Batería de Reseñas #01

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Zona Negativa abre Septiembre con el relanzamiento de la Batería de Reseñas, sección que atravesará unos cuantos cambios. La periodicidad pasa a ser semanal, y se publicará los Martes a las 8 de la mañana; además, se reseñarán las novedades publicadas en España. No querría empezar esta primera edición sin agradecer antes a Raúl López y Toni Boix su aprobación y confianza por este proyecto, a David Fernández (artífice de la Batería de reseñas original) por su colaboración, y al resto del equipo de Zona Negativa por sus sugerencias y comentarios.

Y sin más dilación, vamos allá. Esta semana, novedades en grapa de Panini (Marvel).

Astonishing X-Men #13
Edición original: Giant-Size Astonishing X-Men #01
Guión: Joss Whedon
Dibujo: John Cassaday

ASTONISHING X-MEN #13

Vaya… ése ha sido un momento chulo. Lástima que lo que orbita alrededor suyo no le haga justicia.

Para empezar, ante la gran amenaza que se cierne sobre la Tierra y la humanidad, los héroes se unen para idear un plan que la salve. El caso es que, por una razón o por otra… nadie hace nada. Nadie tiene un plan, nadie tiene una ocurrencia y, como en la mayoría de estos casos, cualquier opción sobrenatural es descartada rápida y convenientemente para que sólo quede una opción, que implica un sacrificio. El problema de estas situaciones – concilio de héroes en el que lo único que hacen es mirar boquiabiertos como otro salva el día – es que las desacreditan. ¿De qué sirve juntar a los mayores cerebros y a los héroes más poderosos si nunca sale nada? Al final, su única función es darle una mayor magnitud a la amenaza y que parezca algo muy serio y muy peligroso.

Salvando este aspecto, la historia está correctamente desarrollada. La columna vertebral del número es una secuencia larga, agónica – hasta el punto de resultar un poco pesada – que intenta transmitir un mensaje de responsabilidad y heroísmo, pero que al final se queda en un “no podemos hacer nada, así que buena suerte”. De hecho, esta última frase vuelve a la carga al final del número (disculpad el salto en el tiempo) para justificar la pérdida de uno de los personajes. Es frustrante ver como todo lo que el Universo Marvel al completo puede ofrecer es un “de momento no podemos hacer nada”. No da la sensación de que lo intenten, la verdad. ¿Han detenido a Galactus unas cuantas veces, pero no pueden parar una enorme bala? Es como si Whedon quisiese eliminar cualquier posibilidad por la vía rápida: “No, no hay manera de arreglar esto. No pueden, o no saben. Y ahora, dejadme en paz.” Es una lástima.

Paralelamente, termina la historia de Coloso, que tiene varios momentos interesantes, aunque no se traduce en nada útil. El momento clave del comic, eso sí, es digno de verse. Grandioso, heroico – a su pesar, y porque no le queda otra – y asombroso. La doble página de Cassaday es soberbia, y el resultado es muy satisfactorio. De hecho, Cassaday sigue haciendo un trabajo notable, aunque es inferior al de otras ocasiones. No está tan pulido, tan fino, y su diseño de la Cosa es mejorable, pero sigue siendo bastante bueno.

Un buen momento en 40 páginas no merece la pena. En su empeño por hacer que resulte catastrófico y peligroso, Whedon dedica muchísimo espacio a tener a los héroes haciendo el panoli, y a escribir una escena trágica que ocupa más de lo necesario. Y de paso, a descartar cualquier opción sin el más mínimo esfuerzo. El caso es que la escena en sí tiene fuerza suficiente como para que todo esto resulte aún más innecesario. Tiene momentos divertidos – uno de ellos es delirante – y un muy buen dibujo, pero al intentar aupar a la gran escena, sólo consigue enterrarla.

Capitán América #35
Edición original: Captain America Vol.5 #34
Guión: Ed Brubaker
Dibujo: Steve Epting

CAPITÁN AMÉRICA #35

Es la hora de que el manto del Capitán América sea cedido a otra persona para llenar el vacío que dejó. Esta dura tarea recaerá sobre quien fue su sidekick, Bucky. ¿Y qué tal le sientan el rojo, blanco y azul? El planteamiento de tenerlo trabajando para S.H.I.E.L.D de forma encubierta entra dentro de la ambientación que Brubaker busca, en la línea de las misiones de infiltración. Además, el hecho de que S.H.I.E.L.D sea una organización mundial y no americana le da mayor validez para poner al Capitán a sus órdenes, ya que tenerle trabajando para el Gobierno hubiese sido… poco acertado. No obstante, el hecho de que sea una organización la que le dicte sus objetivos es toda una declaración de intenciones sobre el cambio de personaje.

Este cambio, además, se lleva a cabo con respeto. Como Bucky se encarga de recordar en numerosas ocasiones, no está a la altura de Steve Rogers: está a años luz de un icono cuyo legado trasciende las páginas de un comic. Brubaker se asegura de que las diferencias sean claras sin ser pegajosamente evidentes, tanto en el papel de Bucky con respecto a Steve como en su forma de combatir, y hacia la mitad del comic hay una pelea de duración aceptable y buen desarrollo, para mayor presentación del nuevo Capitán. Es un recurso eficaz, cumple de forma satisfactoria su trabajo y está bien plasmado por Epting – sus motivaciones e incluso el uso que hace de sus herramientas. Hablando de herramientas, el detalle de la pistola funciona como símbolo, pero algo me chirría en la cabeza cuando veo a alguien vestido de Capitán América apretando un gatillo. Es el detalle más feo del nuevo Capitán, y un enfoque proactivo y violento reflejado en el uso de armas de fuego rara vez ha contribuido a engrandecer a un personaje.

Otro de los aspectos positivos de este número es el ataque multilateral de los villanos, con un cliffhanger de los de dejar helado. Terroríficamente planeado, medido y ejecutado, con consecuencias reales y tantos frentes que apenas se sabe por donde empezar, Cráneo Rojo y Brubaker están moviendo las fichas de uno de los planes más duros – a varios niveles – del comic de superhéroes. Una amenaza a la altura del héroe, y una fuente inagotable de sorpresas. Aquí sí está bien ejecutada la mezcla entre planes clásicos y actualización/modernidad de los mismos y sus procedimientos, de la que también hay un poco en el Iron Man de este mes.

El dibujo de Epting es bueno, aunque sigue teniendo el mismo tono oscuro y gris de siempre. Si te gusta la ambientación oscura, te vas hartar, pero busca otra cosa si quieres un atisbo de color. Llega a cansar. Sigue siendo muy detallado, sólido y bien conducido, eso sí. En cuanto al traje del nuevo Capitán: es un paso atrás con respecto al anterior. El torso parece cubierto por una tela fina, o un poncho, en vez de por una malla resistente – aunque esta última, cuando caía en manos como las de Chris Bachalo, tenía un aspecto infame – y las bolsitas, como en la mayoría de trajes, sobran. Entre ellas y la pistola nos llevan de vuelta a los 90, cuando todos los uniformes tenían una generosa ristra de bolsitas cuyo contenido no llegábamos a conocer nunca. En personajes como Batman, que hacen uso de muchos objetos, tiene sentido. Veremos si Bucky también les saca partido, aunque todos mis instintos me dicen que están de adorno.

Este Capitán América #35 es una opción francamente recomendable, con buena actualización de personaje – pese al irritante e inconveniente detalle de la pistola – y de los métodos de los villanos, con un buen dibujo (¡muy oscuro!), un desarrollo interesante y un cliffhanger tremendo. Entretenido y prometedor.

Los Cuatro Fantásticos #09
Edición original: Fantastic Four #553 y What If… Doctor Doom Had Become The Thing?
Guión: Dwayne McDuffie y Karl Kesel
Dibujo: Paul Pelletier y Paul Smith

LOS CUATRO FANTÁSTICOS #09

Buena conclusión de la historia de los 4 Fantásticos del futuro. Maneja con soltura los conceptos y planteamientos del viaje temporal – y eso que es un terreno accidentado – haciendo que resulte accesible y comprensible, y usándolo para crear premisas y jugar un poco con ideas. Un buena forma de dejar la puerta abierta, pero con una red de seguridad. Hay menos dilema moral y reflexión que en números anteriores, básicamente porque aquí se revela la verdad, y no es lo que nos habían contado: el final es sorprendente y tiene una idea interesante de la que hasta se podrían sacar futuros proyectos. Y Muerte recuerda un poco a Lex Luthor. Un poco más de lo habitual, se entiende.

También hay una pelea entre los 4 Fantásticos de distintas épocas, y tiene varios aspectos positivos. En primer lugar, es suficientemente breve e intensa. Trata con respeto al grupo del futuro, y tiene algunas ideas sorprendentes sobre el funcionamiento de sus poderes sin cambiar nada sustancioso, sino haciéndolos avanzar en una dirección lógica. Hubiese sido bonito ver algo nuevo por parte de la Mujer Invisible, ya que sus poderes parecen una especie de Linterna Transparente, pero sin diseños elaborados. En general es un muy buen número, con un poco de todo: acción, buen uso de la ciencia ficción, un giro al final, un desenlace prometedor… y en todo momento, accesible y entretenido.

Pelletier hace un buen trabajo, tanto en la acción como en el diálogo – impactante la primera, expresivo y dinámico el segundo-, aunque como la mayoría de dibujantes, hace que Reed se estire a la primera de cambio, sin razón aparente. Su diseño de la futura Cosa es un poco soso, según que planos hacen que la máscara de Muerte no resulte muy aterradora, y para envejecer a Reed y a Johny echa mano del viejo recurso de ponerles un par de rayas en la cara y barba. Son aspectos menores, que no afean demasiado un conjunto positivo.

Ah, y un detalle triste. El mes pasado tuvimos como dibujante a Mike Wieringo y en este, a Michael Turner en la portada. Se echará de menos a los dos.

La segunda historia es un What If con la premisa ¿y si el Doctor Muerte se hubiese convertido en la Cosa? Como la mayoría de trabajos de Kesel con los Cuatro Fantásticos, es satisfactorio: tuerce la idea original de los Cuarto Fantásticos bajo un nuevo prisma interesante y lógico, que refuerza la imagen de Muerte como manipulador, aunque al final pase a ser el típico villano frontal. Además, le da una explicación nueva a la armadura de Muerte y retoma elementos de la Marvel clásica como el cortejo de Sue por parte de personajes cercanos a Reed o el combate por antonomasia entre los dos colosos del Universo Marvel. El dibujo es aceptable, sin excesos.

Daredevil #31
Edición original: Daredevil Vol.2 #105 y What If… Karen Page Had Lived?
Guión: Ed Brubaker y Brian Michael Bendis
Dibujo: Michael Lark

DAREDEVIL #31

Estamos ante un comic de ambientación urbana, oscura y realista, en el que un justiciero – que actúa en un área reducida – atormentado y dañado emocionalmente combate a un villano cuya especialidad es provocar miedo, y que dispone de un gas que induce al pánico. Sin más dilación, vamos a analizar este último enfrentamiento entre Batman y el Espanta… ¿Qué? Oh, vale. Perdón. En realidad, Daredevil y Mr. Miedo deciden resolver sus diferencias como adultos civilizados, es decir, a golpes. Y a juzgar por el escenario de su confrontación, empiezo a sospechar que una compañía de tejados está pagando a Brubaker para que éste les publicite. ¡Puede que incluso sea el mismo tejado!

La pelea está muy conseguida. Rebosa acción y rabia, la narración a cargo de Brubaker tiene mucho estilo, Lark aporta una gran fluidez, y ambos contendientes están fantásticos: Daredevil como justiciero al filo de la navaja pero manteniendo sus códigos y demostrando porqué es el hombre sin miedo, y Mr. Miedo… es un personaje al que tienes que odiar, pero por las razones adecuadas. Acabas sintiendo ganas de apalearle, y cuando un villano de papel consigue eso, es que ha logrado implicarte y causar una impresión. El desenlace también es muy eficaz, y el futuro se perfila aún más difícil. Teniendo en cuenta la habilidad de Brubaker para elaborar tramas a largo plazo y su afición por llevar a los protagonistas al infierno – Catwoman manda recuerdos -, es imposible no frotarse las manos. El apartado gráfico, a cargo de Lark, es muy bueno. Como siempre con este tipo. Desenvuelto en todas las escenas, es un muy buen transmisor de emociones, y la pelea es dinámica y potente.

El segundo número es un What If que se pregunta qué hubiese ocurrido si Karen Page estuviese viva, escrito por Bendis, dibujado por Lark, y empezando en el punto álgido de la etapa del guionista. Y realmente, con ese título cabría pensar que se le va a dar un respiro al bueno de Matt, pobre desgraciado, y que después de varios años llevándole al fondo del pozo, iban a darle una tregua. Pero no. La idea, de alguna forma no muy concluyente, acaba derivando en que las cosas le van aún peor, y su vida pasa de convertirse en un infierno a un infierno al que sigue una especie de terrible purgatorio. Dado que no está dentro de la continuidad y no tendrá ninguna consecuencia, no consigue causar tanto efecto como cualquiera de las cosas que le ocurren mensualmente, y eso le resta interés al número. Tanto el guión como el dibujo son buenos, pero la premisa sólo sirve para crear una historia poco atractiva, un tanto confusa, y que no causa el impacto que desea.

Los Nuevos Vengadores #33
Edición original: New Avengers #37
Guión: Brian Michael Bendis
Dibujo: Leinil Francis Yu

LOS NUEVOS VENGADORES #33

¡Llega la acción! Aunque, todo sea dicho, no es muy buena. Puede que sea por la alineación de los Nuevos Vengadores o la de los villanos liderados por el Encapuchado, pero cuando ambos se enfrentan el resultado no es especialmente bueno. Los héroes, por ejemplo, apenas tienen más armas que sus puños, y en ocasiones parece que ni siquiera hacen uso de ellos. Además, gracias a los trucos de uno de los buenos, hay varias viñetas en las que hay unos diez personajes, y sólo dos de ellos están combatiendo, con el resto ocupando espacio, revoloteando alrededor. Esto sólo aporta confusión, y las peleas acaban teniendo muy poco contenido. En cuanto a los villanos, más de lo mismo: su arsenal se resume en pistolas – de las comunes, además – y puñetazos. Con semejante panorama, es normal que el resultado sea blando y sin gracia. Hay un momento impactante, eso sí, y supone todo un soplo de aire fresco.

De modo que la mayor parte del número es una pelea aburrida, dibujada de forma muy irregular por Yu. Algunos dibujos son buenos, y muchas viñetas tienen un buen grado de detalle – y colorido -, pero por otra parte copia descaradamente expresiones, tiene algunos defectos (piernas demasiado cortas, espadas que se curvan demasiado según la perspectiva) y la narración es pobre. Hay varios momentos que más que una secuencia coherente parecen un pase de diapositivas. También sería bueno saber por qué la capa del Encapuchado apunta tantas veces hacia arriba. No es malo, pero es bastante irregular y por debajo de lo que es capaz de hacer. En Invasión Secreta, por ejemplo, está mucho mejor, más claro y espectacular.

Una pelea de los Vengadores debería dar mucho más juego que esto. Lejos de ser espectacular o creativa, el combate entre ambos grupos parece una paliza a un grupo de matones en vez del choque entre super-grupos que podría ser. ¿De qué sirve incluir a personajes como el Mago si luego se limita a disparar vapor azul por una pistola? Y bueno, no hay mucho más que comentar, ya que esto abarca la práctica totalidad del comic. Al final hay una buena escena con el Encapuchado, que promete guerra, aunque todavía no alcanza el estatus de villano memorable.

Los Poderosos Vengadores #08
Edición original: Mighty Avengers #07 y #08
Guión: Brian Michael Bendis
Dibujo: Mark Bagley

LOS PODEROSOS VENGADORES #08

Después del arco del nuevo modelo de Ultrón, llega un número más tranquilo y empieza Invasión Secreta, el último gran acontecimiento Marvel, que se extenderá por todo el Universo abarcando un montón de series. Todavía queda tiempo para la salida de la serie central, pero de momento tenemos los primeros momentos, que nos muestran la idea principal de todo esto: fomentar – con los acontecimientos recientes como gasolina – la paranoia y la desconfianza dentro de la comunidad superheroica, en una versión actualizada de los ladrones de cuerpos, y buscando dignificar a los Skrulls retratándoles como una amenaza seria en vez de una broma galáctica. En qué medida se consiguen estos objetivos es algo que todavía estamos viendo en las publicaciones de EEUU, y cambia mucho de serie a serie, como casi siempre en estos casos. Ahora bien, de momento es muy eficaz, y Bendis lo retrata bien, aunque de forma un tanto gruesa. Realmente, el momento es perfecto para una “invasión” y los efectos que produce en los superhéroes, y en esta etapa tan temprana, con los nervios a flor de piel y más preguntas que respuestas, el planteamiento es efectivo.

La idea de la invasión empieza a trabajarse en cuanto empieza el comic, con una buena conversación entre Spiderman y Tony Stark, personajes que desempeñarán papeles importantes en la historia. Después, el ambiente se vuelve más desenfadado y tranquilo: siguen los diálogos, aunque hay altibajos severos. La desconfianza de la Viuda Negra ante la nueva incorporación y el cruce entre Carol y Tony están bien – nada del otro Jueves, pero bien, sobre todo si tenemos en cuenta el pasado de la Viuda y cómo tuvo lugar su incorporación original a los Vengadores – pero el discursito de Hombre Maravilla resulta más pesado y ridículo de lo que Bendis quiere, y chafa el momento serio y triste del final. El pase de modelos de Janet tiene algo de gracia, eso sí. Hacia el final, el miedo y la desconfianza se mantienen calientes, y se presenta la amenaza del próximo número (magnífico dibujo de Bagley, con un momento terrorífico).

El segundo abre con una secuencia entre Janet y Hank. Seguro que ya lo sabías, pero Bendis odia a Hank (y Millar, a los personajes que se hacen grandes… sólo falta que Brubaker aborrezca a los personajes que visten de amarillo, aunque entonces también odiaría a Lobezno… estoy divagando) y lo caracteriza como un tipo insensible con una gran etiqueta en la frente que pone “autista emocional”. Compara la interacción unidimensional entre Hank y Janet en este número, basada en el rencor y el reproche, y la conversación que mantuvieron en uno de los primeros números de la breve etapa de Johns, basado en las segundas oportunidades y en cómo se complementan el uno al otro, y comprueba la diferencia. En cualquier caso, el obsequio de Hank sirve para tener una amenaza especialmente grande en este número. Ya lo veréis.

En este número, los Vengadores se encargan de la amenaza de los simbiontes. No resulta tan amenazadora, ya que no causa daños a sus huéspedes, y no parece dañar a ninguno de los Vengadores que son inmunes a su control. Así que básicamente trata sobre los Vengadores conteniendo a golpes a una avalancha de Venenos, Matanzas y sucedáneos. Se nota que Bendis quiere que resulte opresivo, y que la búsqueda de una cura sea una carrera contra el reloj, pero si los simbiontes no suponen ningún peligro, ni para los civiles ni para los héroes… ¿qué prisa hay? Hay una cierta sensación de agobio ante tanto bicho saturando las viñetas, pero poco más. La miga está en las dudas de Tony Stark sobre la verdadera identidad de sus compañeros, los hilos que han movido los acontecimientos recientes, y cómo esas dudas interfieren en su “trabajo”. Como ya he mencionado, el terreno está abonado para la sospecha, y no sólo por parte de Tony.

Una vez resuelta la situación – de una forma no muy creativa, pero la idea tampoco estaba dando para mucho – hay una pequeña confrontación pro-registro/anti-registro resuelta, gracias al cielo, de forma coherente y lógica, y un avance de por donde irán los tiros en el número que viene. No pega mucho con el modus operandi del villano, pero ya veremos qué sorpresas nos esperan.

El dibujo de Bagley en ambos números es bastante bueno. En el primero, lleno de conversaciones, las conduce bien, y tanta charla sirve para camuflar pequeños problemas con la anatomía (echadle un vistazo a la cintura de Spiderwoman en su primera aparición ante el grupo… es tan gruesa como mi muñeca). El momento en el que se revela la naturaleza de la amenaza es tremendo, y muy impresionante. En el segundo, se las apaña bien para dibujar a un montón de simbiontes enloquecidos, y consigue el efecto deseado de furia desbocada. Mantiene el nivel en todo momento, y ofreciendo un trabajo diestro y detallado.

Estos dos números resultan aceptables, sobre todo gracias a la eficaz presentación de la invasión Skrull: es un poco tosca en las formas, pero en el fondo es una buena premisa con muchas posibilidades. El resto no está tan bien; las conversaciones son mejorables, la amenaza no es tal y el desarrollo de la misma apenas pasa de tener un momento interesante para pasar a ser una tarea de contención y espera. Todo ello con un muy buen dibujo de Bagley.

Iron Man: Director de S.H.I.E.L.D #08
Edición original: Iron Man Vol.4 #24
Guión: Daniel y Charlie Knauf
Dibujo: Butch Guice

IRON MAN: DIRECTOR DE S.H.I.E.L.D #08

Vale, el plan del Mandarín tiene su punto. Planificación, inteligencia, enorme escala, un toque de ironía, todo eso. Lo que se dice un plan de supervillano de los de toda la vida. Que puede fallar y fallará, como mandan los cánones, pero hasta entonces va a ser interesante cómo lo desarrolla. También hay una pelea entre Iron Man e invitados especiales contra un tipo casi invulnerable y monosilábico. No es especialmente buena, aunque tiene algo de acción a la desesperada. También tiene a los héroes investigando y algunas conversaciones que, aunque un poco estiradas, resultan asequibles. Un comic un poco genérico pero, ¿hay algo que resulte especialmente irritante? Sí. El envoltorio. El aspecto. Lo que se conoce como la tónica general.

Me explico: en ocasiones da la impresión de que para tomarse en serio una amenaza, o incluso un tebeo de superhéroes en general, hay que barrer debajo de la alfombra, minimizar o maquillar los elementos tradicionales del género, y dirigir sus pasos hacia el thriller oscuro y peliculero en la estética más que en la esencia, con los villanos maquinando en camisa exactamente lo mismo que maquinaban hace treinta años con planes quizá un poco más burdos, y con trajes chillones. Los buenos tienen sus conversaciones vestidos de paisano en un bar de carretera que cumple todos y cada uno de los tópicos de un bar de carretera. Y, para tratarse de un comic de Iron Man, la tecnología se menciona casi de pasada y nunca resulta asombrosa o avanzada, como en Inevitable o Hipervelocidad. Por últimos, las pinceladas siniestras no pegan en absoluto y la de este número es totalmente conveniente.

Así que, ¿qué tenemos? Malos planeando, buenos reaccionando, pelea del montón y conversaciones. Algo que ya hemos visto decenas de veces, pero esta vez con una ambientación moderna. Y moderna se traduce en oscura, supuestamente seria, y escondiendo cualquier cosa que pueda oler a superhéroe o a impresionante. Iron Man y S.H.I.E.L.D proporcionan material más que suficiente para crear 24 páginas de pura maravilla, un mundo increíble de espionaje futurista, amenazas increíbles y desbordante originalidad. En vez de eso, tenemos mucha negrura por los bordes y demás elementos estéticos para dar la impresión de que esta vez la cosa va más en serio que en todas las anteriores. Y precisamente por quedarse en los estético, no funciona.

El dibujo de Guice le va como anillo al dedo al tono de la historia, caramba. Serio, oscuro, realista, algunos rostros parecen salirse del papel. Sin embargo, en cuanto tiene que dibujar algo que resulte llamativo, como la pelea, el resultado es blando y sin gracia. Se le dan muy bien las escenas sombrías de gente hablando con el semblante serio, pero decepciona en cuanto sale de ése escenario.

Lobezno #33
Edición original: Wolverine: Origins #17 y #18
Guión: Daniel Way
Dibujo: Steve Dillon

LOBEZNO #33

Segundo y tercer capítulo del arco del Capitán América, Bucky, Furia y Lobezno en la Segunda Guerra Mundial. Típica historia de guerra en la que los héroes viajan del punto A al punto B cumpliendo misiones, que Way emplea, sobre todo, para comparar personalidades y procedimientos de los protagonistas. Lobezno es una persona normal, vagamente retratada, y no muy interesante. El Capitán América está bien escrito como líder natural, guía y héroe. Furia no tiene mucho que decir, y Bucky está caracterizado según el estilo impuesto por Brubaker, multiplicado: no era el sidekick jovial del Capi, sino un asesino despiadado y sangriento, además de un bestia, un borde y un matón de colegio metido en un disfraz de superhéroe. Esta caracterización no se traduce en una mayor complejidad, sino en provocar ganas de darle un tortazo, meterle en una caja y mandarle de vuelta a EEUU para que deje de molestar.

Apenas hay historia, y el sub-argumento de la trama de los malos apenas avanza. Los diálogos también requieren mucho tiempo y viñetas para contar poco y, como muchos otros trabajos de Way, resultan bastante estirados. Los momentos de heroísmo y camaradería son básicos y resultones – a kilómetros de cualquier historia bélica de Garth Ennis – y la interacción Lobezno/Capitán, los dos protagonistas, apenas pasa de superficial. De todas formas, si bien esto puede suponer un problema a la hora de dar contenido al comic, es un detalle por parte de Way no encumbrar a Lobezno, ver las cosas con perspectiva y escribirle como el soldado motivado que es en vez de cómo el superhéroe chulo que será. Por último, pese a lo que promete la portada, no hay mucha acción, y la que hay no es muy buena.

Dillon está con el piloto automático, con algunos dibujos que parecen hechos por cumplir, con poca atención y detalle. Sus conversaciones siguen basándose en rostros, pero al contrario que en Castigador o Predicador, como el ambiente aquí es serio y marcial no hay cabida para las expresiones faciales, lo que hace que los diálogos sean más aburridos. En general son muchas páginas de gente hablando, caminando o reflexionando, así que se entiende que no sea su mejor trabajo.

Punisher: Diario de guerra #12
Edición original: Punisher War Journal #14
Guión: Matt Fraction
Dibujo: Cory Walker

PUNISHER: DIARIO DE GUERRA #12

El nuevo Kraven está cazando villanos vestidos de animales, como el Rino el Buitre, para tenerlos recluidos en su zoo personal. Parece la versión retorcida y cachonda de Fraction sobre los villanos que abrazan totems de animales de Straczinsky. El nuevo Kraven, por cierto, tiene la personalidad de una estera más allá de ser cruel, y de retorcer los elementos del Kraven original para hacerlos más despreocupados y ridículos. Por ejemplo, las pócimas del Kraven original tenían un componente místico, casi ceremonial, mientras que aquí son poderes en estado líquido consumidos de forma lúdica. Eso sí, Fraction consigue hacer que le odies desde su primera aparición, y conserva maneras de villano clásico, atando a sus víctimas sedadas en vez de matarlas. Vieja escuela…

También hay varias escenas directamente burras que buscan más la risa que el asombro. De hecho, el reciente rumbo de la etapa parece ir más en la dirección del humor negro desenfadado, las sorpresas y las escenas impactantes. ¿Efectista? Puede. ¿Divertido? A ratos. No llega al desbarre de la etapa Ennis/Dillon, pero es suficiente para arrancarte una sonrisa. El Castigador se ve relegado a un papel de espectador en todo este embrollo, y se hecha de menos algo más de perspicacia por su parte. Da la impresión de que esté dando sus primeros pasos en esto de cazar criminales. Por último, una bonita secuencia adelanta un futuro sub-argumento.

El dibujo es mediocre tirando a malo. Su diseño del Rino parece una mezcla entre el traje clásico de una pieza con el Ultimate, compuesto por un montón de placas. Aquí resulta más natural y, obviamente, orgánico que en su contrapartida Ultimate, y queda bien. Su diseño del Castigador sí es algo peor, y parece demasiado joven, además de tener unos rasgos bastante feos. Al transcurrir la mayoría de acción en un barco no se prodiga mucho, y varias viñetas consisten en un personaje o dos sobre un degradado. Y hablando de todo, ¿cuánto puede llegar a vomitar el Rino? ¡Puaj!

No es un número especialmente destacable, éste. La historia parece haber puesto el piloto automático, y deja todo el trabajo a algunas escenas impactantes: al no ser éstas nada del otro mundo, el comic en conjunto resulta prescindible y poco interesante. El pobre dibujo y un villano poco interesante rematan el poco interés que podía tener. Pero ey, al menos hay un canguro rabioso. No es algo que se va todos los días.

Runaways #15
Edición original: Runaways Vol.2 #30
Guión: Joss Whedon
Dibujo: Michael Ryan

RUNAWAYS #15

Último número del segundo volumen. Este mismo mes, si todo sale según lo previsto, estará a la venta en EEUU el primer número del tercero, a cargo de Terry Moore y Humberto Ramos.

Una vez se ha presentado todo lo que se tenía que presentar y se han plasmado todas las diferencias entre ser un adolescente en el cómodo siglo XXI o ser un adolescente en el pasado, toca llevar el arco a su fin. Es una conclusión bastante buena, cerrando todos los cabos y tratando distintos temas a medida que los toca, aunque como lectura es algo más floja que números anteriores y en muchos aspectos Whedon tiene la sutileza de una bola de derribo. Sí, ya sabemos que las mujeres eran objetos ornamentales para el marido, y que éste podía hacer con ellas lo que le viniese en gana, y sabemos cuan detestable es eso bajo los criterios modernos. No necesitamos una niña amoratada para saberlo.

La caracterización de los personajes es uno de los aspectos positivos, más heroicos y maduros, más centrados y concienzudos, más eficaces y con un mejor conocimiento del mundo. Es muy bonito volver a leer los primeros números de la serie, a cargo de Vaughan, y observar la maduración de los Runaways, y cómo ha avanzado la serie en general. Gana como conjunto, y eso es importante en una serie cuyos protagonistas atraviesan la etapa de la vida en la que más cambios se experimentan. Whedon ha estado a la altura no sólo de la etapa que le ha tocado, sino de hacer que encaje con el resto y dé un paso en la evolución de los chicos.

Por otra parte, maneja hábilmente dos aspectos importantes de esta serie: el humor, y las emociones. El primero tiene momentos desternillantes (“Vegano”) y otros más simples pero igualmente eficaces, y en ningún momento se siente fuera de lugar. Es chispeante, fresco y ocurrente, siempre en su justa medida. El aspecto emocional también está tratado con buen gusto, reflejando los sentimientos desde la perspectiva de adolescentes maduros, pero adolescentes al fin y al cabo. Por último, hay una parte especialmente destacable que trata precisamente sobre cómo reaccionas frente a los sentimientos en esta etapa, y cómo tienes que aprovechar ese tiempo para arriesgar en vez de acobardarte y arrepentirte toda la vida.

El dibujo de Ryan es una preciosidad. Es muy meticuloso y detallado, retrata bien a los chavales – aunque Nico parece un poco mayor – y se adapta a la muchas y muy diferentes escenas del comic siempre ofreciendo el ángulo que permite ver cada momento en todo su esplendor. Expresivo, claro y muy bonito, es un dibujante muy apropiado para esta serie. Y el poder dibujar a los personajes en la época en la que se encuentran juega aún más a su favor, y se luce con varios diseños y escenas.

Thor #06
Edición original: Thor Vol.3 #06
Guión: Michael Straczynski
Dibujo: Olivier Coipel

THOR #06

Straczinsky está haciendo un buen trabajo a la hora de presentar a los Asgardianos, mostrando a través de ellos distintas facetas y aspectos de las antiguas figuras mitológicas, lo que da lugar a momentos toda clase de buenos momentos: humor despreocupado cortesía de costumbres medievales, encuentros entre lo divino y lo fantasmal con una excelente atmósfera, palabras proféticas, hazañas hercúleas… La mezcla entre lo divino y lo humano, lo superior y lo terrenal, juega en muchos niveles, tratando varios aspectos y escribiendo cada uno de la forma apropiada.

Thor está a la altura de su propio mito, el nuevo enfoque está bien conducido y contribuye satisfactoriamente, como enlace, a esa distinción humano/dios. Y que me aspen si la escena hacia el final del número no es una pasada. Por último, es destacable como la amenaza va subiendo peldaños poco a poco, aunque el protagonismo sigue siendo, de forma casi exclusiva, del entorno y quienes lo pueblan. Precisamente este es un “pero” que se puede achacar al comic, y es que avanza poco. Sin embargo, está bien escrito, con detalle y esmero, y sólo por ello resulta recomendable.

Lo que hace aún más recomendable es el fantástico dibujo de Coipel. Claro, bonito, es perfecto para dibujar todos los personajes y situaciones. No sólo dibuja al personaje que le toca, sino que construye en torno a cada uno toda una atmósfera, una impresión, una sensación única y particular. Volstagg no puede ser más campechano, y en torno a él brota el humor grueso. Hogun parece una aparición, un espejismo en el horizonte. Kelda es fascinante, misteriosa, tan elegantemente dibujada que casi puedes imaginar el tono de su voz. La nueva Loki recuerda a una serpiente reptando entre las grietas, oculta en la oscuridad. Y Thor es asombroso. Un trabajo con mayúsculas.

Thunderbolts #08
Edición original: Thunderbolts #119
Guión: Warren Ellis
Dibujo: Mike Deodato Jr.

THUNDERBOTS #08

Warren Ellis sigue sin tomarse demasiado en serio a los Thunderbolts y a su serie en general. Esto, que en principio no es ni bueno ni malo, da lugar a algunas cosas buenas y otras no tan agradables. En primer lugar, la caracterización de los personajes tiene serios altibajos. Piedra Lunar es mala porque le da la gana, Veneno es una salvaje máquina de eviscerar sin ningún atisbo de personalidad, Espadachín hace gala de una nobleza clásica que puede resultar o bastante chula o un poco ridícula, y Osborn es el clásico manipulador semi-histriónico que en un minuto parece estar perdiendo el control de todo para, en unos instantes, relajarse ante la perspectiva de una matanza. Literalmente. Christos Cage ha mantenido este tono – aunque cambiando algunas cosas, y adaptándolo más a su estilo – en la numeración americana, así que parece que ha llegado para quedarse. Si te gustaron los Thunderbolts de Nicieza, gente con sus defectos pero con propósitos nobles, es posible que te sientas asqueado ante esta pandilla de indeseables. Ahora bien, si no te molesta la tendencia Ellis de hacer a los personajes tan violentos y desagradables que rozan lo cómico, puedes encantarlo bastante divertido. A ratos, al menos.

Hablando de los personajes, Ellis presenta una idea sobre Doc Samson que puede dar juego, al menos si se orienta desde el hecho de que ha recibido radiación gamma, y no desde el hecho de que es psiquiatra. Seguramente no vaya a ninguna parte, de todas formas. Por otra parte, intenta dar algunos pasos sobre los poderes de Penitencia, y lo dignifica teniéndole callado en vez de dándose cabezazos contra la pared – que es algo tan tonto que Slott lo utilizó en su reseña de Vengadores de los Grandes Lagos, transmitiendo la misma lástima cómica que aquí-.

La historia da pie a varios enfrentamientos, físicos y verbales, narrados con la fuerza y energía necesarias. Uno de ellos es un simple tiroteo que resulta bastante anticlimático después de la preparación del Espadachín seguido de varios planos en los que queda claro que Strucker es el más chulo, aunque realmente sólo está zurrando a un montón de monigotes. Y finalmente, el esperado Espadachín Vs. Veneno. Sigue la sobada fórmula de estilista contra fajador, o de tío ágil y fluido contra enorme mole de músculos lenta y pesada. Se nota que Deodato trata de reflejar ese escenario, pero la narración no es adecuada y echa a perder una secuencia que podría haber sido buena, pese a ser un poco genérica. El final, eso sí, es bastante bestia. Hablando de Deodato y de Veneno, su diseño es… bastante desagradable. Abotargado e hinchado hasta el ridículo, parece que vaya a reventar de un momento a otro. ¿Qué más se puede decir de Deodato? Las escenas de acción tienen mucha fuerza visceral, pero también las mencionadas carencias narrativas. Y no me gusta que los personajes de cómic se parezcan – o sean, directamente – personajes de la vida real. Con un personaje nuevo como el Ultimate Furia puede funcionar, pero con Osborn queda raro. Además, tampoco valdría para una película, ya que hemos visto a Osborn en el cine interpretado por otro actor. Si tenían que cambiarle el aspecto, al menos que lo hubiesen dibujado como en la película.

El núcleo del número sigue siendo el disfrute cafre de Ellis, la violencia y las conversaciones disparatadas protagonizadas. Tiene algunos momentos más serios para construir futuros argumentos, pero se pierden entre los tiros, la chulería y los cuerpos mutilados. Como divertimento bestia puede funcionar, aunque haya cosas más divertidas o más bestias ahí fuera.

La última historia de los Cuatro Fantásticos
Edición original: The Last Fantastic Four Story
Guión: Stan Lee
Dibujo: John Romita Jr.

LA ÚLTIMA HISTORIA DE LOS CUATRO FANTÁSTICOS

Stan Lee volviendo a los Cuarto Fantásticos después de tantos años, ¿quién mejor para escribir su última aventura? Sería fútil comentar el palpable y evidente cariño que el autor imprime en esta obra, particularmente visible en un final cálido, en el que se permite el merecido lujo de encumbrar a sus personajes y de dejar la puerta elegantemente cerrada. Ahora, la historia en sí no es nada del otro Jueves: amenaza cósmica sin nada destacable, absolutamente invulnerable porque… porque sí, llega con malas noticias para la Tierra, y los Cuatro Fantásticos tienen que echar mano de sus contactos en el espacio para salvar una situación desesperada. La premisa es básica, así como el desarrollo, todo sin pretensiones. Hay una tímida cuña sobre la naturaleza humana y cómo somos capaces tanto de lo mejor como de lo peor, pero es más un adorno que un verdadero elemento central.

Por encima de todo, esta ultima historia es una lectura agradable, tierna, la despedida fraternal de estos iconos, un final bonito. Hay historias mejores, hay comics que tratan mejor, o con mayor profundidad, la condición de superhéroes/aventureros de los Cuatro Fantásticos (me viene a la cabeza el primer número de Waid y Wieringo) o que hacen un mejor uso de la ciencia ficción, pero éste tiene un encanto especial. Además, es sincero en sus objetivos, y si compras un comic escrito por Stan Lee que habla sobre el fin de los Cuatro Fantásticos, ya sabes con qué te vas a encontrar. El dibujo de Romita Jr. está francamente bien, además. Muy claro, cuidado y minucioso. Su diseño de la amenaza cósmica es lo suficientemete “Kirby” sin ser Kirby, aunque el diseño de los seres alienígenas es un poco tosco. Los efectos y explosiones a su cargo, como siempre, quedan de maravilla.

Ultimate Fantastic Four #26
Edición original: Ultimate Fantastic Four #47 y #48
Guión: Mike Carey
Dibujo: Mark Brooks

ULTIMATE FANTASTIC FOUR #26

¡La amenaza roja se cierne sobre los Cuatro Fantásticos! Y viene cargadita de estereotipos, incluyendo a un piloto borrachín con bigote, un cietífico malvado sin escrúpulo alguno, una femme fatale vestida de cuero con un plan malvado y un oso que se llama Misha. Faltan alusiones al vodka, gorros con orejeras, y Zangief. Es una historia un tanto genérica sobre los Cuatro Fantásticos, con los ingredientes habituales: para empezar, tenemos el plan de Reed con el Cubo Cósmico, que avanza un poco sin atisbarse ninguna conclusión, y redunda en la idea de que Reed está siendo manipulado, en vez de tener las ideas geniales el mismo y ser un obseso del trabajo porque le estimula y motiva más que otros aspectos de la vida. Pierde en caracterización del personaje (si atribuyes sus aspectos definitorios a elementos externos… ¿qué queda?) pero queda por ver en qué acaba.

Los villanos resultan poco interesantes, y a los ya mencionados estereotipos se suma una motivación estereotipada y la clásica – pero encantadoramente nostálgica – maldad gratuita, que incluye torturar a un oso parlante que implora clemencia. Es un poco ridículo, y no contribuye a darles un aspecto de villanos serios, sino más bien al contrario. Hay un giro un tanto predecible pero que cambia el rumbo de la premisa y crea una amenaza de aspecto grotesco. No parece muy impresionante, y su motivación sigue siendo bastante insulsa, por mucho que Carey se esfuerce en dedicarle tiempo y espacio. Para completar, en el segundo ejemplar hay una pelea contra el Dínamo Carmesí: como suele ser habitual, varios cacharritos y armamento derrotados con tecnología. No se sale de los cánones, pero Brooks consigue hacerla vistosa.

El dibujo de Brooks está muy bien en todos los aspectos. Sus diseños de la Cosa y la Antorcha son buenos, aunque Reed y Sue parecen demasiado jóvenes. Sí, incluso para tratarse de la línea Ultimate. Que hablando de la misma, impone algunos diseños de trajes poco útiles, como el de Sue, que enseña el ombligo, y queda un poco raro. Intenta dotar a los malos de un aspecto siniestro y taimado, y recrear un ambiente axfisiante en varias localizaciones: funciona bien en ambos casos, pero la mala definición de los primeros por parte de Carey hace que los diseños pierdan fuerza. En conclusión, es una historia regular del grupo, con pocos alicientes pero ningún aspecto especialmente negativo. Pasabl, pero hasta cierto punto entretenida, inocua y con buen dibujo.

Ultimate Spiderman #25
Edición original: Ultimate Spider-Man #116 y #117
Guión: Brian Michael Bendis
Dibujo: Stuart Immonen

ULTIMATE SPIDERMAN #25

En la mayoría de casos, esta reseña empezaría con un “esta historia avanza…” o “el actual arco avanza…”. Realmente me gustaría empezarla así, pero no puedo. Bendis no me deja. Y es que la historia, por lo menos en este primer número, no avanza. Empieza con Kitty Pride salvando a Spiderman de convertirse en la tortilla más grande de Nueva York contra el asfalto haciéndole cambiar de fase al atravesar la calle. Pero, en ese caso, ¿no debería haberse llevado exactamente el mismo golpe, pero contra el alcantarillado? Da igual. Luego hay unas cuantas páginas de diálogo con Danvers y Pride, más diálogo con unos agentes de S.H.I.E.L.D – de patrulla en la furgoneta más discreta del mundo – y una última conversación con alguien muy especial. Esta última charla no está mal, pero contribuye a congelar la historia en el mismo punto. El diálogo puede resultar entretenido, tiene algunos puntos buenos, pero resulta superfluo, vacío, y obstaculiza el desarrollo. Incluso para los estándares de Bendis.

Por suerte, el segundo número llega al rescate: es un número muy bueno, y muy entretenido. Es la gran batalla final entre Spiderman, Duende Verde – o Demonio Verde, si haces caso a su apariencia – y su hijo, Harry Osborn, con las tropas de S.H.I.E.L.D de fondo aportando efectos especiales y lucecitas (que es todo lo que aportan sus armas a la contienda), maquinada y preparada por Carol Danvers, candidata a Bastarda del Año por la revista Grandes Bastardos del Cómic. Es una pelea enérgica, potente, rebosante de acción. Los golpes, las explosiones, todo tiene un efecto muy conseguido, y se lo debe todo a Stuart Immonen, que hace una labor fantástica. El desarrollo, que ya recae sobre Bendis, también es muy bueno, con un tenso toma y daca hasta un desenlace que hace falta ver para creer. Impresionante final, con unas palabras finales emotivas y sinceras, sin ser ñoñas.

El dibujo de Immonen es ambos comics es muy bueno. En el primero, que es casi todo conversación, conduce la narración con mucho estilo, agilizándola a base de cambiar de planos, jugar con las expresiones, y otros recursos sencillos pero agradecidos. En cuanto tiene oportunidad se luce mucho, y aunque no tiene ninguna escena de quitar el hipo, hace un trabajo muy sólido. En el segundo número tiene mucho más con lo que trabajar y disfrutar, y es cuando da lo mejor de sí mismo: su tarea es hacer de la pelea algo estimulante y con fuerza, y cumple con sobrado éxito. La hace emocionante y explosiva, como tiene que ser.

Si bien el primer número deja un mal sabor de boca por su falta de contenido y su “decomprensión”, el segundo lo redime a base de paladas de acción y una gran conclusión. Visto globalmente, se trata de un desenlace que, aprovechando unos pocos elementos, ha sabido ofrecer un final satisfactorio y con oficio. Y como dice el refrán, bien está lo que bien acaba.

¡Y hasta aquí! Esto ha sido todo por esta semana: el Martes que viene, las grapas de Planeta. ¡Nos vemos!

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Jerom
Jerom
2 septiembre, 2008 8:13

Estas novedades estan ya a la venta o salen el jueves como siempre??

Iceman
Iceman
2 septiembre, 2008 8:40

Muy buen trabajo en el comentario, y de bastante ayuda para preseleccionar que cae este mes y que no.
Seguiré tu criterio que me parece bueno, ¿porque coincide con el mio, quizás? Je, je

Vic (Via News)
Lector
2 septiembre, 2008 8:50

Aún no han salido a la venta, no sé cómo las han conseguido (¿prensa?) pero no están aún a la venta.

De todo esto le tengo ganas al Capi y al Ultimate Spiderman.

Chemari-Wan
2 septiembre, 2008 9:25

Dos estrellitas al astonishing? Bueno… No puedo coincidir, pero sí que coincido con las tres y media de THOR (serie que creo que no está teniendo el éxito que se merece). Sobre esa serie… A nadie se le ha ocurrido hacer un guión para TV con esa historia? Thor buscando a lso dioses caidos por la tierra mientras deshace entuertos? Una “road series” de casta, como aquel Equipo A que tan buenos momentos nos ha dado… Pero con ENORMES guerreros nórdicos y gigantes de hielo…

Toni Ribas
Toni Ribas
2 septiembre, 2008 9:51

No deja de maravillarme la capacidad de Panini para colarnos, dentro de las series regulares, lo que les viene en gana. Preferiría que las series saliesen cada dos meses (si obligatoriamente tienen que ser de 48 páginas) que unos complementos que, mayoritariamente, no compraría si tuviese opción de elegir.
Por otro lado, excelente trabajo por parte de ZN ¡Deseando tener en mis manos el Capitán América!

Juny Skywalker
Juny Skywalker
2 septiembre, 2008 10:34

No he leído la serie nueva de Thor (por recomendaciones la voy a comprar este mediodía). Pero según lo que contáis, ¿a nadie le recuerda a American Gods de Neil Gaiman?

curioso
curioso
Lector
2 septiembre, 2008 10:42

a ver si reseñáis el tomo 2 de Criminal de brubaker, q salió en agosto y está muy bien.

Chemari-Wan
2 septiembre, 2008 10:58

La nueva serie de Thor tiene un poco de American Gods, sí… Pero también tiene el encanto Marvel y algunos momentos realmente alucinantes, como cuando Thor se reeencuentra con Iron y le ajusta las tuercas (recordaís aquel clon de la Civil War?). Yo la recomiendo!

Gerardo
Lector
2 septiembre, 2008 11:29

A mi lo del Capitán América me parece simplemente una nueva serie y un nuevo personaje, conservando la cabecera por si encuentran la forma de hacer volver a Steve Rogers a tiempo para la peli.

Que el Capi nuevo sea Bucky es lógima más o menos, tal y como están ahora las cosas (aunque para mí Bucky ers Agamenón, el que salía en el Panteón del Hulk de David).
Que tenga una pistola, deshonra la memoria del Capi. Y que encima trabaje para SHIELD… ya termina de deshonrar la memoria totalmente, porque el jefe de SHIELD lo era también del bando opuesto al Capi en Civil War.

Antoño Retoño
Antoño Retoño
2 septiembre, 2008 12:10

Será que no soy muy fan del Capi (como icono), porque el hecho de que se pueda o no traicionar lo que representa (con la pistola, su adhesión a SHIELD y demás) no me preocupa.

Lo único que me importa es la calidad de la historia, y su propia coherencia interna, y desde ese punto vista la etapa de Brubaker es sencillamente impecable. ¿Es consecuente con el personaje de Bucky (con su historial como Soldado de Invierno a las espaldas) llevar pistola? ¿Sí? Pues entonces no veo problema.

Si fuera Steve Rogers quien llevara la pistola entraríamos entonces en un debate diferente, sobre si Brubaker escribe adecuadamente al personaje o no, pero no es el caso.

Rev Theroy
2 septiembre, 2008 13:41

Que rabia… no empece a coleccionar al Capi de Brubaker y ahora me estoy arrepintiendo

Vere que tal esta el Fin de los 4 Fantasticos, no parece que sea gran cosa, pero parece que tiene elementos de antaño de la etapa Lee/Kirby, y cualquier cosa de aquella etapa, bienvenida sea

Chemari-Wan
2 septiembre, 2008 15:21

Maldita sea! Tendré que engancharme al Capi! Es demasiado tarde si lo último que leí fue cuando le dispararon en Civil War?

rorschach
rorschach
2 septiembre, 2008 15:36

¿He leído bien? ¿El “Inevitable” de Casey utilizado como comparación positiva frente a algo?

¡BLINK, BLINK!… glglglglglgl *sacudir cabeza*

Hurm… Y pocas estrellitas para el Iron Man de los Knauf, pero bueno, la portada elegida os redime.

😉

Antoño Retoño
Antoño Retoño
2 septiembre, 2008 15:55

“Es demasiado tarde si lo último que leí fue cuando le dispararon en Civil War?”

La etapa de Brubaker es una macrosaga que comenzó en el número 1 del actual volumen y aún sigue en progreso. Todo lo que no sea leerse todos los números desde el principio, es llegar a mitad de la historia…

The Monitor
The Monitor
2 septiembre, 2008 18:23

¿Sólo Marvel?? y cuándo para DC??????

David Fernández
2 septiembre, 2008 19:45

Alberto, tremendo curro! 😀 Enhorabuena!

curioso, en breve espero dedicarle a Criminal #2: sin ley, un artículo similar al centrado en el primer arco argumental, aunque probablemente no tan profuso en detalles.

Un saludo!

Fran
Fran
3 septiembre, 2008 17:43

Con lo de aprovechar los poderes de los heroes, llevo pensando un tiempo que siendo Estela Plateada un ser galactico que puede absorver algunas cosas con la fuerza de su tabla, podria haber rescatado a Kitty Prydde.

Una lastima la marcha de este personaje y que Coloso se quede vacio y solo.

Fran
Fran
3 septiembre, 2008 17:45

Se me olvidaba, sigo Universo Marvel como actualidad de Marvel, pero al margen de ello. Vuestra pagina me parece muy buena con la cantidad de articulos que colgais, los PQC y todo.

Un saludo.

Vic
Vic
Lector
4 septiembre, 2008 9:07

En mi nombre hay un link a un breve artículo que hice sobre la serie de el Capitán América desde que llegó Brubaker, treintaitantos números imprescindibles (excepto el que guioniza Kirkman)