera escarlata. Ni siquiera Laura Lipton había supuesto un verdadero escollo. El principal problema siempre fue la inseguridad de Visión. El saber si recuperamos o no al matrimonio ya le compete al siguiente guionista titular.

Hablamos de Geoff Johns, un escritor fuertemente asociado a DC Comics, pero que en aquellos primeros días del S. XXI estaba asentado en Marvel Comics. Geoff tomó el testigo de todo un entusiasta de la continuidad como Busiek. En principio, el nuevo guionista encara sus propias decisiones, como establecer a los Vengadores como una fuerza mundial y se centra en personajes de su gusto, tal y como se puede citar a Hulka o la extraña pareja formada por Scott Lang y la Sota de Corazones. Pero hay un hueco para nuestros Wanda y Visión. De hecho, The Avengers Vol.3 #57 (fecha de portada, octubre de 2002) comienza con una página centrada en la Bruja Escarlata. Un cuadro del matrimonio remarca las próximas intenciones del guionista. El androide mantiene su forma holográfica, tan habitual de la época Busiek, mientras que Wanda se enfrenta a una amenaza de tipo cósmico. El Intermediador ha perdido su sentido, pues ha habido una separación entre Caos y Orden, y la Bruja Escarlata será fundamental en ese sentido. En esta aventura ya se rompen muchas de las barreras que los mantenían separados (Avengers Vol. 3 #57-60).El #61 tiene una cercana conversación entre ambos, donde los gestos, más allá de las palabras, denotan aromas de épocas más propicias.

Johns estuvo un tiempo limitado a los guiones de los Vengadores. Eso hizo que esas tramas secundarias, que correspondían a recuperar la normalidad en el matrimonio, quedaran un poco apartadas. Pero el guionista sí tuvo la oportunidad de escribir una mini serie con protagonismo exclusivo de la Visión. Dentro de la serie de especiales denominados “Icons”, le tocó el turno a nuestro androide en 2002, publicado en una mini serie de cuatro números, Avengers Icons: The Vision, dibujada por Ivan Reis. Cronológicamente, se trata de un tiempo indeterminado. El sintezoide está averiado, sus bases de memoria han sido dañadas, lo que no ocurre en los Vengadores de Johns, y acude al cementerio de Queens buscando a Phineas Horton, solo que en vez del profesor, localiza a un niño asustado. Años ha sabemos que la Visión no lleva el cuerpo de la Antorcha Humana original, pero aquí el guionista plantea una interesante conjetura. Horton trabajó en 1939, aparte de en su más famoso androide, con otro prototipo al que llamó Visión. Una concepción muy avanzada que añadía la Gema Solar, un constructo que funciona como un cerebro humano. Sus investigaciones no pasan desapercibidas, sobre todo para elementos nazis, que tratan de hacerse con sus experimentos. La gema es robada por un espía alemán, mientras que el prototipo acaba desaparecido.

La Visión de Ivan Reis

Lo que propone el guionista es una conexión con Horton, que precisamente había deshecho John Byrne. La Visión ya no está fabricada en torno a las bases de Jim Hammond. Se trata de otro proyecto que en su momento acabó extraviado, dando tumbos por el mundo, hasta que fue localizado por Ultrón. Esta parte vuelve a ser un poco polémica debido a que su antecesor el el cargo, Busiek, trató de asimilar a la Antorcha original y al marido de la Bruja Escarlata en Avengers Forever, recuperando la idea de Englehart. Según el bueno de Kurt, la Visión fue creado a partir de un duplicado. Aquí se muestra como otro proyecto distinto. El caso es que el sintezoide, para que no haya dudas en el aficionado, reconoce al profesor como su creador y necesita encontrarlo. El niño será su cicerone en este viaje, pues el bueno de Phineas está muerto y hay que localizar a su pariente más cercano, en este caso, la nieta. Por otro lado, la Gema que fue robada en su día se ha convertido en peligroso ente mecánico que se autodenomina Gremlin. Así pues, ya tenemos una importante misión para el androide, acompañado de sus dos sidekicks humanos. Se trata de otra reinvención del origen del personaje, algo que hasta alturas debería estar gastado. Pero el guionista supo imbricar el concepto familia entre todo el hilo argumental, algo que ha definido a la Visión, a lo largo de su historia editorial, pese a que en esta mini serie se prescinda de Wanda Maximoff.

Johns finaliza su etapa en The Avengers Vol.3 #76 (fecha de portada, febrero de 2004). Le sustituye un controvertido Chuck Austen, que apenas plantearía un par de arcos argumentales. Su etapa era de transición, sin ser consciente de ello. Con respecto a nuestros protagonistas, tiene el detalle de incluirlos en la formación, aunque no en su número inicial. Primero la Bruja y luego Visión acabarán formando parte de los Vengadores de Austen. El guionista tenía planes para retomar la relación entre la mutante y el sintezoide pero no pudo ser. Imposiciones desde las altas esferas cortaron su breve periodo. Bill Jemas y Joe Quesada buscaban una auténtica revolución para una cabecera que hacía tiempo se la veía estancada. Y para ello cuentan con un prometedor guionista que se propuso echar abajo la franquicia, arrasando con sus mismos cimientos.

Los Años Oscuros

Toca hablar del periodo de Brian Michael Bendis en Vengadores. Antes que nada, aclarar que el título del epígrafe no va con segundas. El abajo firmante es consciente de que Bendis es un guionista que arrastra pasiones, en uno y en otro sentido. No es la intención meterse en tales fangos. Solo consignar que, tras una época evidente de crisis en la pareja y un periodo donde muchas de sus esencias fueron alteradas, todavía quedaba un salto mortal. Y es que, durante gran parte de lo que llevábamos de S.XXI, estos dos personajes prácticamente desaparecieron de la editorial. Ciertamente, también hay que decir que fueron recuperados, para alegría de muchos, y que el mismo guionista de Cleveland, aquel que los mandó al ostracismo, estuvo implicado en todos esos movimientos editoriales. Una temporada difícil que el matrimonio ha sabido sortear, cada uno a su manera.

Habíamos dejado pendiente la narración con la corta etapa de Chuck Austen. Los números de la colección se acercaban a un espectacular 500 y para esa celebración se buscó un cambio radical. En la cúpula editorial, Bill Jemas y Joe Quesada ansiaban novedad, frescura, a toda costa y The Avengers era una de esas cabeceras que arrastraban cierta sensación de estatismo. Hubo un importante meeting editorial y se eligió contar la propuesta presentada por Bendis. Tom Brevoort, encargado de la editar la historia, Quesada y Jemas le prometieron al guionista que la trama se iba a llevar según sus términos, sin acotaciones, ni restricciones, pues lo que Brian proponía era algo del todo revolucionario, un arco argumental que implicaba un borrón y empezar de cero. Siguiendo las palabras del escritor: “esta historia trata de los Vengadores que son. Sobre los errores que han cometido y los problemas que han tenido cuando se han enfrentado a situaciones tan dramáticas. Lo que hay en juego es muy importante, y conseguirlo puede llegar a costarles todo. Es un juego muy peligroso….y vamos a mostrar como fracasan”. Se ponía en marcha la concepción de “Avengers Disassembled” (Vengadores Desunidos, en nuestro idioma) una gran línea argumental que se inicia en Avengers#500 (octubre de 2004, fecha de portada) y que, debido a la inmensidad de sus consecuencias, terminaría por extenderse a otras cabeceras regulares. El dibujante seleccionado para la saga, David Finch, también fue propuesto por el autor de la idea, por lo que el asunto estaba preparado para echar a andar. Para nosotros lo importante es saber de Wanda y Visión, aspecto que pasamos a analizar.

Avengers#500

El número comienza de una manera tranquila, sosegada. La formación que Bendis recoge de la etapa Austen se encuentra departiendo en las instalaciones de la Mansión cuando reciben una alerta de seguridad, la Sota de Corazones ha vuelto a la Tierra. Scott Lang, el “amigo-rival” de la Era Johns, sale a su encuentro y entonces….¡¡boom!! La Mansión vuela por los aires, provocando bajas y contusiones. Otra parte del equipo se localiza apoyando a Iron Man en la ONU, ya que su rol actual era Secretario de Defensa, pero Tony empieza a comportarse de una manera extraña. Muchos lo miran como si una nueva crisis alcohólica estuviera aconteciendo. Es la propia Wanda la que alerta a Stark del ataque a la Mansión. Cuando los humeantes cimientos del cuartel general vengador no se han apagado, los presentes reciben otro ataque inesperado. Visión, uno de los suyos, hablando de una manera despersonalizada, les obsequia con un buen puñado de unidades Ultrón. Tras ese esfuerzo, el androide se desploma inerte ante los Avengers. Estos deberán hacer frente a la amenaza, sobre todo una Hulka furiosa, que no comprende lo que está ocurriendo y que se nota que está perdiendo el control. Jennifer trata de pedirle una explicación a Visión. El androide no responde, tiene pinta de estar desconectado, y She-Hulk cada vez más fuera de sí. Resultado, en una viñeta espectacular, la gigante de jade parte en dos al ente artificial. Adiós a la Visión, por mucho tiempo.

Finch, Visión y la furia de Hulka

Ataques y más ataques es lo que recibe la formación vengativa, trayendo consecuencias letales como la muerte de reputados Vengadores. El panorama es realmente oscuro. Durante esos sucesos parece que hemos perdido de vista a la Bruja Escarlata. Normal, con la cantidad de personajes en escena que tenemos en esta saga, hemos podido pasar por alto su presencia. Pero al final del #502, un Doctor Extraño providencial aparece ante los superhéroes para advertir que los ataques tienen una raíz mágica. Alguien está abusando de la hechicería. El #503 ya nos muestra el fondo de la cuestión, cuando recoge un momento previo a todo este drama, con unas Wanda y Janet Van Dyne charlando amigablemente en la piscina de la Mansión. Hablan de romances, de paternidades, de hijos…. La Avispa le recuerda a la Bruja su intento de tener chiquillos a lo que Wanda responde con una actitud extraña. No recordaba a sus gemelos….hasta ahora. La hechicera mutante quiere a sus hijos de vuelta y además culpa directamente a los Vengadores, de ahí su ataque inmisericorde. Su mente se ha quebrado, de una manera brutal; todos los dramas, conflictos, desilusiones y golpes que ha vivido hasta ahora, junto con un poder inmenso, capaz de alterar la realidad, les ha llevado a este punto. Wanda Maximoff se halla en su propio mundo, en la vieja Salem, donde se supone que vive Agatha Harkness, y hasta allí se desplaza el grueso de Vengadores. Solo el Hechicero Supremo será capaz de detener toda esa locura.

Como ven, en el nudo gordiano de la historia (Avengers #500-503), la hechicera escarlata pasa a ser una pieza fundamental para el entramado organizado. Bendis la utiliza para dinamitar todo lo anterior, pero es cierto que se hace un repaso concienzudo de su largo periplo editorial. A ese respecto, el de Cleveland dejó algún que otro cabo suelto, que contradice abiertamente la continuidad tradicional. El básico y fundacional es el leit motiv que se le busca al arco argumental: la Bruja no se acuerda de sus hijos y cuando lo hace, es el instante programado para que se vuelva loca. Esto no es tal que así. Cuando Agatha Harkness retornó de la muerte, para el asunto de los gemelos, trató de borrar cualquier rastro de ellos en la mente de Wanda. Todo esto lo vimos en el ciclo clásico de John Byrne en AWC. Pero no es algo que se siguiera a pies juntillas por sus continuadores. Era casi un insulto pretender que esos dos niños no habían existido nunca, no habían aparecido en montones de páginas, sin hacer referencia a ellos. Roy Thomas así lo vio e incluso al final de la “Saga de la Bruja Escarlata Oscura” (ideada por Byrne, terminada por los Thomas) Harkness trató de rescatar a la mutante del influjo de lnmortus con una imagen mental de sus hijos. En los Avengers West Coast de Roy y Dann se habló de ellos, de forma intermitente, a la vez que fueron parte primordial del plan de Pandemonium para importunar a Wanda en la primera mini serie protagonizada por la Scarlet Witch. Durante muchos años se hizo caso omiso de los hijos, hasta del matrimonio, podríamos señalar, pero eso no quiere decir que la Bruja Escarlata no lo recordara.

La vida de Wanda, reducida a unas pocas viñetas, en Avengers#503

El otro tema espinoso concierne a la propia Agatha Harkness. El personaje aparece en “Desunidos”, de la manera habitual, pues se suponía viva desde que Byrne la trajo de vuelta. Cuando Wanda va a reclamarle el tema de sus vástagos, todo indica que es su prisionera. Llegado el momento, la situación se reconduce, rumbo a sus páginas finales, para que Nick Furia localice a la anciana muerta en la casa de Salem. Según el Director de S.H.I.E.L.D., llevaba mucho tiempo en modo fiambre. El lector podía inferir que había sido la propia Bruja Escarlata la que había finiquitado su vida, al recordar la traición de Agatha. Total, ya se había cargado a unos cuantos de los Vengadores; otro cadáver más, poco podía importar. Pero eso no casaba con el “mucho tiempo” de Nick Furia. A Tom Brevoort le tocó salir a la palestra para explicar la situación. Según el editor, Harkness llevaba muerta desde que la incineraron los Siete de Salem en la maxi serie escrita por Steve Englehart. Todas sus visitas al plano real, desde aquellos días, eran manifestaciones que extrapolaba la propia Wanda. Tal y como hacía de forma efectiva con sus hijos. Y de nuevo hay cosas que no cuadran, puesto que Harkness no desaparecía cuando la Bruja Escarlata no se encontraba de cuerpo presente o indispuesta. Ahí la veíamos mientras que los Avengers West Coast luchaban en otro plano de la realidad con Pandemónium o tuvo su importancia en la trama de Inmortus, al tiempo que Wanda quedaba asimilada al Señor del Tiempo. Además, seamos serios, no resiste un análisis lógico: ¿la misma Bruja Escarlata iba a crear una contrapartida mágica con la intención de arrebatarle lo que más quería, sus propios hijos? ¿Qué sentido tenía eso? Estamos en el juego de buscarle tres pies al gato y el tema no da para más. Digamos que supimos de la muerte de Agatha Harkness en Vengadores Desunidos, sin conocer cronología temporal y la causa aparente.

El final de este ciclo supone un punto de corte muy importante para Wanda. Con la bruja inerte y los Vengadores sin saber qué hacer con ella, llega Magneto, su legítimo padre, para llevarla con él. Nadie mueve un dedo, ningún Vengador hace absolutamente nada. La conclusión que sacamos es que su incapacidad para asimilar los hechos consumados le ha derrotado, el no ser capaz de dominar su poder le ha vencido; al fin y a la postre, la realidad se ha acabado imponiendo. Sobre esta cuestión, Bendis es demasiado claro: pese a todo el cariño que el aficionado le pueda tener, la Bruja Escarlata representa un modelo de heroína que al de Cleveland no le encandila, per se. Se trata de un personaje que se ha forjado en base a ser hermana de, esposa de o hija de. Su máxima aspiración, tener un hogar heteronormativo, con su esposo y retoños, viviendo una vida normal, compaginando sus labores, con las de ser superheroína. Algo que no es comprensible y que los hechos han terminado demostrando que es un sinsentido. Brian marca todos estadios para tratar de ejemplificar por qué no funciona el personaje en el S.XXI y le crea un trauma, uno muy fuerte además. Bendis se mueve en la onda Byrne, aquella que trataba de separarla de todo aspecto que no la dejaba crecer, entre otras cosas, su marido, y que poco a poco se notaba en el ambiente que se iba revertiendo, paulatinamente. Si era necesario hacerlo de forma violenta, se hacía. Había demostrado de forma previa que era capaz de trabajar de manera brillante con caracteres heroicos femeninos, al ejemplo de Jessica Jones nos remitimos. Y Jessica estaba llena de traumas, hasta las trancas, lo que no la invalidaba como personaje. Era necesario un nuevo rol para Wanda y esta era su radical propuesta.

David Mack interpreta al matrimonio en Avengers Finale

Brian Michael Bendis dedica un número autonclusivo, Avengers Finale, para honrar la memoria de lo que la franquicia vengadora había significado, hasta ahora. Por supuesto, nuestro matrimonio está en el recuerdo de los integrantes de la formación. Tras este paso obligado, da inicio a The New Avengers como signo de una nueva era. Aquí ya sin rastro de Wanda y Visión, una desaparecida y el otro desmontado. El guionista tenía previsto que, tarde o temprano, tendría que afrontar las consecuencias de lo sucedido en Avengers Disassembled, pero pensaba hacerlo en las series regulares en curso. Y puesto que la premisa era tan potente, no se pudo contener a que las altas instancias editoriales se metieran por el camino. Así lo relata el escritor: “Desunidos estaba en marcha, y un día, hablando con Joe (Quesada), le dije: eh, ¿sabes?, aquí tenemos algo aún más gordo. Este tema de los Vengadores/ Patrulla-X…hay una conexión entre los dos grupos con la que ambos deberían lidiar, con el fin de Magneto y todo eso”. El planteamiento gustó y mucho al editor jefe, por lo que rápidamente lo convirtió en un evento, involucrando gran cantidad de consecuencias en series adyacentes. Bendis pretendía crear una macro historia que cerrara el ciclo de Wanda, con las dos franquicias más importantes de la editorial interactuando. Para Quesada se iba a convertir en algo más, pues estaba resuelto a solucionar una papeleta en el entorno mutante que le incomodaba sobremanera. Sobre esto volveremos a la finalización del evento. Veamos cómo se plantean las líneas iniciales.

Seis meses después del mayor ataque a los Vengadores que se recuerda, las consecuencias todavía colean. Wanda Maximoff fue traslada a Genosha, un paraje apartado y derruido, bajo la supervisión de Magneto. Éste pide ayuda a Charles Xavier, el psíquico más importante del planeta. La mente de su hija está terriblemente fraccionada y el Profesor X se ve incapaz de ayudarla. No solo eso, apenas se ve con fuerza de contenerla. Puede ser, que de un momento a otro, se produzca un nuevo desastre. A kilómetros de Genosha, concretamente en Nueva York, se reúnen en la Torre Stark los principales integrantes de los X-Men y de los Avengers, a instancias de Xavier. Todo el ceremonial es para tratar de decidir el destino final de la Bruja Escarlata. El tema es serio ya que, ante la gravedad de los poderes de la mutante, se pone sobre la mesa el directamente eliminarla. Por supuesto, eso no pasa por la cabeza de los Vengadores. De esa reunión no se saca nada en claro, por lo que el grueso de superhéroes viaja al refugio de Magneto. Charles guía al grupo hacia las aposentos de Wanda para localizarlos vacíos. Nerviosismo en las filas superheroicas, cuando de repente un fogonazo nos ciega y despertamos en otra realidad. Comienza la Dinastía de M (que se prolonga de agosto de 2005 hasta diciembre de ese mismo año).

La capacidad de alterar la realidad de la Bruja Escarlata crea una tierra alternativa donde los héroes ven cumplidos sus mayores anhelos. Para Wanda Maximoff, lo más importante es su familia, por lo que el mundo respeta y adora a los mutantes, personificados en la Dinastía de Magnus, entre los que se encuentra el propio Magneto, Lorna Dane, su hermano Pietro, sus recuperados gemelos y la misma Wanda. Un paisaje idílico que se va a ir desmontando poco a poco, entre otras cosas porque el deseo ferviente de Lobezno era recordar su pasado, cosa que ocurre en esta House of M. Además, añadimos la figura de Layla Miller, la niña que sabe cosas, que de forma paulatina va ir despertando del sueño a todos los superhéroes. La pelea final se afronta en el terreno de los Magnus, pasando a recordar toda la jugada cada uno de los implicados. Ahora sabemos que fue Mercurio el que indujo a la buena de Wanda a crear esta realidad, debido al miedo innato del velocista a que mataran a su hermana, por lo que un Magneto furioso ataca con fuerza a su propio hijo, dejándolo maltrecho. Ese es el catalizador que necesita la hechicera escarlata para entrar en acción, puesto que en este caso, ni siquiera Extraño había conseguido doblegarla. Wanda Maximoff estalla de cólera cuando ve el ataque del Amo del Magnetismo contra Pietro. Culpa a su padre de muchas de sus vicisitudes en la vida y culpa al maldito código genético de todos sus males. Y ya sabemos que esto es mala cosa, solo hay que recordar Disassembled. Por lo que la fatalidad estaba presta para debutar. En palabras de nuestra protagonista: “no somos el siguiente paso. No somos dioses. ¡¡Somos monstruos!! Míranos papá, somos monstruos.¡¡Mutantes!! Elegiste eso antes que nosotros y nos hundiste. Papá….. No más mutantes”.

No más mutantes

Bombazo editorial y vuelta a la realidad. Ya hemos dicho que Quesada tenía planes muy concretos para con los mutantes. No era partidario del crecimiento exponencial que se había dado en la franquicia. Desde los años 90, el entorno X no había hecho más que crecer y crecer, aspecto que se reforzó durante el periplo de Grant Morrison, dando lugar a barrios mutantes, para más inri. Se necesitaba algo más acotado para poder organizarla en condiciones y se optó por esta solución. Con el “no más mutantes” de la Bruja Escarlata se redujo la población portadora del Gen X a solo 198 ejemplares en todo el globo, además de negar el nacimiento de más integrantes de la comunidad. A partir de ahora, se consideraban especie en extinción. Para Bendis supuso un cierre más bien satisfactorio de lo acontecido en Vengadores Desunidos, pudiendo jugar además con las golosas posibilidades de una realidad alternativa. En Marvel pasó a convertirse en un clásico instantáneo, con homenajes por doquier, e incluso revisiones como la acontecida durante Secret Wars. Wanda Maximoff, a la conclusión del evento, desparece del mapa, a nivel editorial. Nadie sabe su localización, ni siquiera un derrotado Magneto; ni mucho menos Mercurio, afectado de forma directa por la maldición de su hermana. El guionista nos insinúa a una despreocupada muchacha por la zona de Transia. Sea quien sea esa mujer, ya no parece la poderosa Bruja Escarlata.

Como decimos, no queda rastro del personaje durante gran parte de la Era Bendis en Vengadores. Pero siempre se pueden rescatar pequeñas aportaciones que nos sirven para mantener vivo el recuerdo de aquella que fue. En The New Avengers#26 (fecha de portada, enero de 2007), un magnífico ejemplar dibujado por Alex Maleev, el guionista pone su interés en Clint Barton, el antaño conocido como Ojo de Halcón. A Clint le teníamos perdida la pista desde Desunidos y lo volvimos a recuperar como consecuencia de los sucesos de House of M. Tiene que procesar muchas cosas; comprender el qué le ha llevado hasta el tiempo presente, por lo que se entrevista con el Dr. Extraño. Quiere saber la localización exacta de la Bruja Escarlata. El Hechicero Supremo rastrea su impronta, que le lleva a las faldas de la montaña de Wundagore. Hasta Transia dirige sus pasos el vengador, para localizar a una persona muy distinta a la que recuerda. Sí, se hace llamar Wanda Maximoff, jura que su familia está muerta y que solo le que queda una tía llamada Agatha, pero hay algo en ella que ha cambiado. Se muestra tranquila, desconocedora de los hechos que ocurren a su alrededor, y establece una relación muy cercana con Clint. Pudiera ser que Barton al fin lograra su objetivo de tener relaciones con la Bruja, tal y como aspiraba en los tiempos de Englehart. Donde hubo fuego, siempre quedan rescoldos. Pero aparte de la obviedad, para el viejo Ojo de Halcón es un momento de catarsis; ha logrado hacer las paces consigo mismo y debe avanzar hacia el siguiente estadio.

Otro paso en la misma dirección lo tenemos en diciembre de ese 2007. La especie mutante se halla en peligro y un Hank McCoy más comprometido que nunca se lanza a una carrera sin fin por arreglar la situación. El periplo del científico mutante se pudo ver en complementos de varias cabeceras de la franquicia. La última parada nos lleva al inicio de todo, la Bruja Escarlata. Escrito por Mike Carey y dibujado por Scott Eaton, la Bestia de los X-Men se dirige a Transia, para localizar a una despreocupada muchacha llamada Wanda , con la que departe acerca del concepto del tiempo. McCoy, al igual que fue consciente Barton, sabe que esa ya no es la temible Bruja Escarlata que ha puesto fecha para el fin de los mutantes. Es una chica inteligente, poseedora de una ágil conversación; una muchacha que le regala una fábula aleccionadora y que sabe cuál es su sitio. Ahora le corresponde al bueno de Hank hacerse con el suyo.

Bendis regía con éxito y la consiguiente mano de hierro la franquicia vengativa. Bajo su mandato se instauró una segunda cabecera denominada The Mighty Avengers, que durante Secret Invasion llegó a simultanear tramas con la ya exitosa The New Avengers. Por supuesto, sin rastro de la Bruja Escarlata o la Visión. Tras el evento protagonizado por los Skrull se decidió un cambio de enfoque para Poderosos Vengadores, optando por una vuelta al clasicismo bastante deliberada. Dan Slott, sucesor de Brian, impone su visión y para ello rehace el grupo, desde su misma base. Todo comienza en The Mighty Avengers#21 (fecha de portada, marzo de 2009), con una serie de turbulencias mágicas que asolan diversas partes del mundo, cuyo epicentro se ubica en la Montaña Wundagore. Los indicios apuntan a que Chton ha regresado y se ha hecho con otra carcasa portadora. No es Wanda, pues a ella la vemos retornar a la acción, debido a la peligrosidad de la amenaza. Va recabando héroes por el camino, lo que incluye a miembros de los Jóvenes Vengadores, a un viejo conocido como el USAgente o a una bestia parda como Hulk. El punto de reunión es la nueva base de Hank Pym, convertido ahora en la Avispa. El miembro fundador con múltiples personalidades se erige como líder del nuevo grupo, aunque se nota que la que lleva la voz cantante es Wanda. Pudiera ser que al haber pasado por ese trance, la Bruja Escarlata fuera la más indicada para conducir la situación. Pero no, esa no era la explicación.

Durante el primer arco argumental de Slott (The Mighty Avengers#21-24) observamos a la Bruja distante, muchas veces en forma astral, sin interactuar de manera directa con los Vengadores, lo que enfurecía a Cassie Lang o llevaba por la calle de la amargura a Pietro, por el constante desdén de su hermana. Y al final localizamos su razón de ser:

Aviso de Spoiler


esa no es la mutante escarlata sino Loki, el malvado Dios asgardiano de la mentira simulando su aspecto, ya que viste una nueva encarnación con forma de mujer. Como parte de la Cábala, no perdió la oportunidad de intrigar contra el mismísimo Norman Osborn, utilizando su propio grupo de Avengers.

Esta tesitura unía, de forma efectiva, al grupo con el inicio de la cabecera clásica, además de que no variaba un ápice el statu quo. Wanda Maximoff seguía en paradero desconocido desde la Dinastía de M, que terminó allá por 2005. El guionista siempre declaró que quería montar su colección en torno a dos pilares, Hank Pym y Yocasta. El resto irían saliendo y entrando, por lo que la función de nuestra Wanda en Poderosos Vengadores se da por concluida.

Líneas arriba hemos nombrado que en el grupo de Slott recalaron miembros de los Jóvenes Vengadores. Este era un concepto que había debutado en 2005, a cargo de un guionista de cine y televisión llamado Allan Heinberg (autor de libretos tan conocidos como los de Anatomía de Grey o la reciente película de Wonder Woman) y con el patrocinio artístico de Jim Cheung. El atraer talento de medios ajenos al comic-book fue un empeño de Quesada y se pueden documentar varios intentos en su mandato. Este Heinberg probó con el concepto de héroe juvenil, con un enfoque moderno y sin miedo a tocar ciertos temas (adicciones, relaciones homosexuales, etc,). Aquel equipo estaba reunido por un enigmático Iron Lad, vestido con una armadura tecnificada, que nos indicaba que provenía de algún tipo de futuro indeterminado. Cada uno de sus miembros hacía analogía a algún Vengador, aunque la mayoría de ellos no tenían relación directa con sus contrapartidas. La mayoría….. el guionista supo colar un tratamiento tan polémico como era la posibilidad de que dos de ellos fueran los hijos desaparecidos de la Bruja Escarlata. Todo un tema tabú, que Heinberg no escondió, ya que utilizó sus nombres de pila, Tommy y Billy, además de otorgarles poderes muy reconocibles (uno velocista; el otro mago).

Wiccan, “hijo” de la Bruja Escarlata, bocetos obra de Jim Cheung

El bueno de Allan era un guionista ocupado, por lo que estableció su paso por Marvel como temporadas televisivas. Cada cierto tiempo, teníamos una ración con Jóvenes Vengadores. Mientras, aparecían en crossovers, por ejemplo con los Runaways, o en eventos como Civil War. Cada vez que volvía Heinberg, podríamos decir que retornaba el espíritu de la Bruja Escarlata, pues ella anidaba en sus hijos. Pero también se acordó de Visión, nuestro androide destruido en las páginas de Desunidos. De hecho, nada más reunirse, hicieron una visita a la antigua Mansión (ahora en desuso) para localizar los restos del sintezoide, en una imagen ciertamente descorazonadora. Heinberg hizo algo más que traer a colación el recuerdo de su viejo cuerpo, ahora destrozado. Tras un primer ciclo donde Iron Lad tuvo que regresar a su momento y lugar, éste dejó atrás su armadura, aunque no inerte. El complejo sistema que hacía funcionar a la Visión fue utilizado para proveer de vida a la armadura. Resultado, con el poso de las pautas cerebrales de Iron Lad, la citada carcasa y la programación del sintezoide surge una nueva Visión, emulando hasta su clásico aspecto. Este renovado ente artificial sustituye al personaje de toda la vida y para ello se intenta dotarle de un fondo. Adquiere la personalidad de Jonas, después de haber estudiado al ser humano y viajar por el mundo para acumular experiencia (en una de esas, trató de localizar a la Bruja Escarlata en Transia, para conocer sus motivaciones). Se insinuó una atracción hacia Cassie Lang y fue parte de varios grupos, como Young Avengers o los Mighty Avengers. El concepto de Visión era algo tan rico que parecía un desperdicio tenerlo ahí tirado en los sótanos de la Mansión.

Mientras Bendis seguía enfrascado en sus tramas, evento tras evento, Allan Heinberg pretendía recuperar a la Bruja Escarlata. Así, sin más. Ya era suficiente. Para ello se organiza una maxi serie de nueve números, que se alargaría durante una buena temporada (Septiembre de 2010 hasta mayo de 2012), contando con el equipo artístico habitual (Jim Cheung, Mark Morales y Justin Ponsor). El titulo escogido es la “Cruzada de los Niños” y como pronto veremos, hay mucho de búsqueda esencial de ese encabezado en las páginas de la obra. Los Jóvenes Vengadores continúan con su labor superheroica bajo la supervisión de los mayores, los Avengers en persona. En una pelea contra los Hijos de la Serpiente, Wiccan, alter ego de Billy, los deja seriamente tocados. Ha utilizado su poder de manera imprudente. Eso hace que se saque a colación a la Bruja Escarlata, pues flota en el aire, desde hace tiempo, que Tommy y Billy son hijos de la mutante. El poder inestable de Wanda puede que fluya por las venas de Wiccan. Esa situación provoca zozobra entre los jóvenes y sus mayores, dando como resultado una brecha. Poco ayuda que se plante Magneto ante los chavales, en calidad de abuelo. Obviamente, no son físicamente sus nietos, puesto que los primigenios vástagos de la mutante y el sintezoide eran básicamente constructos mágicos. Pero la Bruja supo dotarles de una esencia, algo cercano a un alma, y cuando desaparecieron de forma física, éstas volaron a buscar nuevos huéspedes, bebés recién nacidos, nuestros Billy y Tommy actuales.

Erik quiere recuperar a su hija. Los hechos de Dinastía de M fueron devastadores y Magneto es ahora un hombre de bien, integrado en la Patrulla-X. Busca ayuda para su causa ya que las pistas apuntan a Transia, contando que los anteriores intentos fueron infructuosos. Quizás, al reconocer a sus pequeños, la Bruja Escarlata vuelva a ser la de siempre. Los Jóvenes Vengadores acceden a su petición, para preocupación de los Vengadores. Y no va a ser el único escollo, puesto que por los alrededores de la zona se ha asentado Mercurio, seguro de que Magneto volvería en algún punto a por su hermana. La separación entre padre e hijo es abismal, llegando al punto de que Pietro está dispuesto a matar al Amo del Magnetismo, con tal de que no contacte con Wanda. Así pues, vemos la imagen habitual de la muchacha tras el periodo House of M, una tranquila y jovial habitante de un pueblecito en Transia. El enfrentamiento entre los egos de Magnus y Pietro termina por dinamitar la situación. La buena de Wanda Maximoff es abatida para descubrir, a renglón seguido, que no es más que un robot. Ya tenemos el lío montado.

La imagen que aparece delante de nosotros no es una cualquiera, pues esa versión de la mutante que tantas veces hemos visto como cameo no es más que un Muerte-Bot. La Bruja Escarlata se encuentra prisionera en el territorio del Doctor Muerte y los Jóvenes Vengadores, con la ayuda de Magneto y Mercurio, se disponen a rescatarla. No será fácil, Latveria no es un fortín sencillo de asaltar, a lo que se une la presión constante de sus mayores, los Vengadores. Wiccan decide una infiltración silenciosa para localizar a su supuesta madre, presta para pasar por el altar con Victor von Doom. No recuerda quién es, solo que es una mujer enamorada. El chico causa las consabidas dudas a la novia, que accede a acompañarle para saber más de su historia. Para que ella recuerde, Iron Lad, capaz de moverse entre las líneas temporales con su armadura, lleva a Wanda y acompañantes juveniles al momento en que se produjo la tragedia, el inicio de Desunidos. A la vuelta de ese desplazamiento temporal, ya tenemos a la Bruja Escarlata plenamente recuperada.

Momentos así se extrañaban en la vida de Wanda

Hay momentos tiernos, como no va a serlo ver a una madre que recupera a sus hijos; también tensos, puesto que los Vengadores andan tras su pista; pero lo más importante es que la mutante es consciente, desde la tranquilidad de su yo actual, de todo lo que hizo. Debe enfrentarse al dichoso “no más mutantes”, ya que sobre sus espaldas recae la extinción de toda una especie. Trata de probarse a sí misma, por si todavía posee el poder, y consigue el pequeño milagro de retornar los poderes a Rictor, entonces miembro de X-Factor. Hay posibilidades para la salvación de los mutantes. De repente, en un giro inesperado, Wanda retorna a Muerte. Ahora conocemos un gran número de incógnitas que se nos habían quedado colgadas por el camino. En los infaustos días que prologaron a Disassembled, la Bruja solicitó ayuda a Doom, cuando recordó a sus retoños, sabedora de su poderío mágico. El monarca de Latveria le ayudó a focalizar su energía como Ser-Nexo para acceder y recuperar la Fuerza Vital, un concepto que le permitiría traer de vuelta el alma de sus hijos. Pero ese intento falló, puesto que quebró la mente de la hechicera, al ser tal el caudal de poder que fluía por su cuerpo. Su siguiente infausto movimiento ya sabemos cuál fue. Heinberg trata de implementar la vieja idea de Ser-Nexo, que nadie había vuelto a manejar desde los tiempos de Abnett y Lanning, aunque de forma velada se insinuaba en la capacidad que Bendis le otorgó de cambiar la realidad. Pero además señalaba claramente el camino de la redención para Wanda; la mente de la mutante no se rompió por las cicatrices de su desdichada vida, sino por el influjo intencionado del Dr. Doom.

La hechicera todavía confía en el monarca de Latveria. Además, se ve incapaz de revertir el “no más mutantes” ella sola, razón por la que ha acudido a Muerte. Necesita más magia. Wiccan accede a unirse al cónclave y comienza el ritual. Pero, entre los Jóvenes Vengadores, todavía quedan recelosos del hecho de asociarse con villanos declarados, en este caso, Patriota, que intenta detener la maniobra mágica. El resultado no es el esperado pues la interrupción del proceso provoca que toda la energía del Ser-Nexo huya de la Bruja Escarlata y busque un nuevo portador. Exacto, Victor von Muerte, tal y como vimos en las Secret Wars, originales y recientes, por poner dos conocidos ejemplos, detenta un poder inimaginable. Ahora compete a los héroes si deciden apoyarle o intentan detenerle.

Estamos en el final de la historia y, de paso, de la aportación de Heinberg al Universo Marvel (ya no ha vuelto a acercarse a Young Avengers y no creemos que lo vuelva a hacer). Había que cerrar la saga satisfactoriamente, respecto a Wanda, el principal motivo de su existencia. La Bruja Escarlata ya no detenta las capacidades de alterar la realidad, ni por desgracia la de devolver el poder a los mutantes. La hechicera deberá vivir con ello, con el repudio constante de la Patrulla-X. Su única atribución queda en la Magia del Caos, de la que hizo gala en sus etapas de los setenta y ochenta. Por otro lado, los Vengadores sí deciden prestarle asilo pero ella declina la propuesta. También Magneto y Mercurio le ofrecen formar una familia, pero la Bruja decide que la soledad es su mejor opción. Es el momento de recalibrar como puede ayudar a las personas que ha lastimado. Fin de la “Cruzada de los Niños” y objetivo cumplido el traer de vuelta a la Bruja Escarlata de siempre.

La saga de Heinberg y Cheung era un oasis en un panorama dominado por el guionista de Cleveland. El interés por Wanda Maximoff quedaba aplazado, hasta mejor opción. Aunque no todo fue pasado por alto por Bendis, ya que la muerte de Visión II en la “Cruzada de los Niños” sirvió para recordarle a su contrapartida clásica. Quizás no en tiempo cronológico de publicación, puesto que el Avengers: The Children Crusade#9 viene con fecha de portada mayo de 2012, mientras que Avengers vol.4 #19 salió al mercado en enero de ese mismo año. Dado los retrasos de la maxi serie de Allan Heinberg, el bueno de Brian ya debía ser conocedor del trágico final para Jonas, el que había supuesto el sustituto del sintezoide desde que fue destruido en Avengers Disassembled. Así pues, tras superar el panorama del Reinado Oscuro, y con la Mansión de los Vengadores como nueva base, Tony Stark decide recomponer a Visi en ese #19USA, contradiciendo aquel dicho que proponía que solo Hank Pym era capaz de solucionar su problemática. Un nuevo escenario se asoma para los Héroes más Poderosos de la Tierra y eso implicaba renovados miembros para la formación. En una maravillosa splash page dibujada por Daniel Acuña, todos, Vengadores y aficionados, saludamos de nuevo a Visión. Vamos a ser honestos, tampoco es que Bendis hiciera mucho con él. Esta última fase se caracterizó por incluir miembros (Tormenta, Hulk Rojo, Quake…) que funcionaron más bien como figurantes. Visión se puede enclavar fácilmente en esa categoría. Aun así, el guionista tuvo el detalle de dedicarle un número unitario, para cerrar los posibles cabos sueltos.

Se trata de una historia autoconclusiva publicada en mayo de 2012 (el mismo mes donde se cierra “La Cruzada de los Niños”). The Avengers vol.4#24.1 está escrito por Brian Bendis y dibujado por Brandon Peterson. Al inicio nos encontramos con una sesión de reconocimiento entre Stark y el sintezoide. El androide no puede quitarse de su mente robótica los últimos instantes de su vida anterior, la imagen de Hulka rompiéndolo en mil pedazos. No comprende que impulsó a una amiga como Jennifer a realizar tales actos. Tony intenta explicar que She-Hulk se hallaba bajo el influjo de la Bruja Escarlata, su todavía esposa. Wanda, ¿está viva o muerta? No se sabe nada de ella. Así que la Visión inicia un viaje para obtener respuestas, haciendo su primera parada en busca de la prima de Bruce Banner, fuera de la órbita vengadora por aquellos días. El encuentro entre los dos superhéroes es distendido, pues es el momento indicado para que la gigante de jade libere toda su culpabilidad. El sintezoide la exonera, estaba controlada por un poder superior. La propia Hulka le pide al androide que no sea muy duro con Wanda, debido a todo lo que ha tenido que pasar, debido al influjo de Magneto.

La Visión quiere encontrar un nuevo lugar en el mundo pero antes debe cerrar las heridas del pasado. Nadie sabe nada de su mujer por lo que el androide opta por visitar a Magneto. Saltan chispas entre ambos cuando el sintezoide exige una explicación a Erik, con reproches por doquier y resultado insatisfactorio para la Visión. Su expedición también le causa problemas en casa, puesto que el Capitán América debe recriminarle su paso por Utopía. El propio ente artificial propone abandonar los Vengadores, por su conducta indigna, pero nadie como Steve Rogers para comprender lo que es despertar en un mundo que en nada se parece a lo que tú recuerdas. Visión es parte de los Héroes más Poderosos de la Tierra y así va a continuar. Bendis, por otro lado, continúa obcecado en que Wanda tomó sus propias decisiones y que esas le llevaron a la locura. No tiene en consideración el camino de redención que Allan Heinberg sugirió en “The Children’s Crusade” para la Bruja Escarlata. Y se mantendrá en sus trece hasta el próximo evento, lugar en que recuperamos a la hechicera, de una manera definitiva, para el Universo Marvel.

Visión y Magneto, problemas familiares

Hablamos de Avengers Vs. X-Men, el gran acontecimiento del año 2012; una maxi serie de doce números realizada por lo más granado de la editorial, a saber, Brian Bendis, Jason Aaron, Jonathan Hickman, Ed Brubaker y Matt Fraction, en lo que a guion se refiere, y John Romita Jr. Olivier Coipel y Adam Kubert, como principales responsables gráficos. Toda una celebración que venía a cerrar un periodo muy concreto y abrir nuevas posibilidades. Pero comencemos por el principio. Corresponde al guionista de Cleveland hacerse cargo de un número cero (con fecha de portada, mayo de 2012) donde tenemos noticias de la Bruja Escarlata. Wanda y Hope Summers, la mesías mutante, serán el alfa y el omega de AvsX. El principio y el fin de toda la trama, de ahí que Bendis, unido al dibujante Frank Cho, haga el esfuerzo de traerla de vuelta a la actualidad. M.O.D.O.K y secuaces hacen de las suyas en el centro de la ciudad de Nueva York cuando la mutante escarlata intenta solventar la situación. El villano se muestra extrañado pues conoce la historia de la vengadora caída en desgracia debido a su locura. El guionista nos muestra a una Wanda oxidada, incapaz de hacerse cargo de unos malosos de medio pelo. Recibe la ayuda de Carol Danvers y Spider-Woman, que acudían a la llamada de la policía; tras la batalla, Carol decide llevarla a la Mansión, para un feliz reencuentro con sus compañeros. El momento de tensión se hace inevitable debido a que Visión sale a recibir a la comitiva. Es expeditivamente claro, no puede perdonarla y los Vengadores ya no son su hogar. El resto de sus compañeros callan, mientras que Cho realiza un sentido homenaje a la época Thomas-Buscema con la recreación de “Hasta un androide puede llorar”. El escritor nos regala una imagen lastimosa de la poderosa Bruja Escarlata, empeñado en que Wanda se quebró por todas las desgracias de su vida. Ni rastro, ni siquiera nimio, de algo parecido a la redención.

El retorno de la hechicera, cortesía de Bendis y Cho

Volvemos a recuperar al personaje en la segunda fase del evento. Básicamente, nos encontramos con el habitual versus entre las dos formaciones marvelitas, justificado ahora por la llegada del Fénix a la Tierra. Los mutantes piensan que la entidad cósmica puede servir para revertir la situación de su especie, en vías de extinción. Siguiendo las leyes básicas de la física, el “no más mutantes” provocó una alteración energética sin parangón, pero la energía no se destruye, sino que se transforma. Los Vengadores no se fían de las intenciones de un ser tan poderoso y su intención primordial es detenerlo. Ahí tenemos el conflicto entre ambos equipos. Todas las miradas están puestas en la mesías mutante pero al final serán cinco destacados miembros de la Patrulla-X los que se conviertan en portadores del Fénix. Comienza un largo camino para los héroes puesto que los cinco Fénix hacen una evidente ostentación de poder puro. Wanda y Hope se unirán a la resistencia, enfrentadas de forma abierta con Cíclope y sus acólitos.

Wanda Maximoff y la joven Summers pasan a convertirse en la clave para derrotar al líder de los X-Men imbuido de esencial poder cósmico. En un giro final, lleno de reminiscencias de House of M, nuestras dos protagonistas unirán sus fuerzas para cerrar una situación que se inició hace siete años. El “no más Fénix”, con Wanda canalizando las energías de Hope, supone el adiós definitivo para el estatus de los portadores del Gen X, como especie en proceso de desaparición, dando lugar a renovados atisbos de mutantes. El alfa y el omega. Wanda y Hope. A nivel editorial representa la despedida de Brian Michael Bendis de la franquicia vengativa y la apertura del movimiento, auspiciado por el nuevo Editor Jefe, Axel Alonso, conocido como Marvel Now! Se puede decir que Bendis, antes de su despedida, por lo menos tuvo el decoro de recuperar a nuestra pareja, aunque hay que advertir que seguirán en su tónica general, cada uno por su lado.

Un conflicto del tamaño de AvsX supuso un baño de realidad para algunos personajes. El Capitán América, después de tantos años, es consciente de que debe trabajarse con la integración de los mutantes, estar implicados en sus asuntos, por lo que forma un departamento exclusivo para tales menesteres. Comienza la andadura del Escuadrón Unidad, forjado en las páginas de Uncanny Avengers, una idea del guionista Rick Remender. Aquí tendremos respetados miembros de los X-Men, tales como Lobezno, Pícara o Kaos, junto con habituales de las filas vengativas, es decir, el propio Capi, Thor y la Bruja Escarlata en persona. Este será el destino cuasi definitivo de Wanda Maximoff tras los sucesos de Avengers vs. X-Men y por tanto su principal radio de acción en los tiempos más cercanos (hablamos del año 2013 en adelante). Se trataría de su camino de redención, no exento de suspicacias, ya que la relación con Pícara en esta colección será harto complicada. Pese a todas las reticencias posibles, la Bruja demuestra con sus acciones que está comprometida con el nuevo papel que le ha tocado lidiar, convirtiéndose en apoyo definitivo para derrotar amenazas como un flamante Cráneo Rojo, encantado de esparcir odio por doquier, o los Gemelos Apocalipsis. Remender se lo pondrá realmente difícil a este Escuadrón Unidad.

Ya hemos comentado que Vengadores vs. Patrulla-X fue el canto de cisne de Bendis en las colecciones vengativas. Pero, si seguimos la pizarra del guionista de Cleveland, sabemos que no era su última parada con los Héroes más Poderosos de la Tierra. En realidad, ese dato debiera haber correspondido a otro evento, la Era de Ultrón, pero retrasos interesados propiciaron que saliera algo más tarde al mercado. De él poco vamos a hablar, puesto que Wanda y Visión prácticamente no aparecen en el mismo. Solo una impactante viñeta con el sintezoide, al servicio del robot genocida, con la clara intención de epatar en el lector, merece ser reseñada en nuestro repaso. Escaso bagaje para un evento de este tipo. Lo que sí resulta interesante señalar son las consecuencias que trajo consigo. El cierre de Age of Ultron nos presta en bandeja la redención, se intuía que definitiva, de Hank Pym, otro de los grandes sufridores del Universo Marvel. El miembro fundador de los Vengadores tuvo mucho que ver con la derrota de su propia creación, por lo que, como derivación directa, se le asigna un nuevo grupo superheroico que liderar, esta vez integrado por elementos no orgánicos, en su gran mayoría. Avengers A.I. debuta en septiembre de 2013 (fecha de portada), con Sam Humphries, al guion, y Andre Lima Araujo, al dibujo. La Visión formará parte de esta agrupación.

Vengadores. Inteligencia Artificial” trata de vertebrar un discurso sobre el desarrollo de las capacidades de elementos artificiales, utilizando para ello el virus con el que Pym consiguió reducir a Ultrón. Toda una nueva colonia de organismos inertes con ínfulas de vida, que pretenden asaltar el mundo real. Obviamente, el bueno de Hank, como máximo responsable en estas cuestiones, será el encargado de poner freno a tales desvaríos, por lo que se hace rodear de conocidos androides y derivados. Esta maxi serie, compuesta de doce números, nos muestra la riqueza de los diferentes constructos artificiales, un nuevo propósito para Hank Pym y las aventuras de un delirante Doom-Bot. Pero a nosotros nos interesa el sintezoide, en esta colección especialmente acompañado por otra creación de Ultrón, Víctor Mancha.

Mancha fue desarrollado en la cabecera clásica de los Runaways, a cargo de Brian K. Vaughan y Adrian Alphona. Este androide fue alumbrado por Ultrón para que creciese como un héroe, llegar a ser parte de cualquier banda de supers y, llegado el momento, al hacer acto de aparición el Imperativo Ultrón, atacar desde dentro a sus enemigos. Todo un maléfico plan por parte de la inteligencia asesina. Víctor descubrió antes de tiempo para lo que estaba destinado, lo que le permitía cumplir el axioma de los Runaways, huir del influjo villanesco de su parentesco. Tras desparecer el concepto durante una buena temporada, Mancha recaló en la pandilla de Pym, interactuando con la Visión. No deja de ser otra revisión de la cuestión familiar, puesto que se puede decir que son hermanos, al ser hijos díscolos de Ultrón. Una equivalencia a la que en tiempos se tenía con Simon o Eric Williams. El guionista sabe plantear una relación de hermano mayor entre ambos, dado que Visión se muestra como el elemento responsable, mientras que Víctor representa la imprudencia de la juventud. Esta dinámica tendrá su importancia en el futuro, cuando llegue la aportación de Tom King al sintezoide. De momento, ese relato lo aplazamos hasta mejor ocasión. A la finalización de la cabecera, Visión se reincorpora a la serie madre de los Vengadores.

Como vemos, tanto Wanda como el androide, vuelven a rondar por el entorno vengativo, su medio habitual. Cada uno por su lado, eso es cierto, pero vueltos, entre comillas, a la normalidad. Sí que tendrán la oportunidad de coincidir, aunque sin apenas relación, en el evento editorial que discurrió entre 2014 y 2015 (diciembre del 14 y febrero del 15, fechas de portada). Avengers & X-Men: Axis surge de las páginas de Uncanny Avengers, por lo que Wanda se antoja una protagonista a tener en cuenta. En realidad, Remender pretendía que fuese un simple arco argumental dentro de su colección, pero los altos estamentos vieron que les podía servir para otros menesteres, por lo que terminó por convertirse en otro evento más. De la intrahistoria del mismo hablaremos más adelante; ahora es momento de centrarnos en el argumento básico.

El guionista de Imposibles Vengadores buscaba divertirse convirtiendo en villanos a los héroes, y viceversa. La trama partía de un enemigo surgido al inicio de la cabecera, Red Skull, con el que el equipo tuvo que lidiar de forma cruenta en la primera asignación como Escuadrón Unidad. Éste había trasteado el cerebro de Charles Xavier, en su propio beneficio, llegando a convertirse en algo tan noventero como la nueva encarnación de Onslaught, Red Onslaught, para ser exactos. Sus capacidades estaban sobredimensionadas, teniendo efectos tan devastadores, que ni los propios héroes se veían capaces de resistir, incluido Visión. Es curioso puesto que al androide siempre se le había mostrado inmune a estas influencias externas (recordar el ciclo clásico de Thomas respecto a Ares o la Novela Gráfica Emperor Doom). En este caso, se ve afectado por el odio, tanto como sus compañeros humanos. La solución a tamaño entuerto pasa por la magia y ahí entra en escena nuestra Bruja Escarlata. Existe una posibilidad de que, debajo de la psique del villano, todavía queden los posos del Profesor X. Si se convoca un hechizo de inversión, la parte de Xavier será la preeminente, mientras que la de Cráneo quedaría subyugada. Un plan genial, a simple vista. Wanda y Extraño deben llevar a término el conjuro pero el caos que reina a su alrededor complica y mucho la situación. El Dr. Muerte aparece para guardar las espaldas a la mutante, dando como resultado que el hechizo consigue el objetivo consignado, aunque algo raro ha pasado. La inversión se ha producido en diversos personajes, lo que va a dar lugar a un panorama inesperado.

La mayoría de los héroes pasan a ser villanos y algunos malvados buscan el camino para la redención. Para nuestra mutante escarlata, su paso por el lado oscuro de la vida no es una novedad. Ya ha estado en esta situación en el pasado. Decide que tiene asuntos propios que arreglar por lo que abandona el cuartel general de los Vengadores. ¿Quién es el objetivo de la bruja? Nada menos que Doom, un gobernante que estaba en pleno proceso de redención ante su pueblo, a punto de asentar la democracia en Latveria. Un Muerte que observa penitente como la villanesca brujita viene con ganas de liquidar ciertas cuentas. Remender, contradiciendo a Bendis, une los puntos entre ambos personajes en base a “La Cruzada de los Niños”. Wanda sabe que fue utilizada por Muerte para sus fines, volviendo el mundo contra ella, echando sobre sus espaldas la extinción de toda la raza mutante, como consecuencia de Avengers Disassembled y House of M. Es el momento de la venganza. Doom es salvado en el último momento por Mercurio, a instancias de Magneto, el padre de ambos. Ninguno de los dos ha sido afectado por la inversión y son conscientes de que, una vez pasen los efectos, Wanda no se perdonaría el haber quitado una vida. La Bruja Escarlata es muy consciente del ardid, por lo que rápidamente localiza a su familia, protegiendo al Doctor Muerte.

La escalada de tensión va en aumento. Wanda Maximoff, consumida por su lado oscuro, no entiende que su hermano y su padre le hayan hurtado el placer de la vendetta. Si no estás conmigo, estás contra mí, debe pensar la hechicera, por lo que decide lanzar un ataque, con todo el poder de su Magia del Caos, contra su estirpe, contra su linaje, contra su familia. Pietro cae fulminado, mientras que Magneto se muestra de una sola pieza. ¿Algo ha fallado? No, Wanda en modo villano, se da cuenta de que Magnus nunca ha sido su padre, nunca ha habido relación parental entre ellos. La bruja disfruta: “no imaginas lo liberador que es saber que no hay ningún parentesco entre nosotros”. Fin de la escena. Después de la cantidad de vueltas editoriales, a lo largo de todos estos años, en 2015 se nos dice que Magneto nunca ha sido el padre de los gemelos. ¿Cómo se podía digerir eso?

Para comprender tamaña decisión debemos salirnos del campo editorial. Estamos en plena eclosión del género del superhéroe en cine, convertido en una máquina de hacer dinero en Hollywood. Marvel Studios, como parte del conglomerado de Disney, es la empresa señera en el sector, con Fox, Warner y Sony en pugna abierta por ser los líderes en cuanto a la temática se refiere. Lo más curioso es que, tanto Fox como Sony, lo hacen con propiedades que pertenecen a Marvel Comics, vendidos los derechos en los tiempos en que la editorial entró en bancarrota. En el periodo de 2014-15, se localizan dos producciones (una de Disney, otra de Fox) que iban a compartir interpretación de dos personajes. Hablamos de los gemelos Maximoff, Pietro y Wanda. Los dos hermanos eran representantes de la comunidad mutante pero han estado asociados al entorno vengador, desde casi el principio. La complejidad del entramado hace que los estudios decidan compartir la propiedad. En Días del Futuro Pasado, estrenada en 2014, teníamos la primera representación de un Maximoff, en este caso, únicamente Pietro. Aunque se anunció la presencia de Wanda, rompiendo el axioma de ser gemelos, puesto que iba a ser introducida como una niña pequeña, al final se desestimó su aparición. En La Era de Ultrón, en los cines de 2015, sí que vimos una adaptación de los hermanos, solo que fueron presentados con el eufemismo de ser “Mejorados”, ya que el término mutante estaba prohibido en Marvel Studios. Es indudable que, llegado el momento, se estableció una guerra fría entre ambas compañías, dejando un regusto en el aficionado a que las relaciones entre Disney y 20Th Century Fox no eran nada amigables. Comenzó un proceso que llegó a afectar a los cómics y como parte de activa del mismo, parece cantado que se decidió optar por este cambio de estatus de los hermanos Maximoff.

Magneto, no es quién parecía ser

La decisión venía de arriba. No importaba lo que Alonso o lo que el propio Remender pudieran pensar al respecto; había que deshacer el parentesco con Magneto. Una operación de tamaña importancia afectaba a muchos años de historias. Y no es broma, ya que hablamos de un retcon de otro retcon. Pietro y Wanda comenzaron sin ascendencia conocida. Roy Thomas optó por solucionar esa papeleta introduciendo al Zumbador de la Golden Age. Byrne, Michelinie y compañía no estaban de acuerdo con Thomas, por lo que decidieron que era mucho mejor establecer que Magneto era su padre, desde el principio. ¿Y ahora nos vienen con esas? A todo esto, ¿quién es en realidad su verdadero progenitor? El tema no se terminaría de solucionar en Axis. La bomba había sido expulsada, pero la resolución, a cargo del propio Rick Remender, todavía tardaría en llegar.

De las cenizas de Axis surge un nuevo volumen de Uncanny Avengers, referencia fundamental para el evento, ya que partía de tramas vistas por esos lares, y guionizada por el escritor titular. No sería una andadura muy larga, únicamente cinco números, lo que le daría el tiempo suficiente a Rick Remender para relatar los entresijos del nuevo origen de los gemelos Maximoff (de marzo a agosto de 2015). Después de Secret Wars, el guionista abandonaría Marvel Comics y Gerry Duggan empezaría el volumen tres, ya sin Wanda y Visión. Eso es un detalle a tener en cuenta puesto que la formación es renovada en gran parte, añadiendo una importante reminiscencia del pasado de la Bruja Escarlata, en las personalidades de Mercurio y la Visión. Nos encontramos ante un único arco argumental, que se publicitó con el morboso título de “No More Mutants”, en alusión a las famosas palabras pronunciadas al de fin de la Dinastía de M. Era una evidencia que, fuera del detalle que Magneto no era su legítimo padre, se iba a trastocar el origen de Mercurio y la Bruja, eliminando para siempre su conexión el Gen X. Veamos cómo se presentaba la ocasión.

Lo primero que señalamos es que vamos a fijar nuestra vista en la ContraTierra, un mundo hecho a imagen y semejanza del nuestro, pero que se suponía destruido. Mercurio y la Bruja Escarlata buscan respuestas a su nuevo estatus, por lo que rápidamente indagan en su pasado lejano y ahí tiene mucho que ver el máximo responsable de esta localización, el Alto Evolucionador. Un personaje que, en sus inicios, estuvo conectado con Pietro y Wanda por ser el vehículo que articuló la asociación con la familia de etnia gitana conocida como los Maximoff. Los Imposibles Vengadores, con renovada formación, lo que incluye a un preocupado sintezoide, no se fían de las intenciones de su compañera. Con un poder como el suyo, más la sensación de pérdida aparejada por la revelación de Magneto, no es alguien a quien tomar a la ligera. El viaje a la ContraTierra separa el camino de los Vengadores, en misión de búsqueda de sus amigos y aliados. Para Visión supone el encuentro con una Eva robótica, un ente complejo que tiene el fin de completarle, cuando ya tiene asumido que su matrimonio está acabado, aunque su trama no es que sea la principal. Ese detalle se los dejamos a los gemelos, que localizan a una suerte de hermana, Luminous, y terminan por desentrañar el secreto de su linaje, con importancia capital para el Alto Evolucionador. Ahora sabremos que la implicación del científico evolucionado en los orígenes fue algo mucho mayor que ser un simple mensajero. Recordamos que el bueno de Django tuvo un primer par de chicos, Ana y Mateo, que siempre supusimos que murieron por alguna razón indeterminada. De ahí su alegría cuando el Evolucionador se presentó con dos tiernos bebés en la puerta de su caravana. Pues resulta que la jugada de Herbert Wyndham, nombre de pila del científico, fue maestra, ya que él mismo robó a los dos recién nacidos de la casa Maximoff, se dedicó a trastear su ADN, que a la larga serviría para obtener sus poderes, llegando al punto de la ignominia al presentarse como el salvador ante Django y esposa (Uncanny Avengers Vol.2 #4). Por tanto, y para nosotros eso es lo importante, nunca han sido mutantes, sino que su afiliación pasa a ser creaciones del Alto Evolucionador, que comúnmente se conocen como Nuevos Hombres. Este grupúsculo estaba formado por una gran cantidad de animales evolucionados, aunque la impronta de Wyndham se puede rastrear en personajes tan alejados conceptualmente como Spider-Woman o el propio Adam Warlock (cierto es que el personaje antes identificado como “El” fue un proyecto científico, pero su primer cometido con entidad fue otorgado por el High Evolutionary).

Remender no explicó mucho más, ni el porqué de ser tanto tiempo considerados como mutantes, ni como el Evolucionador pudo inducir tal situación; ninguna respuesta para tanto interrogante. Simplemente, nos dejó la revelación y se fue. Las Secret Wars vinieron a salvar la papeleta pues el inicio del nuevo macro-evento Marvel supuso un bombardeo constante de renovada información. La razón para tamaña huida es que no hay explicación lógica para situaciones tan evidentes como su clásica persecución por parte de los Centinelas (que solo atacan a los portadores del Gen X) o cual fue motivo por el que Pietro perdió sus poderes tras la Dinastía de M. Por más que los mandamases tratasen de explicarlo, que ni siquiera lo intentaron, no había salvaguarda para alterar más de cincuenta años de historia. Lo importante es que quedara rematadamente claro que no eran hijos de Magneto. Lo demás, menudencias sin importancia.

Se cierra así esta parte del repaso. Un periodo convulso, donde tuvieron que acometer el fin definitivo de su matrimonio, trastoques de sus esencias, muertes en vida, resurrecciones, desapariciones y retcons del todo ininteligibles. Un carrusel de emociones que pocos caracteres aguantarían. La suerte que tuvieron es que hubo un intento de que no cayeran en el olvido por parte de Axel Alonso, máximo responsable editorial. Dos series enmarcadas en Marvel Now!, muy cercanas en el tiempo, durante esta segunda década del S.XXI, con equipos artísticos en estado de gracia, lograron redimir a ambos personajes con dos aventuras muy recomendables, aspecto que pasamos a analizar en las siguientes líneas.

La Visión de Tom King y Gabriel Hernández Walta

Ganadora de diversos premios, entre ellos el más importante del cómic americano, el Eisner, nos hallamos ante una de las obras más redondas que ha publicado la Marvel actual. La serie de doce números que compone The Vision, volumen dos con tal encabezado, aunque el primero que se anunció como cabecera abierta, fue encargada a un prometedor guionista que estaba despuntando en la Distinguida Competencia, Tom King. El ahora arquitecto de DC Comics, garante de los destinos de Batman, era en 2016 un escritor que había impresionado al respetable con cosas como Grayson u Omega Men. Will Moss, editor de Marvel Comics, se puso en contacto con él para plantear una nueva aproximación al sintezoide, post Secret Wars. King se reconoce como enamorado de los Vengadores (o eso decía por aquellos entonces), por lo que un personaje tan cercano a la franquicia rápidamente captó su atención. La respuesta fue un sí profundo, dando como resultado que pronto estamparía su firma en el primer y único trabajo en Marvel, hasta la fecha. En el apartado gráfico tenemos al español Gabriel Hernández Walta, un dibujante de la casa, debido a que por esos días tenía contrato en exclusividad. Gabriel acabó la serie de Magneto y fue reubicado en este proyecto. Para el coloreado se optó por la ubicua Jordie Bellaire, profesional que nos encontramos en casi cualquier córner del cómic norteamericano gracias a su innegable calidad en la materia. Para las portadas se asigna a Mike del Mundo, un ilustrador que había hecho las delicias de los aficionados en ese territorio desde Marvel Now! Todo un equipo ganador que se mantuvo unido en la práctica totalidad del recorrido, exceptuando un único número del que se encargó Michael Walsh y un par de portadas de Marco D’Alfonso. La sensación de obra autoral recorre las páginas de toda esta historia.

Como hemos avanzado, la intención de este proyecto vino propulsada por los editores. Ya era hora de un nuevo volumen de Visión. Moss y su superior al mando, Tom Brevoort, querían un acercamiento cercano a la ciencia ficción, pero ubicado el desarrollo del mismo en la Tierra; King supo ofrecer el giro de tuerca necesario ya que, sin dejar la ciencia ficción de lado, planteó el intento de nuestro sintezoide por crearse una familia, aspirar a una normalidad, y como la cuestión se iría complicando poco a poco. Algo así como una fusión extraña entre “La Pequeña Maravilla” y “Breaking Bad”, si habláramos de ficción televisiva. En palabras del autor, encaró la concepción de la idea de la siguiente manera: “lo que encuentro fascinante de la Visión es su deseo de ser humano. Es un hombre construido para ser un robot y matar a los héroes del Universo Marvel, pero cuando los vio, cuando nos vio, se rebeló contra su programación original y se unió a los Vengadores para salvar el mundo que estaba destinado a destruir. Quería llevar esta idea hasta el límite, retorcerla, hasta que tal vez se rompiera….¿y qué es más normal y corriente que la familia? Así que se crea una familia, le busca un hogar y trata de llevar una vida normal. Pero ya ese mismo acto (la creación de la vida) conduce a un problema que no imaginaba siquiera, problemas que pueden llevarle a dudar de su necesidad de ser humano”.

Se nota que el guionista conoce bien al personaje, “es el extraño poderoso que quiere formar parte de la raza humana. Y todo esto, claro, es una metáfora de todos los que nos esforzamos por encajar”. Además, entiende su conexión con los Vengadores como fan entusiasta del grupo: “mi primer cómic, el primero que me llevó a comprar el siguiente, fue Avengers#300 USA. Al final de la historia había una tabla con todos los vengadores, con su primera aparición en el equipo…Recuerdo haber visto a la Visión allí y preguntarme quién era, por qué se unió tan pronto al grupo, por qué el cuello de su ropa era tan puntiagudo. Para mí, fue un misterio antes que un personaje”. Ese gusanillo le llevó a investigar, leerse números atrasados e interesarse por el sintezoide en cuanto entraba en escena: “su primera aparición…..eso es difícil de superar. Aunque mi momento favorito de la Visión es en realidad de Avengers Forever, cuando intentan explicar su relación la Antorcha Humana original, que están hechos del mismo cuerpo y a la vez no….”.

El autor contaba con un plot, uno que planteará una sorpresa en su mismo desarrollo. En principio, el simplista “la Visión se construye una familia” pronto quedará obsoleto, abriéndose sugerentes ramas por el camino, con una evolución en secundarios, en el propio protagonista y un exquisito tratamiento de la continuidad. Algo importante estaba a punto de suceder y eso se nota desde la misma entrada, desde ese legendario #1, publicado en enero de 2016 (fecha de portada). Por tanto, vamos a meternos en faena, a destripar un poco sus vericuetos, por lo que si no has leído esta obra, querido lector o lectora, abandona este texto y disponte a hacerlo, porque los spoilers van a empezar a volar por doquier. Existen múltiples reseñas de la misma por la red, entre ellas en esta santa casa, a las que se pueden acercar sin temor a que les destripen la trama de más. Avisados quedan.

Recuperamos a la Visón tras las Secret Wars. El androide continúa con su debe primordial, ser parte de los Héroes más Poderosos de la Tierra, pero algo ha cambiado en él. Las tribulaciones de su vida sintética han sido un engorro en el último tercio de su existencia. Por eso, ha decidió purgar las emociones asociadas a sus recuerdos, adoptando algo si cabe más retorcido: es conocedor de todo lo que le ha ocurrido, lo sabe, pero no tiene emociones asociadas a ello. Un borrado selectivo del disco duro. Esa simplificación de sus sistemas operativos le lleva a una conclusión, si vive entre humanos, debe adaptarse a sus convenciones sociales. Aprovechando sus ratos libres, decide optar al puesto de guardaespaldas personal del presidente, ya que no andaba muy allá de liquidez, al mismo tiempo que se instala en la tranquila Virginia (como ya lo había hecho previamente en Leonia, con la Bruja Escarlata). Pero el sintezoide no vive solo; en aras de parecer lo más humano posible se ha construido una familia (como Ultrón lo fabricó a él), formada por su flamante esposa, llamada Virginia, honrando su nueva localización, Viv y Vin, una pareja de mellizos adolescentes (ayyy, si Tommy y Billy se enteraran). Obviamente, los Visión llaman la atención del vecindario pues ellos tratan de pasar desapercibidos, cuando es indudable que no lo tienen nada fácil. Gastan ropas de civiles, con sus abalorios a juego (el rombo icónico, diseñado por John Buscema), reciben visitas de vecinos, hacen galletas, los chicos van a colegio… El androide ha diseñado un plan perfecto y todo debe discurrir según los cauces.

Un detalle importante es que esta es una serie coral. Sí, el sintezoide es el eje y sobre él van a girar las consecuencias finales, pero el guionista articula la narración para que la totalidad de la familia tenga su espacio para brillar. Los Visión son los protagonistas. El abundante intercambio de pareceres entre ellos, algunos repletos de obviedades pero con un segundo sentido de quitarse el sombrero, nos ayudan a comprender su psique artificial. Tanto Visión como Virginia tienen pautas cerebrales humanas, estando las de la mujer robótica mediatizadas a los deseos de su marido. Sus salidas de programación, su alteración del disco central, serán la causa fundamental de muchas de los giros en cuanto a la trama. Sin embargo, Viv y Vin son el producto de la combinación de los patrones de sus progenitores, lo que ha dado como resultado dos artefactos inmaduros, que deben seguir progresando en experiencias. Dos niños, vaya, para entendernos.

Los Visión, al completo

En un ambiente de pura normalidad, con Visi de misión con los Vengadores, los Visión reciben la visita del Segador. Este Eric Williams había sido un constante incordio en la vida del patriarca de la familia. El hecho de ser el hermano de Simon Williams, del que tomó prestadas las pautas cerebrales nuestro androide en la Silver Age, le ha garantizado el papel de villano recurrente, de incordio, aquel que le recuerda constantemente a la Visión que no es humano. Aquí cumple el mismo objetivo; se ha venido hasta Virginia para decirles a los Visión que no son reales y de paso dejar malherida a Viv. Esto activa el modo “madre protectora” y nos deja un impactante cliffhanger en el #1. Virginia mata al Segador, enfrente de su asustado hijo Vin y su asaeteada hija Viv. El único pensamiento que pasa por la cabeza de la androide femenina es “no se lo digáis a vuestro padre”.

Este el punto de transformación de la serie. La “normalidad” da paso a la “anormalidad”, que además, es como debiera ser. Los seis primeros números giran en torno a esa caída, sin frenos, hacia el vacío existencial de tres almas robóticas, mientras que la Visión trata de aparentar que no ocurre nada. Virginia ha sido pillada en sus tribulaciones delictivas, lo que le va a llevar a escollos de mayor tamaño; Viv es salvada de forma milagrosa, ante la mirada asombrada de Tony Stark, y Vin cada vez tiene más dudas filosóficas sobre su esencia. Solo el sintezoide se mantiene impasible, intentando proteger a su familia, pero en el ambiente se percibe que el desastre es inevitable. El guionista nos deslumbra con una clase magistral de tratamiento de personajes, de confección y asentamiento de los mismos, a la vez que demuestra su conocimiento de la continuidad, respecto a Visión. El #6 parece un intencionado respiro, después de tanta presión, con la introducción de la mascota de la familia, el perro conocido anteriormente como Zeke, que resulta ser un alivio para el núcleo familiar. El camino del sintezoide, a esa altura, parece que ha sido trazado. Y no será nada agradable.

El #7 tiene la apariencia de fill in, entre otras cosa porque no tenemos al dibujante titular, Hernández Walta, sino que es un sustituto ocasional, Michael Walsh, el que se encarga de las labores gráficas. Además, está concebido como un repaso de la vida de nuestro héroe sintético en torno a la Bruja Escarlata, su vida de pareja, y como ello puede ser trasladado a su actual estatus con Virginia. Es el tema que venimos desarrollando en esta entrada por lo que nos vamos a detener un poco más concienzudamente en el mismo. A ese respecto, hay que señalar que Tom es de los nuestros: “cuando pienso en la Visión, pienso en su relación con la Bruja Escarlata. Pienso en la familia tan rara que tiene, donde Hank Pym es su abuelo, Ultrón es su padre y esos gemelos suyos, que tuvieron un final tan horrible y complicado…”. El número comienza tras el primer acercamiento sexual de nuestra pareja primordial, Wanda y Visi. Un momento extraño, cortante, dada su distinta naturaleza. Y curiosamente es el androide el que introduce algo tan humano como un chiste para romper la tensión en el ambiente. Wanda Maximoff ríe; la relación circula por la senda correcta. King nos regala instantes importantes de su vida editorial, quedándose en los pequeños detalles, en la cotidianidad. En la gran batalla contra Nefaria (extraída del Avengers#166, de Shooter y Byrne) la hechicera y el sintezoide se escabullen para darse arrumacos; sus primeros pasos como recién casados; las reuniones familiares propias de la Era Englehart, ahí las tenemos, con esa Visión con sonrisa fija, de oreja a oreja, de aquellos días. Un paseo cronológico donde lo importante es lo que se dice o como se dice, más allá del marco general.

Hay que decir que el guionista trata de introducir aspectos novedosos (¿o quizás sea un patinazo en su conocimiento de la continuidad?) cuando nos muestra el nacimiento de sus hijos. Según Tom King, la Visión era tan consciente, como lo fue Harkness, de que los gemelos no eran reales. Wanda se empeña en que sí, se enfurece, pero el androide sabe que es una mentira. Esto contradice la versión que teníamos hasta ahora, puesto que aquella que los desenmascaró como constructos mágicos fue Agatha. En manos de Englehart, el androide creía en sus hijos tanto como la Bruja Escarlata. No fue hasta la llegada de Byrne que se descubrió el engaño, con una Visión robótica y bastante pasota, por cierto. Hablando de ella, aquí también tenemos escenas con el robot desnaturalizado, sin pautas cerebrales. Se dirige a sus hijos y esposa para decir que no siente absolutamente nada por ellos. Su familia se extraña de su frialdad, pero la Visión se muestra tranquila, ¿acaso es malo decir la verdad? Ese modo frío, robótico, terminó por separar sus caminos, justo cuando los gemelos desaparecieron de la circulación. Con la Bruja catatónica, se nos muestra el momento de despedida en el que el sintezoide elige salir hacia los Vengadores de la costa este. Eran los peores instantes de la pareja.

Como decimos, el escritor realiza un episodio que nos hace revivir momentos de una vida. Pero no se olvida de aspectos controvertidos, como el tema de las pautas cerebrales. Las originales, las de toda la vida, hablando en castizo, pertenecían a Simon Williams, hasta que llegó Byrne y se propuso renovar al personaje por completo. Es la famosa versión blanco inmaculado, a la que el Hombre Maravilla se negó a aportar las consabidas pautas. A la salida del canadiense, nadie del staff editorial estaba de acuerdo con esa representación, por lo que poco a poco se fue revertiendo. Bob Harras solucionó el asunto con la absorción de las líneas de pensamiento de Alex Lipton (lo que hacía algo truculento el romance de la Visión con Laura, ya que era su medio hermana). En Heroes Return, Kurt Busiek no se preocupó de tal asunto, pese a que sí se empeñó en volver a asociar el cuerpo sintético del androide al de la Antorcha Humana original (otro regalo de John Byrne). Por tanto, desde la Era Busiek no se tenía claro que pautas cerebrales portaba nuestro protagonista (¿Williams, Lipton, ninguna?). Volvemos al #7 de King y Walsh para solucionar el asuntillo. Durante los Vengadores de Busiek y Pérez fue Simon el que se llevó el gato al agua con respecto a la chica. El romance ente Wonder Man y la brujita fue todo un hecho. Visión quedó relegado a ser testigo mudo de la situación. Del amor de Williams hacia Wanda nace un renovado cristal con los patrones mentales del primero. La hechicera se lo regala al que hasta hace nada era el amor de su vida, como gesto de buena voluntad, porque quiere lo mejor para él, a pesar de que su relación se daba por terminada. De este interludio inferimos que la Visión ha vuelto a obtener las pautas cerebrales de Simon.

Estampa familiar, cortesía de Michael Walsh

La splash page final del #7 nos revela una suerte de historia circular. Acabamos donde empezamos, en un escena post coito donde King nos muestra el intento normalizador de Visión en relación a Virginia. Utiliza el mismo chiste que empleó con la Bruja. Y no funciona. Esa es la realidad, lo que daba resultado con Wanda no está dándolo con su actual esposa robótica. Esfuerzos infructuosos que traerán consecuencias insospechadas.

El siguiente episodio se puede denominar como la calma que precede a la tormenta. Con la familia recomponiéndose de acontecimientos previos, llenos de asesinatos y suspicacias hacia los Visión, llega Víctor Mancha para hacer de ancla emocional. Víctor era hijo de Ultrón, como vimos en Runaways, y había sido un estrecho colaborador del sintezoide en Avengers A.I., pasando a establecerse entre ellos una especie de relación fraternal, muy bien confeccionada por Sam Humphries, guionista de “Vengadores. Inteligencia Artificial“. La estancia de Mancha se convierte en un bálsamo para todos y cada uno de ellos. Solo que la realidad no es tan idílica como aparenta. Víctor ha venido hasta Virginia para informar a los Vengadores, debido a que Agatha Harkness, versión fantasma, les ha hecho ver que el sintezoide tiene serias papeletas para destruir el mundo. La providencia quiere que Vin entre, sin querer, en el cuarto de su tío mientras se estaba produciendo una comunicación con sus socios secretos. Víctor no sabe bien como encauzar el haber sido descubierto, mientras que el muchacho robot apenas alcanza el desarrollo para pensar como siquiera actuar. El resultado es la fatalidad puesto que el Runaway ataca a su sobrino.

Víctor Mancha y Visión

De nuevo, de una forma prodigiosa, guionista y dibujante trazan perfil milimétrico de lo que ha sido el discurrir editorial de Mancha. Su principal hito, ser parte de los Vengadores, junto a su hermano Visión. No podía ser más feliz. Pero el grupo de Pym y compañía se disolvió, quedando su función suspendida. Haciendo una analogía de los personajes semi olvidados, Víctor se mantuvo sentado en una silla hasta que alguien tuvo un cometido para él, aunque fuese de espía en su propia familia. Milagrosamente, había recuperado un sentido, era feliz. El hecho de atacar al joven Vin es ni más ni menos que eso. Mancha lo sabe, es un error, pero no puede evitar enfrentarse a aquel que está poniendo en peligro su nueva asignación en la vida de superhéroe, el proteger aquello que le hace feliz. Y Vin lo termina pagando con su vida.

La situación es tremendamente tensa y el pastel ha quedado al descubierto. Visión, y lo que queda de su familia, se encuentra en situación de arresto domiciliario, orden de Tony Stark, hasta que se esclarezca el entuerto. Víctor no queda impune pues se halla prisionero y será juzgado por sus actos. El androide es un Vengador, que ha salvado al mundo treinta y siete veces, según sus cálculos, y decide aceptar el statu quo……de momento. El ambiente en casa es irrespirable, lo que provoca el giro de nuestro sintezoide. Víctor asesinó a su hijo por proteger aquello que más quería, ¿por qué no debía él actual igual? ¿Acaso su núcleo familiar no lo es todo para él? Visión no lo piensa más, se viste con su traje de batalla y decide ir en busca de su hermano, resuelto a finiquitar su robótica existencia.

El enfrentamiento con los Vengadores no se va a hacer esperar. Nos saltamos ese trozo, pues King otorga un power up al sintezoide para deshacerse de ellos, casi sin pestañear, y nos centramos en el último escollo, la Bruja Escarlata. Wanda, acompañada de Agatha en modo fantasma, representa la línea final de defensa. Su antigua esposa le advierte que si mata al chico, se volverá como todos los demás, y ellos dos son especiales, han pasado toda su existencia reinventándose. Y es ahí donde King golpea duro ya que la respuesta de la Visión es que quiere ser como todo el mundo, ser normal. Wanda queda fuera de juego mientras el androide se dirige hacia su destino. Uno frente al otro, hermano contra hermano, Víctor admite su culpa y en ese momento, un desvío inesperado. Virginia ha seguido los pasos de su marido y es la responsable de la muerte física de Mancha. Visión ha salvado al mundo treinta y siete veces, que recordemos, y Virginia al menos una, al impedir que su querido esposo alcance un horrible destino tras convertirse en un asesino a sangre fría.

Los últimos coletazos de la obra dejan claro al lector que Virginia ha luchado contra viento y marea por proteger a su familia. El sacrificio definitivo está hecho. Se suicida en presencia de su marido, otorgando a Visión y a Viv la posibilidad de un nuevo comienzo. La serie establece un final abierto, en previsión de que King y Walta volvieran sobre una segunda temporada con los Visión. Desgraciadamente, esto no ocurrió, ni pensamos que vaya a hacerlo a corto plazo. El suculento cheque de DC Comics para quedarse en exclusiva con el antiguo agente de la C.I.A. reconvertido a guionista, más la salida de Gabriel, rumbo a pastos independientes, nos dejan un negro panorama en cuanto a esa posibilidad. De momento, nos contentamos con tener entre manos una de las mejores historias unitarias, comprensibles con su principio y su fin, que jamás ha publicado Marvel, en toda su historia. Que ya es decir.

La fatalidad, en la vida de Visi y Virginia

Como vemos, la aparente sencillez de la historia se ve contrarrestada por la fuerza de los significados que poco a poco se van introduciendo en las páginas de este tomo, repleto de subtextos y un tono de madurez difícil de encontrar en el cómic mainstream. El guionista no desoyó las voces editoriales, que le pedían ciencia ficción, y como tal articula un discurso sobre las inteligencias artificiales, su desarrollo, el asumir y superar sus respectivas programaciones, digno de alabar. Pero por encima de todo tenemos al personaje principal, el sintezoide vengador, que el guionista se esforzó en analizar: “para mí, la Visión es la oportunidad de explorar la alienación que a veces atrae a la gente de los cómics, la tensión que proviene de no ser normal en una sociedad que exige normalidad. Porque, sea lo que sea Visión, no es normal. Pero vamos, que sí quiere serlo…. Lo imagino como un tipo que quiere ser humano a toda costa…. Ese es su defecto: quiere ser como esos humanos”. Para esbozar tan sugerente plan, Tom King se sirve de la cotidianidad, de la pequeña escala, un núcleo familiar, un suburbio de clase media, la típica estampa del “American Way of Life”. Una narración que se sustenta en la palabra, dado que el guionista utiliza una vasta cantidad de recuadros de apoyo, en perfecta sintonía de lo que acontece en viñetas, para comprender la acción y a sus protagonistas. Una familia de robots en pleno Virginia daba para muchas posibilidades y los autores aprovecharon para colar temas de índole social, tales como la xenofobia, los prejuicios o las relaciones familiares. El simbolismo de muchas de sus frases, de prácticamente todas las imágenes, están colocados de manera intencionada. Si hasta los objetos que sirven de decoración de la casa Visión (el jarro de Zenn-La, el mechero de Steve Rogers, la Siempreviva de la Bruja o el piano de Pantera) tienen una finalidad en la trama. No hay absolutamente nada dejado al azar. Nimiedades como que la misma bandeja que fue utilizada para un propósito tan “normal” como ofrecer galletas a sus convecinos fuera la usada para algo tan “anormal” como el asesinato del Segador, la constante pregunta alrededor de los Visión, si son reales o no, o el chiste de la tostadora muestran el mimo y el detalle puesto en cada uno de sus diálogos y en cada una de sus escenas. Porque la parte artística es simplemente magistral y eso se lo debemos, en un altísimo porcentaje, a Gabriel Hernández Walta.

El dibujante melillense es tan responsable como King de la grandeza de esta producción. La intención de recrear una familia robótica nos deja una impresión de circuito cerrado cuando vemos a Walta montar su narrativa gráfica en tono a paneles uniformes, todo cuadrado y pretendidamente encajonado. Pocas veces tenemos la sensación de apertura de la cámara y es más un enfoque claustrofóbico, cercano al destino de la vida artificial de sus protagonistas primordiales. Ayuda y mucho el aporte de Bellaire en los colores otoñales, apagados, y los constantes claro oscuros, que nos provee de la necesaria contextualización sensitiva de lo que estamos viendo en las viñetas. Las composiciones de Gabriel, siempre cuadradas, siempre uniformes, están llenas de detalle, lo que convierte a este cómic en una experiencia, en algo que puedes releer (y volver a releer) y volverá a aportarte algo nuevo, cada vez que lo hagas.

La Visión de King, Walta y Bellaire es el cómic que bien puede y debe ser signo de una generación. La grandeza de lo hallado en sus líneas, en sus viñetas, no debiera ser olvidada, por el bien de todos los amantes del noveno arte. Si permiten una analogía personal, algo así como “La Broma Infinita” de David Foster Wallace resultó para la literatura. La novela de Foster Wallace se ubica en un entorno futurístico, algo de ciencia ficción, pero su base principal radica en el postmodernismo de su propuesta, al versar sobre dos temas tan complejos como el de la identidad personal y en el ver como se derrumba la institución de la familia, algo que el lector de este artículo ha podido notar como temas recurrentes para King. Las distancias entre ambas son abismales, por la diferencia de medios y por la truculencia y complejidad de la de Wallace (personajes hasta arriba de fármacos y desequilibrados por la normas sociales), pero la significación podría ser la misma, por el nivel de disección aplicado por ambos autores.

La trama queda finalizada, a la conclusión del #12, pero como hemos dicho líneas arriba, hay cierta sensación de final abierto. Las acciones de Visión debieran tener consecuencias para su entorno. Aunque parece que no, que todo ha quedado perdonado. De hecho, el androide se incorporó a los Avengers de Mark Waid sin ningún tipo de problema y allí ha permanecido confortablemente hasta hace bien poco. Viv, en cambio, ha podido desarrollarse algo más al integrarse en los Campeones, guionizados también por Waid. Este grupo de superhéroes adolescentes, con Ms Marvel, Nova o Amadeus Cho, parecía el ambiente adecuado para un personaje como este, con un futuro todavía por establecer. Lo que sea de ella dependerá de los guionistas, de lo que sepan hacer con la hija del sintezoide. El potencial lo tiene, sin duda, gracias a King y a Walta, sus creadores originales.

La Bruja Escarlata de James Robinson

Paralelamente a la historia de la Visión, tenemos la vuelta de Scarlet Witch a una colección regular. Su segundo volumen con tal encabezado, para un total de quince números USA. Es un caso calcado al sintezoide, puesto que esta serie emana de un mandato editorial por parte de Mark Panniccia y su asistente, Emily Shaw. Tras las Secret Wars, y con el reciente cambio de estatus de su origen, era preceptivo un nuevo periplo para Wanda Maximoff. Aquí veríamos como se adapta al nuevo panorama, sin grupo ni afiliación conocida, además de cerrar posibles dudas de continuidad. Es cierto, en estas líneas volveremos al tema de su filiación, para tratar de perfilar lo dejado previamente en Axis y en Uncanny Avengers. Porque el público lo demandaba. Para tal menester se escoge a un guionista como James Robinson, un veterano escritor británico de corte clásico, autor de obras tan renombradas como Starman o The Golden Age. Un autor partidario de seguir la continuidad, habituado a estudiar el camino de sus personajes, antes de tratarlos. En el aspecto gráfico se intenta algo novedoso, pues se estructura en torno a un episodio por artista. Es decir, Robinson concibe la cabecera con tramas casi autoconclusivas, con varios hilos conductores, y cada una de ellas sería realizada por un equipo artístico concreto. A dibujante por número, para simplificar. Así, en los créditos de la obra tenemos a Vanesa del Rey (con Bellaire como colorista), Marco Rudy, Chris Visions, Steve Dillon, Javier Pulido, Marguerite Sauvage, Annie Wu, Tula Lotay, Jöelle Jones, Kei Zama, Leila Del Duca, Annapaola Martello, Jonathan Marks-Berravecchia o Shawn Crystal, lo que le otorga un aspecto muy particular, con tanta variación gráfica. La única que repite es del Rey, que se hace cargo del #1 y el #15 (el principio y el fin), y el portadista de la serie, David Aja, realizando un trabajo superlativo en cuanto a ilustrar estampas con Wanda como protagonista. El vallisoletano compone auténticas maravillas dispuestas para enmarcar.

Con todo el equipo creativo montado (o mejor dicho, equipos creativos), el #1 del segundo volumen debuta en febrero de 2016, fecha de portada. Wanda tiene un bonito loft en el Upper East Side de Manhattan que comparte con Agatha Harkness; bueno, con su fantasma, porque asumimos que Harkness lleva muerta una larga temporada. La Bruja ya no está enredada en asuntos de Vengadores, a la vez que asume su pasado, todo aquello que le ha ocurrido, con franqueza y tranquilidad. En unos pocos recuadros de apoyo, Robinson legitima al personaje, vilipendiado durante la Era Bendis. Pero es necesario un cometido y ese pasa por la hechicería, base fundamental para la buena de Wanda. Percibe que algo está atacando a la brujería, por lo que se viste con sus mejores galas para investigar. Un simple caso policial, centrado en un ritual sobre sacrificios de gatos, nos sitúa en el primer escollo de nuestra protagonista, algo que nos lleva al exorcismo de rigor. Fuerzas demoníacas se proponen el ataque a nuestra realidad y ante ello se siempre se encontrarán con la Bruja Escarlata.

Este es el primer y sencillo paso que le permite al guionista establecer que la brujería está enferma, necesita ayuda. Un punto de arranque para Wanda y Agatha, que les va a llevar por varios parajes, ubicando sus aventuras en diversas partes del mundo: Santorini, Irlanda, Hong-Kong, Paris, Japón o Logroño. Este último (que corresponde al #5USA) es una pequeña obra de arte gracias al buen hacer de Javier Pulido; un episodio en parte mudo, sin texto que le acompañe, sustentado en la narrativa gráfica de Javier, que no es más que pura ambrosía para nuestras retinas. Soberbio.

Recital de Javier Pulido en el #5

Los distintos escollos, las diferentes pruebas, que Wanda y Agatha van sorteando, les llevan al villano tras la cortina. Un malvado mago que se hace llamar el Hechicero Esmeralda, como contraposición a la Bruja Escarlata, por el juego de colores. Pero si algo destacamos en este viaje es la introducción del concepto la Senda de las Brujas. Pasados ya los tiempos en que su poder se podía asimilar a su raigambre mutante, Agatha siempre estuvo al tanto del potencial de Wanda como hechicera, como la gran discípula que honrar con la sabiduría mágica, a sabiendas de que llegaría el día que no estaría entre los vivos. Ante la gravedad de los hechos que les rodean, James Robinson nos habla de la Senda, como algo ya conocido por nuestras dos protagonistas, aunque para nosotros es una novedad. Es un camino mágico, que circula por todas las realidades y por ninguna, donde sobreviven seres particulares, de todo tipo, enraizados en la hechicería, pues este camino solo puede ser transitado por brujas. En este periplo, Agatha y Wanda se topan con una mujer de características similares a nuestra protagonista, que se hace llamar, también casualidad, la Bruja Escarlata. Y no solo eso, se identifica como Natalya Maximoff, lo que acerca a ambos caracteres a una estirpe cercana. Son parientes, ¿de qué grado? Pues es nada más y nada menos que su madre, su auténtica madre. Es por eso que se encuentra en la Senda de las Brujas; algo le ha llevado hasta allí para proteger a esa extraña desconocida. Agatha siempre lo supo, por eso la buscó de forma deliberada. Pero ahora se niega a darle respuestas. Sus razones tendrá. Prometimos que el asunto del linaje volvería a la palestra, pero no se asusten, estamos en buenas manos, en las de un guionista capaz y conocedor de la continuidad.

Hacemos un interludio (el #8USA) después de tanta batalla mágica para descubrir que Wanda está acudiendo a un psiquiatra. Asuntos del pasado, que se asociaban a su quebrada psique, prevén que esta es la mejor opción, por lo que nuestra bruja es una de tantas personas en Nueva York que llevan un tratamiento mental. Ahora tiene que añadir un entuerto más, puesto que ha localizado a su auténtica madre, lo que enreda el dichoso origen un grado por encima, al añadirla a la ecuación junto a Django Maximoff (y esposa, se entiende) y el Alto Evolucionador. Pero además hay que aplaudir que Robinson haga todo un episodio para poner el orden el bagaje de la Bruja, dar explicaciones a cuestiones de tan baja estofa como han sido el utilizar a la Visión de una manera inmisericorde, ignorar que Simon Williams comparte estructura vital con Pícara o dejar de lado a sus pequeños, Billy y Timmy, con los que no se reúne desde la “Cruzada de los Niños”. Sirve para limpiar toda la broza que traía de lejos el personaje y a la vez aporta un giro final bastante bien llevado, con respecto al terapista.

Wanda y Agatha, co-protagonistas de la historia

Hay un aspecto que el guionista había dejado de lado en la terapia, deliberadamente, y ese era la relación entre Pietro y Wanda. En el #9 tendremos cumplida cuenta del asunto pues James lo utiliza a modo de tie in de Civil War II. Mercurio se dirige a toda prisa hacia el loft de su hermana para involucrarla en todo el asunto pergeñado por Brian Bendis. El reencuentro es amable. Recuerda y mucho a aquel ocurrido en los Vengadores de Busiek y Pérez. Lo cierto es que la Bruja Escarlata se había mantenido alejada de cualquier acontecimiento del Universo Marvel tras las Secret Wars, exceptuando su aportación secundaria al Doctor Strange de Jason Aaron, como garante de la seguridad de la magia. El proceso de reinvención lleva su tiempo y había que asumir mucho cambio en su renovada vida. El velocista le cuenta lo que está ocurriendo en el mundo de los superhéroes, entre bambalinas, y que está de parte de Tony Stark, a lo que su hermana le contesta que, en ese caso, se posiciona junto a Carol Danvers. Esta declaración hace que salte el peor talante de Pietro, el sobreprotector, el autoritario, el supremacista frente a los Sapiens, el traidor a sus amigos por una infidelidad, el conspirador de Dinastía de M, el ladrón de los cristales terrígenos, el portador del demonio Chthon…. Robinson nos recuerda que Mercurio siempre ha querido imponerse a Wanda, pese a todo el cariño que puede desprender hacia su hermana. Y claro, es algo que no dejó crecer a la pequeña de los Maximoff, tal y como se vio en las etapas de Lee y Thomas en Vengadores. Fue el propio Roy el que advirtió el peligro y separó sus destinos, para convertirlo en definitivo por parte de Englehart, que se deshizo de Pietro en su recorrido en Avengers. Los dos hermanos, que comenzaron en el lado villanesco de la vida pero que en realidad querían ser héroes, ofrecían retornos puntuales a su primigenio camino, mucho más ambiguo en el caso del velocista. En este caso, ataca sin piedad a la Bruja Escarlata, todo con tal de que se ponga de su lado. Pero esta brujita es muy distinta a la que puede recordar. Pietro ya no tiene esa capacidad de imponerse. Por más que le pida perdón, Wanda lo tiene claro, su hermano es un sociópata, y no quiere saber más de él. Final áspero, duro, que rasga el corazón del lector, pero que era necesario. La bruja, sin Mercurio, es mucho más Bruja Escarlata que nunca.

Los Maximoff, a lo Civil War II

Tras los escarceos mágicos de rigor, el descubrimiento de la Senda de las Brujas y referentes del pasado cercano y lejano de Wanda, toca encarar la última parte de la colección, centrada en el origen de la Bruja Escarlata. A esas alturas, finales de 2016, parece bastante obvio que en la cúpula editorial no estaban muy contentos con lo esbozado por Rick Remender en Uncanny Avengers. Esa rocambolesca trama con el Alto Evolucionador podía servir de forma momentánea, por el mandato de desligar a los gemelos Maximoff de Magneto y del entorno mutante, pero no satisfacía ni a Alonso ni a Brevoort. Manteniendo lo dicho, había perfilar el asunto de la ascendencia de Wanda y Pietro. James Robinson inicia el camino que marca la búsqueda de la auténtica madre, de sus raíces, en el #11USA.

Wanda ha conseguido información que le lleva a la ciudad de Novi Pazar, ubicada en el actual estado de Serbia. Un núcleo que se identificaba como fuente de riqueza en el pasado pero que tuvo que sufrir los rigores de la Guerra de los Balcanes. El británico lo elige como un punto cercano a la imaginaria Transia, donde se hallaba establecido el Evolucionador y su sociedad de los Nuevos Hombres. La hechicera escarlata trata de interrogar al padre Dobnjack, un anciano clérigo que conoce la historia reciente de la región. Nuestra protagonista logra sonsacarle que cuando era un joven novicio, en pleno conflicto armado, fueron asaltados por los Nuevos Hombres, comandados por tan misterioso líder. El científico evolucionado buscaba bebés para someterlos a sus experimentos y que mejor que pescar en zona de guerra. El caso es que el cura señaló a un par de recién nacidos que quedaban marcados por ser hijos de una bruja, proceder de un impía, los hijos de la primera Bruja Escarlata, Natalya Maximoff. Ahora sabemos que el Evolucionador marchó hacia Wundagore con los gemelos y que Natalya fue en busca de ellos, aunque nunca más se le volvió a ver. Ya tenemos un pequeño misterio que investigar.

El padre Dobnjack, antes de revolcarse en su propia miseria, le da un nombre a la hechicera, Dasha Koralov, una anciana romaní que tuvo amistad con su madre y que permanece con vida en la zona. Dasha reconoce enseguida a Wanda, por lo que le relata los viejos tiempos junto a Natalya. Koralov era su aprendiz, su acompañante mágica, en la era en que todavía no habían despertado prodigios pero criaturas de la noche y elementos mágicos importunaban este plano de la realidad. Ambas eran heroínas y nadie nuca supo de sus esfuerzos. Dasha estuvo el día del rapto de los bebés; vio cómo su madre partió en busca de ellos. Desgraciadamente, le confirma que pereció en el intento. Luchó y luchó pero el poder de la montaña de Wungadore le restó muchas de sus capacidades. El Alto Evolucionador se compadeció de la forma en que la primera Bruja Escarlata se sacrificó por sus hijos, lo que le llevó a dejar de lado los experimentos y buscar al pariente más cercano de los pequeños, Django (el hermano de sangre de Natalya) y Marya Maximoff. Ya tenemos una aclaración respecto al parentesco, uno que no alteraba en demasía a la continuidad, y dejaba de lado lo visto en Uncanny Avengers. Django y Marya eran sus tíos; el Alto Evolucionador lo sabía, por lo que le legó el destino de los niños, sabedor de que estaban en buenas manos.

Dasha, la amiga de Natalya

Dasha todavía tiene una última revelación que ofrecer, una que va causar sorpresa y congojo, pues le dice a Wanda donde puede localizar a Marya Maximoff. La buena esposa de Django se daba por muerta desde que se estableció, en la época de Michelinie, la historia de la familia. El mal uso del poder que ostentaban los muchachos provocó que los vecinos de la zona atacaran el convoy de gitanos romanís. Wanda y Pietro lograron huir gracias a Magneto, al igual que Django, que se salvó de milagro, pero Marya se daba por muerta al incendiar la turba su caravana. Pero no, logró salvarse. Decidió mantenerse al margen, evitando a su marido, debido a las quemaduras de su cuerpo. Ahora vive sola, aislada en un bosque, con todavía el peso de las heridas de una vida sobre su alma, unas que no le han dejado avanzar. A este lugar llega Wanda dispuesta a obtener respuestas. La situación es rara pues la mujer que se encuentra enfrente de ella solía ser su “madre”, antes de creerla muerta. Ahora debe llamarla tía, para extrañeza de todos.

Marya conoce bien la historia de los Maximoff, el linaje de la familia de su esposo, y le relata un buen puñado de esos aspectos a Wanda. Para empezar, por mucho que el Evolucionador trastease su ADN, el poder que fluye por sus venas es heredado. La brujería se transmite por vía genética. La Bruja Escarlata es un título honorífico, ya que Wanda lo heredó de Natalya y ésta a la vez de su padre. Y así hasta el inicio de los tiempos. Tampoco entiende que el científico evolucionado los señalara como sus auténticos padres cuando no lo eran. Marya no tiene claro el proceder del Evolucionador y lo achaca a la locura. Y queda una última pregunta en el aire, pues ha quedado establecido que Natalya es su madre genética, pero ¿y su padre? Ni Dasha lo conoce, ni tampoco Marya porque justo en el momento clave se produce un ataque por parte de unos demonios. Toca ponerse el traje de faena.

Marya, parte del clan Maximoff

La primigenia Bruja Escarlata y Agatha, en versiones fantasmagóricas, vienen prestas a ayudar a Wanda, a la vez que le recuerdan que el problema de la brujería sigue sin solventarse. Hay que ir a la Senda de las Brujas a solucionar el entuerto. De ahí saldrán las repuestas que nuestra protagonista ansía. En realidad, ese último recorrido por tan singular paraje sirve para enfrentar a Wanda a su pasado y a su presente, lo que consigue consolidar al personaje de una vez por todas, sin necesidad de traumas ni de locuras. Pero el tema del origen ha quedado al descubierto de forma previa. El Evolucionador robó a dos tiernos infantes del regazo de Natalya Maximoff, la hechicera de la región. Trató de experimentar con ellos, pero al final se apiadó de sus vidas, al observar el sacrificio de una madre que los amaba por encima de todo. De ahí, pasaron a la órbita de Django y Marya. El resto es historia. Y Agatha lo supo todo tiempo, solo que no pudo decírselo a Wanda porque le había hecho una promesa a Natalya. Cosas de brujas. James Robinson todavía nos deja un misterio sin resolver, la identidad del padre. Esto, en tiempos, hubiera servido para que toda la maquinaria editorial se organizase en torno a una macrohistoria para conocer su identidad. Ahora, el detalle ha pasado más que desapercibido. El guionista nos regala también, como ofrenda final, la vuelta a la vida de Agatha Harkness. A menos que alguien diga lo contrario y se invente cualquier excusa para seguir sacándola en modo fantasma.

Estilísticamente, se puede decir que este segundo volumen de la Bruja es peculiar. Particularmente, uno no es muy partidario de la variación artística. Pero al ser una serie bastante breve, juega a su favor, pudiendo compaginarse diversos estilos, diferentes interpretaciones del entorno del personaje. Así, podemos tener la línea clara y definida de Steve Dillon o Jöelle Jones, junto a la suntuosidad de Marco Rudy o el acabado difuso, casi a manchurrones de tinta y color, de Chris Visions. Y como muestra un botón, pues dejamos a continuación una representación de los mismos.

James Robinson, y sus acompañantes artísticos, consiguen esbozar un volumen donde la característica esencial es el equilibrio. Wanda, la Bruja Escarlata, queda alejada de los comportamientos histriónicos, cercanos a la locura, de la Era Bendis, de imágenes casi lastimosas, consecuencia de la misma, o actitudes aguerridas de los Imposibles Vengadores de Remender. Ha recorrido la Senda de las Brujas, junto a su madre y a su mentora, y ha salido victoriosa, pues ha conseguido curar a la hechicería. Es hora de mirar al futuro. Y ese pasa por los Vengadores. En el #15 de la colección, en sus instantes finales, vemos a Wanda en el cuartel general de los Héroes más Poderosos de la Tierra. Visión nota enseguida que es una mujer distinta, más confiada, que ha dejado atrás todas las rémoras que le habían surgido por el camino. Explica su situación a los otros integrantes de la formación y se ofrece para ser miembro del equipo. Con este cliffhanger, Robinson emitía una invitación a que el guionista de la franquicia madre la incorporase a los Avengers, pero Waid no recogió el guante. Solo apariciones como secundaria en No Surrender y una mini serie, junto al dibujante Barry Kitson, que además estaba ambientada en los primeros tiempos del equipo, son la aportación de Mark en estos últimos tiempos con la Bruja Escarlata. Un bagaje ciertamente pobre.


Hasta aquí el repaso. Sin afiliación conocida, a día hoy, puesto que Visión ha sido relegado del equipo titular desde la llegada de Jason Aaron al timón de los Vengadores, y Wanda no pudo hacer prosperar su solicitud, los dejamos de nuevo en una suerte de limbo editorial, a la espera de que algún guionista avispado sea capaz de recuperar sus mejores esencias. Quizás su papel prominente en el séptimo arte pueda ser indicador de que las posibilidades están ahí. Pero también vamos a ser francos, si se recuperan volverán a sus versiones más recientes, ya que el tiempo y distintos creativos han puesto un océano de separación entre ambos. La idea de aquella pareja vengadora, que fue santo y seña de una época, solo podremos disfrutarla en pantallas de cine (y veremos cuánto dura). Algunos, desde estas líneas finales de la entrada, no estaríamos en desacuerdo con volverlos a reunir. Pero eso solo el tiempo lo dirá.

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Luis Javier Capote Pérez
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Un artículo monumental, Arturo. Cincuenta años de una historia dentro de la gran historia de los Vengadores.

nmarango
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nmarango

Uffff, no suelo comentar pero este artículo es impresionante. Sin ser un fan acérrimo de la bruja ni de la visión, he leído partes de su historia siendo lo último el volumen de la Visión de Tom King que dicho sea de paso me pareció excelente. Ingresé al artículo por curiosidad y me encontré una verdadera enciclopedia de los personajes, felicitaciones Arturo!!!!

Mateh
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Mateh

Buenas tardes, primera vez que comento. Menudo pedazo de artículo. Es realmente colosal. No lo he leído pero lo haré cuando toque. He oído muchas cosas buenas de La Visión de Tom King. Su Batman me decepcionó y lo dejé después del número con La Cosa del Pantano. Grayson me parece una serie sobrevalorada. Llegué hasta el 7 y no me parece nada del otro mundo. Estoy tentado de Omega Men, y en el artículo de Mister Milagro se dice que la Visión es la mejor obra de King. Ya que estamos, La Cosa del Pantano de Charles Soule mejora después del tomo 5 de ECC? Porque me pasa lo mismo que con Grayson; me parece una serie muy sobrevalorada

Lord_Pengallan
Lector

La verdad es que una de las muchas malas cosas que perpetró Bendis en Marvel fue la locura de Wanda. Después de todo lo que hizo Busiek por dejar atrás el machismo con el que había sido tratada, que llegue el calvo y la convierta en una pusilánime (unos 20 años después de lo de sus hijos) y luego el otro la convierta en pelele del otrora mayor supervillano, es un retroceso brutal. Para que luego hablen del feminismo de Bendis. Por otro lado no hace falta los traumas para contar cosas. Eso lo único que demuestra es la pereza mental del calvo. En fin otro clásico que me mola que cae en la marginación (si bien se le dio una oportunidad en su última serie). De todos modos yo ya no le veo sentido a que vuelvan. Lo que espero es que, sí lo hacen, ambos dejen de querer ser normales. Eso estaba bien cuando Englehart, ahora no.

Ziggy
Lector

Fiuuu…
Tremendo pedazo de resumen Arturo. Realmente te mereces un aplauso por esta recopilación que se nota hiciste con esfuerzo y cariño.
Pues vaya que ha estado movidito el asunto de estos dos personajes que llevan ya bastante tiempo. Es un recorrido extenso e interesante y se han dejado ver ciertos patrones narrativos que se han convertido en parte de la mitología de estos personajes. Al leerlo me saltaron varias ideas en la cabeza que compatire sin orden de importancia:

1. Bendis repitió todo lo que hizo Byrne. Solo que él si logró hacer un evento con su versión de la historia. Varios en realidad.

2. Steve Englehart nos enseño que los intolerantes tienen mala ortografía. Alguien con educación universitaria nunca serie intolerante a las ideas de otros. LOL.

3. Hombre, parece que el trasteo genetico de Pietro y Wanda dejo a ambos con inclinación al desequilibrio mental y vulnerabilidad emocional. Digo, han tenido malas experiencias pero entre ambos han hecho bastante daño, juntos y por separado. Como que el trabajo de superheroes no es lo suyo.

4. Me pregunto cuanto tardaran en retconear ese ultimo origen ahora que Disney finalmente compró Fox. Y si trasladaran al Quicksilver de X-men al MCU o si resucitaran al Pietro de EdU.

5. Me he quedado con ganas de leer la Vision de King.

6.Que pena que Marvel no le diera más poder a Heinberg como arquitecto.

7. Da la impresion que a partir de Bendis es cuando la continuidad y lógica del universo Marvel se tambalea pesado.

8. Entendí que en el fondo, el universo Ultimate es la versión mejorada de Heroes Reborn en cierta manera y que Arturo, dejaste de lado por completo las encarnaciones Ultimate de estos personajes. Pero claro, despues de tamaño esfuerzo, se perdona que se te escapara ese detalle.

De nuevo felicitaciones. Quien sabe si dentro de algún tiempo veremos de nuevo a estos dos personajes retornado a su romance o si transitaran por nuevas rutas. Pero vaya si tienen historia(s).

Japacore
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El señor Arturo Porras se ha puesto la gorra y el mono y se ha cascado un peazo articulazo impresionante. Vítores y aplausos, por favor!!

Morlock
Lector
Morlock

¡Magnífico artículo! Muchas gracias, me lo he pasado en grande recordando la historia de estos dos personajes.

sparkyal
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sparkyal

Robinson ha hecho con Wanda un trabajo muy bueno después de tanto retconeo, ojalá algún día lo continue.

elBlueNules
Lector
elBlueNules

La Bruja Escarlata de Robinson es un cómic tremendo. Igual pierde fuerza en conjunto, por la falta de continuidad visual (cada número, excepto algún arco de dos, es de un dibujante distinto, la mayoría mujeres) y por ser historias autocontenidas (con un hilo conductor claro, que es por un lado la Senda de las Brujas, y por otro el Hechicero Esmeralda), pero es que algunas de esas historias son de 10, y las portadas son una oda al buen gusto por David Aja. Vamos, la Bruja Escarlata, en muchos aspectos, es lo que la Doctora Mirage de Valiant debería haber sido (ya que éste sin ser un mal cómic, es bastante mediocre en cuanto a guión e interés); y desde luego, diría que es el mejor cómic “Hellblazer” en casi una década. Lástima que se quedase por la quincena de números.

Knopfler
Lector
Knopfler

¡Espectacular, Arturo! Enhorabuena y muchas gracias! Me he vuelto a sentir en los 80…

Bea Bordez
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Bea Bordez

Bien, ya procesado tremendo articulo no me queda más que darle mis felicitaciones y respetos por semejante recopilación de datos que terminado de leer me ha agotado, en el buen sentido por supuesto, a medida que leía me entraban ganas de buscar toda la etapa vengadora solo por estos personajes, pero es llegar al presente siglo y esas ganas se desvanecen, también he de resaltar que en éstas retrospectivas llego a conocer el medio en esos tiempos, es tremendo lo que llega a pasar cada guionista o dibujante, me ha causado gracia y pena el caso de Englehart especialmente, y me ha quedado bastante claro que un guionista con respeto y cariño a un personaje da buenas historias y se compromete con ello.
Bien paro aquí, saludos y excelente trabajo señor Porras.

Dynamo
Lector
Dynamo

Excélsior!!! Awesome!!!! Señor Porras. No he llegado aún a la mitad del artículo. No me alcanza el día, pero estoy disfrutando como un enano redescubriéndo a esta pareja. La primera vez que los vi fue con Wundagore, un nombre de esos tan extraños que no se olvidan nunca. Tengo toda la historia muy liada por lo que me viene de perlas este exhaustivo repaso. Ya comentaré más tarde cuando lo acabe. Un saludo y mil gracias por este currado.

Victoria Machado
Lector
Victoria Machado

No podía cerrar esta página sin decirte lo espectacular que es este post. Informativo, entretenido, divertido, extenso e interesante.

Le tengo mucho cariño a Wanda, con sus momentos de locura como sus momentos dulces y llenos de personalidad.

Luego de leer Vengadores Desunidos y House of M, leí por error Avengers vs X-men y después “La cruzada de los niños”. Como sea xD.

Algo que me había gustado del encontronazo entre mutantes y vengadores, fue la actitud humilde de Wanda, confesando su error y buscando arreglar todo. Siendo consciente que la mayoría de los mutantes la odiaban, estuvo dispuesta a cooperar. Su charla con Hope me pareció de lo más linda.

En cambio, la cruzada de los niños fue en un sentido decepcionante para mí. Me causaron ternura los momentos de Wanda con Billy y Tommy. Pero el descubrimiento de que Doom había manipulado a Wanda durante Vengadores Desunidos me descoló en el mal sentido. Al final no era la culpa de Wanda, HoM fue innecesaria por que ella nunca tuvo culpa de nada en absoluto, solo fue una pobre victima más de Doom.

Agradezco que a Bendis le haya importado tres cominos el trabajo de Heinberg. Me gusta más la onda de una Bruja Escarlata imperfecta que reconoce sus errores y vive el presente a pesar de su pasado.

El cómic de Visión fue fantástico, me lo leí antes de dormir y no pude parar. Me encanta el paralelismo y el doble que hay en cada detalle y dialogo. Sucesos simples llenos de profundidad.

Sentí mucho mimo de parte de Robinson con Wanda, en cada detalle, dialogo, escena. Leí una Wanda que de a poco liberaba sus cargas, bromeando con Agatha, pateando trasero demoniacos. Me gustaron mucho las explicaciones de cada hechizo, le dio más validez a sus poderes y precisión. Cuando ella se plantó y le dijo firme a Pietro su postura, vi un cambio clarísimo, un “no, no volveré a ser manejada Pietro, ni por ti ni por NADIE”.

Sin más que agregar, gracias por este imperdible post.

Dynamo
Lector
Dynamo

Terminado, Señor Porras. Me reafirmo en lo de espectacular artículo. Gracias por el tiempo y el trabajo dedicado a esta macro historia del matrimonio. Me ha ayudado a poner en conocimiento muchos aspectos desconocidos o conocidos solo a grandes rasgos sobre esta pareja. Como ya dije la época en los vengadores, con el origen inicial de los Maximoff y los inicios de la relación de Wanda con la Visión es realmente lo que conocí más “en directo”. Ahora gracias a este documento tengo todo mejor asimilado. También, siendo malo, me sirve para ponerle otro clavo más a Bendis, je,je.
Yo también estaría a favor de una vuelta a la relación con Visión. Aunque Wanda ya ha demostrado que es alguien por sí misma sin necesidad de ser la hermana de ni la esposa de.
Un abrazo, gracias, y hasta el próximo.

Dynamo
Lector
Dynamo

Un último apunte que se me paso. Desde que el Capitán de Brubaker me hizo volver a los cómics, la Visión de King es lo mejor que leído (o al menos lo que a mi mas me ha gustado). Y el apartado de la mini serie de Robinson lo he leído un poco en diagonal porque has conseguido que me llame la atención y no quería espolearme. Gracias de nuevo.

gusgus
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gusgus

Luego de una “lecturus interruptus” de varios días he completado la lectura de este pedazo de artículo. La verdad que felicitaciones, es un tremendo trabajo recopilatorio de la trayectoria de ambos personajes. Siendo honestos, hay etapas que se me escapan totalmente, hay otras que mejor dejarlas pasar. También, creo que Bendis fue lo peor que le pudo pasar a la Bruja Escarlata. En su momento, cuando leí Desunidos, me pareció a primeras una historia interesante, desde un punto de vista puramente dramático. Había dejado de leer Avengers en la época de Busiek y Perez con lo cual, no estaba completamente al tanto de la historia reciente, pero si me llamó la atención eso de “no recuerda a sus hijos” cuando había leído referencias a los mismos a lo largo de los años de parte de Wanda. Posteriores relecturas, me confirmaron que a Bendis le importaba muy poco el Status quo de los personajes, y sus historias. Posteriormente vendría HoM y el No more mutants, que calaban bien con la situación del personaje en ese momento. Me acabo de comprar un recopilatorio de “La cruzada de los niños” y esta en lista de espera para la lectura, creo que después de este artículo acaba de subir muchos puestos en la lista.
Creo, que cuando leemos historias que repasan la trayectoria del grupo, como Avengers Forever o JLA vs Avengers, nos damos cuenta de la importancia de esta pareja dentro del entramado del grupo. Creo, que , no habiendo leído las dos últimas series de ambos personajes, no sé si sería bueno para su status actual el que volvieran a ser pareja. Me parece que es una historia que ambos personajes dejaron atrás hace demasiado, y a lo cual volver sería redundante.
Muchas gracias por este articulazo, de esos que ZN nos regala cada cierto tiempo.

Curioso
Lector
Curioso

Felicitaciones por el articulo, yo empece con la pareja con ese principio del fin que fue el desmantelado de la Visión y su apariencia Blanco fantasma.
Me hubiera gustado que las historias más antiguas las hubieras narrado con la extensión de las más recientes, pero presiento que abarcaría como mínimo 3 artículos.
Tendré que darle una nueva mirada a lo de la “Bruja Escarlata Oscura”, a menos que en México se censurara, nunca me dio la impresión de que fuera “eso” lo que le hizo a Simon O_o
Una pena que la animación de “Vengadores los Héroes más poderosos de la tierra” no continuara, me hubiera gustado ver su aproximación a esta peculiar pareja.

Raúl Gutierrez
Autor

Espectacular Arturo. Increíble. Entretenido e Instructivo. Me quito el cráneo amigo!

Mimico
Lector

Increíble repaso, sr. Porras. Rellena todos los huecos que tenía sobre el historial de ambos personajes y más. Cuando parece que no puede superarse con sus reseñas de los MLE, nos sorprende con exhaustivos artículos como este. Un placer leerle, como siempre.