#ZNSeries – Raised by Wolves. Primera temporada, de Aaron Guzikowski y Ridley Scott

Os contamos nuestras impresiones sobre una de las grandes apuestas televisivas del año en el género de la ciencia ficción

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Dirección: Aaron Guzikowski (showrunner), Ridley Scott, Alex Gabassi, Luke Scott, James Hawes
Guion: Aaron Guzikowski
Música: Ben Frost
Fotografía: Dariusz Wolski, Ross Emery
Reparto: Amanda Collin, Abubakar Salim, Winta McGrath, Travis Fimmel, Ethan Hazzard, Felix Jamieson, Niamh Algar, Aasiya Shah, Ivy Wong, Loulou Taylor, Jenna Upton, Garth Breytenbach, Daniel Lasker, Jordan Loughton, Shoko Yoshimura, Carel Nel, Matías Varela, Litha Bam, Clayton Evertson, Cosmo Jarvis, Munro Lennon-Ritchie, Steve Wall, Clyde Berning, Bronte Carmichael
Duración: 1 temporada, 10 episodios
Productora: Film Afrika Worldwide, Lit Entertainment Group, Scott Free Productions, Studio T.
Nacionalidad: Estados Unidos

-¡Dios mío! ¡Es un robot! ¡Ash es un maldito robot!

(Alien, el Octavo Pasajero. Ridley Scott, 1979)

El pasado mes de septiembre se estrenaba en HBO Max Raised by Wolves, emitida en España por el canal TNT, una serie de ciencia ficción que comenzaba con la llegada al planeta Kepler 22-b de dos androides, Madre (Amanda Collin) y Padre (Abubakar Salim), programados para recomenzar una humanidad que dejaban atrás, devastada por una guerra entre dos facciones: los ateos y los creyentes, representados por una religión denominada Mitraica y que adoran al dios Sol. Los androides, reprogramados por la facción atea, traen consigo un número de embriones que fecundarán y criarán en el primitivo planeta, con el objetivo de educarlos en los valores científicos que les eviten cometer los errores que llevaron a la destrucción de la raza humana. Pero sus planes se verán pronto interrumpidos por la llegada al planeta de un grupo de supervivientes mitraicos de la condenada humanidad. Con esta premisa tan potente comenzaba una serie destinada a hacerse un hueco en el género de la ciencia ficción original en la pequeña pantalla, acompañando a recientes y excitantes ejemplos como los de The Expanse o la tristemente cancelada Altered Carbon y de la que este 2020 nos traía en su comienzo otra muestra tan excitante al menos como Raised by Wolves, la fascinante Devs de Alex Garland, una serie que, al igual que la que nos ocupa, daría para más de un artículo a la hora de intentar desentrañar todas sus intenciones. Y es que en Raised by Wolves hay mucho más de lo que su premisa puede sugerir, y durante sus diez episodios nos embarcaremos en un intenso viaje repleto de androides educadores, conflictos religiosos y un nuevo y misterioso planeta que colonizar.

Pero no podemos comenzar a analizar Raised by Wolves sin un detalle importante, y es que os estaréis preguntando si habéis echado un ojo a la ficha de la serie que si su creador, showrunner y guionista es Aaron Guzikowski, quien hasta la fecha tenía como mayor logro el libreto de la extraordinaria cinta de 2013 Prisioneros, dirigida por Denis Villeneuve, a qué viene el nombre de Ridley Scott en cada promoción, tráiler y, pardiez, hasta en el título y la frase introductoria de este artículo. El cineasta británico ejerce aquí, sobre el papel, de productor ejecutivo y director de los dos primeros episodios de la temporada, pero en realidad su huella es mucho más profunda; y es que casi podríamos decir, después de terminar sus diez episodios, que Scott bien podría ser el showrunner de facto de Raised by Wolves, puesto que en esas diez horas de televisión se encuentran combinadas gran parte de las obsesiones narrativas y estéticas del director de Alien y Blade Runner; precisamente Alien y Blade Runner suele ser la coletilla que acompaña al nombre de Scott, dos obras demasiado grandes que llegaron demasiado pronto en su carrera, eclipsando y siendo una eterna comparativa al trabajo que realizaría posteriormente. Quizás no sea este el momento ni el lugar para reivindicar la trayectoria de Ridley Scott, pero sin duda Raised by Wolves supone un más que interesante punto de encuentro de parte de los ejes temáticos de su carrera. En la serie, aún sin quitar mérito al gran trabajo de Guzikowski como creador y guionista, el impacto de la figura de Scott se encuentra por doquier en sus diez episodios.

Entrando en materia, sería injusto describir a Raised by Wolves como una serie irregular, pero hay que reconocer que el arranque de la serie pone el listón muy alto, metiéndonos de lleno en la llegada de los androides y el comienzo de su misión pero a la vez poniéndonos en antecedentes del conflicto religioso que casi ha llevado a la extinción de la humanidad: Raised by Wolves avanza sin querer enseñarnos del todo las cartas y eso hace que la narrativa sugerente juegue mucho a su favor, tanto en las diferentes personalidades de Madre y Padre como en su su relación con la colonia infantil, así como ofreciendo fantásticas pinceladas de esa ciencia ficción visceral que tanto gusta a Scott, como la fecundación de los embriones, el cambio de identidad de Sue (Niamh Algar) y Marcus (Travis Fimmel) o todo lo que tiene que ver con los androides y su fisiología. La trama da un vuelco con la revelación del poder oculto de Madre, y es que las Necromancer son uno de los mejores descubrimientos de la mitología de Raised by Wolves, y las sugerencias sobre su génesis quedan sin duda como una asignatura pendiente para la segunda temporada. El final del episodio piloto supone un auténtico tour de force en que Ridley Scott nos lleva de la tierra al cielo con una violencia desatada y una serie de giros de guión que suponen uno de los mayores alicientes a la hora de seguir viendo la temporada. La potencia visual de esos primeros episodios, eso sí, se va diluyendo ligeramente a lo largo de la temporada, cuando Scott pasa el relevo a su propio hijo, Luke Scott, quien se encargará de dirigir gran parte del resto de capítulos. Quizás ese valle de episodios intermedios que atravesamos después de la exhibición inicial sea lo más flojo de esta primera tanda de episodios, aunque el interés no decae en ningún momento y las tramas y conflictos mantienen el nivel y sirven para desarrollar la trama y los personajes, como esa mezcla de amistad y rivalidad entre Campion y Paul, los Rómulo y Remo nada disimulados de esta Raised by Wolves que tiene también en el paralelismo con Madre y Padre de la otra pareja protagonista, los infiltrados no creyentes Marcus y Sue y su descubrimiento de la maternidad y paternidad, otra de sus grandes bazas. Por el camino tendremos pequeños momentos, desde la exploración de la educación en la empatía con el vegetarianismo de Campion al desarrollo de la relación de Madre con su propio origen y propósito; el dardo narrativo de Raised by Wolves no siempre acierta en el centro de la diana, pero tiene suficientes ingredientes para ser una gran muestra de las posibilidades de la ciencia ficción a la hora de trazar nuevos caminos. El resto de ingredientes de la serie, eso sí, sigue rayando a gran altura, desde el diseño de producción (acertadísimo tanto a la hora de ofrecernos tanto la vida primitiva de la colonia como la tecnología más avanzada de las naves o androides) a otros aspectos como la gran banda sonora de Ben Frost (del que este año también pudimos disfrutar en la sensacional temporada final de Dark). El reparto también aprueba con nota, en especial una descomunal Amanda Collin que borda su papel de Madre y su difícil equilibrio entre el instinto maternal y ser un arma de destrucción masiva, y un no menos excepcional Abubakar Salim (al que reconoceremos en versión original como la voz de Bayek en el videojuego Assasin’s Creed: Origins) en el papel de Padre con su terrible pero enternecedor sentido del humor. El siempre delicado reparto infantil y juvenil, por suerte, tiene un nivel más que aceptable, algo importante estando tan presente en la trama, aunque destaca el buen hacer de Winta McGrath como Campion. El único punto flaco nos lo encontramos en el personaje de Travis Fimmel (conocido por ser el protagonista de la popular Vikingos), anclado al abrupto giro en el desarrollo de su personaje y que peca en varios momentos de un histrionismo excesivo.

Eso sí, una vez las piezas dejan de moverse y parece que la temporada va a ser un ir y venir de personajes y situaciones, la cosa cambia: se podría decir, siendo algo perverso, que Raised by Wolves entra a partir de su séptimo capítulo en modo Full Ridley Scott, y es que la serie, lejos de dormirse en los laureles, comienza a apostar fuerte por ampliar tanto la mitología del planeta como la de los androides, con un giro en la trama de Madre que no por menos esperado tiene menor impacto. Con la cadena de revelaciones en su recta final de episodios, cae ya del lado del espectador el seguir el juego a la serie o bajarse definitivamente de su propuesta, pero también es ahí cuando a uno le empiezan a llegar a la mente recuerdos del Scott más desatado, como aquel que presentaba a Ash como un androide con impulsos violentos y sexuales hacia Ripley a la vez que admiraba la perfección de una criatura también violenta y sexual como era el Alien diseñado por H.R. Giger, un ente que violaba, engrendraba y mataba a su huésped para renacer en una concatenación de metáforas que conformaron un clásico del que bebe, y mucho, esta Raised by Wolves, una coctelera en la que se agitan todas las visiones de la ciencia ficción de Ridley Scott sobre la vida artificial, la religión, el sexo o la maternidad: recordemos que el personaje de Amanda Collin comparte nombre con la computadora de la Nostromo, aquella que definía a la tripulación como prescindible comparada con el ejemplar de vida alienígena que llegaría a la Tierra en el vientre de la nave, y que tan bien supo recuperar James Cameron en la secuela con Ripley y Newt como recipientes sagrados (sagrados para Weyland-Yutani, claro) de la criatura. Si a esto le sumamos algo tan sugerido como poco explorado en la saga original de Alien (mucho más en Prometheus o Alien: Covenant, y por supuesto en la fundacional Blade Runner) como es la identidad y los límites de la inteligencia artificial en los androides, tenemos la combinación perfecta de la obsesiones del Ridley Scott más clásico sumadas a las de sus últimas obras, en especial una Prometheus de la que toma prestado el aspecto general de la serie, e incluso el diseño casi idéntico de cierta criatura final que nos hace pensar en una precuela indirecta de la imaginería de la cinta protagonizada por Noomi Rapace; de Covenant toma también el auténtico interés que a Scott le quedaba de la saga Alien, el personaje de David (casi un compendio de las personalidades de Madre y Padre), llevando esta vez a lo literal al androide como creador en una continua y obsesiva reinterpretación que va del Space Jockey y los Ingenieros al androide en busca de su creador que casi nos lleva al Spielberg de Inteligencia Artificial (ese androide médico…) pasando por la infame clase de flauta de Covenant. Y claro que se puede considerar a Prometheus o Alien: Covenant como propuestas fallidas, pero no podemos obviar el intento de Scott de hacer evolucionar la saga hacia sus propias obsesiones, algo que ha aprovechado en el lienzo blanco de una serie original para, esta vez sí, caer de pie.

Todos estos ingredientes y muchos más de cosecha propia pueden encontrarse en esta fantástica primera temporada de Raised by Wolves que han levantado Aaron Guzikowski y el propio Scott, que sin duda nos deja con ganas de conocer mucho más sobre la mitología y los misterios de Kepler-22b a pesar de haber ejecutado varios jumping the shark en su recta final. Veremos en su confirmada segunda temporada si las expectativas se cumplen, pero de momento los amantes de la ciencia ficción tenemos un apasionante hueso que morder repleto de muchos de nuestros sabores favoritos: el eterno debate entre Ciencia y Fe, los sintéticos de blanquecinos fluidos (Guzikowski quería que su sangre fuera negra, pero Ridley quiso rescatar ese detalle de su obra) y sus conflictos con su programación o, en definitiva, recuperar sensaciones como ese estremecimiento cuando te dabas cuenta de que Deckard podría no ser tan humano (o sí) como presumía, o la repulsión que te provocaba el descubrir que el Alien de Giger y Scott era básicamente un pene violador, y su ciclo vital una gran metáfora de la violencia sexual. Y es que, irregularidades aparte, es todo un gustazo comprobar cómo Ridley Scott, como todo gran cineasta, sigue obsesionado cual niño y sus juguetes con algunos de sus grandes temas, en este caso en forma de antiguos esqueletos, maternidades frustradas o androides en busca de un propósito. Deme diez.

Dirección: Aaron Guzikowski (showrunner), Ridley Scott, Alex Gabassi, Luke Scott, James Hawes Guion: Aaron Guzikowski Música: Ben Frost Fotografía: Dariusz Wolski, Ross Emery Reparto: Amanda Collin, Abubakar Salim, Winta McGrath, Travis Fimmel, Ethan Hazzard, Felix Jamieson, Niamh Algar, Aasiya Shah, Ivy Wong, Loulou Taylor, Jenna Upton, Garth Breytenbach, Daniel Lasker,…
Dirección - 8
Guión - 7.5
Reparto - 7.5
Apartado visual - 9
Banda sonora - 8.5

8.1

Embrionaria

Raised by Wolves es una más que agradable sorpresa en el campo de la ciencia ficción, una serie que se nutre en gran parte de las influencias temáticas de la obra de Ridley Scott para ampliarlas y abrir nuevos y emocionantes caminos. Su primera temporada es algo irregular en ciertos momentos, pero muy valiente en el aspecto argumental y potentísima visualmente. Muy recomendable.

Vosotros puntuáis: 7.32 ( 32 votos)
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AlbierZot
AlbierZot
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13 noviembre, 2020 23:45