Bokko, de Hideki Mori: presentación

Damos inicio a una serie de entradas dedicadas a analizar en profundidad la obra más destacada de Hideki Mori

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Hay mangas que merecen una reseña más detenida que la media, ya sea por su calidad como obra o por su impacto dentro del mercado. Este es el caso de Bokko, de Hideki Mori que, pese a su desapercibido paso por nuestro mercado hace ahora diez años (Ponent Mon, 2007-2008), bien merece un análisis en profundidad por lo excelente de su calidad.

Esta es la primera de una serie de entradas dedicadas a Bokko con el fin de analizar la que es, para muchos lectores, una de las mejores series seinen (manga para adultos) de género histórico de todos los tiempos. Las páginas de la obra corren entre los dedos del lector, alardeando de una trepidante acción situada en un turbulento período de guerras en la China dinástica de hace más de dos milenios.

A continuación, y a modo de presentación, hablaremos de algunos aspectos fundamentales sobre el contexto externo e interno de la obra: Contexto editorial, contexto histórico y filosófico de la trama y análisis de la figura del héroe protagonista. En próximas reseñas analizaremos detenidamente cada saga de esta serie manga para adultos.

Contexto editorial de la obra

El mundo de la edición es un mundo complicado. Las obras no funcionan por sí solas, tienen que estar acompañadas por un buen momento de mercado. Cada obra tiene su oportunidad concreta, y de ésta depende que tenga mayor o menor aceptación. Hay veces que esa oportunidad es mala y, por lo tanto, la obra no funciona. Otras veces, en cambio, la obra triunfa y se puede hablar de un éxito editorial.

El lector comprenderá que las editoriales mayores, por su gran fondo económico, tienen un mayor margen de error para encajar esos fracasos en caso de que una obra concreta no funcione. En cambio, cuando se trata de una editorial pequeña, el margen de fallo es mucho menor y lo que pueda suponer un error tiene consecuencias mucho más llamativas.

Pese a ello, las editoriales pequeñas deben defender su lugar en el mercado licenciando obras menos conocidas, y por ende más baratas, sin la seguridad de que sea la oportunidad adecuada para ese manga en un determinado momento y lugar (normalmente por la falta de popularidad de dicha obra).

Actualmente, nos encontramos en un momento de estabilidad en el mercado español del cómic. El volumen de ediciones manga se ha incrementado con respecto a temporadas pasadas y la calidad media del sector ha crecido. La historieta sigue siendo popular, pero son cada vez más los que se acercan a ella desde una perspectiva mucho más adulta o específica.

Estos lectores, que en su mayoría son los que hace veinte-treinta años se dejaban las pesetas en cómics, traen consigo un poder adquisitivo mayor que ha propiciado la aparición de cómics japoneses de mayor calidad, ya no solo por su contenido, sino por el formato (últimamente más dado a ediciones de mayor tamaño y calidad). Se podría decir que actualmente vivimos un momento editorial oportuno para series adultas, de mayor calidad, ante el amplio abanico de lectores maduros que ahora disfrutan del mercado del cómic.

Bokko o Aula a la deriva de Kazuo Umezu (Shogakukan, 1972), son dos series seinen (la primera de género histórico, la segunda de terror) que fueron editadas por Ponent Mon en 2007 y 2008 respectivamente. Ambos mangas, de indudable calidad, son el claro ejemplo de cómo un mal momento puede oscurecer el éxito de una edición en cuanto a ventas.

Hace diez años, quizás por la tendencia del mercado hacia otros géneros, estas dos series pasaron por el mercado español sin pena ni gloria. Bokko, una vez completa, tuvo que rebajarse y venderse por un precio irrisorio mientras que las últimas entregas de Aula a la deriva, con la amenaza de cancelación, tuvieron que salir al mercado bajo una tirada limitada a 500 ejemplares y precio mayor.

No podemos hablar de malas acciones editoriales sino de un mal momento de mercado. Estas dos series, a día de hoy ampliamente demandadas, podrían funcionar. Aunque, debo insistir, el mundo editorial no es una ciencia exacta y lo que este año funciona al que viene podría no tener mayor aceptación.

(El lector interesado en estas series, a día de hoy descatalogadas pero altamente demandadas, sólo se podrá conformar con buscarlas dentro del mercado de segunda mano o en convenciones de cómic mientras que espera una nueva edición).

Bokko es un seinen histórico escrito y dibujado por Hideki Mori, coguionizado por Sentaro Kubota y basado en la novela homónima de Kenichi Sakemi.

Publicada originalmente en Japón entre 1992 y 1996 dentro de la revista Big Comic de la editorial Shogakukan, fue recopilada en 11 volúmenes tankobon para más tarde ser editada en formato kanzenban de 8 volúmenes.

Portadas de los 11 tomos de Bokko publicados por Ponent Mont entre 2007 y 2008

En España pudimos disfrutar de los 11 volúmenes tankobon, publicados por Ponent Mon entre 2007 y 2008 con unas calidades mayores a la media en cuanto a edición y tamaño. Los tomos (cosidos e impresos en páginas con buen gramaje) invitan al lector a seguir, de manera cómoda, la acción que plantea el manga. Las onomatopeyas están traducidas y la diferente terminología, lejos de ser compleja (al ser una obra histórica con presencia de idioma militar) está tratada de manera agradable y directa.

En cuanto a otras efemérides, Bokko ganó el 1995 el Premio Shogakukan –uno de los galardones editoriales más prestigiosos de Japón- y fue adaptada a la gran pantalla, bajo producción china, con el título Battle of Wits (Jacob Cheung Chi-Leung, 2006).

La obra nos sitúa en un contexto histórico real conocido como el período de los reinos combatientes de la antigua China (S. V – III a.C.), y narra las peripecias de Ge Li, un monje adscrito a Mo Jia, organización de tipo religioso-militar fundada por Mo Zi. Sus miembros, los Mo Zhe, defensores acérrimos de la paz, siguiendo las enseñanzas pacifistas de su creador, y versados en las artes militares de carácter defensivo, acudían a la llamada de socorro de diversas ciudades asediadas por los ejércitos de los distintos reinos.

En cuanto al autor, Hideki Mori, debemos comentar que nació en 1961 en Yonago (Tottori) y que hizo su debut profesional en 1982, dentro de la revista Shonen Sunday. Tras su estreno profesional, fue elegido por Kazuo Koike para ilustrar la continuación de El lobo solitario y su cachorro.

Su obra más famosa y reconocida es Bokko, aunque en España también podemos disfrutar de La bestia, una recreación de los años perdidos del mítico Miyamoto Musashi editada por Ponent Mon en 2015, bajo una edición de notable calidad.

Detalle de la portada de La Bestia, editada por Ponent Mon

De igual manera, en nuestro país también podemos disfrutar de sus dibujos en la obra El nuevo lobo Solitario y su cachorro, continuación directa de la mítica obra maestra de Kazuo Koike y Goseki Kojima, citada más arriba. La editorial que trabaja esta licencia es Planeta Cómic y actualmente se encuentra en publicación (siete tomos el próximo junio de once en total) desde el inicio de su serialización en mayo de 2016.

Contexto histórico y filosófico de la trama

La historia china es una gran desconocida a ojos de cualquier occidental. No en vano, dicha civilización es una de las más antiguas y vastas de todas las que pueblan la tierra. Con miles de años a sus espaldas, el inmenso territorio chino fue, durante muchos años, lugar de disputa entre numerosos reinos o dinastías.

Con más de 2300 años de diferencia, el contexto histórico de Bokko se enmarca en el Período de los Reinos Combatientes o Zhànguó Shídà (475 – 221 a.C.). China se encontraba dividida en siete grandes estados que desde el período de las Primaveras y Otoños (S. III a.C.) habían alcanzado cierta prominencia: Qi (齊), Chu (楚), Yan (燕), Han (韓), Zhao (趙), Wei (魏) y Qin (秦).

Los señores de la guerra o duques (公 gōng) de estos siete estados habían comenzado a llamarse a sí mismos reyes (王 wáng), para equipararse en nivel a la dinastía hasta entonces dominante (周 Zhōu) y habían comenzado a anexionarse pequeños trozos de tierra colindantes, expandiendo sus reinos.

Esta era de la historia china, marcada por las frecuentes disputas entre los distintos reinos por el dominio total del territorio, propició el uso común del hierro para la guerra, reemplazando al bronce como metal usado en términos armamentísticos.

De igual manera, las infraestructuras militares (en su mayoría fuertes y ciudadelas) proliferaron y se perfeccionaron. Las murallas construidas en esta época, no sólo para repeler a otros estados sino para defenderse de las tribus nómadas del norte, fueron las precursoras de la Gran Muralla China.

Es en este ambiente de guerras cuando los historiadores sitúan el origen de El arte de la guerra de Sun Tzu, libro de cabecera para estrategas militares que, más de 2000 años después, aún se sigue estudiando. Esta mezcla de filosofía y militarismo propugnó nuevas maneras de gestionar conflictos y encarar guerras.

La relación entre guerra y filosofía, así como el turbulento contexto social que vivió la china del momento, propiciaron la difusión de las denominadas Cien escuelas del pensamiento (诸子百家 zhūzǐ bǎijiā) en donde se desarrollaron doctrinas tales como Confucianismo, Taoísmo, Legismo y Mohismo.

Todas ellas tuvieron gran peso tanto en las ramas intelectuales y culturales como en el pueblo. De todas ellas, la más importante para la historia que nos ocupa es el Mohismo.

El Mohismo o moísmo (墨家 Mòjiā) data aproximadamente del Siglo V y no debemos confundirlo con el Maoísmo de Mao Zedong, del que sólo se le parece el nombre. Fue una escuela filosófica fundada por Mozi (o Mo-Tse), un inteso moralista, de talante pragmático y directo, que defendía un ideal igualitario y pacífico. Despreciando la guerra, la riqueza y las ceremonias fastuosas que formaban parte de la tradición, se pasó toda su vida ayudando a los pobres, alimentando a los hambrientos y esforzándose en poner fin a la guerra.

Contrario al confucianismo, que promulgaba un ideal de «hombría verdadera», Mo Tsé prefería «promover el bienestar general y quitar el mal». Su filosofía constituye la primera alternativa de reflexión autónoma en contra de la tradición china. Solo por detrás de Confucio, y con ideas discrepantes a su filosofía, Mo Tsé está considerado la primera figura importante de la filosofía china.

Su doctrina vertebraba que, para cualquier forma de pensamiento, es importante establecer una toma de posición, es decir, un análisis y una aplicación concreta. Por supuesto, siempre considerando el bienestar del pueblo y del Estado.

Por último, es interesante remarcar que para Mo Tsé el «Amor Universal» sostenía una correlación entre la mayor dicha pensable para el número más grande de seres humanos, en la medida en que puedan «amarse unos a otros y beneficiarse entre todos».

El tema principal de Bokko es la existencia de Mo Jia (Mohismo) como una congregación de hombres antimiltaristas y preconizadores de la paz que, siguiendo las ideas de Mo Tsé, clamaban contra las guerras, reprobándolas como el crimen más abyecto e inmoral que pueda cometer el hombre. El la traducción española de la obra, estos monjes-guerreros reciben el nombre de Mo Zhe.

Las acciones de este movimiento religioso-militar estaban estrictamente limitadas a la ejecución de misiones de defensa en ciudades cuyos habitantes estuviesen acosados por un asedio. Tanto las estrategias militares como su ideal combativo eran única y exclusivamente defensivo.

Llevaban a cabo su cometido sin recibir prácticamente nada a cambio. Su absoluta determinación y entrega les hacían llevar a dar su vida por los demás y a trabajar sin descanso en consecución del propósito para el que habían sido convocados.

Aunque la existencia real de esta orden de guerreros que luchan por la paz es difícil de comprobar por la poca cantidad de archivos de la época (hablamos de más de dos milenios), su pensamiento sí que existió y el autor de Bokko, Hideki Mori, desarolla y aplica con máximo cuidado cada uno de estos elementos con la rigurosidad histórica pertinente.

Estamos ante un manga profusamente documentando en el que, pese a presentarnos circunstancias o anécdotas no registradas o directamente ficticias, se respeta todo tipo de detalle en cuanto a la construcción de las ciudadelas, la sociedad de la época, las herramientas en uso y tanto la guerra como la filosofía del momento.

El héroe

Ge Li es el protagonista de esta historia. En Bokko, Hideki Mori nos presenta la figura del monje-guerrero Mo Zhe definitivo: un hombre que, pese a su pobre apariencia, resulta ser un abnegado soldado de suma destreza, tanto mental como física, que busca el fin de toda guerra ayudando a los acosados por ésta.

Estamos ante un héroe arquetípico del bien, pero con matices. Bokko no es ingenuo ni se encuentra en vías de aprendizaje, al contrario, es sumamente inteligente y su figura bien podría ser la de un maestro. Esto lo lleva a ser frío y calculador, situándose por encima de reglas morales mundanas y llevando a cabo la práctica de todo lo que sea necesario con el fin de conseguir la paz.

Su astucia asombra a todos los habitantes de las ciudades que acude a socorrer y, pese a que al principio muchos le toman como un vagabundo sin potestad alguna, pronto se hace de valer con sus avanzadas técnicas de estratega y luchador.

Ge Li es un superviviente nato. Viaja sin armas y con poca ropa, obtiene todo lo que necesita de su entorno gracias a su habilidad y no encuentra rival alguno que le detenga a la hora de cumplir su propósito.

En esta historia, Ge Li comienza socorriendo a pequeñas ciudadelas asediadas por ejércitos mayores (en la primera saga, por ejemplo, debe apañárselas para defender una ciudad de poco más de 2.000 campesinos contra un poderoso ejército de 15.000 soldados que no han conocido derrota), pero más adelante deberá enfrentarse a una sombra de corrupción que comienza a sobrevolar Mo Jia y que amenaza con destruir sus valores de paz y armonía.

Orden de las reseñas por sagas

El sistema que propongo para analizar a fondo esta obra es el de establecer una serie de sagas o capítulos que cualquier lector pueda diferenciar y que, de una forma general pero concreta, nos permitan captar todos los detalles del genial Hideki Mori.

Las reseñas tendrán una periodicidad regular y seguirán el orden de la siguiente lista, que iré completando conforme las reseñas vayan publicándose:

Tomos 1 a 4: La defensa de la ciudad fortificada de Liang.
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(Para no revelar detalles de la trama antes de tiempo, el nombre de los capítulos propuestos en los que se partirá la obra para su análisis no se desvelarán hasta que no se publique cada reseña).

Me gustaría terminar esta presentación invitándote a ti, querido lector, a que disfrutes junto a mí de este camino de aprendizaje en el que comprenderemos parte de la historia, la cultura y la filosofía chinas. Será un viaje trepidante y lleno de acción en el que comentaremos los mecanismos de la obra de Hideki Mori y que pronto podrás conocer. No te pierdas las próximas entregas de esta serie de reseñas.

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