Philémon Integral 01

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Edición original: Philémon L’integral 1 FR, Dargaud.
Edición nacional / España: Philémon Integral 01 (de 3) Junio 2016, ECC Cómics.
Guión, dibujo, tinta y color: Fred.
Formato: 304 páginas a color editadas en cartoné.
Precio: 35 €.

 

Acercarse a Philémon, con la carga mítica que desprende, provoca cierto respeto. Recelo y abismo cuando uno lee sobre la obra, indaga sobre ella, investiga sobre el autor. No hay página, foro o enciclopedia que no la ponga por las nubes. Los gurús de la BD la ensalzan y los eruditos muestran ufanos sus álbumes, originales y desgastados. Es por tanto, un icono, de esos de difícil acceso, de lectura respetuosa, repito. Pero resulta que, en contraposición con buena parte de los clásicos, su lectura no se antoja farragosa. Al contrario, este tomo, si enganchas con lo que propone, supone una lectura ágil, rápida, totalmente placentera. Uno de esos divertimentos de sonrisa fácil y tramas poco complicadas, donde el protagonista resulta un espectador al que acompañar en sus periplos por mundos fantásticos. Diálogos sencillos, tramas hasta infantiles y un humor blanco que pasa como una exhalación.

Pero no por ello la obra resulta insípida o ausente de carga simbólica. Bajo su aspecto eminentemente naif, bajo toneladas de fantasía surrealista -lo primero que llama la atención del tebeo, claro- nos encontramos con una narración que esconde bajo su supuesta inocencia una nada velada crítica al inconformismo, a la rutina y a los engranajes más conservadores de la sociedad. Como los iconos a los que mira sin tapujos, ya sea El Principito de Saint-Exupéry, la sempiterna Alicia de Carroll o el inevitable Nemo de McCay, Philémon lanza un dardo en favor de la iconoclastia, de la libertad y de romper con los corsés. Entre otra muchas cosas. Como Raspe con su Munchausen o de Bergerac con sus viajes a la luna, Fred crea una figura casi inmutable, que vive toda una serie de imposibles, cada aventura más radical que la anterior, para entretenernos, claro, pero, como en las mejores fábulas, para exponer moralejas destinadas a moldear la opinión del lector. Y estas, tan fáciles, tan enmascaradas, entran en la cabeza con mayor facilidad. Esto no hace la obra mejor o peor, la hace, eso sí, más interesante, y desgrana, sin duda, más niveles dialécticos sin obviar su finalidad primigenia: ser un divertimento de enorme sentido de la maravilla.

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Desde por ejemplo una evidente sátira sobre la crítica en todas sus expresiones en el último álbum del tomo El viaje del incrédulo, donde conocemos a los criticacuáticos, empeñados en hundir cualquier mínima expresión artística libre, aquellas que no han pasado por su escrutinio o su autoría, hasta el retrato familiar del entorno del protagonista, cada uno creado con una misión satírica evidente, que funciona a base de arquetipos que trabajan en base a su contraposición, Philémon supone un catálogo de denuncia a los sin sentidos y los abusos del poder. Un poco como las greguerías de de la Serna, que bajo toneladas de símbolos y juegos de palabras se esconden dardos a las convenciones sociales más pacatas. Es esta base de denuncia velada, junto con la tremenda experimentación que álbumes posteriores desarrollaron, lo que ha cimentado la importancia de Philémon en la Historia del Tebeo. Pero eso será la base de las siguientes reseñas.

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Puede que a ciertos lectores les extrañe en principio el trazo de Fred. Hay algo feísta, algo tosco en su lápiz. Pero al ojo de lince no debería escapársele el marco al que pertenece el autor. Esto es, la comedia gráfica, la tira de prensa, donde destacó en revistas satíricas como Hara-Kiri, precursora de la ahora tristemente archiconocida Charlie Hebdó. Su estilo, por tanto, nace del gag por viñeta, de la caricatura, de las narices grandes y los cuerpos rechonchos y peleones. Su trazo está más cerca, por tanto, de Sempé o Mingote que de Franquin o Hergé, de modo que Fred representa un estilo nacido del desenfado y el desaire, algo que contagia toda su producción. Pero como poseído por los maestros abigarrados de la plumilla del XIX, Fred llena sus páginas de diseños imposibles y personajes del todo particulares, afines a ese mundo lisérgico propio tan cercano al Sargento Pimienta de los Beatles. Solo por esta estética, Philémon bien merece una ojeada.

El mero hecho de que ECC se haya lanzado a publicar la obra completa en tres integrales ya es digna de mención, máxime cuando a priori puede resultar un material difícil para el lector menos versado. Nada más lejos de la realidad, en tanto en cuanto Philémon, en su capa superior, es pura diversión. Un aplauso a ECC.

  Edición original: Philémon L'integral 1 FR, Dargaud. Edición nacional / España: Philémon Integral 01 (de 3) Junio 2016, ECC Cómics. Guión, dibujo, tinta y color: Fred. Formato: 304 páginas a color editadas en cartoné. Precio: 35 €.   Acercarse a Philémon, con la carga mítica que desprende, provoca cierto…
Guión - 8
Dibujo - 7
Interés - 9

8

Clásico recuperado

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MrCervero
Lector
16 junio, 2016 12:40

Nunca he tocado esta obra, de hecho ni me había acercado lo más mínimo, pero encontrarla en el catálogo de novedades de ECC me llamó la atención lo suficiente como para echarle un ojo a esta reseña, y de repente me apetece leerlo. Así que por esa parte, buen artículo 🙂

Un saludo.

inicus
inicus
Lector
16 junio, 2016 22:47

La ojeé en la librería sin saber nada sobre ella y su dibujo feísta me echó para atrás. Ahora, gracias a esta reseña, la veo con otros ojos. ¡Gracias por la información!

Goto Dengo
Goto Dengo
Lector
16 junio, 2016 23:13

Pues yo más tarde o temprano me lo acabare comprando. Los recuerdos que tengo de haberlo leído de niño en Cavall Fort (revista histórica catalana) son muy buenos. Un surrealismo que me encantaba y que no tenía nada que ver con el resto de tebeos que leía. Recuerdo como viaja a mundos con su burro, colándose por desagües imposibles, viajando por las letras de los mapas… Pensaba que era el único que recordaba este personaje; es de esas veces que te gusta que seas el único que parece recordar una serie, que te sientes afortunado de haber disfrutado de ese personaje y parece que nadie más lo valoraba, pero luego con el tiempo te das cuenta que es una obra con fieles seguidores y casi considerada de culto. Muchas gracia a ZN por la reseña y a ECC por atreverse con este título. Si los criticamos (yo por lo menos) por el poco riesgo que corren con DC solo puedo aplaudirles por la publicación de esta obra.

Parufito
Lector
En respuesta a  Goto Dengo
21 junio, 2016 11:32

Lo leí también de pequeño. (Pensaba que era en Tretzevents y no en Cavall Fort) recuerdo que al principio no me gustaba nada, pero después de dias y dias de verano en casa de la abuela acabó enganchandome y no pude parar!

Había prácticamente olvidado este cómic. Supongo que es un buen momento para recuperarlo por completo