ZN 20 años – La escena del crimen por Iván Rivas

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“Quizá pensé que podría salvarla,
ya que nadie me había salvado a mí.
El caso es que da lo mismo,
porque a la mañana siguiente ya estaba muerta. “

Edición original: Scene of the Crime Deluxe Edition
Edición nacional/ España: Planeta Cómic
Guión: Ed Brubaker
Dibujo: Michael Lark, Sean Phillips
Color: James Sinclair.
Formato: Cartoné, 128 págs.
Precio: 16,95€

Por IVAN RIVÁS

Cuando pensaba en qué cómic podría encajar en este homenaje a Zona Negativa el primero que se me vino a la cabeza fue el Sam & Twitch de Brian Michael Bendis. En primer lugar, porque su nacimiento coincidía prácticamente en el tiempo con el de ZN y en segundo lugar porque suponía para muchos lectores la obra con la que conocieron a este guionista que hoy día sigue dando mucho que hablar. Tanto, que protagonizó uno de los traspasos más sonados entre Marvel y DC el pasado año. Tras, Sam & Twitch vendría Powers en 2000…y el resto es historia.

Pero cuando empecé a escribir estas líneas me vino a la cabeza un cómic que cumplía mejor todavía con las condiciones necesarias para ser digno de una fecha tan señalada como esta. La miniserie de cuatro números La escena del Crimen terminó de publicarse justo un mes antes del nacimiento de Zona Negativa y a mi entender resulta mucho más relevante para la carrera del autor de la obra y para el mundo del cómic de lo que fue mi primera idea. Cuando Bendis lanzó Sam & Twitch ya había lanzado obras importantes como Jinx y Torso (por la que incluso había ganado un premio Eisner). Obras que, además, han resultado ser (con la ventaja de poder verlas desde este tiempo transcurrido) mucho más importantes para Bendis que la propia S&T, por muchas razones sentimentales que nos unan a esta. Por cierto, parece que Raúl López también tenía razones de este tipo, vista la reseña de esta obra que escribió en 2011.

Sin embargo, La Escena del Crimen tiene una importancia capital en la carrera de Ed Brubaker. El guionista tenía 33 años en 1999 y por entonces su obra había sido escasa, heterogénea y muy distinta a lo que estaba a punto de llegar. Su trabajo mas relevante hasta el momento, en círculos indies, había sido Lowlife, una historia autobiográfica en la que Brubaker desnudaba su alma y nos mostraba algunos de los pasajes de su vida, muchos de los cuales no eran para sentirse orgulloso precisamente. Se sumaba así Brubaker al auge del estilo slice of life de los 90. En esa misma línea publicaría también At the seams y Detour. Y tras pasos fugaces por varias editoriales le llegaría su primera gran oportunidad, bajo el paraguas de Vertigo, con el proyecto que hoy tenemos entre manos. Otra muesca más en la historia del cómic dejada por el hoy extinto sello de DC Comics. La siembra de guionistas o artistas realizada por Vértigo durante sus años de vida sigue dando lugar hoy día a cosechas repletas de obras para recordar.

Visto desde nuestros días, La Escena del Crimen es un cómic 100% Brubaker, pero hace 20 años ese estilo noir no era precisamente el estilo que mejor caracterizaba al guionista. Como sería la cosa, que en el texto que acompañaba a la primera edición de esta obra en España (Norma Editorial, dos prestigios de 750 pesetas cada uno), Albert Pons le calificaba como un “autor camaleónico”. Hoy día podríamos aplicar multitud de adjetivos a Ed Brubaker, pero no sería camaleónico uno de ellos.

¿Y qué nos ofrece esta miniserie? Una interesante mezcolanza de lugares ya visitados y situaciones conocidas con terrenos relativamente nuevos. En la primera categoría incluimos: un detective privado con un pasado complicado y una chica desaparecida. En la segunda, un detective que no encaja en el mundo en el que trabaja. Al que guste de las novelas de detectives seguro que le pueden venir reminiscencias de la Cordelia Gray de P.D. James (No apto para mujeres, 1972), los protagonistas de ‘Gone, baby, gone’ (Dennis Lehane, 1998) y otras historias de detectives en las que el protagonista no es un tipo duro, curtido y de gatillo fácil. Jack Herriman hijo de policía fallecido y sobrino de un fotógrafo especializado en crímenes, con el que vive desde entonces, es un detective particular. Ni usa arma ni es especialmente bueno con los puños, lo que le complica cualquier conato de violencia con el que pueda encontrarse en el transcurso de su investigación. Este joven detective, tendrá que investigar la desaparición de una joven cuya última pista se pierde en una especie de secta hippie (lugares visitados, como decíamos).

En el transcurso de la historia, como es de costumbre, lo que parece un caso fácil se complica una vez, se enmaraña una segunda vez y se retuerce una tercera. Herriman no tendrá la experiencia de otros detectives, pero si comparte con ellos la firme defensa de su modelo de justicia, lo que le llevará a resolver el caso, aunque no en los términos que él hubiera deseado. Aunque los giros de guion y el argumento puedan parecer de un cómic del Brubaker actual, si se echa en falta la madurez y brillantez en la narración que el guionista adquiriría con los años de experiencia.

Pero en La escena del crimen tan relevante son los guiones como los encargados del arte interior. Uno de los mayores alicientes de este cómic es ver juntos por primera vez a Ed Brubaker, Michael Lark y Sean Phillips. Junto a Lark (y Greg Rucka como compañero a los guiones), Brubaker dio vida a Gotham Central, una de las mejores series policiacas jamás creada y más tarde una remarcable etapa en Daredevil. Junto a Philips… ¿Qué podemos decir? Gotham Noir, Criminal, Fatale, The Fade Out, Incognito, Kill or be killed, Sleeper, My heroes have always been junkies… Una larga lista que sigue creciendo año tras año. El dueto Brubaker-Phillips se ha convertido en un clásico del cómic moderno. Siempre hay cómic suyo en las estanterías esperando a enamorar de nuevo al jurado de los Premios Eisner y a todo aquel que guste de su estilo noir. O, mejor dicho, a todo aquel que guste de un buen cómic. Porque más allá de la historia narrada en cada una de sus obras, el estilo inconfundible de la pareja siempre deja huella en el lector.

Aunque todo eso llegaría después. En 1999 el dibujo de estos artistas todavía no había llegado a su máximo nivel de esplendor. Pese a que no pueda ponérsele pega alguna, conociendo lo que vino después hay cosas que se echan en falta. Quizá la que más, el color. Si bien es cierto, que los colores planos de James Sinclair en La escena del crimen puedan ayudar en ciertos pasajes a situar la escena en la soleada y por momentos lluviosa San Francisco, quedan lejos de lograr la excelencia que veríamos en otros cómics de Brubaker más adelante. Stefano Gaudiano y Matt Hollingsworth lograron crear con Lark una ambientación única en Daredevil. Y si hablamos de Philips, la colorista Elizabeth Breitweiser ha mejorado aún más si cabe proyectos previos con su trabajo en Fatale, Velvet o The Fade Out. Quizá con la ayuda de alguno de los mencionados el cómic sería visualmente más potente.

En cuanto al trabajo de Philips sobre los lápices de Lark, me permitiré citar a Jose Torralba en su reseña de esta obra de 2008:
Cuando el entintado recae en el propio Lark es simplemente correcto, a ratos incoherente; pero cuando recae en Sean Phillips es una auténtica maravilla: el que estaba llamado a formar en el futuro uno de los tándems más celebrados junto a Brubaker sabe perfectamente dónde colocar las manchas de tinta para conseguir un efecto coherente con la iluminación y al mismo tiempo poderoso, sombrío y sobrecogedor.

Efectivamente, aunque ambos dibujantes tengas cualidades similares con un lápiz en el mano, Philips es también un maestro con la tinta, de ahí que nunca haya necesitado un entintador.

Tras la publicación de Norma Editorial en 2000, Planeta lo reeditó en 2015 en una tapa dura que aún puede encontrarse para aquellos que quieran completar la biblioteca Brubaker. Esta nueva edición correspondía, a su vez, con el tomo publicado por Image Comics en Estados Unidos en 2012, que incluía una introducción de Brian Michael Bendis (otra vez nuestro compañero de viaje) y material adicional en forma de una historia corta de Jack Herriman publicada en Vertigo en 1998.

20 años después, Brubaker es un guionista mucho más experimentado, sutil y brillante, con grandes logros alcanzados a lo largo de estas dos décadas. Algunos (entre los que puedo incluirme) dirían que lo mismo puede decirse de Zona Negativa, un proyecto que cumple 20 otoños más vigente que nunca y con una fortaleza única en este mundillo.

Larga vida a Ed Brubaker. Larga vida a Zona Negativa.

IVAN RIVAS

Iván entro para formar parte de nuestra familia en enero de 2012 y decidió concluir su etapa en octubre de 2014, durante esos casi tres años publicó casi trescientos artículos siendo uno de los responsables de mantenernos informados de cuanto sucedía en DC Comics durante el relanzamiento de New 52. Nunca le estaremos lo suficiente agradecidos por todo lo que aportó en una de las épocas más efervescentes de DC Comics.

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Estupendo artículo, gracias!!

Recuerdo comprar este cómic (y los de Brian Bendis) y notar que iban a ser especial. Desde luego eran especiales, ya que el noir no estaba tan de moda como ahora.

Qué bueno es Brubaker, y que bueno es Phillips, para mí un tándem creativo que son historia viva del cómic americano.