AQUELLOS MARAVILLOSOS AÑOS
«Ya no respondo a ese nombre, hombre de hoajalata.»
Regresamos a hace diez años con una nueva reseña de la recopilación en formato Marvel Saga TPB de la etapa de la versión de Lobezno del Viejo Logan en el universo Marvel principal, que siguió a la muerte del Logan que todos conocemos y a los líos multiversales de las últimas Secret Wars. Esta aventura comenzó con Brian Michael Bendis llevando a Logan de paseo por el Mundo de Batalla, y más tarde fue Jeff Lemire el que cogiera el testigo para el principio de la cabecera como serie regular. Con este tomo, la etapa de Lemire al frente llega a su fin después de 24 números con un homenaje a todo el pasado editorial del personaje. Sin más dilación, veamos cómo lograba el autor despedirse de la cabecera y si fue capaz de clavar el aterrizaje.

La trama de estos seis números nace de lo que pudimos leer en el tomo anterior, cuando una Jean Grey poseída jugaba con la mente de Logan, transportándolo de vuelta al Yermo del que vino. Después de la revuelta en el espacio hay un pensamiento que no abandona a Logan, el recuerdo del nieto de Bruce Banner con el cabalgaba hacia el horizonte al final de la historia original. Mientras que él ha encontrado una vida en una nueva Tierra el bebé que juró proteger se quedó atrás, y ahora está dispuesto a ir a recuperarlo. Los primeros dos números del tomo muestran a Logan buscando la manera de llegar a su antiguo hogar, mientras que los cuatro siguientes narran sus aventuras a lo largo del tiempo en busca del niño.
El guion de Lemire resulta algo decepcionante de cara al final. Durante toda la etapa Logan ha estado debatiéndose entre buscar volver a tener la vida que conocía e integrarse en el mundo en el que se encuentra, decantándose típicamente por lo segundo. Después de un último giro, la determinación de Logan por regresar al Yermo que encontramos en este tomo tiene sentido después del tomo previo, pero la ejecución deja bastante que desear. La trama dice poco de Logan que Lemire no haya tratado ya con anterioridad, y después de un par de entregas de planteamiento se limita a una recopilación de mejores momentos que el lector realmente no va a conectar con esta versión del personaje. En general, no hay una lección nueva que Logan aprenda o una reflexión adicional que surja como consecuencia de este paseo por su historia, que acaba siendo poco más que un escaparate.

En el dibujo se echan en falta los lápices de Andrea Sorrentino, que deja paso a Filipe Andrade y Eric Nguyen. Andrade es un viejo conocido en la cabecera, al haberse encargado de otro arco de dos números antes. En esta ocasión creo que brilla más su estilo con respecto a la última vez, destaca en especial su forma de representar a los personajes, con figuras de proporciones algo exageradas y rasgos angulosos, de un corte más europeo que lo que cabría esperar de la industria superheroica norteamericana. Por su parte Eric Nguyen se encarga de las últimas cuatro entregas de Lemire en la cabecera, siendo el responsable de plasmar toda la vida de Logan. Su estilo me parece menos atrayente que el de Andrade, y algo más inconsistente. Combina viñetas y páginas con una composición atractiva y unas figuras expresivas con otras menos detalladas y pobladas por personajes que resultan menos creíbles.
En definitiva, un final que no está a la altura del resto de la etapa. Durante veinte entregas Lemire ha sabido hacer bailar a este viejo Logan con historias que le hacen rememorar su pasado al tiempo que le enfrentan a conflictos que no habíamos visto con anterioridad, pero para el arco final parece desinflarse, casi rendirse. Hay una sensación que domina la lectura de este tomo, y es la de que no está ocurriendo nada en realidad. Logan se pasea por su vida sin poder intervenir mientras el lector es testigo de momentos potentes que ya conoce sacados de su contexto. Sin Sorrentino en el arte, la creatividad en ese apartado también parece resentirse. Parece haber un esfuerzo por parte de ambos artistas por emular parte de la estética de la serie característica del italiano, pero no pasa de cuestiones superficiales.
Lo mejor
• La primera historia.
Lo peor
• La segunda historia se siente anodina.
Decepcionante
Guión - 6.5
Dibujo - 7
Interés - 6.5
6.7
Un final que no está a la altura del resto de la etapa.








