Antes de empezar, si aún no lo habéis hecho, leed el repaso a la historia del Exterminador que un servidor escribió. ¿Leído? Muy bien, empecemos con la reseña.
Greg Salinger tiene ahora una vida decente y una novia atractiva. Trabaja como psicólogo para SHIELD, rehabilitando a supervillanos de todo tipo. Muchos consiguen dejar atrás su reprobable estilo de vida, pero los que no… Bueno, digamos que Salinger en realidad no es el mejor ejemplo de rehabilitación. Y hasta ahí puedo leer. La descripción oficial del argumento no incluye ciertas sorpresas, por cierto.
El primer número de Foolkiller no deja de ser la típica introducción a la que tanto estamos acostumbrados los lectores de Marvel, pero eso no es malo en este caso. Bemis presenta con calma al personaje y su historia, algo necesario dado el desconocimiento general sobre el personaje, e introduce la premisa de la serie. Como muchos otros números uno, la historia termina justo cuando empieza. En muchos casos habría que esperar al tomo recopilatorio para ver qué ofrece la serie, pero el escritor de Worst X-Man Ever es lo suficientemente inteligente como para entender que 23 páginas dan para mucho. Desde el atípico paciente en las primeras páginas hasta el impactante final, pasando por las bromas a costa de los Jóvenes Vengadores, el guión deja bien claro que no hay ningún otro cómic como Foolkiller en el mercado. Se aprovecha la libertad que ofrece una serie menor sin convertir a esta en la más rara porque sí.
Respecto al apartado gráfico, no hay nada que objetar.
Confieso no haber sido del todo sincero cuando dije unas líneas más arriba que la propuesta de Bemis está tan alejada de la de Gerber. En el magnífico primer volumen de Foolkiller, el creador de Howard el Pato trató a Salinger como un hombre hastiado de las banalidades del mundo moderno; y Kurt Gerhardt, el tercer Exterminador de Tontos, era una persona normal llevada al extremo por la sociedad y lo peor en ella. Ese cinismo no desaparece en este nuevo volumen, sino que está presente a lo largo de todo el cómic. Y con eso, Bemis y Talajic ya me han terminado de vender la serie. A Gerber no le hubiera disgustado este cómic.








