El intrépido Bendis
«Me encanta vivir en el mismo universo que ese tio…»
Brian Michael Bendis, uno de los autores más importantes del género superheróico, que hoy día no sería ni la mitad de lo que es sin sus inteligentes aportaciones, sus diálogos interminables y su humor tan certero como simple. Cierto es que entre el fandom más purista siempre le van a tener ojeriza por ciertos movimientos sobre lo que llaman la sagrada continuidad y aquellas historias que no se pueden tocar, pero sin saltarnos muchas veces esa línea no tendríamos historias tan intensas, chulas y rompedoras con las que se ha nutrido este medio desde siempre, especialmente en la época donde Bendis y sus compañeros trabajaban incansablemente dándonos la mejor casa de las ideas que hemos tenido jamás. Y sí, sus Vengadores, por mucho que sea una alineación superstar con sus personajes de tercera fetiche, son lo que son gracias a él y eso es así.
Nuestro amigo de Cleveland, afincado durante décadas en Marvel, fichó por DC y muchos pensamos que le veríamos haciendo a Batman e historias de estilo noir, que es lo mejor que se le daba o donde más cómodo estaba, cierto que afinaba mejor las tramas ahí que en grupos superheróicos. Pero nada más lejos de la realidad, ese Bendis —del lejano 2016— era una persona distinta, había creado a Miles Morales, dejado los Vengadores, X-Men y Ultimate Spiderman, era padre y se notaba. Por ello la elección de crear una superheroína afroamericana como Naomí, hacer la serie de los jóvenes de Young Justice y Superman con ese tono más noir, investigaciones, problemas con historias pasadas y su indiscutible tono de conspiración era lo natural en él.
Pero claro, la cabra tira para el monte o más bien DC tira a Batman a la cara de los autores top, quién sabe. En fin, que en una iniciativa rara para los tiempos en los que estábamos —y estamos—. DC llegó a un acuerdo con la multinacional Walmart para lanzar tebeos con autores famosos y captar nuevos lectores, de ahí nacieron las diversas revistas Giant de Batman, Wonder Woman, Superman, La Cosa del Pantano, Crisis o Flash. Revistas recopilatorias de 100 páginas con historias sueltas y nuevas como Batman Universo, que reseñamos hoy, el famoso Superman arriba en el Cielo de Tom King y Andy Kubert o Flash La Unión hace el Fracaso de Gail Simone y Clayton Henry o el tristemente inédito Titans Together de Dan Jurgens -si,inexplicable-.
Teníamos un serial de doce capítulos de doce páginas repartido entre los catorce números que duró el primer volumen de Batman Giant, escrito por Brian Michael Bendis y dibujado por Nick Derington, una elección del dibujo muy meditada, sencillo, espectacular, claro y directo para ese énfasis aventurero que imprime Bendis a Batman. Y es que Bendis es famoso principalmente por su forma de escribir, el famoso decompressive storytelling o lo que es lo mismo historias alargadas con diálogos que sí, es cierto que son reiterativos y no aportan mucho, y normalmente es para rellenar un bonito tomo, pero también ayuda al guionista a aportar capas de psicología y hacer más mundanos y humanos a los personajes, más enfocados a atraer al lector en el lado emocional que en las peleas propiamente dichas, más miga en el héroe bajo la capa y sus problemas, de una forma actual.
Porque cuento todo esto que parece que estoy alargando la reseña como si fuera Bendis —¿sí?, ¿eso crees?, sí, vaya— para dejar claro que aquí tenemos un Bendis también distinto en la manera de narrar. Un guionista limitado en espacio, 12 páginas en cada revista para contar su historia, hace que sea totalmente lo contrario a lo que nos hemos acostumbrado y a la vez gracias a ello sea lo mejor que ha escrito en años, y mira que hemos tenido guiones fabulosos desde él. El ritmo que aporta a la historia es frenético, mucha adrenalina, Batman no para quieto y en constante diálogo, ya sea con Alfred o con algún héroe que le acompaña formando un Batman Team Up o un capítulo del Intrépido Batman absolutamente delicioso, divertido con mucho desparpajo.
Para empezar, su Batman no es el típico murciélago atormentado que se pone en las gárgolas a llorar y preguntarse cuántas costillas ha roto esta mañana antes del té -si, se que Batman no es así pero Watchmen tampoco era la glorificación de lo «duro y oscuro» y mira como acabamos-. Tenemos un Batman que disfruta ser un héroe, es chulo, prepotente pero a la vez simpático, socarrón y amigo de la comunidad superheroica, se preocupa por ellos aunque no deje de hacer sus cosas en modo Batman, y es un soplo de aire fresco. Ojalá más Batman de este palo, abrazando la Silver Age pero modernizado —recordemos que esto es para nuevos lectores—, por tanto Bendis se permite el lujo de ir por todo el universo DC.
Y eso es la historia, Batman aventurero/detectivesco yendo por La Isla Dinosaurio, la Ciudad Gorila, distintos lugares variopintos mientras hace equipo con personajes del Universo DC y con pequeñas pinceladas nos da toda la información que necesitamos para ir a por otros tebeos y disfrutar de los personajes, la esencia del cómic más puro y con un estilo narrativo sublime de Nick Derrington -de la Patrulla Condenada– línea clara, sin ser barroco y oscuro a lo que suele estar acostumbrado Batman, es anguloso, ágil, atlético y muy dinámico con dejes a Burnham o el mismo Batman de la serie El Intrépido, como hemos dicho antes, un homenaje creemos que totalmente velado viendo a quién va dirigido el cómic. Derrington hace auténticas virguerías con las viñetas, acción sin fin, perfectamente coreografiada, sencillo de seguir, splash pages o páginas «pin-up» donde la cámara deja ver la auténtica belleza surrealista de DC. Con el Color de Dave Stewart haciendo enfasis en la luminosidad y la maravilla del superhéroe más pijamero e inocente, que no tonto.
Un cómic clásico para todes, estructurado muy concienzudamente donde nada se echa en falta, nada sobra y los tempos son los correctos, un Bendis alucinante igual de divertido como su Batman, su Alfred es magistral como el de la época O’Neil y Quesada en Azrael pero menos cínico. Un disfrute de historia.
Sobre la edición no podría ser la más acertada, este cómic se edita en la línea DC Compact, el formato de bolsillo económico de Panini donde se han editado Las 4 estaciones– una de tantas fantásticas historias de Superman que hablamos en un artículo a raíz de la película- y la línea donde en USA editan WW Tierra Uno de Morrison, Batwoman o Watchmen, pero el de Panini es superior, no ya por el gramaje del tomo, aunque el americano es de buena calidad, el tamaño de Panini es superior al original -que es manga-, siendo como los Essential de Marvel, bastante más flexibles y resistentes, un buen cómic de «batalla» porque no todo tiene que ser ediciones ultra lujo limitadas de 70€ para los coleccionistas de grandes bibliotecas cerradas a cal y canto, los formatos populares crean nuevos lectores como era la idea original de este cómic y por ende no hay mejor edición que esta.
En definitiva tenemos un cómic magnífico, divertido, emocionante, una aventura animada en viñetas que saca parte del niño en nuestro interior para quienes crecimos con Bendis y tanto nos dio esas tardes después de clases y los fines de semana con nuestros hermanos o primos divirtiéndonos mes a mes con sus locas conversaciones.
Ahí reside la grandeza de Bendis y del cómic más puro, en obras como estas.
Lo mejor
• Bendis y Derington disfrutando.
• Historia perfecta para pasar el rato.
• Edición magnífica.
Lo peor
• Algunos se pongan como el capitan Haddock al ver a Bendis en portada o el formato escogido.
Guión - 9.2
Dibujo - 9.1
Interés - 9.2
9.2
Bendistástico












