Píldoras Nacionales 57: Entrevista a Calo

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RESEÑAS

Soy de pueblo: Manual para sobrevivir en la ciudad, Raquel Córcoles y Marta Rabadán; Ediciones Glénat; 80 págs., color, 13’95 €, edición en catalán y castellano

Aunque este Soy de pueblo arranca como si de un relato se tratase, con escena anticipatoria que despierta la curiosidad del lector en sus primeras páginas, pronto queda claro que en realidad estamos ante aquello que reza su subtítulo: un manual.

Un manual de vocación humorística, nada sistemático ni exhaustivo, pero manual al fin y al cabo por su condición de continuo de instantáneas con las que retratar los tics propios de la modernidad. Una modernidad que -según parece afirmar el libro… siempre desde el humor- tiene en algunos urbanitas provenientes del pueblo a sus más acérrimos valedores.

Así, este trabajo merecedor de la Beca Carnet Jove 2010 Conecta’t al Còmic disecciona las formas y maneras de aquellos retoños a los que la urbe cosmopolita adopta y transmuta para así perpetuarse… y lo hace con una mirada de leve ironia, alejada de la crueldad y del humor negro aunque no del todo inofensiva, que a más de uno transportará hasta alguna terraza de bar en calle concurrida donde gustaba de sentarse con una amiga de confianza y pasar un rato distraído a costa de los transeuntes. Ese es el espíritu que desprende el guión de este cómic: el del comentario femenino y burlón acerca de todo aquello que se pone a tiro… aunque debe reconocerse que hay veces en que clavan su retrato de los modismos del ridículo, como cuando comparan un magazine como FHM y otro como Cosmopolitan y se imaginan como serían dichas revistas si su público diana fuese el del sexo contrario al de ahora.

También el apartado gráfico es muy femenino y participa de esa vocación ilustrativa “de manual”. Líneas de contorno suave, sin variaciones de grosor que confieran tridimensionalidad ni sombreado de ningún tipo, colores planos de poca viveza, gran profusión de planos generales de personajes que parecen posar ante la cámara en escenarios recreados de forma minimalista… características que definen unas ilustraciones que suelen ejemplificar o contrapuntear lo que la voz en off va explicando y donde la narrativa visual propia del cómic más convencional es sólo uno más de los recursos usados por las autoras junto a muchas otras aproximaciones más cercanas al diseño gráfico.

El resultado es simpático y parece estar consiguiendo cierta repercusión entre la gente de a pie, algo nada desdeñable si lo que pretendían sus autoras era despertar la sonrisa cómplice de quien se siente a su lado 🙂

[Entrevista a las autoras en El País].

Desconectados, Calo; Diábolo Ediciones; 124 págs., color, 15’95 €.

Desconectados ofrece la posibilidad de acercarse al personal universo del creador valenciano Calo a partir de dos historias distintas en cuanto a planteamiento y tonalidad, aunque ambas totalmente en sintonía con la trayectoria del autor español que -posiblemente- mejor sepa trabar en sus relatos los vaivenes típicos del mundo de las relaciones afectivas.

La primera de estas dos historias, la que da título al volumen, arranca desde los puertos del humor para, en un viraje progresivo, finalizar su periplo en ribas de marcada melancolia. De hecho, es la vitalidad y el optimismo de la protagonista del relato, una belleza rusa que recurre a los videochats eróticos para sufragarse su estancia en nuestro país (así como todas las vicisitudes que le ocurren mientras desempeña su trabajo), la que condiciona en sus inicios el espíritu liviano y cómico de la narración. Ahora bien, cuando contemplamos cómo la realidad casi inocente de la encantadora Zarinaxxx impacta en la vida de Garrido, un cincuentón aficionado a todo tipo de sexo remunerado, y sobre todo en la de srgarcia, un apuesto tipo de treinta y tantos al que en apariencia nada le falta para ser feliz, es cuando Calo asesta sus mejores golpes y consigue conjurar esas extrañas sensaciones de añoranza, insatisfacción y “ausencia” que, de vez en cuando, acechan a cualquier hijo de vecino. Calo demuestra entonces que sus propuestas no sólo destacan por el atractivo de sus chicas y por su facilidad para urdir tramas románticas de trasfondo gracioso, sino también y por encima de todo por esa innata capacidad de la que hacen gala los auténticos creadores cuando se trata de transmitir emociones complejas, contradictorias y profundamente humanas. Así lo hace en este trabajo donde, también, consigue armonizar de forma notable un discurso visual donde se alterna la perspectiva de pantalla de videochat con la secuencialidad propia de una historieta de encuadres muy estudiados, brindándonos una narración redonda en casi todos los sentidos.

Aviso de Spoiler


La narración en paralelo de las vidas de García y Zarina confluye en esa estupenda tira final donde la confrontación de las dos últimas viñetas lo dice todo.
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Sin embargo, no se acaba aquí la oferta de este cómic, puesto que todavía resta hablar de Rehacer mi vida, segundo relato incluido en el tomo, historieta recuperada de cuando los tiempos de colaboración con la revista Idiota y diminuto y completada por Calo para la ocasión.

Asistimos aquí a un importante cambio de enfoque respecto al cuento anterior: prima el humor por encima de cualquier otra consideración, el relato es fuertemente episódico y el grafismo se acerca más a la caricatura de lo que es habitual en los últimos trabajos del autor. La misma historia es también algo más errática que en Desconectados y avanza se diría que en espiral hacia un desenlace catárquico y divertido que, de nuevo, nos encara con el habitual discurso de Calo: cuando de asuntos del corazón se trata, los seres humanos tendemos a comportarnos de forma incomprensible. Dicho sea de paso, y a pesar del tono marcadamente desenfadado de esta comedia romántica al estilo de Cuatro bodas y un funeral, la tendencia a los extremismos inverosímiles de este tipo de relatos permite que el autor nos ofrezca una bellísima escena en la que dos novios, justo después de haber discutido despiadadamente, permanecen llorando en posición fetal uno a cada lado de la puerta que los separa: mejor imposible.

La escena mencionada
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[Reseña de Bacterias (Calo)].

ZN ENTREVISTA A… CALO

Toni Boix: Te he oído decir que tus historias tienen mucho de improvisación a partir de unos personajes más o menos definidos. ¿Cuáles fueron las respectivas ideas motrices que animaron la creación de Desconectados y Rehacer mi vida?

Calo: Llámalo improvisación o llámalo torpeza a la hora de escribir. A mí me resulta relativamente fácil narrar e inventar diálogos más o menos graciosos, pero me cuesta mucho crear el argumento. Es habitual que rehaga por completo un guión teniendo medio tebeo dibujado.

La idea de hacer Desconectados surgió un poco por desánimo. Mi anterior trabajo, Bacterias, fue el primero publicado por una editorial grande (Planeta), sin embargo las ventas y la repercusión fueron como de una editorial pequeña. Así que para el siguiente proyecto pensé en meter algo de sexo para llamar la atención.

Rehacer mi vida es como una canción, por eso tiene voz en off, un recurso que no me gusta demasiado usar, y tiene textos en plan: “¡Ya está bien de autocompasión! ¡Tengo que recoger los restos de mi naufragio personal!” Pretendía ser como la plasmación en viñetas de una canción pop de amor, o de deshamor más bien.

Toni Boix: Uf, vayamos por partes. Dices que a veces has tenido que rehacer por completo un guión. ¿Por qué motivo? ¿Tiene que ver con el hecho de partir sin un argumento del todo claro, con lo que eso conlleva de riesgo de que la historia acabe careciendo de “alma”?

Calo: Digamos que yo escribo el guión (mentalmente) mientras lo dibujo. Si tardo año y medio en dibujar un libro, dedico todo ese tiempo a madurar la historia en mi cabeza. El riesgo a que aludes no lo veo en absoluto.

Toni Boix: Por otro lado, respecto a lo que comentabas de la escasa repercusión comercial de Bacterias, ¿qué expectativas te habías creado y cómo viviste que no se cumplieran?

Calo: Supongo que por el simple hecho, como digo, de tratarse de una editorial más grande se hace uno ilusiones de una repercusión “mayor”, así en abstracto, sin concretar. Yo comprendo que Bacterias es un libro difícil de vender. Ya lo tenía prácticamente acabado cuando se lo ofrecí a Ricardo (Esteban Plaza). De no ser así habría intentado hacer algo más atractivo.

De todas formas ya tengo asumido que nunca seré un “fan favorite”; si al menos fuera un tío guapo…

Toni Boix: Siguiendo con las temáticas subyacentes en tu primera respuesta, resulta curioso que si en Desconectados querías usar el sexo como reclamo para el lector, el enfoque que le dieses a ese apartado fuese tan “en diferido”, sin que haya ningún tipo de intercambio físico entre los personajes. ¿Fue algo que planteaste así de forma deliberada?

Calo: Claro, es que aunque lo planteara como un recurso de atracción, lo que no quería era hacer porno. El sexo tenía que estar justificado. Y la combinación de sexo e internet me pareció una idea doblemente atractiva.

Toni Boix: ¿Qué te ha hecho pensar que ambas historias podrían casar bien en un mismo libro no teniendo exactamente el mismo tono ni el mismo abordaje gráfico?

Calo: Ambas son historias de parejas condenadas a no estar juntas, a pesar de que seguramente los protagonistas estén hechos el uno para el otro. O no. No lo sabemos, nunca lo sabremos.

Toni Boix: Toda tu respuesta parece teñida de un punto ambivalente que se diría te resulta muy propio. ¿Conceptualmente hablando, te resulta necesario huir de los lugares comunes, estandarizados y herméticos?

Calo: Sí, nos han acostumbrado a que las historias deben tener un comienzo, un desarrollo y un final. Un final feliz, o un final triste. Creo que esto debería estar superado.

Toni Boix: Dado que Rehacer mi vida es un relato episódico que dejaste interrumpido para terminarlo ahora, después de algunos años, me pregunto hasta qué punto tenías ya entonces en mente su final actual o si, por el contrario, tenías previsto que la historia fuese por otros derroteros (de hecho, al principio el protagonista tiene toda la pinta de estar incubando alguna enfermedad de transmisión sexual).

Calo: En este caso sí que es verdad que empecé sin una idea clara. No sabía cuantas entregas iba a hacer, ni por dónde iba a tirar. Cuando desapareció el Idiota y Diminuto (fanzine donde se publicaba) se quedó a medias y sin mucha intención de retomarlo.

Hace ya un tiempo, me decidí a terminarla, pero por unas circunstancias largas y penosas de explicar, los originales con la historia completa estuvieron en paradero desconocido aproximadamente durante dos años, ¡y no tenía copia digital!
Por fortuna los recuperé a tiempo para incluirlo en el Desconectados.

Lo del bulto en la polla es en realidad una morcilla autobiográfica. Resultó ser sólo un grano descomunal que desapareció en pocos días, pero menuda experiencia más molesta.

Toni Boix: Aunque en Zona Negativa llevamos un montón de entrevistas realizadas, creo que este es la confesión más íntima que nos han hecho. Al menos, no creo que nadie antes nos haya hablado de “sus partes”. Mención de Honor. Volviendo al tema, ¿por lo que dices, este libro estuvo a punto de quedarse sin Rehacer mi vida?

Calo: Le dejé las páginas a un individuo para que las escaneara y me las perdió. Con el tiempo, haciendo mudanza las encontró no sé donde y me las devolvió.

Toni Boix: En las primeras páginas de Desconectados me sorprendió que incluyeses sombras mediante masas de negro, algo poco usual en tu grafismo de línea clara. A nivel gráfico, ¿te gusta sorprenderte a ti mismo o, simplemente, es que todavía estás “buscando”?

Calo: Todavía estoy buscando, siempre estoy buscando. Y puede que sea un error, a veces creo que me preocupo demasiado en agradar al lector. Seguramente debería concentrarme más en disfrutar dibujando.

Toni Boix: Pregunta obligada… ¿hacia dónde crees que derivaría tu estilo si te preocuparas menos de agradar al lector y te concentrases más en disfrutar dibujando?

Calo: No sé si cambiaría mucho, pero trabajaría más confiado sabiendo que voy a vender 20.000 ejemplares de mis tebeos. Soy bastante inseguro, de hecho llevo un rato pensando que sólo estoy diciendo tonterías.

Toni Boix: Vaya, pues lo siento pero prosigo abundando en tu abordaje gráfico. ¿La inclusión en Desconectados de bastantes tramas y texturas generadas por ordenador está relacionada con los muchos momentos en los que pareces abocar al lector a una pantalla de pc?

Calo: La inclusión mediante técnica digital de tramas, texturas e incluso de imágenes para los cuadros y detalles para la decoración de los escenarios, pretendía crear la sensación para el lector de que está viendo algo real. Los bordes de la webcam, los botones, todo. El lector tiene que olvidarse de que está leyendo un tebeo y sentir que es él el que está sentado delante de la pantalla hablando con la chica.

Toni Boix: Pero eso choca bastante con tu dibujo, que siendo muy atractivo y fresco, es también muy icónico y se aleja bastante de enfoques más realistas. De hecho, se diría que tu representación de la realidad lo es en tanto en cuanto huye de lo fotográfico. Aunque ciertamente tu dibujo case bien con el marco realista que representa esa pantalla de ordenador, no tengo tan claro que te sean necesarias esas tramas mecánicas si realmente su objetivo es capturar “lo real” en tus dibujos. Asumo que no estarás de acuerdo conmigo pero, puestos a hablar de esto, ¿qué margen crees que tiene tu grafismo a la hora de incorporar elementos de índole hiperrealista?

Calo: No, estoy de acuerdo contigo. Viendo ahora las páginas impresas, eliminaría algunas cosas.

Toni Boix: Ejem, me has dejado sin palabras… A ver… ¿te preocupaban las limitaciones en cuanto a narrativa visual que podía comportarte esa perspectiva de pantalla y el que algunos momentos de la historia aparentasen ser los de un cómic pornográfico?

Calo: La perspectiva de pantalla de hecho me facilitó mucho la narración, al poder separar el texto de la imagen cada vez que me hacía falta. En cuanto a lo pornográfico, creo que el límite que lo define es algo más bien subjetivo. Yo tenía claro que la historia debía tener sexo explícito, porque quería ser lo más realista posible y desde luego tenía claro que no estaba haciendo porno (que no me supone ningún problema; ya lo hice una vez para la revista Eros).

Páginas donde se observa el cruce entre lo icónico del grafismo de Calo y su uso de las texturas digitales
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Toni Boix: Repites otra vez lo del realismo. ¿Por qué esa necesidad cuando tu enfoque está más cercano a la comedia romántica que al documentalismo?

Calo: Parece que asocias realismo con seriedad, yo lo asocio a credibilidad.

Toni Boix: Vale, otro punto para ti. Permíteme ahora el atrevimiento de que te pregunte cómo fue eso de documentarse sobre los videochats eróticos.

Calo: Agradable. Me había pasado un año documentándome sobre maquinaría de obras para un trabajo de ilustración. El cambio fue estimulante.

Lo mejor de todo es que no me tuve que gastar dinero. Como se ve en el tebeo, hay páginas que te permiten ver y chatear con las chicas antes de “ir a privado”.

Recuerdo una chica, rusa, claro. Morena, con un cuerpazo imponente y unos ojos fascinantes. Coincidió que varios tíos le entraron pidiéndole cosas raras. Uno le preguntó si en privado se metía el puño entero por el culo, ella le respondió que con cuatro dedos era suficiente, otro le pregunto si tenía la regla, por lo visto tenía el antojo de ver el tampón ensangrentado. Ante semejante panorama me solidaricé con ella, le dije que por allí había mucho crápula suelto y que yo pensaba que a veces hablar es mejor que el sexo. Ella estuvo de acuerdo. Por lo visto la chica tenía un bagaje sentimental escasamente memorable.

Toni Boix: En esta historia, como en Bacterias, conviven momentos de humor con otros en los que una cierta sensación de fractura existencial de los personajes emerge desde lo más hondo de lo que cuentas. ¿Qué llevas dentro para que te salgan estas cosas?

Calo: Lo que me gusta es escribir sobre personas. Las personas sienten y padecen. Además la tristeza y la melancolía son muy estéticas. Tratar historias dramáticas con sentido de humor es una forma de terapia.

Toni Boix: No estoy seguro de entenderte. ¿Parte de la motivación de tu trabajo parte de esa voluntad terapéutica?

Calo: Claro, ¿hay otro motivo para hacer tebeos? Desde luego no es por la recompensa económica.

Toni Boix: Vale, vale, no sigo por ahí. Volviendo con el tema de las ambivalencias en tus relatos en temáticas y tonos, uno casi diría que zarinaxxx y sgarcia protagonizan relatos totalmente distintos: más desenfadado el de ella, de un realismo ligeramente trágico el de él. ¿Cómo consigues amalgamar esa disparidad de enfoques y de qué manera crees que uno y otro suman en el resultado final?

Calo: Zarinaxxx tenía que ser un personaje con el carácter positivo y vitalista. Srgarcia tenía que ser el contrapunto, se supone que lo tiene todo, esposa, hijo, trabajo, una vida cómoda y sin embargo es infeliz. Es una paradoja.

Los primeros compases de Desconectados, protagonizados por Zarina, están presididos por el humor
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Toni Boix: Dado tu interés por lo real, ¿hasta qué punto crees que esa vitalidad de Zarinaxxx es fiel al perfil de las mujeres que conociste durante la etapa de documentación para la obra y, en especial, al de esa mujer rusa de bagaje sentimental escasamente memorable?

Calo: El positivismo de Zarinaxxx refleja la personalidad de esas chicas tanto como la mía propia. Todos mis personajes tienen algo de mí, incluido los femeninos, yo creo que eso es inevitable.

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“Me llamo Toni Boix y soy un DC-Adicto”. A pesar de que mi niñez esté inundada de Sal Buscema y mi adolescencia de Spirit, Metropol, Cimoc y Zona 84. Porque Zinco me devuelve al redil. Zinco y Wolfman y Perez y Moore y Totleben y Gibbons y Miller y Bolland y García López. Después, el ansía. La escasez. La falta absoluta de alegrías. Mueren las revistas de cómics y Zinco vegeta. Mi ilusión se marcha a hacer las Américas. Suerte del Previews… y de los cómics que se malvenden. Le pido a Raúl López que me deje escribir una reseña en Zona Negativa promocionando Fallen Angel… y el resto es esta historia.
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lavacanacho
23 junio, 2011 18:40

¡Qué grande es Calo! ¡Un saludo, amiguete!
 
Slurps!