Batería de Reseñas #23

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Esta semana en la Batería de Reseñas hay un análisis especial, por la circunstancia y el contenido. Ya que este mes no hay novedades en grapa por parte de Planeta (compensada por una generosa cantidad de tomos con motivo del Salón de Barcelona, que serán analizados en un par de semanas), es un buen momento para centrar este humilde espacio en una obra destacada que verá la luz en España con motivo de este evento. Una serie que merece una reseña larga y concienzuda – tened algo a mano para beber/picar – y tener todo el espacio para sí misma. Espero que la disfrutéis.

All Star Superman
Edición original: All Star Superman #01-#12
Guión: Grant Morrison
Dibujo: Frank Quitely

ALL STAR SUPERMAN

Si vas al Salón de Barcelona de este año, hay una serie que no deberías perderte bajo ningún concepto. Y este es un consejo dirigido no sólo a los aficionados al cómic americano o de superhéroes, sino a todos los aficionados a la historieta. All Star Superman es una serie magnífica que tiene todos, absolutamente todos los elementos que definen a un clásico que excede las barreras de las preferencias y los gustos para asentarse en la categoría de obra maestra. Una delicia para cualquier lector, ocasional o coleccionista, novato o veterano, con mil y un aspectos magistrales. Una joya de las que sólo aparecen muy de cuando en cuando, que llevan su tiempo, pero cuyo resultado final compensa cualquier retraso y espera. All Star Superman es un compra imprescindible. Un referente.

En primer lugar, un breve comentario sobre la concepción de la misma y cómo ha sido llevada a cabo. Morrison y Quitely, uno de los mejores equipos creativos del panorama (en el que el conjunto es incluso mejor que la suma de las partes, que ya es decir) hacen un arco cerrado. Doce números con su presentación, su desarrollo y su desenlace. La estructura más básica y primaria de cualquier historieta. Sin spin-offs, sin continuaciones forzadas: doce números para contar una historia. Sí, ha sufrido retrasos, y ha tardado bastante en salir. Pero, ¿qué son esas semanas de espera en retrospectiva? Ha pasado tiempo, pero ahora tenemos un arco coherente, consistente y definido, estructurado y profesional, en el que los autores saben perfectamente lo que están haciendo y en qué dirección quieren llevar la aventura y a los personajes.

En doce números (cada uno rico y completo como seis números de cualquier otra serie), en un formato bonito y cómodo, sin bailes de dibujantes, sin números de relleno. Dentro de unos años podremos decir: “en estos dos tomos está All Star Superman, salió tarde, pero es una maravilla” en vez de “estos son los Nuevos X-Men de Morrison, salían puntuales cada mes, pero tuvieron al pobre Igor Kordey haciendo garabatos a contrarreloj, y me duelen las retinas al verlo”, o “esto es Crisis Final, y tiene tres dibujantes en siete números, toma ya”. Además, queda muy bien como regalo, por formato, contenido, personaje y nula relación con la continuidad establecida. Cada concepto está debidamente presentado, con muchísimos aspectos para hacerlo interesante a la vez que accesible, y un papel relevante dentro de cada historia.

Pero antes de entrar en harina, una presentación por si alguien no se ha enterado de qué va la fiesta. La línea All Star surgió como una iniciativa por parte de DC de juntar a artistas de primer nivel en series protagonizadas por los personajes más populares de la compañía en historias desligadas de la continuidad, de modo que pudiesen reescribir la trayectoria del personaje y desarrollar sus propios argumentos sin preocuparse por las aventuras mensuales del mismo. Y esa voz que te cuchichea “Ultimate” en la nuca tiene algo de razón, pero la idea era buena. El caso es que de ésta iniciativa surgieron dos series, All Star Batman, de Frank Miller y Jim Lee, y All Star Superman, de Morrison y Quitely. Mientras Miller se dedicaba a inyectarle testosterona a una colección que pasaría a ser conocida como “la serie del goddamn Batman” y a reírse de todo y de todos, Morrison y Quitely aprovecharon esta ocasión única para contar la historia definitiva de Superman. Una historia que recopilase todos los elementos, pre y post Crisis, que han caracterizado al Hombre de acero desde su concepción, cada uno con los aspectos que dúo consideraba más interesantes, o en su forma más icónica y reconocible. Ah, y potenciados. Al límite.

Así, después de una brevísima introducción magistral en su sencillez sobre Superman – venga, ya sabemos todos su origen, ¿cuántas veces hace falta ver a Jor-El pulsando el botón para lanzar la nave entre sollozos? – asistimos al planteamiento de la premisa, que se sucede en un entorno de fantástica ciencia ficción que se convertirá en la seña de identidad de la serie. Es impactante, es sorprendente, y deja una profunda sensación de asombro y expectación ante lo que va a suceder a partir de ahora. Lo que tiene que hacer una buena presentación, en definitiva. Y de ahí, al cielo. Desde el primer número, la serie hace gala de un repertorio inagotable de ricas ideas que ponen de manifiesto no sólo el conocimiento de Morrison sobre Superman, sino su profundo cariño por el personaje y el mito, el símbolo, lo que representa, y qué es lo que lo hace asombroso.

Este cariño y admiración quedan de manifiesto, por ejemplo, en el tono épico que impregna los doce números como una melodía de fondo. Las referencias a la mitología – los héroes helénicos, las doce pruebas, la esfinge – se suceden para reforzar la imagen de Superman como un héroe que excede las barreras del mundo mortal para convertirse en una leyenda. Los combates tienen lugar a una escala épica y grandiosa, majestuosa y simbólica, representando el enfrentamiento entre el bien y el mal a tantos niveles y de formas tan diversas que asombra. La capacidad de Morrison de manejar un concepto tan sencillo de tan diversas formas y escenificarlo tan eficazmente es digna de todo reconocimiento.

Por supuesto, no se puede hablar de enfrentamientos sin hablar de Lex Luthor. Un Luthor magistral. Ya era, caramba. Luthor es de villano a veces lunático y ególatra, pero también una mente calculadora siempre un paso por delante de su enemigo. Quiere lo mejor para la raza humana y reclama el esfuerzo y el tesón como superiores a cualquier ventaja innata. ¿O no? ¿O sólo es una excusa para materializar su odio infantil y envidioso hacia Superman? Incapaz de sentir amor, movido perpetuamente por una dedicación enfermiza y morbosa hacia el mal y la destrucción… es un personaje tan complejo, y a la vez tan sencillo. Y aquí, en All Star Superman, está plasmado en toda su gloria. Todos los aspectos, todos los matices que lo han definido y le han dado forma a lo largo de décadas están aquí, al 200%. Lex Luthor es, aquí, el villano definitivo. La encarnación del mal en todas sus vertientes. Una criatura de pura vileza que sólo transmite inquietud, soberbia y odio: es un retrato tan preciso y rico del personaje que asusta porque da la impresión de que lo tengas delante, clavándote el desprecio y odio de sus ojos.

Pero no sólo hablamos de su personalidad, sino de su plan. Luthor es la persona más inteligente del mundo, ¿cómo no iba a conseguir, finalmente, llevar a cabo sus objetivos? Luthor ejecuta en las páginas de esta serie un plan tan sencillo como para engañar a un hombre que lo puede todo. Es asombroso cuando se conoce e inquietante a medida que se desarrolla imparable… y siempre con una gran sencillez, sin giros enrevesados; una idea que no deja ningún cabo suelto o una variable al azar. Lo que se espera de una mente brillante. Otro aspecto a destacar es que el propio personaje evoluciona a lo largo de la serie. Empieza como científico loco casi desesperado y ansioso, pasa a mártir megalomaníaco, arrogante y desafiante, y termina como monstruo. Todo ello sin salirse de personaje, y es que dentro de este Luthor caben todas las formas de maldad del mundo. En resumen, no puede entenderse Superman sin Luthor, y el mejor Superman de todos los tiempos tiene aquí al mejor Luthor de todos los tiempos.

Pero, ¿qué es de Superman cuando no está luchando con villanos? Pues lleva una vida corriente como Clark Kent, e investiga en una enorme base de ciencia ficción. La primera opción, la vida cotidiana, resulta divertida mientras da unas pinceladas de costumbrismo a una serie mucho más grande que la vida. En primer lugar, cabe destacar la maravillosa labor de Frank Quitely que hace, ya era maldita la hora, que Superman y Clark sean dos personajes claramente distintos, y que puedas tener a uno al lado del otro y no deducir nada. Su aspecto torpe y desgarbado está tan conseguido que resulta perfectamente creíble que nadie de su entorno asocie a éste foro periodista con el Hombre del mañana. Pero no sólo de apariencia vive el alter ego, y el redactor del Daily Planet está fantásticamente caracterizado. Son demasiados momentos buenos como para comentarlos todos, pero basta con decir que se nota que el esfuerzo dedicado a definir a Clark Kent ha sido el mismo que el dedicado a definir a Superman. Y tratándose de las dos caras de una misma moneda, ese esfuerzo es digno de elogio, sobre todo cuando el resultado es tan notable.

En cuanto la segunda opción – investigar ideas sorprendentes – es el campo de pruebas de un Morrison que desborda creatividad. Es increíble la capacidad de este hombre de seguir asombrado, de crear en cada proyecto una idea más sorprendente que la anterior y, en este caso, aprovechando toda la historia previa del personaje, usando conceptos del pasado como colores en una paleta para crear un cuadro nuevo. Es una delicia asistir al grandioso desfile de ideas de Morrison: algunas abarcan toda la escena, mientras que otras son discretas y permanecen en segundo plano. Pero todas encajan a la perfección con el conjunto de la historia y su ambientación, creando una atmósfera de fantasía e invitando a descubrir en cada página una nueva joya de la imaginación. Algunas dejan, literalmente, con la boca abierta.

Y por último – en cuanto a aspectos de la vida de Superman – tenemos uno de los más importantes: su relación con Lois Lane. Morrison le da un enfoque bastante distinto al de la continuidad que beneficia a los dos miembros de la pareja, uniéndolos en una relación interesante con un toque casi mágico. Lois está muy bien caracterizada, escrita como un personaje femenino con personalidad, sentimientos e inquietudes. Polifacética y divertida, es un complemento y un contrapunto excelente tanto para Clark como para Superman (aunque la relación que la une con cada uno de ellos es distinta), motiva sus acciones y es una adición excepcional en muchas historias. ¿Qué más se puede pedir en un personaje secundario, pero a la vez tan fundamental?

En cuanto a la historia en sí, ya he comentado en los primeros párrafos lo bien estructurada y desarrollada que está. Se nota que persigue un propósito claro, que quiere contar una historia coherente y con mensaje, retratar a un personaje y llevarlo por toda clase de escenarios. Es una historia intensa de principio a fin, llena de emoción y aventura: las situaciones poderosas se suceden una tras otra, hiladas por personajes interesantes y sorprendentes y una historia de fondo que anima a seguir leyendo. Lo curioso es que la trama central, sólida como una roca, está trufada de sub-argumentos y pequeñas historias que lejos de entorpecer el desarrollo, lo enriquecen, aportando situaciones y personajes nuevos. En algunos números esas pequeñas historias son tan sobresalientes que hacen que te olvides temporalmente de la gran trama de fondo, tal es su calidad: algunas tienen tanto contenido que podrían sacarse excelentes miniseries de ellas. Sin embargo, Morrison consigue llevarlas a cabo en uno, dos números a lo sumo, sin dejar nada en el tintero. Cada número de All Star Superman no sólo encierra en su interior un gran relato, sino que incluye auténticas joyas narrativas y creativas que multiplican el valor de cada ejemplar.

Cabe señalar otro aspecto, y es el uso inteligente de la continuidad. Por un lado, aprovecha todo lo bueno de ella: hay muchos elementos con los que ya estamos totalmente familiarizados, por lo que no precisan tanto desarrollo como los nuevos; y otros que mezclan hábilmente aspectos ya establecidos con otros nuevos. Pero claro, la idea de la línea All Star es estar libre de las ataduras de la continuidad, y Morrison aprovecha esta circunstancia excepcional para hacer un montón de cosas que no le dejarían hacer en la serie mensual. Esa libertad creativa se nota en cada página, ya que el autor muestra en todo su esplendor y sin restricción alguna todas las ideas que tenía para la serie: no hay límites, no hay normas y no hay barreras. Sólo el guionista y lo que quiere contar. Si bien es importante que haya coherencia en la vida de un superhéroe, de vez en cuando es muy agradable que un proyecto permita a los artistas hacer lo que les place con un personaje y su circunstancia.

Sin embargo, el mundo del cómic es un mundo cruel, en el que las buenas intenciones del guionista pueden venirse a bajo por un dibujante incompetente. Pero no es el caso. No es el caso porque estamos hablando de Frank Quitely. El artista con mayúsculas. El tipo que si tiene que dibujar animales cyborg matando gente, dibuja cuarenta viñetas pequeñas con los diversos destrozos sufridos por las desafortunadas víctimas, con la acción de fondo. Y en All Star Superman está desatado. Pueden criticársele errores típicos en su estilo: mandíbulas exageradas, y mujeres que pueden resultar poco femeninas. Todo lo demás es mayúsculo y sobresaliente.

Superman tiene un diseño excepcional: poderoso, impresionante e inspirador. Pero también humano, calmado y cercano. Es extraordinariamente difícil plasmar ese equilibrio, pero Quitely hace que parezca sencillo dibujar a un hombre tan extraordinario y a la vez tan próximo. Y, gracias al cielo, prescinde de toda la musculatura exagerada y superflua con la que muchos dibujantes maldicen a Superman: es un tipo bien grade e imponente, pero no necesita abdominales ni venas como cañerías. El resto de personajes también son un derroche de maestría gráfica: puedes leer la furia y el desprecio en los ojos de Luthor, Clark Kent inspira simpatía y un poco de pena, Lois Lane es el cariño y el arrojo personificados. Todos los secundarios, desde el más prominente al más pasajero, están magníficamente retratados. Sus diseños expresan físicamente hasta el último matiz de su personalidad.

Y luego, claro, está el grado de detalle. Decir que Frank Quitely es meticuloso y detallista es quedarse muy, muy corto. Su trabajo, a ese nivel, es arte. Ni más ni menos. Por otra parte, es un genio de la composición de página y viñeta, y no hay elemento que desentone o una sola secuencia de narración torpe. Los aspectos técnicos, como la anatomía y la perspectiva, están fuera de toda discusión, y los domina a la perfección. Un guión tan genial precisaba un dibujante de igual genialidad, y aquí está Frank Quitely, dando la talla con creces. Uno de los mejores dibujantes del cómic americano, haciendo lo que mejor sabe hacer: fascinar con su trabajo.

All Star Superman es una obra maestra, ni más menos, perfectamente equiparable a cualquier otro pilar del cómic mainstream. Inteligente, evocadora, impactante, atrevida, profesional, creativa, cualquier calificativo se queda corto para definir una obra que sobresale en todo aspecto concebible. Trabajos como éste le recuerdan a uno por qué los superhéroes son capaces de fascinar y de inspirar, y ponen de manifiesto las posibilidades del género y del cómic como medio. La historia definitiva del superhéroe definitivo ya está aquí.

* Sonoro trago * Pues bien, hasta aquí ha llegado la cosa. Muchas gracias por vuestra atención, y nos vemos la semana que viene con los tomos de Panini. Sed felices.

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dario
12 mayo, 2009 9:03

Hasta ahora había echado mano de cbr para poder leer los primeros numeros de esta obra maestra, y que decir, arrebatadora, genial, especial…
Llevaba mucho esperando la edición española, recemos para que no nos hayan metido un megapixelado o las típicas chapuzas  a las que nos tienen acostumbrados.

I´m with a Skrull!
I´m with a Skrull!
Lector
12 mayo, 2009 9:32

Yo insisto (pesao xD) en el Trials of Shazam, una historia buena, solida, entretenida, visualmente muy buena (mejora a cada pagina a pesar de algun que otro error), y no esta mal el precio al que esta para ser las paginas que son.

ansioso salo
ansioso salo
12 mayo, 2009 10:37

Cuando llegan las novedades  a las librerías … solo tengo claro lo de norma

ansioso me hayo

John Space
John Space
12 mayo, 2009 10:55

He ahí una serie que merece ser comprada en papel y en versión original.

juanky
juanky
12 mayo, 2009 11:07

este salon del comic se presenta tremendo ,espero consegir un autografo de jim lee y de mike mignola y ligar jejejeje

I´m with a Skrull!
I´m with a Skrull!
Lector
12 mayo, 2009 11:16

Teniendo en cuenta que esperas conseguir autografis de jim lee y de mignola, yo lo que esperaria seria salir vivo del saló

Ser
Ser
12 mayo, 2009 12:30

Sacad mas reseñas de todo lo que se publica para el Salon, y no os olvideis del europeo que viene fuerte.

Arioco
Arioco
12 mayo, 2009 12:51

Dentro de unos años podremos decir: “en estos dos tomos está All Star Superman, salió tarde, pero es una maravilla”…

¿Dos tomos? ¿No es solo un tomo?

Alberto Morán
Alberto Morán
12 mayo, 2009 12:52

>>> ¿Dos tomos? ¿No es solo un tomo?

Je, se ve que estaba pensando en la edición americana (que es una edición muy maja, por cierto). Gracias por el apunte. 😉

Captain Fur
12 mayo, 2009 13:22

Yo tengo los dos tomos en tapa dura editados por DC y el papel en ellos es una porquería, poroso y áspero a no poder más, hace que los colores resalten muy poco, que parezcan grisáceos y desmerecen totalmente  el dibujo de Quitely (coño, hasta el diseño de Chip Kidd).

Si el papel de Norma no es tan malo y la traducción y edición no son reguleras es bastante posible que lo compre a pesar de tener los tomos de DC.

Silvestre
Silvestre
12 mayo, 2009 13:35

Entonces Planeta ya lo ha sacado a la venta o hemos de esperar al salón del cómic?

ansioso salo
ansioso salo
12 mayo, 2009 14:04

eso … ¿Cuando llegan novedades a las tiendas? (PESAOOOOO)

Red
Red
12 mayo, 2009 14:36

¿Y  qué precio se supone que sale?  Porque he encontrado una tienda online inglesa que vende el primer TPB a 6,7 € con gastos gratis de envio.

chino13
chino13
12 mayo, 2009 14:38

Hola, ¿sabeis si se incluyen las portadas??? xq de no ser así sería un crimen como el q han hecho norma con umbrella academy, q no las han incluio… (bueno, y tantos otros, pero este caso es el último q he visto…)

sputnik
Lector
12 mayo, 2009 14:54

Joder, y yo me voy a perder el saló. Espero que este cómic no se esfume, porque me da que lo va a comprar TODODIÓS.
Ah, y si veis a Mignola saludadlo de mi parte! xD 

sputnik
Lector
12 mayo, 2009 14:56

(y cuando digo “esfumar” quiero decir “agotar”, que como no puedo ir tendré que esperar a que los libreros vuelvan a mi ciudad, y comprarles las sobras xD)

Davader
12 mayo, 2009 15:41

Otro que se apunto al mar de dudas sobre cuándo estará en tiendas. ¡Qué le tengo unas ganas…!

guolberin
guolberin
Lector
12 mayo, 2009 15:44

Pues me parece que hasta el 29 de mayo nada, que creo que es el dia que empieza el salón

Daniel Dan Defensor
13 mayo, 2009 12:07

Las web de comics, en general, estais vendiendo tan bien el All Star Superman que hasta yo, que no soy fan del personaje, me lo pienso comprar, jejejej.
Saludos.

Jean Paul Valley
Jean Paul Valley
13 mayo, 2009 22:26

La malvada gente de Editorial Vid de Mexico cometió el pecado innombrable de publicar esta serie sólo hasta el numero 10, dejandola truncada

Es maldad o solo estupidez?

Espero alguno de esos se haya agarrado la gripe porcina…

allavengers
allavengers
Lector
30 mayo, 2009 13:49

Leido y maravillado.  Gracias por esta reseña magnífica.