Rotulación Original: Frank Cvetkovic.
Traductor: Santiago García
Corrección: Enrique Acebes
Diseño y realización: Fanhunter y Núria Moreso.
El Robin que necesitaba un padre
«Necesito aceptar que vivo en la oscuridad y no perderme»
Un breve repaso por la obra y milagros de Jason Todd
Mucho se ha hablado de Jason Todd y se seguirá hablando, un personaje carismático, extraño por todos sus cambios, que le dan riqueza para futuras obras tanto en el pasado como en el presente, aunque no todas son tan buenas ni necesarias, como ya vimos en el fallido y engañoso intento de Dematteis de contarnos qué hubiera pasado si Jason hubiera sobrevivido al ataque del payaso más famoso de la cultura popular.
Jason es un personaje que, dentro de esa riqueza de la que hemos hablado, ha tenido muchas versiones de sí mismo y cambios constantes de comportamiento. Desde su creación original en Batman #357 a manos de Gerry Conway al guion y el nunca suficientemente valorado Don Newton al lápiz. En su concepción original, Jason era hijo de artistas circenses, acróbata, sí, como Dick, un origen similar, y unos números más tarde usó el traje y se convirtió formalmente en Robin en

Todo cambió con las Crisis, ya lo sabemos, y para Batman fue el salto cualitativo que necesitaba. Año Uno, Dos y la llegada del novelista Max Allan Collins, que recogió a Jason y le cambió totalmente su origen en el ya clásico Batman #408 como un joven huérfano que vive en las calles e intenta robar las ruedas del Batmóvil de Batman. A partir de ahí, Allan Collins crea al nuevo Jason: vemos su formación como Robin, su combate contra Dos Caras y cómo no es igual que Dick; es más impulsivo, tosco, pero sigue siendo un joven con algunas ilusiones por mucho que su vida haya sido difícil.
Con el tiempo las cosas ya cambian para el propio Jason como personaje. Jim Starlin sustituyó a Allan Collins quien haría a un Jason mucho más taciturno, enfadado y rabioso con Gotham, su orfandad antes de Batman y cómo la ciudad no para de meterlos en problemas y nada de lo que hacen es una solución. Para más inri, en Batman #424 Jason tiene un rifirafe con Felipe, criminal y nunca se sabe si lo tiró por el balcón o, por el miedo, el propio delincuente cayó al vacío.

Ese detalle fue uno de los detonantes de la nueva forma de ser de Jason entre medias de todo aquello. El propio Robin fue elegido como Joven Titán por Donna en sustitución de Dick y sus problemas personales. Su corta estancia duró desde The New Teen Titans #19 hasta el #27, dejándole la puerta abierta cuando fuera más experimentado, y visto lo que pasó tiempo después con Felipe, pues ya vemos que no sería bien recibido.
Y entonces sucedió la famosa Muerte en la Familia y la muerte de Jason Todd de la forma que se ha contado miles de veces y todos sabemos. Resurrección, Capucha Roja, antihéroe, vuelta al hogar y muchas cosas más.

Aquí estamos una vez más con su pasado, el tándem indie formado por Jeff Lemire y Dustin Nguyen -Ascender, Descender o Little Monster- que ya nos hablaron de Dick como Robin, vuelven a la carga esta vez con Jason.
Vamos a descubrir qué tal lo han hecho.
Robin & Batman: Jason Todd
En la anterior miniserie, Lemire y Nguyen nos relataban cómo fueron los años con Dick y Bruce siendo Batman y Robin, la dinámica entre ellos y el papel paternal para Dick que ejercía Alfred.
Lemire, experto como sabemos en guiones íntimos, familiares y sacar a aflorar sentimientos entre ellos y cómo mejorar su relación. Lo visto muchas veces en el canadiense, sintiendo cierta repetición de esquemas en las ideas y la resolución, pero en estos personajes va bien muchas veces.
El añadido fue el dibujante, el vietnamita Dustin, con su estilo onírico, similar a las acuarelas como un cuento de hadas, reforzaba los momentos íntimos de un niño, su vida, su traje chillón y las relaciones en esas cuevas grandes, húmedas, llenas de tanta historia y soledad.
No era de lo mejor del tándem, pero se dejaba leer aunque ya sabíamos, por regla, el principio, nudo y desenlace de la obra. Años después, el mismo dúo nos trae la segunda parte ¿de tres? con Jason Todd.
Escribiendo lo anterior y antes de leer la obra, el lector puede esperar la misma narrativa y formato que la primera, pero al ser Jason el Robin protagonista en este caso un poco más la atención llama. No es igual que Dick y su relación paterno-filial con Bruce y Alfred nunca fue la misma que con el primer Robin.
El comienzo de la historia ya es una declaración de intenciones por parte del guionista de Black Hammer.
Jason no ha superado todo lo que vivió: sus miedos a perderse, tanto literal como metafóricamente; el abandono y la muerte de su madre —luego sabríamos la verdad de eso—.
Un niño que precisa cariño y amor, que se le entienda y reconforte por parte de sus dos padres: Bruce y Alfred. Pero entre que uno sigue taciturno y molesto por la salida de Dick como Nightwing, además de no parar de comparar a ambos protegidos, cada vez le resulta más difícil comprender ese lado salvaje del muchacho. Un lado que el propio Alfred teme y por ello su trato es más distante en comparación con Dick.
Nguyen sabe sus limitaciones en el ámbito de la acción: es estático, casi sin originalidad. Eso lastra una narrativa mucho más centrada en la emotividad, los pequeños momentos, abrazos, conversaciones y escenas oníricas; todo acompañado de unos diseños muy bien pensados con los que sentimos a Jason como un niño de verdad, con sus miedos e inseguridades.
Por esa parte tenemos los mismos aciertos y defectos , como en la anterior obra, aunque por fortuna ganan los momentos donde más destaca su dibujo y se refuerzan las páginas de atmossferas o lo que siente Jason .
Como punto negativo de la obra estaría la inclusión de un personaje nuevo sin demasiado carisma, que crea una brecha mayor entre Jason, su idea de Robin y de protector de Gotham. Su papel, mucho más proactivo, sí puede empujar el cambio. Aun así, lo interesante es cómo Lemire aprovecha esa idea para decirnos que, pese a todos sus miedos, Jason sabe en lo que podría convertirse y que debe seguir adelante.
Quizás uno de los fallos de Batman es que Jason no necesitaba al final ser un héroe y hacer el bien, ni una figura que fuese un hermano al que idealizar, ser mejor y dejar atrás lo negativo, como ocurrió con Dick. Jason necesitaba un padre que le quisiera y le devolviese todo lo que perdió y perdería.
En definitiva, una miniserie continuista con la primera que, pese a las diferencias propias de tratarse de otro tipo de Robin y de toda la historia que conocemos de él en el futuro, da más empaque a su psique e intenta contextualizar sus decisiones, además de poner cierto orden en las distintas formas en las que varios guionistas han entendido al personaje a lo largo de los años.
Como punto final, añadir que este comic al salir en formato DC One-Shot, no supone un desembolso demasiado flagrante. Once euros por una historia interesante, aunque bastante previsible en la mayoría de sus giros, sobre Jason Todd.
Lo mejor
• Jason y su dualidad.
• Nguyen.
• Edición económica y competente.
Lo peor
• La acción, poco inspirada.
• A algunos puede chocarle este Jason respecto a los múltiples acercamientos anteriores.













