manga

Edición original: Dousei Yankee Akamatsu Seven (同棲ヤンキー 赤松セブン) (Akita Shoten, 2021)
Edición nacional/España: Akamatsu y Seven, macarras in love vol 1-3 ( Tomodomo Ediciones. 2021/2026 Pack Serie Completa)
Guion: SHOOWA .
Dibujo: Hiromasa Okujima.
Traducción: Ana María Caro
Maquetación: Nerea Mendéz y Laura Gómez.
Formato: B6, rústica con sobrecubierta. Pack tomos 1 a 3, 576 páginas en B/N. 20,00 €

Akamatsu y Seven, enamorándose a base de hostias

En el manga ha habido todo tipo de personas poco avenidos en el manga. Delincuentes, mafiosos —Santuario, de IKEGAMI Ryoichi/FUMIMURA Sho—, escolares «bandarras» y perdidos por la vida. Desde el mítico Crows, de TAKAHASHI Hiroshi, Tokyo Revengers, de WAKUI Ken, o el más importante de todos, el patético y carismático Onizuka, el protagonista de GTO, de FUJISAWA Tōru.

Son figuras atrayentes para todo tipo de géneros del manga por su dualidad, sus giros o, a ver, para occidentales, lo «exótico» que resulta ver a través de nuestros ojos gente Yakuza o pandilleros, con la indumentaria típica japonesa o «garrulos».

Evidentemente, eso nos lleva al Boys Love (BL a partir de ahora).

SHOWAA
es una de las mangakas más especiales del BL, aunque aquí solo hemos visto esta obra publicada gracias a Tomodomo y en su ámbito de guionista. Normalmente, acostumbraba a ser autora completa y sus obras más famosas eran de un asesino a sueldo con un hijo adolescente —Papa Assasin— y de estudiantes que son una pandilla… ecológica.

En Akamatsu y Seven decide dejar el dibujo a OKUJIMA Hiromasa, un dibujante de seinen y shonen especializado en mangas de mafiosos, delincuentes y gente nada aceptable socialmente, aunque le ha cogido gusto al BL y a cómics con cierto homoerotismo y comedia a raíz de esta serie. Está actualmente con Va-va-vampiros en los baños, también editado por Tomodomo.

La historia comienza con Akamatsu, un estudiante que vive solo y trabaja a medio tiempo. Diariamente va al parque a medirse contra Seven, un chico un poco más mayor que él, al que conoció en ese mismo lugar y con el que combate todos los días, terminando con Akamatsu besando la lona sin ninguna posibilidad.

En una de esas peleas ridículas, Akamatsu se da cuenta de que Seven es un sintecho, o al menos es lo que parece, pues vive en el parque y se dedica a dar de comer a la gente necesitada de la zona con sobras de su propio trabajo, haciendo migas con los críos de ahí.

Poco a poco, esa rutina que vemos avanzada en el tomo y que nos pone en situación con pocas pinceladas es el principal motor en el que nuestra pareja, Akamatsu y Seven, se van conociendo, a través de los puños, las patadas y las caídas al suelo.

A cambio de seguir peleando diariamente, y así es como se quita el estrés y el mal rollo que tiene en la cabeza, Akamatsu decide invitar a vivir momentáneamente a Seven en su apartamento, mientras él se dedica a su trabajo y tienen, de momento, un hogar donde asentarse.

La relación de los dos protagonistas se va expandiendo a partir del segundo tomo, donde vemos que ya son más cómplices más allá de los golpes y las bromas. Van aprendiendo un poco del día a día, las relaciones familiares y el porqué ambos están en sus situaciones actuales.

El misterio de por qué Seven vivía en la calle y de por qué Akamatsu vive solo, sin querer ver a su familia —solo a su tío, que es quien le alquila el apartamento—, está ahí. Y el porqué de ese comportamiento refleja de manera magistral uno de los penosos problemas de la sociedad actual, tanto japonesa como occidental: a quién podemos amar y quién nos puede gustar, al estar condicionados socialmente por nuestro sexo.

Normalmente, en un BL tenemos el problema de que la relación suele ir demasiado rápido, sin cortapisas, en ocasiones con sexo de formas poco realistas y sin tener en consideración los verdaderos sentimientos de la otra persona. Este no es el caso.

Shoowa, que ya lleva tiempo en esto, nos muestra despacio, mediante la rutina, el afecto, el hacer, las miradas, la convivencia y ciertas situaciones con la familia de Akamatsu, cómo él y Seven se van conociendo, haciéndose a la idea de que su amistad va floreciendo de forma gradual en algo más, sin dejar los momentos de patochadas de los dos.

Al final estamos en un manga de Shoowa, por tanto, hay una trama de yakuzas entre medias, homofobia social, personajes jóvenes y rebeldes, algo habitual e intrínseco en nuestra autora. No se achanta en mostrarnos la cruda realidad de la trata de jovenes, las secuelas y el submundo de donde salen.

Si a eso le añadimos el dibujo de Okujima, especializado en lo que he comentado antes, entonces tenemos un BL que se sale de la norma gráficamente hablando. Y ya con las composiciones, la forma de dibujar los rostros tan expresivos y finos y el vestuario de los personajes —mención especial a las pupilas y el pelo, donde Okujima demuestra cómo puede cambiar tanto el sex appeal de un personaje en dos viñetas—, es una maravilla.

Los golpes, la sangre y las situaciones violentas están muy bien coreografiados. No son grandes alardes, pero, al juntarlos con los manierismos y las cafradas de Akamatsu al ser un «pollo sin cabeza» muchas veces, dan una mezcla con el permisivo Seven muy divertida. Es una pareja muy resolutiva o, como diría el propio Akamatsu, «con dos cojones y no se achantan».


Harán lo posible por estar juntos y, si se tienen que dar de hostias por amor, se las darán. Y si esas tortas te hacen caer rendido, lo asumes y vas para adelante con quien te gusta.

En definitiva, tenemos un fantástico BL donde lo que más destaca, y con razón, es el dibujo, uno no muy visto en un manga de estas características, junto ya por fin a un guion de la gran Shoowa en nuestro país y, claro, si te lo saca Tomodomo, pues tenemos una edición estupenda.

Con una traducción de Ana María Caro que es sublime -como todas las que hace-, trata muy bien lo barriobajero y malhablado que es Akamatsu, con frases muy bien traídas al traducirlas a nuestra manera de hablar.

Además, ahora imaginamos que, por falta de ventas y para darle un empujón, Tomodomo vende los tres mangas en un pack por veinte euros. Lo podéis encontrar en su propia página web, donde os podéis llevar un marcapáginas exclusivo, y en vuestras tiendas especializadas.

Que no os eche para atrás que sea un BL. No es lo habitual para la gente que se espera un romance de instituto o alguien adulto y un menor. No. Ya he contado todo lo que lo hace especial y no voy a repetirme. Solo diré que ver a dos tíos besándose no te va a hacer daño; o quizás sí, igual te hace menos hombre, por no tolerarlo, pero allá tú.

Akamatsu y Seven, macarras in love - Vol 1-3

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