Aquaman – Sub Diego Vol. I

Se empiezan a cerrar viejas heridas editoriales de Aquaman en nuestro país.

Por
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1935
 

Edición original: JLA núm. 75 USA, Aquaman núms. 1-20 USA, Aquaman Secret Files 2003 USA .
Edición nacional/ España: ECC Ediciones.
Guión: Joe Kelly, John Ostrander, Steve Conley, Will Pfeiffer .
Dibujo: Darryl Banks, Dietrich Smith, Doug Mahnke, James Bosch, Joshua Hood, Patrick Gleason, Sal Velluto, Tom Grummett, Yvel Guichet.
Entintado: Tom Nyguyen, Mark Propst, Wayen Faucher, Sean Parsons, Dennis Janke, Bob Petrecca, Rob Leigh, Bob Almond, Ray Synder, Wade Von Grawbadger, Chirstian Alamy.
Color: David Baron, Nathan Eyring, Tom McCraw, Digital Chamaleon.
Formato: Cartoné (Integral omnibus), 568 págs. A color.
Precio: 46,50 euros.

 

Cuando ya ha empezado la recta final para que llegue el estreno de la película de Aquaman en solitario, desde ECC continúan con el despliegue de novedades alrededor del Rey de los Siete Mares. Lo que empezó en enero de este mismo año con Las Crónicas de Atlantis, continúa con la llegada del primer tomo encargado de recopilar los primeros 20 números del sexto volumen de Aquaman, en una de las primeras publicaciones del personaje con material inédito en España, desde que Planeta hiciera llegar a las librerías especializadas el tomo donde se recopilaba la trágica muerte del hijo de Aquaman.

Esta serie nos llega desde el cada vez más lejano 2003, y que constó de un total de 39 números, siendo cancelada en 2006. Es de esperar que los dos tomos recopilatorios de ECC (a los que la única pega, a nivel de edición, que se les puede poner es que se hayan reducido de tamaño tal y como pasó con Grayson), contengan la totalidad de este volumen en el que vamos a tener un más que evidente oleaje en lo argumental.

Y es que en esta primera entrega existen luces y sombras, claros y oscuros, sus más y sus menos, que hacen de este tomo y sus historias una experiencia de lectura bipolar. Por un lado, la serie comienza con los guiones de Rick Veitch que emprende un camino centrado en la magia, arrancando a Aquaman de su entorno natural y llevándolo a un escenario nuevo en el que su mano mística juega un papel fundamental en la trama. Veitch desarrolla bien los primeros números y asienta adecuadamente los conceptos con los que poder luego ir deshilvanando la trama, pero se pierde en tanto que no sabe cuando parar. Su planteamiento, inicialmente interesante, se torna tedioso cuando no hay un sustancial avance en la trama y todo es dar vueltas sobre un mismo tema, cual mosca revoloteando un montón de azúcar. Veitch saca a Aquaman de su zona establecida, dotándole de un aura mágica, nuevos poderes y un cambio más que significativo de actitud frente a los problemas, añadiendo conceptos que podrían haber dado mucho más de si mismos en manos de guionistas más capaces.

El inicio de una saga excesivamente larga.

Veitch inserta en la trama central subtramas que resultan atractivas por ser capaces de oxigenar el rancio ritmo que tiene la historia de la Dama del Lago. Tramas con Manta Negra y retazos de lo que ocurre en Atlantis, que son lo único capaz de estimular el querer seguir leyendo.

En esta mezcla extraña de la que hace gala Veitch, donde los mitos artúricos se fusionan con la mitología atlanteana, Aquaman también cambia de uniforme, dejando atrás el naranja y verde, para vestir a pecho descubierto, unos pantalones de aspecto reptiliano. Un cambio que para nada acaba de favorecer al protagonista de este embrollo místico.

Afortunadamente Veitch abandona la serie y deja paso a un guionista, Will Pfeifer, mucho más centrado, capaz de entender lo que hace que una serie de Aquaman funcione adecuadamente. Pfeifer devuelve a Aquaman a su entorno y lo involucra de lleno en una catástrofe marina de grandes proporciones. Le devuelve el traje clásico, adecuadamente rediseñado por Patrick Gleason y trabaja con esmero la caracterización, en una trama, la que da título al tomo, especialmente emotiva.

San Diego sufre.

El cambio de rumbo es radical, algo casi marca de la casa, pues no es la primera vez que Aquaman ha de lidiar con estos vaivenes argumentales, pero sirve para retomar el camino perdido y centrar al lector que ahora sí queda atrapado por lo que esta sucediendo en la ciudad de San Diego. Hay misterio, hay drama, hay conflicto, Pfeifer, logra emocionar y hacer sentir al lector que ve como Aquaman es fiel a si mismo, emanando respeto, mientras lidia con un entorno nuevo, media ciudad terrestre hundida bajo el océano, lo que permite al guionista explorar nuevos aspectos del personaje sin romper con el núcleo del mismo.

Unir dos mundos tan dispares, como es el terrestre y el acuático no es tarea fácil, pero Pfeifer lo acomete con valor y explora de forma directa muchas situaciones que demuestran que el escritor se ha parado a pensar en las consecuencias de algo así. Humanos que respiran aire pasan a respirar agua, un cambio que no implica solo poseer el órgano para hacerlo, sino también la predisposición psicológica para hacerlo. Y es en este punto donde el escritor de H.E.R.O se desenvuelve con inusitada soltura.

No hay desafío lo suficientemente grande para Aquaman.

Y es que eso es precisamente lo que define a Pfeifer a la hora de escribir. Ya demostró en su gran obra, parcialmente inédita en España, H.E.R.O, de lo que era capaz de hacer. Un concepto tan potente como un dial que profiere poderes a quien lo usa, le sirve de excusa para adentrarse en las más profundas reflexiones referentes al poder y como este nos puede afectar.

El Aquaman de Pfeifer es sobre todo un Aquaman centrado en ser lo que ha de ser, donde el mar es algo importante en la trama. Arthur Curry no puede alejarse de lo que lo define sin que se resienta gravemente. Así como Batman no puede irse de Gotham, Aquaman no puede ni debe dar la espalda a lo que le hace ser lo que es.

En este recopilatorio también hay dos historias, a modo de puente, entre la salida de Veitch y la entrada de Pfeifer, escritas por John Ostrander, donde este autor demuestra oficio al regalar al lector dos historias de una sencillez extrema y una eficacia de nivel quirúrgico. Ostrander deja de lado a Aquaman y lo usa como secundario, centrando la acción en personajes que enganchan desde el primer momento, gracias a al enrome carga emocional que acompaña a toda la historia. Dos números que son oxigeno puro tras la agonía de Veitch.

Aquaman – Sub Diego es un tomo irregular en sus inicios, que pone a prueba al lector, pero que recompensa a los que superan la prueba inicial planteada por Veitch. Se trata de un duro camino que al acabar da paso a una de las etapas más celebradas del personaje. Una de cal y otra de arena, como dice el viejo dicho en un material que era necesario recuperar para el mercado español el año Aquaman llega a los cines por todo lo alto. Toca esperar al segundo tomo y a la ansiada promesa, a la siempre reclamada etapa de Peter David al frente del Rey de Atlantis, para cerrar un año por todo lo grande. Sumerjámonos en el océano y dejemos que su salitre, su espuma y su belleza nos lleven a lugares donde nunca antes hemos estado. Larga vida al rey.

  Edición original: JLA núm. 75 USA, Aquaman núms. 1-20 USA, Aquaman Secret Files 2003 USA . Edición nacional/ España: ECC Ediciones. Guión: Joe Kelly, John Ostrander, Steve Conley, Will Pfeiffer . Dibujo: Darryl Banks, Dietrich Smith, Doug Mahnke, James Bosch, Joshua Hood, Patrick Gleason, Sal Velluto, Tom Grummett, Yvel…

Cara y Cruz.

Guion - 6
Dibujo - 8
Interés - 8

7.3

Un tomo al que hay que perdonarle más del 60% para poder leer una buena serie de Aquaman, condicionando el disfrute global de la obra recopilada.

Vosotros puntuáis: 6.72 ( 9 votos)

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Mick Lor VanShintaXAlbierZot Recent comment authors
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AlbierZot
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AlbierZot

Una de las mejores historias del personaje con un Aquaman verdaderamente planetario metido en toda clase de fregados (no pun intended) sin sentir el peso constreñidor de la corona. En sus propias palabras: – “No puedes vivir toda tu vida como un puño cerrado. Incluso yo sé eso. Tienes que escapar, dejarte llevar, vivir. O acabarás explotando”. –
Es una lástima que Pfeifer no siguiera (?!), porque lo borda (igual que lo hizo en Capt. Atom), pero tanto el Ostrander más militarizado como el Acurdi continuista fueron igual de buenos. Una serie fantástica si no fuese por el breve ‘Beso de la muerte’ de Guggenheim, realmente efectivo.

ShintaX
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ShintaX

Gracias por el artículo Gustavo. Una lástima que ECC haya tomado la nefasta decisión de sacarlo en formato reducido. Se quedará en la librería. Por suerte siempre nos quedará internet y la edición USA. De verdad que me apena. Si hacen lo mismo con lo de Peter David, haré lo mismo. Espero que se den el hostión padre con este formato.

Mick Lor Van
Lector
Mick Lor Van

Yo aparte de ponerle la pega del tamaño le pongo una subpega pegada a la misma y es el precio. ¿De verdad es eso lo que les sale de su tabla de precios o de otro sitio? Más bien parece un precio propio de un MLE en toda regla, con su tamaño comicbook y todo.