Aviso: El artículo que sigue a continuación es un texto muy extenso que trata sobre la historia de la JSA, sus distintos equipos y series a lo largo del tiempo. Sí, es bastante largo; echadle la culpa a Didio… o a ZN por dejarme hacer esto

HISTORIA DE LAS SOCIEDADES

La Sociedad de la Justicia de America (JSA) nació en 1940 dentro de las páginas de All-Star Comics #3, una obra fundamental creada por Gardner Fox, Everett E. Hibbard y Sheldon Mayer. Fue el primer equipo de superhéroes en la historia del cómic y con eso sentó un precedente narrativo que definiría el género durante décadas. En una época dominada por relatos cortos y autoconclusivos, la JSA fue una idea revolucionaria que reunió a varios héroes con historias propias para enfrentar amenazas comunes, como una comunidad heroica.

Hablar de la JSA es, en muchos sentidos, hablar del nacimiento del superhéroe moderno en su dimensión colectiva. Antes de este grupo, los héroes eran figuras aisladas, mitos individuales que representaban ideales de justicia, fuerza o redención. Pero con la aparición de este equipo en All-Star Comics #3 (invierno de 1940) se inauguró una nueva categoría narrativa en la cultura popular, la del grupo como símbolo, como núcleo moral compartido.

La Sociedad no fue solo el primer supergrupo editorial de la historia, sino también un reflejo de una necesidad simbólica en plena II Guerra Mundial al mostrar unidad, cooperación y fuerza colectiva en un mundo en crisis.

El equipo original estaba formado por héroes que hoy en día son figuras casi míticas como Flash (Jay Garrick), Green Lantern (Alan Scott), Hawkman (Carter Hall), Doctor Destino, Sandman, Átomo, Hourman y El Espectro. En su momento representaban lo más potente de la línea editorial de National Publications (Más adelante DC Comics). Curiosamente, ni Superman ni Batman fueron miembros fundadores. Su fama individual los dejaba fuera de esa lógica de colaboración, subrayando que la JSA se basaba en otra idea, la de los héroes que se fortalecen en grupo.

Al principio las historias eran breves y con un tono optimista. Más tarde, con la II Guerra Mundial en marcha, el tono cambió a uno más patriótico, con los héroes convertidos en defensores de la libertad. Las páginas de All-Star Comics mezclaban acción rápida y valores heroicos, con guiones de Gardner Fox y el arte de Irwin Hasen, Bernard Baily o Sheldon Moldoff. Personajes como Hawkman, Jay Garrick, Alan Scott y Doctor Destino se convirtieron en íconos.

Cabe destacar que, a raíz de estos cambios por la guerra, en el número 8 de la serie nació la queridísima Wonder Woman, la primera gran luchadora. Con el tiempo se uniría al grupo. Lo curioso es que, mientras en su propia serie era transgresora, feminista e independiente, con aventuras ideadas por Marston, Elizabeth, Olive Byrne y Joye Hummel más adelante, en la serie coral quedó relegada al papel de secretaria. Un movimiento que, lamentablemente, mostraba claramente el machismo imperante de la época. Aquellas historias de Wonder Woman en su serie regular eran un tesoro adelantado a su tiempo por varias décadas.

A nivel visual y narrativo, esta etapa temprana fue todo un laboratorio de ideas. Los autores experimentaban con la estructura coral, cada héroe enfrentaba una parte del conflicto y al final se unían para resolverlo juntos. Ese formato antológico de misiones fragmentadas se convirtió en una fórmula editorial muy eficaz durante años. Aunque hoy puede parecer arcáica, en su momento era innovador, permitía rotar personajes, mantener la tensión episódica y dar a cada uno su momento de protagonismo.

Con el tiempo las aventuras evolucionaron de ser historias cortas a relatos más desarrollados y continuados. Este cambio reflejaba cómo el medio crecía y cómo el público pedía tramas más complejas. Sin embargo, la última aparición estable del grupo en esa era fue en All-Star Comics #57 (1951), cancelados por la caza de brujas de la época y renombrando la serie en All-Star Western, marcando el cierre de una etapa que había fundado algo más grande que sus propios personajes.

Porque esta primera versión de la JSA fue una semilla, la idea de que los héroes no nacen solos. Se forman en grupo, se complementan, y al hacerlo construyen una herencia narrativa que puede ser retomada, reescrita y transformada. Esa idea, el legado como motor narrativo, será el hilo que acompañará al rupo en sus múltiples resurrecciones. Concepto que Roy Thomas más adelante llevaría hasta límites casi obsesivos.

Durante décadas la JSA vivió en el olvido, con apariciones esporádicas en eventos especiales o en las series de otros personajes. Pero su valor simbólico y nostálgico se mantuvo intacto hasta que en los años 60 llegó una revitalización clave gracias a los cruces con la JLA.

En esa época, con guionistas como Gardner Fox, Dennis O’Neil, Mike Sekowsky o Dick Dillin, comenzaron los famosos crossovers entre Tierra-1 y Tierra-2, donde la JSA y la JLA se encontraban, colaboraban y enfrentaban amenazas comunes. Estos cruces no solo expandieron el multiverso DC (que se presentó por vez primera en Wonder Woman #59 y se popularizó en el ya mítico número The Flash #123, «El Flash de dos mundos«), sino que también apelaron a la nostalgia de los lectores que habían crecido con la JSA de los 40 y 50. Sí, la nostalgia ya existía, no es un invento de los cansinos años 80.

La coexistencia de dos tierras permitió que el legado de la Edad de Oro siguiera vivo dentro de un universo compartido, abriendo nuevas posibilidades narrativas y comerciales. Pero, como suele pasar cuando algo se repite mucho, la fórmula perdió su magia. Por puro desgaste, esos cruces dejaron de entusiasmar y eventualmente la JSA volvió a desaparecer del mapa… al menos por un tiempo.

Paul Levitz y la etapa de All-Star Comics (1976–1978)

En 1976, Paul Levitz —una de las figuras más importantes de DC— como fan del grupo decidió desempolvar el legado de la JSA y relanzó All-Star Comics desde el #58 hasta el #74. Esta etapa duró hasta 1978, cuando, cómo no, la serie fue cancelada (sí, otra vez). Levitz, que hacía doblete como editor y guionista, se lanzó con una idea clara, respetar las raíces clásicas del grupo pero actualizarlo.

Durante esos números, Levitz junto a Conway, Joe Staton, Ric Estrada y Wood, entre otros, tejió historias que cruzaban a los héroes clásicos —ya sabes cuáles— con nuevas caras como la vuelta de Star Spangled Kid, armando un equipo más variado sin dejar atrás un poco el tono desenfocado de la época pero sin pasarse. Eso sí, una de las grandes incorporaciones fue Power Girl, la prima de Kal-El que llegó con fuerza, carisma y una presencia femenina que rompía moldes (y sí, también escotes, que era parte del diseño editorial del momento, y desde aquel entonces su seña de identidad para bien o para mal).

Lo interesante de los guiones de Levitz es que encontraba un equilibrio bastante fino entre acción, desarrollo de personajes y ese amor por la historia editorial que se notaba a kilómetros. En los primeros números (del 58 al 62), la cosa iba de amenazas más bien tradicionales, perfectas para reunir al equipo y ponerlo en marcha. Pero después la trama se fue enredando, tensiones internas, dilemas morales, cruces con otros personajes del universo DC… En fin, una mezcla que daba para algo más que el típico » pegarle al villano de la semana”.

Toda esta etapa no se limitó a mirar el pasado, también puso el foco en que la JSA no era solo un grupo de héroes viejunos de la Edad de Oro sino una institución con peso, con historia viva. Capaz de adaptarse, de pasar la antorcha, de seguir sumando capas. Cosa que se acrecentó al nacer en esas páginas la famosa hija de Batman y Catwoman de Tierra-2, la Cazadora, que en un viaje temporal se hacía amiga de Power Girl y eran las modernas superamigas. Situaciones que el propio Levitz retomaría en los New 52 o Johns en su última iteración del grupo, homenajeando al personaje.

Pero claro, por muy bien escrita o dibujada que estuviera, siempre hay problemas, y más si es una nevada y otros factores estructurales que hicieron mucho daño a la editorial. Lo que se llamaría tiempo después la DC IMPLOSION, que se llevó varias series por delante, y una de ellas fue esta con el número 74. Eso sí, no fue un cierre total, la serie volvió como complemento en los números de Adventure Comics, específicamente en los #461-466.

Ahí ocurrieron varias cosas capitales para el equipo de Tierra-2 y algo inusual para DC, Batman moría —sí, para siempre— y descubríamos que en verdad la JSA se desmanteló por la caza de brujas, como en la vida real, usando una vez más con el grupo el lenguaje meta. Levitz estuvo especialmente inspirado con su despedida del grupo, que como no, con esas historias y otra miniserie que cambió el cómic gracias a una chapa fue la idea que encendió la mecha dorada para que la JSA resurgiera de sus cenizas, pero eso ya lo hablaremos más adelante.

La serie se canceló definitivamente pero dejó abierta la puerta a futuros revivals, reinvenciones y rescates que, con el tiempo, seguirían expandiendo la mitología de la JSA —porque ya sabemos que en DC todo muere y todo vuelve, especialmente si hay legado de por medio.

¡Ahí llegó Roy Thomas, el Biógrafo superheroico con All Star Squadron!.

Previa de All Star Squadron. Debutando en JLA #193

¡Venid con nosotros a Tierra-2, a los años oscuros que transcurrieron entre la II Gran Guerra y el final del mundo con las crisis, a los días en los que la olvidada por entonces tierra fue una de las más poderosas y la vida de muchas mujeres y hombres cambió hasta formar la semilla de la familia moderna que conocemos hoy día como la JSA con All-Star Squadron, con la pluma del brutal y obsesivo Roy Thomas.

Pues sí, como sabéis, después de un tiempo en el barbecho editorial, Roy Thomas se fue a DC al terminar su legendaria etapa en Conan e Invasores. Gozando del mismo planteamiento de esta última serie, se dedicó años y años a ordenar la cronología de los personajes pertenecientes a la Sociedad de una manera obsesiva —pensarían algunos—, cogiendo todos los personajes olvidados de la editorial, dándoles un propósito, un lugar en el mundo durante el conflicto de la II Guerra Mundial y más allá, además de usar a los sidekicks de los héroes de una manera muy inteligente, mostrándolos como héroes propios y aumentando el legado de los héroes primigenios de una manera totalmente magistral.

Rich Buckler, Adrian Gonzales, Don Heck, el incombustible Jerry Ordway eran los encargados de la serie; menciones especiales a algunas portadas ideadas por Joe Kubert que resaltaban frente a la mayoría, el legendario dibujante que seguro Thomas encantado recibió ese regalo, ya que Kubert llevaba desde la Edad de Oro dejando su impronta.

Hawkman, Plastic Man, Wildcat, Dr. Mid-Nite, Al Pratt (el Átomo), Robotman, Johnny Quick, Liberty Belle, Phantom Lady, Johnny Thunder, Shining Knight, Sandman, el Espectro, Starman, Jay Garrick, Dr. Destino, Wonder Woman (Diana Prince), Alan Scott, Firebrand, Hawkgirl, Commander Steel, Tarantula, Guardian y muchos héroes perdidos de la Edad de Oro se fueron uniendo o hacían apariciones como Superman y Batman de esa Tierra que visitaban la serie.

Creando todo un universo en solo 67 números, 3 anuales y una miniserie especial de la JSA, fue lo que duró la primera piedra angular de Thomas. Un trabajo sin parangón que Thomas ya venía haciendo en Marvel pero no a este nivel de detalle. Era tal la precisión quirúrgica para meter todo en continuidad que el último capítulo de la serie es el comienzo del All-Star Comics #3, el primer número donde se fundó la JSA, cerrando el círculo.

La expansión de la Sociedad: Infinity Inc. y Young All-Stars

Durante los 80, uno de los movimientos más potentes del legado concebido por Thomas junto a All-Star fue Infinity Inc., una serie que básicamente se centraba en los hijos, hijas y aprendices de los pesos pesados de la JSA y héroes que no fueron escogidos para el grupo principal (sí, como la legión sustituta de los legionarios). Vamos, la nueva camada recogiendo el testigo. El punto era claro, mantener la conexión con lo clásico pero contarlo de una forma más actual y que encajase con la época.

El enfoque era más emocional, incluso más psicológico, sin dejar de lado lo heroico. Los protagonistas eran los herederos directos, como hemos dicho: Héctor Hall (hijo de Hawkman y Hawkgirl), Fury (la hija de Wonder Woman y Trevor de Tierra-2, que luego daría que hablar en Sandman), Jade y Obsidian (los gemelos de Alan Scott), Nuklón (ahijado del Átomo original), Yolanda Montez (Wildcat), Helena Wayne, la Cazadora (hija del fallecido Batman y Catwoman de esa Tierra), Power Girl (Kara, la prima de Superman que tantos quebraderos de cabeza traería a lo largo de las décadas) y Star-Spangled Kid (como Skyman) , que se había marchado de la JSA junto a otros héroes que más tarde aparecerían.

En cuanto al dibujo, Jerry Ordway seguía incombustible y la participación de un joven Todd McFarlane, antes de su estrellato en la Casa de las Ideas, fue un estreno muy disfrutable. Supieron pillarle el pulso a ese equilibrio entre lo clásico y lo moderno. Visualmente tenía ese aroma a la JSA, pero sin parecer un cómic viejo. Se notaban las ganas de Thomas de hacer algo más actual. Funcionaba, sobre todo porque no intentaba ser nostálgico, sino para construir algo propio desde ahí.

Entonces los cielos se abrieron y las tierras empezaron a desaparecer y colisionar entre ellas. Las Crisis llegaron y desajustaron todo cuanto había en DC. La historia ya la conocemos, fue un intento de simplificar el lío editorial que había en DC en cuanto a continuidad. Se intentó hacer un borrón y cuenta nueva, empezar de cero con los personajes, darles un origen más moderno y todo más cohesionado. Se consiguió, por supuesto, pero la JSA, Infinity Inc. o All-Star dejaron de tener sentido y no cuadraban en la nueva realidad. Incluso Wonder Woman original y su hija —cuyo destino sería llevado en Sandman, como hemos dicho antes— y parte de la JSA también.

Thomas, al verse el percal, decidió un plan muy astuto en el especial Los últimos días de la Sociedad de la Justicia, con David Ross y Mike Gustovich. Tras los eventos de Crisis, los últimos supervivientes de la Sociedad de la Justicia de Tierra-2 se percataron de la amenaza que representaba la Lanza del Destino para Tierra-1 tras el ataque del Antimonitor. Usando la lanza en 1945, Adolf Hitler vinculó el destino del mundo al del Ragnarok de Asgard en un intento de aniquilarlo todo. Pero al final, la Sociedad de la Justicia logró repeler la mítica y ardiente fuerza de destrucción de Surtur, envolviéndolo en una guerra sin fin y salvando la Tierra, a costa del encarcelamiento del equipo.

Resumiendo, la JSA se quedó en un universo de bolsillo, o como querais llamarlo, en un ciclo infinito de luchas y muertes contra Surtur para evitar el Ragnarok. Así, se tenía la excusa de volver cuando la editorial quisiera. Una cápsula del tiempo superheroica. Las Crisis no solo afectaron a Lyta y la JSA, nuestros jóvenes y carismáticos héroes también sufrieron el ajuste multiversal. Infinity Inc. había sido un buen equipo basado en el legado, pero en la nueva continuidad rápidamente se volvieron más irrelevantes que nunca. El grupo se disolvió poco después, ya que su cómic, cada vez más olvidado, tenía aún menos sentido en esta nueva realidad.

Luego, después del terremoto editorial, Roy Thomas no se quedó quieto y volvió a la carga con Young All-Stars (1987-1989). Esta serie venía a llenar el hueco que dejó la desaparición de la JSA de Tierra-2 tras la Crisis. Era un intento claro de mantener viva la llama de los héroes de la Edad de Oro, pero con un nuevo envoltorio y nuevos personajes que hicieran de puente entre el pasado y el futuro editorial.

La fórmula era mezclar reinterpretaciones de personajes clásicos (versiones alternativas de Hawkman, Doctor Destino, Sandman…) con nuevas caras. Había que enganchar tanto a los nostálgicos como a los nuevos lectores, y para eso tiraron de un grupo que funcionaba como una especie de “JSA/Infinity”.

El grupo era casi un espejo de lo que ya no podía usarse tras la Crisis: Iron Munro (Superman), Flying Fox (Batman), Dan the Dyna-Mite (Robin), Fury (Wonder Woman), Neptune Perkins y Tsunami (Aquaman), Tigress (como Cazadora) y muchos otros.

La nueva panda

Al igual que en la primera serie All-Star, Thomas estaba más interesado en pulir la continuidad que en contar historias centradas en los personajes. Dejó de reescribir tramas antiguas en esta serie, pero luego se concentró en conectar la nueva historia de DC con la de personajes de dominio público. Tuvimos la inclusión de Hugo Danner, el Gladiador de Philip Wylie (una de las inspiraciones para Superman), Arthur Gordon Pym de Poe y personajes de Julio Verne. como familiares o antepasados de nuestros jovenes protagonistas, una decisión muy recambolesca por parte de Thomas, la verdad.

La guerra quedó relegada a un segundo plano en esta serie. Aparecían villanos cuando era necesario, pero este libro se centraba mucho menos en los acontecimientos de las viejas glorias. Por supuesto, seguían saliendo de vez en cuando como secundarios ocasionales, pero esto ya no era de ellos. Habían tenido décadas de historias, 67 números solo para ellos y sendos especiales. Esto era otra serie con otros personajes. Y aunque Thomas lo intentó, no dio sus frutos y se terminó cancelando por el poco apoyo de los fans.

La colección tuvo muchos problemas, no solo el desbarajuste que hemos comentado, también los dibujantes y el intentar llegar a una fecha para salir adelante —mencionado por el propio Thomas en las cartas—, pues terminó por sentenciarlo. Es cierto que el arte y el guion en muchas ocasiones eran genéricos, pero aun así era consciente del oficio, entretenían y daban otra vuelta de tuerca al legado. Y nos dejaba ver cómo, con los problemas, salía al paso e intentaba restablecer una línea cronológica a todo el universo. Pero como se ha comentado, no se consiguió y cayó en el olvido después de 31 números.

El final de una era

Un final agridulce para el guionista que, durante más de 10 años, intentó crear una historia real entre los personajes de la editorial, darles savia nueva a los clásicos y entregar a DC todo un nuevo universo de personajes para utilizar y enriquecer más su historia. No fracasó, porque con el tiempo todo volvió a su cauce, pero en ese momento, al final, daba sensación de trabajo perdido.

Los 90. El retorno y su despedida

Habíamos dejado a nuestro grupo en el limbo, luchando contra Surtur en aquel Últimos Días de la Sociedad de la Justicia ¿Recordáis?

En los 90 pasaron varias cosas con los integrantes de la JSA. La primera fue que DC resucitó momentáneamente al equipo en una miniserie de 8 números ambientada en los años 50.

¿Por qué tomar esa decisión estando en un limbo desde hace años? Pues debido a los retrasos en los planes de DC para publicar Impact Comics, un reinicio de los superhéroes de Archie Comics que duró entre 1991 y 1993.

Se decidió dar trabajo a Len Strazewski y a varios de los artistas que se habían comprometido a trabajar en los cómics de Impact y que ahora se encontraban en una situación de espera —Tom Lyle, Brian Augustyn, Rick Burchett, entre otros—. Y permítanme que les diga que esta miniserie de la JSA resultó ser una lectura excepcional.

Esta historia en 8 partes homenajeaba a los primeros cómics del equipo. Cada uno de los primeros números era protagonizado por un integrante, luchando en su pequeño caso, hasta que en los dos últimos se unían y se enfrentaban a la verdadera amenaza de la historia. Como vemos, es una forma de narrar ya desfasada para la época y, a la vez, adelantada.

Leída de golpe, la experiencia mejora exponencialmente. Fue de las pocas aventuras creadas para ser disfrutadas en un TPB o HC, y fue recopilada en 2021 por DC.

Como dato curioso, esta sería la primera vez que al grupo se le llamaría formalmente JSA, y así saldría en la portada del cómic. Ver para creer.

Se terminó 1991 y, con ello, el primer volumen formal de la JSA. Pero no por eso se les olvidó. En el evento Armageddon Inferno de John Ostrander, la JSA se zafó del ciclo sin fin contra Surtur y volvió a la continuidad tradicional. Se integraron de nuevo, volviendo un poco a ser ese quebradero de cabeza, porque recordemos que no existieron después de las Crisis, pero no había tiempo para eso y había que celebrar el regreso de los veteranos.

Nada más terminar el evento, DC le dio otra oportunidad a Strazewski con una, en principio, serie regular que fue cancelada en el número 10, por bajas ventas o quizás por el editor Mike Carlin, que quería jubilarles definitivamente.

En este segundo volumen, nuestros héroes comenzaban su nueva vida después de estar luchando en un bucle. Se aclimataron a la época actual y se juntaron con otros héroes afines de Infinity Inc. Por desgracia, todo se quedó en agua de borrajas, con la historia apenas empezando.

Dos miniseries que merece la pena recuperarse, hecho con oficio y mucho cariño.

Las dos miniseries

En ese mismo momento apareció una obra que, como veremos después, nació en una situación convulsa para la JSA. Hablamos de La Edad de Oro de James Robinson, donde, mirando a Watchmen en el buen sentido —es de las pocas obras que entendió la crítica al medio y la sociedad— creó un Elseworld en el que nos contaban cómo la caza de brujas acabó con el grupo, el comienzo de la Guerra Fría y las complicaciones políticas y morales en un mundo donde Estados Unidos se convertía, para mal, en la primera potencia mundial.

Se trató de un cómic donde Robinson salió muy airoso de su trabajo. Crear toda una obra de esa magnitud, con tantos personajes, tantas tramas y relaciones en solo 200 páginas, es digno de admirar. Y además, hoy día es también un referente gracias al dibujo del veterano Paul Smith, que aquí, con un trazo totalmente depurado, como solo los maestros pueden llegar a crear, nos deja una obra con claras referencias a Raymond —buscado— y todo un conocimiento absoluto de esa década , con un color que lo realza de la mano de Richard Ory.

Ahora bien, este intento de mantener a la JSA viva en la memoria colectiva, incluso si era en universos alternativos como los Elseworlds, acabó no siendo suficiente. Todavía no.

Por eso, DC decidió entonces cortar por lo sano dentro de la continuidad principal, y ahí llegó el catastrófico evento llamado Hora Cero. En esta limitada se intentó borrar todas las injerencias de continuidad que fue arrastrando DC desde que acabaron las Crisis, y entre los damnificados estuvieron, cómo no, los miembros clásicos de la JSA.

En resumen, Hank Hall —el primer Halcón y luego el villano Monarca en Armageddon 2001— se convierte en El Existente tras el fallecimiento de Paloma, su compañera. En el conflicto, mata a varios miembros de la JSA: Doctor Mid-Nite (Charles McNider), Atom (Al Pratt) y Hourman (Rex Tyler). Este último queda luego en animación suspendida dentro de un bucle temporal, lo que crea una especie de burbuja fuera del tiempo. Aunque su destino sigue siendo la muerte, técnicamente queda congelado. Otros personajes sufren cambios. Alan Scott cambia su anillo por otro poder y se hace llamar Centinela. Jay Garrick envejece y se retira, igual que Wildcat o Wesley Dodds. Y luego está el caso problemático de Hawkman, que se fusiona con todas sus versiones y se convierte en una especie de dios-Halcón. Justamente el tipo de errores que el evento pretendía evitar, pero que no hizo más que agravar.

Así que, como vemos, La Edad de Oro fue un homenaje elegante y profundo, y Hora Cero una maniobra editorial torpe que intentó limpiar la casa y acabó dejando aún más caos. Pero por fortuna, una estrella titilaba en el cielo. Dentro del evento, todas las series lanzaron un número cero, donde contaban historias pasadas antes de las primeras apariciones de los personajes —como el mes Flashback de Marvel—. Entre todas ellas, James Robinson estaba llamado a brillar. Y lo hizo con una serie que, sin ser una continuación directa de su primera obra, recogía mucho de su espíritu en Starman.

En vez de traer de vuelta a los clásicos sin más, Robinson decidió explorar el legado desde dentro. El protagonista no era Ted Knight —el Starman original de la JSA— sino su hijo menor, Jack Knight. Un personaje totalmente opuesto a la idea tradicional de superhéroe. Coleccionista de objetos retro, sarcástico, desencantado, con traumas y rencores heredados. Pero era eso precisamente lo que lo hacía interesante. Jack no quería ser héroe… pero acabó siéndolo, a su manera.

A través de Jack, Robinson tejió una carta de amor a los superhéroes clásicos, al legado, al paso del tiempo -En especial con Shade un villano de Flash que mejoró hasta ser totalmente indispenable en el universo DC- y a la idea de que los héroes también son humanos. A lo largo de la serie no solo exploró el peso del apellido Knight, sino que trajo de vuelta a personajes olvidados, no solo de la JSA. También hizo todo un trabajo titánico para devolvernos a los dos Starman anteriores que habían desaparecido del imaginario colectivo. El Starman de Roger Stern y Tom Lyle —Will Payton— y, cómo no, a uno de sus niños mimados que usaría más en el futuro Mikaal Tomas, reconocible ahora por la serie Calle Peligro de King y Fornés.

El británico dotó de profundidad, reconcilió con su historia a personajes y lectores por igual, y les dio una despedida digna o una nueva vida. La serie fue tan inteligente como sentimental, llena de diálogos con corazón, referencias culturales y una construcción de mundo —Opal City— que se volvió casi un personaje más. Si La Edad de Oro fue el cimiento sobre el que se honró el pasado, Starman fue el puente que se tendió hacia el futuro, demostrando que entre la vieja guardia de la JSA aún quedaban muchas historias por contar.

Gracias a estas dos obras de Robinson, se encendió la chispa que se necesitaba para que, años después, volvieran los clásicos héroes de la editorial renovados, mientras en el resto del cómic mainstream lo viejo se había enterrado y se daba paso a la nueva generación renegando del pasado.

El Retorno a la grandeza

Para cuando llegó 1999, quedaba poco para que Starman terminara. Mientras tanto, en el sello Vertigo, la maravillosa historia de Wesley Dodds —el Sandman original— y Dian Belmont, ideada por Matt Wagner y Guy Davis, había llegado a su fin con 70 números. Ambientada a finales de los años 30, fue una serie que era el canto de cisne que necesitaba el personaje. Además, un nuevo Doctor Medianoche iba a nacer de la mano del propio Wagner. Como vemos, las piezas estaban ahí, posicionándose poco a poco.

Antes de continuar con el esperado regreso, hagamos un pequeño desvío para hablar de un autor que os sonará a todes: Geoff Johns. Sí, el que trajo la grandeza a DC con su Green Lantern, Flash, Crisis Infinita, su gran serie de entomología pura que fué Hawkman, donde puso orden al caos de la continuidad que arrastraban los personajes y que luego Venditti, de manera brillante y sin que nadie lo esperara, mejoraría, siendo el canon actual, o la misma JSA. Asistente de Richard Donner y entusiasta de los cómics, había entrado en la editorial dispuesto a cambiarlo todo. Y vaya si lo hizo, para bien y para mal, todo sea dicho. En el caso que nos ocupa, su presencia se inicia con la serie STARS AND S.T.R.I.P.E., un cómic que duró 15 números y comenzó también en 1999 —fecha clave, como veis—. En ella, Johns crea a Courtney, un personaje que le acompañará toda su vida editorial y será parte fundamental de su voz como escritor.

En esta serie se nos cuenta cómo nuestra joven protagonista descubre que su padrastro, Pat Dugan, fue Stripsey, el compañero del Star-Spangled Kid original, el de los años 40 creado por Jerry Siegel. La cosa comienza a liarse. Es un cómic juvenil muy divertido, de esos que hoy hacen mucha falta. La dinámica de Courtney como Spangled —más tarde Stargirl, sí, la de la serie de TV— y su padrastro como sidekick usando al viejo robot S.T.R.I.P.E. es muy disfrutona.

Ahora sí, volvemos con la programación habitual. Después de todos estos antecedentes, en 1999 llegó a las librerías JSA Secret Files and Origins, escrito por Robinson y el guionista de cine y TV David S. Goyer. En este número especial, el protagonismo recae en Wesley en la actualidad junto —atentos— a Cyril «Speed» Saunders, el primer personaje que apareció en el lejano Detective Comics #1 de 1937. El aventurero por antonomasia de la editorial, el hombre de bronce de DC, que luego sería reinterpretado como hermano de Shiera —la primera Hawkgirl— y, por consiguiente, abuelo de Kendra, la actual, que debuta en estas páginas.

Aquí, Wesley se enfrenta a Mordru. Tras haber muerto el Doctor Destino —Jared Stevens, el noventero que se retconeó a sí mismo por Francis Moore y Giften/Alan Grant y no necesitaís saber nada más en serio, huir de esa serie— han nacido tres posibles herederos del manto de Nabu. Nuestro viejo Sandman, sabiendo quién es el elegido, decide suicidarse para protegerle, dejando atrás una vida plena y entregando su legado completo a Sandy, su sidekick. Este acto es la última gota necesaria para que la JSA renazca.

La JSA volvía por todo lo alto de la mano de Robinson y Goyer. Unos números después se uniría el joven Geoff Johns. Robinson dejaría la serie, y el dúo se quedó hasta el #50 USA, donde se cerraban todas las tramas arrastradas en un gran final que daba paso a la nueva generación —Johns— como guionista completo.

Esta nueva JSA era el ejemplo perfecto de lo que comentábamos antes: que lo clásico o viejo no es caduco si sabes cómo utilizarlo y le das un propósito con sentido. ¡Igual que la bondad de Superman! Su esperanza nunca pasará de moda, por mucho que algunos quieran hacer creer lo contrario. Los arquetipos principales de todo héroe, igual que la personificación de lo mejor del ser humano, siempre estarán ahí una vez nos hayamos ido, para otras personas y otras generaciones. Estos héroes son inmortales, nuestra mitología griega, grecolatina o nórdica. Son nuestros dioses contemporáneos, capaces de hacer posible lo imposible e inspirarnos hacia un mundo mejor, aunque suene naif, infantil o ingenuo.

Nuestro antiguo compañero Pablo Menéndez hizo hace unos años una serie de artículos donde desgranaba a la perfección toda esta etapa de la que estamos narrando su origen, así que dejaré que él hable por mí. Es un trabajo que merece ser releído una y otra vez, junto a otros textos que pondré como una bibliografía seleccionada al final de esta entrada.

Después de toda una etapa con la JSA, Johns volvió al grupo después del evento Crisis Infinita, dándonos un nuevo volumen ya totalmente desatado, con personajes de todos los lugares del cosmos de la Sociedad. Incluso creó la Sociedad de la Justicia Infinita, donde tenían cabida personajes de todos los grupos que hemos mencionado anteriormente. Fue tan alta su apuesta que, junto a Mark Waid y Alex Ross, volvieron a Kingdom Come en una aventura que —cierto es— no alcanza la calidad de la miniserie original, pero no deja de ser una historia con su encanto. Por desgracia, esto lastró la etapa.

Johns se marchó y la serie continuó por inercia con guiones de Ordway, Bill Willingham y Jesús Merino al dibujo junto a otros tants artistas, los personajes en su ultima etapa se desgastaron y se decidió terminarla de golpe por el retconeo editorial que todos sabemos. la JSA nunca volvió a existir… o eso creíamos.

La desaparición del grupo y su New Return

Como ya sabemos, los New 52 se llevaron toda una editorial por delante con el reinicio masivo, y entre los más afectados estuvieron la JSA y su microcosmos familiar. Nunca habían existido, no habían inspirado nada; décadas y décadas de historia tiradas a la basura como papel mojado. Fue algo totalmente deplorable: matar toda una historia del cómic solo por hacer más dinero durante los dos meses que duró la novedad.

A Johns le costó años devolver a la JSA otra vez al centro de atención —y su reputación como escritor se había visto dañada—, pero no por ello dejó de intentarlo, aunque muchas veces lo obstaculizaron. Era la época en que ascendía al ala audiovisual de DC. Hizo sus series con sus personajes fetiche e intentó volver a traer al grupo en su obra más polémica y casi redonda: El Reloj del Juicio Final, donde relataba cómo el Doctor Manhattan de Watchmen había causado todos los desajustes que constituyeron los New 52. Pero, al mismo tiempo, Scott Snyder, en su etapa de La Liga de la Justicia, sacó a la JSA del retiro momentáneamente, creando un conflicto que haría retrasar todavía más la llegada del grupo de oro.

Todo eran migajas que nunca conducían a nada. El casco de Jay, Johnny Thunder, el legado en los últimos eventos de la editorial…

Y sin embargo, en medio de ese desorden editorial, surgió una propuesta distinta y muy interesante: la serie del Doctor Destino, escrita por Paul Levitz durante la etapa DC You (2015–2016). Aunque esta encarnación del personaje no formaba parte directa de la JSA clásica, sí rescataba una de sus piezas clave. El yelmo de Nabu. Aquí, el legado pasaba a manos de Khalid Nassour, un joven estudiante de medicina con raíces egipcias que representaba tanto una nueva generación como una conexión directa con las culturas originales que inspiraron al personaje clásico.

Levitz, como gran conocedor del universo DC, optó por un enfoque urbano, multicultural y profundamente introspectivo. Junto al dibujante Sonny Liew, le dieron una estética distinta a la habitual en DC. Colorida, en sintonía con el desconcierto de un joven que se ve arrojado a un mundo místico sin manual de instrucciones. Aunque tuvo una recepción desigual y pasó algo desapercibida en ventas, esta serie fue una prueba más de que el legado de la JSA seguía latiendo, aunque fuera en rincones alternativos y sin conexión directa con los grandes eventos. Un oasis de originalidad y respeto dentro de una editorial que, por aquel entonces, parecía haber perdido el rumbo.

El nuevo Doctor Fate

Hasta que en 2021 —una década desde el reinicio— Jay Garrick aparece formalmente en Flash, se recupera a Stargirl con el propio Johns y Todd Nauck, dejándonos entrever que han estado en segundo plano, pero sin ser vistos.

Al año siguiente, concretamente en agosto, se estrena ya por fin, después de tantas idas y venidas, la línea The New Golden Age, que iba dentro del Amanecer DC —sí, ese viejo estatus editorial que estamos empezando a ver ahora; parecemos la JSA, más vale tarde que nunca—. En este sello se lanzaron varias cosas.

Primero, el especial llamado The New Golden Age #1, que abría la puerta a cuatro miniseries. Las afortunadas fueron Stargirl, cómo no —que ya tuvo antes su especial veraniego en forma de prólogo—, Flash (Jay Garrick) con su hija Judy, Sandman en el pasado y Alan Scott con una historia que ponía de manifiesto y denuncia la ocultación sexual y por ende tu negación del yo en el siglo pasado. Unas historias muy competentes —unas mejores que otras—, pero que daban a entender que el grupo tenía un plan a largo plazo… cosa que jamás ocurrió.

Eso se materializó con una nueva serie de la JSA del propio Johns, con Mikel Janín al principio, llena de problemas en su concepción: retrasos, cambios de dibujantes, historia que resentía su calidad al querer integrarse de forma forzada con otras obras recientes de Johns, y un nulo marketing editorial para promocionar el regreso. Al final, tuvimos 12 números de un regreso que fue un quiero y no puedo, haciendo que Johns se fuera en silencio. Pero por lo menos se marchó dando un final a Courtney. Con ella empezó y acabó todo.

Una pena, pero por suerte esta vuelta ha tardado menos de lo esperado. Ahora sí, después de este extenso artículo sobre la Sociedad de la Justicia y compañía, procedamos a ver qué nos depara la nueva serie en esta maravillosa andadura editorial de Marie Javins, que tan buenos momentos nos está dando.

La última etapa de Johns

ALL IN JSA #1


Edición original: JSA #1-3 (DC Comics, 2024)
Edición nacional/España: ALL IN JSA V1 1 (Panini Cómics, 2025)
Guion:Jeff Lemire.
Dibujo:Diego Olórtegui.
Color:Luis Guerrero.
Traductor:: Gonzalo Quesada.
Corrección:: Enrique Acebes y Marcos Muñoz.
Diseño y realización: Fanhunter y Núria Moreso
Formato: Comic-Book con lomo, color. 72 páginas. 6,50€

Sociedad Infinita

«Somos un equipo. No estas solo. Yo estoy aqui contigo….»

¡¡Ya está aquí! ¡Ya llegó a nuestras manos la nueva JSA en formato tomito trimestral, gracias a Panini Comics.

Jeff Lemire —quien ya ha demostrado conocer a fondo a los héroes clásicos del cómic— regresa a DC para traernos alegría a los fans del grupo, y como en su aclamada obra Black Hammer, vuelve a explorar esos guiones cargados de emoción, conflictos generacionales y homenajes a la tradición. Y como no podía ser de otra forma, lo acompaña el dibujante Diego Olortegui quien no es ajeno a estos personajes y el colorista Luis Guerrero quien le da el empujón necesario al dibujante con su paleta de colores. Un equipo a la altura de las expectativas.

¿Qué nos ofrece Lemire en esta nueva etapa de la cabecera?. Un equipo completamente fracturado en dos líneas temporales. Por un lado, tenemos a Infinity Inc., que ya opera como la nueva JSA, con Obsidian, Quick, Hourman, Wildcat II (Yolanda) y Sandy, todos liderados por Jade. El equipo atraviesa una etapa de declive, donde parte del grupo se vuelve más proactiva, tomando la justicia por su mano y persiguiendo a su archienemigo Kobra, quien ha comenzado a atacarles donde más les duele. Esto genera tensiones internas con los miembros más tradicionales, que buscan mantener intactos los valores fundacionales de la Sociedad de la Justicia.

JSA All In 1
La JSA está de vuelta

Por otro lado, el equipo clásico —con Hawkman, Hawkgirl, Jay Garrick, Alan Scott, Wildcat y el Doctor Destino— se encuentra atrapado en un campo de batalla eterno, una especie de Ragnarok infernal (guiño a Roy Thomas), buscando cómo regresar a casa mientras la Liga de la Injusticia les pisa los talones. Para complicar aún más las cosas, Jakeem Thunder está en coma, sin poder despertar, lo que frustra profundamente a Beth Chapel, la actual Doctora Medianoche de Infinity Inc.

Como podemos ver, hay múltiples frentes abiertos. Lemire nos entrega una historia cargada de acción a gran escala, sacrificios, comprensión generacional y el porqué de mantener un legado vivo. Nos recuerda cómo las viejas glorias aún pueden seguir lanzando ganchos de izquierda, esta vez desde otro enfoque: el de apoyar y guiar a las nuevas generaciones para que sean mejores que ellos mismos. El diálogo de Khalid y Wildcat es de lo mejor del cómic, y eso que Lemire sabe perfectamente qué teclas tocar en todo momento, dando la voz exacta a cada personaje. Un guion complejo, repleto de ideas, giros continuos donde no faltan traiciones, dilemas morales ni esos momentos familiares e íntimos tan característicos del autor.

E Infinity Inc. va con ellos

Puede parecer que hay demasiada información por número, incluso como si fueran dos series distintas (una para cada equipo) que van convergiendo, y sí, es imposible no ver ciertos paralelismos con Black Hammer —la serie independiente de Lemire basada en toda la era dorada de DC, con héroes atrapados en la granja/torre del destino y en pleno conflicto intergeneracional—.

El dibujo del peruano Diego Olortegui, desde su paso por Aquaman: Becoming y Flash, ha evolucionado a pasos agigantados, dejando atrás ese trazo más estático para mostrarse cada vez más dinámico y expresivo. Ha sabido crecer ante los desafíos del guion, y es capaz de ofrecer momentos de acción desenfrenada y cargados de corazón y carisma, sin perder su estilo juvenil ni su habilidad para retratar a héroes carismáticos y sonrientes con gran expresividad. Su narrativa visual, sencilla pero efectiva, destila un clasicismo modernizado en cada una de las viñetas. Rápid, dinámico y contundente como Flash o Solomon Grundy.

Wildcat siempre molando, no lo puede evitar.

Todo esto se complementa de forma excelente con la paleta de colores de Luis Guerrero, quien logra una armonía perfecta. Guerrero, que ya ha demostrado sus habilidades trabajando con cómics de estética retro, domina el grano y la textura que evocan a los años dorados del cómic, como ya vimos en la serie de Flash protagonizada por Jay Garrick.

En definitiva, un arranque maravilloso que, según lo previsto, durará al menos 24 números, divididos en dos arcos argumentales de 12 entregas cada uno, incluyendo entregas de descanso para mantener el ritmo creativo.

La verdad, tanto la JSA como Infinity Inc. no podrían estar en mejores manos. Esperamos que este sea solo el comienzo de algo más grande, no solo para que la serie se mantenga y no termine de forma abrupta como tantas otras oportunidades, sino también para que en España podamos, por fin, completar la etapa inconclusa de Geoff Johns. Y, con algo de suerte, ver recuperadas aquellas miniseries canceladas de los años 90.

Y hablando de Panini no hubiera estado mal un artículo o Dramatis Personae como fichas del Whos’s Who para poder saber quien son los personajes y ayudar a los lectores menos experimentados, hablamos de héroes que no se han vueto a ver en años o sus apariciones han estado inéditas en España.

Lo mejor

• Los grandes heroes vuelven a la acción con un gran equipo creativo.
• Lemire desde el primer momento sabe como manejar a los personajes.
• Olortegui y Guerrero la opción perfecta para tal empresa

Lo peor

• Todo el bagaje que hay que tener para disfrutarla en todo su esplendor.

ENLACES DE INTERÉS

Aniversarios DC – 80 Años de la JSA. Por Víctor José Rodriguez-
Aniversarios DC – 80 años de Sandman. Por Víctor José Rodriguez-
Retro Reseña – La Sociedad de la Justicia 1 y 2. Por Enrique Doblás –
JSA de Geoff Johns. Parte I. Por Pablo Menéndez-
JSA de Geoff Johns. Parte II. Por Pablo Menéndez-
JSA de Geoff Johns. Parte III. Por Pablo Menéndez-
JSA de Geoff Johns. Parte IV. Por Pablo Menéndez-
Doctor Fate de Paul Levitz. Por Pedro Pascual Paredes –
Reseña DC-Sociedad de la Justicia de América núm. 1 de 2. Por Alex Jimenez-
Reseña DC USA Jay Garrick: The Flash #1. Por Carlos Gullón-
Reseña DC USA – Stargirl. The Lost Children #1 de Geoff Johns y Todd Nauck. Por Román de Muelas-
Reseña DC USA – Wesley Dodds – The Sandman #1. Por Román de Muelas-

Aviso: El artículo que sigue a continuación es un texto muy extenso que trata sobre la historia de la JSA, sus distintos equipos y series a lo largo del tiempo. Sí, es bastante largo; echadle la culpa a Didio... o a ZN por dejarme hacer esto HISTORIA DE LAS SOCIEDADES…
Guión - 8.4
Dibujo - 9.3
Interés - 10

9.2

Vosotros puntuáis: 6.94 ( 8 votos)

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sparkyal
sparkyal
Lector
16 julio, 2025 18:32

Me ha gustado bastante este primer número.
Panini acaba de empezar con DC y creo que está haciendo bastante buen trabajo pero creo que una vez pase este comienzo deben ponerse las pilas y hacer más artículos en las colecciones.
DC ha sido publicada en España de manera muy desigual y sería de gran ayuda para nuevos lectores (y para incentivarlos a leer otras colecciones de DC).
DC con ECC fue de más a menos pero en picado y directos hacia el abismo y su publicación en España ha hecho mucho daño.
Y como siempre digo, si lees buenos tebeos te dan ganas de seguir leyendo más y más variado y con All in es lo que está ocurriendo.
Pruebas dos colecciones y con su calidad acabas comprando otras 2 más.
Y teniendo en cuenta lo aburrido que es Marvel hoy día está bien tener el universo DC para disfrutar.

Enrique Doblas
Autor
16 julio, 2025 21:47

Maravilloso artículo, Antonio! No me lo esperaba, quería leer tu crítica de la nueva JSA y me llevo un «resumen» de su andadura al completo. Mis dieses

Linkin Boy
Linkin Boy
Lector
16 julio, 2025 21:52

¿Por qué, DC? ¿Por qué otra serie recomendable? Mi cartera no puede más…

Jaime Sirvent
Jaime Sirvent
Lector
27 julio, 2025 8:05

Interesante recorrido por la historia del grupo. Este tomito va a caer sí o sí. Esto es un no parar.

Saludos.

Jaime Sirvent
Jaime Sirvent
Lector
En respuesta a  Antonio Valdepeñas Torres
8 agosto, 2025 10:59

Tomito comprado,leído y disfrutado. Se lo puse a Enrique en el Wtf, pero no quería dejar de ponerlo aquí que al fin y al cabo es la entrada específica.

Hay unos pocos personajes que no conozco(lo más reciente que he leído de la JSA es la segunda etapa de Geoff Johns tras Crisis Infinita), pero por lo general no me he perdido ni mucho menos al tener ese bagaje previo sobre el grupo y los personajes.

Me parece que Lemire maneja muy bien ambas tramas y a los personajes. El dibujo de Olórtegui sin embargo por el momento no me pasa del aprobado raspado(no me entusiasma cómo dibuja las caras). Con muchas ganas de ir leyendo los siguientes.

Un saludo.

Alan Scott
Lector
17 enero, 2026 20:44

Que hermosura de artículo! Supura amor y cariño por los queridos «viejitos». Lei lo de Johns ultimo pero habia olvidado que estaba al caer lo de Lemire, realmente fue una gran alegria encontrarme con este escrito y reseña. Saludos y agradecimientos infinitos!