Valoración final del 25 Manga Barcelona

Nuestra valoración final del ya pasado 25 Manga Barcelona, el evento tradicional de la ciudad de Barcelona que este año estaba de aniversario

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Hasta este año siempre hemos dicho que tradicionalmente el domingo es un día más calmado en lo que antes se llamaba el Salón Internacional del Manga de Barcelona. Pero en solo unos años todo apunta a que esto podría quedar en el olvido para convertirse en un mito, basado en una realidad que solo los más veteranos podrán recordar. Porque hay que reconocer que el ahora Manga Barcelona ha cambiado mucho, sobre todo a raíz del nombramiento de Meritxell Puig como directora general de Ficomic y se han comenzado a asumir reformas y actualizaciones a nivel organizativo. La nostalgia de lo que esta cita comenzó siendo es una buena balanza para darnos cuenta de hasta dónde hemos llegado, aunque a veces hace falta que nos lo recuerden. Si fuiste uno de los asistentes que ayer a última hora todavía estaba encerrado en el recinto disfrutando de la conferencia 25 años de Manga Barcelona con Manu Guerrero, Óscar Valiente, Raúl Izquierdo, Oriol Estrada, y la participación inesperada de gente como Marc Bernabé y Alfons Moliné, seguramente saldrías con esa misma sensación. Esa que te eriza de emoción el cuerpo.

Es cierto que siempre habrá cosas a mejorar, pequeñas, medianas e incluso algunas grandes, pero el ya pasado 25 Manga Barcelona era un momento para el homenaje a nosotros mismos -los aficionados- y a un evento que lleva tantos años entre nosotros y cuyo crecimiento sigue imparable gracias al esfuerzo de muchos. En esta misma conferencia Óscar Valiente comentaba que a su modo de ver el Manga Barcelona ha conseguido un buen equilibrio entre todas sus facetas, tenemos muchas actividades centradas en la cultura japonesa, pero el anime y el manga no han perdido protagonismo y lo podemos encontrar a cada paso en el recinto. Este año además ha sido muy interesante por sus invitados, autores de perfiles tan diversos como Atsushi Ohkubo (Fire Force), Aya Kanno (Réquiem por el Rey de la Rosa), Mizuho Kusanagi (Yona Princesa del Amanecer), Tsubasa Yamaguchi (Blue Period) y Ryota-H (La Ira de Bahamut: Twin Heads), entre otros muchos. Las masters class, las sesiones de preguntas y respuestas con los aficionados y las sesiones de firmas que han protagonizado han llenado salas enteras en la que se condensaba el entusiasmo y emoción de los aficionados.

Esto al final es lo más importante, fuera de críticas puntuales que se puedan hacer a citas concretas, bien sean por fallos técnicos, el posible planteamiento de alguna editorial sobre los encuentros con sus autores, las largas colas en el interior del recinto para algunas actividades en el auditorio u otras cuestiones similares que siempre nos preocupan. Pero estos son temas que no dejan de ser -cada vez más- excepciones y que tampoco entorpecen nuestra experiencia general. Incluso hay una voluntad por contentar al aficionado que hace que lo que un año no haya funcionado se intente plantear de otra manera. Pero problemas que a día de hoy nos podemos encontrar en el Manga Barcelona se pueden resolver en gran medida con la planificación de los horarios y la gestión de los espacios que aunque ya se hace de manera bastante acertada siempre se puede pulir. Desde hace unos años queda claro que podemos encontrar en cada pabellón, está delimitado a la perfección dónde hacer nuestras compras, dónde ir a comer y dónde se celebran las mesas redondas, conferencias y otro tipo de actividades más divulgativas.

La circulación entre las diversas zonas resulta bastante fluida y cuando deja de serlo el personal redistribuye a los asistentes para que se muevan por otros accesos evitando las aglomeraciones. Este puede ser el punto más molesto para los aficionados, sobre todo para el recién llegado, pero es un mal muy menor que a cambio nos permite poder movernos con mayor facilidad por el recinto. No se ha ampliado el espacio este año, aunque si se ha aprovechado más y mejor el que ya existía, con más actividades dentro del auditorio, las presentaciones, las master class y actividades con más demanda se han trasladado a salas más grandes y se han situado más mesas y bancos en puntos estratégicos para que la gente se pueda sentar a comer y/o disfrutar de los conciertos y la oferta al aire libre. Nosotros seguimos reivindicando un espacio reservado a prensa en estas salas para poder realizar mejor nuestro trabajo, pues en los últimos años debido a la afluencia mayor de público y su interés por otro tipo de contenidos resulta a menudo complicado encontrar un buen lugar para cubrir algunas citas. Esto especialmente en relación a las cada vez más masificadas presentaciones editoriales que Milky Way Ediciones, Fandogamia, Tomodomo, IVREA o Norma Editorial han convertido en una auténtica fiesta. ¡Hasta Panini ha vuelto este año!

El tema de las exposiciones este año tiene nombre propio: Osamu Tezuka, el Dios del Manga. Nos hemos quejado muchas veces de la carencia en este aspecto en el evento, aún comprendiendo la dificultad para acceder a materiales y contenidos relacionados con manga y anime que desde Japón se puedan ceder. Pero este año Ficomic se ha apuntado un tanto inmenso con su colaboración con el Museu Nacional d’Art de Catalunya (MNAC) para traernos esta exposición producida por Tezuka Productions y que ya se pudo ver el pasado Festival de la Bande Desinneè de Angulema. Los casi 200 originales de Osamu Tezuka se han podido ver en el MNAC estos días, pero además los tendremos a nuestra disposición hasta 6 de enero de 2020 para disfrutar de ellos con más calma. Para su inauguración ha visitado este año el Manga Barcelona el director, productor y escritor Macoto Tezka, hijo del autor y miembro destacado de la mencionado Tezuka Productions. Más allá de ello, ciertamente no ha habido grandes exposiciones en este evento, aunque cabe destacar la espectacular Dragon Ball World Adventure, los espacios dedicados a obras como Blue Period y Khamsin o la nostálgica Manga Revival que nos recuerda la historia de este evento.

En general, el 25 Manga Barcelona ha sido una experiencia muy positiva y enriquecedora (para servidor el único momento desagradable fue el hot dog que se comió el jueves que ni estaba hot ni nada que se le pareciese). El evento además parece estar ganándose la confianza de los editores, editoriales y autores japoneses, siempre más reacios a este tipo de citas por muy diversos motivos que podrían dar para un artículo bastante interesante, pero por ahora basta mencionar que en Japón no existe algo análogo a los festivales, eventos y salones relacionados con el cómic que tenemos a nivel europeo y americano. Esto está claro que marca una importante diferencia a nivel cultural. En todo caso, lo importante es que si el pasado año comentábamos que el Manga Barcelona parecía estar madurando en paralelo al aficionado, con lo que hemos podido ver este año no podemos más que reafirmarnos en ello. Lo mejor que puede pasar cuando asistes a un evento de este tipo es que sientas nostalgia al llegar el último día y que ya estés fantaseando con volver el próximo año. ¿Los 152.000 asistentes al Manga Barcelona de este año pensarán lo mismo?

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