Edición original: Marvel Comics – noviembre 2025
Guion: J. Michael Straczynski
Dibujo: Sean Damien Hill, Ron Lim
Entintado: Jay Leisten, Roberto Poggi
Color: Alex Sinclair
Portada: Pete Woods
Formato: Tebeo en grapa de veintiocho páginas

Retornos y aniversarios

Hace unos meses se anunció en todos los medios especializados en materia de tebeo -éste incluido- que Brian Michael Bendis retornaba a la casa de las ideas. Esta noticia ha servido para dar pie a una sucesión de debates en esas barras de taberna digitales que son las redes sociales. Sin embargo, más allá de la devoción o desafección hacia el autor que motivan las reacciones positivas y negativas, hay otro tema de discusión que no es precisamente nuevo: el de las segundas etapas. La razón de que mencione tal posible objeto de debate ha venido dada porque en el tebeo que hoy toca reseñar la firma literaria corresponde a otro buen señor que hace casi un cuarto de siglo causó sensación en su paso por la casa de las ideas: John Michael Straczynski.

Quienes a principios de siglo anduvieran ya abducidos por el vicio de la viñeta pijamera recordarán que el señor Extradegüisqui firmó junto a John Romita hijo una interesante etapa en la cabecera principal de la escudería arácnida. Cuando el guionista, bien conocido en la pequeña pantalla por sus labores de guonista, desembarcó en la colección, el chiringuito del trepamuros blaugrana llevaba varios años como la barca de Remedios Amaya, a la deriva. El resultado fue el de unos años en los que Spidey volvió a resultar interesante, aunque el final, ya sin los poderosos lápices de un JRJR en estado de gracia, no estuvo a la altura. Cambios de última hora, imperativos editoriales y la decisión, aún hoy controvertida, de cargarse una de las piezas esenciales de la continuidad arácnida, como era el matrimonio con Mary Jane Watson, supusieron un final amargo para un principio dulce. JMS también trabajaría en otros proyectos relacionados con Thor o el Escuadrón Supremo, pero de nuevo, los prometedores inicios se vieron interrumpidos con la marcha del guionista. Su paso a DC, anunciado a bombo y platillos, se tradujo en unas aportaciones poco relevantes. Quizá por eso tengo la sensación de que su regreso a Marvel no generó un interés que se pueda considerar excesivo.

Son bastantes los casos en los que un autor retorna a la empresa en la que ganó fama y fortuna y en muchos de ellos se puede traer a colación la máxima cinematográfica de que segundas partes nunca fueron buenas. Ahora bien, esta regla general tiene en el propio séptimo arte las excepciones que la ponen a prueba y esto también puede extrapolarse al ámbito de los tebeos. Así, Frank Miller veló sus primeras armas como autor completo en la renqueante colección de Daredevil y retornó a ella para darnos junto a David Mazzucchelli la mítica Born again. Jack Kirby volvió por la puerta grande a la casa de las ideas y si bien esta segunda etapa no le brindó los laureles de la primera, dejó conceptos como el de los Eternos o tebeos tan particulares como Las batallas del bicentenario -una obra conmemorativa como ésta que se trata aquí-. John Byrne volvería a Marvel en dos ocasiones y en ninguna pudo alcanzar el nivel de popularidad e influencia que había conseguido en la primera con los Cuatro Fantásticos o Alpha Flight. Por cierto, que el amigo Pataletas ha demostrado con su Elsewhen que el regreso al hogar no es una tentación de la que sea fácil escapar. Por su parte, un guionista como Steve Englehart, que en los setenta había hecho interesantes aportaciones a la causa de los pijamas tanto en Marvel como en DC, volvió en los ochenta para firmar algunas propuestas que pasaron a la posteridad como ejemplos de tebeo divertido por motivos no buscados. En otros casos, es el propio autor el que cierra la puerta después de irse, al considerar que ha dicho y hecho todo lo que podía. Es el caso de Walter Simonson, al que se ha planteado en varias ocasiones la posibilidad de retornar como cronista de las sagas de Thor, pues es quien para muchos (entre los que me cuenta) ha sido el responsable de la etapa definitiva del dios nórdico. Fuera de concurso tenemos a Chris Claremont, el patriarca mutante, que volvió dos veces y al que todavía hoy se tienta para volver a capitanear la nave patrullera.

Personalmente, creo que estos retornos pueden ser tanto una oportunidad para ver si el perro viejo ha aprendido trucos nuevos, si el autor veterano mantiene el pulso que le hizo célebre. Por otra parte, creo que pueden ser un indicio preocupante cuando se intenta echar mano de artistas que se dieron a conocer largo tiempo ha. La apelación a la nostalgia puede denotar el envejecimiento de la audiencia; la recuperación de nombres ilustres puede suponer la incapacidad para convencer a nuevos talentos que no quieren trabajar para empresas que tienen una merecida fama de cicatería con los derechos de autoría; mismos creadores, mismos personajes, mismas historias, en definitiva. En todo caso, no deja de resultar llamativo que un guionista como JMS haya quedado para un tebeo como éste.

Mamá cumple cien años

En justicia, hay que reconocer que los comics conmemorativos pueden ser perfectamente prescindibles y su contenido, olvidable. Sin embargo, el ya mentado Batallas del bicentenario es un buen ejemplo de lo contrario: un formato especial, un autor de primera fila como Jack Kirby y un personaje que simboliza el espíritu de la nación. Ha pasado medio siglo desde entonces y hay que celebrar un nuevo cumpleaños, como acontece con todas las cifras más o menos redondas. ¿Está este 1776 a la altura? Para empezar, los formatos son distintos; para seguir, las premisas son diferentes, pero para concluir, me temo que esta primera entrega de la miniserie no augura nada particularmente bueno.

La historia que se presenta no es precisamente original: un viaje en el tiempo para salvaguardar la historia conocida. El grupo de viajeros está compuesto por una selección de héroes marvelianos y el evento a proteger la revolución que dio origen a la fundación de los Estados Unidos de América. La amenaza a la continuidad viene de la mano de Morgana le Fay, la hermana de Arturo Pendragón, lo cual tampoco es ciertamente original. No es la primera vez que una premisa más bien trillada sirve para contar una historia interesante, pero este primer capítulo no invita precisamente al optimismo.

Por una parte, hay que tomar en consideración el hecho de que el funcionamiento de los viajes en el tiempo y los cambios en la línea obedecen a unas reglas que aquí son pasadas por alto, habida cuenta de que las manipulaciones de Morgana no van a crear una realidad alternativa, sino a alterar la principal. Esto en sí mismo no es negativo, porque en honor a la verdad, las normas han sido alteradas por el sacrosanto poder de la oportunidad, teniendo toda suerte de ejemplos sobre las distintas maneras en las que se aborda el desplazamiento cronológico en los sesenta y cinco años de historia de la Marvel contemporánea. La necesidad de detener a le Fay es debatida, por cuanto uno de los héroes seleccionados para la misión plantea la posibilidad de que el cambio de la historia lleve a un presente mejor. Dado que estamos en un tebeo dedicado a conmemorar el bicentésimo quincuagésimo aniversario de la fundación de los Estados Unidos, esta hipótesis es rápidamente descartada. La misión comienza y con ella el relato de la Revolución Americana en versión Marvel.

Un tebeo prescindible

Teniendo en cuenta que éste es el primer capítulo de una serie limitada y de que estamos ante un tebeo muy particular, hay que decir que lo mejor que puede decirse de él es que es, como mucho, mediocre. Para empezar, la historia propuesta está muy lejos del nivel de las que Straczynski llegó a escribir en sus mejores tiempos en la casa de las ideas. Para seguir, el apartado gráfico es bastante mejorable. Dos dibujantes se reparten la labor, distribuyendo sus aportaciones entre el presente y el pasado y hay que decir que el mejor de los dos es el veterano Ron Lim.

Si a lo anterior se le añade el hecho de que se trata de una revisión en tono pijamero del nacimiento de la nación donde Marvel Comics tiene montada su chabola, el resultado es un tebeo que no pasa, en el mejor de los casos, de ser una curiosidad.

Edición original: Marvel Comics – noviembre 2025 Guion: J. Michael Straczynski Dibujo: Sean Damien Hill, Ron Lim Entintado: Jay Leisten, Roberto Poggi Color: Alex Sinclair Portada: Pete Woods Formato: Tebeo en grapa de veintiocho páginas Retornos y aniversarios Hace unos meses se anunció en todos los medios especializados en materia…
Guión - 5.5
Dibujo - 5
Interés - 3

4.5

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