Entre copas – Entrevista con David Aja

Con la pandemia doblegada, quedamos con David Aja en su gira de presentación de Semillas para hacer un repaso de su exitosa carrera.

INTRODUCCIÓN

Poco a poco vamos recuperando la normalidad, aquella que hasta marzo de 2020 no le dábamos importancia. Antes de que el coronavirus entrase en nuestras vidas, uno de nuestros rituales favoritos como redactores de Zona Negativa era entrevistar a las autoras y autores de la gran pasión que compartimos. Cuando la presentación de un nuevo cómic se pone en el radar, hacemos lo posible por quedar en persona con ell@s y pasar un buen rato para luego traeros un pedacito de ello, tratando de convertiros en partícipes. La Covid imposibilitó este tipo de encuentros, siendo sustituidos por interminables e-mails o llamadas de Skype. Aunque ya habíamos vuelto a la carga con entrevistas personales, la realizada a David Aja resulto ser francamente especial. Diego García Rouco, Igor Álvarez Muñiz y Sergio Fernández Atienza son compañeros de la web y, sobre todo, pese a no compartir sección, grandes amigos. La última entrevista que habían realizado juntos los tres fue a Nadar, una semana antes del famoso confinamiento. Como en aquella, gracias a la ayuda de Fernando Tarancón (uno de los padres de la editorial Astiberri), tuvimos la suerte de divagar largo y tendido con el artista vallisoletano. Entre patxaranes, cervezas y, reconozcámoslo, algún que otro refresco, los cuatro nos vimos envueltos en un viaje comiquero capitaneado por Aja. Todo un volcán de sabiduría en cuanto al noveno arte se refiere que recordaba, a la perfección, la primera entrevista que le realizó nuestra web bastantes años atrás. Semillas, Iron Fist, Hawkeye, Marvel Studios, editores… David se mojaba en cada respuesta sacando más de una carcajada a los tres colegas norteños. Tras un breve descanso, David Aja presentó Semillas en la librería Joker con Mamen Moreu como maestra de ceremonias. En la interesantísima charla impartida, con la tienda a rebosar, Ajá sacó a colación en más de una ocasión la tertulia que había tenido lugar una hora atrás en una terraza de la capital bizkaina bajo un sol de justicia. Los tres amigos se miraron orgullosos, felices de formar parte de un proyecto capaz de generar momentos tan mágicos como aquel.

Entrevista a David Ajá

La última vez en Zona nos dijiste que tu previsión de futuro era “Hacerme rico y dominar el mundo (al menos el mío propio, que ya va siendo hora).”. ¿Has avanzado algo en ese tema?

No (risas), maldita sea. ¿Eso dije? Era joven y tenía ilusiones y tópicos de esos. No, un caos todo. Pero bueno, tengo una novela gráfica ahora, Semillas. Comprad todos, por favor.

Eso lo repetiremos en varias ocasiones (risas). Esa entrevista fue a raíz de tu Inmortal Puño de Hierro. ¿Qué ha cambiado en tu carrera desde entonces?

Absolutamente todo. Es la que me hizo David Fernández en Coruña. Fue en verano de 2010, acababa de nacer mi hijo. Llevaba algo de tiempo trabajando para Marvel pero, claro, nada que ver comparado con lo que ha venido luego, Ojo de Halcón… ahí ya sí que me habían nominado a los Eisner, me había llevado algún Eagle… pero ahora ya son cinco Eisners, nominaciones… no sé, como trece o así, ya ni me acuerdo. Y ahora ya tengo una novela gráfica propia, que siempre había querido tener algo de autor, algo personal, además junto con Ann Nocenti. Pero bueno, sí que han cambiado mucho las cosas, yo creo. Para bien, espero, no sé. De pobre sigo igual (risas). Lo de ser rico y el mundo del cómic efectivamente… no.

Watterson y esta gente… o ni eso.

No, rico rico ¿Quién se hace rico con el cómic?

¿Todd McFarlane?

Porque vende muñecos, sino… (risas). Pero se puede vivir y esas cosas. Así que aquí seguimos.

¿Cómo ves el camino que has recorrido a nivel profesional?

Bien, yo creo que no me puedo quejar.

¿Te imaginabas estar ahora en este punto?

Uff, no lo sé. Fue todo como muy de repente. Yo estaba como ilustrador y pensaba hacer alguna portada o alguna cosa y me vi ya, sin querer, trabajando para Marvel de continuo. Seguí con ellos, las cosas van surgiendo, vas haciendo proyectos, sacando cosas y de repente te das cuenta… bueno, es como la vida un poco ¿no? Dices “ya tengo cuarenta y cinco años, dos hijos, unas cuantas cosas hechas y… a seguir”. Quiero decir, no me lo he planteado nunca así como viendo a ver a dónde llego, dónde no. Es un poco que van llegando las cosas.

De hecho tu carrera ha ido marcada por un constante cambio de todos los aspectos gráficos. El estilo, incluso en lo narrativo y la composición de página. ¿Eso ha sido natural o…?

Sí. Mis propias inquietudes siempre me han llevado a ello. Yo creo que no podría estar haciendo siempre lo mismo porque me aburro. O sea, sí que me gusta experimentar, buscar cosas y buscar diferentes formas de contarlo. Muchas veces es casi lo que te apetezca en ese momento. Y luego también que a la hora de contar una historia… yo al menos es como me planteo el cómic y también la ilustración o las portadas o cualquier cosa, es muchas veces ver qué me pide la historia. Por ejemplo ahora el caso de Semillas, si lo comparas con Ojo de Halcón aparentemente no tiene mucho que ver porque no lo pide. Ojo de Halcón es una historia mucho más pop, mucho más ligera, más urbana, de números sueltos, entretenidos, entonces claro, ahí mi idea era hacer un tipo de línea más gorda, básica, colores planos. Algo más pop y que me ayudase con la narrativa, a contar las cosas de una manera más fluida, de forma que podía incluir elementos gráficos y hacer unas cosas que me interesaban en ese momento. En Semillas, por ejemplo, estuve mucho tiempo buscando un estilo. Me interesaba otra cosa. Lo que queríamos contar, a parte de ser algo más personal, tenía que contar esto, una especie de distopía, más introspectivo, más poético a ratos. Entonces estuve mirando muchos temas de expresionismo alemán y todas estas cosas y está más basado en las luces y las sombras, lo cual me ayuda mucho más a crear atmósferas a que… huela mal… no sé cómo decirte.

Sí. Se ve mucho de Breccia o de Muñoz…

Sí, y también hay otra cosa. Como está todo desde el punto de vista de un reportero gráfico hay una historia que es curiosa. Yo me acuerdo mucho de cuando era pequeño y estaba con El País Semanal o estas revistas, cuando venía un reportaje fotográfico, a lo mejor incluso de guerra o algo así, veías un reportaje con unas cuantas fotos en blanco y negro de una ciudad que no conocías y sin embargo tú, con cuatro o cinco imágenes, que eran muy buenas fotografías, te empezabas a hacer en tu cabeza un poco la idea de… como que te metías en ese mundo por un momento. Entonces quería un poco trasladar esa sensación de reportaje fotográfico dentro del cómic, para dar esa sensación. No sé si lo he conseguido o no.

Sí, los tonos, el juego con la composición de páginas… sí que es la impresión que deja.

Había gente que me preguntaba si eran fotos y no, yo les decía que está todo dibujado. Lo que pasa es que encontré la forma de ir quitando mucha línea. Hacía todo el boceto en línea, iba poniendo negros y luego iba simplificando, metiendo más negro y luego la mancha verde, todo para componer con la luz más que con las líneas y las figuras. Un tema más expresionista. Y con la trama de puntitos esta que es una trama escaneada, antigua, que tengo y que llevo usando muchos años. Me gustaba mucho antiguamente que tenías las típicas de pegar y ahora tengo unas cuantas escaneadas que son las que uso. De hecho las recorto con el lazo y queda como si estuviera con el cutter. Lo hago con Photoshop, pero da esa sensación de trabajo manual.

Pero esa es una característica de tu estilo, es decir, recuperar la influencia de autores como Alex Toth o Eisner incluso.

De hecho yo en parte dibujo cómics por Eisner. Porque le conocí ¿os he contado la historia?

No. Y hemos leído varias entrevistas tuyas.

Bueno pues a mi me gustaba mucho el cómic de siempre y en un curso del… 96 pudo ser… había un curso en El Escorial de cómic al que iba Will Eisner. Claro que me molaba mucho por aquel entonces, porque yo leí muchos superhéroes hasta los trece o catorce, pero luego lo dejé y, lo típico, que descubres a Breccia, a Charles Burns, a Eisner… a muchas cosas e iba Eisner justo a esto y me parecía muy guay. Era un tío encantador. Fue una semana y a parte de la charla que tenía que dar él, estuvo en el mismo hotel, en las mismas conferencias que nosotros y con los chavales se juntaba mucho. Se venía a tomar cañas con nosotros. Era un tío super majete. Me acuerdo siempre el detalle de que tenía ochenta años ya o así y se ponía la silla del revés, con el respaldo hacia delante, a hablar contigo y decías tú “pero cómo eres tan majo” ¿sabes? Y teníamos muchísimas conversaciones, comíamos con él, yo le enseñaba mis dibujos y hay una anécdota muy graciosa, muy bonita. Además ahora después de ganar los cinco Eisners es como que se me cae la lagrimilla y todo, porque teníamos un grupo de chicos que estábamos ahí, de hecho uno de ellos es uno de los creadores de Pocoyó… el mundo da muchas vueltas. Y tuvimos un día una conversación que era “la influencia de las drogas en los autores de los años setenta” y los cómics con “x” y estas cosas. Y con la coña nos empezó a llamar a nuestro grupo los “joint smokers”. La cosa es que seguimos hablando de muchos temas y el último día nos estamos despidiendo ya de él y su mujer en la puerta del hotel… fue todo como muy cinematográfico, que a lo mejor no fue exactamente así (risas) pero yo lo recuerdo así. La historia es que yo recuerdo que nos despedimos, nos dimos un abrazo, quedamos en escribirnos, que lo hicimos y yo tengo alguna carta de él… muy chulo. Entonces él se fue, yo le había dado mis dibujos, estábamos todo el grupo y la gente del curso, y ahí ves que vuelve a salir del taxi y se dirigió a mí solamente y me dio con el dedo en el pecho y me dijo “keep smoking”. Osea sigue fumando en plan de “sigue dibujando” ¿no? Y se dio la vuelta y se volvió a ir. Claro me quedé yo como pensando “pues algo ha visto en mi, si lo dice Will Eisner a lo mejor debería seguir”.

Will Eisner: genio y figura

Sí, algo sabe de esto sí (risas)

Y lo que decía. Sí, realmente sí, yo he chupado mucho de esta gente tanto de Toth o incluso de otros que no se nota tanta influencia pero la tengo, como Brian Boland o Mike Zeck y cosas de cómic más clásico también. Por supuesto.

En Ojo de Halcón ¿tuvisteis algún problema cuando planteasteis ciertas páginas o números con los editores? Cosas como el número del perro por ejemplo que pudiesen resultar más difíciles de comprender para los lectores.

No el número del perro en particular pero sí desde el número uno. La historia es que iba a salir una película de Los Vengadores, que nadie había visto todavía. Como iba a salir Ojo de Halcón querían encargar una serie y ya Matt (Fraction) y yo, hace unos años, les habíamos comentado a los editores que nos molaba Ojo de Halcón. Yo sobre todo. Era un poco pesado porque es un personaje que me gustaba mucho de pequeño… porque era un poco… cutre, en el buen sentido, osea, yo siempre le veía como un tío cercano en el sentido de que se equivocaba mogollon, metía siempre la pata. Entonces me resultaba mucho más identificable porque yo soy así, yo soy un… cutre ¿sabes? (risas) Yo no soy el puto Capitán América. ¿Cómo me voy a identificar con alguien que es lo mejor? No, con el bocazas sí. Que vivía en un bajo, que tenía todas las facturas encima de la cama y todas estas cosas. Entonces a mi ese punto humano es lo que me gustaba muchísimo. Así que lo planteamos y entonces Stephen Wacker (editor) nos dijo que hicieramos la serie. La propuesta que hizo Matt Fraction era en plan James Bond. Supuestamente Hawkeye iba a ir por diferentes países del mundo, haciendo misiones y no sé qué, con el esmoquin y su mierda y es lo que vendió a Marvel. Yo le dije “vale Matt, me parece bien que se lo hayas vendido así y nos lo hayan aprobado pero es que a mi no me gusta el esmoquin. Yo esto no lo quiero hacer”. Le dije “yo quiero…” y le empecé a comentar el punto humano de Hawkeye, su piso, sus facturas… y le puse como ejemplo El Buscavidas, la novela de Walter Tevis y la adaptación a cine de Paul Newman. Así con ese punto de medio perdedor que intenta superarse. Matt me dijo “no te preocupes que lo voy a cambiar”. De hecho el número dos, que es el del circo, es un poco la idea de lo que él había escrito, porque si os fijáis luego no tiene nada que ver por donde tira la serie. Me dijo “eso lo dejamos para el número dos pero luego le doy una vuelta de tuerca total. Y mientras tanto yo le empecé a pasar bandas sonoras de los años setenta y cosas así y le dije “esta mierda es lo que quiero”. Y ya empezamos a hablar de pelis de esa época. Muchas. Que si Vanishing Point, de hecho la persecución del número tres es el coche de Vanishing Point el que sale, que si The Italian Job… bueno, cosas que nos gustaban. El malo, el payaso, es exactamente Michael Caine pintado de blanco. Bueno, a lo que iba. Entonces llegó Matt con un capítulo en el que se la daba en la primera página, sale del hospital, luego va con corbata, evita un desahucio, salva a un perro… y no hay continuará. Entonces claro, ese fue nuestro primer número. El editor, Wacker, la hostia, majísimo. Fue el que realmente dijo “está de puta madre, a mi esto me encanta”. Wacker fue el que nos salvó porque teníamos cosas loquísimas y él nos decía a todo que sí. Su trabajo fue defender aquello y arriba le dijeron “que puta mierda es esta”… básicamente. Osea, eeeeh (risas) “tenemos que sacar una serie de Ojo de Halcón pero qué es esto de un tío en traje, evitando un desahucio, salvando a un perro y que no haya un continuará en un número uno, venga haced lo que os dé la gana y en el número cinco o seis os cancelamos la serie y ya está”. Bueno pues sacamos el número uno y todavía a día de hoy no sé por qué pero tuvo seis ediciones la grapa. No lo sé. Ojalá lo supiera porque lo haría continuamente (risas).

Porque es distinto, es bueno…

Entonces ya llegó un momento en el que teníamos esa ventaja de vamos a hacer lo que nos dé la gana. Vamos a hacer una persecución de coches, un número de perfil, un calendario especial navidad, el número desde el punto de vista del perro… y a sacarnos la chorra (risas), pero para bien, porque al final era lo que queríamos hacer ¿no? Matt y yo lo íbamos hablando y fue genial.

Esos números tan alejados de lo habitual ¿eran algo de uno o salía de los dos?

¿Como por ejemplo el del perro?

Pues ese fue una broma. Como íbamos muy pillados de fechas de entrega dije “tenemos que hacer un número desde el punto de vista del perro”, en plan lo dibujo mal y así lo dibujo en dos días. Y dijo Wacker “Vale” y Matt “Muy buena idea”, claro yo les dije que no, que era una broma. Pero ellos dos empezaron a insistir y acepté. Entonces a Matt se le ocurrió que para ahorrar tiempo lo que íbamos a hacer era una novela pulp de detectives escrito como un cuentecillo y que yo hiciera una ilustración por página y me pasó un poco el borrador. Porque no teníamos guion. Hawkeye íbamos hablando Matt y yo de qué iba a ser el número, soltábamos ideas, yo iba haciendo bocetos, él ya iba escribiendo un poco lo que iba pasando en cada página, luego íbamos poniendo diálogos… fue un trabajo… de hecho no firmábamos como guion y dibujo. En la edición americana ponía “By”.

Era algo mucho más de equipo

Sí. Totalmente. Y entonces bueno, el número del perro me pasó como siempre, que leyendo las ideas pensé “jo pues es que molaría hacerlo de verdad desde el punto de vista del perro”. Empecé a pensar en pijadas y se me ocurrió lo de los símbolos, lo que capta por otros sentidos, empiezo a meter más cosas. Les mandé los bocetos y les dije “tíos, tíos, se me ha ocurrido…”. Claro, obviamente al final lejos de ganar tiempo con las fechas de entrega salió un mes y pico tarde el cómic. Pero bueno, mereció la pena yo creo. De hecho ganó el Eisner a mejor número único y es un cómic del que estamos orgullosos. Por eso os digo que muchas veces son casualidades.

¿Qué supone un Eisner para ti a estas alturas?

La verdad es que ha sido siempre la hostia porque, como ya os digo, tiene el punto sentimental ese de haber conocido al propio Will Eisner y que le tengo cariño. Yo me acuerdo que la primera vez que nos nominaron a algunos con Puño de Hierro, recuerdo especialmente que estábamos a “Mejor serie nueva” que esperábamos llevarnoslo y se lo dieron a Buffy Cazavampiros, ya ves. Increíble pero cierto (risas).

Sí, además Brubaker estaba por varias de las que tenía.

Sí, estaba con Daredevil y alguna más. Y cuando sí que me lo llevé fue con Hawkeye, a mejor dibujante y mejor portadista, que fueron mis dos primeros. Además me acuerdo que me dijeron las nominaciones en mi cumpleaños y vamos, me mee encima. Me hizo muchísima ilusión. Y las otras veces que gané también. A mi me hace mucha ilusión, sí.

¿Ese tipo de colaboración que has tenido con Fraction es la misma que has tenido en Semillas?

Sí, pero es distinta. Quiero decir, son dos personas diferentes. Con Ann (Nocenti) ha sido maravilloso y sí que ha sido diferente. Ha sido un concepto distinto porque ahí no estábamos haciendo una serie de mes a mes e improvisando. Hemos estado creando un proyecto muy largo. Llevamos años Ann y yo hablando, desde que hicimos un número de Daredevil queríamos hacer algo juntos. Nos llevamos muy bien y nos escribíamos prácticamente todas las semanas mandándonos mierdas de artículos que nos interesaban o “mira lee esto”. Fueron años pensando en cosas y habíamos hablado de Spiderman juntos, luego teníamos ideas personales. Teníamos varios proyectos en mente y uno de ellos empezó a tomar algo más de forma, que fue The Scoop, que es lo que contamos un poco en los textos al final de semillas. Era como una historia de periodistas, que sí que le interesaba el bullpen, meter temas de aliens, noticias falsas… claro, todo esto fue antes de Trump. Todo esto de las fake news que era algo original se fue a la mierda.

Sí, eso es algo que hablábamos entre nosotros antes, que es un tebeo que la realidad va a atropellar en ocasiones y va a cambiar la forma de leerlo.

¿Este? Bueno, desde que lo hemos empezado ya nos ha pillado varias cosas.

Faltan los alienígenas.

Cualquier día. Pero sí, hay muchas cosas. Hasta la lluvia de drones que hubo justo a los tres meses de sacar el cómic o cosas así. Hay mogollón de cosas que, por desgracia, hemos acertado.

Pero a mi eso me gusta. Me parece un ejercicio que el tiempo le dé nuevas lecturas.

Claro, ten en cuenta que esto lo empezamos realmente en el 2018 a tener toda la historia cerrada.

Y luego os pilló la pandemia por medio.

Sí, bueno, lo acabamos justo antes de la pandemia.

Además ahí tuvisteis el tema de que habían salido los dos primeros números en grapa (los dos siguientes no salieron y se pasó directamente a la edición en tomo).

Fue una putada muy gorda eso.

¿Qué fue lo que pasó exactamente ahí?

Pues que con la pandemia cerró Diamond, cerraron las tiendas de cómic y cerraron las imprentas. No hubo otra manera. De hecho cancelaron mogollón de series, solo salieron en digital y tuvimos suerte de que saliera el tomo.

¿Siempre lo planteasteis como serie limitada?

No, como un tomo en realidad. En un principio eran cuatro números, lo habíamos hablado con Karen (Berger) así. De hecho no son de veinte o veintipico páginas, como suele ser, sino de treinta y dos porque hicimos un planning con lo que queríamos contar. Está muy pensada y muy estructurada. Es una serie muy, muy pensada. Si hemos tardado dos años y pico en hacerla, es por algo.

¿Te dio un poco de respeto trabajar con Nocenti?

No, es que somos amigos. Me podía haber dado la primera vez, cuando hicimos Daredevil, pero es que es tan maja. Es que es un amor. Es maravillosa Ann. Es una persona super inteligente, cariñosa.

Siempre hablamos que en Daredevil no tiene nada que envidiar a Miller.

De hecho yo creo que si coges la etapa de Miller, que tiene cosas muy divertidas de Elektra, los ninjas y todo esto… bueno, el Born Again sí que es otra historia. Pero lo que es la etapa de Nocenti como tal yo creo que es incluso superior. Tiene muy buenas ideas.

Con Romita además.

Sí, Romita, Al Williamson… y el color de Christie Scheele que es la hostia. Además yo es que tengo muchos en original en inglés de la etapa y es una pasada lo bien que quedan esos colores, que son muy mates, muy apagados. Luego es que ahora se reedita todo en papel brillante y… queda una mierda, así no es como está pensado. A ver si hacen una edición en condiciones.

Es que a veces parece que los editores no se dan cuenta que los coloristas no eran gilipollas y ya sabían con qué papel se editaba en su época.

Claro, claro, eran conscientes. Es que parece que los superhéroes eran como colores super brillantes y tú luego lees un cómic de la época y es una cosa más bien casi sepia, oscuros, con otros tonos. Y que cuando lo estás leyendo te está transmitiendo otra cosa. Mira, hablando de ellos, en Batman: Año Uno de Mazzucchelli, una cosa muy inteligente que hizo Richmond Lewis, su mujer que es la que lo coloreaba, el color de los números sueltos es distinto que el del tomo. Coloreó todo el tomo porque sabía que eran diferentes métodos de imprenta y cambió todos los colores. Tú lees el cómic en grapa y tiene unos colores muy limitados, tiene rojos y cosas así pero quedan muy apagados en el papel mate con esa imprenta, si eso lo sacas directamente en un papel brillante… sería una cosa… pues a lo mejor no nos gustaba tanto Batman: Año Uno.

Eso también lo tienes en cuenta en Semillas.

Totalmente, el tipo de papel escogido para la edición española es una pasada. Me han dejado elegir el papel. Los pantones están escogidos específicamente, tanto el de la portada como el interior, que es una especie de verde sepia.

¿Tenías claro que iba a salir en ese color?

Sí, claro. Yo estuve buscando un pantone en concreto. De hecho la edición en grapa es distinta porque yo quería sacarlo en pantone pero eso va por rotativas y lo tienen que sacar en cuatricromía, lo estuvimos intentando ajustar para el CMYK pero nunca va a quedar exactamente igual. Entonces mi objetivo final era el tomo. Que estuviese en papel mate y con un pantone mate que ya tenía preparado. Eso fue de lo primero que escogí casi antes de empezar a dibujar.

¿Antes de tenerlo cerrado cuando aún se llamaba The Scoop?

No. Lo de The Scoop es que parece como si fuera otro proyecto, pero realmente eran cuatro ideas, bocetos… que no era algo que tuviéramos un guion hecho ni nada. Es como un antecedente, pues como lo que os he dicho antes de que Ojo de Halcón iba a ser detective. Era un concepto desde el que empezamos. Incluso lo del título fue más adelante también, se podía haber seguido llamando The Scoop.

Mira, con esta cita (“Intentaron enterrarnos. No sabían que éramos semillas.” Proverbio mexicano con el que se abre el cómic) la tenía el primer borrador que me mandó Ann y ahí fue donde se me ocurrió lo de poner algún proverbio antes de empezar cada capítulo. A raíz de ahí fue cuando empezamos a estructurar los números, como nos gustaría que fuesen… bueno, entonces con la palabra “semillas” que aparece ahí, “seeds”, hay un grupo de garaje no sé si lo conocéis.

“The Seeds”, de los años sesenta.

Ahí metes el tema musical.

Sí, es que a mi me mola mucho el garaje y dije “hostia, tengo la oportunidad de llamar “The Seeds” a un cómic (risas). Se lo comenté y les gustó. Quedaba corto y sonaba guay, con el “The” delante en plan grupo musical. Y lo metimos.

Retomando un poco el tema de tus trabajos en Marvel, ¿qué tal llevabas el ritmo mensual?

Mal, claro, como todos (risas). A ver, yo siempre lo he dicho claro. Al principio… joder es que con Iron Fist si que estuve mucho tiempo haciendo un cómic mensual. Porque con Hawkeye ya empecé a planificarlo un poco antes con Marvel. Con Iron Fist yo tuve el guion del primer número un mes antes de ir a imprenta, de hecho hice la portada del número uno mientras estaba trabajando en un número de Daredevil de relleno. No tenía hijos entonces (risas) y podía dibujar mes a mes. Luego había números que no los dibujo yo enteros, había cachos de otros y me tocaba los cojones que fuera así, pero es que tenía quince días para dibujar un número. Y era como “esto es una mierda” esto no se puede hacer y fueron metiendo fill-ins y tal. Pero luego te metían y fill-in y te sacaban dos cómics ese mes. Era una locura.

Con Ojo de Halcón ¿los números que haces eran los que tenías pensado desde un principio?

Eso nos lo marcamos Matt y yo. Marcamos una historia que eran doce números básicamente, que era la de Clint, y nos fuimos inventando cosas para meter. Por ejemplo la historia de The Tape era aquella que había escrito Matt de espías y que yo le dije que no quería dibujar, pues entonces metimos a Javier Pulido. Por lo general íbamos metiendo nosotros a los dibujantes que queríamos y con esas otras ideas. Porque, por ejemplo, la idea de mandar a Kate a Los Ángeles fue mía.

Hacía años, cuando habíamos hablado de hacer una historia de Ojo de Halcón, yo quería que él fuese detective en Los Ángeles, como para “El último Boy Scout” con él, me parecía que pegaba mogollón. Y a raíz de esa chorrada que se me había ocurrido hace tiempo pues se nos ocurrió mandar de detective a Kate Bishop. Lo que pasa que cuando lo propusimos, aquella primera serie, pues Ojo de Halcón estaba muerto (risas). Nos dijeron en Marvel “Ya, es muy buena idea pero es que está muerto”. Y yo “Ah vale”. Sí, porque lo habían matado, yo creo que Bendis o así.

Sí (véase Vengadores Desunidos)

Bueno eso nos pasó también en el número dos, que sacamos al Espadachín ¡y estaba muerto también! (risas). Y tuvimos luego que cambiar el guion, diálogos… rompiéndonos la cabeza en plan “Oh, conozco esas formas. Seguro que le ha enseñado el Espadachín que está muerto”. Porque supuestamente era él cuando hicimos el cómic. Una cosa terrible (risas).

Y el tema de la serie de televisión ¿qué tal te sentó?

Bueno, eso me da igual. Ellos puede hacer lo que quieran. He hecho cosas para la serie. Te lo digo porque corrió el bulo este por ahí, ya sabes cómo van las cosas en redes. Pero bueno, la serie es una serie de Marvel más. Quiero decir, tampoco soy muy fan del Universo Cinematográfico. No por nada, suelen hacer cosas interesantes, alguna me gusta más que otra, pero tampoco es que lo siga así a muerte. Esta la he visto, obviamente, y también porque querían mis hijos. Tenía alguna cosa chula, otras menos. Como todas.

Se basa bastante en lo vuestro ¿no crees?

No sé, depende cómo lo veas. Basarse sí. Tiene cosas, incluso algún pequeño homenaje y tal. Está bien. En ese sentido yo entiendo el amor que han puesto y me parece bien.

Sí porque muchas veces se habla de lo malo, pero ahí está algo vuestro ¿no?

Sí. Son dos medios distintos y ten en cuenta lo que os contaba antes, es un poco hacer lo que nos dio la gana comparado con una superproducción de un gran estudio que hay vigilando cincuenta mil personas. Que no van a tener nunca libertad para hacer nada. Y sí que hice cosillas. Lo primero, que es muy curioso, me llamaron los cámaras, sin tener que ver con Marvel, y les hice la claqueta y unas pegatinas, que lo pagaron entre ellos. Eso fue muy bonito.

Luego de reproducción de carteles hice alguna cosa también. Yo sabía que iban a basar toda la estética. De hecho yo les propuse alguna cosa, que no hicieron caso, como el logo, que me parece que era mejor el mío que el que habían reajustado. Hasta un cartel, pero que luego rehicieron ellos con photoshop con fotos y tal, que no tenía ya nada que ver. Pero vamos, por eso me pagaron.

Yo creo que el gran problema que hubo con la serie es la acreditación, pero vamos, que es lo que pasa siempre. Incluso a nivel de cómics y autor, que no acreditan a la gente. Es como que hay tres hombres del renacimiento, en plan Leonardo Da Vinci, pero que uno se llama Netflix, otro HBO y otro Disney, entonces parece que el señor Disney o el señor Netflix te hace esto. Incluso El Vecino, de Pepo Pérez y Santiago García. Yo recuerdo que cuando vi la serie me jodió mogollón porque era El Vecino de Netflix y te ponías a ver la serie y antes de que salieran sus nombres se saltaba al siguiente capítulo y yo quiero ver el nombre de Santi y de Pepo ¿sabes? Y te costaba encontrarlo.

A mi por ejemplo los títulos de crédito si que me pusieron a supervisarlos. Eso fue un poco putada también porque querían que les ayudase a hacer los del primer capítulo solo, yo no entendía por qué. Y luego al ver la serie vi que a partir del segundo y todos los demás eran dibujos míos calcaos. Entonces claro, querían que hiciese dibujos para el primer capítulo, que era como un resumen de la vida de Kate, me imagino que para calcarlo (risas). Pero la verdad es que me pagaron bien por tres semanas de trabajo en las que lo único que decía era que no me gustaba nada y que yo no lo haría así (risas). Les decía “Es que esto no lo haría así, os propongo esta idea” y decían “vale, vale”, luego hacían lo que les daba la gana y pista.

Volviendo a Semillas, aquí cambias toda la experimentación de página que habías hecho en Ojo de Halcón para irte casi exclusivamente al tres por tres más tradicional. ¿Lo marca la historia?

Sí, eso está muy pensado también. Más que la historia… la historia y el dibujo. Ahora es un dibujo muy expresionista, mucho más casi fotográfico, si me pongo a experimentar ya también con el diseño de página no se iba a entender nada. Necesitaba que fuese muy claro. Y además es una historia muy peculiar, como habéis visto, y no intenta tener una narrativa tradicional, sino que busca un poco, suena algo raro decirlo, de poesía visual. Musicalidad. Más que poesía sería musicalidad porque hay una reiteración. Muchas veces veis lo de los hexágonos, hay repeticiones de imágenes, entonces el tres por tres me ayudaba muchísimo a tener un ritmo, es como un compás. Quería poner muchas cosas y meter mucha información, entonces si, por ejemplo, tenía que poner una conversación tenía cinco viñetas para hacerlo y las otras cuatro para meter animales, que me interesaba, u otra historia paralela, de forma que lo que están hablando esos pueda darte más información a través de sugerencias, metáforas… en ese sentido me ayudaba mucho y es otro tipo de experimentación. Era otro riesgo y era difícil.

Evidentemente también influye que en los cómics de superhéroes están más enfocados a la acción que aquí, que es otra historia más pausada.

De hecho por ejemplo, hablando de Ojo de Halcón, hice otra prueba en el número trece, que es el del funeral del vecino, que está hecha en tres por tres también. Hice la prueba porque era para contar una historia más íntima, más claustrofóbica, y vi que ahí me funcionaba muy bien ese ritmo para contar estas cosas.

¿Aquí digamos que primas la narrativa frente al estilo?

Es un todo. Es que es un todo. Creo que la narrativa me funciona mucho mejor para lo que quería contar. Además era una obra íntegra, no eran números sueltos y me daba la oportunidad de jugar con ese tres por tres con una grande para hacer el estilo de la fotografía que os decía antes de El País, para poder jugar con esa imagen. Entonces me daba para meter muchas cosas pequeñas, porque el tres por tres te da para meter mucha información, y queríamos meter mucha información oculta, de esta críptica para que la gente luego fuese juntando el puzle.

Una de las cosas, que es muy bonita, es que si miras la primera viñeta, ves que es un omatidio. Cada omatidio es un hexágono que compone un ojo compuesto. Los insectos no ven una imagen general, cada omatidio pilla un cachito y el cerebro es el que luego reinterpreta todo lo que hay a su alrededor. El cómic es un poco eso. Vas a tener mogollón de pequeños cachos y después de leerlo júntalo todo y a ver qué te sale. Es exigir un juego pero era lo que buscábamos.

Eso es una cualidad y de hecho es un tebeo que gana con una segunda lectura.

Es la idea, ya te digo. La intención de hacer esto no era algo de una lectura rápida, que es totalmente válida. Por ejemplo en Hawkeye, aunque tenga segundas lecturas, realmente es una lectura muy amena y está pensado para eso. Semillas es otra cosa que nos apetecía, que te gastes los quince euros y que te sirva para un año. Que puedas volver a cogerlo, pensar en ello, ir atrás, alante, que te fijes en este pequeño detalle… no sé, me parecía interesante ese juego.

Dura más en el tiempo y sí que te explica más el presente, aunque sea una distopía.

Sí hombre, la historia de las distopías es un poco eso, explicar el presente. Incluso toda la ciencia-ficción, que es un género que a mi me gusta mucho, no suele estar pensado en plan de ¿qué va a pasar en el futuro? Sino que es realmente qué está pasando ahora.

¿Esta puede ser tu obra más personal?

Con mucho. Desde luego que sí. Hace poco sacaba en redes un cortometraje, uno chiquitín de tres minutos que hice en la facultad, que eran dos tíos con máscaras de gas, en sepia, con grano, escuchando un tocadiscos… todo ese rollo estético de las distopías es lo que me ha molado siempre. Luego lo de los animales, era un poco…

Diseños preliminares de los personajes de Semillas

Sacar lo que llevabas dentro desde hace años

Sí, sí, lo que llevo haciendo toda la vida. Desde que estaba en la facultad la misma mierda, pero por fin he podido hacerla, publicarla y venderla (risas). Y con Ann, es una obra al 50%.

¿Y en el futuro te planteás hacer alguna obra tuya como autor completo?

Pues eso lo he pensado muchas veces, pero es que tiene un problema tío, es que estamos solos todo el puto día. La de Batman (Black & White número 2) sí que la he hecho solo, pero claro, son ocho páginas. Y ha sido divertidísimo porque estuve mirando grimorios antiguos, traduciendo del latín invocaciones… me lo he pasado en grande metiendo detalles. Cualquier cosa que salga está relacionada con el año 49. La estuve escribiendo mientras leía a Hammett y Chandler, que me gustan muchísimo de siempre, pero estuve buscando hasta frases y argot para que Batman hablase como en los años cuarenta. Los coches, el proyector de diapositivas, hasta el ordenador que tiene Batman en la Batcueva, que sale nada, es una sombra negra con puntitos, pero realmente existe un modelo así que salió en 1950, pero dije yo “si es Batman lo puede tener en el 49” (risas).

Yo al final pierdo muchísimo tiempo en chorradas de esas pero me lo paso en grande. ¿Qué es lo que pasa? Que al final una obra más larga, uf, es que ya si es duro incluso si estás haciéndola con alguien que te puedes perder… mira Semillas hemos tardado dos años y pico. Estaba Ann y estaba Karen. Éramos tres, que quieras que no podíamos ir trabajando y apoyándonos cuando uno tiene problemas o tiene movidas. Todos tenemos vida, tienes interrupciones, tienes historias, momentos de bajón, depresiones… Entonces claro, si estás tú solo… ¿sabes? Es que a lo mejor se me hace muy largo. De hecho en Semillas hay muchas ideas de otra historia que tenía yo, que no tenía nada que ver, pero que luego las he ido reciclando un poco. Pero ponerte tú solo a hacer esto, no sé, que a lo mejor lo hago algún día, pero una larga larga no sé.

El Caballero Oscuro de David Aja

Es una profesión complicada la vuestra y además estar todo el día solo.

Sí. Que al final el poder estar escribiendo algún mail a alguien, ir contando todos los días lo que estás haciendo, los avances y demás, que al final tiráis un poco como hicimos Ann y yo. Y Karen, es muy importante. Sin Karen Berger esto no hubiera salido.

Sí, muy pocas veces se habla de los editores.

Yo con Karen, bueno, no hago más que hablar de ella. Y de Wacker antes, ya habéis visto. He tenido mucha suerte con los editores, tanto con Warren (Simons) en Iron Fist como con Wacker en Hawkeye y Karen ahora, u otros que he tenido en otras obras. Pero vamos, son indispensables. Un buen editor es importantísimo y Karen aquí es la que nos ayudaba, nos apoyaba, nos animaba cuando estábamos mal, cuando estábamos bien, cuando teníamos una discusión entre nosotros, nos sabía decir por dónde tirar. Yo me acuerdo que cuando Ann y yo empezamos con el proyecto lo estuvimos moviendo porque Image lo quería y tal pero teníamos el problema que no había un editor. Ann y yo, conociéndonos a los dos, nos dijimos que ni de coña nos poníamos a ello. Hay gente que se arriesga pero nosotros nos conocemos y sabemos que nos perdemos y si no tienes alguien que te vaya pidiendo páginas, que te junte, que te anime… es que te pierdes.

Hemos visto que últimamente en Image hay mucho editor freelance.

Sí. Nosotros primero se lo propusimos a Karen que justo se acababa de ir de DC, porque la idea de Image era para que nos lo llevase Karen pero en ese momento ella no podía. Y lo que pasa que al año o menos de repente la contrataron para Dark Horse y nos dijo “venga, veniros para acá”.

Para acabar nos puedes hablar de algún proyecto futuro que tengas.

Ahora mismo estoy tranquilo (risas). A ver, siempre hay ideas, siempre hay cosas y hablas con gente, pero ahora estoy haciendo portadas y cursos. Yo es lo que digo, hacer un cómic cansa un huevo, mentalmente. Yo después de esto he terminado agotado, Es que tened en cuenta que estás durante dos años y medio o tres años que está todo el rato en la cabeza. Estás comiendo o estás haciendo cualquier cosa y está ahí. Al final es un desgaste emocional muy fuerte. A mi, que hay otra gente que igual no, pero yo me tomo las cosas muy en serio. Entonces ahora poder hacer una portada, que lleva como mucho una semana, pues ya está, olvidado y a otra cosa. Yo lo necesito. Incluso cuando terminé Iron Fist luego hice algún número suelto, alguna portada… pero nada largo hasta Hawkeye. Después de Hawkeye unas portaditas, alguna cosa suelta hasta Semillas y ahora ya véis, esta historia de Batman y portadas. Sigo trabajando, obviamente, que hay que comer (risas). Entonces el tema del cómic sí, pero yo al menos necesito dosificarme. A lo mejor es que doy demasiado, también es verdad ¡así me queda! (risas).

david aja
David Aja dedicando ejemplares de Semillas en la librería Joker de Bilbao

No deja de ser verdad, al final te auto exiges mucho y eso se nota.

Además es que me gusta. Alguna vez lo he intentado, hacer alguno de estos “alimenticios”, de decir “pues va, lo hago rápido y…” pero no, es que no puedo, que si me pongo a hacer un cómic lo hago bien. Por eso prefiero hacer portadas e ilustraciones y luego cuando hago un cómic que sea bien. Además no hay cosa que más rabia me de que ver una cosa mal ya impresa. Cuando haces una cosa que no te gusta dices “pero para qué he dedicado tanto tiempo”. A mi me pone nerviosísimo. Lo paso fatal.

¿De qué dibujantes sigues aprendiendo?

De todos. Pero de todos. Aprendes de todo el mundo. Hasta del más inesperado. Sigo leyendo mucho y todo te influye. Pero de cualquier película o lo que veas. Eso lo he dicho siempre, cualquier cosa que veas te va influyendo, hasta inconscientemente. Mira, vamos a hacer una referencia comiquera absurda, el número 2 de The Question de O’Neil y Cowan, que estaba este personaje que era el sensei en silla de ruedas, Richard Dragon, y le decía “Ve a casa. Hemos terminado” a lo que Question le preguntaba “¿Quieres decir que no me queda nada por aprender?” y le contestaba él “No te quedará nada por aprender diez minutos después de muerto” (risas). Con once o doce años se me quedó marcadísima aquella frase.

David, seguiríamos hablando toda la tarde pero no queremos que llegues tarde a la charla que tienes en Joker. ¡Muchas gracias por todo!

¡Gracias a vosotros! Nos vemos dentro.

Enlaces de interés

ZNPodcast #170 – Guerra de viñetas – El Inmortal Puño de Hierro vs. El poder del fuego.

Reseña de Semillas, de Ann Nocenti y David Aja, escrita por Igor Álvarez Muñiz.

Articulo sobre el primer número de Semillas, escrito por Pedro Pascual Paredes.

Reseña de Marvel Saga. Daredevil 21. El Retorno del Rey, escrito por Raúl Gutiérrez.

Reseña de Marvel Integral. Ojo de Halcón de Matt Fraction y David Aja, escrito por Raúl Gutiérrez.

Reseña de Marvel Saga El Inmortal Puño de Hierro 3. El Torneo de las Siete Ciudades Celestiales. Segunda Parte, escrito por Raúl Gutiérrez.

Reseña de Marvel Saga. El Inmortal Puño de Hierro 2. Las Siete Ciudades Celestiales. Parte 1, escrito por Raúl Gutiérrez.

Reseña de Marvel Saga. El Inmortal Puño de Hierro 1. La última historia de Puño de Hierro., escrito por Raúl Gutiérrez.

Reseña de Marvel Saga. Daredevil 16. El Diablo se da un paseo., escrito por Raúl Gutiérrez.

Zona Negativa entrevista a David Aja, por David Fernández.

El Arte de… David Aja (Viñetas desde o Atlántico 2008), escrito por David Fernández.

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Nacido en 1979 en Avilés y actualmente residiendo en Castro-Urdiales, soy licenciado en Filosofía con Máster en Gestión Cultural, durante un tiempo me dediqué a la crítica musical y ahora me toca con el mundo del cómic, mis dos grandes aficiones. Empecé leyendo en casa de mi primo a finales de los 80, poco después ya me convertí en un comprador compulsivo. Mis comienzos fueron con Daredevil y las colecciones de X-Men pero pronto pasé a Spiderman, Poderes Cósmicos, Vengadores, Image, todo Wildstorm, Vertigo... no hago ascos a ninguna buena historia venga de donde venga.
Nacido en Barakaldo en 1977 donde sigo viviendo. Descubrí los cómics en una librería de barrio con Tintin, Asterix, SuperLopez y los personajes de Ibáñez. En 1989 descubrí los superheroes de la mano de Stern y Buscema con el numero 73 de la edición de Forum de Los Vengadores. A estas lecturas se fueron incorporando la novela gráfica y el manga, de los cuales, a diferencia de los superheroes, nunca me cansé. Todavía sueño con ser agente Espacio-Temporal y de Planetary, con visitar mundos de fantasía con el señor T., Philemon, Lord Morfeo, Arale y Thor. Viajar con Reed, Ben, Susan y Johnny al futuro y pasear por el cuartel de la Legión. Recorrer la antigua Roma con Alix y una cantimplora de poción mágica. Buscar Mú, perderme en un viaje al corazón de la tormenta, contemplar el Olmo del Cáucaso mientras paseo por un Barrio Lejano leyendo El almanaque de mi padre. Conseguir beber la sangre del Fénix. Leer, al fin, algún articulo de Tintín y de Fantasio sin que me molesten los absurdos inventos de Gastón. Perderme por las murallas de Samaris, mientras de la pirámide flotante de los inmortales cae John Difool. Enamorado de la chica de los ojos rojos y de Adele. Y cabalgar hacia el amanecer con Buddy Longway, Red Dust y el teniente Blueberry. Con un poco de humo azul en los labios...
Bilbao (1982). Licenciado en Sociología. Soy, desde que tengo uso de razón, un amante empedernido del Cine gracias a Hitchcock y Kubrick. Criado en Corleone, visité la puerta de Tannhäuser como tripulante de la nave Nostromo. Tras una breve etapa en Tatooine y Mordor decidí regresar a Twin Peaks, desde donde disfruto de mis otras pasiones: los cómics, la música y los videojuegos.
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qwerty
qwerty
Lector
21 junio, 2022 15:01

Una maravilla de entrevista.

Muchas gracias.

Vielmehr
Vielmehr
Lector
21 junio, 2022 19:59

Una chulada de entrevista, Aja es un maestro. Muchas gracias

Diego García Rouco
Autor
21 junio, 2022 20:20

Muchas gracias a los dos. Fue toda una gozada hacer la entrevista y nos alegra mucho que se haya reflejado en el resultado.

toniu
toniu
Lector
23 junio, 2022 10:48

Un genio David Aja, desde luego. Aun tengo pendiente este Seeds en versión americana.

Sobre Ann Nocenti, coincido en que para mí firmó una de las mejores etapas de Daredevil.

Sobre la entrevista en sí, me sobran los tacos que suelta constantemente el entrevistado e incluso se permite el entrevistador en una ocasión. Supongo que alguien a esto le llamará ser natural y sincero, pero para mí es algo simplemente vulgar y zafío, y que deja en mal lugar demasiado habitualmente al medio del cómic.

Habitualmente reivindicamos su valor artístico y cultural, y se busca y reclama su respeto y reconocimiento social, pero mientras se produzcan este tipo de textos y declaraciones, así como mientras se sigan editando comics con malas traducciones o plagados de errores ortográficos o gramaticales (incluso por parte de figuras consagradas como Daniel Torres, David Rubín, Azpiri,…), que no puedo prestar a familiares sin que me avergüence de ello, este noveno arte no dejará de verse (y con cierta razón) como un nicho para gente no sólo inmadura si no inculta.

Por supuesto, no es cosa de coartar la libertad de expresión de los entrevistados, ellos sabrán la impresión que quieren dar de ellos mismos, si no de que precisamente todos los profesionales o aficionados al medio, queramos o no, somos responsables de su percepción y de cómo y hacia dónde queremos que crezca.