#ZNSeries – What If…? (¿Qué pasaría si…?), de A.C. Bradley. La redacción opina

Hacemos balance de What If...? la serie animada de Disney Plus basada en el concepto original de las publicaciones de Marvel Comics en la que podemos ver sucesos fuera de la continuidad tradicional del universo principal de la Casa de las Ideas

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Dirección: Bryan Andrews.
Guion: A.C. Bradley y Matthew Chauncey.
Música: Laura Karpman.
Fotografía: Stephan Franck.
Reparto: Jeffrey Wright, Chadwick Boseman, Hayley Atwell, Dominic Cooper, Sean Gunn, Djimon Hounsou, Samuel L. Jackson, Toby Jones, Neal McDonough, Michael Rooker, Sebastian Stan, Chris Sullivan, Stanley Tucci.
Duración: 9 episodios de 40 minutos.
Productora: Marvel Studios, Flying Bark Productions, Blue Spirit, Disney Plus.
Nacionalidad: Estados Unidos.

Aviso de Spoilers: El artículo que sigue a continuación podría contener spoilers y detalles argumentales la primera temporada de What if…?, por lo que si estás interesado en esta serie y todavía no has desvelado todos sus secretos mejor deten tus pasos en este punto y vuelve más tarde.

El universo de Marvel Studios comienza a expandirse por territorios hasta ahora impensables. ¿Qué aficionado -en su sano juicio- podría haber esperado una adaptación animada de un concepto tan particular de la Casa de las Ideas como What if…? hace unos años? Pues hoy es una realidad que podemos visionar en la plataforma por streaming de Disney Plus. Esta antología creada por A.C. Bradley y dirigida en su totalidad por Bryan Andrews, ha propuesto a los aficionados una manera de reimaginar lo que la compañía ha construido desde el estreno en 2008 de Iron Man. La antología está guiada por El Vigilante -muy en clave La Dimensión Desconocida y series similares- y nos ofrece historias alternativas a las que hasta conocíamos del universo cinematográfico de Marvel Studios. Un total de nueve episodios en los que descubriremos que pasaría si la Capitana Carter hubiese sido la primera vengadora, el Doctor Extraño perdiese su corazón, los zombis fuesen una realidad, Thor fuese hijo único, T’Challa se convirtiera en Star-Lord o Ultrón hubiese ganado la partida, entre otras elucubraciones. ¿Qué nos ha parecido la propuesta en Zona Negativa? ¡Aquí tenéis una ensalada de opiniones sobre ella! ¿Y a vosotros? ¿Os ha convencido la experiencia? ¡Comparte tus impresiones con nosotros!

¿Qué pasaría si… Marvel Studios nos trolease?, por Jordi T. Pardo

No estaba muy entusiasmado con una adaptación de What if…? a la pequeña pantalla y tampoco con la primera producción animada del universo cinematográfico de Marvel Studios. Lo primero, porque me parecía caer en el error que los cómics han reproducido en los últimos años dando demasiada presencia a los universos paralelos, las historias alternativas y viajes temporales. Las editoriales como Marvel Comics caen en esto cuando hay una evidente falta de ideas y el hecho de que situaciones que deberían ser excepcionales se conviertan en algo rutinario le acaba restando mucha capacidad de sorpresa al lector. Lo mismo podría decirse si trasladamos eso a las adaptaciones cinematográficas y teniendo en cuenta que la carta de las realidades paralelas ya se abrió en Endgame por todo lo alto.

Los cómics aún tienen muchas historias para contar «a pie de calle» y quizás toda esta mandanga se esté precipitando demasiado en las series y películas de Marvel Studios. Pero claro, ¿cabía otra posibilidad después del éxito de Spider-Man: Un nuevo universo? No es que no me entusiasmen las posibilidades que aquí se abren, pero si de buenas a primeras estás opciones se ponen sobre la mesa el tinglado es más fácil que se desmonte a corto plazo. Por otro lado, como comentaba, los avances que había visto de What if…? no me habían entusiasmado, ni por las historias que pretendían contar, ni por una animación algo chusquera que aunque parecía seguir el halo de Spider-Man: Un nuevo universo no me acaba de cuajar. Después de ver la serie, ese tipo de animación que intenta recrear a los actores de carne y hueso del universo cinematográfico me sigue sin convencer.

He visto esta serie con el piloto automático porque nada de lo que me contase pensaba que iba a tener relevancia para el devenir del universo cinematográfico de Marvel Studios. Está claro que es una producción en la que se ha intentado darle algo más de espacio a secundarios ilustres de las películas y eso es algo que resulta de agradecer, porque el público que no conozca a los personajes de los cómics puede captar otros matices y puntos fuertes de los mismos. Está claro que no se iban a adaptar algunos de los míticos What if…? de la Casa de las Ideas, porque incluso esta serie responde a un plan mayor y -¡sorpresa!- los sucesos que vemos en ella se puede entender que están en continuidad. Así que de alguna manera Marvel Studios nos la ha vuelto a dar con queso y no sin cierto ingenio.

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En global, las historias que vemos en What if…? no son las más interesantes que nos podrían hacer contado. Hay algunas que destacan sobre la media como la dedicada a la Capitana Carter y la enfocada en la pérdida del Doctor Extraño. Hay otras cuyo concepto se queda corto para el formato y tono que necesitaría el episodio, como el dedicado a los Marvel Zombis. Y otros ridículos que parecen un sano troleo a los aficionados, como el protagonizado por el Thor fiestero. En una cosa que si brillan la mayoría de episodios es en su retrato de la acción superheroica, ofreciéndonos una ensalada de hostias que por motivos evidentes no podríamos ver en las películas de imagen real.

Todo esto redunda en un producto simpático y de consumo rápido que podría ser ignorado si no fuese por sus episodios finales. Porque Marvel Studios se guardaba un as bajo la manga, al descubrirnos que todos los episodios que habíamos estado viendo llegaban finalmente a conectarse para impulsar un paso más allá el concepto de multiverso. De hecho, en ese momento descubrimos que la serie nos ha presentado diversos conceptos que podrían tener su presencia en un futuro en las producciones de Marvel Studios. Ha sido una serie tramposa en ese sentido y realmente poco fiel al concepto de What if…? que los aficionados podamos tener de las publicaciones de la Casa de las Ideas. Ya veremos si en un futuro los acontecimientos nos hacen revalorizar esta serie que a día de hoy se queda en una mera curiosidad.

Mi episodio favorito…

Me ha gustado bastante el episodio que nos plantea que hubiese pasado si Killmonger rescatase a Tony Stark. Es una historia que creo que manejar muy bien la situación que nos plantea y nos deja entrever a un villano realmente interesante, con motivaciones creíbles y con el talento para llevar a cabo sus planes (y ya sabemos como escaseo eso en las producciones de Marvel Studios). El episodio juega muy bien con la continuidad y la presencia de personajes como Iron Man, T’Challa y Rhodes, así como gran parte de la mitología asociada a Wakanda, redunda en una historia con muchos giros de guion y acción El único defecto a reseñar es ese desangelado y apresurado final, aunque posteriormente se recupere a Killmonger en el último episodio y se pueda decir que se cierra su ciclo junto a los Guardianes del Multiverso.

…y el episodio que me ha decepcionado

Los Marvel Zombis forman parte del imaginario colectivo de los lectores de la Casa de las Ideas. No vamos a decir que este concepto haya redundado en grandes historias, pero si nos proponía algo diferente con historias que por su tono se alejaban de lo que podíamos ver en el universo convencional. El gore y el humor negro asociado a personajes como Spider-man, el Capitán América y compañía nos había dejado momentos de lo más hilarantes. Pero en el episodio de What if…? dedicado a estos personajes el chiste pierde toda la gracia, principalmente por su «blanqueamiento» del concepto y por el punto de vista. En los cómics eran los propios zombis los protagonistas y se tenían que enfrentar a un gran problema: conseguir cerebros para alimentarse. No esperaba que What If…? me ofreciese algo parecido, pero digamos que ha sido una decepción demasiado predecible.

Y Sí… hubiera todo un Multiverso ahí fuera?, por Raúl Gutiérrez

Seré directo puesto que no voy a negarlo. What if, es mi serie favorita de todas las que este año ha estrenado Marvel Studios, y quizás también, uno de mis productos favoritos de este vasto cosmos de ficción audiovisual que ahora no solo podemos encontrar en cines si no que también degustamos en televisión.

Cuando vi que tras esa gran épica final que fue Vengadores:Endgame, la dinámica de Marvel en el cine se dirigía hacia el multiverso temblé de miedo. Y es que, hasta el momento las cosas habían salido en líneas generales bien, muy bien, construyéndose por parte de Keving Feige y su enorme equipo un universo muy cohesionado en el que todo funcionaba casi a la perfección y en el que la muerte de sus personajes principales había conseguido tener un impacto verdadero que jamás ha existido en las viñetas, o al menos no desde hace décadas.

Un multiverso suponía la posibilidad de traer de vuelta a cualquier personaje fallecido, de cambiar las reglas de lo visto hasta ahora para deshacer o rehacer lo que no había gustado a algunos fans… en resumen: Se habria un melón con tantas posibilidades que ganas daban de cerrarlo y de dejar las cosas como estaban.

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Pero quien no arriesgan no gana, y eso Feige y sus chiques lo saben muy bien. Quién nos iba a decir que el multiverso se exploraría a plena potencia con un concepto tan querido y clásico para el lector de cómics como el What If, y que además, esta sería la primera incursión de Marvel Studios en el terreno de la animación. En lugar de usarse este concepto de forma reiterativa, e incluso masificada, contándonos historias insulsas o teasers de lo que vendrá, se ha dado rienda suelta a sus creadores para explorar múltiples posibilidades que convierten lo que hemos visto en las películas en un mero aperitivo.

Mi episodio favorito…

Me ha costado decidirme, pero el capitulo quinto, en el que descubrimos una versión muy oscura del Doctor Extraño que llega a ser lo que es por cometer el crimen de amar demasiado me dejó completamente maravillado. No solo porque conocemos a una versión oscura de un héroe muy querido, si no porque esa oscuridad es contada de una forma en la que el espectador empatiza con el villano desde el minuto uno deseando que le salgan bien las cosas. Y es que, no se debe jugar con el tiempo, pero si en nuetras manos residiera el poder de hacerlo…¿Quién se resistiría?

…y el episodio que me ha decepcionado

El episodio de los zombies. No es un mal capítulo, ni carece de la calidad suficiente, pero nos lleva a un terreno muy manido y explorado como es el de los muertos vivientes, ocupando en mi opinión un espacio que podría haber sido empleado para un capítulo que arriesgara más y que contara algo más inesperado. Resulta curioso ver a nuestros héroes en un contexto apocalítico, pero se pierde en todo momento el sentido de la sorpresa, y ello lastra el visionado.

La caja de juguetes, por Samuel Secades

Aún recuerdo el primer What If…? que cayó en mis manos: no era un número de los más espectaculares pero su portada era una gozada y comenzaba con el Vigilante aburrido en una sala de espera de la AVT (una organización de actualidad por culpa de la serie predecesora de What If..?, la más que notable Loki); una veintena de páginas después, el Universo Marvel había corrido peligro de desintegrarse por una ola temporal de Immortus, y hasta enfrentarlo a tres versiones diferentes de los 4 Fantásticos no había conseguido un preocupado Uatu resolver el entuerto; por el camino me habían contado la creación misma de los Guardianes del Tiempo, el origen de Kang el Conquistador o incluso la historia alternativa de Lobezno como señor de los Vampiros. Leer un What If..? era toda una gozada: la diversión del Universo Marvel pero liberado de ataduras narrativas o temporales. Era, en definitiva, sentirte El Vigilante tras el cristal de las múltiples realidades. Algo así ha conseguido esta fantástica serie animada de What If…? a la hora de mirar a través del espejo del MCU, reinterpretando su pasado y, quién sabe, trazando las líneas de su futuro multiversal.

He de reconocer que los primeros avances de esta What If…? no me convencieron en absoluto, pero sorprendentemente he quedado prendado de su estilo de animación, espectacular en movimiento y en acción y a la vez con un diseño artístico, tanto en el diseño de personajes como de escenarios, impecable, y para muestra de su solidez me encantaron esos títulos de crédito finales en cada episodio revisitando los escenarios vacíos (como aquel desolaror final de Antes del Amanecer de Richard Linklater).

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Pero a pesar de su solidez artística, What If…? se hubiera quedado en una mera curiosidad del catálogo de Marvel en Disney+ si no fuera por el talento a la hora de contar historias y hacernos partícipes emocionalmente de las mismas: desde el optimismo de la Capitana Carter o el T’Challa Star Lord, pasando por el desesperado Doctor Extraño perdido en un funesto destino o una Viuda Negra revelándose como el alma de los Vengadores (los que no fueron y los que fracasaron), gran parte de las historias que nos han querido contar en esta fantástica What If…? han puesto el corazón por delante, y han sido esas historias las que han marcado a la serie, que ha sabido ponerse espectacular, excesiva y cósmica en un tremendo final de temporada con el Ultrón desatado y los Guardianes del Multiverso para dejarnos de nuevo con una historia de segundas oportunidades, amor y reencuentro al estilo Endgame. Pero sobre todo, agradezco profundamente a esta What If…? que haya venido a jugar, con absurdas escalas de poder, rupturas de la cuarta pared del Multiverso, Hechiceros Supremos rebelándose ante el destino con magia negra, empoderamiento a través del suero de la supersoldado o Dioses tomando Las Vegas como campo de batalla dionisíaca. El mismo pensamiento me asaltó cuando me despedí del Vigilante en aquel raído cómic que aún reposa en mi estantería, respondiendo a una pregunta con otra: ¿a quién demonios podría no gustarle algo así?

Mi episodio favorito…

Reconozco que, quizás, echando la vista atrás a la temporada diría que mi capítulo favorito fue el del trágico Doctor Extraño Oscuro, pero también tengo que confesar que es la opción más obvia por mi querencia por el personaje de Stephen Extraño, los vaivenes emocionales del episodio y su mezcla de espectacularidad y melodrama que tanto me gustan. Pero aquí hemos venido a jugar, así que rompo una lanza por el capítulo de Thor como hijo único de fiesta en La Ciudad El Planeta del Pecado, con la Tierra reducida a Las Vegas para los dioses asgardianos y compañía y un Thor Odinson convertido en trasunto de Ferris Bueller o el Tom Cruise de Risky Business, recordando que lo que deseaba Chris Hemsworth desde el principio era pasárselo en grande y no recitar a Shakespeare con un martillo en la mano. En cierto modo, la fiesta de Thor y compañía en Las Vegas no deja de ser la mejor metáfora de esa caja de juguetes dentro de otra caja de juguetes que son los What If…?, ese día donde todo vale y las reglas saltan por los aires. Y donde siempre estás invitado a una copa, aunque no sepas de dónde viene la música. Como decía Homer en la fiesta montada por Larry Burns (el Thor What If del Universo Simpsons): “Es una fiesta, Marge. No tiene por qué tener sentido”.

…y el episodio que me ha decepcionado

Si tenemos que hablar de un tema tan aburrido que a punto ha estado de arruinar la fiesta, no me quedaría como muchos de mis compañeros con el episodio de los zombis, un para nada desdeñable capítulo con muchos más aciertos que errores (esa Visión retorcida alimentando con sus ex-compañeros a su amada Bruja es más Halloween que todo lo que llevamos de Halloween este año). Si tuviera que eliminar alguno sería el episodio de Killmonger, un personaje tan aburrido y soso como el de la aburrida y sosa Black Panther, que encima eclipsa a un Tony Stark que podría haber dado muchísimo más juego (como alcohólico, como Vengador fracasado, como gilipollas integral…) en estos universos alternativos que la plomiza Wakanda y sus tribulaciones monárquicas. Menos mal que el episodio de T’Challa redimió en gran parte el sopor del personaje de Pantera Negra en el MCU convirtiéndolo en un emigrante cósmico que reúne a la familia real con los Ravagers en una impagable recepción que se convirtió sin querer en la secuela que realmente merecía El Príncipe de Zamunda.

Expandiendo la experiencia, por Sergio Fernández

El universo cinematográfico Marvel ha resultado ser una sesuda obra arquitectónica envidiada por el resto de la industria a pesar de que, cada cierto tiempo, surja alguna voz importante cuestionando la calidad del género superheorico. Sin embargo, los números están ahí y personajes como Iron-Man o Doctor Extraño, a quienes hace veinte años conocían un porcentaje bajísimo de la población mundial, hoy gozan de una popularidad al nivel de muy pocos. Tres fases hicieron falta para alcanzar un cénit difícil de superar. Tras la tormenta llegó la calma y la expansión de esta vasta estructura requería pequeños retoques que siguiesen atrayendo al gran público. La llegada de Disney + posibilitaba ampliar el puzle sin tener que pasar por salas de cine. La plataforma de Mickey Mouse se convirtió en el lugar idóneo donde poder hacer pequeños experimentos que, a lo mejor, acaban teniendo una mayor importancia de lo que pensamos. Es el caso de What if…? que, aunque para muchos pueda no ser más que una travesura, lo cierto es que consolida la idea del multiverso que emerge con fuerza en esta nueva etapa de La Casa de las Ideas.

Llegaba verano y lo hacía con tres grandes series marvelitas estrenadas. WandaVision, Falcon y el Soldado de Invierno y Loki dieron protagonismo a personajes secundarios que han visto como la transformación sufrida en televisión, tendrá consecuencia en próximas producciones. Con ese nivel de saturación, la época estival aconsejaba una serie más fresca y liviana que dejara continuidades al margen. De esta guisa, la citada serie animada era la excusa perfecta para juguetear con otros mundos poniendo a viejos conocidos en situaciones diferentes. Una vez degustada la primera temporada, podemos afirmar que el resultado ha sido mejor de lo esperado aunque el trayecto haya sido un tanto irregular.

Como ya ocurriese en Vengadores: Endgame, volvemos a lugares ya visitados pero con pequeños cambios que provocan destinos muy diferentes. El efecto mariposa nos permite disfrutar con la capitana Carter como primera vengadora o ver a T´Challa convertido en Star-Lord. Quienes gozamos con los cómics pijameros, hace años que conocemos este tipo de rutas alternativas. Salirse de la rigidez del canon permite a los autores dar rienda suelta a sus ideas más locas y, gracias a ello, en ocasiones han germinado historias para el recuerdo. Lamentablemente, es algo que no sucede en What if…?, pese a su buen acabado técnico y contar con capítulos notables, da la impresión de que Marvel Studios no ha arriesgado todo lo que podría. Contando con buena parte de las voces de sus versiones en acción real, cada capítulo ha estado protagonizado por personajes ya presentados. Habría estado genial que, aprovechando ese melón abierto llamado multiverso, otros grandes superhéroes de la compañía, que esperan ser descubiertos por el gran público, hubieran tenido aquí su primer momento de gloria. Sin embargo, parece que, para Disney, el bautismo debe de ser producido en salas de cine, baño de masas mediante.

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A pesar de que, en un principio, podíamos haber pensado que los episodios iban a ser autoconclusivos, acabamos descubriendo que nada más lejos de la verdad. Uatu no era simplemente un hilo conductor que se dedicaba a observar cuanto acontecía en el infinito. El impasible observador acabará viéndose involucrado en una de las tramas que conectará a los protagonistas de los diferentes episodios. En el otro lado del ring, Ultrón con las gemas del infinito se presenta con un rival temible.

En definitiva, What if…? es una serie para ver sin mayores pretensiones que pasar un buen rato dejándote sorprender. La duración de los episodios es un hándicap a la hora de poder desarrollar las historias y más de una termina abruptamente. A pesar de tener todas las posibilidades del mundo, Marvel decide no trastear demasiado elaborando un producto que resulte de fácil digestión para el aficionado. Si bien tiene algún momento de oscuridad e incluso se animan con Marvel Zombies, la serie está orientada a todo tipo de público, especialmente a aquellos que conocen al dedillo todas las películas del MCU.

Mi episodio favorito…

Indudablemente, el capítulo que más me ha gustado es el centrado en la figura del Doctor Extraño (¿Qué pasaría si… el Doctor Strange perdiera el corazón en lugar de las manos?). Aunque es una fórmula que ya hemos visto en múltiples productos, comprobar las consecuencias sobre el personaje interpretado por Benedict Cumberbatch es una experiencia harto interesante. El enfoque determinista de los viajes en el tiempo frustra cualquier intento de cambio, el alma está destinada a resquebrajarse y el protagonista a enloquecer. Strange acaba convirtiéndose en una criatura avida de poder que pone en jaque su universo con tal de salirse con la suya. El halo de tragedia crece según avanza el episodio. No se puede pedir más.

…y el episodio que me ha decepcionado

Partiendo de la base de que el punto de arranque es muy atractivo (cómo hubiese sido la vida del Dios del trueno sin la rivalidad encarnizada de Loki), ¿Qué pasaría si… Thor fuera hijo único? Falla en, prácticamente, todo su conjunto. Su humor tontorrón y la insulsa trama nos empuja a mirar el reloj en varias ocasiones. El Rey de las fiestas toma Midgard como pista de baile entre borracheras recordando más a Rick Sánchez que al hijo de Odín. Eso sí, sin la mala baba de la serie creada por Dan Harmon y Justin Roiland.

¿Buscando la sencillez perdida?, por Gustavo Higuero

Si miro al pasado, centrando mis recuerdos en mi propia vida y además hago foco en esto de los cómics, me encuentro que cuando todo empezó, corría el año 1988-1989, la primera serie Marvel que coleccione de forma regular fue la de What if? Así es, una serie de calidad dudosa, con números impresionantes, con entregas decepcionantes, equipos creativos de todo tipo en liga oro, plata y bronce, además de novatos que empezaban en la industria y un sinfín de personajes en los que el humor, el drama y la locura se daban la mano, mesa a mes, con el único objetivo de educar en el basto Universo Marvel a todo lector que se acercara a la serie. Y uno de aquellos fui yo. Cuanto pude aprender de aquella serie en la que se me contaba lo que había pasado y lo que podría pasar si las cosas hubieran ocurrido de otra forma. Un mes conocía Daredevil, otro a Spiderman y su traje negro, mientras que la siguiente Conan visitaba Nueva York, para dar paso al Bullpen de Marvel (que nunca supe que era hasta esa entrega) adquiriendo los poderes de los 4 Fantásticos. Y la lista sigue y sigue.

Cuando se anunció la serie de Marvel en la que se retomaba la idea de la serie me sentí especialmente intrigado por lo que Marvel/Disney querían cocer para trasladar lo que nació en las viñetas a un medio como la animación pensada para la pequeña pantalla. ¿Una serie de animación en la que expandieran lo ya sabido y nos dieran nuevos puntos de vista? Suena realmente bien. ¿Una serie en la que nuevos posibles espectadores / futuros lectores aprendan cosas de este infinito universo ficticio? Suena todavía mejor.
Y con todo esto rondando en mi mente febril me dispuse a ver la propuesta animada de la Casa de la Ideas.

Una vez situados en mi cabeza, en mis recuerdos, con todo lo que ello conlleva para bien y para mal, el visionado de la serie resultó ser toda una decepción.

No es sitio donde analizar cada uno de los capítulos, pero salvo dos, el de Carter y Extraño, los demás resultan excesivos, dañinos incluso, para lo narrado en el MCU cinematográfico, haciéndose la zancadilla de manera burda, con el único fin de montar un todo cohesionado con el que poder disponer de manera apresurada de un manual de uso y disfrute (o no) del multiverso en la versión Marvel.
Entiendo la necesidad de ello, pues llega la nueva película de Spiderman y es necesario poner las bases del Multiverso de tal manera que todos los posibles espectadores de la nueva cinta del arácnido estén listos para adentrarse en ese denso concepto (no hay que olvidar que ya se jugó con esto en la cinta de animación de Sony de Miles Morales), así como en otros momentos puntuales de las películas de Marvel. Lo entiendo, de verdad que lo hago, pero la forma de hacerlo resulta especialmente perturbadora por la presión con la que aplasta la idea en los espectadores.

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Que toda la serie forme un todo resulta perdonable, aunque no case con la idea matriz de la serie en papel. La moda imperante de dar cabida siempre a una idea que mueve la acción de manera inmediata y sin descaso no parece cesar. Parece relevante que no haya tiempo para detenerse en el meditado placer de explorar más y mejor a los personajes. ¿Acaso no es posible acceder a la misma idea educativa del multiverso sin necesidad de contar una historia que enlace todo? Las pequeñas píldoras con las que iban construyendo las primeras entregas resultaban, aún con sus luces y sombras, mucho más digeribles que ese compacto entramado que buscan tejer al final de la serie.

Mientras que uno queda fascinado por la potente propuesta de la Capitana Carter, en la que se dan la mano todos y cada uno de los puntos base de la serie madre, en las siguientes entregas todo se diluye, perdiendo fuerza, sin que haya personajes con carisma que puedan sostener las mediocres historias alternativas que plantean. Mucho drama, poca alma, apostando todo a ese todo que se ha construido durante los últimos 10 años, sin dar valor a la propuesta que la serie de cómic puso en marcha en España en 1989.

La animación de la serie resulta desconcertante porque hay momentos en los que es realmente apabullante, mientras que en otros parece realizada por principiantes. Ya se explicó el tema de las caras y los derechos de imagen de algunos actores, puesto que mientras unas se asemejaban de manera muy veraz al actor de carne y hueso, otras quedaban muy extrañas para ser similares, pero no iguales, lo que a cierto sector del público podría sacarlo de la historia. Pero eso son temas más personales, siendo el conjunto de la animación y propuesta un ejercicio potente de puesta en escena, sin realizar mucho alarde innovación visual ni creativa. Lo que si es censurable es el irregular uso de la animación por ordenador que queda artificial incluso en un entorno como es el animado.

En definitiva, una obra que peca de excesiva obsesión por la cohesión para acabar siendo un desembarco apresurado del multiverso con una trama llena de inconsistencias, una traición a la esencia didáctica de la serie original ofuscada en atornillar sin piedad el concepto del multiverso, hacen de esta propuesta algo fallido en todo su conjunto. Y es una pena, porque hay grandes valores en ella que hacen que de ese todo se puedan rescatar momentos muy memorables, espectaculares, cargados de esencia Marvel tal y como destilaba la serie en papel.

Mi episodio favorito…

La propuesta inicial con la que la serie empieza, la de la Capitana Carter recibiendo el suero del supersoldado es la quinta esencia de un What If?

No solo es capaz de montar un escenario en el que queda muy claro lo que ocurrió, sino que muestra de manera muy elegante como la divergencia abre un nuevo camino para Carter. Un camino que se muestra lleno de travas a las que hace frente de forma espectacular… y no, no nos referimos a parar un tanque con el escudo, sino a las travas más dolorosas que revolotean a su alrededor como avispas venenosas. Esa es la verdadera batalla de la que Carter sale más que airosa.

Una puesta en escena apabullante, llena de acción, sin estridencias, siendo fiel a sus intenciones. Un capítulo sencillo, que no simple, donde todo trabaja en una sola dirección.

…y el episodio que me ha decepcionado

Hay varios, quizá todos los restantes, pero si hay que seleccionar uno por encima de todos los demás el de Thor como hijo único se lleva el premio. Y se alza con el oro por lo forzada de su propuesta, con un capítulo en el que no hay medida ni control sobre una historia que empalaga por exceso de un humor que a duras penas puede ser considerado humor. Se trata de una consecución de gags forzados buscando el entretenimiento banal, cuando justamente lo que logra es el bostezo absoluto. El humor es algo muy What If?, pues saber reírse de todo es necesario, pero con esta historia solo se centran en poner a Thor en un escenario, encender los focos y simplemente improvisar sobre la marcha un capítulo sin un objetivo claro que acaba más que perdido en su propuesta.

¿Qué pasaría si… las historias de Marvel Studios fueran totalmente olvidables?, por Miguel Ángel Crespo

Exceptuando algunas honrosas excepciones, muchos de los cómics de la célebre colección What If…? eran del montón. Se trataba de tebeos más o menos competentes realizados por autores más o menos solventes, pero su verdadero atractivo estaba fuera del propio cómic: en su diálogo con la continuidad del cosmos de ficción en el que se situaban. Cuando What If…? comenzó a publicarse en 1977, el Universo Marvel acumulaba tres lustros de historias, muchas de ellas bien conocidas por los aficionados, y contaba con casi todos sus grandes personajes. Hablar de Marvel significaba hablar de Spiderman, de los Vengadores, de los Cuatro Fantásticos, del Doctor Extraño, de Daredevil, de la Patrulla-X… había muchos personajes con los que jugar y muchos grandes hitos históricos que tergiversar, alterar o cambiar. Teniendo un campo de juegos tan amplio, daba igual que los tebeos fueran del montón porque siempre encontrabas alguno que te llamara la atención.

La versión televisiva del concepto llega cuando el Universo Cinematográfico de Marvel ha superado la década, pero aún así sigue siendo muy limitado y sigue estando monopolizado por los Vengadores. Aún no cuenta con unos Cuatro Fantásticos o una Patrulla-X y a su historia le siguen faltando grandes hitos como la muerte de Gwen Stacy o la saga de Fénix Oscura. La mayor parte de este universo cinematográfico está copado por la trama de Thanos y las Gemas del Infinito, que sigue siendo un único argumento, un único gran evento. Aquí no ha habido una trilogía de Galactus o unas Guerras Secretas, por ejemplo, y todo ha tenido siempre a los Vengadores en el centro. Siendo su campo de juegos mucho más reducido y siendo tan pocos los juguetes a los que podía recurrir, no es de extrañar que el resultado de esta serie haya sido tan pobre.

Sus guionistas incluso parecen tener ciertos problemas para entender el concepto mismo de “what if…?”, pero esta es una crítica de la que tampoco se librarían muchos de los cómics de la colección homónima: una cosa es mostrar un mundo alternativo cualquiera y otra muy diferente es mostrar un mundo alternativo que diverge del que conocemos a partir de un punto muy concreto. El gran atractivo de los tebeos se basaba precisamente en esa divergencia, pues más allá de la curiosidad que despierta explorar distintas posibilidades un buen “what if…?” también nos dice algo sobre la historia en la que se basa; también nos hace verla con otros ojos o hasta revalorizarla. Un buen “what if…?” desafía las convenciones de su universo y retuerce conceptos tan bien establecidos que se consideran casi inamovibles. Un buen “what if…?” es osado y se atreve a mostrarnos lo que las colecciones tradicionales nunca se atreverían a mostrar. Por ejemplo, en aquel número sobre qué pasaría si Fénix no hubiese muerto, la Fuerza Fénix acababa arrasando el universo entero, mientras que en aquel otro que nos preguntaba qué pasaría si Gwen Stacy hubiese sobrevivido, Peter Parker llegaba a casarse con ella pero su identidad secreta como Spiderman era desvelada públicamente por el Duende Verde y se veía obligado a huir como un fugitivo para siempre. Historias así funcionaban por cómo arrojaban nueva luz sobre sus referentes, por cómo iban más allá. En los casos mencionados, nos ayudaban a justificar las muertes de personajes muy queridos y a buscar un sentido mayor en su pérdida: Fénix murió para salvar el universo, mientras que Gwen lo hizo para que Spiderman pudiera seguir siendo Spiderman.

Ese juego metatextual es una parte fundacional del concepto de “what if…?” y está totalmente ausente de la serie de televisión. De hecho, la mayoría de los mundos alternativos que nos muestra no nos dicen nada sobre el Universo Cinematográfico de Marvel que conocemos. Las historias de estos episodios están repletas de guiños y referencias a otras historias de este universo, sí, pero están vacíos de contenido; no tienen una intención ni un mensaje que transmitir. Son simples huevos de pascua cuyo única función es aparecer luego en los típicos artículos y vídeos recopilatorios, pero no nos enseñan nada sobre el resto del Universo Cinematográfico de Marvel ni nos hacen verlo desde una óptica diferente. No invitan a la reflexión ni plantean cuestiones sorprendentes. No desafían las convenciones de su universo de forma rompedora y, ni siquiera cuando llegan hasta sus últimas consecuencias, tienen una intención clara que expresar. Hay un capítulo en el que aparece una versión de Thanos que ha abandonado sus tendencias genocidas porque le han convencido mediante un debate racional, ¿pero qué nos dice esto sobre el Thanos que conocemos? ¿Nos lleva a reinterpretar Infinity War o Endgame de alguna forma? ¿Las revaloriza de alguna manera? También tenemos a un Doctor Extraño que acaban destruyendo todo un universo por amor, ¿pero eso nos dice algo sobre el Doctor Extraño que conocemos? ¿Nos hace pensar en sus acciones de una manera distinta? ¿Nos expresa algo sobre el personaje que altere la idea que tenemos sobre él?

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Esta es una serie que tiene poco que contar. Ni siquiera la jugada de sus dos últimos episodios, que sirve para unir las tramas dispersas de los anteriores, resulta especialmente original. Ya hemos visto historias parecidas, mejores y, sobre todo, más bonitas, pues su estética también deja mucho que desear. Hoy en día es inevitable que una serie de animación recurra al CGI para agilizar la producción y reducir los costes, ya que es mucho más rápido y barato animar de forma digital que mediante técnicas tradicionales. Como consecuencias, muchas de ellas acaban teniendo un acabado aburrido y genérico, intercambiable con otras producciones similares. La serie que ahora nos ocupa sufre el mismo problema: su estética es poco estimulante y, sobre todo, grita “barata” a su público. Esto se podría haber paliado si hubiese optado por distanciarse del aspecto realista del cine y hubiese abrazado una estética más propia del cómic, pero el propio director, Bryan Andrews, expresó su voluntad de que la serie no pareciese demasiado “cartoony”. Me pregunto qué tiene de malo la estética de dibujo animado. ¿Demasiado infantil? ¿Demasiado alejada del gusto del público generalista? ¿Demasiado cercana a los tebeos?

En cualquier caso, está claro que el grueso del presupuesto se invirtió en otra parte ajena a la animación. En su versión original podemos escuchar las voces de Hayley Atwell, Jeremy Renner, Josh Brolin, Mark Ruffalo, Benedict Cumberbatch, Paul Rudd, Chris Hemsworth, Natalie Portman o Tom Hiddleston, entre otros, lo cual debió suponer un importante desembolso de dinero. Personalmente, hubiese preferido que no recurriesen a tantas voces famosas, sobre todo cuando hay algunos personajes, como Steve Rogers, la Viuda Negra, Drax, la Capitana Marvel o Spiderman, que no cuentan con sus actores originales. Que no se me entienda mal: siempre es un gustazo escuchar el tremendo vozarrón de Cumberbatch, pero no tengo claro que fuese algo imprescindible para esta serie concreta, que tantas carencias tiene en otros aspectos.

Decía al principio que los cómics de la famosa colección What If…? eran en su mayoría del montón. La What If…? televisiva es definitivamente una serie del montón. Tiene unos guiones mediocres y una animación pobre y poco llamativa. Puede que tenga un buen reparto de actores de voz, pero poco más. Los tebeos originales eran flojos, sí, del montón, pero siempre nos contaban algo sobre su cosmos de ficción, siempre lo enriquecían de alguna forma y nos llevaban a apreciar aún más nuestras historias favoritas. Por desgracia, estos capítulos animados carecen de ese metatexto y no tienen gran cosa que aportar; un poco de fanservice, como mucho, en caso de que tuvieses ganas de ver a la Capitana Carter o a los Marvel Zombies, pero nada de enjundia. En el fondo no dicen nada sobre su universo ni sobre sus personajes. Son terriblemente intrascendentes y desaprovechan todo el potencial que ofrece el multiverso porque están demasiado cómodos en su mediocridad. Son el peor de los “what if…?”, el que nos pregunta “¿qué pasaría si… las historias de Marvel Studios fueran totalmente olvidables?”

Mi episodio favorito…

Uno de los pocos capítulos en los que percibí la esencia genuina de un buen “what if…?” fue el primero, en el que Peggy Carter recibe el suero del supersoldado en lugar de Steve Rogers. Reconozco que Peggy es uno de mis personajes favoritos y tenía muchas ganas de ver cómo empuñaba el escudo para quitarme el mal sabor de boca que me provocó la cancelación de Agent Carter, así que no fui muy objetivo con este episodio. Lo cierto es que, pese a interpretar a un personaje tan importante dentro de la mitología del Capitán América, Hayley Atwell no ha tenido mucho espacio para brillar en este universo cinematográfico. Este episodio tiene un ritmo algo irregular y su final es previsible y un tanto anticlimático, pero al menos me sirvió para fantasear con lo que hubiera sido tener a una Capitana Carter en pantalla.

…y el episodio que me ha decepcionado

Por algún motivo, hemos llegado a un consenso general que afirma que Chris Hemsworth es un buen actor de comedia. Yo tengo mis dudas al respecto o, como mínimo, creo que no todos los guionistas de Marvel Studios han sabido proporcionarle buenos momentos de comedia. Desde luego, los responsables del capítulo protagonizado por ese Thor fiestero y despreocupado no han sabido hacerlo. Dicho capítulo ofrece un humor facilón, carente de originalidad y que persigue de forma ridícula que alguna de sus escenas se convierta en un meme. Chris Hemsworth se merece algo mejor y desde luego nosotros, los espectadores, también.

¿Y si la serie animada fuera la mejor de todas?, por Luis Javier Capote Pérez

La primera hornada de series televisivas marvelianas -con permiso de las presentadas a través de Netflix y de aquel Equipo A que fue Agentes de SHIELD- se ha saldado con resultado que, de ser calificado, tendría en mi opinión un aprobado alto. La pequeña pantalla ha dejado ya de ser el pariente pobre del cine y no es, desde luego, un sinónimo de cementerio de los elefantes. A su vez, esta última propuesta ha dejado patente que la animación ha dejado de ser, dentro de la televisión, un apartado dedicado a la programación infantil. En ese sentido, tengo que decir que What if? o ¿Qué pasaría si…? ha sido una gran y grata sorpresa, cuando parecía llamada a ser una especie de curiosidad, junto a tres propuestas que, a priori, parecían mucho más potentes.

En honor a la verdad, hay que reconocer que, echando una mirada al elenco protagónico, ya se podía intuir que no estábamos ante una propuesta menor. Así como en otras obras derivadas -otras series de dibujos animados, videojuegos, etcétera- había una sustitución de intérpretes, aquí nos encontramos, en casi todos los casos, con que quienes habían interpretado en las distintas películas a los personajes originales, se han prestado para poner voz a las versiones alternativas de éstos. No se trataba pues, de una producción anecdótica, sino del hecho de que la animación carece de las barreras que impone, a nivel presupuestario, la imagen real. En todo caso, íbamos a tener historias divergentes y reducidas, respecto de los originales cinematográficos, esto es, al estilo de lo que plantea la cabecera original y, como en la misma, íbamos a tener a Uatu el Vigilante como maestro de ceremonias.

La premisa de llevar a la pantalla la colección What if? con todo lo que ello implicaba, trajo consigo, al menos para mí, una serie de suspicacias pues, más allá de un puñado de historias memorables, el resto de las propuestas de la serie, en sus distintas encarnaciones, era una sucesión de relatos olvidables, realizados por equipos creativos de medio pelo. A veces, el problema estaba en la propuesta; a veces, se encontraba en el desarrollo y, alguna vez, confluía todo de forma adecuada para tener un tebeo interesante. ¿Pasaría igual en el caso de la serie de televisión?

what-if-4

La serie ha cumplido a la perfección con su propuesta e, indudablemente, ha habido episodios memorables, entregas curiosas e capítulos lamentables. Algunas premisas eran más evidentes que otras pero, además, se ha brindado a la afición una trama que ha desembocado en un concepto que el universo audiovisual marveliano va a explorar en su próxima fase: el multiverso.

Me he encontrado con una serie entretenida, de las que hacen que te sientes para ver el siguiente episodio y que, al igual que su fuente de inspiración, ha tenido altibajos. Pienso que su buena imagen ha venido dada por el hecho de que, después de Bruja Escarlata y Visión (y su altísimo listón) las siguientes propuestas han ido en caída. El Halcón y el Soldado de Invierno intentó manejar muchos conceptos en un número reducido de episodios (y, para alguien que, como yo, le tiene mucho cariño al Capi de Mark Gruenwald, resultó muy decepcionante). Loki llegaba rodeada por el carisma del personaje, el prestigio de su protagonista y la introducción de conceptos de la ciencia-ficción más dura, pero derivó en una serie tediosa, pródiga en ideas mal planteadas, tramas mal expuestas y argumentos mal digeridos. Después de esta desilusión, hemos tenido un cierre positivo.

Mi episodio favorito…

Quiero romper una lanza por el episodio en el que T’Challa se plantea como Starlord. Por un lado, porque tenemos en la versión original al recordado Chadwick Boseman. Por otro, porque expone una de esas premisas un poco disparatadas del tebeo original y, por último, porque tiene un giro al estilo de otras series antológicas, centradas en los mundos del misterio y el terror, como La dimensió desconeguda.

…y el episodio que me ha decepcionado

El episodio que, más que decepcionarme, me resultó cargante y hasta aburrido, fue el dedicado a Thor. El capítulo parece profundizar en la versión humorística presentada en Ragnarok, la cual ya bordeaba, a ratos, el límite de la saturación. El éxito comercial obtenido merced a la propuesta de don Taika justifica esta apuesta, así como el hecho de Chris «Patathor» Hemsworth esté haciendo denodados esfuerzos por ampliar su espectro interpretativo, con especial atención hacia el mundo de la comedia. El resultado es, para mí, un homenaje a esa joya fílmica, australiana también, que es Cocodrilo Dundee, pero sin el mismo nivel de gracia.

Las nuevas viejas oportunidades perdidas , por Ángel García

A pesar de un escepticismo inicial, ya que para mí Infinity War- Endgame supuso un momento cumbre, sobresaliente, difícilmente repetible, he ido poco a poco interesándome por las nuevas propuestas del UCM en televisión. Disfruté muchísimo de Wandavision, soberbia producción que abrió caminos de lo más interesantes para el futuro, como también lo hice con Loki, renovándose con esta las esperanzas puestas después de la insatisfactoria experiencia de Falcon y Winter Soldier. Con ello, llegué a What if no entusiasmado, pero sí convencido de que el producto sería llamativo.

Me gusta el concepto. En el cómic, he disfrutado tanto de aquellas historias menos elaboradas y sin contenido como de las otras más alocadas e inspiradas. En muchos casos, al leerlos en tomos, suponían un momento breve de relajación después de leer aventuras de la continuidad. Con ellas, creció en buena medida mi amor por los personajes que ahora veo trasladados a la pantalla. No siempre eran números de calidad, pero los aprendí a valorar con el tiempo.

En cuanto a esta nueva serie, lo principal sí que ha captado mi atención. El UCM y las personas a cargo de él saben cómo tratar con mimo y cuidado lo que envuelve y rodea a sus productos (ojala, por cierto, hicieran lo mismo con sus creadores). Se siente importante como serie, a pesar de que globalmente pueda no serlo tanto, queriendo contar sus historias con una forma predeterminada, tan simple como efectiva.

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El problema es que, superado esta sensación inicial, y a pesar de que varios capítulos como el que destaco más abajo sí cumplen individualmente, la mayoría no llegan a buen puerto.

Superados los primeros diez minutos de presentación, la emoción va apagándose poco a poco, incapaz de concretar con precisión las posibilidades de cada uno de sus argumentos. Hay ejemplos muy claros, destacando Marvel Zombies.

Otro aspecto importante está en la duración de los capítulos. Es esta tan reducida, anclada en la media hora, que dificulta sobremanera que las historias pasen de ser meras curiosidades.

Con todo ello, tenemos un producto con un empaque atractivo, pero excesivamente lastrado por la falta de originalidad o adaptación de las ideas. Salvo un caso puntual, sus historias no me han resultado recomendables, pasando a ser una serie muy corriente en contenido, que no despega.

Mi episodio favorito…

De todos los capítulos, solo hay uno que me satisfizo plenamente. Hablo de ¿Qué pasaría si Dr. Strange pierde el corazón? Tiene el componente emocional idóneo, un buen sentido de ritmo del capítulo, así como una correcta adaptación de la mecánica What If a un personaje. Ayuda a comprender cómo algo tan complejo y humano como la muerte puede afectar a una persona con tanto poder. Sientes el dolor de lo que se cuenta, la dificultad de sobrellevar el duelo y las consecuencias a las que te puede llevar no saber gestionar tus emociones.

Me gusta mucho cómo se desboca del todo hacia el final, que no haya posibilidad de redimirse y que no exista una salida al caos que se va, de un modo progresivo y efectivo en los tiempos, creando con los actos de Stephen. Como amante del personaje te involucras mucho con la historia, de tal modo que cada acción deplorable va elevando tanto la implicación del espectador como el contexto global.

…y el episodio que me ha decepcionado

En el extremo contrario, situaría Marvel Zombies. No porque considere que es el peor capitulo, pues la pregunta incide en la decepción. Después de una presentación notable, la historia va decayendo a un ritmo alarmante, algo particularmente visible como espectador en el tramo intermedio. No sientes que lo nuevo mejore en absoluto lo anterior o que lo que depara este nuevo universo pueda despertar interés. Me gusta cómo profundiza en ciertas mecánicas de personajes, pero con las revelaciones finales, el capítulo se ve lastrado y abocado a un producto de resultado muy irregular.

El cómic original es una macarrada a punto de explotar, con escenas morbosas y diálogos tremendos. No tiene profundidad alguna, pues su objetivo principal es buscar un entretenimiento puntual, olvidable en el global, pero capaz de remover tripas. Aquí, lógicamente por el propio medio, se reduce el impacto de las imágenes y, a cambio, apenas ofrece nada. Busca algo más de contenido en la dinámica de grupo, pero se dirigida a un callejón sin salida. Apenas treinta minutos hacen que no se pueda desarrollar demasiado y, añadido a esta falta de amoralidad y brutalidad en la violencia, confirman un conjunto, en exceso, vacío.

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En mi opinión, What if...? es una serie...

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Mi episodio favorito de What if...? ha sido.... [Puedes votar hasta 2 opciones diferentes]

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Dirección: Bryan Andrews. Guion: A.C. Bradley y Matthew Chauncey. Música: Laura Karpman. Fotografía: Stephan Franck. Reparto: Jeffrey Wright, Chadwick Boseman, Hayley Atwell, Dominic Cooper, Sean Gunn, Djimon Hounsou, Samuel L. Jackson, Toby Jones, Neal McDonough, Michael Rooker, Sebastian Stan, Chris Sullivan, Stanley Tucci. Duración: 9 episodios de 40 minutos. Productora:…
Ángel García - 5
Gustavo Higuero - 5.5
Jordi T. Pardo - 6.5
Miguel Ángel Crespo - 4.5
Luis Javier Capote Pérez - 8
Raúl Gutiérrez - 9
Samuel Secades - 8.5
Sergio Fernández - 6.9

6.7

Pasable

La recepción entre nuestros redactores de What if...? ha sido algo tibia y apenas aprueban la experiencia. En algunos casos por ser un producto que no se apega exactamente al concepto de los cómics, en otro porque sus historias son de escaso interés y en otros por cuestiones más técnicas. Un producto entretenido que podría haber dado más de sí.

Vosotros puntuáis: 1.62 ( 147 votos)
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Barcelona (Septiembre, 1980). Licenciado en Historia. Empecé mi relación con el mundo de la viñeta leyendo las adaptaciones de clásicos ilustrados. Más tarde, conocí a personajes icónicos de la historieta nacional como Mortadelo y Filemón, Superlópez y Pafman, entre otros muchos. Las publicaciones de Forum me introdujeron al mundo de los superhéroes, Dragon Ball me brindó una puerta de entrada al manga y con V de Vendetta descubrí las posibilidades reales del cómic. En la actualidad, el cómic independiente y el manga son mis principales intereses como lector. Colaboro en Zona Negativa hablando de cómic y otras galaxias cercanas. También participo en otras publicaciones del medio como Comicmanía y Otaku Bunka
Nací en Oviedo (Asturias) en 1980 pero vivo en un pueblecito de Alicante, aunque suelo cruzar el Bifrost y vuelvo a Asgard de vez en cuando. Leo cómics desde que tengo uso de razón, comencé con DC y Superman pero como soy un entusiasta me encanta casi todo lo que cae en mis manos. Mis otras dos pasiones son el cine y escribir, así que no he podido aterrizar en mejor lugar.
Bilbao (1982). Licenciado en Sociología. Soy, desde que tengo uso de razón, un amante empedernido del Cine gracias a Hitchcock y Kubrick. Criado en Corleone, visité la puerta de Tannhäuser como tripulante de la nave Nostromo. Tras una breve etapa en Tatooine y Mordor decidí regresar a Twin Peaks, desde donde disfruto de mis otras pasiones: los cómics, la música y los videojuegos.
Logroño, 1988. Las series de dibujos animados de Spiderman y de La Patrulla X de los 90 me enseñaron a amar a los personajes de cómic. Ultimate Spiderman de Bendis me dio a conocer el mundo del cómic de superhéroes propiamente dicho. A partir de ahí todo fue rodado: Frank Miller, Alan Moore, Mark Millar, Garth Ennis... mi amor por el cómic nunca paró ni de crecer ni de enriquecerme. Colaborar en Zona Negativa es devolverle al noveno arte tan sólo una minúscula parte de lo que me ha dado a mí.
Mi primer coqueteo serio con los comics puede datarse en el año 1988, en Zaragoza, concretamente en el recreo del colegio, mirando el primer número de la serie Millenium de DC. Aquello lo cambió todo. Quería tener el segundo número y el tercero... y como dice el dicho: el resto es historia. 5000 comics después y toda una vida entre viñetas seguimos a pie del cañón.
Psicólogo nacido en Murcia en 1984. Lector de todo tipo de tebeos desde niño, pero sobre todo de Marvel. Interesado en la forma en la que el cómic refleja el mundo real y transmite ideas relacionadas con problemáticas sociales. Feminista y parte del colectivo LGBT+. Preocupado por la integración y la diversidad, tanto dentro como fuera del cómic.
La Laguna (1973). Mi primer contacto con los tebeos fue un número de la revista "Mortadelo" y un ejemplar de la colección "Olé" dedicada a la familia Cebolleta. Después llegaron Astérix, Tintín, Superman, Dreadstar, los Vengadores... y hasta ahora.
Jurista. Mi historia comienza con una grapa del Ultimate Spiderman de Brian Michael Bendis y Mark Bagley. Dieciséis años después, el interés por las viñetas sigue intacto. Esta gran afición me ha llevado a expandir los límites de mi curiosidad y a ser creativo, a librarme de prejuicios a la hora de conocer obras y a saber que, por muy mal que vayan las cosas, siempre habrá una nueva aventura esperándome en la estantería.
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Esfingo
Esfingo
Lector
22 octubre, 2021 11:32

Al estar limitada al universo cinematográfico Marvel pierde toda la ambición y las infinitas posibilidades que ofrece la formula. Decepcionante.

Dieog
Dieog
Lector
22 octubre, 2021 22:51

La serie que mas me ha gustado a lo que se refiere Disney+, en general me gusto la mayoria de sus episodios, teniendo otros que me desagradaron en media. Aunque muy deacuerdo con Esfingo, limitarse al MCU hace que pierda mucho potencial.