MIS ADORABLES VECINOS
Ella tiene orgasmos magníficos. ¿Te das cuenta de lo difícil que es eso para una mujer?
Como cada año una vez que el otoño se instala en el calendario, la Fiesta del Cine amenaza con llenar de público las salas. Con un precio reducido por entrada (3,50 €), los espectadores pueden acudir a ver los estrenos más esperados. En esta edición, os recordamos que todavía podéis disfrutar de esta promoción hasta el jueves 22 de octubre. Para que os hagáis una idea del alcance de esta propuesta, en la pasada Fiesta de Primavera la friolera de 1,35 millones de espectadores disfrutaron de la experiencia. En esta ocasión, tenéis la oportunidad de ver películas como Street Fighter, El precio de la red, En el corazón de la bestia, La bola negra o Las ciegas hormigas. También La invitación, estupenda comedia de la que hoy os venimos a hablar.
Tras darse a conocer en House interpretando a Dra. Remy Beauregard Hadley (más conocida como Trece) hace ya un par de décadas, Olivia Wilde dio el salto a la gran pantalla en cintas como TRON: Legacy, Los próximos tres días, In Time, Cowboys & Aliens, Her y Rush. Nacida en Nueva York, Wilde debutó detrás de las cámaras con la divertida Súper Empollonas (Booksmart en su versión original) en el año 2019. Tres años más tarde, reservándose un papel en el reparto compuesto por Florence Pugh, Harry Styles o Chris Pine, dirigió No te preocupes querida, thriller psicológico ambientado en los años cincuenta. Por lo tanto, La invitación no solo es la tercera película rodada por Wilde, sino que supone su consagración definitiva como cineasta de alta alcurnia.
Curiosamente, la fuente original de La invitación no está en Estados Unidos, sino en España. En el año 2015, estrenada originalmente en catalán, Els veïns de Dalt (Los vecinos de arriba) vio la luz gracias a Cesc Gay. Escrita por el cineasta barcelonés, esta obra de teatro arrasó tanto en la Ciudad Condal como en Madrid para, posteriormente, tener una adaptación a cine dirigida por el propio Gay. Sentimental, título con el que se rebautizó a la versión cinematográfica, aterrizó en carteleras en octubre de 2020 consiguiendo cinco nominaciones a los Goya. Alberto San Juan (La luz) se llevó el gato al agua en la categoría de mejor actor de reparto. Javier Cámara, Griselda Sicialini y Belén Cuesta completaron el cuarteto protagonista. Antes de que Wilde se pusiera a los mandos del proyecto americano, la obra de Gay tuvo sus propias adaptaciones en Italia (Vicini di casa – Paolo Costella, 2022), en Francia (Una cena… y lo que surja – Olivier Ducray y Wilfried Méance, 2024) e, incluso, Corea del Sur (The People Upstairs – Ha Jung-woo).
Con un acabado similar a Un dios salvaje (Roman Polanski, 2011), que a su vez adaptaba la obra homónima de la dramaturga Yasmina Reza, La invitación resulta, como no podía ser de otra forma, tremendamente teatral. Los afiladísimos diálogos creados por Rashida Jones y Will McCormack bien podrían haber sido escritos por Woody Allen. La invitación es una película descacharrante que consigue provocar desde su espíritu travieso. Más allá de las diversas situaciones morbosas que puedan generar, lo que subyace tras la cinta dirigida por Olivia Wilde es un drama real que viene a ser el pan nuestro de cada día en muchas parejas.

En los primeros compases de La invitación se nos presenta a Joe (Seth Rogen) y Angela (la propia Wilde), un matrimonio en plena crisis de la mediana edad con una facilidad inusitada para discutir. A la vuelta del trabajo, Joe descubre que Angela ha organizado una cena con sus vecinos de arriba sin consultárselo. Esto genera un clima de crispación puesto que al personaje interpretado por Rogen le cuesta dormir por las apasionadas noches de sexo que tienen estos vecinos. En plena bronca llaman a la puerta y aparecen en escena Piña (Penélope Cruz) y Hawk (Edward Norton) para echar más leña al fuego. Las incomodidades del comienzo se van tornando en otra cosa cuando ciertas revelaciones salen a la luz.
Sin duda, la clave del buen funcionamiento de la película reside en un reparto en estado de gracia. El delicioso poker protagonista exuda frescura mostrando una química brutal. El omnipresente e infatigable Seth Rogen vuelve a interpretar a un personaje sarcástico, algo más que habitual en su carrera. Surgido de la factoría Apatow, Rogen ha formado parte de la sala de máquinas en producciones tan comiqueras como Preacher, The Boys o Invencible. A pesar de que en La invitación esté impecable, si tenemos que destacar una labor por encima del resto esta sería The Studio. La serie que puede verse en Apple TV+ es una de las mejores propuestas para la pequeña pantalla en los últimos años. En La invitación, Rogen encarna a un hombre resignado con su trabajo que, de alguna manera, siente que ha fracasado en la vida.

En la que probablemente sea la mejor interpretación de su carrera, Wilde nos regala una actuación de muchos quilates metiéndose en la piel de Angela. Cansada de una vida monótona, Angelea fantasea con nuevos escenarios que despierten sensaciones apagadas hace demasiado tiempo. El registro que ofrece Wilde en la cinta que ella misma dirige es tremendo repartiendo emociones de todo tipo. Por otra parte, Penélope Cruz da vida a una española de lo más sensual. Probablemente, nos encontramos ante la interpretación más divertida de su carrera junto a Vicky Cristina Barcelona. Cerrando este cuadrado tan particular, Edward Norton vuelve por sus fueros. Nadie nunca dudó de su talento pero su carácter complicado lastró una carrera de lo más prometedora. Ojalá La invitación sirva de punto de inflexión para retornar a la cresta de la ola.
La invitación es una comedia de enredo con mucha más miga de lo que pueda parecer en un primer momento. El último trabajo de Olivia Wilde, que comparte título con cierta película ganadora en Sitges bajo la dirección de Karyn Kusana en 2015, ya se postula en muchas quinielas para compartir nominaciones a los Oscar junto a La Odisea o La bola negra. Ya sea en La fiesta del cine o mientras dure su estancia en carteleras, os recomendamos encarecidamente que acudáis a su llamada.
Lo mejor
- Lo divertida que es.
- El excelente trabajo de su cuarteto protagonista, en general, y de Olivia Wilde, en particular.
- La consagración de la propia Wilde como cineasta de mucho nivel.
Lo peor
- Que mucha gente (sobre todo en el país del Tío Sam) alabe sus virtudes sin tener en cuenta el producto original made in Cesc Gay.







