DC ON FIRE
«The nuclear man descended from the heavens.»
Creado por Gerry Conway y Al Milgrom en Firestorm, the Nuclear Man #1 de marzo de 1978, Firestorm aparece como reflejo al miedo por al peligro por la proliferación de centrales nucleares que marcó a la sociedad americana.
El concepto es literal: fusiona a dos hombres en uno. Por un lado, Ronald «Ronnie» Raymond, estudiante de instituto, impulsivo y atlético. Por otro, el profesor Martin Stein, físico reconocido y mente analítica. Atrapados en la explosión de un reactor experimental, ambos se convierten en una única entidad superpoderosa.
Ya fusionados, Ronnie controla el cuerpo y Stein queda como una conciencia en su mente, aportando el conocimiento científico. Esa tensión es el eje del personaje: juventud contra experiencia, impulso contra razón.
Visualmente es inconfundible. Conway y Milgrom le dieron cabello de fuego nuclear, traje amarillo y rojo, y un aura de energía atómica. Su poder principal es la transmutación de materia inorgánica a nivel molecular: puede reestructurar elementos a voluntad. Además, vuela, lanza energía nuclear, tiene intangibilidad limitada y fuerza sobrehumana.

Como personaje, Firestorm mezcla varios clichés del género: el héroe adolescente, el científico, la ciencia ficción dura y la más laxa. Ha tenido una presencia constante, aunque algo irregular en DC, y ha formado parte de la Liga de la Justicia en distintas etapas. El propio Conway escribió una serie del personaje que llegó a los 100 números. También Ostrander escribió una parte de esa colección.
Tras la muerte de Stein, Ronnie se fusionó con Mikhail Arkadin y después con Jason Rusch en los 2000, actualizando el concepto para nuevos lectores.
En The New 52, DC cambió el origen: Ronnie y Jason son dos adolescentes que se transforman en Firestorm por separado y tienen que unirse para estabilizar la matriz.
Su muerte en Crisis de Identidad marcó un hito. Fue silenciosa, casi invisible, y destacó justo por eso en un género acostumbrado a muertes grandilocuentes e inverosímiles.

En la nueva DC que recupera conceptos añejos, Javins recupera la idea del recientemente desaparecido Gerry Conway para dejar que Jeff Lemire y Rafael de la Torre nos den su propia versión…
… y nos traen un reinicio.
Lemire y de Latorre vuelven a explicar la historia de Firestorm en un ejercicio eficiente, pulcro, preciso, moderno y eficaz. Quitando al personaje todo el lastre de ser un personaje de los setenta y todo el tejido adiposo de las narrativas añejas, dando verosimilitud y coherencia a un origen tan deudor, no solo de su época, si no de las décadas anteriores.
El oscuro y terrible relato que dibuja un personaje potentísimo en su papel heroico, con una estética atemporal pero quizás demasiado agresiva.
Será casualidad, pero el temor nuclear ante el trumpismo rampante en un mundo al borde del colapso, supone un nicho perfecto para este amenazador personaje radiactivo que pone los pelos de punto con su mera presencia. Su dualidad de héroe salvador-peligro atómico emerge con su presencia morbosa y peligrosa.
No es que sea un antihéroe, que mezcla el bien y el mal. Aquí se mezcla el bien con la destrucción global.
Lemire escribe un guion eficaz, preciso, minimalista de guionista ya veterano que se las sabe todas y sabe tocar las teclas justas, con diálogos precisos y una narrativa planificada al dedillo, construyendo un cuento de terror en el que subyace el peligro de un poder que puede perder el control. Una metáfora del peligro que estamos viviendo y de la fragilidad del equilibrio actual. A buen entendedor…
de Latorre da la replica perfecta al guion, plasmando un mundo arrasado y al limite por un poder que supera la capacidad de contención. El ilustrador juega con el espacio de las viñetas para dar sensación de vacío, soledad, devastación y peligro. Es de valorar el cambio de registro en los flashbacks para transmitir la imagen más añeja de los orígenes del personaje.

Destacamos esta vez también el color de Maiolo que resalta la luz y el calor que emana de Firestorm y las cenizas de un mundo destruido, además del cambio de registro en el flashback.
En definitiva, se trata de un apetitoso primer número, sorpresa inesperada por los que no les motiva mucho Lemire y creen que van a a ver un drama familiar en el granero. Por ahora, no es así.
(llevamos tres números USA y nos está gustando bastante)
Lo mejor
• Muy buen reinicio.
• El trabajo de De la Torre.
Lo peor
• Está pasando bastante por debajo del radar.









Junto al Flash de North, de lo más apetecible que veo de los USA.
Firestorm es un personaje que siempre me ha fascinado, ojalá saquen un DC Finest con su cabecera original…
A esta también le tengo ganitas, que además la historia que le he leído a Lemiere de la JSA me ha gustado bastante