Disney Kingdoms – Marvel y Walt Disney Imagineering unen fuerzas

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La compra de Marvel por parte de Disney se hace notar. No solo publica la editorial cómics de Star Wars nuevamente, sino también adaptaciones de otras propiedades de los amos de Mickey Mouse. En concreto, cómics basados de las populares creaciones de Walt Disney Imagineering, la división de diseñadores e ingenieros dedicados a desarrollar atracciones para los parques temáticos de la empresa. Tal y como hizo Disney con las películas Piratas del Caribe, la editorial está elaborando historias de aventuras basadas en estas atracciones. Esos cómics se están publicando bajo una nueva línea editorial para todas las edades llamada Disney Kingdoms (que esperemos corra mejor fortuna que cierta otra línea recientemente cancelada) y en la que colabora la propia Walt Disney Imagineering.

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La idea surgió durante una conversación entre Joe Quesada y unos ejecutivos de Disney. Al primero solo se le ocurrió bromear sobre una hipotética colaboración entre Marvel Comics y Disney World, y un año después, al hoy ex editor Bill Rosemann le encargaron dirigir la creación de este línea editorial. Desde principios de 2014 Marvel publica cómics de Disney Kingdoms a un ritmo constante, ahora bajo el liderazgo de Mark Basso. Poco a poco la línea va creciendo. En Zona Negativa reseñamos todos los cómics publicados hasta ahora.

Disney Kingdoms: Seekers of the Weird
 
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Edición original: Marvel Comics.
Guión: Brandon Seifert.
Dibujo: Karl Moline.
Entintado: Rick Magyar.
Color: Jean-François Beaulieu.
Formato: Cartoné, 136 páginas.
Precio: $24.99.

 

Curiosamente, el cómic con el que Disney Kingdoms nace está basado un proyecto incompleto. Walt Disney y los míticos diseñadores Rolly Crump y Yale Gracey estuvieron diseñado una pequeña atracción que serviría a su vez de vestíbulo para la popular Haunted Mansion. Desgraciadamente, esa idea jamás pudo ser materializada debido a la muerte de Disney y las diferentes reconversiones por las que Haunted Mansion atravesó antes de ser construida. El objetivo era crear un Museum of the Weird (Museo de lo sobrecogedor), donde los visitantes pudieran contemplar toda clase de artefactos mágicos y desconcertantes, creados por Crump. Iba a ser una atracción en la que Crump y Gracey hubieran vertido todos sus conocimientos y técnicas desarrolladas a lo largo de su amplia trayectoria profesional; ambos eran expertos en crear trucos e ingenios que engañaban al visitante, haciéndole creer que lo que estaba viendo era real.

Muchas de las ideas descartadas terminaron siendo adaptadas a otras atracciones o como parte del decorado, pero aún quedan muchos diseños abandonados en los archivos de Disney. Esto motivo a Rosemann y a Walt Disney Imagineering a desempolvar todos los documentos disponibles, a recuperar todo el material posible. Para recrear la visión de Crump, Rosemann se puso en contacto con Brandon Seifert, creador de la genial Witch Doctor, un cómic repleto de humor y con una visión innovadora del género de terror. Éste se puso manos a la obra, y empezó a escribir una miniserie que gira en torno a las ideas de Crump. Así nació Seekers of the Weird.

El cómic cuenta las aventuras de Maxwell y Melody, quienes deben rescatar a sus padres, secuestrados por unos malvados monstruos. Con la ayuda de su misterioso y aventurero tío, visitarán el Museum of the Weird en una carrera contrarreloj para salvarlos. Sin embargo, el museo es mucho más peligroso de lo que aparenta, y los dos deberán sortear toda clase de peligros si quieren volver a ver a sus padres. Por el camino descubrirán que el destino les tiene preparado un papel muy especial.

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Con este argumento tan sencillo, Seifert crea una excelente historia de aventuras para todas las edades. Empezando con que los dos protagonistas son adolescentes creíbles, es difícil encontrarle algo malo al guión. El escritor plantea una magnífica aventura, con sus giros argumentales y situaciones inesperadas, que aprovecha sabiamente las ideas de Crump. Todos los objetos usados por los protagonistas y todos los monstruos contra lo que se enfrentan están sacados de los cuadernos del diseñador sin que esto convierta a la historia en una mera exposición de bocetos antiguos. Todo tiene su propósito en Seekers of the Weird, jamás hay motivos para cuestionar su inclusión.

Si se analiza fríamente el guión, uno no encuentra más que clichés y caminos mil veces transitados; pero nada de eso se percibe durante la lectura de Seekers of the Weird. El mayor mérito de Seifert radica, por lo tanto, en saber contar su historia con la combinación ideal de humor, intriga y acción, ahondando brevemente en la vida personal de sus personajes. Es consciente de la importancia de cómo se cuenta una historia y no comete el error común de menospreciar la inteligencia del lector; Seifert asume que los liños leyendo su cómic no son tontos, por lo que que se ahorra explicaciones largas y condescendientes, así como clichés de la peor clase, esos lacrimógenos y cargantes. Nada original hay en este cómic, pero da igual porque el buen hacer del guionista y su sentido de la aventura son suficientes para enganchar a cualquier lector independientemente de su edad.

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Respecto al trabajo del dibujante Karl Moline, tampoco hay mucho que criticar. Su labor concretando los diversos esbozos de Crump y trasladándolos a las páginas de un cómic es impecable. Nada parece fuera de lugar o extraído de referencias diametralmente opuestas en los estilístico. Hay quien lamentará que se pierde el componente de terror presente en los bocetos de Crump, pero su estilo encaja con ese tono tan despreocupado y ocasionalmente serio que exige el guion de Seifert. Los colores del siempre profesional Jean-François Beaulieu repercuten muy positivamente en el resultado final. Desgraciadamente, durante el tercer episodio Moline es sustituido por Filipe Andrade, dibujante de estilo tan diferente a Moline que no se explica el porqué de su elección. Eso sí, la labor de éste es encomiable y mantiene esa atmósfera levemente siniestra que necesita el cómic.

Esto no es simple publicidad de Disneyland Hong Kong®, sino un cómic escrito y dibujado desde el cariño hacia el material de referencia -si bien el cambio de dibujante merma la cohesión estilística-, del que toma sus ideas para contar una historia propia. Y antes de terminar, aquí un enlace a una entrevista a Rolly Crump con motivo de la publicación de Seekers of the Weird.

Valoración:

Figment
 
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Edición original:.
Guión: Jim Zub.
Dibujo: Filipe Andrade.
Color: Jean-François Beaulieu.
Formato: Cartoné, 136 páginas.
Precio: $24.99.

 

Figment está basada en la atracción Journey into Imagination, una oda al poder de la imaginación. Niños y adultos acompañan al dragón Figment y su inseparable amigo y creador Dreamfinder por escenarios de fantasía en los que se enseña el valor de la imaginación y la creatividad. La atracción, que ya ha sido renovada unas cuantas veces desde su creación, sigue presente en Disney World.

Jim Zub y Filipe Andrade narran los origines de ambos personajes en esta entretenida miniserie. La historia sigue las peripecias de Blairion Mercurial, el futuro Dreamfinder. Un día, probando uno de sus alocados cachivaches, abre una puerta a un mundo de desbordante imaginación. Así conocerá a Figment, creado por su propia imaginación, y más amigos en un reino completamente diferente a la Inglaterra de su época. Sin embargo, al mismo tiempo, unos malvados seres han llegado a la Tierra y solo Mercurial y sus amigos podrán detenerlos.

El guión de Zub recurre a muchos tópicos, tales como el típico inventor idealista al que mundo real no deja de dar disgustos o el chico al que nadie quiere por ser diferente, pero, como todo buen producto de la factoría Disney, la historia está bien narrada, los personajes son todos entrañables a su manera, y, partiendo de los clichés, construye un mensaje positivo para los más pequeños de la casa. El dibujo de Andrade flojea en las caras, punto flaco de muchos dibujantes actuales, y su característico estilo, de figuras a veces no muy definidas, no será del agrado de todos; pero sabe crear ese mundo fantástico, poblado de criaturas y parajes imposibles, que exige el guión, en buen parte gracias a los colores de Jean-François Beaulieu, experto en cómics de fantasía. Los estilos de dibujante y colorista se complementan muy bien.

Se echa en falta quizás una mayor extensión ya que el lector se queda con la impresión de apenas haber rascado la superficie de lo que está propiedad ofrece. A Zub y Andrade les quedaba mucho por contar, se percibe un mundo desando ser explorado, aventuras esperando a ser contadas, pero no se puede hacer tanto con cinco números. Afortunadamente, éste es solo el principio, ya que el propio final de la obra adelanta una interesante secuela.

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Como extra, un recorrido por una de las versiones existentes de Journey Into Imagination.

Valoración:

Big Thunder Mountain Railroad
 
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Edición original: Marvel Comics.
Guión: Dennis Hopeless.
Dibujo: Tigh Walker y Felix Ruiz.
Color: Jean-François Beaulieu.
Formato: Cartoné, 128 páginas.
Precio: $24.99.

 

Abierta al pública por primer vez en 1979, Big Thunder Mountain Railroad es una atracción muy popular en los diferentes parques temáticos de Disney. Detalles de su historia ficticia -y su diseño- varían según el parque, pero todas las versiones siguen el mismo esquema. A finales del siglo XIX, mineros descubrieron que la montaña que da nombre a la atracción alberga cantidades incalculables de oro dentro de ella. Ignorantes de los espíritus que habitan su interior, los mineros se lanzaron pronto a la búsqueda de hasta el último gramo del metal precioso. Por supuesto, tanta avaricia despertó a los espíritus, que expulsaron a los humanos. A su marcha dejaron abandonada una enorme mina, repleta de vías y de locomotoras. Estas últimas recorren toda la mina desde entonces, sin ningún conductor dentro, poseídas por los espíritus, esperando la llega de intrépidos aventureros que quieran subirse a ellas y visitar toda la mina. Desde luego, los muchachos de Walt Disney Imagineering hacen honor a su nombre.

Dennis Hopeless, conocido por su excelente labor en Spider-Woman, escribe un simpático western enmarcado en el período previo al despertar de la montaña. Big Thunder Mountain Railroad es la historia de Abigail Bullion, la hija del jefe de los mineros de la montaña. Tras la muerte de su madre se traslada a vivir con su padre en una de las ciudades cercanas a la mina, pero pronto descubre que su nueva vida pasa por la reclusión y el confinamiento. Y cuando decide fugarse conocerá a unos ladrones con quienes querrá ¿robar a su padre?

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El guión es un cúmulo de tópicos que no pretende más que entretener un buen rato y enseñar algunos valores. A lo largo del cómic, Abigail luchará por su independencia y por ser reconocida como la persona que es: una mujer valiente, resoluta y capaz que no necesita los cuidados de su padre ni la protección de un hombre. Sigue el modelo de muchas otras heroínas Disney, un tanto reiterativo pero todavía necesario en nuestra sociedad. En la figura del padre, por cierto, se encuentra otro de los grandes males de nuestro mundo: la obsesión por el dinero. Eso sí, Hopeless, de forma acertada, no convierte al progenitor en un ser irredimible, sino en una víctima de su propia ambición. Y quizás la parte más sorprendente es la dureza con la que aborda el pasado de un personaje secundario de raza india. Sin mostrar mucho deja inferir una historia repleta de crueldad e inadaptación a una sociedad que te rechaza. No es algo que se vea todos los días en un cómic Disney. En cambio, el product placement sí es más común en ellos y la habilidad del escritor para hacernos olvidar que este cómic está basado en una atracción no es precisamente su punto fuerte. Por momentos es un panfleto publicitario por el que se ha pagado dinero.

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Colaborador ocasional de Hopeless en Avengers Undercover, Tigh Walker da forma competentemente a las ideas de su compañero. Pero aún siendo su retrato de los últimos días del Salvaje Oeste fiel al estilo desenfadado y alegre tan común en los productos homologados por el roedor más poderoso del mundo, el mérito de que éste sea un cómic tan vistoso y agradable a la vista le pertenece a Jean-François Beaulieu y su sabia elección de colores. Walker está demasiado verde y cuando en el tercero número le sustituye temporalmente el más experimentado Félix Ruiz, la diferencia es evidente. Sin embargo, hay que reconocer que el mayor problema del apartado gráfico tiene su origen en el guion, que intenta condensar demasiados eventos en 128 páginas. Esto da lugar a páginas verdaderamente caóticas, con demasiadas cosas sucediendo a la vez, que entorpece gravemente el ritmo de lectura.

El resultado final es un cómic donde la frescura de Seekers of the Weird brilla por su ausencia y el buen hacer de sus autores tampoco es comparable a Figment. Big Thunder Mountain Railroad es el título más flojo de la línea Disney Kingdoms, lo que no quiere decir que sea malo, pero está lejos de ser un imprescindible.

Para los más curiosos, un recorrido al Big Thunder Mountain Railroad de Disneyland, parque donde, recordemos, se estrenó por primera vez la atracción.

Valoración:

Figment 2: Legacy of Imagination
 
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Edición original: Marvel Comics.
Guión: Jim Zub.
Dibujo: Ramón Bachs.
Color: Jean-François Beaulieu.
Formato: Cartoné, 136 páginas.
Precio: $24.99.

 

La secuela de Figment lleva al Dreamfinder y a su mejor amigo a un nuevo, aterrador e incomprensible mundo: el futuro. La llegada al siglo XXI supondrá un verdadero desafío para los dos, pues la tecnología ha evolucionado radicalmente y está ya fuera de su comprensión. Pero, más que otra cosa, el verdadero reto será estar a la altura de su leyenda. Si en la primera serie, Blairion Mercurial sufría bajo el estigma de soñador bobalicón, esta vez lo hará bajo la mitología que se ha creado en torno a su figura; su problema ya no es la poca confianza de sus superiores, sino las muchas expectativas de gente que ha crecido admirándolo. Mediante este interesante cambio, Jim Zub elabora una historia sobre las dudas interiores y el impacto de nuestras ideas.

Figment 2: Legacy of Imagination, al igual que su predecesora, no es un dechado de originalidad -una paradoja si tenemos en cuenta el tema central de la serie-, pero tampoco importa mucho. Con unos cuantos personajes cercanos en una situación de sobra familiar para cualquier persona, independientemente de su sexo o edad, Zub escribe una serie superior a su primera incursión en el mundo de Dreamfinder y Figment. Una secuela más oscura -véase el sobrecogedor final del segundo capítulo- y al mismo tiempo más optimista gracias a la presencia de un nuevo personaje que inyecta cantidades industriales de energía y determinación frente a la adversidad, precisamente la moraleja de esta serie. Dudar es humano, tener miedo es inevitable, pero jamás hay que dejarse arrastrar por esos sentimientos. Zub nos lo recuerda en esta aventura que deja las puertas abierta a un tercer volumen.

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Ramon Bachs asume las labores gráficas haciendo gala de un estilo de dibujo totalmente diferente del que muestra en sus trabajo en el género de los superhéroes. Sus figuras son más expresivas que las de Andrade y su narración, limpia y clara. Por supuesto, mención especial a los fantásticos colores de Jean-François Beaulieu, quien se yergue como uno de los pilares fundamentales de Disney Kingdoms. Entre los dos crean páginas atractivas y vistosas.

En conclusión, la secuela de Figment es un accesible y muy divertido cómic para todas las edades que entusiasmará a los fans de los parques temáticos de Disney y mantendrá interesado a cualquier lector en busca de un poco de entretenimiento.

Valoración:

Haunted Mansion #1
 
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Edición original: Marvel Comics.
Guión: Joshua Williamson.
Dibujo: Jorge Coelho.
Color: Jean-François Beaulieu.
Formato: Grapa, 23 páginas.
Precio: $3.99.

 

The Haunted Mansion es la atracción Disney por antonomasia. Desde su apertura un día de agosto de 1969, jamás ha pasado por ningún cambio estético o rediseño. La mansión que hoy se puede recorrer en Disneyland es exactamente la misma que Walt Disney quiso estrenar antes de morir. Su creación es una historia bastante accidentada, marcada por las diferencias creativas entre Disney y sus empleados. Finalmente, tras muchas disputas, la idea definitiva la tuvo el legendario diseñador Ken Anderson en una visita a la Mansión Winchester. Inmediatamente empezó a escribir la historia de la mansión embrujada de la atracción y todos los fantasmas que moran en ella. Rolly Crump y Yale Gracey dieron forma a las ideas de Anderson en cientos de cuadernos de bocetos. Por el camino, hubo que prescindir de ideas tan potentes como el Museum of the Weird, pero el resultado final fue una atracción que lleva asustando y cautivando a partes iguales a todos los visitantes que se atreven a entrar en ella.

En 2003, con el fenómeno de Pirates del Caribe todavía reciente, Disney estrenó en los cines de medio mundo una película basada en la Mansión Encantada, protagonizada por Eddie Murphy, de la cual es mejor no hablar. Afortunadamente, el último cómic de la línea Disney Kingdoms es un producto de mayor calidad, lo que, a decir verdad, tampoco es muy difícil de conseguir.

La portada, mostrando una mansión oscura y tétrica, promete un cómic de terror. Que el escritor sea Joshua Williamson, conocido por Ghosted y Nailbiter, no hace más que reforzar esa corazonada. Sin embargo, aun manteniendo una atmósfera tenebrosa, Haunted Mansion es un cómic más alegre y dicharachero de lo que da a entender esa portada. La historia nos presenta a Danny, un chaval un tanto cobarde que crece admirando a su abuelo aventurero. La muerte de éste deja un vacío irremplazable en su corazón y la promesa rota de explorar juntos una mansión abandonada muy cerca del cementerio local. Lo que no sabe es que una amenaza del más allá le obligará a adentrarse en esa mansión aunque implique poner en riesgo su vida.

Consciente de que el atractivo de su serie radica en la mansión y sus extravagantes ocupantes, Williamson no tarda en enviar al protagonista a la mansión homónima y desencadenar el caos. Piratas, habitaciones traicioneras, hechizos, criaturas mitológicas… En un solo número presenta a algunos de los monstruos y segmentos más populares de la atracción, pero no es consciente del precio que paga por ello. Williamson escribe una larga secuencia en la que el joven Donny se va tropezando con todos los monstruos, que parecen estar colocados estratégicamente para que choque con ellos. Como ya sucediera en Big Thunder Mountain Railroad, los orígenes de esta serie se hacen muy fáciles de percibir, y cuesta no verla como un reclamo publicitario para comprar un ticket a Disneyland® estas vacaciones.

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El dibujo de Jorge Coelho es bastante irregular. Su uso del hatching y la rigidez de sus figuras hacen que los personajes parezcan haber salido de un grabado de madera; pero al mismo tiempo le dan a los monstruos y a los escenarios interiores un aspecto bastante curioso y llamativo. Mención especial, y no podía ser de otra forma, a Jean-François Beaulieu. Los cómics de Disney Kingdoms le deben mucho a su magnifico buen gusto coloreando cómics.

El primer número de Haunted Mansion es un cómic al que uno puede y debe pedirle más de lo que ofrece porque los autores involucrados, teniendo a su disposición un material de partida tan potente, pueden dar más de sí mismos. Aún quedan cuatro números y calificar ahora a la serie como un fracaso es precipitarse, pero, indudablemente, el estreno de lo nuevo de Disney Kingdoms no está a la altura de las expectativas.

Valoración:

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Japacore
Lector
21 abril, 2016 10:01

De todas estas quizás le daría una oportunidad a Figment, sobre todo por añoranza.
Tengo un peluche de Figment que me compraron mis padres en Disneyworld allá cuando yo tenía 4 años que aún conservo.

Por lo demás, la idea de sacar cómics basados en atracciones puede ser un boom. Ahí están Piratas del Caribe. Tb puede ser un tremendo fracaso. Ahí está El Llanero Solitario.