Dentro del aluvión de historias de reencarnación y fantasía romántica que han llegado a España de la mano de Norma Editorial, Muerte a la villana se siente como una pieza incómoda. Parte de una base reconocible, aunque rápidamente deja claro que su interés está en otro sitio. Aquí el foco no está en sobrevivir dentro del juego, está en escapar de él a cualquier precio.
MUERTE A LA VILLANA
La premisa es de sobra conocida en el género: Una joven despierta en el cuerpo de la villana de una novela y conoce su destino, un final miserable que parece inevitable. Sin embargo mientras otras historias plantean esquivar la tragedia, aquí la protagonista toma un camino mucho más extremo: si el mundo es una cárcel, la muerte se convierte en una posible salida.
Lo que hace especial a Muerte a la villana es cómo construye esa idea de la muerte como liberación. Eris no busca redención ni una segunda oportunidad, quiere romper el sistema desde fuera. Su determinación a volver a su vida pasada sea cual sea el método marca el tono de toda la obra.
Cada intento de alterar su destino termina encontrando resistencia. El mundo se reajusta y los eventos vuelven a encajar en su lugar, como si todo y todos estuvieran atados a un guion invisible. La sensación es asfixiante, como si la historia misma se defendiera de la invasión de nuestra protagonista.
Esto provoca un desgaste mental progresivo. Eris pasa de la incredulidad a la frustración, y de ahí a una especie de frialdad muy calculada. La muerte deja de ser un recurso desesperado para convertirse en un objetivo claro, casi en la única decisión que siente realmente suya en un mundo que planea constantemente en su contra.
Comparada con obras como Villains are destined to die o La villana es una marioneta, aquí no hay una ruta de redención ni una intención de aprovechar una segunda oportunidad. No. Eris ha sido traída en contra de su voluntad, y no piensa parar hasta volver a donde pertenece.
El ritmo acompaña el descenso psicológico de Eris, la frustración, su hastío y su indiferencia con el mundo que la rodea. Se detiene bastante en sus pensamientos, en sus intentos fallidos y en cómo cada uno deja huella. Puede dar la impresión de avanzar poco en algunos tramos, aunque en realidad está profundizando en su estado mental.
Eris es el eje absoluto. Su evolución es una erosión constante. Cada fracaso le quita algo, y lo interesante es cómo empieza a desprenderse de sus emociones. Hay una desconexión creciente con ese mundo y con las personas que viven en él. Y aún así, pese a la presión y la depresión que le genera su situación, es capaz de mantener su lugar. Es una mujer con carácter que sabe hacerse valer y que tiene muy claro lo que quiere.
En ese contexto aparece Anakin. A diferencia de los demás, tiene una presencia más humana, más consciente. Y a la vez es un personaje muy comedido, incapaz de expresar sus propias emociones hasta el punto de verse como alguien indiferente y apático, lo que le convierte en un contraste directo con el resto y hace que Eris baje la guardia con él, viéndole como su único aliado.
Anakin tiene matices, dudas y una forma de relacionarse con Eris que evoluciona poco a poco. Lo interesante es que su vínculo no nace desde el cliché, se construye desde la cercanía, la observación y cierta comprensión del dolor de ella.
La relación entre Eris y Anakin en estos primeros tomos no se desarrolla mucho, pero aporta un pequeño anclaje emocional dentro de una historia bastante fría. No domina la trama, ni cambia el objetivo de la protagonista, aunque parece introducir una tensión interesante a futuro y abre la puerta a posibles cambios en la forma en que Eris se relaciona con este mundo. Todo depende del desarrollo de su relación, si es que termina yendo por esos derroteros.
El resto de personajes refuerzan esa idea de mundo rígido. Están bien construidos (es increíble la rabia que le puedes llegar a pillar a algunos) y actúan como piezas del destino que intentan devolver todo a su curso original, frustrando de forma consciente o inconsciente las intenciones de Eris en todo momento.
Muerte a la villana destaca por su enfoque psicológico y por cómo desmonta las expectativas del género. La historia gira alrededor de una protagonista que quiere dejar de formar parte del relato, y que busca en la muerte una forma de recuperar el control.
Es una obra un pelín más oscura de lo habitual en el género, aunque muy interesante si conectas con su propuesta. Siendo una de esas personas que la conocen de antes, solo me queda decir que la recomiendo encarecidamente (de hecho fue uno de mis deseos en el podcast que hicimos del Manhwa, gracias Norma por cumplirlo anunciándola unas semanas después <3)








