Taxi, de Pep Brocal

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1983

Portada Taxi de Pep Brocal

Edición original: Taxi (Salamandra Graphic, 2024)
Guion: Pep Brocal adaptando la novela de Carlos Zanón
Dibujo: Pep Brocal
Color: Pep Brocal
Maquetación: Sergi Puyol
Formato: Cartoné. 184 páginas. 25,95€

En busca de un lugar al que volver.

«Cuando envejeces necesitas tu verdadero nombre, el que usan después de amarte o maldecirte. El que heredaste porque tus padres lo eligieron para ti y solo para ti.»

Además del cómic infantil, en los últimos años las editoriales españolas de cómic han potenciado enormemente la publicación de adaptaciones literarias provocando que primeras figuras del medio se hagan cargo de algunos de ellas. No solo nos encontramos con clásicos como Frankenstein o Soy leyenda, también con novelas de escritores españoles mucho más actuales como El infinito en un junco o Malaherba. Al igual que sucede con Taxi (Salamandra Graphic), el último cómic que ha publicado Pep Brocal (Terrassa, 1967) en el que transforma en viñetas la novela homónima de Carlos Zanón (Barcelona, 1966) aparecida en 2017. No es la primera vez que el historietista e ilustrador catalán se encarga de llevar a las viñetas una obra literaria ya que en su anterior trabajo Libro de las bestias (Bang Ediciones) adaptaba un fragmento de la obra de Ramon Llull Libro de maravillas, un cómic esplendido que por el que acaba de obtener de forma muy merecida el premio Serra d’Or de cómic juvenil de este año.

Al igual que sucede con la novela de Zanón, el cómic de Pep Brocal nos relata siete días y seis noches de la vida de Sandino, un taxista de Barcelona que hace todo lo posible por no volver a su casa donde le espera una conversación con Lola, su mujer, ya que piensa que será el final de su relación por sus constantes infidelidades. Así que opta por aplazar todo lo posible esa conversación comenzando un melancólico e insomne devenir por la ciudad al ritmo de The Clash y del destino de los viajeros que se montan en su taxi. En esa larga e intensa semana que dura la historia, Sandino, apodo surgido del disco de The Clash de 1980 Sandinista por el que todo el mundo le conoce, se envuelto en un asunto turbio donde se mezclan el tráfico de burundanga con una historia de venganza provocada por una de sus infidelidades que le lleva a relacionarse con expolicías, traficantes, dueños de clubes y prostitutas, además de lidiar con los problemas de sus compañeros de trabajo, amantes y familia.

Estamos ante una historia que amalgama con precisión una trama de género negro con un absorbente retrato psicológico de un protagonista increíblemente complejo y cautivador en plena crisis existencial y emocional. Un solitario muy leal pero infiel a su mujer, que se ha convertido en un moderno Ulises perdido y desconcertado que no sabe dónde está su Ítaca ni cual de todas las mujeres de su vida es su Penélope, lo que le ha convertido en un náufrago que da tumbos por una ciudad oscura y llena de bruma, ya que la mayor parte de la historia sucede de noche. La trama transcurre en Barcelona, pero, en lugar de ser un personaje más como sucede en otras obras, su presencia es una constata que está siempre presente, pero sin llegar a estar del todo quedándose siempre al fondo. Aunque no vemos los lugares más emblemáticos de la ciudad siempre resulta perfectamente reconocible y gracias al fantástico uso del color en el que el amarillo y el negro de sus taxis tienen una total preponderancia vemos un perfecto reflejo de la preciosa luz de los atardeceres de la Ciudad Condal.

Como es habitual en todas las adaptaciones, Brocal se toma algunas licencias con la obra original eliminando algunas subtramas, pero sí que conserva la esencia y espíritu de la obra, además de la voz en off del protagonista que nos permite conocer sus pensamientos más íntimos y bucear en su pasado para tratar de entender sus razones para comportarse de la forma en la que lo hace. Esa voz en off también sirve para conectar la obra con la película Taxi Driver de Martin Scorsese, uno de sus referentes más obvios, pero aunque Sandino comparte la soledad y el insomnio de Travis Bickle, se aleje bastante de él y se asemeja mucho más a Marcello Rubini, el personaje interpretado por Marcello Mastroianni en la película La Dolce vita de Federico Fellini que es otra de las grandes referencias de la obra. Sin embargo, esas inspiraciones no provocan que nos encontremos ante un personaje que sea un simple pastiche de otros, ya que tiene entidad propia convirtiéndose en un fiel reflejo de esos perdedores que, aunque están descorazonados, en el fondo no han perdido del todo la esperanza de encontrar una vida mejor de la que tienen.

Aunque Sandino es el eje que vertebra toda la historia, los personajes que pululan a su alrededor también tienen una enorme importancia. En particular, Lola y Verónica, dos presencias fantasmales en su vida que le recuerdan la vida que pudo tener y no tiene; y Natalia que es el sueño imposible que nunca podrá tener. Esta última es el reflejo de ese mundo de las clases pudientes al que los que no tenemos esa posición económica y social solamente nos podemos asomar, pero casi nunca traspasar sus fronteras para quedarnos.

Otros aspectos que tienen importancia en la obra son la música y la lectura, que Brocal integra de una forma muy sutil en la historia de forma que vemos su relevancia, pero sin que se note como algo forzado. Y es que el apartado gráfico resulta absolutamente brillante desde el diseño de Sandino que refleja a la perfección su hastió, desconcierto y cansancio, hasta la atmósfera lúgubre de las noches barcelonesas y los lugares donde habita el lumpen de ciudad que en su peculiar peregrinaje visita Sandino. Esos ambientes de novela negra y la subtrama de las drogas hacen que se pueda encajonar esta obra en ese género, pero, aunque esa trama resulta interesante, no está a altura del retrato de los problemas del protagonista que brillan muy por encima.
Como ya ha demostrado a lo largo de su carrera narrativamente estamos ante una obra impecable con cada plano y decisión gráfica perfectamente implementada de forma que la obra se lee se una forma increíblemente fluida.

La edición de Salamandra Graphic es de calidad con una buena reproducción y un papel de buen gramaje que posibilita que el trabajo de Brocal luzca como se merece.

Pep Brocal es uno de los autores que más alegrías nos ha dado en la última década a quienes buscamos cómics que se alejen de lo habitual gracias a trabajos como Alter y Walter o la verdad invisible (Entrecomics Comics), Cosmonauta (Astiberri), Inframundo (Astiberri), ganadora del Segundo Premio de la Crítica ACDCómic, o Libro de las bestias (Bang) y con Taxi nos ha vuelto a ofrecer una obra compleja, fascinante y muy diferente de sus anteriores trabajos, aunque con una calidad extraordinaria. Un cómic en el que se puede apreciar su personalidad y sensibilidad como autor pese a tratarse de un encargo editorial de adaptar un libro ajeno, pero que sabe hacer suyo. Un trabajo sobresaliente que nos ofrece el retrato de un protagonista inolvidable que está buscando, sin saberlo, un lugar al que volver, aunque no sepa realmente donde se encuentra ese lugar ni con quien quiere estar allí.

Lo mejor

• La construcción de Sandino, tanto en lo psicológico como en lo gráfico.
• El retrato de los personajes que forma parte de la vida de Sandino.
• El uso del negro y amarillo para el color de la obra.

Lo peor

• La trama de género negro, aunque muy bien resuelta, no brilla a la altura del resto de la obra.

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Diego García Rouco
Nacido en Barakaldo en 1977 donde sigo viviendo. Descubrí los cómics en una librería de barrio con Tintin, Asterix, SuperLopez y los personajes de Ibáñez. En 1989 descubrí los superheroes de la mano de Stern y Buscema con el numero 73 de la edición de Forum de Los Vengadores. A estas lecturas se fueron incorporando la novela gráfica y el manga, de los cuales, a diferencia de los superheroes, nunca me cansé. Todavía sueño con ser agente Espacio-Temporal y de Planetary, con visitar mundos de fantasía con el señor T., Philemon, Lord Morfeo, Arale y Thor. Viajar con Reed, Ben, Susan y Johnny al futuro y pasear por el cuartel de la Legión. Recorrer la antigua Roma con Alix y una cantimplora de poción mágica. Buscar Mú, perderme en un viaje al corazón de la tormenta, contemplar el Olmo del Cáucaso mientras paseo por un Barrio Lejano leyendo El almanaque de mi padre. Conseguir beber la sangre del Fénix. Leer, al fin, algún articulo de Tintín y de Fantasio sin que me molesten los absurdos inventos de Gastón. Perderme por las murallas de Samaris, mientras de la pirámide flotante de los inmortales cae John Difool. Enamorado de la chica de los ojos rojos y de Adele. Y cabalgar hacia el amanecer con Buddy Longway, Red Dust y el teniente Blueberry. Con un poco de humo azul en los labios...
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