
El fin de una era: Entra Megatrón
«Pero aquí no hay justicia. Solo fuerza. Y yo soy la definición de fuerza.»
Hace dos años y medio que pudimos leer el primer número de esta colección, casi casi dos años de poder leer tomo inicial publicado por Moztros en España y ya tenemos en nuestras manos el final de la etapa.
Una de las grandes maniobras de Skybound no fue solo hacerse con los derechos (y la maniobra publicitaria de Robert Kirkman con Void Rivals, como siempre) sino anunciar un pedazo de artista como Daniel Warren Johnson ejerciendo de autor completo. Esto solo duró un tomo, pues Jorge Corona fue fichado como dibujante para el resto, un resto que llegaría al número veinticuatro donde todo se acaba. Tengo que admitir que se me ha hecho corto. Corto pero intenso, eso sí.
El autor de Extremity o Do a Powerbomb! comenzaba con conceptos bastante típicos. Cien por cien funcionales, eso sin duda, pero no se salía de lo que uno podía esperar de la serie. Ahora bien, lo que vino después me pilló desprevenido. Muertes despiadadas e inesperadas a parte, esperaba una presentación larga algo más cercana al cómic de acción superheroica y me acabé encontrando un cómic mucho más cercano a la ciencia-ficción bélica, siendo precisamente ese tema, la guerra y sus efectos tanto sobre civiles como sobre combatientes, el tema central de la colección. No solo me ha resultado fresco sino que me daba la impresión de que cada nuevo tomo aportaba algo más que hacía que la historia mejorase. El culmen debería ser este tomo… y lo ha sido.


Me esperaba un final apresurado por la cantidad de cosas que se estaban contando en los anteriores tomos. Sin embargo los autores han sabido mantener un buen ritmo, intercalando de forma perfecta las historias. Los Autobots tienen su hueco, los Decepticons también, se dejan páginas para Cybertron y los humanos por fin aparecen como debe ser, pero todo hilado de forma natural.
Es cierto que la sensación que queda es que han tirado mucho de lo que ya sabemos. No hay grandes explicaciones, lo que conlleva que no hay sobre-explicaciones y eso se agradece, ni tampoco presentaciones de cada uno de los personajes, los autores tiran de decir el nombre junto a un par de imágenes y a correr. Eso no quiere decir que no los desarrollen, muchos de ellos consiguen tener su hueco y esa sensación también queda, que hay un gran número de personajes en ambos bandos a los que llegas a conocer, pero hay dos que brillan por encima del resto.
En el anterior tomo teníamos mucho de Starscream, uno de los Transformers que más llamó la atención en la historia de la franquicia, pero en este cuarto las estrellas son Optimus Prime y Megatrón. En el caso de Optimus es más o menos lo que esperamos ver, el clásico arco de surgimiento del héroe, pero muy bien escrito y muy coherente con el personaje, pero es al villano al que por fin se le hace justicia. Se ve que Daniel Warren-Johnson se había dejado lo mejor para el final y eso incluye poner al gran tirano en el lugar que le corresponde, logrando retratarlo, en imagen y monólogos, como Megatrón se merece.


También me ha gustado la posición de los humanos, y no me refiero solo a los dos protagonistas sino al mundo, aunque se ve que por esta parte aún queda mucho que decir. Pero lo más interesante y el punto álgido del tomo es la guerra. Transformers es una serie que siempre ha tratado mucho este tema, pero el punto de vista de estos autores ha resultado muy interesante y en cierta manera se continúa aquí (bajas, crueldad, estrés post-traumático…) aunque lo que prima en este cuarto tomo es lo que todos estábamos esperando, la confrontación entre ambos bandos.
Hay una palabra clara que lo define: épica. Dicho esto no hay mucho más en lo que incidir. Sencillamente en esa parte Jorge Corona se hace con la serie como si hubiera nacido para ella. Ya lo creía antes y ahora lo certifico, el artista ha sido una elección perfecta para la colección volviéndose espectacular en las grandes escenas de acción. Personalmente no echo de menos que Warren-Johnson ejerza también de dibujante mientras Corona está al volante. Y con Mike Spicer al color, por supuesto, que hace un trabajo espectacular situándonos en los lugares y marcando bien a los robots.
De hecho, en este cuarto tomo de Transformers editado por Moztros se incluye una historia muy musical hecha por él para el especial del año pasado, así como otra centrada en el pasado de Megatrón, con un Ludo Lullaby interesante pero alejado del dibujante principal. Dos rellenos que no están mal para un tomo sensacional que pone la guinda al pastel que ha sido esta primera etapa de nuestros robots transformables favoritos.
Eso sí, esto no es lo último que diremos de ellos, en unos meses Moztros traerá el quinto volumen de Transformers, donde el gran Robert Kirkman y el alucinante Dan Mora se hacen con la colección. Las expectativas están muy altas y estaremos aquí para hablar de ello.
Lo mejor
• La batalla final.
• El dibujo.
• El desarrollo de Megatrón y Optimus Prime.
Lo peor
• Se hizo corta la etapa.
Guión - 8.5
Dibujo - 9
Interés - 9
8.8
Una batalla épica para un fin de etapa que deja con ganas de más.









Esperaba con ganas esta reseña y estoy totalmente de acuerdo con ella. El trabajo de guion y dibujo se ha mantenido sobresaliente durante toda la etapa y los autores nos han brindado un final de etapa épico digno de lo que habían estado preparando y proponiendo desde el inicio de la serie.
Respecto a los personajes humanos, me ha hecho gracia ver pasar por ahí un personaje clásico de los G.I. Joe, manteniendo así la interrelación entre ambas franquicias.
A ver qué tal continúa Kirkman con la serie, porque después del cuarto tomo de Void Rivals tengo mis dudas, ya que donde Warren Johnson nos ha ofrecido un clímax cargado de emoción y personajes bien representados, Kirkman a flaqueado en hacer lo mismo en la serie «hermana» y nos ha dado un clímax más acelerado y precipitado. Al menos en mi opinión.
Así a ojo a mi me pega más Warren Johnson que Kirkman en una serie como esta, pero luego recuerdo lo buenísimo que es Kirkman y las pedazo de series que tiene y me da confianza jejeje.
Ganas de ver lo que planean Kirkman y Dan Mora.