Hoy en día, y prueba de ello es esta Half Man de la que hablamos hoy, está muy de moda hablar de relaciones tóxicas. Y lo está, porque la toxicidad en las relaciones humanas ya sean estas sexo afectivas o no, familiares o de amistad, es una de esas cosas que siempre han estado presentes en la vida de casi todo ser humano (o bien en la propia, o bien en la de gente muy cercana nosotros) pero no hemos sido capaces de sacar a la luz hasta que el término toxicidad ha llegado a nuestras vidas.
En el ámbito de la pareja sentimental o de la familia, así como en el de la amistad, la toxicidad suele aflorar de forma más fácil, porque no es tan fácil cortar el contacto con una persona que, por mucho daño que te haga a nivel emocional, estás hasta cierto punto “obligado a aguantar” por la naturaleza del vínculo que te une a ella.
Con este contexto, toca hoy hablar de Half Man, la nueva serie de Richard Gadd a quien conocimos en el año 2024 con la magnífica Mi Reno de Peluche, que narraba los abusos sexuales y emocionales sufridos por el propio Gadd cuando trataba de labrarse un futuro como monologuista, a manos de una mujer que le acosaba y, también de un compañero de trabajo.
Aquella serie puso en el punto de mira a Gadd, que de cómico frustrado con una vida muy difícil en la que había sido víctima de acoso y de violación, pasaba a ser uno de los showrunners televisivos más a tener en cuenta en el momento actual.
Pues bien, alejado de sus vivencias personales y esta vez a cargo de una historia puramente ficcional, pero en la que seguro que hay mucho de experiencias personales del propio Gadd o de sus seres queridos, llega Half Man, mini serie de seis episodios nacida en el sento de la BBC que hemos podido disfrutar en nuestro país a través de HBO Max y que hoy mismo ha emitido su último capítulo.
Half Man
Half Man, en la que Richard Gadd es creador, director y guionista, como ocurría en la ya mencionada Mi Reno de Peluche, si bien en la labor de dirección también están acreditadas Alexandra Brodski (Somewhere Boy) y Eshref Reybrouck (Los amos de la ciudad).
Half Man cuenta la historia de Niall Kennedy (Jamie Bell en su encarnación adulta, Mitchell Robertson en su encarnación adolescente) quien el día de su boda con su futuro marido Alby (Charlie de Melo) ve como aparecen en la misma, de forma sorpresiva su hermano Ruben Pallister (interpretado por el propio Richard Gadd, si bien en las escenas en las que éste era adolescente, es Stuart Campbell quien hace lo propio).
Niall y Ruben llevaban años sin verse, y a lo largo de los seis capítulos que dura Half Man, veremos vía Flashback como se construyó la complicada relación entre estos dos hermanos.
Ya en el primer capítulo, lo que se nos cuenta es que las madres de Niall (Lori, interpretada por Neve McIntosh) y Ruben, viuda la de Niall, divorciada la de Ruben (Maura, a quien da vida Marianne McIvor), comienzan una relación amorosa, viviendo juntas en el piso que Lori comparte con su un adolescente Niall. Sin embargo, pronto llega Ruben a sus vidas, quien viene desde un reformatorio, con un historial muy delicado debido a las malas compañías y a los delitos cometidos en el pasado.

Niall, quien además tiene una relación muy complicada con su sexualidad, rechazando de plano (trauma que arrastrará durante años) una homosexualidad más que evidente, vive con miedo al día que Ruben aparezca en su casa pero, sin embargo, lo que comienza como una relación en la que Ruben manda y Niall obedece, se convierte rápidamente, y al menos al principio, en una estrecha relación de hermanos en la que Niall ayuda a Ruben a progresar en los estudios, mientras que Ruben evita que Niall sufra acoso escolar.

Ello hace que a lo largo de los años ambos hermanos desarrollen una compleja relación en la que Niall no puede vivir sin el apoyo emocional y violento de su hermano, al que recurre para resolver cualquier situación social que se la vida le pone por delante, lo que termina por poner a ambos en una situación muy complicada de cara a un juicio.
A lo largo de los seis capítulos que dura Half Man, de una duración de más o menos una hora cada uno, y siempre intercalando los comienzos en la boda de Niall y Alby con el pasado de ambos hermanos, vamos viendo como ni Niall es tan bueno ni Ruben tan malo, como los dos se aman al tiempo que se hacen daño constantemente y como la toxicidad y la codependencia emocional impregna todas sus vidas.
A nivel de argumento esta serie es una de las más duras que me ha tocado ver. Y es que es más lo que no cuenta, que lo que dice. No veremos en Half Man escenas excesivamente violentas o sangrientas, ni de sexo muy explícito pero constantemente se hará referencia a ellas, o podremos colegirlas tras ominosos fundidos a negro que nos dejan sin aliento.

Pocas veces he visto en televisión una serie que entienda tan bien las complejas relaciones humanas y la toxicidad de algunas de ellas, lo que se consigue con un guion y dirección casi perfectos unidos a un reparto de altura.
En cuanto a la fotografía, la misma está llevada a cabo por Carlos Catalán (Killing Eve) y por Frederic Van Zandycke (El deshielo) quienes consiguen plasmar casi perfectamente la Escocia barriobajera y de pueblos pequeños en el que todo el mundo se conoce en la que transcurre Half Man.
En lo relativo a la banda sonora, ésta está llevada a cabo por Evgueni Galperine (Malavita) y por Sacha Galperine, hermanos que han colaborado juntos en Eva, La familia Bélier y Malavita. Estos dos hermanos rusos afincados en Francia (que también colaboraron en la infame Kraven the Hunter) logran entender perfectamente la vida en Escocia con una música que conecta con el folclore de esas tierras y que de configurar la magistral ambientación de esta serie.
Podría pasarme páginas y páginas hablando de Half Man, de lo mucho que me ha horrorizado a nivel emocional esta serie, pero a la vez cautivado como espectador, pero ello supondría incurrir en innumerables spoilers que he tratado de evitar a lo largo de este texto.
Baste con decir que pocas personas entienden lo peor y lo complicado del ser humano como Richard Gadd quien consigue superarse a sí mismo en esta serie que está un paso por delante de Mi Reno de Peluche, sin que aquella fuera ni mucho menos mediocre.
Un Must que nadie debería perderse.
Dirección - 10
Guión - 10
Reparto - 10
Apartado visual - 7
Banda sonora - 7
8.8
Imprescindible
Half Man se revela como una de las propuestas televisivas más interesantes en lo que llevamos de este año 2026. Un desgarrador relato sobre las relaciones tóxicas familiares que consagra a Richard Gadd como el gran showrunner que es.









Debo decir que, habiéndome gustado mucho «Mi reno de peluche», esta «Half Man» es vagamente decepcionante. La serie no carece de interés, tiene un arranque prometedor y su progresión narrativa es modélica hasta la mitad de la serie. Pero a partir de ahí la trama se abona al exceso y eso termina por perjudicarle. Al igual que en «Mi reno…» los personajes de Gadd se mueven dentro de una gama de grises que los hace más complejos y por ello más interesantes. Gadd evita los absolutos en blanco o negro, no hay un agresor y un agredido, sino personajes rotos en busca de un equilibrio emocional que no son capaces de gestionar. El presunto agresor es capaz de mostrar signos de vulnerabilidad, de fragilidad, ganándose en ocasiones la empatía del espectador pese a su carácter violento. Del mismo modo el presunto agredido, pese a su patetismo, también puede exhibir un carácter manipulador y sibilino, consiguiendo así el desprecio de ese mismo espectador. El problema aquí es que Gadd tiende al exceso. Todo resulta demasiado intenso, demasiado melodramático, incluso el humor resulta desconcertante, y con ello logra que la narración resulte forzada y que su discurso acerca de la masculinidad tóxica caiga en saco roto. No resulta creíble que la larga pelea en la habitación del hospital del episodio 4 no sea advertida por ningún miembro del personal de ese mismo hospital. La escena de la sauna del ep. 6 es tan innecesaria como ridícula. Y la confesión final entre los 2 hermanos en ese mismo episodio resulta forzada y absurda. Es una lástima que esa tendencia de Gadd al tremendismo dramático, que incluso termina por ser sobre-explicativa al punto de tratar de justificar de alguna forma el comportamiento violento de Rubén, acabe por invalidar un discurso necesario. Lo que es incuestionable en «Half Man» es el trabajo de sus actores: tano Richard Gadd como Jamie Bell están espléndidos y se esfuerzan por dotar de humanidad dos personajes que bordean el extremo. Y los jóvenes Stuart Campbell y Mitchell Robertson, versiones adolescentes de ls protagonistas, no se quedan atrás. Pero su final, abrupto y confuso, deja con la sensación de histria inacabada, de cabos sueltos que necesitan ser explicados.
Me ha encantado tu crítica Raúl y estoy muy de acuerdo con ella. Actuaciones maestras, en temas realmente complejos ( como lo es el ser humano en sí mismo.) que nos dejan escenas que te dejan sin respiración.
Esa escena del hopital, de la carcel, ese final, entre muchas otras, se te quedan en la memoria y abren un melón sobre la salud emocional de los hombres, en el que muchos se pueden ver reflejados.
Hacía mucho tiempo que no veía en mis amigos tanta necesidad der ver una serie juntos y de desear que llegue el próximo episodio.
Y para los que piensan que el final es confuso e inacabado…supongo que hay gente que necesitan que le expliquen que 1 + 1 son 2 y encima habiendo visto el resto de la serie.
Pero supongo que para gustos están los colores y que a muchos les gusta quejarse por cualquier cosa