Edición original: Facsimile Edition Action Comics 1 USA
Edición nacional/España: Panini
Guion:Jerry Siegel, Fred Guardineer, Homer Fleming, Vincent Sullivan, Russell Cole, Sven Elven, Will Ely, Ken Fitch
Dibujo:Joe Shuster, Fred Guardineer, Homer Fleming, Russell Cole, Sven Elven, Will Ely, Bernard Baily
Traducción:Gonzalo Quesada
Formato: 64 páginas. A color. Grapa.
Precio:7.60 €

EL Clásico

«¡Es cuestión de vida o muerte!»

Qué curiosa sorpresa nos regaló Panini este pasado julio con la reedición facsímil del primer Action Comics. Admito que casi me pasa desapercibido porque, al ver aquella mítica portada en mi tienda habitual, recordé a mis retoños que ya había leído esa primigenia historia en algún especial (concretamente el tercero de Superman de Zinco). Pero la mayor me llamó la atención diciendo “¡pero hay más cosas!”

Vaya si las hay. Y es que efectivamente se trata del facsímil del número completo del legendario Action Comics Vol 1 #1, de la por entonces Detective Comics Inc., de abril (junio según portada) de 1938. Así que vamos a disfrutar del origen del mito, por supuesto, pero también de muchas más curiosidades que nos llevan a través de un fantástico vuelo de reconocimiento por el amanecer de la Edad de Oro del cómic norteamericano.

Un amanecer que proyectaría largas sombras sobre la industria desde su comienzo, pues está plagado de traición, engaños y malas prácticas. Empezando (entre tantas otras descritas por Gerard Jones en su imprescindible Men of Tomorrow) por echar de su propia editorial al fundador, el venerable comandante Malcolm Wheeler-Nicholson. El cual, bajo National Allied Publications (1935), había sido el primer protector (aunque no muy lucrativo) de unos jovencitos Jerry Siegel y Joe Shuster.

Ya por entonces como Nicholson Publishing (1936), el comandante publicaba Fun Comics y Adventure Comics, pero para lanzar su tercer título, Detective Comics, tuvo que aliarse con la distribuidora Independent News de Harry Donenfeld, formando la editorial de detectivesco nombre en 1937. Aunque Wheeler-Nicholson figuraba como propietario junto con el contable de Donenfeld, Jack S. Liebowitz, no tardaron en darle la patada y provocar la bancarrota de su antigua editorial para hacerse con el resto de títulos.

Pero querían un cuarto título y lo querían ya. Así que Liebowitz presiona al editor Vincent Sullivan para crear otra antología que llamarán Action Comics. Sullivan recoge suficiente material de archivo entre historias en blanco y negro y color (que enseguida detallaremos), pero le falta algún personaje central con algo más de gancho comercial, así que recurre a su amigo Sheldon Mayer. Éste trabajaba para Charles Gaines en el Sindicato McClure, y mira que casualidad, había sido antiguo empleado de Wheeler-Nicholson.

Primera aparición de Lois

En aquellos tiempos ya había conocido a Siegel y Shuster y, de hecho, sabía de sus esfuerzos por publicar la continuamente rechazada tira de un tal Superman, cuya muestra curiosamente languidecía por el Sindicato. Así que escribe rápidamente a los autores y les ofrece que, si pueden convertir esa tira en una primera historia de 13 páginas en tiempo récord, se la compra.

Los autores cumplieron y entregaron páginas, portada incluida, a tiempo… pero ahí viene la segunda alargadísima sombra, el cheque-contrato por 130$, a 10$ la página. Cierto es que el pago era generoso para los estándares de la época y que la práctica de hacerse por los derechos del personaje en el mismo cheque era tristemente habitual por aquel entonces (y desgraciadamente lo sería por muchos años). Lo que nadie esperaba era el posterior y exponencial éxito del personaje y la inversamente proporcional falta de respeto por los autores a partir de entonces.

Pero eso es otra historia, ahora toca centrarse en ese superhombre y los otros héroes de acción, agrupados dentro de esa multi-referenciada portada de Shuster, coloreada por Jack Adler. Un dibujo, y un héroe, tan adelantado a su época que haría dudar a Donenfeld del potencial del personaje, por lo que, hasta recibir los increíbles números de ventas, no lo dejaría volver a aparecer en cubierta.

Las primigenias tiras de Superman, Campeón de los Oprimidos, serían copypasteadas en la primera página, la cual ya incluye el fatal destino del planeta origen del personaje (aunque no su nombre) y añade una explicación fantacientífica de sus poderes. A partir de ahí, un festival creativo que destaca sobremanera sobre el resto de las historias del cómic pese a la urgencia de su creación.

Superman hace justicia (nunca mejor dicho) a su título e impide la ejecución de una condenada por error, detiene a un maltratador que apalizaba a su esposa, se encarga de una banda de abusones como sólo él puede hacerlo y descubre a un senador corrupto que se beneficiaba de la guerra en un país sudamericano. Salvo el tercer caso, que es usado para establecer su relación con Lois Lane (que también aparece desde el primer número, junto con el Daily Star y su editor), todos se salen del convencional matón o banda criminal que veremos a lo largo del tebeo.

Aunque lo que de verdad se sale de lo normal es el concepto de superhombre ofrecido por Siegel. El héroe salta por encima de los coches ¡de los edificios!, resiste el impacto de cuchillos y balas y es capaz de levantar un coche sobre su cabeza. Es extraterrestre, aunque sólo sirva como excusa de sus poderes, y sus hazañas parecen no tener límite.

Esto se hace creíble gracias al dibujo de Shuster, el cual es proporcionado (no lo digo por nada viendo el resto), dinámico y aunque siempre se limite a tres tiras por página sorprende con encuadres arriesgados y una diversidad de planos que nunca dejan aburrirse al lector. No escatima en fondos, aunque su estilo (o su prisa) sea sencillo, al igual que los rostros, que son ciertamente diferenciables y expresivos.

¿Qué fue lo que encandiló a la afición que aún perdura? ¿Ese origen fantástico, sus poderes increíbles, el inquebrantable sentido de la justicia? ¿Fue la S en el pecho, la capa, los colores, la portada? ¿Fue todo junto?

Es más difícil que fuera el resto de la grapa. Especialmente si la siguiente aventura es en blanco y negro y, para paliarlo, la editorial ¡te ofrece colorearlo para ganar un premio! El pobre Homer Fleming vería así su trabajo en Chuck Dawson infravalorado. Y eso que ya se había estrenado en Detective Comics con otro vaquero más famoso a la postre, Buck Marshall. Pero es que la historia es muy típica, casi parece que el pobre Chuck se busca su mala suerte, y el acabado del dibujo deja mucho que desear.

El siguiente personaje sí que llegaría más lejos, nada menos que Zatara el mago. La creación de Fred Guardineer presentaba mucho más atractivo (aparte de color). La mitad de la historia se la pasa encima de un tren, pero es innegable que, entre sus poderes y habilidades, su impresionante compañero Tong y su cautivadora enemiga la Tigresa, tenía muchas más papeletas para cautivar al joven lector. El dibujo de Guardineer es personal y algo caricaturesco, además de que los negros dominan, haciendo destacar aún más los colores.

El editor aprovecharía para meter un relato en prosa propio bajo el alias del “Capitán” Frank Thomas. El texto tiene los racismos típicos de las aventuras del caribe imaginadas por entonces, pero lo que más sorprende son los intensos dibujos que le acompañan, probablemente del propio Sullivan.

La que sí que se nota más de relleno en un comic de “Acción” es Sticky-Mitt Stimson, no por la calidad, si no por la temática. El slap·stick continuo que ofrece Russell Cole, bajo el seudónimo de Edwin Alger, es más típico de sus orígenes en More Fun Comics. Aunque desentona respecto al resto, el estilo de Cole está mucho más desarrollado que el de muchos de sus colegas.

Otra temática típica de los tebeos de aventuras que comenzaban a poblar los quioscos era la histórica, aquí representada por Las Aventuras de Marco Polo. Lo que más sorprende del por otro lado típico relato y manieristas dibujos es el nombre de su autor, Sven Elven. Aunque suene falso (y a broma) es el nombre oficial del nacido Herbert Swen Frederik Frykholm, también proveniente de la tanda de Fun Comics.

Hay sitio para todo, incluso un personaje nacido en otra cabecera (cómo no, More Fun Comics), el boxeador Pep Morgan, que nos sumerge en el género deportivo. Aunque creado por Creig Flessel, es Guardineer el que toma los mandos en la nueva revista. De nuevo demuestra su maestría en el dibujo, muy atractivo y dinámico y con algún que otro sorprendente recurso.

Por supuesto también hay sitio para el género negro, con el “reportero de cinco estrellas” Scoop Scanlon. Will Ely, otro de la quinta de More Fun Comics, se defiende bastante bien. La historia, aunque muy naif, es entretenida y el dibujo aprovecha la vuelta al blanco y negro con los necesarios contrastes que pide el relato.

El número lo cierra el moderno vaquero Tex Thomson, en el que volvemos a una pareja creadora con los guiones de Ken Fitch y los dibujos de Bernard Baily. El primero ya tenía experiencia desde New Fun Comics, mientras que el segundo llegaría mucho más lejos en la editorial creando personajes tan queridos como Hourman o el Espectro. La historia es generosa en vueltas de tuerca y el dibujo sorprende con una disposición de página algo más original que el resto.

La fiel edición incluye las guardas, con el mencionado concurso y curiosidades deportivas de la época (por cierto, dibujadas por Sheldon Moldoff, a petición de Sullivan), y la contraportada con los apiñados anuncios de venta de atractivas curiosidades para los más jóvenes. Costumbre comiquera americana esta última que seguiría hasta buena parte de los 90.

Una curiosidad de cabo a rabo, altamente recomendable, especialmente si no queréis pagar los 3.2 millones de dólares que costó el último original vendido (o si no tenéis nadie que os avise de lo mucho que contiene.)

Lo mejor

• Material clásico nunca visto

• Imagen de la Edad de Oro

Lo peor

• Unas historias son mejores que otras

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Xlin
Xlin
Lector
19 agosto, 2025 8:40

Muchas gracias por el artículo, otro gran currazo y van…
Respecto al cómic, poco más que añadir. A mí lo que me flipa es que hace 87 años tratara problemas mas como la corrupción o la violencia machista y a día de hoy sigan estando tan vigentes.

Hijo de Jor-El
Hijo de Jor-El
Lector
19 agosto, 2025 14:24

Escuché hace un tiempo que todavía quedan aproximadamente cerca de un centenar de ejemplares originales de ese comic, de los 200.000 que se imprimieron en aquella tirada.

Tener eso en casa debe ser como tener el Santo Grial de los superhéroes.

Justiciero Desmesurado
Justiciero Desmesurado
Lector
En respuesta a  Enrique Doblas
19 agosto, 2025 17:27

En el fondo y la superficie. Recordemos los lejanos tiempos, a finales del oscuro siglo XX, que eso el promocionar el coleccionismo de ediciones originales, lanzar números uno por doquier y portadas alternativas acabo en una crisis librerías y kioskos infinitos generalizada.

Los tebeos no son pintura, se pueden reeditar y eso se debería hacer cuando haya un público que lo demande. Hace años me dio por leer “la espada salvaje de Conan” y por lo que fuere había pocos y había quien se dedicaba a acumularlos para subastarlos. Resultado, no los leia.

Jugar a la revalorización de ejemplares como si fueran acciones penaliza precisamente a su público más objetivo, los lectores que quieren leer, y la chavalería que se engancha a estos hermosos mundos no suele andar boyante de plata. Creo que es una práctica que atenta directamente contra su espíritu más profundo, ser cultura popular accesible.

Ahora, el que tenga el número 1 original y lo envuelva en papel de aluminio del último perrito caliente que comió “Jamfri Bogart” para venderlo por 1 trillon de dólares, pues me alegro. Pero a los demás que pasamos de esas pijadas que nos lo rediten como este.

Xlin
Xlin
Lector
En respuesta a  Justiciero Desmesurado
19 agosto, 2025 17:48

Tal cual, no puedo estar más de acuerdo

Justiciero Desmesurado
Justiciero Desmesurado
Lector
En respuesta a  Xlin
19 agosto, 2025 19:16

Pero lo suyo es que discrepes y así montemos bronca en la taberna virtual.

Xlin
Xlin
Lector
En respuesta a  Justiciero Desmesurado
19 agosto, 2025 22:07

Ah, cierto, perdón. Fallo mío.
No me pueden parecer más absurdas todas las majaderías que has escrito, se nota que has opinado sin haber leído el adventure comics #1 que reseña el artículo, la primera aparición de Spiderman, para que lo sepas.

Justiciero Desmesurado
Justiciero Desmesurado
Lector
En respuesta a  Xlin
19 agosto, 2025 22:39

Bien, bien. Mucho mejor dando vidilla. Ya contesto…

Bocazas, si que lei el Actión Fantasy 1 de Spiderman…

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Lo que hice con tu madre ayer por la noche me lo callo por si nos leen menores.

Hijo de Jor-El
Hijo de Jor-El
Lector
En respuesta a  Justiciero Desmesurado
20 agosto, 2025 1:04

Pues no estoy de acuerdo con vosotros, y además de verdad 😉
Tener el Action Comics 1 original en casa debe ser un sueño para cualquier coleccionista del género superheroico, el Santo Grial, el Arca Perdida, la Piedra Filosofal.
Personalmente apenas tengo el número 1 del Spider-man de McFarlane original (Torment part I) y la Muerte de Gwen Stacy del 73 y los considero piezas centrales de mi colección, incluso no he querido desprenderme de los diez números del mítico volumen 2 de Vértice.

Justiciero Desmesurado
Justiciero Desmesurado
Lector
En respuesta a  Hijo de Jor-El
20 agosto, 2025 13:34

Eso es, “para cualquier coleccionista”. Fuera de ese fetichismo coleccionista y si le despojáramos de su valor económico que esos coleccionistas le dan, como si pintura o escultura fuese, es un tebeo en papel viejo.

Que ojo, que el que gane dinero con estas cosas “pos muy bien, pos fale, pos malegro” que diría Makinavaja, pero yo recuerdo cuando estás cosas me han perjudicado directamente, con ediciones limitadas que enseguida se agotan o primeras ediciones no reimpresas que gente con afán especulativo se dedicaba a retener para aumentar su valor. Y esas cosas me molestan. Tratar de hinchar el valor como un globo de algo que debería ser fácilmente accesible a todos.

Para un lector más le vale este facsímile que puede usarlo para lo que es, leerlo. A mi si me das lo que quieres pagar el el original del 38 para ti que te lo quedas en su bolsa precintado para siempre y yo me leo el facsímile tan a gusto.

Hijo de Jor-El
Hijo de Jor-El
Lector
En respuesta a  Justiciero Desmesurado
20 agosto, 2025 14:35

No es un tebeo, es «el tebeo», impreso en 1938 antes de la II Guerra Mundial, y que inicia el género superheroico hasta nuestros días. La diferencia de valor con respecto a cualquier facsímil da hasta pereza explicarla.

Quien lo haya conservado hasta hoy tiene un auténtico tesoro en casa, y quien pueda permitírselo pues enhorabuena.

No hay que restar valor o importancia a las cosas porque no podamos tenerlas.

Eso sí, con respecto a la sinvergonzonería especulativa, totalmente de acuerdo. Yo de lo que hablo es del coleccionismo puro sin ánimo lucrativo, de patearte rastros de capitales de provincia buscando el número donde se revela la identidad del Chacal, o de darte cuenta al cabo de los años de vaya compra que hiciste cuando una tarde de agosto del 90 viste en un escaparate de tu librería el mismísimo primer número del Spider-man de McFarlane con su primerísima portada.

De eso, de la fiebre del coleccionista pura y dura.

Y sana.

Justiciero Desmesurado
Justiciero Desmesurado
Lector
En respuesta a  Enrique Doblas
20 agosto, 2025 15:15

Pero ese valor Enrique es diferente. Es personal e intransferible porque te trae a recuerdo una experiencia, unas sensaciones totalmente privadas que por tanto no son vendibles.

Esa sensación, los recuerdos, te los puede traer otros objetos que solo para ti significan algo como aquella camiseta de aquel concierto o ese coche/moto de segunda mano que compraste tras tanto ahorrar.

Justiciero Desmesurado
Justiciero Desmesurado
Lector
En respuesta a  Hijo de Jor-El
20 agosto, 2025 15:13

De verdad que no es menosprecio por envidiar algo que no tengo. Te prometo que fuera de su valor económico para mi no significa nada poseer ese original del 38. Es un objeto de subasta que a mi personalmente me atrae lo mismo que la cazadora que uso Michael Jackson en el video de thriller, los restos del coche donde se mato James Dean, los pendientes de George Michael, un trozo de ladrillo del muro de Berlín o cualquier cosa de ese tipo… nada, cero interés.

Hijo de Jor-El
Hijo de Jor-El
Lector
En respuesta a  Justiciero Desmesurado
20 agosto, 2025 21:13

Yo por el traje blanco de Elvis en las Vegas sí que hacía horas extras, jaja.