#ZNCine – Crítica de El Desconocido, de Dani de la Torre

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Dirección: Dani de la Torre
Guion: Alberto Marini
Música: Manuel Riveiro
Fotografía: Josu Inchaustegui
Reparto: Luis Tosar, Javier Gutiérrez, Goya Toledo, Fernando Cayo, Elvira Mínguez, Luis Zahera, Ricardo de Barreiro, María Mera, Antonio Mourelos
Duración: 102 minutos
Productora: Atresmedia Cine/La Ferme! Productions/Televisión de Galicia (TVG)/Vaca Films
País: España

 
Aviso de Spoilers: No entraremos en esta crítica de El Desconocido en detalles decisivos sobre su trama, así que podéis subiros al coche con la tranquilidad de que no habrá spoilers en forma de bomba bajo el asiento.

Hoy llega a nuestra cartelera El Desconocido, debut en el largometraje del director gallego Dani de la Torre y una cinta inusual en lo que se refiere al cine patrio; inusual porque tenemos ante nosotros un thriller de acción al más puro estilo hollywoodiense pero que sabe enlazar muy bien con una trama mucho más cercana de lo que parece a simple vista. El argumento nos presenta a Carlos (Luis Tosar), director de una sucursal bancaria sumido en una crisis económica y familiar con su esposa Marta (Goya Toledo) que se irá desentrañando conforme avance la película, y que llevando a sus hijos al colegio recibe una llamada en la que un misterioso individuo le comunica que lleva una bomba bajo los asientos del vehículo que hará estallar a no ser que Carlos cumpla sus pretensiones. A partir de ese momento la cinta se convertirá en una montaña rusa sin apenas respiro en la que el protagonista iniciará una infernal jornada contrarreloj con el añadido de no poder abandonar el coche mientras lidia con el desconocido al teléfono, su trabajo, su familia y la misma policía. Todo un tour de force del que intentaremos averiguar a continuación si se ha pasado de frenada en sus pretensiones.

No está mal para ser una película española” es un irritante mantra que planea sobre cada película producida en nuestro país que intenta levantar la cabeza enfrentándose a los clichés y agoreros (servidor el primero) que rodean al creo que erróneamente llamado “cine español”. Y digo erróneamente porque, y El Desconocido es buena muestra de ello, creo que el buen cine no tiene fronteras y por supuesto que no debería sufrir etiquetas basadas en el género que elija para contar una historia (que levanten la mano los que no consideren Jungla de Cristal, por poner un ejemplo, una obra maestra a pesar de pertenecer al denostado género de la acción). Así que supongo que esta crítica tiene que ver también con deshacerse de lugares comunes como esa frase con la que he comenzado este párrafo, y por ello no voy a analizar El Desconocido con la condescendencia con la que habitualmente se trata a los proyectos más ambiciosos de nuestro cine y en la que creo haber caído ya al mentar su aspecto hollywoodiense como piropo en el tópico primer párrafo explicativo y estándar de este tipo de artículos. Así que antes de entrar en materia hago una declaración de intenciones al estilo Jerry Maguire (¿o era un memorándum?) y declaro que El Desconocido es una buena, en ocasiones muy buena película. Punto. No española o de acción o española de acción (mátame camión). No parecida al cine estadounidense al que no hemos mirado ni de lejos con una lupa con tanto aumento como al realizado por aquí cerca. El Desconocido es una buena película que en ocasiones alcanza la brillantez. Ahora ya puedo alabarla y darle de hostias con menos peso en la mochila. Qué alivio, oye.

Como pasa con todo género cinematográfico que se precie, para dominar como director el thriller y la acción debes de ser muy buen conductor. Esta metáfora facilona de Primero de Carlos Boyero relacionada con ver a Luis Tosar pasarlas canutas al volante durante más de hora y media me vino a la cabeza mientras veía El Desconocido y me regocijaba con sus múltiples aciertos. Al principio no tiene que parecer a qué velocidad va a ir la película para sorprender al espectador; y para ello tienes que saber cuándo acelerar, cómo mantener la velocidad de crucero (jodidísimo cuando estás intentando contar una historia e implicar al personal con la gente que sale en pantalla a toda prisa), cuándo frenar y cuánto tiempo permanecer parado antes de arrancar de nuevo. Una autoescuela en toda regla, vamos. En El Desconocido vemos cada estadio he de decir que muy bien implementado: sí, a veces revoluciona más de la cuenta y en ocasiones se queda parado demasiado tiempo y casi se le enfría el motor, pero la buena noticia es que esos pequeños defectos nunca son lo suficientemente grandes como para calar el coche (nota para Rajoy: “el coche” es “la película” -lo siento, no he podido evitarlo-).

Luis Tosar, protagonista de la cinta
Luis Tosar, protagonista de la cinta

Aquí es obligatorio detenerse para admirar el grandísimo trabajo del director Dani de la Torre, del que parece mentira que este sea su primer largo de la soltura que demuestra en una forma de dirigir casi inédita por estos lares (otra vez la condescendencia, todo el segundo párrafo al traste). Y es que a la dificultad de recrear gran parte de la acción desde el interior de un vehículo se suma el virtuosismo cuando la acción sale del coche para regalarnos planos secuencia antológicos como el de la presentación del personaje de Elvira Mínguez (todo un lujazo de actriz a la que duele poner el calificativo de secundaria). Lo dicho, un aplauso al director por su valentía y buen hacer, manteniendo el ritmo en casi todo momento exceptuando algún bajón puntual en la trama y la consabida torpeza en el desenlace, quizás demasiado desequilibrado con respecto al resto de la película al casi intercambiar el rol de protagonista entre Tosar y un también espléndido Javier Gutiérrez, cuya ausencia física en gran parte del metraje pesa en su marcada importancia final (más por quitar el foco momentáneamente de Tosar que por ponerlo sobre él). Qué podemos decir de Luis Tosar, una auténtica fiera y de esos actores que pueden ponerse una película a sus espaldas (incluso una tan complicada técnicamente como esta) con pasmosa facilidad. El recordado Malamadre (orgulloso aunque pesado estigma que aún le dura) se enfrenta aquí a un personaje muy complicado por la extrema situación y sus continuos diálogos sin réplica al comunicarse continuamente a través del teléfono móvil que salva con nota. Tosar es de esos actores que siempre deben de aparecer a tamaño gigante en el cartel de la película en la que intervengan y por suerte no comparte muchos planos con la ni de lejos tan creíble Goya Toledo (aquí un servidor presentándose al examen de Segundo de Carlos Boyero) pero por ejemplo cruzándose muy brevemente con un Luis Zahera que ya le acompañó en la prisión de la gran Celda 211 y que sigue dando lecciones de credibilidad en pantalla, dando un tirón de orejas a otros miembros del reparto mucho más impostados (véase los actores infantiles o un Fernando Cayo con quizás demasiadas líneas de diálogo grandilocuentes).

En lo que sí innova El Desconocido es en alejarnos de las típicas localizaciones llevándonos al precioso entorno de la ciudad de A Coruña, que por obra y gracia de la plomiza (para bien) y opresora fotografía de Josu Inchaustegui se convierte en un personaje más de la película (ojo al lugar común que acabo de utilizar del tamaño del iceberg que hundió el Titanic), con su centro urbano, su repentina lluvia (uno que es del Norte no puede más que asentir con empatía cuando lo que parecía un soleado día termina estropeándose con el repentino mal tiempo) y sus abruptas costas que le dan a El Desconocido una personalidad propia. Mención también para una más que eficiente banda sonora a cargo de Manuel Riveiro que mantiene la tensión en todo momento y realza los momentos más pausados (el montaje de las llamadas de Tosar o la limpieza de la sangre con la lluvia, dos enormes pequeñas escenas). Una grata sorpresa.

Elvira Mínguez en un momento de El Desconocido
Elvira Mínguez en un momento de El Desconocido

En El Desconocido, en definitiva, ganan por goleada los pros sobre los contras. Una gran cinta de acción, trepidante, ambiciosa en su planteamiento y a ratos brillante, una suerte de cruce entre secuela de acción de Margin Call y El autobús que no podía ir más despacio. He quedado en no hablar del orgullo que da el verla ambientada en Galicia y no en California, y no por un sentimiento patriótico que personalmente no llego a entender sino por el convencimiento de que los escollos presupuestarios innegables cuando se trata del cine producido en nuestro país pasan a un segundo plano cuando se tiene, sencillamente, una buena historia que contar. Sin disculparle las torpezas, pero sin dejar de aplaudir a rabiar sus numerosos méritos.

 
Dirección - 8.5
Guion - 6
Reparto - 6.5
Aspecto Visual - 8
Banda Sonora - 7.5

7.3

El Desconocido es un gran thriller que triunfa por su buen hacer como cinta de acción con un enorme (como es habitual) Luis Tosar al frente. Muy recomendable.

Vosotros puntuáis: 6.98 ( 4 votos)
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Jose Angel Ares
Jose Angel Ares
Lector
25 septiembre, 2015 8:35

Y yo tuve el honor de trabajar en los storyboards de la película. Todos al cine a pasarlo genial con la película!

Miki
Miki
Lector
25 septiembre, 2015 10:06

Una de las que estaba esperando con más ganas este año.
Sólo una cosa, respecto al mantra del cine “español”, lo tiene bien merecido “nuestro cine” (lo digo con toda la mala leche y distanciamiento posible) porque durante muchísimos años se ha dado publicidad y premios a las películas de ciertos directores y cierta corriente “costumbrista” por llamarla de alguna manera, mientras se arrinconaba a otros acercamientos y géneros que, una vez vistos en una autonómica a las tantas de la mañana eran mejores que la que había arrasado en Goya esa edición (este año me apuesto lo que queráis a que, de las tres preseleccionadas, presentan a los Oscar la mediocridad de Felices 140, que sin ser un desastre completo es la peor de las tres preseleccionadas), todo ello unido a que algunos guionistas de “nuestro cine” no sabían escribir diálogos soporíferos y poco creíbles y que cuando surgía alguien nuevo lo que se hacía era esconderle bajo la alfombra (os acordáis de la poca vergüenza que tuvieron al sacar de la ceremonia de los Goya los cortos hace unos años? sólo con ver la lista de ganadores en esa sección se pueden entender muchas cosas). Eso hace que nuestro cine (sin comillas y sin el asco del entrecomillado) arrastre semejante problema (y eso sin meterme en el barrizal de las subvenciones ni en lo declarado por Migoya en su día ni en jardines semejantes). Afortunadamente hace ya unos años que en el cine español se hacen bastantes películas que no parecen españolas y que siga, que yo paso por taquilla con según que directores y guionistas sin mirar críticas ni pensármelo dos veces.

billyboy
billyboy
Lector
26 septiembre, 2015 4:13

Al menos es una alegria que salgamos del paso en las que no se porque casi todas las peliclas estaban ambientadas en madrid (bueno,las que no eran de la guerra civil),vamos avanzando en esto.

Shockbringer
Shockbringer
Lector
1 octubre, 2015 12:56

La ví ayer y diré que la película es buena pero con poco más podría haber sido mucho mejor.
Los actores principales muy brillantes, pero la interpretación de Fernando Cayo y de Elvira Minguez totalmente impostada y deslabazada me sacaba constante de la película.
Tuve la sensación de que en cuanto aparecía la Policía la película caía enteros. Así como en la películas americanas en ocasiones la credibilidad muere ante las constantes flipadas aquí resultaba todo lo contrario: Resulta totalmente inverosímil ver un cuerpo e Policía más inútil e incompetente y eso es un problema directo del guión que consigue prolongar la situación del secuestro a costa de presentarnos una serie de agente que no dinstinguirían a un criminal ni aunque les fuera a disparar a bocarrajo. Por no hablar de un protocolo polocial que tan pronto es de lo más estricto como que deja acercarse al coche a cualquiera.
Me da pena, porque a nivel de medios la Policía no ha reparado en gastos y se nota, cediendo el uso de helicópteros, vehículos y dispositivos, viendo la película como una oportunidad perfecta de promoción y orgullo cuando, como digo por la vagancia del guionista en buscar mejores causas para lo que quiere que pase, quedan a la altura del barro.