Scott McCloud: entrevista sobre El Escultor

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Scott McCloud es uno de los teóricos más importantes del mundo del cómic. Es un título que se ha ganado a pulso con libros como Entender el Cómic: el arte invisible, un volumen tan imprescindible como pueda serlo El Comic y el arte secuencial de Will Eisner, la otra “biblia” del medio. Pero McCloud no es sólo un teórico, también es un magnífico autor completo que se prodiga menos de lo que quisiéramos, y a veces parece que solo se sabe nombrar su maravilloso Zot, del cual hace ya varias décadas. Afortunadamente esa sequía a la que nos tenía sometidos ha terminado gracias a su nueva obra, El Escultor, de la que ya os hablamos hace poco. Aprovechando su presencia en el Salón internacional del Cómic de Barcelona, pudimos hablar un rato con él y con su esposa Ivy, inspiración de parte de la obra. Hemos de agradecerles a ambos su amabilidad y todo lo que pusieron de su parte para hacer de esta tanda de preguntas sobre El Escultor una cordial charla que esperamos que os guste tanto leer como a nosotros nos gustó mantener así como a Planeta Cómic.

Zona Negativa: Para comenzar quisiéramos saber sobre la génesis o el origen de la historia. ¿Cómo nació el proyecto?

Scott McCloud: ¿Cómo empezó todo? La historia es muy vieja. Se remonta a cuando tenía veintitantos. Ahora soy muy mayor (risas), tengo 54, así que imagínate, décadas. Pero era solo una idea muy simple. Primero el poder: esculpir con las manos desnudas. Si…sabes, yo era un fan de los superhéroes y esto era casi como un poder superheroico, ¿vale? así que quizás era adolescente, no recuerdo exactamente. Además está el pacto con la muerte y además está el romance. El romance estaba inspirado por mi esposa Ivy, con la cual todavía no estaba casado, aunque me tiré siete años enamorado de ella durante mis veintitantos. Así que toda la historia básica se reunió cuando tenía veintitantos, pero esperé. No hice la historia inmediatamente. Lo aplacé y lo aplacé…y creo que eso fue quizás porque de verdad quería que el cómic como medio fuese mucho más que solo superhéroes, sabes. Sabía que el cómic podía ser más que sólo superhéroes, y yo veía esto casi como una historia de superhéroes. Pero al final decidí hacerlo porque la historia para mi… la historia básica era demasiado atrayente, demasiado interesante, seguía llamándome. Y sabía que podía ser una buena historia si se hacía de la forma correcta. Parte de la forma en la que hice la historia que quería que fuese fue aceptando que tal vez dentro de mi hay un pequeño fan de las fantasías de poder superheroicas americanas, ¿sabes? De ahí es de donde vengo, eso es con lo que crecí. Así que quizás no pase nada si hay un poquito de eso dentro de la historia, porque a fin y a cuentas hay un poquito de eso dentro de mí.

Scott y Ivy durante la entrevista
Scott y Ivy durante la entrevista

ZN: ¿Por qué elegiste publicarlo con First Second?

SMC: First Second books era una de las varias editoriales que estaban interesadas en la historia, pero es que First Second tenía a Mark Siegel, mi editor. Era el adecuado porque tenía la sensibilidad de un editor literario. Un editor literario de Nueva York en esa genial tradición del siglo veinte. Pero es que además también era un autor de cómics en activo, también entendía el proceso. Y claramente ellos querían el proyecto, y sentían que éste tenía un lugar importante en su línea editorial. Y me gustaba la idea de que mi carrera como escritor, la cual en cierto sentido es muy nueva (risas) – sabes, soy un hombre mayor, pero un joven escritor- , me gustaba la idea de crecer junto a ellos mientras continuaban creciendo. Y han llegado a ser una compañía muy formidable, una editorial muy formidable en Estados Unidos.

ZN: He leído, no sé si fue en tu blog o en alguna entrevista, que has dicho que la historia fue hecha para ser impresa, no para ser leída online. ¿Por qué dijiste esto?, ¿qué requisitos crees que debe tener una historia para ser impresa o para ser publicada online?

SMC: Siempre sentí la historia como un libro, lo cual es curioso porque me emocionan mucho las cosas que podemos hacer con los webcomics y con los cómics digitales. Pero creo que tienes que tomar la decisión consciente de diseñar activamente para ello. Y así, cuando hice mis primeros webcomics, los diseñe completamente para la red. De hecho los hice en 72 ppp. -una resolución tan baja como para que no pudiesen ser impresos- porque sabía que entonces no restringiría lo que estaba haciendo a cambio de la esperanza de imprimirlos jamás. Porque sentía que si queremos averiguar de qué son capaces los webcomics, tenemos que empujar hasta el límite lo que los ordenadores pueden hacer, para así entender ese potencial. Y eso implicaba no cortarse o restringirse porque podamos querer imprimirlo más adelante. Esa era la idea con los webcomics. Bueno, si voy a hacer un libro impreso, voy a hacer exactamente lo mismo y voy a aprovechar todo lo que lo que el soporte impreso puede dar de sí, y exprimir lo que lo impreso puede hacer, empujarlo hasta los límites de la página, a veces literalmente, tengo aquí muchas viñetas que llegan hasta el borde de la página, ¿sabes?. Y así, ahora he creado algo que siento que existe como libro, que está cómodo siendo un libro y que usa el soporte libro de una manera con significado, en lugar de pensar de algún modo que podemos simplemente pulsar un botón y dejar que se disperse en múltiples formatos.

ZN: Eso es muy interesante. Anunciaste por primera vez que estabas inmerso en el proyecto en 2009 y dijiste en aquel momento que iba a constar de 400 páginas más o menos…

SMC: …sobre unas 420 creo que pensaba entonces que iba a terminar siendo (risas).

ZN: ¡Sí! ¿Qué pasó por el camino? Parecías impaciente por que el proyecto viese la luz.

SMC: Bueno, sabía que tenía que ser implacable, y que tenía que recortar cualquier cosa en la que estuviese trabajando, cortar y fuera, y encontrar flecos que no necesitase y cortarlos también. Cortar, cortar, y cortar y cortar…y resulta que me quedé con quinientas páginas. (Risas). ¡¡¡Y no sé cómo llegó a pasarme eso!!! (Risas) Es una broma cruel, ¿sabes?

ZN: Cobró vida propia.

SMC: Si, cobró vida propia, exactamente. Y respiraba. Y una de las cosas que descubrí fue que para mí una de las cosas que le dio vida fue el poner conversaciones entre personajes que incluyesen todas sus partes. Las conversaciones son cosas delicadas; cuando nos damos cuenta de que dos personas están hablando la una con la otra de una manera que es real, esto hace que la historia cobre vida. Pero parte de eso implica que no sean solo palabras. No es solo una laaarga lista de las palabras que decimos. También están los momentos silenciosos; también están las sutiles variaciones de expresiones faciales. Incluso parar de hablar y mirar hacia abajo y pensar durante un momento puede ser parte del ritmo de la conversación, y necesitas poder incluir también eso. Bueno, ¿qué significa todo eso? Significa que al final tenía algunas conversaciones que duraban treinta páginas. (Risas)

ZN: Por esas fechas también enseñaste en tu blog una imagen diminuta en la que se veía el boceto página a página de toda la obra, ¿Varió mucho la obra desde ese primer planteamiento hasta lo que finalmente terminó siendo?

El indescifrable boceto completo de El escultor que publicó en su web.
El indescifrable boceto completo de El escultor que publicó en su web.
SMC: Cambió mucho, si. Me pasé el primer año…bueno, me llevó cinco años completar el libro. El primer año lo pasé haciendo los bocetos; esto es una versión aproximada del cómic que yo hago antes de que dibuje ni una sola viñeta acabada: hago una versión aproximada, para poder leerla, para que mis amigos puedan leerla, para que mi editor pueda leerla, y que así puedan tener la experiencia de leerla como si fuese un cómic terminado. Pero…en realidad no hay cómic terminado, no hay nada en absoluto (risas). Eso fue durante el primer año. El segundo año lo reescribí, y reescribí, y reescribí de nuevo. Con mi editor, con mis amigos, que me dieron una aportación honesta. Lo desmonté y lo volví a ensamblar. Desguacé todas las escenas, maté personajes…no es que los matase, quiero decir que los saqué de la obra (risas). Saqué personajes, introduje nuevos personajes, añadí nuevas escenas, y todo esto me ayudó a arreglar un montón de problemas. Pero en la reescritura final -llevamos dos años, ¿vale?- , la reescritura final fue diferente. No estaba tanto arreglando problemas como de repente viendo qué era mi historia, entendiendo de qué trataba mi historia. Y con ello pude desenterrar mi historia, ¿sabes? como un arqueólogo. Estaba limpiándola con un pincel, encontrando mi historia enterrada en el suelo y sacándola de allí.

ZN: Como hace la escultura.

SMC: Como hace la escultura; sí, exactamente como la escultura.

ZN: Es de hecho un proceso muy similar.

SMC: Lo es, es exactamente así, si. De hecho debería abandonar la metáfora de la arena (risas). Era como: “ahora mi historia está dentro de ese bloque de piedra”. Sí, exactamente.

ZN: ¿En qué momento decidiste que la escultura, como arte, iba a ser tan importante en la historia?

SMC: Bueno, en realidad tiene gracia porque la primera decisión que tomé fue la idea del superpoder, bueno, el poder de la escultura, lo cual significaba que la elección de la escultura en lugar del arte gráfico, o la pintura, o la escritura, o de cualquier otra cosa…esa decisión ya estaba hecha antes de que siquiera empezase a pensar acerca de la historia. Y así, fue la única decisión que nunca me volví a plantear. La única vez que pensé “¿por qué la escultura y no otra cosa?” fue cuando el libro ya había salido y la gente empezó a preguntármelo en entrevistas (risas). Y no tengo una buena respuesta.

ZN: ¿Tuviste que documentarte sobre el mundo de la escultura o ya estabas familiarizado con ese arte?

SMC: Ya estaba familiarizado con el trabajo de varios escultores. Suelo ir a museos cuando puedo y disfruto de su trabajo, pero no soy un erudito de la escultura moderna, ni lo es mi protagonista, y de hecho sólo vemos los exteriores del mundo del arte, no vemos mucho de sus entresijos, porque mi personaje está intentando acceder al mundo del arte sin conseguirlo. Así que solo vemos un poquito desde fuera. Yo por mi parte, disfruto de la escultura de una manera nada complicada, disfruto yendo a museos, y hay cosas que me gustan y cosas que no. Pero sin embargo sí que hice algo de investigación sobre ese mundillo. Fui a Nueva York un montón de veces, hablé con un representante de artistas, hablé con un artista que tuvo y tiene todavía cierto éxito en ese mundo, y visité…creo que casi todas las galerías de Chelsea (risas) para hacerme una idea de ello, sabes, para hacerme una idea del tipo de trabajos que estaban siendo expuestos en ese momento. Pero no, ciertamente no quisiera presentarme a mí mismo como un erudito del arte moderno, ni de los artistas modernos, ni del negocio del arte moderno. No lo soy, ni de lejos.

ZN: Tenemos algunas preguntas sobre varios momentos concretos de la historia. Cuando leí esta parte, mientras seguía leyendo, al llegar a la mitad de la historia me acordé de aquel momento. ¿Pensaste en ello como un plan B? Quiero decir, en cambiar el final de la historia y hacer que todo hubiese sido un sueño o algo así, y elegir ese otro final.

SMC: (Risas) Bueno, no podría haber hecho un final que implicara que todo fuese un sueño, aunque al principio lo considerase. Pensé ¿qué clase de historia sería si todo estuviese en la cabeza de mi protagonista? Mi héroe, no está… (Gesticula) perfectamente de la cabeza, sabes, tiene casi alucinaciones. Así que la idea de que todo estuviese en su mente es creíble. Pero esa idea de que hacia el principio de la historia se le presente una vida ordinaria, eso es algo que resuena; no es un sueño, pero lanza ecos para más adelante, cuando ve el camino vital que se le presenta de nuevo pero de una forma diferente y casi desea haberlo tomado. Plan B. La vida ordinaria es algo que la mayoría de nosotros tomamos y que ni siquiera lamentamos. Pero él siente que lo haría. Al principio de la historia la idea de elegir una vida ordinaria en lugar de una extraordinaria pero más corta es imposible para él, no puede ni imaginarlo.

La vida normal que David rechazó
La vida normal que David rechazó

ZN: Este momento es absolutamente brillante.

SMC: Oh, muchas gracias.

ZN: Cuando lo estábamos leyendo pensábamos: “Oh, es parte de la historia, es un ángel de verdad

SMC: (Risas) Me gustaba la idea de que hubiese dos acontecimientos sobrenaturales consecutivos y que uno de ellos resultase no ser sobrenatural. No diré cual, pero la idea de que su mente dudase de ambos, la idea de ello es…aquí tenemos dos cosas increíbles; una de ellas es una mentira. Y dado que una de ellas es una mentira, olvida la otra. Deja que la otra escurra, pero esa otra se queda esperando y resulta ser cierta. En realidad esa es la única presencia sobrenatural en el libro, un libro que no es tanto en absoluto sobre el mundo mágico y sobrenatural, ya que el libro en realidad trata sobre el mundo tal y como yo creo que es. La muerte ocupa un lugar especial en mi libro y tiene esos poderes especiales, pero la muerte es real. La muerte, para una persona como yo que no es religiosa, no es un mito, la muerte no es una leyenda, la muerte no es un ser sobrenatural; la muerte es un hecho en nuestras vidas, y de ese modo es un hecho en esta historia.

La entrada en escena de MegEscultor_Entrevista_02
La entrada en escena de Meg

ZN: Este momento también…deja que te lo muestre…es increíble.

SMC: Gracias.

ZN: ¿Cómo creas una escena tan tierna, tan natural? ¿Que tenías en mente en ese momento?

SMC: Este también es uno de mis momentos favoritos, y simplemente el acto para alguien que está tan desconectado de la raza humana -y esto es algo que vemos a lo largo de todo de todo el libro, a nuestro héroe alejándose de la gente, vemos a la gente alejándose de él, hay incluso escenas donde una multitud le rodea en un corro como si casi…como si apartara a todo el mundo, como una gota de jabón en agua sucia…y aquí, para mí el simple acto de tocar la cara de alguien tenía un gran poder y quería transmitir ese poder, y lo hice así con el poder del cómic. Y esto es…en el cómic nuestros ojos se dirigen a lo que cambia, a las cosas que cambian, y así, es posible crear una escena muy fuerte y dinámica con cambios muy pequeños. Así, tener enfrente la cara de una mujer mirando a la cámara pero con los ojos cerrados, y hacer que sus manos lleguen a ella y la toquen, y entonces cambiar su posición una y otra, y otra, y otra vez…no es el tipo de cambio que normalmente vemos en un mundo de superhéroes y explosiones y persecuciones de coches. Tener algo tan simple como un ser humano tocando a otro ser humano de un modo no sensacional…encontraba aquello magnético, y quería comunicárselo a mi audiencia.

Buscando en el fondo la formaEscultor_Entrevista_11
Buscando en el fondo la forma

ZN: Este momento también es increíble. ¿Qué puedes decirnos sobre él? Porque, cuando yo estaba leyendo esta escena pensé “éste es un momento milimétrico, la escena perfecta”.

SMC: Gracias; esta es una de las escenas que añadí más tarde, una de las últimas escenas que incorporé, pero también pasó a ser muy importante para mi mientras trabajaba en la historia. Creo que una de las cosas que me gustan acerca de la escultura de David, la que hace bajo el suelo de Central Park, es que tiene tantas resonancias que incluso yo solo entiendo la mitad de ellas. Tiene una atmósfera oscura, como un funeral, nos retrae a la idea de aquello que no vemos, la cual es muy importante. Hemos estado hablando de muchas maneras a lo largo del libro acerca del artista cuyo trabajo no es visto, y acerca de cómo él no puede aguantarlo. Es una manera de permitir al lector imaginar algo. El cómic es un arte de lo que no vemos. Los cómics tratan con lo que no vemos: entre las viñetas, entre las páginas, usamos nuestra imaginación y…aquí estoy pidiendo con la historia en sí misma que uses tu imaginación para ver algo que no vemos. Pero realmente enseñarnos los negros, enseñarnos lo que se esconde en la hierba, y su mano, y saber que hay algo bajo ello…este tipo de conocimiento puede ser muy poderoso. Es grande para algunos artistas muy interesantes que trabajaron durante años, que trabajaron de un modo similar o que trabajaron con cierta conciencia de la transitoriedad. Gente como Smithson y su Spiral Jetty a la cual las mareas llegan y van borrando, ese tipo de cosas. O Joseph Cornell, creo que sus cajas son también el espejo del artista, que tiene lugares ocultos en ellas. Y para mí, es un momento tierno, pero también inquietante, y era muy importante para mí, siendo un narrador que es hijo de un ingeniero, y muy científico, y toda mi historia apunta hacia allá cuidadosamente ubicada…y todo tiene que ser de esa manera y todo debe ser explicado. Y mi editor me dijo -y creo que tiene razón- que debía haber cierto misterio, tiene que haber partes de la historia que resuenen, pero de modos que quizás nunca podamos entender del todo. Y este es uno de ellos, y eso es por lo que es también uno de mis favoritos.

Uno de los muchos momentos increíbles de El escultor.Escultor_Entrevista_09
Uno de los muchos momentos increíbles de El escultor.

ZN: También significa que su amor se convierte en algo titánico, sísmico, ¿no?

SMC: ¡¡¡Sí!!! Oh, eso me ha gustado (risas). Si, la idea de que su relación está erupcionando y causando vibraciones que causan ondas a su vez… Y la idea del efecto ensanchador de su relación; y la idea de que están, en cierto modo, en el sentido griego clásico desafiando a los dioses y desafiando a los hados…sí, me encantan estas cosas. Una de las cosas buenas de los símbolos que tienen límites físicos, forma visual, es que a veces crean resonancias que encuentran otras resonancias que se enlazan con otras en formas que el escritor no puede predecir y esta es una de ellas. Me ha gustado esa observación, si.

ZN: Sin explicar el momento -no queremos estropeárselo a nuestros lectores- debo confesar que cuando leí esta página cerré el libro, lo dejé durante dos días y no quería abrirlo. ¿Te resultó duro escribir este momento?

SMC: Bueno, sí, sí que lo fue. Sabes, yo tengo muchas de las mismas…yo también soy un lector, ¿sabes? Leí este libro mientras lo escribía y todas las reacciones que la gente ha sufrido, todas esas reacciones emocionales que la gente tuvo, yo también las tuve como lector. La idea de cerrar el libro, de elegir no continuar es también fascinante, porque es algo que hace a los cómics únicos. Sí, puedes pausar un DVD, pero no es lo mismo, porque la historia te espera para que la hagas avanzar, tú eres quien le da vida en el tiempo. Y la idea de parar el tiempo como un acto de voluntad como lector…ese es tu derecho como lector, el de parar el tiempo. Y una de las cosas…en las páginas finales del libro…en las últimas treinta páginas del libro una de las impresiones que espero haber transmitido al lector es una sensación del tiempo ralentizándose, ralentizándose y ralentizándose. Quería que el lector sintiera casi como si pudiese atravesar las páginas y alcanzar las manecillas del reloj. Quería que quisieran para el tiempo. Eso es lo que los cómics hacen, es…hacemos mapas del tiempo. Así que yo tenía este libro…mucha gente lo leyó muy rápido, lo leyeron en dos o tres horas, algunos lo atravesaron como un torrente, como un río embravecido, pero también hay esos otros momentos en el libro en los que las cosas van más y más despacio, y solo quieres que paren. Me gusta esa manipulación del tiempo.

NOTA: No ver el spoiler sin haber leído la obra.

Aviso de Spoiler

Ese momento en que el tiempo se para y se te hace un nudo en el estomago.
Ese momento en que el tiempo se para y se te hace un nudo en el estomago.

ZN: A nivel técnico, ¿como consigues eso en un cómic?

SMC: En los cómics el espacio es igual a tiempo. Mientras nos vamos moviendo, si tienes una viñeta muy larga, entonces tiene un ritmo más lento, ¿verdad? Las viñetas van “pum”…”pum”…”pum”, como el latido de un corazón. Si las haces de la longitud de media página entonces van “pum”, “pum”, “pum”, “pum”. Si la anchura la ocupan cuatro viñetas entonces van “pum pum pum pum pum”. En un momento dado yo llego tener cinco viñetas estrechas seguidas: “pumpumpumpumpumpum”. Eso es natural, ¿no? Es una ecuación simple que tenemos en nuestra mente: el espacio equivale a tiempo. Si haces el espacio más pequeño, el tiempo se acelera, y así tengo una aceleración gradual debida a una compresión que se da en el capítulo, en el capítulo cuatro. Esto es algo que creo que me encontré por primera vez en clase de Art Spiegelman. Asistí…pude ver alguna de sus clases hace tiempo, en 1992, y hablaba de los Cómics EC, los bocetos de Harvey Kurtzman, donde él ponía, ya sabes, dos viñetas, tres viñetas, cuatro viñetas, en el mismo espacio y tenías esa aceleración. Es algo asombroso, algo que los cómics pueden conseguir.

ZN: Como dibujante, ¿cuál fue el momento más difícil de dibujar?

SMC: El momento más difícil está al final del libro, en el cual no entraré en mucho detalle porque por supuesto no queremos estropeárselo a los lectores, pero fue una escena extremadamente dura debido a su complejidad. Hay una escena extremadamente compleja hacia el final del todo del libro. No solo fue muy muy difícil de dibujar, sino que además fueron archivos de Photoshop muy muy grandes. Tan grandes que me llevaba veinte minutos solo guardarlos (risas). Era como “¿Sigo dibujando o los salvo por si se va la luz?”. Así que sí, aquello fue duro. Eran enormes, enormes archivos.

ZN: ¿Y cuál fue el momento que más disfrutaste dibujando?

SMC: Déjame pensar, espera (hace una pausa mientras piensa). Estoy pasando por todo el libro (sigue pensando un rato). Creo que el que más disfruté dibujando es cuando David tiene un colapso en la estación de metro y fui capaz de dibujar sus manos así (gesticula), con un tren a toda velocidad detrás, porque fue liberador ser capaz de dibujar grandes brochazos detrás para representar el sonido crudo…como si pudiese oír el ruido de la estación de metro. Uno de los retos interesantes de los cómics es que sólo tienes un sentido, la vista, a través del cual tienes que representar todos los cinco sentidos, y cuando consigues eso de forma efectiva puede ser algo muy poderoso. Me gustó haber sido capaz de…Con esos sencillos brochazos, fui capaz de representar la sensación del sonido como si tuviese dos altavoces en mis oídos. Me gustó aquello; fue divertido.

Uno de los momentos preferidos de Scott McCloud a nivel técnico
Uno de los momentos preferidos de Scott McCloud a nivel técnico

ZN: ¿Puedes explicarnos qué materiales usaste para crear…?

SMC: ¿Quieres decir físicamente?

ZN: Si.

SMC: Oh, vale, muy fácil, ¡era una brocha de Photoshop! (risas). Todo en el libro, aunque el libro entero esté dibujado a mano con estas manos (gesticula), era digital. Fue dibujado en Photoshop, en una tableta gráfica Cintiq, y así cree esa brocha gorda que puedes hacer con software, digital, puedes crear una brocha gorda que parece, ya sabes, un lapicero o un rotulador, algo así; y eso era uno de mis pinceles, lo tenía en mi paleta. Y entonces cree capa tras capa tras capa tras capa. Una de las cosas que pude hacer fue coger la idea básica del cómic -la idea de que, ya sabes, cada viñeta es una ventana- y hacerla literal, es decir, son realmente ventanas. La capa delantera, la capa superior de Photoshop es una capa blanca con viñetas recortadas de ella de forma que los bocadillos de texto en los dibujos están detrás, y eso me permite dibujar más libremente porque cuando una línea se sale del margen de la viñeta no pasa nada porque no es un borde, es una ventana rectangular.

ZN: ¿Consideras esta como tu obra maestra?

SMC: No, no, no, no, no. Intento no usar palabras como esa, las dejo para otra gente. Me gusta un montón, me gusta y estoy orgulloso de ella, pero…no, ningún artista debería tener la oportunidad de usar palabras como esa sobre su propio trabajo.

Nadie podía parar el amor que sentían el uno por el otro.
Nadie podía parar el amor que sentían el uno por el otro.

ZN: Obviamente, has creado libros muy importantes sobre teoría del cómic. ¿Tenías el contenido de estos libros en mente cuando creaste El Escultor?

SMC: Cuando hice por primera vez la historia en aquel primer boceto, intenté no pensar en nada más que en la historia y olvidar toda la teoría. Y solo usé esa teoría cuando llegó el momento de averiguar qué funcionaba y qué no. Entonces necesité mis teorías, entonces necesité mis técnicas, entonces necesité diagnosticar como un científico. Pero no puedes pensar de ese modo. Tienes que enterrarlo todo y entonces, cuando saqué todas mis teorías para arreglar y encontrar la historia dentro de la historia, entonces fue hora de volver a enterrar mis herramientas de nuevo. No quería que nadie leyese esto y pensase sobre técnicas. Quería que, tras tres o cuatro páginas solo pensasen en la historia, que se perdiesen en ella, incluso la gente haya leído mis libros. No quería que pensasen en esos libros, quería que solo pensasen en esto, quería que parpadeasen y resultase que se habían leído quinientas páginas como si nada.

ZN: ¿Has pensado ya en un nuevo proyecto?

SMC: (Risas) Pues sí. Bueno, es fácil porque este era un contrato para dos libros (risas), así que había un segundo proyecto incluso antes de que hubiese terminado con el primero, y no va a ser un libro de ficción. El próximo libro va a ser acerca de la comunicación visual y la educación visual. Voy a hacer otro proyecto de no ficción en cómic. Pero esta vez no es solo sobre el cómic, es sobre la forma en la que aprendemos mediante la visión, de muchas y distintas maneras, en muchas y distintas disciplinas, todo desde los gráficos de información a las visualizaciones de datos, los diagramas y las tablas, hasta las presentaciones en PowerPoint e incluso cosas como las expresiones faciales y el lenguaje corporal. Todas estas son formas distintas en las que aprendemos mediante la vista, y creo que todas ellas tienen principios comunes detrás de ello. Quiero averiguar cuáles son esos principios comunes y leer por fin un libro sobre ello.

ZN: Nuestra última pregunta está dirigida a ella, a tu esposa Ivy, si no os importa.

SMC: Tendremos que apuntar la cámara hacia abajo (risas) (Ivy es muy bajita)

ZN: Cuando terminé de leer el libro, yo sólo podía pensar: “Uau, esto es increíble”. ¿Qué pensaste, qué sentiste tu cuando terminaste de leerlo”?.

Ivy McCloud-Ratafia: El tema es que lo leí varias veces antes de la última versión, así que es complicado decirlo. Oh, ¿que dije cuando…?

SMC: Si, es que no fue un momento; tampoco es que hubiese un momento en el que yo terminase el libro. Lo acababa y lo volvía a acabar, y lo volvía a acabar…

IMC-R: Tenéis que entenderlo, él lleva hablando de esto…uh, acabamos de cumplir nuestro 27 aniversario de boda. ¡¡¡Llevo oyendo hablar de esta historia desde antes de que nos casáramos!!! (Risas).

SMC: Si, si, es muy vieja.

IMC-R: Así que, hubo cosas cuando terminó que quizá me encantasen, porque cambió algunas cosas que no me gustaban, probablemente fuese eso lo que pensé: “¡¡¡Sí!!!¡¡¡Lo ha cambiado!!!”” (Risas). Pero no recuerdo nada más.

SMC: Es porque no fue un momento, sino muchos momentos.

IMC-R: Como ha dicho él, leí el primer borrador, leí el segundo borrador…leí fragmentos del trigésimo cuarto borrador y entonces yo solo decía. “Ya no puedo siquiera recordar cuál es la diferencia entre la historia que me contó originalmente, la primera versión…de verdad que ya no sé qué ha cambiado exactamente”. Es que, para entonces lo había leído un millón de veces.

SMC: (Risas) Ha tenido muchas vidas distintas.

IMC-R: Pero me encantó, así que estoy tan orgullosa…

Ivy dedicando El Escultor
Ivy dedicando El Escultor

ZN: ¿Y qué opinas de la historia? Es obviamente una carta de amor dirigida a ti.

IM-C: Lo es, y diría algo sobre el final, pero no lo haré porque no quiero estropeárselo a nadie. Pero ella me encantó, y la idea de que él me vea así me hace muy feliz, y el hecho de que todos nuestros amigos lo hayan leído es como: “¡¡Oh, dios!! Ella es tan como Ivy”…

SMC: También pasa con desconocidos; ayer sucedió, alguien dijo: “”¡¡¡Eres tan como Meg!!!

IMC-R: Lo sé, y ella me encantó. Me encantó. Y me gusta la idea de que solo haya unas pocas diferencias entre ella y yo, como que a mí me aterren las alturas (risas). No me dan miedo muchas otras cosas que asustan a la gente. Y…yo soy más bajita. ¡¡¡Eso me fastidia!!! (Risas).

SMC: Ella es una cabeza entera más bajita que yo, y David saca a Meg solo media cabeza porque no soy suficientemente buen dibujante como para averiguar cómo situarlos en conversaciones cercanas. Es como que si están muy cerca el uno del otro es como “oh, pero tengo que echar la cámara para atrás para hacer eso, ¿y si?…”. Es mi propia incompetencia (risas).

IMC-R:¡¡¡Eso me fastidia!!!

SMC: Pues tienes razón, tienes razón. Algún día seré suficientemente bueno como para dibujar a una persona bajita.

IMC-R: Pero David es tan alto…

SMC: Bueno yo no soy David, David definitivamente es más alto que yo. Ambos son más altos que nosotros, nosotros somos muy bajitos. Ella es muy muy bajita.

IMC-R: Soy dos centímetros demasiado alta para ser considerada enana según la clasificación norteamericana, así que soy muy bajita y Meg no. Pero ella actúa en las mismas obras en las que he actuado yo, interpreta en Antígona.

ZN: Muy bien, muchísimas gracias por estos momentos, los hemos disfrutado muchísimo. Ha sido un auténtico placer.

SMC: Ah, muchas gracias, lo agradezco.

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Lector añejo, se ganaba la vida cuando le dejaban (es decir, solo en verano) dedicándose a la extinción de incendios forestales. Como no nació solo para ser un hombre de acción, alterna la motosierra y la manguera con el teclado, escribiendo sobre su auténtica pasión: el cómic, principalmente el norteamericano, aunque no desdeña algún manga, historieta argentina, ni álbum europeo. Para su otra afición, el rock, principalmente el gótico de los ochenta y noventa, ya encontrará otra forma de canalización.
Naci en Sabadell (Barcelona) en 1978 aunque siempre he vivido en Barbera del Vallés. Mi afición por los cómics de superhéroes se comenzó a gestar en el momento en que mi profesor de EGB, Joan, me dejó algunos números de Clásicos Marvel que contenían las historias: La muerte del Capitán Stacy, La muerte de Gwen Stacy y La última cacería de Kraven. Desde ese momento me convertí en fan absoluto de Spiderman y por extensión de Marvel Comics. Con el paso de los años aprendí a paladear el buen cómic sea cual sea la editorial, el personaje o autor. En 1999 fundé Zona Negativa como el rincón donde hablar de aquello que me apasionaba, el resto es historia.
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Lector
28 abril, 2015 12:25

entre unos y otros,al final voy a tener que acabar comprandomela,xdd¡¡.maldito hype.

https://www.youtube.com/watch?v=TVHLPvupmnk

Dillinger
Dillinger
Lector
29 abril, 2015 11:02

Un poco sobrevalorada ¿no?

Al igual que Zot, en cuya vertiente superheroica falla estrepitosamente siendo más acertado cuando se convierte en un slice of life.

Raúl López
Admin
En respuesta a  Dillinger
29 abril, 2015 11:47

Para nada de acuerdo, para mi El escultor es una obra inmensa, la capacidad que tiene el autor para transmitir tanto en tan sólo una viñeta es asombrosa. Con lo que no puedo (ni debo) combatir es con los gustos, no todas las obras han de gustar a todos los lectores, y esta obra tiene mucho de romanticismo, si es un género, o un tipo de historia con la que el lector no empatiza es difícil que le guste.

Muchas gracias de todas formas por vuestros comentarios, disfrutamos muchísimo con esta entrevista.

Dillinger
Dillinger
Lector
En respuesta a  Raúl López
1 mayo, 2015 8:07

Eso debe de ser, ya que Blankets tampoco me pareció para tanto, demasiado pastel, y en su momento lo pusieron por las nubes.

Raúl López
Admin
En respuesta a  Dillinger
1 mayo, 2015 9:37

Aunque en el fondo son similares para mi todo lo que envuelve el Escultor es muy superior a Blankets, aunque entiendo la comparación.

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Lector
6 mayo, 2015 12:29

acabé de leérmela anoche(casi desde la mitad del libro hasta su final) y debo de calificarla de notable.lo de obra maestra,hablando de libracos,se lo dejo a FROM HELL,porque una obra puede ser técnicamente perfecta,y al mismo tiempo ser un tostón.

aunque no es el caso.

es cierto que peter park…que David se comporta durante un montón de páginas como un autentico gilipollas insufrible,pero es que tiene motivos

Aviso de Spoiler

200 días para morir,y una chica que no te hace caso,a pesar de que te pasas todo el tiempo diciéndola:»meg-te-amo-meg-te-amo-meg-te-amo..»(cansinooo¡¡).

pasado el ecuador de la obra en la que finalmente

Aviso de Spoiler

meg acaba cediendo al «ansias» de David,y este ,además,le cuenta lo que le va a pasar,y ella lo acepta

David se relaja,y es otro.

estaba,eso sí,la cuestión de que David se empecinase en no salir del circulo vicioso en que é lsolo se había metido. de que tenia que exponer sí, o sí.eso me rechinaba un poco.yo traté de imaginar(por adelantado) sobre el porqué David, simplemente, no creaba arte instantáneo en la calle,y se hacia mundialmente famoso.juro que lo pensé.mccloud,entonces,toma un camino ligeramente distinto,(convirtiendole en un «outsider»),lo que estuvo muy bien,por que el capitulo cuarto es mí favorito,por lo imaginativo,y por el ritmazo «en clave superheroica» que le imprime.las esculturas,además(las que dispersa a lo largo de toda la ciudad),son geniales.muy vistosas y llenas de ingenio

luego,reconozco que me pilló a contrapié

Aviso de Spoiler

la súbita muerte de meg

la forma en que sucede,y como se produce el paso previo con tio Harry está estupendamente planificado.de lo mejor del libro.

también imaginé en mí cabeza

Aviso de Spoiler

que cuando meg cuenta a David que van a tener un hijo,en cierta manera,scott mc cloud introduciría una especie de «puerta trasera» en forma de solución karmica,con David reencarnándose en su propio hijo

un cliché casi de manual,pero al que el autor esquiva,o no lo muestra de forma tan evidente.

se nota la sabiduría narrativa de mc cloud.es cierto que la narrativa es excelente.la obra no se atasca,se percibe como un todo realmente fluido.y,de hecho,creo que vá de menos a más(aviso para los impacientes,no os echéis atrás.tendreis vuestra recompensa).además,la historia siendo romántica,huye de ñoñerías,y meg huye del arquetipo de comedia americana actual(personaje pasivo,rozando lo imbécil) para revelarse como un personaje con muchas aristas,y,yo diría,que bastante más interesante que su partenaire masculino.el propio David.

EL ESCULTOR es una obra para regalar.es inteligente,el conjunto está equilibrado y dosificado de una forma casi matemáticamente milimétrica.no sobra, ni falta nada(al menos,en apariencia),y resulta complicado encontrarle huecos argumentales.si pienso que tiene un dibujo,irregular a veces(los planos largos no son el fuerte de mc cloud) pero también llena las páginas de otras igualmente evocadoras(los planos de situación, la ciudad bajo la lluvia, el diseño de las propias esculturas..)detalles que convierten a la historia en un producto realmente disfrutable a la vista.desde luego,un dibujo tan limpio como el que posee el autor es gloria bendita,y pocas pegas se le pueden poner como anclaje de la historia que pretende contar.

sí,vale,he llegado a pensar en como luciría esto con el mazzuchelli de LA CIUDAD DE CRISTAL,o como dibujaría Terry moore a meg,pero que carajo,mc cloud ha salido airoso.el apartado gráfico es el adecuado para la narrativa que propone,y tampoco quiero ponerme tan quisquilloso.siempre se puede aspirar a la excelencia,pero,vamos…

resumiendo:ha molado.el viaje ha merecido la pena.

(y es adaptable).