El oasis, de Simon Hureau

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Portada El oasis de Simon Hureau

Edición original: L’oasis (Dargaud, 2020)
Edición nacional/España: El oasis (errata naturae, 2024)
Guion: Simon Hureau
Dibujo: Simon Hureau
Color: Simon Hureau
Traductor:: Inés Clavero
Formato: Cartoné. 116 páginas. 24,50€

Naturaleza a pequeña escala.

«No trazamos ningún plan, ni enarbolamos grandes principios, tampoco leímos nada sobre el tema ni abrazamos dogmas o tendencias. Simplemente nos dejamos guiar por nuestro instinto…»

Viñeta El oasis de Simon HureauA diario vemos noticias relacionadas con los problemas medioambientales derivados de la presencia del hombre en la Tierra como el cambio climático, los peligros de extinción de muchas especies, y un largo etcétera. Sin embargo, pese a que la gran mayoría de los gobiernos mundiales son conscientes del problema no consiguen llegar a ningún compromiso para tratar de atajar la catástrofe ecológica a la que estamos abocando al lugar donde todos vivimos. Ante esta pasividad, como individuos podemos optar por diferentes actitudes como ignorar el problema, quejarnos en redes sociales y no hacer nada, o podemos tratar de hacer algo, aunque sea a muy pequeña escala. Esta tercera opción es la que ha tomado el historietista francés Simon Hureau (Caen, 1977), que junto su familia hace varios años que se mudó a una casa con un jardín bastante triste y anodino que han convertido con mucho esfuerzo en un pequeño oasis de biodiversidad de una forma totalmente sostenible y desde la más pura intuición. Un proceso de diez años que fue la inspiración para realizar un cómic titulado El Oasis publicado en Francia en 2020 y que le sirvió para obtener el premio del Sindicato Nacional de Editores de Ciencia para Todos 2022 o el premio Région Centre Val-de-Loire en el festival del cómic Blois 2020 y que ahora podemos leer en castellano gracias a Errata Naturae en una edición preciosa y lo más sostenible posible.

Página El oasis de Simon Hureau

A diferencia de otros cómics de carácter ecológico recientemente publicados como Cambio de clima (Errata Naturae) de Philippe Squarzoni, El meteorito somos nosotros (Astiberri) de Darío Adanti o El mundo sin fin (Norma) de Jean-Marc Jancovici y Christophe Blain, Hureau no hace un análisis pormenorizado de los problemas ecológicos que azotan al mundo, sino que, como ya nos indica el propio subtitulo, nos cuenta historias y curiosidades del pequeño jardín biodiverso que tiene en su casa. Un trabajo bastante menos ambicioso que los citados, pero que lanza el mismo mensaje de emergencia climática resultando mucho más cercano y accesible. Ideal para que lo puedan leer los más pequeños de la casa que, visto lo visto, van a tener que lidiar con el desastre de planeta que les estamos dejando en herencia.

Esa cercanía está presente en la forma tan natural y desenfadada con la que el autor francés nos va relatando como va convirtiendo su jardín en un oasis donde las plantas más diversas y animales de todo tipo son bienvenidos. Esa misma naturalidad y falta de complejos que vemos en la forma de narrar el cómic la ha empleado para llevarlo a cabo su propio jardín, así que vemos muchas pruebas de ensayo-error mientras él y su familia van descubriendo como llevar a buen puerto sus sueños. Siempre contado de la forma más educativa posible y con un sentido del humor muy blanco y ligero.

Esa capacidad para ser muy didáctico es una de las grandes virtudes del cómic junto con la maravillosa demostración de amor por la naturaleza en todas sus formas, desde los árboles más bellos hasta la miríada de insectos que van llegando a su jardín a medida que consigue acercarlo en lo posible a un entorno natural en el que la mano del hombre es poco perceptible. Una majestuosidad de la naturaleza que puede ver en las exquisitas viñetas en las que demuestra su capacidad para dibujar todo tipo de árboles, plantes y animales con unos luminosos colores hechos con acuarelas que desbordan vida. Un trabajo gráfico sorprendente, vivo y realmente expresivo que nos hace preguntarnos la razón por la que ninguna editorial española se había atrevido a apostar por algunos de sus trabajos anteriores, ya que es la primera vez que se le publica en nuestro país a pesar de tener alguna obra como Intrus à l’étrange que había ganado el Fauve d’Or Polar SNCF en el festival de Angoulême.

La principal pega que se le puede poner a la obra es que hacia el final se convierte más en un catálogo de diferentes tipos de insectos y otros seres vivos que convierten la lectura en algo más pesada, sobre todo, si no es un tema que te apasione. Un problema de ritmo que no se produce antes, pese a encontrarnos ante una obra formada por una sucesión de anécdotas y pequeñas historias, pero que están muy bien hiladas. Otro de los problemas de la obra es pecar de ser algo ingenuo por momentos, algo que funciona bien con los más pequeños, pero no tanto con adultos resabidos como el que firma esta reseña que siempre buscamos algo que tenga un poco más de colmillo.

Con El oasis Simon Hureau firma una obra que desborda amor por la naturaleza y trata de concienciarnos sobre los problemas ecológicos que atraviesa el planeta, aunque sin convertirse en un panfleto tremendista, sino desde la naturalidad, el humor y el buen rollo. Una lectura ideal para los más pequeños y quienes tengan intención de crear un jardín biodiverso como el que vemos en sus páginas.

Lo mejor

• El mensaje de amor a la naturaleza que se respira en cada página.
• Es muy didáctico.
• La luminosidad del color.

Lo peor

• Peca de ingenuo.
• Por momentos se convierte en un catálogo de diferentes especies, algo que vuelve la lectura repetitiva.

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Diego García Rouco
Nacido en Barakaldo en 1977 donde sigo viviendo. Descubrí los cómics en una librería de barrio con Tintin, Asterix, SuperLopez y los personajes de Ibáñez. En 1989 descubrí los superheroes de la mano de Stern y Buscema con el numero 73 de la edición de Forum de Los Vengadores. A estas lecturas se fueron incorporando la novela gráfica y el manga, de los cuales, a diferencia de los superheroes, nunca me cansé. Todavía sueño con ser agente Espacio-Temporal y de Planetary, con visitar mundos de fantasía con el señor T., Philemon, Lord Morfeo, Arale y Thor. Viajar con Reed, Ben, Susan y Johnny al futuro y pasear por el cuartel de la Legión. Recorrer la antigua Roma con Alix y una cantimplora de poción mágica. Buscar Mú, perderme en un viaje al corazón de la tormenta, contemplar el Olmo del Cáucaso mientras paseo por un Barrio Lejano leyendo El almanaque de mi padre. Conseguir beber la sangre del Fénix. Leer, al fin, algún articulo de Tintín y de Fantasio sin que me molesten los absurdos inventos de Gastón. Perderme por las murallas de Samaris, mientras de la pirámide flotante de los inmortales cae John Difool. Enamorado de la chica de los ojos rojos y de Adele. Y cabalgar hacia el amanecer con Buddy Longway, Red Dust y el teniente Blueberry. Con un poco de humo azul en los labios...
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