INTRODUCCIÓN
Con el verano ya asentado y la película de Superman en unos días, damos la bienvenida a julio, un mes que sigue estando repleto de alucinantes novedades. Es la ocasión perfecta, con las vacaciones a la vuelta de la esquina, para leer esta pila de lectura que ahora mismo, por DC, se torna infinita.
Seguimos con la actualidad dcíta de las grapas absolute, que menudo viaje nos están dando. Se vienen dos bibliotecas nuevas, para que, si te preguntan dónde vas, digas ‘a por unas bibliotecas’ y quedes de intelectual frente a los familiares.
Veremos cómo responden Hellblazer y Lantern de John, muy buenas elecciones las escogidas, por cierto. Vuelven las reediciones, como no, con la maravillosa y necesaria Superman Contra el Klan , junto a novedades que se quedaron paradas anteriormente como Batman La era oscura, la historia de Russell y los geniales Allred, junto LaAves de Presa en Premiere de Thompson y Romero.
También llega el típico variado de DC Premiere con series limitadas inéditas como la fresquísima Hielo y Fuego perfecto para leer con el ventilador, un Elseworld y el inclasificable DC Black Label de Batman a cargo de Ward.
Y, ¡cómo no!, Panini, pensando en los niños de la casa —y no tan niños—, reedita Las Aventuras de Superman, perfecto para que se aficionen a los cómics y os arruinéis juntos mes a mes. Y para abuelito también hay, hombre; la editorial piensa en todos con la nueva edición de Las Crisis de Wolfman y el añorado George Pérez.
Así que, bueno, un buen mes con el que no te puedes aburrir, novedades a go gó y calor sofocante a todas horas. Y sin más dilación, comenzamos el Magazine DC.
TITULARES
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• Novedades DC
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• Este mes debes saber
• Destacado
Novedades Junio DC
La Recomendada de Antonio
DC Premiere. Hielo y Fuego: Bienvenidas a Smallville
¿A quién no le gusta una buena JLI/JLE? Mientras esperamos una nueva encarnación que recoja ese legado, con sus buenas dosis de risas, chistes mordaces sobre la cultura reciente, dramas y esa camaradería tan necesaria hoy en día, DC lleva un tiempo sacando miniseries con dúos de ese grupo tan carismático. Ya tuvimos Blue & Gold, con ese dúo perdedor tan maravilloso, y ahora le toca el turno a otro tándem igual de interesante y fantástico. Hielo y Fuego tienen su propia miniserie, ¡y con Natacha Bustos al dibujo!
Un cómic la mar de fresquito, divertido, con ganas de pasarlo bien, y oye, que por fin Tora y Beatriz tienen su oportunidad para brillar. Porque, aunque Tora estuvo soberbia en Blanco Humano, también es verdad que quedó un poco desdibujada.
Así que eso es lo que tenemos: un tomo muy majo que Panini nos trae en formato Premiere, lo que significa un precio ajustado —¡y eso siempre se agradece!—. Perfecto tanto para fans de toda la vida como para quienes quieran conocer a estas heroínas tan diferentes a lo habitual. Además, la acción se sitúa en Smallville, una localización poco común que le da un aire de sitcom, con Ma Kent como secundaria y otras estrellas de este universo tan único que fue la liga del BWAHAHAHA lo cual suma muchísimo.
Encima ya hay anunciada una secuela, todo ventajas oiga. Yo no me lo perdería.
La Recomendada de Jordi Molinari
Sirenas de Gotham: Gatillo fácil

Las Sirenas de Gotham están de regreso. Serie de culto nacida un par de años antes de los Nuevos 52, teníamos a Selina Kyle, Pamela Isley y una Harleen Quinzel que había dejado al fin al Joker, pero que aún no le había llegado el boom una vez volviese a ser Harley Quinn dentro del Escuadrón Suicida, viviendo aventuras como las 3 mejores amigas del mundo mundial. Sus vidas se habían separado inicialmente, pero tras un fallido intento de boda por parte de Catwoman, alejándola de Batman, y un reencuentro entre Poison Ivy y Harley Quinn haciéndose al fin novias, vuelven a juntarse para esta mini-serie a cargo de Leah Williams.
El nombre no se daba únicamente porque ellas tres formasen un grupo, también el tipo de historias. Paul Dini y Guillem March le habían dado un toque picantón a la primera serie regular, y Leah Williams y Mateo Lolli se encargan de mantener dicho espíritu con Sirenas de Gotham: Gatillo fácil. Vaqueros sexys a las órdenes de Punchline, como un remanente de una época no tan lejana donde muchas streamers hacían contenido en piscinas improvisadas, lo suficiente para evitar la censura para beneficiarse económicamente al máximo de aquellos hombres que mantienen vivo el refrán de «tiran más dos tetas que dos carretas».
Por ello, es una obra desenfadada, para disfrutarla sin muchas pretensiones, pero no por ello carente de calidad. Una muestra de ello, es que nuevamente Leah Williams junta a las Sirenas de Gotham para otra aventura más disparatada en estos momentos de la publicación del magazine, así que si este primer volumen publicado por Panini es de tu agrado, mínimo llegará otro en un futuro cercano.
La Recomendada de Carlos Gullón
All In Batgirl #01
Al fin, con esta cuarto volumen de Cassandra Cain como Batgirl, será la primera vez que se publique en español de forma continuada sus historias. Esta serie regular de Tate Brombal y Takeshi Miyazawa nos traen una secuela espiritual de la que es, aún a dia de hoy, la etapa mas longeva de la Justiciera de Gotham.
Lady Shiva ha venido a salvar a su hija, o a que está la salve del propio problema que se ha buscado ella misma, dependiendo de como lo veas. Un comic lleno de acción que sabe respetar que con pocas palabras, Batgirl es capaz de decir mucho.
La Recomendada de Enrique Doblás
All In JSA #O1
Vuelve el primer supergrupo del mundo mundial. No son la Liga ni los 4F ni los Boy Commandos, lo siento, estos míticos personajes son el germen del concepto que tanto nos ha hecho disfrutar a los aficionados al medio. Y si bien es cierto que al principio siempre vivían sus aventuras por separado, por suerte han tenido una moderna historia editorial en la que muchos aprendimos a amarlos. Los hemos visto desaparecer, morir, volver, legar, heredar, triunfar, perder, luchar hasta el último aliento… de todo menos rendirse. Pero el pasado no es suficiente para alabar una serie, lo sé. ¿Y si nombro a Jeff Lemire? Ya nos vamos enterando ¿verdad? Clasicismo entrañable deceíta con un guionista que domina los mitos y las emociones como nadie. Y le acompaña Diego Olórtegui, al que os puedo asegurar que terminaréis adorando. La mezcla de viejos y nuevos miembros, de historia y futuro, está asegurada, tanto como el disfrute de una serie inmortal.

Devin Grayson es una de las primeras autoras abiertamente LGBTIQ+, siendo bocal sobre su bisexualidad desde hace décadas. Debutó en 1997 a través de historias cortas y one-shot de Superman, tales como The Batman Chronicle, Files and Origins y Batman plus Arsenal.
Fue cogiendo cada vez más relevancia cuando el año siguiente se encargaría de las miniseries de Arsenal y de Nightwing/Huntress, pero ese mismo año tomaría una de sus aportaciones más recordadas y queridas, sería la escrita de la serie regular de Catwoman desde el número 54 hasta el 71 donde la mejoróa pasos agigantados siendo el primer cambio real del personaje hasta la que tenemos hoy en día. Ya en 1999 tras la miniserie de JLA/Titans llegaría la escrita del primer volumen de Titanes, la serie que recuperaría a los miembros de los titanes de Wolfman/Pérez tras la reinvención de Dan Jurgens, de quien sólo mantendría a Argent. Este mismo año llegaría también a Marvel para escribir a Viuda Negra, con una miniserie de tres números que continuaría en diversos especiales. Aprovechando esa trama río que quería contarnos, en el inhumans #5 se presentó a Yelena Belova, personaje co-creado por ella.
Paralelamente en el nuevo milenio, Devin se fue encargando de escribir la miniserie de Marvel Knights del Motorista Fantasma y de la serie regular de Nightwing. Tras X-Men Evolution, dejaría un tiempo sus trabajos en Marvel centrándose en DC donde estuvo con Gotham Knights, Shadow of the Bat, incluso tuvo su momento Vertigo en 2001 con la miniserie User y como no, el justiciero de Blüdhaven hasta 2006 en una etapa magistral donde Devin se atrevío con su propio Born Again para el bueno de Dick y aunque cierto es que no pudo terminarla como quiso nos dejó una de las etapas más importantes del personaje, en Wildstorm escribiría Matador un muy competente comic Noir con el que demostraba que tenía vida más allá del pijameo. Tras la salida de las Big Two, que según ella fue que con los cambios de editores se dejó de contar con su presencia, pero sin tener ningún problema específico que le hiciese salir de las editoriales.
Seguiría participando de forma esporádica en IDW, Dynamite y Dark Horse, en cosas como Vampirella o Red Sonja. En Marvel seguiría haciendo algún número suelto, sobre todo en cosas juveniles, como en Marvel Rising. En el ochenta aniversario de Green Arrow y de Robin sería una de las autoras invitadas, así como en el DC Pride de 2022 en la historia de Jonathan Kent. A pesar de que en los últimos años haya desaparecido más, es una autora con un recorrido muy importante y que ha hecho aportaciones permanentes al mundo del cómic, fue una pionera entre los autores LGBTIQ+ y ayudó a construir en la mitología de Batman como pocas autoras han podido hacer.
Desde aquí le desemaos un feliz cumpleaños este mes de julio y le damos las gracias por tan buenos momentos que nos ha dado siempre y la reinvindicaremos las veces que sean necesarias.

Vuelve Hellblazer a las librerías especializadas (y no tanto). Nuestro viejo colega (mejor que no sea amigo íntimo, la verdad) Constantine se asoma de nuevo para repasar su larga y entretenida carrera. Los que tenemos alguna que otra etapa colgada tenemos otra oportunidad de cerrar viejas heridas, incluso ésta vuestra casa.
Porque John Constantine es uno de nuestros favoritos, es innegable. En este artículo tendríamos que hacer un repaso del personaje, pero francamente la dedicación al mismo ya ha sido abrumadora. Así que no se nos ocurre mejor homenaje que ofreceros ese viaje a través de las entradas que tantos compañeros de Zona le han dedicado.

Empezando por una de las mejores, la de Raúl Martín en el lejano 2009, que nos habló de Hellblazer como persona, personaje, trayectoria editorial (incluida la patria), pelis y hasta novelas. Creado por Alan Moore en 1985 dentro de La Cosa del Pantano a petición de Steve Bissette y John Totleben (aunque con cameo sorpresa previo en las Crisis), como el mago más obrero, macarra y picaresco. Triunfaría en cada aparición en la serie del gigante verde, haciéndose el listo y enseñando al protagonista sobre el mundo mágico, hasta ganarse serie propia, germen de la línea Vertigo.
Esta serie arranca en 1988 y, durante 5 maravillosos años, sería conducida por un mismo autor que haría prácticamente propio al personaje, Jamie Delano. De ello, sin olvidar la extraordinaria contribución del dibujante John Ridgway, nos hablaría Ángel García en uno de esos artículos para quitarse el sombrero de “Hellblazer a través de sus autores”. Como decíamos, es la época que definió a Constantine, pues aunque Moore había delineado magistralmente (cómo no) al personaje en unas pocas apariciones, Delano supo exprimir y construir con esos detalles unos andamios que aprovecharían decenas de autores detrás de él

Ese inicio nos regala un atractivo chulillo con mucho pasado misterioso a sus espaldas (aunque a Delano no le temblaría el pulso para desvelarnos buena parte del mismo), a varios de sus colegas también con historia (especialmente Chas) y pocas oportunidades de supervivencia, una Inglaterra rancia en la que la rebeldía asoma a pie de guerra… y magia. La magia como el terror de lo incontrolable, como mezcla de engaño mundano e intervención celestial, como fuerza arrolladora que se cuela entre los resquicios de lo desconocido hasta mirarte desde cada esquina oscura.
En aquella época también se pasó por la colección Grant Morrison, acompañado de David Lloyd, mostrando el lado más paranoico de la olla de grillos británica, y aquella joya que era “Abrázame” de Neil -desliguemos la obra del autor- Gaiman, con nada menos que Dave McKean al dibujo. Y pese a que Delano se marchó después de haber contado todo lo que tenía que decir del personaje, volvería para las postrimerías de la serie con el arte de Jock, de lo que también dimos cuenta.

En 1991 los substituye el irlandés más internacional, Garth Ennis. Se tiraría la friolera de 40 números con el personaje, y eso que para comenzar casi lo mata. Una de las características habituales de éste era el cigarro de Silk Cut en la boca, con lo que el cáncer ronda la cama de nuestro antihéroe. Eso y el Reino Unido (y otros tipos de realeza) más vetusto, satánico y oscuro que podamos ver. Bueno, y Kit, una de las parejas más estables y entrañables de John, también pasaría por su dormitorio. Por cierto, en el único número no escrito por Ennis durante su etapa, Hellblazer #51, John Smith aprovechó para avisar de su bisexualidad.
De nuevo Ángel nos describió esta ronda (creo que este nombre le pega más que etapa) y la de Paul Jenkins, que entre 1995 y 1999 se incrustaría antes de un digno final de Ennis, a través de entrevistas a sus autores. Jenkins se permitiría celebrar el décimo aniversario del personaje con un número especial en el que incluso vislumbraríamos a otro mago, el de Northampton. Aunque su período recibiría otro buen y merecido homenaje de Raúl Gutierrez, que como Constantine, le pega a todo (en este caso, comiqueramente hablando, eh?) y aprovechó los mitos Artúricos para recordarnos también aquel aterrador especial de Delano y Bryan Talbot.

Llega entonces otro polémico, inimitable y talentoso inglés, Warren Ellis, acompañado de John Higgins al dibujo. Cristian Miguel Sepulveda nos regaló una breve pero concisa entrada sobre la etapa, con polémica incluida. Se trata de 10 números viscerales con historias cortas, en los que el autor aprovecha para criticar política y sociedad bajo un tono algo violento y, cómo no, oscuro. Además de recordar o crear nuevos personajes para el elenco la serie.
El siguiente autor sería, para sorpresa de muchos, un americano; el maestro del género negro (y de los vaivenes de calidad) Brian Azzarello. Comenzaría encerrando a Constantine en una prisión americana sin contarnos mucho más, tal como nos comentó Ángel. Esta primera parte de su etapa gustó, gracias en parte al acompañarse del maestro Richard Corben, pero el resto de su etapa, un road trip por los EEUU más profundos, no acabó de convencer.

Curiosamente, Mike Carey, pese a originario de Liverpool como el personaje y disfrutar de mismo de 2002 a 2006, no se encuentra en nuestra lista Zonera. Y es una pena, pues supone una interesante caída a los infiernos de John, en el sentido más literal. Para “celebrar” los 200 números de la serie, el autor lo hundirá en la miseria moral y continuará la tradición de matar a los seres más cercanos de Constantine. Éste, termina por renegar de la magia al final de tan truculento trayecto.
Por suerte para el viejo John, la escocesa Denise Mina le dio un toque más empático. Acompañada principalmente de Leonardo Manco, presentó una etapa dividida en dos arcos separados por un número magistral, en la que se potencia el género negro. Pero en la que, tal como nos contaba Cristian Miguel, cabe el acercamiento a los demás.

Por aquellos entonces se estrena peli del ya perro viejo de Hellblazer. Constantine (2005), de Francis Lawrence y con el rostro de Keanu Reeves, es una versión muy sui generis, por ser generosos. Obviamente atrajo la atención de nuestro equipo, que con el tiempo le dedicó hasta un podcast.
El siguiente en contar las desventuras del mago es otro olvidado por nuestra página. Andy Diggle se quedaría un par de años y sus plots acabarían dando importancia al hermano gemelo (que nunca llegó a nacer) de Constantine, el chico de oro. Líos más propios de cierto líder patrullero, pero que darían juego y finalmente fuerza a la torturada personalidad de John.
Pero la verdadera deuda con vosotros es que no hayamos comentado la etapa final, hasta el 2013 y que abarca del #250 al 300 final, por nada menos que Peter Milligan. Etapón que incluye retiros, boda y funeral, además de los familiares y amigos traicionados y demonios habituales. Un tour de force con la muerte del protagonista y su vuelta, además de sendos intentos de dejarlo todo de una vez.

Ya le hubiera gustado, porque llegan los Nuevos52 y Hellblazer será uno de los personajes más afectados. Se incorpora al universo DC central, nos dejamos de línea Vertigo, y como tal lo encontramos en un supergrupo, la Liga de la Justicia Oscura, y con nueva serie pero con distinto nombre: Constantine.
Tal despropósito que al final no resultó tan malo sí que os lo contamos con pelos y señales. Con deciros que el primer número de la Justice League Dark, por Milligan y nuestro querido Mikel Janin os lo reseñamos no una, sino dos veces. Constantine se acompañaría de Madame Xanadú, Deadman, Zatanna o Shade para derrotar distintas amenazas mágicas al estilo palomitero. Bueno, a lo que llega el guionista o su substituto, el maravilloso Jeff Lemire, que más se parece a una serie de grupo superheroico. En todo caso, un disfrute que reseñó de nuevo Cristian Miguel en su conjunto.

Si para algo sirvió la nueva realidad de nuestro protagonista, fue para darle fama. La pequeña pantalla se hizo eco de ello y Warner Bros le concedió serie propia en el canal NBC. A cargo de David S. Goyer y Daniel Cerone, bajo la dirección de Neil Marshall y con Matt Ryan en el papel de Constantine, como se titulaba el producto. Juan Luis Daza, como es menester, dio buena cuenta de ello.
Pero lo de la serie en papel de Constantine ya es otro cantar. Por Zona nos lo tomamos con ilusión, aunque precaución. Al fin y al cabo hablamos de Lemire, pese a que pronto dejaría a los mandos a Ray Fawkes y Renato Guedes. Pero algo fallaba, quitarle el tabaco (al menos en las portadas), hacerlo políticamente correcto… en fin, por mucho que siguiera siendo oscuro y descarado, se perdía el tono cínico y algo amoral del protagonista.

Hacía falta una sacudida y esta llego de la mano de Ming Doyle y James Tynion IV, junto con un jovencito Riley Rossmo a los lápices. Cierto que el personaje seguía rejuvenecido y en el universo DC, pero al menos se destacaban rasgos más transgresores del propio John (vale, la bisexualidad no tiene por qué serlo, pero siempre es un plus) y de su ciudad. La mimamos pues en edición americana, en española y hasta en reedición… pero no terminaba de convencer.
Llegan nuevos aires con la iniciativa DC Rebirth, que si bien funcionó en otros personajes de la editorial, no fue el caso con Hellblazer. Ni Gustavo ni Cristian Miguel estaban muy convencidos con el 1 USA (si hijo, reseñamos dos veces el mismo exacto tebeo, ganas que teníamos, ya ves), pero fue el primero el que terminó por admitir el desastre. John no acababa de encontrar su sitio, pese a ciertos destellos de calidad.

“¡Tenemos que volver!” que diría aquel. La editorial por fin se da cuenta, y bajo un nuevo paraguas más parecido a Vertigo, el Universo Sandaman (2019), se presenta una nueva serie. Un guionista transgresor británico, no esperábamos menos, se encarga de devolver a Hellblazer toda su gloria. Un magnífico Si Spurrier y un no menos entregado Marcio Takara nos hicieron ver un atisbo del cielo con un argumento tan simple como innovador. Si Constantine ha traicionado a todos sus conocidos, ¿porque no hacérselo a si mismo?
Con el subidón, se coló una mini con autores de lujo, Tom Taylor y Darrick Robertson. Si, ninguno británico, pero los dos con un curriculazo y muchas posibilidades de deleitarnos. Así que Pablo Menendez le dedicó un repaso a la carrera del protagonista y sus autores para calentar motores, mientras que Ángel le dio mucho amor al primer tomo y algo menos al integral de ECC Reediciones. La verdad es que el comienzo auguraba buenas vibras, e incluso Taylor se atrevió a descubrirnos detalles de la inexplorada niñez del protagonista, pero la cosa se iba desinflando hasta un final algo deslavazado.

Pero estamos de suerte, Spurrier sigue al timón del malhablado, cínico, desvergonzado y transgresor mago del pueblo. Acompañado de un magnífico Aaron Campbell en los USA se ha presentado nueva mini dentro del Universo Sandman del sello Black Label, titulada Death in America. Y al bueno de Román de Muelas le ha dado muy buena impresión… Panini, ya que estás reeditando todo el maravilloso y viejo material ¿qué pasa con el nuevo? ¡Queremos Hellblazer!

Es una pena tener que hablar de estas cosas, pero por desgracia, el día llegó. Como sabéis, Peter David nos dejó a finales de mayo, tras una tortuosa lucha contra su enfermedad y el horrible sistema sanitario del país tercermundista de las barras y estrellas fué el detonante.
Después de pensarlo un poco y dejar pasar algo de tiempo, queríamos rendir un pequeño homenaje a este autor que tantos buenos momentos nos ha dado, uno de los más grandes de la era moderna del cómic y la ficción en general.
Un homenaje que hacemos aquí, centrado en sus obras en DC, que tanto han significado para algunos redactores. Así que muchas gracias por todo, David. Da rabia el final, pero tu obra y tu memoria siempre estarán con nosotros. Tu legado es el mayor regalo que podrías habernos dejado a todes.
Aquaman
La primera serie regular con la que muchos nos enamoramos con la escritura de Peter David fue el quinto volumen de la serie de Aquaman. Esta acabaría siendo la segunda serie regular post-Crisis, ya que el segundo y tercer volumen habían sido mini-series, aunque el cuarto volumen sólo había llegado a tener 13 números publicados, mientras que esta nueva etapa llegaría hasta los 76 números y 5 anuales, los cuales Peter David escribiría 47 números y todos los anuales.
Sin duda supo dar con la tecla para hacer funcionar el personaje, algo que no se volvería a conseguir durante décadas – a pesar de una serie regular que se mantuvo durante 3 años – hasta que Geoff Johns recuperó el personaje con los Nuevos 52, si bien con más ganas de marcar su propio legado a costa de ningunear anteriores autores como el propio Peter David, algo que también se reflejaba a nivel editorial.

Pero aquí estamos para hablar quienes si apreciamos su trabajo realizado durante años en DC Comics, donde Peter David dejó sin mano al pobre Arthur Curry, teniendo al Aquaman con un garfio por mano. Eran los 90 y se lo perdonamos, dudamos que nadie se atreviese a burlarse del superhéroe que «habla con los peces», dado que ya desde buen inicio le podíamos ver enfrentándose de tu a tu a macarras como Lobo. Otros personajes como Dolphin o Garth, quien acabaría tomando el nombre de Tempest, también se beneficiaron como personajes al acompañar a Aquaman en sus aventuras.
Que era el autor indicado para la serie ya lo había demostrado años atrás, ya que nos dio una de sus mejores obras a principios de los 90. Atlantis daba muchísimo juego y no había sido explorado aún como se merecía, así que Peter David nos regaló esa fantástica obra titulada Las Crónicas de Atlantis, junto al dibujante español Esteban Maroto.

Aunque muchos intenten sumergir su legado a todo el universo DC, sus obras y sus aportaciones siempre serán imperecederas, como la ciudad-estado de Atlantis.
Supergirl
Si la serie de Aquaman bajo los guiones de Peter David duró por años, su Supergirl llegó a superarla llegando hasta el número 80. Esta si la podemos llamar su serie, pues fue escrita por él de principio a fin. El cuarto volumen fue la primera serie regular de Supergirl post-Crisis, tras un par de series no muy largas en los 70 y 80, y partiendo de la mini-serie donde conoceríamos a la que por aquel entonces, se apodaría como la Supergirl Matrix.
Cuando pensamos en la identidad secreta de Linda Danvers, lo hacemos con la etapa de Peter David en Supergirl, algo que ha perdurado en el imaginario colectivo, siendo referenciado no sólo durante la serie televisiba de Supergirl en CW, sino también en la recién nueva colección de Sophie Campbell. Si bien es cierto que el concepto de Linda Danvers nació en la época pre-Crisis, su identidad y su vinculación siendo Supergirl se la debemos a la serie regular de los 90.

Su relación con Lex Luthor era distinta a la de su primo Kal-El, algo que se acabaría perdiendo cuando años después se haría llegar a la verdadera Kara Zor-El – veremos como Mark Waid encaja su muerte y posterior resurrección en su Nueva Historia del Universo DC -, y porque Geoff Johns haría realidad su sueño de convertir a Kon-El en medio clon también de Lex Luthor. Que nos encanta Geoff, pero repasando las obras de Peter David, no deja de ser llamativo la necesidad de intentar poner su nombre por encima de un guionista al cual le debe mucho como autor.
Durante su larga etapa con Supergirl, además de hacerla crecer mucho como mujer y como superheroína, tuvo que pasar por la aceptación de los padres de Linda Danvers que ella también era Supergirl Matrix, con lo que significaba aquello – ¿estaba realmente Supergirl viva? ¿lo estaba Linda? ¿quien o que era exactamente Matrix? -, en lo que para muchos podría ser el equivalente a salir del armario con tus padres, y que sean capaces de aceptarte tal y como eres – es una metáfora, no estamos indicando la sexualidad de ningún personaje.

De hecho, el cuestionarse que era realmente Linda, y movidas del Cielo y del Infierno, fueron gran parte de su etapa. Primero por la propia temática de la serie, y posteriormente por coincidir con eventos que recorrían todo el universo DC. Uno de sus enemigos más acérrimos y recurrentes fue el demonio Buzz, mientras Linda llegó a convertirse en una especie de ángel, diferenciándose de sus poderes de kryptoniana.
Tras que su serie terminase tras darle el relevo a Kara Zor-El como la «legítima» Supergirl, poco más supimos de Linda y ya no volvió a ser escrita por Peter David, pero no hacía falta, Linda Danvers y este cuarto volumen de Supergirl se había vuelto eterno, no sólo por la calidad sino también por los temas tratados durante años, que siguen siendo vigentes a día de hoy.
Young Justice
Es curioso cómo a veces lo que empieza como una propuesta menor o incluso medio en broma termina marcándonos, ¿verdad? Young Justice lo fue. Serie juvenil con la siguiente generación de sidekicks de la editorial por la que nadie daría un duro, después de todo, era a los magníficos Teen Titans a lo que todos querían llegar a emular alguna vez.
Peter David, con su ya conocido estilo —emotivo, mordaz y profundamente humano— logró crear una familia real, con vínculos, peleas, bromas internas, traumas y crecimiento. También había consecuencias, madurez y crítica social. Young Justice fue como vivir una adolescencia paralela a la nuestra, con superpoderes y trajes pijameros, pero en todo momento sabía cómo nos sentíamos, y no era un señor mayor haciéndose pasar por joven. Estaba todo muy bien retratado.
Bart —Impulse— corriendo sin saber a dónde; Kon —Superboy— rebelándose contra su propia genética y tratando de ser, por fin, humano; Tim —Robin— intentando ser perfecto, pero a la vez con muchas dudas que arrastraría muchísimos años junto a Kon, por el legado que tienen ambos; y personajes como Arrowette, Empress o Wonder Girl, entre otres, dándolo todo por un sitio donde sentirse vistas y valoradas.
David dejó claro desde el inicio que no eran compañeros menores ni niños que buscaban atención. Eran protagonistas de sus propias historias, en un mundo que no siempre les daba el lugar que merecían. Como ha pasado y sigue pasando a muchos.
Young Justice, que aquí nunca se completó y solo vimos 18 números por parte de Norma de 50 que duró la etapa, fue más que un cómic; era un espacio seguro para quienes no encajaban del todo en los modelos heroicos clásicos. Y eso muy pocos lo logran, porque David te podía hacer de todo: aventuras, problemas paterno-filiales, búsqueda de identidad o simplemente niños buscando un lugar en el mundo… pero siempre tenía corazón y los pies en el suelo, reflejando en cada momento las vicisitudes de la época en la que escribía.
Gracias por tanto, Peter. Por esas páginas llenas de vida que Todd Nauck te embellecía y mejoraba todo un mundo. Gracias por la compañía que nos diste.
(D): Christian Ward.
Batman siempre ha sido un imán creativo. Su figura, cargada de traumas, mitos y posibilidades narrativas, atrae como un abismo del que es imposible apartar la mirada. Eso es precisamente lo que Christian Ward nos ofrece: una Gotham agrietada por un terremoto, con un cielo demasiado brillante, donde la locura acecha desde las sombras… y desde Arkham.
En este nuevo relato, Ward —autor total: guionista, dibujante y colorista— no solo homenajea al legendario Arkham Asylum de Morrison y McKean, sino que le inyecta su propio universo visual y narrativo. Gotham parece respirar, enferma y viva, arrastrando a Batman, Alfred y a sus enemigos más icónicos y modernos —demostrando que, con un guionista con buenas ideas, incluso las creaciones menos interesantes pueden brillar— hacia un horror cósmico que mezcla lo íntimo con lo insondable.
La historia se centra en un mal ancestral que despierta en las profundidades de la ciudad. Todo está más violento, más distorsionado, más inquietante. Los Búhos se sienten amenazados. Dos Caras sufre una disociación aún más brutal. Y un niño armado llega a Gotham, decidido a ajustar cuentas. Ward convierte el caos en arte, rompiendo los márgenes, descomponiendo las viñetas, fundiendo su estilo con influencias de McKean, Jones o Basquiat, pero mutándolo hasta formar su propia amalgama. Hay una auténtica obsesión por el detalle, por la voz interior de cada figura. El gionista ama profundamente este universo, y se nota.
Ciudad de Locura es un cómic que merece ser leído, disfrutado y analizado. Una de esas obras que demuestran que, incluso con décadas de historia a sus espaldas, Batman siempre tiene algo nuevo que decir.
Nos vemos en 30 días en un nuevo Magazine DC y disfrutar del veranito.



















Tom Taylor no es estadounidense, es australiane…
Gracias piscolabi, fallo mío, corregido!