#ZNCine – Crítica de Bone Tomahawk, de S. Craig Zahler

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Bone_Tomahawk_Poster

Dirección: S. Craig Zahler
Guion: S. Craig Zahler
Dirección de Fotografía: Benji Bakshi
Música Jeff Herriott, S. Craig Zahler
Reparto: Kurt Russell, Patrick Wilson, Matthew Fox, Lili Simmons, Richard Jenkins, Sean Young, David Arquette, Kathryn Morris, Sid Haig, Geno Segers, Michael Paré, Jamie Hector
Duración: 133 min
Productora: Caliber Media Company / The Fyzz Facility / Realmbuilder Productions

 

El western, a pesar de su aparente rigidez, es uno de los géneros más elásticos si lo pensamos bien: repleto de tantos arquetipos como los que pueden habitar cualquier cómic de superhéroes, el western supo reinventarse a través de la Historia del Cine no esquivando como sería normal, sino potenciando sus lugares comunes a los que dieron forma las miradas de cineastas tan diferentes como John Ford o Sergio Leone, por citar a los grandes maestros. En 1992, con el género abandonado y lejos de sus años gloriosos, Clint Eastwood cerraría su deuda para con el western precisamente dándole el golpe de gracia con su aclamada Sin Perdón, con la que parecía darle la despedida que merecía a la vez que lo retorcía de nuevo como ya hiciera anteriormente en El Fuera de la Ley (1976) o El Jinete Pálido (1985). Pero a diferencia de aquellas, en Sin Perdón, Eastwood se libraba de las cadenas y nos regalaba un western sucio, amargo y lluvioso. Parecía que después de aquel recital poco más tenía que contar un género que aun así nos regalaría alguna que otra sorpresa, como la brillante y casi olvidada en la filmografía de Sam Raimi Rápida y Mortal (1995), el clasicismo melancólico de Kevin Costner y su Open Range (2003) o el continuo homenaje que en los últimos años está empeñado en hacerle Quentin Tarantino, cuyas cintas son tan referenciales que podría decirse, en términos del mundo del cómic, que están fuera de continuidad con el género. Pero no todo estaba perdido, al menos en el mundo literario, donde una figura ha destacado en los últimos años: S. Craig Zahler, novelista y músico que este fin de semana estrena en nuestra cartelera Bone Tomahawk, su debut como director que le ha deparado halagos generalizados no sólo por apostar por un género como el western sino por mezclarlo de manera más que acertada con toques de terror y gore.

En Bone Tomahawk tenemos a priori una historia clásica del western: un secuestro y un viaje de rescate, eso sí, condicionados desde un gran prólogo protagonizado por David Arquette y Sid Haig (sí, el mítico Capitán Spaulding de La Casa de los 1000 Cadáveres y Los Renegados del Diablo, de Rob Zombie); tanto ese prólogo como la propia presencia de Haig pueden ser entendidos como una declaración de intenciones de la película, donde la tensión y ambientación nos indican que estamos ante una visión más inquietante a la que nos tiene acostumbrados el Clásico Oeste. Pero ojo, porque Zahler utiliza ese gancho, el presentarnos lo que podría parecer una nueva versión de Weird West con la presencia de esa tribu de indios que casi parecen sacados de Las colinas tienen ojos, para regalarnos durante gran parte de Bone Tomahawk una delicia de western basado en el viaje de cuatro personajes en busca de los secuestrados. Y lo hace mediante un reparto en estado de gracia comandado a partes iguales por un Kurt Russell con bigotazo pre-Odiosos Ocho como el Sheriff Hunt, un sufrido Patrick Wilson, el sobrio (y con el personaje más arquetípico pero muy bien aprovechado) Matthew Fox y por último un soberbio Richard Jenkins, que termina robando la función con el personaje de Chicory, el anciano ayudante adjunto del Sheriff. Ellos cuatro conformarán el corazón de Bone Tomahawk durante gran parte de su metraje y posiblemente su mayor virtud, con unos personajes construidos a la vieja usanza, esto es, a brochazos bien escritos: para explicarme mejor sin soltar una parrafada sobre narrativa cinematográfica y escritura de guion, os contaré el ejemplo que me vino a la mente viendo lo bien construidos que están los personajes en Bone Tomahawk, y fue el intentar comparar el carisma de las tripulaciones de la nave Nostromo y la Prometheus. Ya, ya sé que es un salto de tema y género monumental, pero es un ejemplo que me gusta poner cuando me encuentro personajes que, por el tipo de película en la que están enmarcados, no tienen tiempo o razón para explicarse y aun así tenemos que conocerlos para que la película nos importe, logrando un efecto curiosamente contrario a la dichosa sobreexposición que es norma de la casa hoy en día: en Bone Tomahawk hay mucho de esa narrativa antigua, ágil pero certera, que tanto se echa de menos en nuestros tiempos, y pongo como ejemplo las despedidas de sus respectivas mujeres, las presentes y ausentes, del Sheriff, Arthur y Chicory; o mis momentos favoritos de la película, las dos historias que cuenta el personaje de Richard Jenkins totalmente alejadas de la trama pero que encajan de manera fantástica en la misma. Todos esos momentos nos preparan para lo que está por venir, un tercer acto que nos trae todo lo que promete Bone Tomahawk desde el principio y más.

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Porque la película también maneja a la perfección la tensión y el horror pero sin perder la calma en ningún momento ni acelerar precipitadamente cuando llegamos a su clímax; al contrario, sigue paciente el discurso clásico de Zahler, que deja que la acción se lleve a cabo sin artificios y manteniendo la misma dirección firme que ha utilizado para presentarnos a los habitantes de Bright Hopes. El uso de la oscuridad en diversas partes de la cinta, con noches en las que pueden acechar coyotes o asaltantes (ese juego de luces con un solo plano fijo en el encuentro con los mexicanos aún está grabado en mi mente), el salvajismo desprovisto de lenguaje del enemigo o la continua presencia del dolor a través del personaje de Patrick Wilson hacen de Bone Tomahawk una película repleta de momentos de tensión realmente conseguidos, pero a la vez tranquila y paciente e incluso haciendo uso del humor en ocasiones, como si supiera que juega con cartas ganadoras.

Para terminar, me gustaría recordar haciendo de nuevo un requiebro en la temática de la crítica que hace casi ya seis años, allá por mayo de 2010, se ponía a la venta en el mundo del videojuego la obra maestra que es Red Dead Redemption, secuela de Red Dead Revolver con la que Rockstar se consagraba más allá de sus consabidos GTA con un western de mundo abierto que se convertía en una de las obras maestras que nos deparó la anterior generación de consolas. Lo bueno, más allá de su impecable historia y su insuperable ambientación, era que Red Dead Redemption nos permitía casi tocar a través del mando ese mito que es el Western: con él descubrimos los límites de aquel horizonte que parecía inalcanzable en las películas o que cuando se hacía de noche las llanuras podían ser aterradoras si te alejabas de la fogata. Incluso nos regaló uno de los mejores DLC jamás creados para un juego, Undead Nightmare, que abría la caja de los truenos mezclando el Salvaje Oeste con el terror zombi. Bone Tomahawk es otro eslabón, sorprendente también por lo inesperado, que nos depara un género tan elástico como decíamos al principio y de cuya crítica me despido tentándoos para que vayáis a verla con dos últimos pequeños atractivos: esa presencia en el reparto que hizo dar un vuelco a mi corazoncito ochentero al reconocer a James Tolkan (Regreso al Futuro, Masters del Universo), Sean Young (Blade Runner) o Michael Paré (Calles de Fuego), y el irónico hecho de pensar que el mejor western que ha interpretado Kurt Russell este año no está dirigido por Quentin Tarantino.

 
Dirección - 9.5
Guion - 9
Reparto - 9.5
Banda Sonora - 7.5
Aspecto Visual - 9.5

9

Bone Tomahawk es una gran vuelta de tuerca a un género como el western, con pinceladas de terror y un reparto de lujo. No os la perdáis.

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Daniel Gavilán
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Últimamente parece que estamos presenciando un renacer del western indie donde además de Los Ocho Odiosos se están dando obras tan interesantes como The Homesman, Slow West, The Salvation y veremos a ver que tal The Keeping Room. A mi sin embargo he de confesar que de las que he visto la que menos me ha seducido ha sido precisamente este Bone Tomahawk. Una serie B muy cumplidora con personajes repletos de carisma pero que no me pasa de eso, de una serie B. Me temo que aunque me parece una cinta maja para los amantes del western diferente -y que casi podría haber sido un muy buen episodio de aquella Las Aventuras de Brisco County Jr. de Bruce Campbell- no puedo ser tan optimista con la valoración Samuel. Quizás sea el deja vu con una historia que se podría resumir como El Guerrero número 13 en el oeste, o porque -con sus similitudes en mente- me parece muchísimo más destacable Ravenous de Antonia Bird https://www.youtube.com/watch?v=wDl4OhRN3bQ

AlbierZot
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AlbierZot

Muy buena The Salvation, con un villano ajusticiable por Bill Munny con medio litro de whisky en el cuerpo. Las otras dos me gustaron menos. A ver Forsaken de los Sutherland qué tal.
A mí me parece que Ravenous (que se me hizo algo pesada) juega más con la sugestión y la sorpresa mientras que la principal virtud de BT es su pulso narrativo (que no tensión, aunque también) constante, bajo unas circunstancias (tres pistoleros y un cojo por el desierto) que lo hace, sin remedio, aún más encomiable y disfrutable.

mivaga
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mivaga

El pobre y creo que ya retirado John Carpenter, debe estar rabiando. Con todo el tiempo que dedicó a intentar hacer un western, que funcionara como película de terror pero siguiera siendo un western, y al final se le han adelantado.

frankbanner49
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frankbanner49

¡que le den a john carpenter¡.
que un personajazo como la serpiente plisken no haya tenido mayor recorrido que solo dos peliculas se debe unicamente a lo tremendamente vago(y exclusivo) que es el carpenter.

y puestos a buscar directores que disfrazan cualquier genero cinematográfico de western encubierto,ya tenemos a walter hill.

Lord_Pengallan
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Te has flipao un poco Samuel (perdona que te tutee). La peli no merece esas puntuaciones ni de lejos. La opinión de Daniel es más ajustada a la realidad. El guión es muy chulo y su ironía es tremendamente fina e inteligente pero se le ven las costuras (siempre un gag preludia un momento de tensión, por ejemplo, así que todo se ve venir), no puede superar el poco presupuesto y los antropófagos son tan disparatados que estropean la película. Es lo típico de los estadounidenses, al principio de la peli los malos son la leche de listos y de mortales pero conforme avanza se vuelven super tontos y torpes, el superjefe ese se elimina así de fácil? Al final los caníbales son tan ridículos que no te los puedes tomar en serio. No se mosquean de que haya tantos tiros en su territorio? Además, una cultura así no podría sobrevivir, una mujer en esas condiciones seguro que no puede llevar a buen puerto un embarazo. No debía haber planteado las cosas tan verosímiles si al final iba a tirar por ahí. Si hubiese sido seriamente antropológico la peli realmente habría sido notable. Así simplemente es un entretenimiento ligero bien hecho.