Punk Rock Jesus

Nueva edición de la obra de Sean Murphy, cargada de extras, en la que intentaremos captar la esencia de tan particular trabajo.

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Edición original: Punk Rock Jesus: Deluxe edition USA
Edición nacional/ España:.
Guión: Sean Murphy
Dibujo: Sean Murphy
Entintado: Sean Murphy
Color: Blanco y Negro.
Formato: Cartoné, 368 págs. Blanco y negro.
Precio: 30,00 euros

 

A nadie le extraña hoy en día que hablar de ciertos temas puede generar debate, en el mejor de los casos, controversia y polémica, en el peor. Por tanto vivimos un momento de extrema delicadeza, contención y, porque no, también de corrección a la hora de expresarnos. La libertad de poder decir lo que pensamos, sea de lo que sea, termina donde empieza la libertad de los demás. Opinar no es malo, lo malo es opinar de manera incorrecta o agresiva, cómo si nuestra forma de ver el tema en cuestión sea la única viable. Por tanto tener entre manos un cómic que se atreve a tocar uno de los cuatro temas que enciende debates, demuestra valor.

Aquí vamos a hablar de religión. Una serie de creencias que hacen que la humanidad tenga un motivo más para distanciarse, cuando si nos ceñimos a la raíz de las religiones debería ser justo lo contrario. Sea como sea, Punk Rock Jesus, es un cómic relevante en tantos sentidos que no deja a nadie indiferente.

Estamos ante una nueva edición del cómic ya publicado por ECC en 2013 que ahora nos llega cargado de extras muy interesantes (indispensables, añadiría) y tapa dura que da más presencia a esta obra en nuestras estanterías. El problema es el precio de la misma, elevado por tratarse de un cómic en blanco y negro y papel mate. La obra merece una edición adecuada a su calidad, pero un precio más contenido hubiera sido la guinda necesaria para convencer a todos aquellos que tal vez la dejaron escapar en su día.

Toda historia tiene un principio.
Toda historia tiene un principio.

Poco o nada hay que decir de este dibujante que acomete en solitario una obra en la que quiere explorar una de las preguntas más recurrentes, pero no por ello explotada (algo que si que ocurre con la también recurrente pregunta de como sería el mundo si los nazis hubieran ganado la segunda guerra mundial) de cómo se viviría un segundo advenimiento de Jesucristo en la actualidad. Se trata de una pregunta dura de responder, con numerosos escollos a superar a la hora de empezar a dar forma a las posibles situaciones que se podrían derivar de algo así.

Antes de comenzar a diseccionar esta enorme historia sobre las creencias personales, colectivas, corporaciones sin escrúpulos, política y medioambiente, por citar algunos de los diferentes temas que se tratan, hay que decir que estamos frente a un cómic desgarrador, potente, épico, dramático, emocional, con un ritmo narrativo extraordinariamente elástico, cuya finalidad es tan solo plantearnos una situación que permita generar procesos mentales que nos lleven a reflexionar sobre nuestra propia espiritualidad, se sea ateo o se crea en Ala, Yahvé o Jesucristo, sin moralina, sin juzgar, para que cada uno llegue a sus propias conclusiones y hasta donde crea necesario.

Sean Murphy quiere contarnos una historia en la que hay un clon de Cristo, pero lo usa a modo de excusa para poner en marcha los engranajes de una serie de historias que giran alrededor de esta figura del nuevo redentor. Son historias de personajes, muchos y muy variados, perfectamente perfilados y desarrollados, en el que destaca por encima de todos ellos la figura de Thomas. Se podría decir que es su historia, su vida narrada en medio de unos acontecimientos envueltos con papel de ciencia ficción, con los que Murphy adorna la vida de Thomas desde que era un niño. Thomas es un personaje lleno de matices, parco en palabras, aparentemente bidimensional, con un estilo muy marcado de matón de alquiler, que esconde en su interior todo un mundo de culpabilidad.

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Murphy trabaja muy bien a los personajes en general, desarrollando la trama que va desgranando alrededor de cada uno de ellos, moldeándolos según sean los requerimientos narrativos que necesite la historia para seguir avanzando. El problema es que salvo dos o tres personajes, los demás están demasiado polarizados hacia un rasgo concreto de su personalidad. Y aunque esto pueda parecer un error uno no se da cuento de ello hasta que ha terminado de leer la obra, la madura durante unos días, reflexiona sobre lo leído y descubre que no es algo tan importante ya que sirve perfectamente a los propósitos de Murphy a la hora de plasmar su historia.

PRJ es sin duda una obra de una sencillez abrumadora. Sencillez que desgarra a medida que uno va leyendo y no puede dejar de hacerlo. Atrapa a cada viñeta, por sus textos, por sus diálogos, por sus personajes, por como las ideas están ahí, entre viñetas, sin que se vean forzadas, en un orgánico fluir que avanza inexorablemente hacia un final al que no queremos llegar.

PRJ nos habla del fanatismo como la manifestación más extrema de la falta de razón en la sociedad humana. Un show televisivo es la forma en la que hoy veríamos a Jesucristo en nuestras vidas, lo que demuestra nuestra propia pobreza espiritual y emocional hacia todo cuanto nos rodea. Criticar así una forma de ser y vivir es algo que Murphy hace de manera loable. Su sutil mensaje se va filtrando a través de nuestros poros y nos hace pensar como nos hemos desarraigado de nosotros mismos, porque nos pasamos la vida dando la espalda a lo que llevamos dentro hasta que nos hacemos analfabetos emocionales.

Una escena para cuestionarnos todo.
Una escena para cuestionarnos todo.

Y es que esta obra llega tan dentro porque es capaz de tocar una hebra de esa parte espiritual que todos tenemos, que no tiene nada que ver con las religiones, y que nos permite conectarnos de nuevo a ese concepto tan enorme y maravilloso que es la humanidad. Murphy encapsula esa espiritualidad de forma elegante, creando un todo en el que las cosas ocurren como en una cascada de piezas de dominó. Un enorme por qué que mueve la trama hasta ser capaz de mostrarnos de forma exquisita, por su inocencia, una velada historia de amor entre dos de los más importantes personajes del cómic.

Emociones contenidas como crisálidas en ámbar. Eso es lo que Sean Murphy ha conseguido plasmar con este trabajo. Ateísmo y religión. Ciencia y religión. Sociedad y religión. Medioambiente y religión. Un espejo donde la religión puede mirarse y descubrir quien es es quien en esto de creer o no creer.

Pero la obra no es perfecta.

Murphy tropieza con el final y nos lleva a un punto en el que la trama queda mal resuelta, como si el paso final no hubiera querido ser dado y se optara por una salida fácil. Uno no puede dejar de sentir que algo falta. Lo primero es que llegamos al final sin querer hacerlo. Lo segundo es que es insatisfactorio por como Murphy cierra la trama. Es como si quedara a medias, como una herida cerrada en falso. Puede que esa sea la intención del autor, pero se hubiera agradecido un mayor esfuerzo por rematar una historia que apuntaba mucho más alto a lo largo de todo su desarrollo.

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Un mal menor que se compensa e incluso se diluye cuando uno se fija en la poderosa parte gráfica de la obra. El trazo de Murphy no deja de ser brillante desde la primera a la última de las páginas. Su nervio anguloso, hace de su estilo un espectáculo visual del que uno nunca se cansa. Además Murphy no se deja llevar demasiado por los vicios de los dibujantes que, en ocasiones, supeditan la trama a lo que a ellos les apetece dibujar. Murphy es lo suficientemente listo como para añadir lo que quiere dibujar al conjunto de forma natural, con lo que todo el conjunto se refuerza. Se nota en cada línea el esfuerzo de diseño y composición realizado. En los extras se explica cómo Murphy jugueteó con la idea de hacer el cómic con aguadas, lo que descartó al buscar un aspecto mucho más crudo. Una decisión muy acertada que engrandece una obra que permanecerá en la memoria de todos aquellos lectores que se acerquen a ella.

Una obra vigorosa, interesante, adictiva, con un aspecto visual rabioso y electrizante, cargada de referencias culturales, contraculturales y musicales que no deja indiferente, capaz de hacernos reflexionar y mirarnos a ese espejo en que nuestro reflejo no tiene por qué gustarnos.

Un ejercicio mayúsculo de autor.

P.D. Los amantes de los coches deportivos disfrutaran mucho con la aparición de varios modelos de los años 80 fielmente reflejados por el talento de Sean Murphy.

  Edición original: Punk Rock Jesus: Deluxe edition USA Edición nacional/ España:. Guión: Sean Murphy Dibujo: Sean Murphy Entintado: Sean Murphy Color: Blanco y Negro. Formato: Cartoné, 368 págs. Blanco y negro. Precio: 30,00 euros   A nadie le extraña hoy en día que hablar de ciertos temas puede generar…
Guion - 9
Dibujo - 10
Interés - 9.5

9.5

Una obra soberbia.

Impactante, adictiva, poderosa, profunda, tensa, inquietante, reflexiva, apasionada, valiente, abrasadora, emocional y visceral. Así es este trabajo de Sean Murphy en esta obra tan personal.

Vosotros puntuáis: 8.96 ( 3 votos)
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Jose Angel Ares
Jose Angel Ares
Lector
20 febrero, 2016 10:02

Está muy bien, aunque veo esas notas propias de un Dark Knight y como que no, pero como todo, para gustos.
Murphy se disfruta mucho, recomiendo sus últimas obras como dibujante en Image (Chrononauts, Tokyo Ghost…)

Pedro Pascual Paredes
21 febrero, 2016 9:59

¡Definitivamente leer ZN es perjudicial para la economía familiar!
Gracias Gustavo por la reseña, es una obra a la que tengo muchas ganas, pero por distintas razones, la iba dejando de lado al llenar la cesta de la compra, pero tus palabras van a conseguir que pique, eso sí, creo que en Rústica, que 30€ son bastantes, como bien has escrito.

Pedro Pascual Paredes
En respuesta a  Gustavo Higuero
23 febrero, 2016 19:26

He estado pensando en lo que dijo Jose Ángel Ares respecto a lo de la nota, y es que es posible que solo tengamos en mente esas supernotas solo para los grandes clásicos convertidos en mitos ( TDK, como bien ha dicho Jose, o Watchmen y demás). ¿Pero no hay obras a su altura más recientes? Y ello me ha llevado pensar que estaría muy bien un artículo sobre las grandes obras publicadas en lo que llevamos de década (o siglo)
Ojala te animes Gustavo. ¿Estaría nuestro querido Multiverso entre ellas?

Billy Walsh
Billy Walsh
Lector
23 febrero, 2016 18:38

La leí en su día cuando la sacó ECC y me pareció una obra maravillosa,redonda en todos los sentidos y que traía aire fresco al mundo del cómic. De relectura obligatoria al cabo del tiempo.
PD: Aprovecho para criticar a ECC, que no se como lo hace, pero siempre acabas teniendo la sensación que te la mete o te la meterá,ya sea a nivel de precios ,de ediciones o ambas.