#ZNCine – La Liga de la Justicia. La redacción opina

Después de meditar nuestras opiniones la redacción toma la palabra para hablar de el paso por la gran pantalla de La Liga de la Justicia

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Dirección: Zack Snyder.
Guión: Chris Terrio, Joss Whedon.
Música: Danny Elfman.
Fotografía: Fabian Wagner.
Reparto: Ben Affleck, Gal Gadot, Ezra Miller, Jason Momoa, Ray Fisher, Henry Cavill, Amber Heard, Amy Adams, Ciarán Hinds, J.K. Simmons, Jeremy Irons, Connie Nielsen, Robin Wright, Diane Lane, Kiersey Clemons, Billy Crudup, Daniel Stisen, Jesse Eisenberg, Samantha Jo.
Duración: 121 minutos.
Productora: DC Comics, DC Entertainment, Dune Entertainment, Lensbern Productions, Warner Bros. Pictures
Nacionalidad: Estados Unidos.

 
Aviso de Spoilers: El artículo que sigue a continuación desvela detalles de la trama y el argumento de La Liga de Justicia. Si todavía no estás preparado para salvar el mundo junto a Batman, Wonder Woman y compañía mejor no pases de este punto.

La Liga de la Justicia ha tardado casi 60 años en saltar a la gran pantalla. Su primera aparición en los cómics fue en 1960 en las páginas de The Brave and the Bold #28. Ha sido Zack Snyder el encargado de apadrinar al grupo en su adaptación cinematográfica después de haber dirigido previamente El hombre de acero y Batman v Superman: El amanecer de la Justicia. La visión que hasta ahora se nos había ofrecido de estos personajes era áspera y oscura, tomando la influencia de la visión de Frank Miller respecto a personajes como Superman y Batman y el legado de la trilogía de El Caballero Oscuro de Christopher Nolan. El contraste con las producciones de Marvel Studios ha sido hasta ahora notorio, favoreciendo la rivalidad entre aficionados y defensores de las dos interpretaciones. Pero las críticas al trabajo de Zack Snyder han sido constantes desde la mencionada El hombre de acero, y los resultados cada vez más difíciles de justificar, por lo que un cierto cambio de perspectiva ya se introdujo en la cinta de Wonder Woman protagonizada por Gal Gadot y dirigida por Patty Jenkins. La siguiente cita era con la Liga de la Justicia, en la que DC Entertainment ha puesto coto a la visión de Zack Snyder para alentar una propuesta más ligera y amable de este grupo de superhéroes.

La salida del proyecto del director de Sucker Punch, Watchmen o El amanecer de los muertos, por motivos estrictamente personales, ha supuesto la llegada de Joss Whedon al Universo DC para intentar reproducir el éxito de Los Vengadores. Él se ha encargado de rodar metraje extra para la cinta y definir el montaje de la misma. Sobre los resultados ya nos habló nuestro compañero Sergio Fernández en su crítica de la presente Liga de la Justicia, pero ahora es el momento de escuchar otras impresiones y opiniones sobre la primera incursión de este supergrupo en la gran pantalla. Nos la ofrece un grupo de redactores que ya han podido ver la película y estaban deseosos de darle al teclado para contarnos su experiencia. ¿Y a vosotros que os ha parecido la Liga de la Justica?

La Liga de Marvel, por Cristian Miguel Sepulveda

 

No podía estar más emocionado cuando fui al cine a ver esta película, por lo que había visto en los tráileres desde la Comic Con de San Diego del año pasado. Mis ansias por ver lo que nos tenía deparado Warner para continuar este universo eran casi inaguantables. Nunca me he cansado además de defender el DCEU hasta el momento, y en concreto Batman V Superman. Soy un orgulloso fan de esa película y de su director, Zack Snyder, y es más, me parece la mejor película del DCEU hasta el momento. Me gusta Snyder, me gusta la línea y el tono que le da a sus películas, y me encanta que siempre intente hacer algo diferente en el cine de superhéroes. Sin embargo, tras la histórica polémica que suscitó BVS y las destructivas y exageradas críticas que recibió la película y el director, que rayaban el cyberbulling, Warner decidió cambiar el rumbo de su DCEU haciéndolo más acorde a lo imperante ahora mismo en el mercado, es decir, Marvel Studios. Esto significa hacer películas de superhéroes con tortas, piruetas, romances, villanos de opereta y poco más que simplemente entretenidas. Productos consumibles que los disfrutas en el cine con tu refresco y tus palomitas o nachos, pasas un buen rato, sales del cine, te vas a casa, lo comentas en el trabajo al día siguiente y a los dos días ya te has olvidado de su existencia. Con Wonder Woman instauraron esa fórmula, y salió bien, y al ser una película de origen, lo cierto es que tampoco se le podía exigir mucho más. Pero con Justice League… debían de haber ido un poco más allá.

La película tiene un comienzo genial, con una brillante escena de Batman en las azoteas de Gotham que te introduce a los parademonios, para después mostrarte una genial escena superheroica de Wonder Woman salvando a la gente de un ataque terrorista. Y después vienen las escenas de Flash, Aquaman y Cyborg, que ya habíamos visto casi en su totalidad en los tráileres, y que funcionan genial. Desde el primer momento eres consciente de la química entre los actores y lo bien construidos que están los personajes. En ese aspecto, sí que se puede decir que esto es la Liga de los cómics. Cyborg está mejor llevado en esta película que en los últimos 6 años desde New 52. El Flash de Ezra Miller es el alivio cómico, y aunque no me acaba de convencer ese humor, al menos no es excesivo y cargante, como en otras películas de la competencia. Aquaman es un badass, y poco más de momento, pero mola lo suficiente como para desear como agua de mayo su película individual. Wonder Woman es la estrella y la líder indiscutible de esta Liga, y si me apuras, del DCEU. Cada minuto que sale Gal Gadot acapara la escena con un inconmensurable carisma que muchos otros quisieran. Superman es la gran sorpresa de la película, mostrándose por fin con un protagonismo y una personalidad más acorde al personaje y sobre todo que funciona mejor en pantalla. El Batman de un cansado Affleck es quizás el punto flojo en este aspecto, ya que se nos muestra un desdibujado hombre murciélago quizás demasiado humorístico en ciertas ocasiones. Poco queda de ese tosco y violento Batman de Snyder en BVS. Y juntos, todos estos son la leche, siendo sin duda lo mejor de esta película, y lo que le salva de haber sido una adaptación de la Liga fallida.

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A partir de aquí, la película se limita a reproducir la fórmula Marvel: villano ridículo intenta conquistar el mundo, los héroes se unen para luchar contra él, les cuesta un poco pero entre todos acaban derrotándole y todos contentos. Pues vale. Sí, entretiene, y sí, pasas un buen rato en el cine, pero no hay más. Para algunos puede ser suficiente con eso, para mí en parte lo es, al menos con otras películas de superhéroes, pero con mi Liga esperaba algo más. Con mi Liga de mi adorado universo DC esperaba que hicieran una película que no olvidase jamás, repleta de momentos épicos que me hicieran estremecerme en el asiento del cine y que deseara ir al día siguiente otra vez a comprar mi entrada para volverla a ver, aunque sea solo. Y eso no ha ocurrido. Justice League es una película entretenida, con unos personajes bien construidos que funcionan muy bien en equipo, pero no es mucho más que una de esas grapas que te lees hoy en día en un suspiro en el metro y que te hacen el trayecto más liviano y disfrutable pero que olvidas en cuanto sales del vagón.

Huelga decir, a pesar de todo esto, que las escenas de acción son, en general, bastante buenas. Desde la primera de Wonder Woman ya comentada hasta la lucha encarnizada da las amazonas contra Steppenwolf tanto en el presente como en el pasado, con esos Lanterns que nos han dejado babeando y deseando ver más. La batalla final contra el villano está bien llevada, aunque me pareció mejor la escena del rescate a Silas y el resto de científicos de S.T.A.R., a pesar de que aún no estaba Superman. Eso sí, el CGI en ciertos momentos es bastante deficiente. Dejando a un lado el muñeco de videojuego que es Steppenwolf, errores garrafales como lo del bigote de Cavill que han intentado sin éxito disimular son imperdonables. Está claro que Warner no volverá a cometer ese error de no blindar en el contrato físicamente a sus actores.

Puede resultar incoherente la crítica que estoy haciendo con la nota que le he puesto a la película, pero yo siempre parto de la base de que cualquier película de filme de superhéroes que me entretenga en el cine para mí merece un 7, más allá de sus fallos objetivos o no, los cuales me gusta explicar con texto y no con una simple cifra. Justice League es exactamente ese tipo de película y, para mi desgracia, nada más. La volveré a ver, y no me cabe la menor duda de que la seguiré disfrutando, pero siempre me quedará como una espinita clavada en el corazón que la primera adaptación cinematográfica en imagen real de la Liga de la Justicia no haya sido una película épica de esas que marcan una generación y que jamás olvidas. Quizás se ha estrenado en la época equivocada.

Lo mejor –Los personajes, el buen equipo que hacen, y la evidente química entre los actores, que están genial.
Lo peor –El CGI. Errores como lo del bigote son inadmisibles. Da la sensación de que todo está hecho con prisas y no se entiende qué han hecho con los 300 millones de dólares que han invertido.
El personaje – Este Superman por fin empieza a convencer, y eso es un gran logro.
El momento –Las escenas de acción de las amazonas intentando salva la caja madre de Steppenwolf.
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La Era de la Justicia, por Gustavo Higuero

 

Hubo un tiempo en el que ir al cine era más fácil. Hubo un tiempo en el que no existía Internet. Hubo un tiempo en el que no se podía comparar… un pasado que hoy nos sirve para sentar unas bases sobre las que intentar entender algunas de las cosas que ocurren hoy en día alrededor de muchas de las manifestaciones artísticas de nuestro tiempo. No fueron tiempo mejores, ni peores, fueron solo tiempos diferentes.

Hace unas semanas se estreno la nueva producción dedicada a explotar el filón de los superhéroes, la Liga de la Justicia. Una producción que se ha visto golpeada por la tragedia y que afectó a la vida personal de su director (una experiencia que a duras penas podemos imaginar el dolor que provoca) y que motivó la retirada de Zack Snyder de las fases finales de rodaje. Y es aquí donde empieza un duro peregrinaje que ha pasado por el rodaje de nuevas escenas, la mutilación sistemática de la cinta para restringirla a dos horas de duración y un largo ir y venir de noticias de las que, sinceramente, poco aportan ya al resultado final de la película.

Los estudios Warner han cometido un error mayúsculo al sacrificar su identidad a favor de emular una fórmula edulcorada del cine de superhéroes. Y que esto ocurra es malo para los espectadores, porque si todo se uniformiza, todo se empaqueta con lazo rojo y todo cumple con un estándar de conjunto, las ideas atrevidas, sagaces, valientes y diferentes acaban por perderse en el limbo creativo. Es necesario que haya diversidad, que cada estudio decida ir en una dirección, asuma riesgos y triunfe donde otros no lo han logrado antes. Y asumir estos riesgos implica, necesariamente, no gustarle a todo el mundo.

Los estudios Warner tiene el hándicap de tener en su historia algunas de las producciones del género más importantes, trilogía de Nolan, Batman de Burton, Superman de Donner. Warner es su peor enemigo a la hora de hacer películas de superhéroes por arrastrar un ancla en forma de obras de indudable factura, que hacen inevitable la comparación de lo actual con lo de antaño. Y es que comparar es un ejercicio banal en el que hay que evitar entrar.

A nivel mundial su recaudación ya ha llegado a los 500 millones, se habla de fracaso y se mide la calidad de la película por su rendimiento económico. ¿Cuántas obras, hoy consideradas obras maestras, fueron sonoros fracasos de taquilla o simplemente fueron masacradas por la crítica? Con esto no quiero decir que la Liga de la Justicia sea una obra destinada a ser una obra maestra, ni mucho menos, tan solo es matizar que hablar en estos términos, mirando solo el dólar o el euro o el yuan, recaudado sea una forma adecuada de valorar una película. Las películas o gustan o no gustan, pero por lo que son capaces de mover dentro de cada uno, no porque lo diga alguien en un medio u otro o porque está reventando la taquilla.

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Estas semanas se han podido leer críticas demoledoras alrededor de la película. Críticas que hablaban de estar escrita y dirigida por monos (como si asemejar a un director y un guionista con estos inteligentes animales tan cercanos a nosotros fuera un insulto), restando valor a todos y cada uno de sus fotogramas. Lo cual me entristece mucho. Me entristece porque considero que la película no merece tales apelativos, ni merece recibir el rechazo de crítica y público de manera tan cruda.

En esta era de la comunicación y del progresivo aislamiento social, lo que esta en la red pesa más que lo que uno pueda pensar sobre algo. Al final no importa lo que digan los demás, sino lo que uno piensa sobre esa película, libro o cómic. Al final es si tú, como espectador o lector, has conectado con la historia o no. Lo demás son solo palabras escritas al otro lado de un teclado, tal y como estoy yo haciendo en este momento. Ve a ver la película, siéntate en la sala, déjate llevar por la aventura y decide por ti mismo si te ha gustado o no. Es así de fácil y así de difícil.

Y para mí, solo para mí, la Liga de la Justica ha cumplido con creces mis expectativas. He disfrutado mucho de como el grupo se presentaba, como se relacionaban entre ellos, de la historia (por mucho que sea simple y lineal), dejándome llevar por la puesta en escena y la espectacularidad de algunos de los planos y escenas de acción.

He visto a Aquaman y Flash en la gran pantalla, a Cyborg evolucionar en su aceptación de su condición. He sufrido (Flash es mi más amado personaje DC) por la caracterización que hacen de Barry, pero asumo el peaje y asumo las razones de ello, aunque me duelan un poco. Quiero saber más de Aquaman, quiero descubrir de lo que habla Mera en Atlantis, seguir descubriendo más de este universo DC cinematográfico donde los héroes aprender a ser héroes y por el camino van madurando.

No asumir los errores de esta cinta es negar la evidencia, pero quedarnos solo es dichos errores es sin duda un error en si mismo. En la película hay escenas para la especulación, numerosos guiños, diálogos gloriosos y escenas de acción espectaculares, que giran alrededor de un villano de cartón piedra, sin valor interpretativo alguno, que es una simple excusa a la hora de justificar formación de la Liga. Es así, se mire por donde se mire, pero afortunadamente están los héroes para compensar las carencias del villano y aguantar sobradamente el peso de una trama que muchos, yo el primero, hubiera preferido hubiera sido algo más densa en su desarrollo. Aun así, veo como hay puntos de enlace con las películas anteriores, cuando Batman está listo para hacer frente a Superman gracias al aviso de Flash en Batman v Superman, donde Batman entiende el valor de Superman en el mundo y la importancia de Wonder Woman en el grupo.

La Liga es el sueño que se hace realidad. No es perfecto, era algo imposible, por muchas razones que apelan sobre todo a la parte más fan de mi persona, pero que se diluyen cuando lo filtro a través del tamiz del espectador niño que cada vez me gusta más rescatar cuando voy al cine.

Lo mejor – La presentación de los personajes.
Lo peor –El Villano. Steppenwolf no cumple. El CGI no es un actor con carisma.
El personaje – Wonder Woman.
El momento – Cuando Batman asume que Superman es más humano que él.

 

La Rendición, por Daniel Gavilán

 

Año 2016. Tras un El Hombre de Acero con el que demostró que Superman no era su fuerte, Zack Snyder toca con la yema de los dedos la redención, estrenando en cines Batman v Superman: El Amanecer de la Justicia. Fastuosamente grandilocuente, aquel film más grande que la vida convertía en una apocalíptica epopeya wagneriana los últimos días del hombre, arrancando su metraje con una de las mejores oberturas que haya dado nunca el género. Entre dioses caídos, ciudades que se desmoronan, hombres bebiendo la sangre de la bestia para transformarse en demonios necesarios y valquirias de un mundo olvidado, el director de Watchmen se inyectaba en vena el Excalibur de John Boorman, instándole a su escudero Hans Zimmer que forjase su propia Carmina Burana, mientras él transformaba a Batman en San Jorge, embarcaba a Superman en su propio paraíso perdido y nos brindaba planos oníricos en los que Flash partía en dos el mismísmo Ragnarok, como si emergiese de los mismos techos de la Capilla Sixtina.

¿Problemas? Infinitos. Pero sin duda aquella era una obra con una visión tan apasionada, única y arrebatadora de los superhéroes, que lo tenía todo para convertirse en uno de los mayores espectáculos que hubiera dado nunca el género. Desgraciadamente, toda ocasión de gloria quedó sepultada bajo la implacablemente mano de sus patrones, que con un fatal golpe contra la cinta frustraron cualquier oportunidad de redención. Warner ni siquiera esperó a que la película estuviera completa para convertir la apoteosis en gatillazo. Al estudio ni siquiera le bastó con ingeniarselas para que un vergonzoso tercer acto marcado por la ignominia de Martha se cargase todo lo planteado en las dos primeras horas. No. Además tuvieron que traer al equipo de editores ciegos que se encargaron de perpetrar el montaje cinematográfico de la película, y ya si a alguien la interesaba ver lo que pudo ser aquello, que volviese a pasar por caja comprando la Ultimate Edition.

Es el encuentro entre Luthor y Superman en la azotea de un edificio de Metrópolis lo que marca un antes y un después, en el que ésta deja de ser la saga de Zack Snyder y se convierte en la saga de Kevin Tsujihara. Desde entonces, todas las películas de superhéroes de Warner con excepción de la Wonder Woman de Patty Jenkins -que parció ingeniarsela para generar tan pocas expectativas en la productora como para que la dejasen navegar en busca de su propio rumbo- han estado cortadas por un único patrón. El mismo patrón de muñecos en danza y editores ciegos de aquel catastrófico último tercio de Batman v Superman en le que ya se regocijaba libidinósamente el Escuadrón Suicida de David Ayer de Kevin Tsujihara, y que de nuevo vuelve a ser la tijera por la que está cortada esta Liga de la Justicia de Zack Snyder de Joss Whedon de Kevin Tsujihara.

Para cualquiera que se acerque al cine a la espera de encontrar un mínimo de resolución a todas aquellas visiones catastrofistas sobre el fin del mundo, la llegada de un inenarrable mal que marcaría a fuego la Tierra o cuerpos que se agitan sepultados en las entrañas de Kansas será mejor que abandone toda esperanza antes de que se ilumine la pantalla. Porque la Liga de la Justicia no es otra cosa que una carta de rendición firmada de un estudio, que nos promete que Zack Snyder ha regresado a su planeta -partida que por la práctica total de falta de identidad de la cinta parecía estar decidida desde mucho antes que trágicas circunstancias personales le hicieran abandonar el rodaje- y que nunca, en el jamás de los jamases volverán a estrenar nada que se parezca a aquel arranque de Batman v Superman.

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Lo que tenemos en su lugar es este monstruo de Franskentein completamente vacuo al que se ha dado vida a mil manos, en el que hasta el antaño vibrante Batman de Ben Affleck deambula como un alma en pena que parece no albergar ningún deseo salvo el que este padecimiento termine pronto, y en el que cualquier aspiración de sustancia o identidad propia se ve sustituida por un pim pam pum de lucecitas, con un puñado de figuras de acción paseando su surtido de vehículos de Mattel mientras se pega con un malo muy tocho. Así durante dos horas y mientras más formulaico todo mejor. Fin.

Llegando a tal punto que hay casi más papeletas de que uno pueda disfrutar de la Liga de la Justicia sin haber visto nada de lo anterior que aspirando a un mínimo de consistencia respecto a las anteriores películas de superhéroes de Zack Snyder, si hubiera que buscar algo positivo en esta alocada reunión entre Wonder Woman, Aquaman, Superman, The Flash, Cyborg y Batman es ser la primera película de DC Comics -y del género de superhéroes en general- que de verdad piensa en los niños. Porque esta claro que ni la trilogía del Caballero Oscuro de Christopher Nolan ni las anteriores películas de Zack Snyder eran cintas como para llevar a los peques al cine, y esperar que estos se mantuvieran tres horas pegados a la butaca mientras aquella gente con traje hablaba mucho.

Equivalente cinematográfico a montar una fiesta de cumpleaños en la que los críos puedan disfrutar brincando mientras un grupo de animadores disfrazados de superhéroes se pegan y montan teatrillos alrededor de otro que haga de malo, la Liga de la Justicia tiene como principal virtud el abrazar la ligereza colorida y sin complejos de los superhéroes. Lo hace a un nivel que ni Marvel Studios con su Star Wars de gente con superpoderes ni mucho menos Fox o las citadas sagas de Nolan y Snyder lo hubieran hecho hasta la fecha, renunciando a cualquier tipo de complicación extra, para revelarse como lo más próximo a lo que la compañía está haciendo con las series de The CW que vais a encontrar en pantalla. Tanto para lo bueno, como para lo malo.

Siendo con toda seguridad la película de superhéroes más kid friendly y más claramente destinada a los pequeños de la casa que haya dado el género hasta la fecha, si lo que buscas es transmitirles a los enanos ese amor por las figuras de acción de colorines en movimiento o darle sustento a ese niño interior que todavía se acuerda de las tardes de Nocilla y las mañanas de Club Megatrix, la Liga de la Justicia tiene la suficiente ligereza festiva como para que se pueda disfrutar de la oportunidad de ver estos personajes en pantalla. Si se busca algo más… Digamos que es un film que cae bajo el peso de sus muchos problemas, en el que al menos uno se puede aferrar es ese final en el que la oscuridad grandilocuente de las terraformaciones del UDC dan paso a un jardín lleno de flores de color en el que los niños ríen mientras juegan con Wonder Woman, y que si termina siendo una declaración de intenciones del próximo rumbo de la franquicia… pues ni tan mal.

Lo mejor – La total falta de complejos con la que abraza la ligereza de los susperhéroes como instrumento de catarsis para los más pequeños de la casa. Eso, y que pueda suponer un nuevo comienzo para las películas de superhéroes de Warner Bros, en el que deje atrás la seriedad e ínfulas de Christopher Nolan y Zack Snyder, para abrazar sin miedo el lado más estrafalario y sin más complicaciones de Wonder Woman, The CW y -*sigh*- Escuadrón Suicida.

Lo peor – La forma tan descarada con la que nos vuelven a ofrecer una película que no solo vuelve a estar a medio hacer, sino con la que además nos piden comulgar con ruedas de molino aceptando que nada de lo previo vale, y que -ahora sí- lo que venga después ya sí será lo bueno.

El personaje – Wonder Woman. Ella y su lacayo Aquaman parecen ser los únicos que tienen del todo claro de qué va todo esto.

El momento – Estoy debatiéndome entre la familia de rusos, el videoclip musical a base de retales de metraje, la banda sonora de Danny Elfman o el conserje y su esposa. Bromas aparte, Steppenwolf contra las amazonas. Junto a pelea contra Superman, posiblemente la única escena de toda la cinta con un mínimo de verdadera inventiva.

 

Encontrando el camino, por Jordi T. Pardo

 

En 1966, se estrenaba la popular serie de televisión de Batman protagonizada por Adam West y Burt Ward. La producción solo se mantuvo en antena durante tres temporadas pero tuvo un impacto decisivo en la concepción que el público tenía del personaje. No fue fácil deshacerse de esta visión, en los cómics hubo que esperar a Dennis O’Neill y Neal Adams para que el personaje comenzase a virar de nuevo hacía sus más remotos orígenes. En el cine, un director como Tim Burton logró deshacerse en 1989 de la pátina kitsch que había envuelto al Caballero Oscuro en su paso por la televisión. La cinta se hacía eco a su manera de la influencia grim and gritty de la época, presente en historias como El Regreso del Caballero Oscuro o La Broma Asesina. Incluso cuando la saga cinematográfica del personaje decayó en los noventa en manos de Joel Schumacher esa interpretación se mantuvo en la visión del personaje aunque su trasfondo fuese deudor de la serie televisiva de finales de los sesenta.

Es importante todo esto porque cuando Christopher Nolan llega a la franquicia refina el concepto y lo hace más puro añadiendo el componente de serie negra de obras como El Largo Halloween o Batman: Año Uno y descartando las texturas góticas de la visión de Tim Burton. De esta manera, Nolan no solo acabó por definir al Caballero Oscuro en la gran pantalla, sino el devenir del futuro universo cinematográfico edificado por Warner Bros. Pictures y DC Enterntainment sobre sus licencias superheroicas. Su fórmula se reafirmó a tenor de la competencia, intentando distanciarse de su imagen de marca al mismo tiempo que intentaba definir la suya propia. De esta manera, la visión de este mundo y sus personajes se recrudeció apuntando más al espectador amante de los videojuegos que al de los cómics. Tenía su lógica, pocas cabeceras de la editorial estadounidense han podido superar las ventas de productos como Injustice: Gods among us o la saga Batman: Arkham Asylum. El problema es que a estas alturas esta visión de los personajes era la fotocopia de una fotocopia que además había caído en manos de un director como Zack Snyder, espectacular y hábil pero grandilocuente, excesivo y falto de mesura.

Su concepción del superheroísmo tiene una clara influencia del manga y de la hormonada y deformada visión de los mitos de DC Comics de Frank Miller . En El cómic funcionan porque conocemos las versiones más canónicas de Superman, Batman o Wonder Woman. Entendemos el chiste, por decirlo de esa manera. Pero eso no se puede aplicar tan cual en las adaptaciones de estos personajes a la gran pantalla sin producir más de una estridencia. Lo podemos comprobar en El hombre de acero y Batman v Superman: El Amanecer de la Justicia y en menor medida en la Wonder Woman de Patty Jenkins, una producción cuya mayor defecto es la de haberse tenido que amoldar al estilo de Zack Snyder. El filme protagonizado por Gal Gadot ya supuso un distanciamiento con la dinámica en la venían incurriendo estas propuestas; antes lo había intentado el Escuadrón Suicida pero de forma harto fallida. El estreno de la primera película de la Liga de la Justicia supone un nuevo cambio en este sentido, dándonos un híbrido que amalgama la estética de Zack Snyder y la visión más amable (y superheroica) de Joss Whedon.

La cinta es mucho más ligera y entretenida que lo que habíamos visto hasta ahora en el universo cinematográfico de DC Comics. La narrativa fluye como nunca, aunque puede que se antoje demasiado apresurada y parcheada. Pero todo lo que está suele ser importante y hay poco espacio para la recreación gratuita y onanista de Batman v Superman. Las presentaciones de los personajes resultan, en términos generales, modélicas, pese a las diferencias notables de algunos de ellos respecto a las viñetas como el caso de Flash o Aquaman. Todos tienen su espacio y saben sacarle provecho. ¡Y se comportan como superhéroes! Esto se evidencia especialmente en el dúo formado por Batman y Superman, la humanización que se les imprime era necesaria y hace que podamos relacionar estas encarnaciones con las que se nos presentaron en su día el Batman de Tim Burton y el Superman de Richard Donner. Los dos recuperan la cordura y comienzan a edificar en lugar de destruir, salvan vidas en lugar de ponerlas en peligro y combaten el mal en vez de alimentarlo con sus rencillas. Desde ese punto de vista, La Liga de la Justicia simplifica y resta posibles matices, pero también se acerca más a la esencia de los personajes que conocemos.

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El tema del humor es otro punto a destacar, el que una cuestión como esta sea polémica dice mucho de nuestra sociedad actual. El humor solo es malo cuando no funciona o cuando llega a destiempo. Esto último le ha pasado a Marvel Studios con algunas de sus últimas películas como Spider-Man: Homecoming o Thor: Ragnarok, en las que la saturación de gags por minuto restaba a otros elementos de estas producciones. Esto no ocurre en La Liga de la Justicia, el humor está bien medido, suele funcionar y no entorpece el desarrollo de la cinta. El peaje pasa por convertir a Flash en el alivio cómico de la cinta intentando dar una vuelta de tuerca a la simpatía que Grant Gustin le ha dado al velocista en la serie de televisión de The CW. En este sentido, se ha optado por lo fácil, intentando establecer un grupo con personalidades muy dispares para que sirvan de contraste. Algo que ya supo ver Marvel Studios que era necesario para no tener a un grupo de personajes cortados por el mismo patrón seco y adusto como podría ser el caso de la mayoría de miembros de esta Liga de la Justicia. Esto, incluso en los cómics, ya supieron verlo Keith Giffen y J. M. DeMatteis a la hora de escribir su Justice League International. ¿Por qué no deberíamos ver entonces como normal esta aproximación en el cine?

Lo que resulta imperdonable a estas alturas es el tratamiento visual y los efectos especiales que se destilan en estas producciones, sobre todo en las escenas de acción con mayor CGI y en la recreación de sus villanos. Este Steppenwolf al que se enfrenta La Liga de la Justicia no es más original que el Ares que vimos en Wonder Woman o el Doomsday que apareció en Batman v Superman. La estética gris y anodina es la misma, lo que se suma a su unidimensionalidad y falta de carisma (por desgracia, esto es un mal muy habitual en las películas de superhéroes). Dado que el personaje ya fue presentado muy brevemente en la susodicha Batman v Superman habrá que aceptar que había que tragar con él. En cierta manera, no deja de representar un tipo de villano maniqueo que no ha desaparecido nunca de los cómics y que como primer sparring de La Liga de la Justicia cumple aunque no destaque. Esto al menos permite lucir al grupo de superhéroes y, aunque no se llegan a desarrollar en extensión los nuevos fichajes, al menos de cara al lector habitual de cómics la información basta para entender de dónde venimos y hacía dónde vamos.

En definitiva, La Liga de la Justicia es un intento de Warner Bros. Pictures y DC Entertainment para cambiar el rumbo de sus producciones. Para sacarlas de una visión que hasta ahora los limitada en la forma y en el fondo. Dista mucho de ser un filme perfecto pero resulta tan entretenido y ligero como cualquier cómic de superhéroes. Si cabe, el problema es que la compañía llega a este punto con retraso, mostrando algo que ya hizo Marvel Studios en 2012 con Los Vengadores, y con la colaboración inestimable de Joss Whedon, y que hoy en día ya se empieza a antojar superado. No aporta nada nuevo al conjunto salvo a sus personajes que ya no cuentan con la ventaja de la iconicidad que destilaban en décadas pasadas. Hoy Iron Man, el Capitán América o Thor compiten en igualdad de condiciones de cara al público con Batman, Superman y Wonder Woman. Si estos universos compartidos quieren sobrevivir tendrán que seguir reinventándose y aportar cosas nuevas, algo que DC Entertainment podría conseguir con las películas de Flash, Aquaman o Shazam!. Pero es el público quién tiene la última palabra, y aunque La Liga de la Justicia sea una buena película de superhéroes hay muchas variables en juego.

Lo mejor – Una propuesta más ligera y entretenida. Deja la pretenciosidad de películas anteriores para contar una historia de superhéroes.
Lo peor – Los efectos especiales siguen siendo una lacra en las producciones de Warner Bros., especialmente si hablamos en la recreación de sus villanos que están cortados todos por el mismo patrón.

El personaje – Wonder Woman. Gal Gadot se ha hecho con el personaje, el mejor retratado de la Trinidad.
El momento – La presentación de Wonder Woman salvando la vida a un grupo de rehenes parando las balas que van dirigidas hacia ellos.

 

La unión hace la fuerza, por Jordi Molinari

 

Voy a empezar con una comparación, para que entendáis mi visión con respecto a las películas de superhéroes. Para mi Batman Begins es la mejor película de Batman de la trilogía, aunque The Dark Knight es la mejor película de Christopher Nolan de la trilogía. Siempre he dicho que en la segunda y la tercera, que se dijese Dark Knight en vez de Batman, era toda una declaración de intenciones. Quizás es un mal endémico que he ido cogiendo con los años, acostumbrado a ver tanta película de superhéroe con villano/a y secundarios genéricos. A nivel académico, seguramente la primera de Vengadores sea la mejor película grupal de superhéroes. Quizás por ello, me gustó más la 2ª como película de superhéroes. Porque dejó de ser una película de Tony Stark y Loki, con la aparición estelar de Hulk. También siempre le he tenido manía a la “primera hora” de Vengadores. Dado que se habían presentado a casi todos los protagonistas, en varias películas anteriores, la formación debía haberse engrasado con mucha más facilidad. Que luego nos quejamos de escritores como Bendis. Habrá gente que le encantará, que seguramente sea de lo mejor que haya visto en una película de superhéroes. Y lo encuentro genial, pero no suelo llevar bien que me vendan una cosa y resulta ser otra cosa.

¿Me dieron todo lo que esperaba la Liga de la Justicia? Sin duda, y además salí con la convicción que es la mejor película grupal de superhéroes, a la par de X-Men: Días del Futuro Pasado. Aunque los Vengadores sea mejor película de superhéroes. Ojo, que no cuento en esta categoría Captain America: Civil War. No porque me descarrile un poco el final, sino porque es una película individual que acaban apareciendo múltiples superhéroes. Sobre la Liga de la Justicia, me da lo mismo que no me hubiesen presentado antes a varios protagonistas. En parte, tiene su lógica. Fuera de la Trinidad, el resto de miembros de la Liga de la Justicia no son muy conocidos por el gran público. Quizás ahora algo más The Flash por la serie, pero tenías el hándicap de no tener el mismo protagonista. Bueno, hándicap relativo, porque ahora parece que debería ser una obligación. Cuando vea a Krysten Ritter – por ejemplo – en una película de Marvel-Disney, me creeré de verdad que el universo Netflix y el universo cinematográfico están realmente conectados.

Yo no necesito películas individuales para cumplir el expediente, y poder decir que han salido tropecientos secundarios para dar una falsa sensación de profundidad. Cyborg es presentado en la película, y me parece mejor definido y aprovechado, que en todas las apariciones conjuntas de Víctor desde los Nuevos 52. Lo que demuestra que el valor de Cyborg es por sí mismo, y no por formar parte de los Teen Titans. Con The Flash, bueno, ciertamente es The Flash porque tiene los poderes y el traje. Y no pasa nada por ello. Desde el regreso de Barry Allen en The Flash: Rebirth, sólo llevo escuchando que es Barry porque es rubio y se llama así, pero que realmente es Wally West. Lo mismo con la serie de CW. No he leído al Barry pre-CoIE, y por lo tanto no sé cómo era realmente. Pero me parece el enfoque del personaje coherente. En el fondo sigue siendo el niño de 10 años, que asesinaron a su madre y perdió a su padre falsamente acusado. Y es una buena manera de rebajarle su nivel de poder, sin hacer parecer estúpido al personaje – hola Pietro Maximoff -. Además, igual que con Cyborg, formar parte de la Liga les hace evolucionar. Caso aparte sería el de Aquaman, que su motivación viene más del deber, igual que pasa con Wonder Woman. Y ambos forman parte del mejor gag de la película.

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Diana está en la Liga por deber de ser una amazona. Pero también porque ella ya ha regresado al lado de la humanidad. Una lástima que, aunque ya ha tenido su película individual, acabe relegada al rol de “madre” – hola Viuda Negra, hola Gamorra – del grupo. Y Batman, bueno, seguramente la mayor sorpresa de la película. Porque es un Batman/Bruce muy coherente con el personaje presentado en este universo compartido. No me atrevo a decir que es el mejor Batman del cine, porque me falta una película de Batman para poder valorar todos los matices del personaje. Pero seguramente si sea el mejor Bruce Wayne. Uno que reconoce que Superman es más humano que él. Que tiene una química genial con Diana. Sobre el regreso de Superman, también creo que coherente. Las amenazas de la Liga deberían ser aquellas que no pueden ser derrotadas de forma individual. Y son los superhéroes más poderosos de la Tierra. ¿Por qué no traer de vuelta al más poderoso de ello, cuando ves que ni conjuntamente puedes con la amenaza? Al igual que con el proto-Flash, tener a Superman disponible únicamente en el clímax final sirve para equilibrar la balanza. Sin necesidad de volver idiotas a los protagonistas, para así evitar resolver la película en la mitad de tiempo.

La película es una mezcla de personajes nuevos con personajes ya presentados. Y los segundos sirven para encajar a los primeros de forma orgánica. Además, no veo la película de la Liga de la Justicia como un capítulo final, a la espera de la siguiente. También me han dado ganas de ver a los nuevos en solitario. De ver nuevamente a Superman en solitario, tras evolución de su trilogía compartida. De Diana sin duda, pues sólo su película y Logan han ofrecido algo diferente este año en el género. Y el próximo año se salvará por los Nuevos Mutantes y espero Aquaman. Pero incluso me han entrado ganas de ver a Batman en solitario, tras algunas dudas sobre el enfoque del personaje – que no del actor – en Batman vs Superman. Lo bueno de los 5 primeros minutos de la Liga de la Justicia, es que no era una película de Batman. Y por ello, puedo ver en el futuro una película así. En vez de sentirme algo decepcionado el resto del metraje. No voy a hablar de Steppenwolf, pero es que tampoco hablaría del villano en el 90% de películas de superhéroes de los últimos 10-15 años. ¿CGI? Me quedo con el de los parademonios, que me pareció genial. Además, pedí guiño y no tuve que esperarme hasta el final de los créditos para que me lo diesen. Me da lo mismo que no sea la Liga de la Justicia la película más taquillera de la historia. Incluso puedo vivir sin que sea la mejor película de superhéroes. Para mi es la mejor película grupal de superhéroes. Ha cumplido mis expectativas. Con sus fallos. Con otra salvajada en el montaje por parte de los productores. Y si acaba siendo la única película de la Liga de la Justicia, ¿Qué más da? Mi corazón no entiende de negocios, entiende de sentimientos, de la felicidad de ver a mis superhéroes preferidos en la gran pantalla. Y esto no tiene precio.

Lo mejor – Las intereacciones entre los personajes.
Lo peor – Demasiado material descartado. Queríamos ver a Darkseid.

El personaje – Cyborg. Salvo cuando Aquaman agarraba una botella.
El momento – Diana y Bruce hablando de Superman.

 

La Liga de Frankenstein, por Juan Iglesia

 

Iré al grano: mi opinión es que la Liga de la Justicia (LJ) es una película deficiente en todos los sentidos.

Empezando por el conjunto, tenemos el anunciadísimo cambio de orientación y tono. El público no-aficionado quizá lo agradecerá, pero aquí, como le suele pasar al Universo Extendido DC (DCEU), no estamos ante una mala decisión en sí sino ante una cuestionable ejecución: tiene sentido que la LJ, en su doble función de último acto de una trilogía y verdadero punto de arranque del DCEU sea una película luminosa y esperanzadora. Incluso en el hilo particular de Superman, que vertebra la trilogía, esta película era el momento de la resurrección y definitivo encaje del personaje en el mundo, consumando su papel de héroe principal del DCEU. Sin embargo, la ejecución es tan drástica, tan poco natural, que más que la conclusión lógica de una saga parece que estemos ante un universo distinto.

No es un tema menor el del tono y la orientación. Y creo que en él se resumen todos los problemas no sólo de esta película, sino de Man of Steel (MoS), de Batman V Superman (BvS) y de todo el DCEU.

Warner pensó acertadamente en un tono propio para el universo cinematográfico DC en coherencia con una escudería superheroica de marcadas resonancias míticas y como una manera de diferenciarse del MCU. Para ello apostaba por introducir temas relevantes desde un enfoque realista y cuidar el desarrollo dramático de los personajes. Se trataba, en buena medida, de un intento de reconfigurar a Nolan. Recoger lo mejor de éste y añadirle lo que en principio le faltaba: mito, épica y acción. Eso es al menos lo que nos dijeron cuando se estrenó tanto MoS como BvS. Hoy no queda absolutamente nada de eso.

Para levantar ese cosmos de ficción el estudio confió en el director de MoS, Zack Snyder. Sin embargo, la gestación del DCEU ha resultado problemática desde el principio. La propia MoS, que no fue concebida explícitamente para iniciar un universo compartido, planteó algunos elementos en la dirección deseada pero tenía graves problemas y desató una considerable polémica. En todo caso pese a que, una vez más, la ejecución de algunas buenas ideas era discutible había mimbres para construir un mundo de ficción sólido, diferenciado e interesante.

Todo se desbocó en BvS, una película irritante por lo mucho que prometía y lo poco que ofreció, con una definición de personajes lamentable y decisiones de guión que eran un tiro en el pie.
Llegados al punto de la gran decepción que supuso BvS, era evidente que la elección de Snyder como arquitecto del DCEU había sido un tremendo error. Las bases establecidas eran irreconocibles para el aficionado y muy poco atractivas para el espectador medio. Puede que Snyder sea un portento visual pero es evidente que como narrador tiene enormes carencias. Si a esto añadimos que su visión de los personajes y el tratamiento de los “temas adultos” más parece una trasposición de lo peor del noventerismo comiquero al celuloide, su elección como factótum resulta absolutamente incomprensible. El tono deseado para el DCEU requería un fino equilibrio y Snyder es un director amante del exceso, de la saturación. Tratando de situarse en la estela de Nolan, de Moore y de Miller, Snyder reunió una épica estruendosa y grandilocuente y un drama absurdo e intrascendente en un amasijo incoherente y ruidoso.

La respuesta de Warner ha sido tirar al niño con el agua sucia. Con el fin de eliminar los excesos testosterónicos y trascendentaloides de Snyder han extirpado toda épica y todo dilema, sustituyendo una propuesta fallida por saturación y falta de cohesión por otra sin personalidad, ramplona, vacía.

Así ha salido LJ, que ya de entrada estaba lastrada por las expectativas incumplidas de BvS y sus errores argumentales.

Por increíble que parezca, el debut cinematográfico de La Liga de la Justicia, de “Los Mejores Superhéroes del Mundo” es una película anodina, carente de épica, de fuerza. Una película facilona, que quiere agradar a todos y huir de toda polémica. Tan genérica e impersonal como su música. Comparado con ésta, BvS es cine de autor. A lo mejor LJ acaba convirtiéndola en una película de culto, el Glen o Glenda de los superhéroes. Quién sabe.

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No tiene sentido culpar a Whedon de lo que no funciona en la cinta. Sobre todo teniendo en cuenta que el volantazo perpetrado tras BvS y recrudecido durante la post-producción de LJ ha sido previo a su contratación. Tampoco resuelve nada cargar contra un Snyder apartado que al menos ha tratado de defender su visión, por mucho que me desagrade ésta. El conflicto Snyder/Whedon es artificial. Esta película no es un remiendo entre dos visiones a modo de “frankenstein” sino un zombi, una película sin pulso ni alma, pese a sus forzados gags y complacientes fan services.

Digan lo que digan los títulos de crédito LJ no tiene padre, es una película huérfana. La salida de Snyder bien puede haberse debido a motivos creativos, al margen de su problema familiar que merece respeto y apoyo, pero Whedon se ha limitado a una labor de encargo apresurada e inútil: injertar “fórmula Marvel” en una película que ya estaba muerta. Un trabajo de chequera que posiblemente no quería y en el que sin duda no creía. Porque en esta película es evidente que ya nadie creía. Que se había convertido en un problema que había que quitarse de en medio cuanto antes.

La película da bastantes muestras de haber sido realizada sin ningún tipo de mimo ni de cariño, sino despachada de manera funcionarial. Sólo así se explica que se boicotee a sí misma de forma tan asombrosa. La duración impuesta por Warner y el inevitable ritmo acelerado subsiguiente comprimen y simplifican el film hasta hacerlo plano, carente de tensión o de picos de interés. La acción avanza y avanza como un tiro hasta un desenlace resuelto con la misma intensidad que un trámite administrativo.

Momentos álgidos como la batalla final, donde un producto de estas características debe darlo todo para compensar otras carencias, son desaprovechados y rebajados de manera incomprensible. La ocasión de componer el relato mítico del DCEU, iniciado en Wonder Woman y que podía ser uno de los puntos fuertes de este universo, se despacha en un breve flashback que oficia de origen de un villano del montón y obvia todo el (cuarto) mundo que hay detrás. La gran apuesta de la película, el regreso de un Superman al fin reconocible, también es auto-boicoteado con una secuencia anticlímax y unas líneas convencionales y sosas a más no poder.

El propio desarrollo de la historia ningunea la importancia de los acontecimientos narrados. Se supone que la Tierra está en peligro, que nos están invadiendo, que una alianza de los mejores héroes del planeta se hace cargo, pero la película pasa por alto este hecho, elude mostrar sus consecuencias. La trascendencia del momento que define la propia película, que no es otro que la formación de la Liga de la Justicia, pasa completamente desapercibida en la propia historia salvo por un bochornoso alegato final de Lois acerca de la oscuridad y la esperanza.

Lo que supuestamente se iba a ganar con el volantazo, luminosidad y entretenimiento, es tan insignificante que no compensa las carencias. No estamos ante una película luminosa sino transparente, que no emite nada por sí misma.

Tampoco creo que sea un gran entretenimiento. Frente al ejemplar espectáculo palomitero de Los Vengadores, su en teoría homónima del otro bando, la Liga ofrece un entretenimiento menor, de andar por casa. No es un fracaso estruendoso a lo BvS. Es, tristemente, una película del montón en la estela de productos como Daredevil, Thor, Green Lantern o Batman Forever. Esa es su liga. Películas que, en su mediocridad, resultan entretenidas en la sobremesa de un domingo cualquiera. No sé si eso las hace aceptables. En la tele puede, en el cine no. Y es que la película rezuma un aroma de intrascendente episodio televisivo. No hay nada especial ni memorable en ella, ni como evento ni como relato, salvo que es el debut de la Liga. Y eso no es suficiente, más bien es deprimente.

En cuanto a cuestiones concretas, hay poco que rescatar. Toda la película parece un producto descuidado, como evidencian los problemas con el CGI, incomprensibles e imperdonables en una película de superhéroes con semejante presupuesto.

El villano, elemento determinante en las películas del género, es un fracaso total. Es incomprensible que se haya apostado por un antagonista de tercera fila, que apenas ha confrontado con la Liga y que además se pase tan de puntillas por su conexión con el que se suponía el gran villano en la sombra. Parece que Steppenwolf apenas vale ni como anunciador de Darkseid. Puestos a usar un villano-cobaya se podía haber echado mano de cualquiera de la galería de la Liga. Incluso Manga Khan.
Los insoslayables toques Marvel a modo de gags, algunos rozando el plagio, evidencian la claudicación de Warner no ante Disney, sino ante su propia incapacidad de construir un estilo identificable al margen del de Nolan o sobre la base de éste.

Entre lo rescatable, un Aquaman irreconocible pero que se beneficia de la sincera simpatía que despierta Momoa, una Gal Gadot que le ha tomado la medida al personaje de Wonder Woman (por cierto, nos interesa el personaje no su trasero, gracias), alguna escena suelta de Batman y la interacción entre estos últimos, lo único que parece que tiene algo de fondo de toda la película.
En suma, LJ naufraga a la hora de consumar el arco de presentación de un DCEU cohesionado y con perfil propio. Lo tenía muy difícil tras un inicio titubeante en MoS, una película-trampa como fue BvS y el bandazo perpetrado después. Su valoración, lógicamente, se resiente de esta errática evolución in descenso. Así, el DCEU sigue jugando a “lo mejor está por llegar”, pero lo cierto es que llevamos cinco películas y, salvo la película-milagro que fue WW, lo mejor no llega.

Esta derrota de la Liga es el resultado natural de una sucesión de pésimas decisiones por parte de la productora. Una mala dirección que ya se intuía en la precipitación que siguió a la moderada acogida en taquilla de MoS. En base a una película polémica y que de manera totalmente timorata había dejado un par de minúsculos Easter eggs, Warner quiso iniciar una desenfrenada carrera por articular un universo compartido en tiempo récord.

Así, le dieron la batuta a Snyder, quisieron juntar varias películas de presentación en una y dieron luz verde a proyectos dudosos. Tras los batacazos de crítica de BvS y SS, trataron de salvar los muebles aligerando el tono, creyendo que WW marcaba el camino. No repararon en que WW, además de que es una película sencillamente correcta, tenía su propio peso y asumía suficientes riesgos por sí misma como para poder funcionar al margen de o pese al DCEU, como así ha sido.

Todo esto situó al DCEU en tierra de nadie. Y de esa nada surge la película sin encanto que es la Liga de la Justicia.

Lo que pase ahora es un misterio. Puede haber un reboot, o no. Puede que sea en Flashpoint, o no. Puede que vuelvan a las películas individuales desconectadas o no. Para nuestra desgracia, parece que Warner no tiene un plan para el DCEU y cabe preguntarse si alguna vez lo tuvo. Nada de lo que ha hecho hasta ahora refleja una apuesta firme y decidida por unos personajes que le pertenecen desde hace casi medio siglo.

En todo caso, una ocasión irrepetible se ha perdido. Si había una película con la que Warner podía plantearse iniciar una mínima competición con Marvel era esta. Tras casi una década, Marvel va a toda máquina con un ritmo de tres películas por año y acumula ya diecisiete. A nadie se le escapa que empiezan a evidenciarse graves problemas: estandarización galopante, sobreexplotación de la fórmula, envejecimiento de los actores o alargamiento de las subtramas.

No se trata de ser agoreros pero, a no ser que se abra paso la diversificación que abanderan Logan, Deadpool o la propia Wonder Woman, el final de una época está muy próximo y puede arrastrar a todo el género. Quizá sea con Avengers: Infinity War. Y Warner, sencillamente, ha perdido ese tren.

La Liga no se lo merecía. Nosotros tampoco.

Lo mejor – que quiero creer con todas mis fuerzas que lo peor ya ha pasado.
Lo peor – lo llevo diciendo desde el principio: “No Lantern = no League”.

El personaje – el único que aporta personalidad, naturalidad y un liderazgo fresco y auténtico: Wonder Woman
El momento – las dos escenas entre Bruce y Diana, una de discusión y otra de conciliación, whisky mediante.

 

Come together right now over me, por Juan Luis Daza

 

Después de una producción muy accidentada el pasado día 17 de noviembre llegaba a nuestras carteleras Justice League, lo que podríamos considerar la cumbre del nuevo “Universo Extendido de DC” que abarca los largometrajes El Hombre de Acero (2013), Batman v Superman: El Amanecer de la Justicia (2016), Escuadrón Suicida (2016), Wonder Woman (2017) y el largometraje que en esta ocasión nos ocupa. Con el abandono de Zack Snyder del desarrollo del film por culpa de una tragedia familiar Joss Whedon tomó su relevo para rodar el material que faltaba para terminar el proyecto y Warner Bros, alentada por el éxito de una propuesta más luminosa como la película en solitario de Diana Prince, ordenó al director de Los Vengadores que incluyera en su incursión dentro de la Liga de la Justicia pasajes más ligeros, luminosos y con cierta pátina de humor que alejara un poco la propuesta del tono más oscuro de algunos de los films previamente mencionados.

Una vez estrenada la película las críticas negativas no se hicieron esperar, con una respuesta, en líneas generales, furibunda por parte de la prensa especializada que una vez más despertó el debate sobre si los medios especializados son más rígidos a la hora de evaluar los productos de DC Entertainment en comparación con los de Marvel Studios. Al que esto firma lo cierto es que le llaman la atención los excesivos halagos a una obra muy irregular como Thor: Ragnarok y la recepción exageradamente dura al largometraje de Zack Snyder que en no pocos aspectos me parece mejor que el film de Taika Waititi, pero ese debate lo dejaremos para otra ocasión. La Liga de la Justicia es un proyecto con no más fallos y aciertos que cualquier pieza genérica dentro de las traslaciones cinematográficas de personajes de cómics al celuloide y por eso un servidor se encuentra entre los que la han disfrutado enormemente.

Justice League sigue los preceptos básicos dentro del género y asume con acierto las constantes habituales de los largometrajes protagonizados por grupos de superhéroes. Después de un arranque con cotextualiza espaciotemporalmente la trama el film se dedica a presentar a los personajes, dedicando más tiempo a los que al no tener películas en solitario no poseen el bagaje de Superman, Batman o Wonder Woman. Por eso el guión de Chris Terrio y Joss Whedon hace especial hincapié en definir con unas pocas pinceladas a Flash, Aquaman y Cyborg y sus identidades civiles tomando como base las mínimas imágenes que habíamos visto de ellos en los films previos del Universo Extendido de DC. Como es lógico la escritura también hace su parada en los protagonistas de El Hombre de Acero, Batman v Superman: El Amanecer de la Justicia y Wonder Woman, pero con menos ahínco debido a que estos ya poseen el necesario recorrido que los hace reconocibles para el público.

Una vez presentados los personajes la trama se centra en que los mismos interactúen entre ellos para ir modelando la Liga de la Justicia y en ese sentido la química no se hace esperar con pasajes en los que se irán definiendo las personalidades, tan unidimensionales como efectivas, de los protagonistas para que cada uno ejerza un rol definido dentro del grupo. Aquí se deja notar mucho la mano de Joss Whedon que, como sabemos, rodó bastante material de la obra aunque no haya sido acreditado como co director. No es difícil ver la mano del autor de Buffy Cazavampiros, Firefly o Los Vengadores en las secuencias compartidas por la plana mayor de DC Cómics, pero esta vez apelando a un tono más ligero y dinámico que se aleja en cierta manera de la oscuridad construida por Zack Snyder en sus dos films previos dentro de DC Enterteinment y que en obras posteriores como Escuadrón Suicida o Wonder Woman intentaron atenuar cuando los productores descubrieron que no era del agrado de gran parte del público y de una importante representación del fandom.

Aunque actualmente es causa de agria, e insulsa, polémica entre defensores y detractores para el que esto firma el cambio de tono de los films de DC no sólo era necesario, sino también algo que debía ponerse en marcha de manera inmediata si tenemos en cuenta que un film como Liga de la Justicia lo demandaba por su tono coral y más adscrito al sense of wonder. Centrándonos en ese aspecto la mezcla del estilo visual apabullante de Zack Snyder y la visión más cálida de Joss Whedon no sólo no desentona más allá de bigotes digitales y postizos capilares que delatan los reshoots, sino que da una personalidad bicéfala a la propuesta que recoge lo mejor de cada uno de los autores para entregarse al único fin establecido por una película de esta naturaleza, entretener a la platea juntando en el mismo relato a algunos de los mejores superhéroes de cómic de todos los tiempos para que hagan lo que mejor saben, ejercer como tales para gozo del respetable.

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Por supuesto hay carencias en Liga de la Justicia y la mayor de ellas es ese mal endémico extendido por prácticamente todo el cine superheróico actual que consiste en construir unos villanos que están muy lejos de ser tan sólidos y eficaces como sus contrapartidas en viñetas. Es ineludible que el Steppenwolf que se enfrenta a los protagonistas no resulta amenazante más allá del plano físico, que no tiene un perfil definido ni unas motivaciones que le den un mínimo de dimensionalidad como el enemigo que debería ser y que los efectos digitales de Weta Workshop, que han estado mucho mejor en ocasiones previas, no ayudan a la hora de dar una fisicidad más orgánica al personaje que para colmo muchos no sabrán de dónde ha salido si no vieron la versión extendida de Batman v Superman: El Amanecer de la Justicia, montaje en el que se incluía una breve aparición protagonizada por él y que lo relacionaba con Lex Luthor.

En cuanto al reparto destaca una magnífica Gal Gadot ya completamente mimetizada con Diana Prince, Ben Affleck dando vida a un potente Batman/Bruce Wayne menos depresivo y nihilista y un Jason Momoa que devora la pantalla con el carisma que imprime a su Aquaman, dejando notar en todo momento que ha disfrutado enormemente poniéndose en su piel. En el otro lado de la balanza tenemos a Ray Fisher esforzándose en dar un poso dramático a su Cyborg, no consiguiéndolo en todo momento, pero afrontándolo con profesionalidad y a Ezra Miller tomando el rol cómico con su Flash, funcionando unas veces con más acierto que otras, pero despertando, hasta cierto punto de manera lógica, la ira de muchos fans del personaje en los cómics que no han visto con buenos ojos esta versión demasiado humorística de Barry Allen que casi con toda seguridad ha sido ideada por el director de Serenity, ya que muchos de los gags que protagoniza tienen su sello.

Pero en cuanto a trabajo actoral y adecuada traslación de personaje a la pantalla en Liga de la Justicia debemos mencionar indudablemente al Superman de Henry Cavill. La primera escena en la que aparece en pantalla y que termina cuando se dibuja en su boca una sonrisa al preguntarle un periodista qué es lo que más le gusta la humanidad capta la esencia del último hijo de Krypton mejor que El Hombre de Acero y Batman v Superman: El Amanecer de la Justicia en sus respectivas totalidades. Por suerte la tónica sigue el mismo trazo a lo largo del metraje y en los pasajes en los que Superman hace acto de presencia por fin vemos al héroe luminoso al que todos estábamos esperando desde hace casi cinco años, esa representación del lado más noble del hombre de a pie extrapolado a la figura de un ser sobrenatural que se siente tan humano como cualquiera de nosotros, ese que apela a la esperanza y la concordia y que no desentona en absoluto en una escena como la de la carrera con Flash.

Soy consciente de sus fallos y carencias, por no mencionar que está lejos de ser una de las mejores muestras del género, pero está repleta de escenas espectaculares y memorables en las que vemos a iconos de nuestra infancia y adolescencia salvar vidas, derrotar a villanos y sobrevolar los cielos para asombro de los ciudadanos de Gotham, Metropolis o Central City. Aunque disfruto tanto de los films los de DC como de Marvel, siento predilección por los de la productora de Kevin Feige, pero para ser sincero debo admitir que esta vez la indiferencia y cierta decepción con la que acogí el estreno de Spider-Man: Homecoming y Thor: Ragnarok me incitan a inclinarme por esta Liga de la Justicia. Sólo lo hago porque me ha dejado más satisfecho que las últimas producciones cinematográficas adscritas a la Casa de las Ideas que no me han ofrecido el escapismo y entretenimiento que sí he encontrado en la obra que nos ocupa en esta entrada y de la que espero con ganas su segunda parte, si algún día llega a realizarse.

Lo mejor – El grupo trabajando por primera vez como tal
Lo peor – Los efectos digitales y el villano póbremente definido

El personaje – El Superman de Henry Cavill que llevábamos años esperando
El momento – El Hombre de Acero al rescate de sus compañeros en el clímax final

 

La Liga de la Justicia que siempre quise (o casi), por Mariano Abrach

 

Desde que tengo uso de razón, esperé esta película de superhéroes. Habiéndome criado consumiendo DC en cómics y en los “otros medios”, con el Batman de Burton y el Superman de Donner a la cabeza y con una buena dosis de dibujos animados de la Liga, toda la vida quise ver el cruce de estos personajes. Luego de la decepción vivida con Batman vs. Superman, la llegada de este film generó nuevas expectativas, una sensación (deseo) de revancha para con mi niño interior, que por fortuna goza de buena salud. Y puedo anticipar que ese niño tuvo su revancha.

En lo racional, los motivos para esperar algo mejor que en la anterior película que cruzó a los dos más grandes del Universo DC estaban apuntalados por la muy buena experiencia de Wonder Woman, que sí disfruté y me pareció muy bien lograda, demostrando que en Warner sí podían volver a hacer buenas historias cinematográficas con estos personajes. No obstante, seguía habiendo cautela de mi parte, porque no dejaba de ser un filme de Zack Snyder, con cuya filmografía no mantengo una buena relación.

Con todo esto en mente, fue muy difícil entrar al cine desprejuiciado. Y si en algún momento lo conseguí, las primeras secuencias que mostraron un montaje parecido al tan criticado de BvS, me pusieron en alerta nuevamente. Con el correr de la cinta eso se disipó, notando que corrigieron los errores más criticados en otras oportunidades.

Otro punto corregido es el de dar más lugar al humor, a relajarse y disfrutar de contar una historia de la Liga de la Justicia, de parte de todos los integrantes del filme. Dar más lugar a tomárselo en broma, en el buen sentido de la expresión; menos solemnidad para presentarlo todo.

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Desde ya que eso no le quita épica, en lo más mínimo. Por el contrario, ese aspecto es uno de los que más destaco de la película. Porque, en mi consideración, lo que toda historia de la Liga debe tener (o más aún, todo crossover de superhéroes) es una amenaza lo suficientemente grande para que amerite su reunión, un villano que ponga en riesgo a todo el mundo. Y esto ocurre aquí, tenemos un villano malvado que quiere destruir la Tierra; necesitamos a los mejores héroes que consigamos, y si hay que arriesgarse a resucitar a uno sin saber cómo va a terminar eso, hay que hacerlo también.

De ahí otra cuestión que me pareció interesante. Sea planeado de antemano (desde un comienzo) o sea improvisado sobre la marcha, con Justice League tenemos el punto cúlmine de un camino que empezó con Superman: Man of Steel y que se hace evidente ahora (al menos para mí). Desde aquella a ésta, lo que vimos fue el desarrollo del Superman de Snyder, desde uno oscuro, inexperto, que comete errores con la intención de hacer el bien, a este Superman que… es Superman: luminoso, divino, viniendo desde el más allá a salvarnos a todos. Y no deja, sin embargo, de ser humano. Pasión, muerte y resurrección de Superman, por Zack Snyder. Una vez más, y apropiadamente, la metáfora del “Superman Cristo”.

El aspecto del tono de la película, también es extensible a ese desarrollo. Desde aquellas películas oscuras, que dejaban sensaciones de agobio, de decepción (no por la calidad cinematográfica sino por lo que contaban y cómo lo contaban), a esta que da lugar a la esperanza y la resolución de los problemas.

Lo que más criticaría a esta Liga de la Justicia, es difícil de achacar a la propia realización y es más de comiquero fundamentalista (algo que no quiero ser pero a veces cuesta dejar de serlo). O sí se le puede dirigir esa crítica, pero se comprenden los porqués. Me refiero a la alineación de personajes, en la que echo en falta a varios y me sobra alguno. Este último es Cyborg, que nunca dejaré de relacionar con los Titanes y no veo en la Liga, pero entiendo de dónde viene su inclusión. Y me faltan unos cuantos… algún Linterna Verde, Hawkman o Hawkgirl, el Detective Marciano, Green Arrow, y podría seguir nombrando. La esperanza quedará puesta en próximas películas de la JL.

A pesar de que la composición del equipo no me terminó de cuajar, igualmente está muy bien lograda la dinámica del grupo, teniendo todos su lugar protagónico en algún momento de la historia y en cada escena grupal también cada uno hace lo suyo, para resolver el conflicto, cada cual aportando desde sus principales virtudes, desde sus características particulares (en cuanto a poderes y en cuanto a personalidad). Y lo más importante para los productores y la industria, dan ganas de ver una de Aquaman o Flash en solitario, y por supuesto que también de este Batman de Affleck.

En resumen, la Liga de la Justicia es prácticamente todo lo que siempre quise. Los mejores héroes del mundo, uniendo fuerzas para hacer frente a un villano que pone en riesgo la mera existencia del planeta, con un tono de épica, con acción, con humor, con momentos dramáticos, emotivos y otros relajados, y con la esperanza que brinda ganarle a los malos. Poco más puedo pedir.

Lo mejor – Los héroes trabajando en equipo para vencer a un villano poderoso. Esto es la Liga.
Lo peor – La alineación. Me sobra Cyborg y me faltan varios integrantes de la Liga.

El personaje – Superman, retornado, mostrando un desarrollo y crecimiento del personaje.
El momento – Las risas tras salvar el mundo.

 

Liga de la Justicia: la luz tras la oscuridad, por Mònica Rex

 
Después de dos películas infumables (El hombre de acero y Escuadrón Suicida), una aceptable (Batman vs Superman) y una maravillosa Wonder Woman, ha llegado la Liga de la Justicia. Una película que todos esperábamos, tras el éxito de la película protagonizada por Gal Gadot.

Parece que DC empieza a encontrar un tono que convence tanto a la crítica como a los aficionados. Aunque, por supuesto, las voces contrarias continúan gritando fuerte. Quizás es cierto que este nuevo estilo es más parecido al de las películas de Marvel, a fin de cuentas, Joss Whedon ha metido mano en el proyecto. Pero creo que los parecidos son menos que las diferencias y, sobre todo, que la voluntad de ser más serios y adultos. Pero, por suerte, esta vez no han intentado buscar a este público a base de oscurecer la imagen y crear diálogos grandilocuentes y forzados.

Hay una serie de características respecto a los personajes de la película que creo que son interesantes de comentar. Para empezar, el rol de Wonder Woman lleva, tímidamente, un pasito más allá algo que ya habíamos visto en la primera película: la voluntad de los guionistas de crear una mujer fuerte, empoderada y capacitada para tomar el liderazgo del grupo de metahumanos. Una personalidad ajustada a los nuevos tiempos. Un arquetipo en cual niñas, jóvenes y mujeres puedan querer verse reflejadas. Continuemos con Aquaman: el personaje que ha conseguido ampliar la erótica entre todos los espectadores. Hasta hace unas décadas el cine explotaba el cuerpo femenino buscando el goce y disfrute del espectador masculino. En los últimos años hemos visto como el cuerpo masculino empezaba a cosificarse buscando la respuesta positiva de espectadores y espectadoras. Pero, con la interpretación de Aquaman por Jason Momoa, esto ha llegado a un punto álgido. De acuerdo que es un Atlante, pero fácilmente podemos estar hablando del actor que ha estado más minutos sin camiseta sin que fuera necesario a nivel argumental. En definitiva, algunos nos hemos alegrado la vista; a costa de igualarnos por el lado negativo de la desigualdad.

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Por otra banda, me parece muy inteligente el abordaje que han hecho de Aquaman, Flash y Cyborg. Cada uno de ellos tiene una personalidad diametralmente opuesta a cualquiera de sus compañeros de reparto, de manera que cada uno es único e interesante por si mismo. Además, han conseguido crear expectativas positivas sobre su película de presentación, gracias a la poca información que nos han ofrecido en la película. Creo que esta es la mejor estrategia de marketing que podían hacer. Respecto a esto, muchos aficionados han criticado la personalidad de Barry Allen por no ajustarse al carácter del personaje de los cómics. Entiendo esta crítica, pero la verdad es que para los que no conocemos los cómics de Flash su actitud inocente, humorística y divertida añade un matiz muy fresco. Es el rayo que da luz a una franquicia de películas caracterizada por su oscuridad.

Finalmente, el punto más débil de la película es el villano: Steppenwolf. Como ya pasó en Wonder Woman el enemigo final es una excusa para ver la evolución de los personajes y esto es una dinámica que al final puede pasarles factura. El espectador necesita sentir que la amenaza es tan real como los protagonistas creen. Sólo falta que se den cuenta que un montón de CGI, una historia flojilla y una motivación ad hoc no son suficientes para que el espectador se tome en serio la situación.

Lo mejor – El reparto, no cambiaría a ninguno.
Lo peor – Steppenwolf, no hay quien se crea ese montón de CGI.

El personaje – Aquaman, por la épica que transmite el personaje.
El momento – La escena de Aquaman en Atlantis, es imposible no morirse de ganas de ver la próxima película de DC.

 

Superhéroes anodinos, por Pedro de Mercader

 

Y tras dar algunos tumbos, llegó al fin la esperada Liga de la Justicia, que se supone, debe ser la consolidación definitiva del Universo Cinematográfico de DC. Y, finalmente, se queda como una obra cocinada a medias que debería ser mucho más de lo que es. Una película fría, sin magia que no logra salir ni transgredir, ni siquiera, al propio género en el que se enmarca, con lo que, desgraciadamente, es una obra innecesaria.

La obra tiene aciertos, aunque tiene una serie de fallos estructurales que hacen que el interés decaiga. ¿Por qué matan el conflicto principal de los personajes al minuto 20? Una vez logra unirse el grupo, todo se vuelve más aburrido, puesto que poco más hay en juego en esta película. Por no mencionar el uso de Superman como un ex machina de baratillo, aunque lo cierto es que hay que concederle que este Superman es mucho más fiel a la esencia del imaginario colectivo respecto al personaje.

Por otro lado, no termina de cuajar el grupo en sus dinámicas. Todos cumplen una función similar, con lo que hay una saturación e personajes que no tienen conflictos individuales ni sabes exactamente qué pintan en el grupo. Aunque, por otro lado, son personajes bien definidos, cada uno tienen una personalidad propia y habla con su propia voz.

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Estéticamente, es una propuesta algo monótona respecto a lo que conocemos. DC debería aprender a dar mayor cancha a los directores para experimentar y darse cuenta que a personajes distintos, todos tienen un tono distinto y respiran un aire distinto. Aquí todo resulta idéntico hasta tal punto que, como espectador, al final parece que todas las ciudades son la misma, que todos los personajes provienen del mismo lugar.

Y usa unos recursos ya vistos, como si fuesen películas hechas por comité y sin una persona detrás decidiendo cual es la estética que requiere. Como si hubiesen quitado a Zack Snyder esos pequeños atisbos de personalidad en favor de un piloto automático que permiten que las películas, de algún modo, se hagan solas. Y creo que el cine, de entretenimiento o no, debe aspirar a algo esta clase de productos.

¿Dónde reside la calidad del cine superheroico? ¿Por qué se debe valorar de forma distinta al resto de otras pelis? ¿Por qué el espectador le concede, de forma emocional e irracional, menos intransigencia que en otros géneros? Me temo que La Liga de Justicia es un paso en la dirección contraria al que se parecía atisbar una, infinitamente mejor lograda (aun con sus muchos peros) Wonder Woman. Una película que puede pecar de cualquier obra con aspiración de llegar a una serie de espectador: ser total y absolutamente anodina.

Lo mejor – Una caracterización razonablemente bien cuidada.
Lo peor – Es una película que no sabe hacia donde se dirige.

El personaje – Wonder Woman. Creo que es el que mejor construcción está recibiendo.
El momento – La escena homenaje de Superman en la granja con Lois y Martha.

 

Flash y sus niveles de glucosa me representan, por Nacho Teso

 

Por fin. Por fin lo han pillado. Tras la desastrosa Batman v Superman: El Amanecer de la Justicia y la todavía más nefasta Escuadrón Suicida, solo Wonder Woman era un atisbo de luz para el universo DC cinematográfico. Ahora, con Liga de la Justicia, por fin tenemos un film grupal que merece la pena. Es una película en la que los héroes son figuras inspiradoras que salvan vidas, no titanes sin preocupación por la humanidad que dan miedo. En la que el guión no sufre por un exceso de filosofía mala, sino que se centra y tiene un objetivo claro. Y en la que un estilo oscuro que creía que por sí misma era de calidad deja paso a un tono que sí, es más ligero, pero en ningún momento deja de ser Snyder. Solo que, afortunadamente, le han bajado las revoluciones.

Los personajes se cargan la película al hombro y debo decir que ninguno de ellos me ha parecido malo. Obviamente, Wonder Woman está por encima de todos ellos y sigue siendo el mejor elemento de este universo compartido. Superman por fin parece Superman, como debería haber sido desde el principio. Solo el primer minuto pilla mejor al personaje que todas las pelis anteriores. Batman, ya menos enfadado, también cumple como el héroe más veterano. Flash se convierte en el eje cómico de la película. Como diabético, anulo toda posible crítica y me declaro representado por sus bromas sobre glucosa. Patán por momentos, es un contrapunto al más serio Cyborg, personaje que cumple su cometido y al que es fácil entender dadas sus circunstancias. Finalmente Aquaman no me ha emocionado tanto como a otras personas, pero no tiene ningún elemento especialmente criticable.

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Liga de la Justicia consigue que todos ellos gusten, lo cual es un avance muy necesario y a la vez difícil para que el filme funcionara. Pero lo consigue y eso es lo que cuenta. Tenemos aquí un blockbuster superheroico que llega tarde, pero llega bien. Que no es excesivamente novedoso, pero que funciona a muchos niveles. Sufre de tener un villano muy blando, pero cumple su función. Tenemos una película de superhéroes que se ajusta al molde y sale bien parada. Alejarse de la influencia más extrema de Snyder no hace sino beneficiar al conjunto, mucho más centrado que las entregas previas. Diría que este es el camino a seguir, pero en verdad lo es el de Patty Jenkins. Ella debería coger las llaves de este reino y dirigir lo que está por venir, si es que finalmente este universo compartido tiene futuro. Ojalá que sí.

Lo mejor – Los héroes son, por fin, héroes. Dejan de dar miedo y son figuras que inspiran. Un tono acertado y un camino a seguir.
Lo peor – Llega tarde, y el universo DC tiene un futuro difícil por delante que esta peli no ha sabido evitar.

El personaje – Wonder Woman sigue por encima del resto, pero destaco que, por fin, tenemos un Superman en condiciones.
El momento – Tengo que elegir tres. El primero es Batman diciéndole a Flash “Salva a uno. Salva una vida”. El segundo es Superman y Cyborg riéndose en el suelo tras separar las Cajas Madre. El tercero es la primera escena post-créditos, con la carrera de Flash y Superman. Tres momentos que entienden de qué va esto de los superhéroes.

 

Unidos Venceremos o Ahora me empiezas a convencer, DC., por Raúl Gutiérrez

 

Warner Bros y DC tenían mucho en juego este año. Con un Hombre de Acero que a pesar de ser en opinión de este redactor una muy digna película de Superman, una Batman vs Superman que estaba llena de incoherencias y de vergonzosos momentos y una Escuadrón Suicida que era mejor no mencionar, este año con Wonder Woman en Junio y la Liga de la Justicia en Noviembre, sería el año en el que DC demostraría si su Universo Cinematográfico tenía algún sentido o era un sueño del que era mejor que se olvidaran.

Afortunadamente, Wonder Woman se presentó como una película feminista, digna de Diana la Amazona y de lo que el personaje representaba, y divertida a la par que épica.

Así pues, llegábamos a Noviembre con La Liga de la Justicia en pantalla grande, mientras los espectadores nos preguntábamos si la película que reunía a los principales héroes del Universo DC Cinematográfico estarían a la altura. Y en ese sentido, he de reconocer que sí lo está, esta película me convence, y eso no es algo fácil cuando por todos es sabido que este redactor prefiere Marvel frente a DC y sobre todo en cine.

La liga de la justicia es una película correcta, bien montada en la que la trama discurre de manera lineal, siendo creíble tanto las motivaciones del villano como la razón que lleva a los héroes a formar un frente común frente a éste. Destaca sobre todos los demás Batman, un personaje al que contrariamente a lo que muchos (entre los que me incluyo) pensábamos Ben Affleck representa perfectamente, dándonos esa imagen de superhéroe cansado y viejo que sin superpoderes poco puede hacer contra las amenazas casi divinas que se ciernen sobre la tierra, poco salvo… ser el catalizador que consiga reunir a aquellos que sí pueden.

De esta forma, el primer cuarto de la película se dedica a explicarnos como Batman con la ayuda de Wonder Woman va buscando la ayuda de otros seres de gran poder de cuya existencia ha tenido noticia, siendo asombrosamente fácil en algunos casos conseguir que se unan a su misión (Flash) y en otras ocasiones marchándose con cajas destempladas (Aquaman y Cyborg).

En cuanto al resto de personajes, Diana está increíble, siendo una Wonder Woman aún más sólida que en su película en solitario, creyendo firmemente en lo que hace y en que la humanidad de la que lleva renegando un siglo necesita su ayuda.

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Flash, por otro lado, ha sido muy criticado por la opinión pública por ser el alivio cómico del grupo, pero yo soy de los que piensa que siempre hace falta en este tipo de películas alguien que lleve más peso en este apartado, y Flash lo cumple perfectamente.

Cyborg por su parte, era quien más difícil tenía gustar al publico objetivo, porque nadie lo conoce fuera de los cómics, y resulta ser un personaje creíble, que tiene que lidiar con el cambio que ha supuesto en su vida sobrevivir de un accidente que debería haberlo matado pero tan cambiado que a veces duda de su propia humanidad.

Aquaman por el contrario, es el personaje más flojo de toda la cinta. No me malinterpretéis, Jason Momoa está enorme en su interpretación y caracterización del personaje, pero éste no hace nada en toda la película, apenas si tiene líneas de guión y da la sensación de que no aporta nada al grupo, siendo éste el fallo más importante de la película.

Finalmente, llegamos a Superman, resucitado en esta película como el único capaz de dar esperanza a la humanidad y resutlando ser el miembro más controvertido del grupo. En cuanto a su resurrección, achaco un fallo a la Nave de Krypton, y es que parece que todo tiene que conducir a que la nave tenga alguna importancia, existiendo otros recursos al servicio del guión que podrían haber funcionado mejor, como utilizar la caja madre por sí sola sin necesidad de nave alguna para devolver la vida al Hombre de Acero.

Por otro lado, da la sensación de que Superman por sí mismo es capaz de acabar con Steppenwolf siendo éste el mayor fallo de la película, puesto que esa idea de grupo que tiene que ayudar a la humanidad pierde peso cuando uno sólo de sus miembros se basta y se sobra para acabar con el villano de turno, el cual de hecho palidece ante Doomsday, villano de BvsS. Este punto, es algo incomprensible, pues los villanos a los que se enfrenta la Liga de la Justicia como tal deberían ser infinitamente más poderosos que los que aparecen en películas previas.

En otro orden de cosas hay dos fallos que también le achacho a la película, el primero, que la Liga ponga una de las cajas madre a disposición de Steppenwolf, ¿en serio se sorprenden de que éste se la quite? Otro de los fallos, éste muy menor, es que Diana llame Kal El a Clark. ¿Cuándo se ha enterado de que este es el verdadero nombre del kryptoniano?

Pese a esos pequeños fallos la película es divertida, espectacular y muy solvente, y si DC sigue por este camino, no perderá a este redactor como espectador, el cual seguirá acudiendo a la (de momento) cita bianual de DC a la espera de ver qué le ofrecen.

Lo mejor –Batman como motor de cohesión del equipo.
Lo peor – El poco protagonismo que se da a un Aquaman que tenía mucho más que ofrecer en esta película.

El personaje – Batman, sin duda, bien hecho Affleck.
El momento – La primera batalla contra Steppenwolf, por su espectacularidad.

 

Unidos por el DCEU, por Víctor José Rodríguez

 

Para los amantes del Universo DC el estreno de Justice League ha sido el acontecimiento del año. Para muchos ha sido el estreno soñado, pues había muchas ganas de ver en la gran pantalla, en acción real, a los personajes icónicos de DC juntos, por fin, en una superproducción ambiciosa, en un momento en que el cine de superhéroes está en lo más alto, copando los estrenos mundiales más mediáticos y recaudando taquillas y audiencias millonarias. Sin embargo, algo sobrevuela el ambiente que hace que no todo sea perfecto. Y la película en sí misma, no lo es.

Llega casi dos años después del descalabro de crítica que supuso Batman v Superman: Dawn of Justice. Tan polémica que hasta los mismísimos fans acérrimos de DC estuvimos divididos en cuanto a su argumento. Llega con cambio de director en el último cuarto (o Dios sabe en qué momento) de la producción, a causa del abandono de Zack Snyder tras su tragedia familiar. Llega empañada por rumores de cambio de tono, enfoque y estilo narrativo. Y llega con una formación de la Liga de la Justicia descafeinada. No están Green Lantern, Martian Manhunter ni Superman. Aunque a Superman se le espera. Pero con dudas, porque el Hombre de Acero no ha salido bien parado en su caracterización desde que arrancó este DCEU con su Man of Steel, aunque esta película, a pesar de impactar por el cambio que supuso respecto a la tradición de Donner, fue una gran película, con un enfoque innovador y un aire muy fresco para el primer superhéroe de la historia. Aunque también estuvo muy criticada. Era demasiado arriesgada.

El caso es que ver una Liga de la Justicia con cinco miembros, uno de ellos, Cyborg, desconocidísimo para el gran público que no lee los cómics de la Liga. Otro, Aquaman, con un aspecto de bárbaro muy alejado del personaje original. Y otro, Flash, que según los tráilers lo han pintado de payaso. Para muchos, mal se entraba a la sala. Yo mismo iba con dudas. Pero me ha gustado.

Me ha gustado porque es una perfecta traslación del lenguaje del cómic al cine. El argumento es una historia que encaja con los cómics de la Liga. Con un villano venido de Apokolips, que amenaza con invadir la Tierra. Steppenwolf se presenta como la auténtica personificación del mal, con un poder superior al de todos los miembros de la Liga combinados. Una amenaza real y complicada. Tanto que se busca resucitar al único héroe capaz de plantar cara a tan tremendo adversario: Superman. Me encanta. Me emociona.

Estoy más que satisfecho con la química de los personajes, y de los mismos actores, a los que veo haciendo equipo y me los creo. Me encanta ver a un Batman veterano liderando la agrupación. A una Wonder Woman arrimando el hombro en su regreso total al mundo de los hombres. A un Aquaman al que reconozco por sus actos y que me llega con todas sus actuaciones. A un Cyborg perfectamente representado y encajado en la dinámica del equipo. Y aun Flash que cuando combate y se calla realmente me convence de que es Barry Allen. Y, por supuesto, para un fan de toda la vida de Superman como yo, me encanta ver al kryptoniano volviendo a la vida, ayudando al equipo, comportándose como es realmente Superman. Como tiene que ser.

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Sin embargo, la película no es perfecta, como decía al principio. Me falta un poco de desarrollo del plan del villano, tal vez es demasiado sencillo y directo. No me gusta ver a Bruce Wayne confesando que es Batman cuando conoce a Arthur y a Barry. Me sobra el humor de Flash. No lo entiendo, no me encaja, no es Barry Allen. ¿Por qué meten tantos comentarios innecesarios? ¿Por qué han desarrollado a este personaje de esta manera? No es el Flash reconocible de los cómics, como tampoco lo es al 100% el de la serie de televisión. No me gusta ese uso del humor en una película que, en mi opinión, no lo necesitaba. No era necesario.

El cambio de tono hacia un enfoque más luminoso, alejándose de la oscuridad y el dramatismo de BvS puede ser bueno, en parte, pero no es lo que necesitaba Justice League. Considero que podría haberse conservado, con los mismos resultados argumentales, para hace una cinta más perfecta. La calificación PG-13 le hace perder muchas posibilidades de trabajar con un argumento más maduro, con escenas de acción más violentas e impactantes y un tono más adulto. Creo que el cine de superhéroes debería de estar más enfocado a un público más mayor, pues son las historias más adultas las que hacen subir el nivel de la calidad argumental.

Cambiaría muchas cosas, pero he disfrutado con el visionado. Para mí aprueba con buena nota, pero no con sobresaliente. Además, me crea varias preguntas: ¿qué ha pasado con escena del tráiler en la que Alfred le hablaba a alguien, mirando a cámara, diciéndole que sabía que vendría pero que llegaba tarde? ¿Qué pasa con la aparición estelar de Flash en BvS, que sugería un viaje en el tiempo? Es posible que aquella escena se aproveche para Flashpoint. ¿Por qué siguen dejando de lado a los Green Lanterns, siendo que los muestran en el flashback narrado por Wonder Woman? ¿Por qué no se nombra más claramente a Darkside ni a Nueva Génesis ni al propio Apokolips? Para el que no conozca la obra de Kirby, Steppenwolf queda como un monstruo alienígena random, sin un tratamiento real del personaje. Y eso no es así.

Para acabar, quiero lamentar profundamente la segunda escena postcréditos. Me encanta saber que Lex Luthor ha escapado de la cárcel y que Joe Manganiello finalmente es Deathstroke, pero Warner Bros/DC han perdido una oportunidad histórica de reunir a Lex Luthor y el Joker en la gran pantalla. Juntos, cara a cara. ¿Por qué? ¿Tan desencantado está Jared Leto con el proyecto? ¿O la productora con las críticas hacia la nueva versión del personaje? Una verdadera lástima.

Diría muchas más cosas, pero voy a dejarlo aquí. Ahora a esperar las siguientes entregas del DCEU, al que considero que la Liga ha reconducido bastante bien.

Lo mejor – El regreso de Superman.
Lo peor – Flash y su estúpido e innecesario humor.

El personaje – Superman, por fin, siendo el Superman que hacía falta.
El momento – La mirada de Superman a Flash cuando se acerca a él a supervelocidad.

 

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  Dirección: Zack Snyder. Guión: Chris Terrio, Joss Whedon. Música: Danny Elfman. Fotografía: Fabian Wagner. Reparto: Ben Affleck, Gal Gadot, Ezra Miller, Jason Momoa, Ray Fisher, Henry Cavill, Amber Heard, Amy Adams, Ciarán Hinds, J.K. Simmons, Jeremy Irons, Connie Nielsen, Robin Wright, Diane Lane, Kiersey Clemons, Billy Crudup, Daniel Stisen,…

VALORACIÓN GLOBAL

Cristian Miguel Sepulveda - 7
Gustavo Higuero - 7
Daniel Gavilán - 4.5
Jordi T. Pardo - 7
Jordi Molinari - 8
Juan Iglesia - 4
Juan Luis Daza - 8
Mariano Abrach - 8
Mònica Rex - 8
Nacho Teso - 7
Pedro de Mercader - 3.5
Raúl Gutiérrez - 6
Víctor José Rodríguez - 8

6.6

Entretenida

La redacción tiene muy claro cuáles son las debilidades de esta Liga de la Justicia: su villano, sus efectos especiales y la cuestionable caracterización de alguno de sus personajes. La cinta supone un cambio de tono más ligero que la convierte en una película entretenida y muy cercana a lo que un cómic de superhéroes nos puede transmitir. No obstante, el paso atrás de Warner Bros. es algo errático, le falta algo de espacio para acabar de brillar y eso impide que los resultados puedan ser notables.

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Mi primer coqueteo serio con los comics puede datarse en el año 1988, en Zaragoza, concretamente en el recreo del colegio, mirando el primer número de la serie Millenium de DC. Aquello lo cambió todo. Quería tener el segundo número y el tercero… y como dice el dicho: el resto es historia. 5000 comics después y toda una vida entre viñetas seguimos a pie del cañón.

Barcelona (Septiembre, 1980). Licenciado en Historia. Mi obsesión por las novelas de misterio y aventuras facilitó mi acercamiento al cómic con los Clásicos Ilustrados que adaptaban historias como El Escarabajo de Oro o La Isla Misteriosa. Luego llegarían Mortadelo y Filemón, Superlópez, Spider-man y Dragon Ball. Descubrí las posibilidades del medio con autores como Alan Moore, Neil Gaiman o Kurt Busiek desarrollando mi ecléctica pasión por la viñeta: cómic estadounidense, europeo, manga y webcómics. En la actualidad, colaboro como reseñista y articulista en esta, mi segunda casa, hablando de cómics y cine.

(Barcelona, 1990). Nacida con la necesidad de hacer decenas de cosas a la vez; me licencié en filosofía y ahora recorro otra aventura. Entré en el mundo del manga en un buena momento: en pleno boom de principios de siglo. Cuando por televisión emitían Evangelion y el salón del manga no tenía entradas limitadas. Fascinada por la estética gótica, oscura y dantesca, mi autora de cabecera es Kaori Yuki. Pero, reconozco que los mejores mangas que he leído son de Naoki Urasawa y Osamu Tezuka. Mi máxima: las buenas historias son aquellas que dejan huella en el alma del lector.

Empecé con series animadas como ‘Spider-Man y sus Asombrosos Amigos’ y el ‘Spider-Man’ de los 90. En las viñetas, mis primeros números fueron unos ‘Marvel Team-Up’ de Bill Mantlo, Chris Claremont y John Byrne. A eso le siguió Gerry Conway en ‘Amazing Spider-Man’, con la muerte de Gwen Stacy. El asunto continuó con los ‘X-Men de Claremont’ desde que se afianzan en Australia, y fui creciendo acompañado del ‘Ultimate Spider-Man’ de Bendis, cuyos ‘Nuevos Vengadores’ me abrieron al resto del actual universo Marvel. La Casa de las Ideas es mi sitio, y actualmente disfruto del ‘Spider-Man de Slott’, el ‘Deadpool de Duggan’, ‘The Mighty Thor de Aaron’… y de cualquier buena serie que me haga recordar por qué disfruto con esto de los cómics.

Logroño, 1988. Las series de dibujos animados de Spiderman y de La Patrulla X de los 90 me enseñaron a amar a los personajes de cómic. Ultimate Spiderman de Bendis me dio a conocer el mundo del cómic de superhéroes propiamente dicho. A partir de ahí todo fue rodado: Frank Miller, Alan Moore, Mark Millar, Garth Ennis… mi amor por el cómic nunca paró ni de crecer ni de enriquecerme. Colaborar en Zona Negativa es devolverle al noveno arte tan sólo una minúscula parte de lo que me ha dado a mí.

Nací en Zaragoza en 1985 y descubrí el mundo de los cómics pocos años después, cuando mis padres me pusieron la película de Superman de Reeve y en los primeros segundos aparecía un número de Action Comics y la voz de un niño lo presentaba mientras pasaba sus páginas. Desde entonces he descubierto cientos y cientos de colecciones de cómics, de cientos de temáticas y de incontables editoriales. Y espero seguir conociendo más y más.

Madrileño del 92, al que se le ocurrió la bonita idea de estudiar Sociología. Amante del cómic desde siempre. Ibáñez me desvirgó, el manga me hizo pasar muy buenos ratos, y finalmente con el cómic americano y especialmente con DC Comics terminé madurando el amor que siento por este arte, por lo que ahora mismo leo de todo, incluso Marvel.

Actualmente, encantado de colaborar en Zonanegativa, que me permite disfrutar de mi gran pasión: los cómics, canalizada a través de mi otra gran pasión: la escritura.

Pedro de Mercader. Barcelonés de nacimiento (noviembre, 1992) hasta que me picó una araña y me fui a habitar a mundos imaginarios. Mi pasión desaforada por los cómics, el cine y los videojuegos me hizo estudiar comunicación audiovisual y creció en mí una necesidad por intentar contar historias en cualquier medio posible y hablar sobre las narraciones ajenas. Quise ser Tony Stark y me quedé en Jarvis. Gaiman, Miller Moore, Morrison, Brubaker y Hickman (entre muchos otros) son mis guías. Estaba perdido en el espacio, hasta que mi nave hizo un viaje interdimensional y acabé en este lugar amigable. Salvo por Annilihus.

Nací al mundo del cómic siendo muy chico con un viejo tomo recopilatorio de Ediciones Zinco de la Legión de Super-Héroes, que era el del crossover con Superman que contaba la historia del Superboy del Universo de Bolsillo y demás, una trama muy intrincada que no entendí del todo hasta varios años después. Aún así, fue una buena introducción al Universo DC y todas sus complejidades. Con los años, los gustos e intereses se esparcieron, haciendo que luego de un largo tiempo de hablar sobre DC Comics, hoy me ocupe de otros menesteres del enorme mundo del cómic.

Redactor de actualidad de DC Comics. Si, ciertamente elegí una buena época para serlo. Y pese haber crecido con las series de tv de la Patrulla X y Spiderman, los primeros cómics mainstream que tuve de pequeño fueron de Superman y Batman (y Spawn). Y un servidor acabó volviendo a sus raíces, de la mano de los Green Lanterns de Johns, Batman de Morrison, Secret Six de Simone… Defensor de los Nuevos 52, incluido DC You. Pro Scott Lobdell. Deal with it.

Militante de la Generación Forum-Zinco, leal seguidor de la Verdadera Trinidad Superheróica (Spiderman-Batman-Superman) y de los grupos All-Star (Los Vengadores-Liga de la Justicia). Guardo un rinconcito en mis afectos tebeísticos para Mortadelo y Superlópez y unas cuantas neuronas (las justas) para Carlos Jiménez, El Roto, Paco Roca…

Nací en Linares (Jaén) en 1982, desde bien temprano sentí la llamada del cine y los cómics. En 1994 mi vida cambió cuando Philadelphia de Jonathan Demme me hizo interesarme por primera vez por la gente que había detrás de las cámaras. Mis directores favoritos son Luis Buñuel, David Cronenberg, Paul Verhoeven, Oliver Stone, Stanley Kubrick, Terry Giliiam, David Lynch, Quentin Tarantino o Roman Polanski entre otros. Dentro del mundo de las viñetas guionistas como Alan Moore, Grant Morrison, Warren Ellis, Frank Miller o Garth Ennis me iniciaron en el cómic de autor que me trajo a Zona Negativa.

Nací en el sur de España, aunque desde pequeño tenía la cabeza perdida entre mundos de fantasía. Descubrí los cómics a través de un baúl en casa de mis tíos, y nunca he salido de aquel cofre del tesoro. Enemigo de la nostalgia pero amante de la Historia, mis fascinación por cualquier medio de narración ha ido puliéndose hasta transformarse por pasión por el cómic en general y el universo Marvel en particular. Redactor de Zona Negativa desde 2010, es imposible mirar atrás sin pensar en este periodo compartido con vosotros como una experiencia irrepetible, de esas que dejan huella.

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35 Comentarios en "#ZNCine – La Liga de la Justicia. La redacción opina"

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S

Lo mejor: Superman (..desde los 80s que no lo veia)
Lo peor: el payasete es graciosete pero no es Flash, el malo es muy cutre y me falta historia.

Es una pena lo de la taquilla, pero es que a la gente es dificil engañarla por tercera vez, y casualmente esta era la vencida.

Desde aqui mi voto a que en la versión extendida a Superman le dejen el bigote.

frankbanner49

Bueno, en “ná” se estrena la de SUPERLÓPEZ….

ultron_ilimitado

A mí lo del bigote me ha matado, cantaba la traviata. Cada vez que enfocaban un primer plano de Superman me sacaba de la película.

frankbanner49

Si es que, además, podía haber quedado fuera de la película perfectamente. Que tampoco era una escena especialmente relevante.
Lo que pasa es que -imagino- que tampoco querrian cabrear más de la cuenta a Whedon, que ya le trastearon bastante con la escena del parademonio.

juan-man

¿cuál no es una escena especialmente relevante? Porque la impresión que tuve es que casi todo lo de Superman estaba re-rodado. En prácticamente todos sus primeros planos había retoque.

frankbanner49

Tienes razón que incluso en la escena en la que combate al resto de la liga se le nota, pero el mayor “cantazo” lo dá sobre todo en la escena del principio cuando se dirige a la chavalada aquella. Es que les queda una cosa como aznariana. Un retoque muy raro…y muy ridiculo

Que que necesidad, todo sea dicho, porque es que no era para nada una escena que fuese vital para la película.

golazo

Esa escena es importante porque marca de inmediato la diferencia del superman de whedon vs el alien terrorista emo de snyder

JuanCF

Daniel Gavilan poniendo a parir la película porque solo ofrece entretenimiento sin mas para luego darle notables a productos como Thor Ragnarok.

frankbanner49

Wonder woman, la escena de las amazonas, y el superman cabreao.
El resto es confeti.
Tm.Paula.

golazo

No quiero vivir en un mundo donde bvs fue una obra de arte incomprendida

Stukov84

Bueno, tiempo que sigo esta pagina, la cual considero buena. Primera vez que posteo.

Me mate de risa con que uno de la redacción opine que podria ser comparada la pelicula, si llega a ser de culto, “como el “Glen or Glenda” del universo de peliculas de superheroes”.
Y plastas como la trilogia de Thor? Las secuela y tercera parte de Iron Man? Bodrios cinematográficos que no merecen estar en ninguna videoteca respetable y que tienen gran aceptación por la “critica”.

Warner debió morir en su ley, con el universo como ellos lo habían pensando. No cambiar de rumbo a ultimo momento. BvS tiene muchos momentos epicos. Me es imposible nombrar todos.
Pero de JL recuerdo mas la acción que momentos épicos.
Aun así, creo que se llevaría fácilmente un 7.

Juan Iglesia Gutiérrez

La referencia es irónica. En mi opinión BvS es una película totalmente fallida. Pero en vista del numantinismo de algunos de sus defensores y la mediocridad de JL digo, irónicamente, que BvS puede que acabe siendo un film de culto para algunos. Para mí, desde luego, no.

Benjamin Jacob Grimm

Ah, no… Con Iron Man 3 no nos metamos. Que ésa crítica al miedo de la sociedad americana al “hombre de la bolsa de medio oriente” a través del prisma empañado de alcohol que sólo un narrador que se toma sus libertades como Stark puede dar, me pareció brillante.

Pero sí: lo de Glen or Glenda, es una exageración puesta como carnada innecesariamente.

zagel

+1000 en lo referente a Iron Man 3.

Algunas peliculitas de Marvel de entretenimiento ‘ligero’ tienen algunas segundas lecturas mas profundas de lo que parece.

pelayo

Me pareció mucho más inteligente esa versión del Mandarín como hombre de paja de la industria armamentística USA que lo que hubiera sido una versión más fiel a los cómics pero más cercana a un malo de Power Rangers. Y por cierto, la reunión de casting para elegir al actor tuvo que ser un despiporre: “¿Quién creéis que podría encarnar al Mandarín: un arrogante señor de la guerra, déspota y despiadado terrorista?” “¡Yastá!: ¡¡el tío que hizo de Ghandi!!.

Atan

Si el turron de wonder woman se llevo un 10 en esta casa, esta debe de ser peor que una pandemia…. De todas formas a mi ya no me cazan, no le dedicare ni un mega de mi ancho de banda.

Carlos Castle

Yo solo puedo decir que encuentro sumamente paradójico el mundo que vivimos en la actualidad : La liga de la justicia, el equipo mas conocido de superheroes siendo un fracaso en taquilla mientras que Marvel que esta en la cúspide de su fama como marca a penas y puede vender tebeos
Tiempos que en el futuro de seguro seran de analisis para publicistas o demas gente que se dediquen al negocio de vender

elBlueNules

Fíjate los pocos cómics que vende Marvel, que es la editorial que más cómics vende del mercado, y con diferencia xD

zagel

Lo mejor: Flash deseando entrar en la Liga, deseando encontrar amigos. Eso es lo que debería ser la Liga un grupo de tíos raros que se hacen amigos y luchan contra el mal.

Lo peor:Varias cosas, el papel de las feminas (WW y LN), deprimidas por la perdidas de sus hombres, el papel de Superman como Deux ex Machina, la mala utilización de cyborg, que debería haber sido mas central en la película por el argumento de la misma (el debería haber sido la tercera madre-caja)… El Batman cansado, con ganas de redimirse en una ultima misión suicida. Debería haber sido el líder del Escuadrón Suicida no de la Liga de la Justicia.

El personaje:Flash, el representante de los espectadores dentro de la Liga. Un tío que es cualquier cosa menos heroico y que es el contraste humano de todos los demás personajes, tan creídos de si mismos que parecen que van a cagar mármol. (Ref. ‘Amadeus’)

El momento:Flash cayendo con la cara entre las tetas de Wonder Woman. El momento que todos los tíos heterosexuales de la sala estamos deseando protagonizar. Por algo digo que Flash es nuestro representante.

frankbanner49

Momento Whedon. Como el del lazo de la verdad con Aquaman.
Demonios,debería haber filmado entera Whedon la cinta. Al menos me podía haber echado unas risas (cosa que no ha logrado esta en ningún momento).

elBlueNules

La película, pese a ser bastante mejor que los truños de BvS y MoS (me niego a tener en cuenta a SS, que juega en la línea de la Catwoman de Halle Berry), sigue siendo mediocre. Y eso que durante la primera hora entretiene bastante, pero es que no tiene absolutamente ningún giro argumental, se trata de un guión plano y lineal que carece de cualquier tipo de interés y que no explica nada, tratando de tonto al espectador. Lo que más se repetía en la sala cuando la vi es que los chistes no hacían gracia, y es verdad, estos personajes, por su falta de carisma, no transmiten ni empatía ni nada (salvo la Gadot, que es lo mejor que le ha pasado a DC desde Nolan, aunque a estas alturas ya no sé que pensar, porque me da que lo que vivimos en DC ahora es culpa del bueno de Christopher). En fin, un universo muerto antes de nacer gracias a su padre y verdugo, Zack! y que no cuenta en su haber con ninguna película (salvo WW) que pueda hacerle sombra a productos fallidos como The Amazing Spiderman de Webb, ¿cómo esperan competir con el MCU así?

Justice League que, pese a estar en el camino correcto, no deja de ser una película sin alma, un producto de fast-food cinematográfico, poco cuidado, y en el que lo que menos importa es el tan criticado CGI. Así es de mediocre. Y no convence ni a fans de DC, ni a fans de cine, ni de cómics, ni qué decir de los fanboys de Zack! que se han encargado de hatearla desde que Whedon cogió las riendas. Y todavía leo por aquí gente con la poca vergüenza de rajar del MCU…

Top de este año:
1. Logan (una joya)
2. Ragnarok (de lo mejor de Marvel)
3. Homecoming (el Spidey que queríamos y merecíamos)
4. WW (la mejor peli de DC desde los 00′)
5. Guardianes 2 (una buena película lastrada por los excesos)
6. JL (a muchísima distancia de las otras)

Blackman

Esta película no me pareció ni buena ni mala, sino todo lo contrario: es mediocre, poco memorable… Además deberían cambiar eso de “No puede salvar el mundo solo” por

Aviso de Spoiler

“No puedes salvar el mundo solo si no eres Superman, por favor, llámalo”. Es que se pegan la mitad de la película siendo unos inútiles contra el malo, llegando a la conclusión que no pueden con él hasta el punto de tener que resucitar a Superman… y cuando se une al grupo, él solo friega el suelo con el malo, y hasta le da tiempo de salvar a gente por ahí. Al final, solo necesitas a Superman y una pequeña ayuda de Cyborg. El resto, no sé, que se limiten a vitorearlo

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Aviso de Spoiler

o sea que Superman es la “eleven” de la liga, ¿no?.

zagel
Aviso de Spoiler

Ya quisiera este ‘Esperanzaman’ tener la mitad de personalidad que “Eleven”… una cría de 12 años

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Molaría un post que analizase que cintas siguen en proyecto y cuales se caen vistos los resultados de la liga tan y como parecen reflejar los ultimos datos en taquilla.
Wonder woman 2 y Aquaman parecen estar más que encauzadas. Escuadrón suicida y la del joker y harley no se en que punto estaran. Tampoco sé lo que ocurrirá finalmente con Black Adam y Capitan Marvel. En teoría, parecen proyectos que aún siguen vivos.
The Batman…a saber, con Affleck recayendo en sus problemas de alcoholismo…

Juan Iglesia Gutiérrez

Yo apostaría que WW2 y Aquaman van p’alante (esta última ya en postproducción). El resto es una incógnita salvo Batman, que siempre interesa. Proyectos como Black Adam o Joker & Harley me parecen las pruebas más palpables de que Warner no tiene ni p*%a idea de qué hacer con los personajes.

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Pues parece que Matt Reeves ya no contaría con Affleck para The Batman, (según dicen en VARIETY) pero en cambio si estaria en Flashpoint, la película en solitario de The Flash.
Ya hay reestructuración de plantilla, por cierto (en los niveles altos de coordinación de las películas del universo D.C.) en los que Peter Berg ha sido despedido, y Geoff Jones ha perdido poder hasta quedar tan solo como un elemento consultivo, que no ejecutivo.
Y que Jon Hamm quiere el puesto del murcielago parece que no pasa de un deseo del actor en forma de ofrecimiento -que no se ve mal por parte de Reeves- y escalando puestos por encima de Jake Gillenhall.
Esto mosquea un poco, porque allá por el 2014, declaraba Hamm a Radio Times, que había rechazado papeles en cintas de superheroes porque no se veía interpretando a un superhéroe en particular durante años. Tanto en producciones individuales como en los propios crossovers que conforman el paquete.
¿Y ahora a sus 46 tacos se apunta a toda una trilogía como la que se espera que conforme la primera entrega de The Batman?.
¿Y que opina Affleck de que su compañero de juergas etilicas y amigo desde los tiempos de THE TOWN quiera arrebatarle el papel?. ¿Han hablado sobre ello?. ¿Vá Ham por libre?.
¿O quedará todo en nada?.
Preguntas, preguntas…
Es más, ¿realmente Jon Hamm es el candidato perfecto para Batman?.
¿No lo era también George Clooney en su momento?.

Benjamin Jacob Grimm

Me descostillé con ésa escena inicial Made Snyder del “mundo post Superman” en la que el fallecimiento del kriptoniano supuestamente genera actos aislados de racismo y la tristeza de un vagabundo con su cartel de “lo intenté”. Perdón, pero no comulgo con esa poesía barata de videoclip de los ’90.

Fuera de éso me lo pasé muy bien en mi butaca y cuando la película terminó, me dejó con ganas de más. Que sí, ése Flash no es ninguno del comic, y Aquaman esta adaptado a Momoa y no al revés. Pero, mis amigos, sé que funcionó. Que Starlord o Drax no son en cine los que leímos toda la vida. Pero, con las luces apagadas y el proyector funcionando, cautivan a la audiencia. Y éso es lo que necesitaba DC.

Superman hace su debut en éste film, después de dos entregas que lo venían anunciando y con éso, se ganaron mi cariño. Que sí, quizás me contenten con poco. Pero ése poco, a ppesar del CGI, me sirvió.

Pau

A mi me gusto , mi opinion esta en la linea de los señores Higuero, Daza, Rodriguez o Sepulveda .
Sobre el tema cambio de tono. Me gustaba el tono anterior ,pero no era un tono para niños. Dinero en taquilla y en jugetes perdido, por lo que estaba claro que no tardarian en cambiarlo. Valoro el intento de hacer algo distinto, pues a mi desde luego me gusta mas , pero me parece un error de no estar en el mundo por parte de Warner. Mas aun si pones a Snyder al frente. Todavia si pones a Nigth Shyamalan o los hermanos Cohen o las wachowsky o te coges al creador de cowboy bebop lo empapas de dc y le das las riendas . Mas alla de sueños de fan ,esto tampoco es una opcion buena pues es mucho mas dificil (y menos lucrativo que es lo que interesa a Warnee) hacer un caballero oscuro que una peli de supers random para niños.
Sobre las criticas ,pues dire lo que digo siempre, aun a riesgo de ser pesado , pero bueno los detractores repiten mas sus argumentos que yo los mios , solo hay que ver la entrada del trailer de los vengadores3 , se habla tanto o mas de jl, dc , warner como del trailer.
Acepto las criticas ,incluso podria compartir muchas, pero no cuando aplaudes alli lo que criticas aqui. Y eso es extensible a la critica de medios generales, donde la guerra fan deberia quedar al margen y en muchos casos es mas hater que un foro marvelita. Por cierto todas las personas con las que he hablado cara a cara de la pelicula les ha gustado, solo he visto malas criticas escritas, no, no escucho posdcast .

sergiobv

Buenas tardes.
Mi película favorita de superhéroes es Superman, la primera, la original, la que nos hizo creer que un hombre podía volar. Christopher Reeve es la encarnación de Superman.
Con esto en la cabeza tengo que decir que me encanto MOS-solo habría hecho un cambio: empezar la batalla final en Metropolis y acabarla en una zona desierta – y BvS también me gustó, sobre todo la versión Extendida. Ambas tienen épica, escenas increíbles y sí, agujeros en el guión. Liga de la Justicia me la esperaba ÉPICA, con mayúsculas, pero la entrada de Whedon y los constantes comentarios de que la película debía tener más humor me rebajó el HYPE y me hizo pensar en las últimas películas Marvel que había visto: por culpa del constante humor desconecto de esas películas -pelis favoritas de Marvel: Iron Man y las de Capitan America, y eso que no es ni de lejos un personaje que tenga en mi lista de favoritos -. Se confirmó lo que sospechaba: humor, alguno que encajaba bien en la escena y con el personaje – Flash -, y otras que no tienen sentido alguno -Batman cual cucaracha en el suelo diciendo que sí que sangra -. Humor, pero con lógica y sentido. Para pelis de humor constante, y no quiero faltar a nadie, ya tenemos las de Marvel -eso ha provocado que no vaya a ver ni la última de Spiderman, ni la de Thor, ni la de Guardianes -. ¿Estoy renegando del humor? No, y espero que haya quedado claro con el ejemplo de Batman.
La peli tiene momentos ÉPICOS: el enfrentamiento inicial de Dioses, Amazonas, Hombres, Atlantes y un Green Lantern contra el Villano de Apokolips (un villano desaprovechado que viene de un universo, el de los Nuevos Dioses, que podría traernos momentos brutales); el enfrentamiento de Cyborg, WW, Flash y Aquaman contra un Superman resucitado, y que por lo visto rodó Snyder a tenor del no bigote digital de Cavill, que es simplemente ESPECTACULAR.
La película no es la película DEFINITIVA de superhéroes que esperábamos y solo hay un culpable de todo esto: Warner. No es Snyder ni Whedon ni Afleck, solo Warner que no sabe qué hacer ni cómo hacerlo, es una pena.
La pena es que la ruta de las películas de DC será la ya tomada por Marvel y para eso ya tenemos a esta última, mientras que el camino tomado por DC con algunos pequeños ajustes nos habría llevado a un camino diferente, ni mejor ni peor que Marvel, pero sí con una personalidad y no copia barata, y mala, de Marvel.
Por último comentar que el Superman de MOS me gustó mucho, incluso el de BvS con sus defectos y no creo que sea necesario llevarlo a una versión de los cincuenta: la imagen de Superman y Cyborg riéndose en el suelo después de separar las Caja Madre no me parece, ni mucho menos antológica ni memorable ni tan siquiera entrañable o simpática.
Un saludo a todos y larga vida al DCEU

Curioso

El que varios redactores mencionen como factor positivo la personalidad de Superman, me hace querer verla.

pelayo

Hay un momento de la película que no he visto que nadie comente y que a nadie de ningún ámbito (comiquero, peliculero o prensa generalista) le ha parecido… digamos “no apropiado”. Y lo voy a plantear como un pequeño juego:

¿Cuál de estos momentos SÍ aparece en Liga de la Justicia?:
A) Alfred le lanza una puya a Bruce sobre la muerte de sus padres y Bruce responde dándole un puñetazo en el pecho y empotrándolo contra la pared (dada la sustancial diferencia de fuerza entre ambos personajes).
B) Lois lanza una puya a Clark sobre la muerte de su padre y Clark responde dándole un puñetazo en el pecho y empotrándola contra la pared (dada la sustancial diferencia de fuerza entre ambos personajes).
C) Bruce lanza una puya a Diana sobre la muerte de su novio y Diana responde dándole un puñetazo en el pecho y empotrándolo contra la pared (dada la sustancial diferencia de fuerza entre ambos personajes).

zagel

La respuesta es evidentemente la C.

Yo he comentado como parte de lo peor el papel de las feminas. Lois Lane que lo deja todo y se dedica ha escribir artículos de gatitos (que diferencia con la Lois Lane de Superman Returns y como se comporta tras la marcha de Superman escribiendo un articulo de porque el mundo esta mejor sin Superman) y Wonder Woman, que aun esta depre por la muerte de un noviete de dos semanas que se echo hace cien años.
Que siglo mas aburrido debe haber pasado la pobre Diana.

Ha tenido que haber una crisis que amenace el mundo para que se anime la pobre a salir de su museo.

El clon

“Ha tenido que haber una crisis que amenace el mundo para que se anime la pobre a salir de su museo”

Y ni por esas, porque de la Segunda Guerra Mundial pasó bastante. Se ve que no consideró ella que ese conflicto estuviese a la altura de la Gran Guerra.

Pero luego bien que se decidió a pasarse a saludar a Trollsday en BvS…

maurogreenlantern

Alguien se acuerda de esa escena en el tráiler en donde aparece un primer plano de Alfred y le dice a alguien fuera de foco “pensé que no ibas a venir”? La anunciaron como la bomba del último tráiler pero la cortaron de la película.