LOS 4 FANTÁSTICOS: EL FIN, de Alan Davis

 

Edición original: Fantastic Four: The End #1-6 (enero / junio de 2007); Marvel Comics.
Edición España: junio de 2007; Panini Cómics.
Guión y dibujo: Alan Davis.
Entintado: Mark Farmer.
Color: John Kalisz.
Formato: Tomo recopilatorio de 144 págs.
Precio: 12 €.

 

Siguiendo el ejemplo de la tan ambiciosa como fallida X-Men: El Fin, así como de otras propuestas similares (Marvel: El Fin, de Jim Starlin, o Hulk: El Fin, de Peter David) en enero del presente año vio la luz la que, según Alan Davis, bien podría ser la última historia de Los 4 Fantásticos. Por fortuna para los seguidores del famoso cuarteto, el resultado final alcanzado por el dibujante y guionista británico difiere enormemente del logrado por Chris Claremont y Sean Chen. Apenas transcurrido un mes desde la finalización de la edición americana de esta miniserie de seis números, Panini Cómics presenta Los 4 Fantásticos: El Fin, recopilada en un único tomo perteneciente a la colección 100 % Marvel.

SINOPSIS: “Tras una cruenta batalla librada contra el Dr. Muerte, Los 4 Fantásticos padecen una tragedia que cambiará para siempre su historia personal y colectiva. Consternados, abatidos, traumatizados, emprenden caminos separados, intentando afrontar lo acontecido de las más diversas formas: sumergiéndose en el trabajo, rehaciendo sus vidas, manteniendo la esperanza… Pero el destino parece haberles reservado una última oportunidad de reconciliarse consigo mismos, un último desafío que puede reunir a Los 4 Fantásticos…o representar su Fin.”

Casi una década después de haber colaborado con Scott Lobdell en el relanzamiento de la franquicia que serviría como breve preludio (Fantastic Tour vol.3, #1-3; 1998) a la etapa de Chris Claremont y Salvador Larroca en la colección principal de los 4F, Alan Davis ha retomado a estos míticos personajes para demostrar que conoce perfectamente su idiosincrasia, su más íntegro significado, las características que llegaron a convertirlos en uno de los cómics de referencia de Marvel. Y lo hace influenciado por los equipos creativos más celebres de la colección, pero sin que esto reduzca su planteamiento a un mero cúmulo de guiños y referencias –que los hay- a los más veteranos lectores. Davis sitúa la acción en un futuro utópico, desbordante de la imaginería propia de las más fantasiosas historias de ciencia ficción, un género que, por cierto, siempre ha estado presente en los cómics de Los 4 Fantásticos.

Como comentaba en la sinopsis, cada uno de los integrantes de los 4F afronta el suceso que deriva en su disolución de un modo diferente: Sue se centra en expediciones arqueológicas, Johnny se une a Los Vengadores, Ben se traslada a Marte junto a su esposa, y Reed…probablemente Mr. Fantástico ha sido quien más dificultades ha tenido para asimilar lo que considera un fracaso personal, de modo que, como no tarda en comprender su terapeuta personal (Hulka), trata de evadirse de su gran pérdida, centrando todos sus esfuerzos en una incesante vorágine de inventos y experimentos. El más significativo de todos ellos es el llamado Tratamiento Matusalén, que en conjunción con el resto de avances ideados por su brillante intelecto, ha derivado en un mundo utópico, un mundo que en pleno periodo de cuarentena, parece preparado para unirse al la comunidad galáctica. Para facilitar esta integración, parece de vital importancia experimento centrado en la teleportación, que a su vez terminará por estar relacionado con la trama central de la obra, al igual que las otras tres subtramas protagonizadas por los restantes miembros de Los 4 Fantásticos. En este sentido, el mérito de Davis como guionista es tremendo, pues no sólo mantiene los niveles de interés en la constante alternancia de situaciones, escenarios e hilos argumentales, sino que se las arregla para lograr que todos estos elementos terminen convergiendo en un final cargado de épica y emotividad.

Pero tal vez el mayor mérito de Davis haya sido lograr sacudirse los prejuicios y tópicos existentes alrededor de estos personajes para, de forma consecuente con lo que pretende ser una visión del futuro que le espera a La Primera Familia de Marvel, hacer evolucionar sus caracteres, sus personalidades tan marcadas y definidas por el paso de los años, que apenas un par de guionistas han sabido aportar enfoques y planteamientos novedosos. ¿Quién sabe? Tal vez el único modo de profundizar en cada uno de los integrantes de los 4F era separarlos, dotarlos del protagonismo que merecen de forma individual para, tras indagar en sus miedos, temores, traumas, ambiciones y deseos, unirlos de nuevo luciendo un emblema que, con el paso de los años, se ha convertido en un icono cuya mera observación termina por asociarse a conceptos íntimamente ligados a estos personajes: científicos, aventureros, exploradores, pioneros, superhéroes, imaginautas… familia.

Como no pude ser de otro modo, en El Fin también gozan de sus dosis de protagonismo muchos de los personajes que durante décadas se han dejado caer por la cabecera de los 4F, todos ellos clásicos integrantes su galería de aliados y enemigos. Pero en este sentido, toda prudencia es poca, pues uno de los puntos fuertes del cómic que hoy comentamos es, precisamente, su capacidad de sorprender al lector. Al respecto, tan sólo decir que, una vez más, Davis acierta plenamente, pues toda aparición, todo cameo, tiene su razón de ser, evitando recurrir a invitados cuya presencia podría considerarse gratuita o inoportuna, en beneficio de la coherencia interna de un guión muy bien hilvanado.

¡Y qué decir del apartado gráfico…! El de Alan Davis es un caso extraño, pues al contrario que otros de sus contemporáneos (como John Byrne, también muy ligado a los 4F), su arte, al igual que los buenos vinos, gana con el paso del tiempo. Cualquier despistado podría pensaren éste como en un trabajo alimenticio, pero nada más lejos de la realidad, pues Los 4 Fantásticos: El Fin parece una emotiva carta de amor a unos personajes que demuestra conocer a la perfección, por los que parece sentir un profundo respeto. Una carta, dicho sea de paso, escrita con la más exquisita de las caligrafías, en este caso, unos lápices que dejan sin aliento al más veterano aficionado al mundo del cómic. Por su energía, dinamismo, sobrecogedor grado de detallismo y fluidez narrativa. Demostrando en todo momento poseer una imaginación en constante estado de ebullición, tanto por lo atractivas y coherentes que resultan las versiones maduras de los personajes Marvel retratados, como por lo impresionantes y fantasiosas que son las plasmaciones gráficas de los exóticos parajes donde se desarrolla la acción (el asteroide de los 4F, la Tierra, Plutón, Saturno, Marte…). Mención especial, por cierto, para la original planificación de página del dibujante inglés, alternado la clásica sucesión de viñetas rectangulares convencionales, reservadas para las secuencias más pausadas, con otras mucho más estilizadas y asimétricas, algunas de las cuales discurren en diagonal, o se retuercen a lo largo de la página, para terminar integrándose perfectamente en el conjunto. Curiosas composiciones que, bajo su caótica apariencia, se suceden de forma armoniosa, hasta revelarse como un instrumento fundamental para marcar el ritmo y el tono de cada secuencia. En definitiva, todo un deleite visual, derroche de clase e imaginación, muy poco común en los tiempos que corren.

Los 4 Fantásticos: El Fin parece planteado como una historia alternativa, como un espectacular What if..? que no necesariamente enraizará con la continuidad de La Primera Familia de Marvel, pero este Fin ideado por Alan Davis, además de servir de enésima demostración del talento del autor británico, está a la altura de la leyenda creada a principios de los años sesenta por Stan Lee y Jack Kirby. Un cómic imprescindible para los buenos degustadores del género superheróico, y sin lugar a dudas, una de las lecturas más apasionantes y gratificantes del año.

Un saludo y hasta la semana que viene! (eso espero)