INTRODUCCIÓN

Con un marcado espíritu feminista, desde 1996 se celebra en Bilbao Zinemakumeak gara!, muestra de cine que, anualmente, visibiliza el cine hecho por mujeres. A los concurridos estrenos internacionales se unen varias mesas redondas con interesantísimos debates que orbitan alrededor del séptimo arte. A lo largo de su historia, Zinemakumeak gara! ha querido reconocer el trabajo realizado por auténticas profesionales del medio. Nombres como los de Alauda Ruiz de Azúa, Gracia Querejeta, Helena Taberna, Iciar Bollaín, María Ripoll o Silvia Munt han sido algunas de las galardonadas con el Premio Simone de Beauvoir, destinado a homenajear sus intachables carreras. En la edición de este 2026, han sido Leticia Dolera y la productora Katixa de Silva Ruiz de Austri quienes han tenido su particular reconocimiento. Repartida en diversas sedes, cabe destacar la selección de largometrajes que, entre el 20 y el 31 de octubre, se están proyectando en los Cines Golem Alhóndiga. Estrenos como Memoria de chica (Judith Godrèche), El deshielo (Manuela Martelli), Chicas tristes (Fernanda Tovar), Everytime (Sandra Wollner), Salitre (Norma Vila) y The End of It, cinta dirigida por María Martínez Bayona a quien hemos tenido la suerte de entrevistar.

THE END OF IT

Tras triunfar en Reino Unido dirigiendo cortometrajes, la cineasta catalana María Martínez Bayona debuta detrás de las cámaras con The End of It, película cuyo guion también fue escrito por ella misma. En, esta, su ópera prima, María ha podido contar con intérpretes de primerísimo nivel. Nominada al Globo de Oro en 2009 como mejor actriz de comedia gracias a su labor en Vicky Cristina Barcelona, Rebecca Hall (El profesor Marston y Wonder Woman) interpreta a Carrie, una mujer que, al cumplir 250 años, es consciente de que se ha cansado de vivir. Por supuesto, nos encontramos ante una distopía cuyo argumento parece sacado de Black Mirror. Bayona profundiza en cómo evolucionaría la sociedad en caso de conseguir la tan ansiada inmortalidad. Una sociedad deshumanizada e infantilizada que rechaza lo caduco para vivir una fantasía eterna. Gael García Bernal (Tiempo) da vida a Diego, marido de Carrie que contempla, impotente, los deseos de su mujer de decir adiós para siempre. Noomi Rapace (Prometheus) se mete en la piel de Martha, hija de Carrie que, a sus 180 años, parece seguir estando en la edad del pavo. Por su parte, Beanie Feldstein (Lady Bird) encarna al robot personal de Carrie con quien, paradójicamente, tiene la relación más personal. A este plantel de campanillas hay que añadir a todo un doble ganador del Goya como David Verdaguer (La casa) en un breve papel. Eso sí, la película está rodada en inglés íntegramente. Con no poco humor negro y varias lecturas, The End of It propone un escenario extraordinario para que podamos reflexionar de lo lindo. ¿Su estreno? El próximo 19 de febrero en salas de cine.

Bayona

ENTREVISTA A MARÍA MARTÍNEZ BAYONA

ZONA NEGATIVA (ZN): María, ¿en qué momento supiste que te querías dedicar al cine y cuándo te diste cuenta de que lo habías conseguido?

MARÍA MARTÍNEZ BAYONA (MMB): Creo que ya desde muy pequeña me gustaba mucho el cine. Mis padres tenían una colección de VHS con películas de Hitchcock y Billy Wilder, y yo las miraba obsesivamente. Pero creo que también… yo hacía danza, y en la escuela de danza a la que iba, los viernes por la noche había un cineclub.

Entonces, iba corriendo de danza al cineclub para pillar las películas. Y creo que fue el momento en el que realmente me di cuenta de que era mi lenguaje, de que la película, lo que me contaba, me tocaba emocionalmente de una forma en la que otras cosas no lo hacían.

Yo creo que esa fue la historia del origen. En cuanto a cuándo lo he conseguido, aún estoy en proceso. Creo que hacer cine es una carrera de largo recorrido y, mientras lo estás haciendo, lo estás consiguiendo. No creo que haya nadie que venga y te diga: «Ya lo has conseguido».

ZN: María, ¿quiénes dirías que han sido tus grandes referentes y de qué directoras actualmente tratas de no perderte ningún trabajo?

MMB: Clásicos tengo a Hitchcock, a Kubrick… Buñuel me encanta. Me gusta mucho Jonathan Glazer. De directoras, me gusta mucho Lynne Ramsay y, ahora mismo, me encanta Alice Rohrwacher, que es italiana; me gusta mucho lo que hace.

Intento beber de muchas fuentes eclécticas y no solo del cine. Me gusta también la pintura o la literatura y absorber de eso lo máximo posible.

ZN: The End of It tuvo su estreno mundial en el Festival de Cannes. ¿Qué nos puedes contar de aquella experiencia?

MMB: Pues fue muy bonito, muy surrealista, muy intenso. Es un festival que es una locura porque no paras; tienes días totalmente llenos de entrevistas y también es la primera vez que enseñas la película a una audiencia, por lo que vives la experiencia de sentarte con el público y respirar la película con ellos.

Fue bonito porque vino mucha gente del equipo; para nosotros supuso el final de haber acabado la película y fue precioso enseñársela ya al mundo.

ZN: No solo has dirigido The End of It, también la escribiste. El argumento gira alrededor de un futuro cercano en el que el envejecimiento puede detenerse y la muerte es opcional. ¿Cómo surge esta historia y cómo fue evolucionando hasta tener el guion definitivo?

MMB: El origen fue un artículo que leí hace muchos años y que ya me he memorizado. Decía algo así como: «La primera persona que vivirá ciento cincuenta años ya ha nacido, y la persona que vivirá quinientos años nacerá en las siguientes dos décadas». Eso me pareció totalmente fascinante. Empecé a fantasear sobre la posibilidad de qué pasaría si pudiéramos llegar a extender la vida manteniendo una buena calidad de vida.

A medida que iba pensando, me empapaba emocionalmente de ese mundo: si lo tienes todo, ¿qué pasa? ¿Qué pasa con el sentirse vivo? Ese fue el punto de vista.

Los primeros guiones eran muy raros porque exploraba mucho el mundo; cuando creas un universo de ciencia ficción, construyes toda una estructura. Al final fue un trabajo de ir cerrando puertas y quedarte con algo muy concreto y específico. La premisa parte de un contexto de ciencia ficción, pero el trayecto de la película es la experiencia muy personal de un individuo.

ZN: En una entrevista que concediste a TerrorWeekend, mencionabas que el género fantástico se está desgastando un poco con estas metáforas de consumo rápido. ¿Es algo que tuviste muy presente a la hora de realizar la película?

MMB: No me acuerdo muy bien en qué contexto dije eso. Sí que hay una tendencia a utilizar la metáfora como recurso principal y, con eso, considerar que ya tienes toda la estructura y todo hecho, quedando todo muy bonito.

Sin embargo, para mí, lo interesante del género es que representa un territorio de exploración de los márgenes, de lugares que no tienen por qué ofrecer respuestas perfectas. Las complejidades de la vida doméstica creo que se pueden explorar a través del género de una forma imperfecta, y eso es lo que más me interesa: los géneros híbridos. No sé si era exactamente eso lo que estaba intentando decir con aquella respuesta.

ZN: Estaba como muy acotado, pero bueno, me llamó la atención.

MMB: Tendría que buscarlo. Pero me gusta el género, aunque a mi manera, por decirlo así.

ZN: Precisamente por esto, ahora que hablamos del fantástico, ¿cuál es tu relación con la ciencia ficción? Porque los directores que has mencionado antes, los clásicos, tampoco es que abordaran mucho este género. Entonces, ¿cuáles son tus distopías cinematográficas favoritas?

MMB: Me gustan todos los géneros, no soy una fanática exclusiva de la ciencia ficción. Cuando menciono a Kubrick, por ejemplo, es un director que lo tocó todo.

ZN: Sí, muy versátil.

MMB: Exacto, sabes que una película es de Kubrick, pero no sabes qué género tiene. Para mí eso es lo perfecto en una carrera cinematográfica. Si es bueno, me gusta todo; no bebo solamente de la ciencia ficción.

Ahora mismo me pides películas de ciencia ficción y no sé qué decirte, creo que me gusta más lo surrealista.

ZN: Claro, habías nombrado a Buñuel antes.

MMB: A Buñuel, a Jonathan Glazer… este tipo de cine de lo extraño.

ZN: Supongo que David Lynch también entraría en ese grupo.

MMB: Sí, me encanta Lynch.

ZN: A pesar de ser tu ópera prima, María, en el reparto has podido contar con nombres como Rebecca Hall, Gael García Bernal o Noomi Rapace. ¿Cómo surgió la posibilidad de contar con estos intérpretes?

MMB: Fue un proceso paulatino. El guion cayó en manos de un agente americano y, posteriormente, llegó a un director de casting. Les gustó y se sumaron al proyecto.

Las directoras de casting estadounidenses que tuvimos eran increíbles; fueron ellas quienes le dieron una dimensión y abrieron unas puertas al proyecto que de otro modo no habría tenido. Fue un proceso de casting muy bonito porque veías cómo la gente conectaba.

Y fue algo surrealista, porque nunca imaginas que estás en tu casa en pijama escribiendo un guion y, de repente, Rebecca Hall se lo está leyendo.

ZN: Y el hecho de dirigir a actrices como Rebecca Hall o actores como Gael García Bernal, de tanta envergadura, ¿da un punto de respeto extra? ¿Echaste de menos tener más experiencia en ese sentido?

MMB: Al final, dirigir consiste en dirigir a seres humanos, y cada uno es muy diferente. Para mí, el oficio del director también radica en entender lo que el otro necesita, adaptarte e intentar darle lo que requiere para hacer mejor su trabajo.

Era un reto porque te pones delante de gente con una carrera increíble, pero también son profesionales muy preparados que te lo ponen muy fácil. Con Rebecca, por ejemplo, viene preparadísima pero al mismo tiempo es supervisceral constantemente; es muy fácil trabajar con ella porque te lo está dando todo el tiempo. Fue un reto, pero sobre todo un placer y una gran oportunidad.

ZN: También colaboraste con Andrés Arochi, el director de fotografía de Longlegs. ¿Qué tal fue esa experiencia de trabajar con un camarógrafo como él?

MMB: Muy buena. Fuimos construyendo los dos una película viniendo de mundos diferentes, intentando entender cuál era la dimensión y la estética. Queríamos que el aspecto visual tuviera una textura como de cámara desechable, buscando un look que no mirara tanto hacia el futuro, sino más hacia el pasado.

Esto fue en conjunción con Leah Abraham, la directora de arte, cuyos sets eran increíbles. Fue un trabajo de equipo entre Leah, Pau Aulí, Andrés y yo para buscar esa estética juntos y crear el mundo de la película.

ZN: ¿Cuál fue el mayor reto al que te enfrentaste en este, tu primer largometraje?

MMB: Sobrevivir. Realmente fue eso, sobrevivir. Mantener la energía, continuar… Te enfrentas a problemas que no sabes ni que existen y los afrontas por primera vez. El verdadero reto es mantener cierta calma, sentido de la continuidad, adaptarte a la situación e intentar sacar lo mejor con lo que tienes. Suena muy abstracto, pero el día a día es así.

ZN: El estreno de la película es en febrero. ¿Estás nerviosa o, como el trabajo ya está hecho, te da un poco igual?

MMB: No lo estoy pensando ahora mismo, pregúntame en febrero.

ZN: Ya, todavía queda bastante.

MMB: Queda bastante, te lo diré en febrero. Ahora mismo estoy en plan: «Bueno, ya está, fuimos a Sitges y ahora estoy aquí, estoy bien». En febrero ya veremos.

ZN: ¿Y qué tal en Sitges? ¿Cómo fue?

MMB: Bien, muy guay Sitges, sí.

ZN: Y bueno, para acabar, María, ¿qué nos puedes contar de tus próximos proyectos? ¿Tienes algo en mente, algo que hayas escrito?

MMB: Tengo varios proyectos, dos sobre la mesa ya más avanzados. Hay uno en catalán que estamos desarrollando con Fasten Films, pero aún está por trabajar. Está situado en los Pirineos catalanes y tengo que seguir desarrollándolo.

ZN: Muchas gracias por tu atención.

MMB: De nada, gracias a ti.

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