INTRODUCCIÓN

«Infamia es una historia de mujeres, contada por mujeres, dirigida por mujeres, producida por mujeres y adquirida por mujeres.»

El pasado lunes 2 de noviembre tuvo lugar en Bilbao el preestreno de Infamia, nueva serie de HBO Max que verá la luz en la citada plataforma el próximo 13 de noviembre. La Sala BBK lució sus mejores galas, alfombra roja incluida, para recibir a buena parte del equipo. Infinidad de curiosos se agruparon en los alrededores mientras las estrellas locales posaban en el photocall. Tras una presentación en la que hablaron Eva Cebrián, productora ejecutiva, Agustina Macri, directora, y Susana Abaitua, actriz protagonista, se apagaron las luces de una sala a reventar. Los asistentes pudieron disfrutar, en exclusiva, de los dos primeros capítulos de Infamia.

Photocall de Infamia en el preestreno bilbaíno.

INFAMIA – LA SERIE

Manuel Gancedo y Eduardo Torallas Pizarro han sido los encargados de adaptar la novela homónima escrita por Ledicia Costas. Si bien la novelista viguesa situó la historia en su Galicia natal, la serie de HBO Max se desarrolla en el País Vasco; concretamente, en la población ficticia de Ura. Al más puro estilo noir nórdico, Infamia destaca por su ambientación sombría y una pléyade de personajes que esconden no pocos secretos. El camarógrafo Diego Guijarro se aprovecha de las bellas estampas que ofrece la naturaleza vasca a la par que el músico Aitor Etxebarria compone una partitura tremendamente atmosférica, algo que ya había hecho con anterioridad en otra estupenda serie euskaldun de género como fue Hondar ahoak (Bocas de arena). Además, los títulos de crédito vienen acompañados de Memoria, canción original que Leiva ha llevado a buen puerto para tal insigne ocasión.

La trama de Infamia gira alrededor de Emma Cruz, abogada y profesora de derecho penal que, saliendo de una relación que no ha ido bien, retorna a Ura, pequeña población de su infancia en la que reside su madre. Allí se obsesiona con la misteriosa desaparición de dos pequeñas hermanas hace casi veinte años. Quedando poco tiempo para que el caso prescriba, Emma emprende una cruzada que le llevara por peligrosos caminos. Inevitablemente, Emma deberá enfrentarse a los fantasmas del pasado, recuerdos dolorosos en los que aparece su hermana que murió siendo niñas. La culpa y la sospecha revolotean por el ambiente de Ura, un Twin Peaks a la vasca cuyos habitantes esconden secretos que corroen el espíritu.

Infamia

La actriz alavesa Susana Abaitua encarna a Emma, personaje que mantiene una compleja relación con su madre (Ane Gabarian). Tras destacar en Patria y, sobre todo, en Un fantasma en la batalla (por la que recibió su primera nominación al Goya en la última edición), Abaitua se consolida como protagonista tras haber labrado una carrera a las órdenes de cineastas como Los Javis (La llamada, 2017) o Alauda Ruíz de Azúa (Eres tú, 2023). Susana Abaitua construye un personaje complejo, con varios matices, cuya investigación (como la propia serie) se va cociendo a fuego lento.

A nivel actoral Infamia cumple a las mil maravillas con veteranos como Jorge Bosch, Eva Llorach o la propia Gabarain rindiendo estupendamente así como los más jóvenes (pero igualmente conocidos) Jon Olivares e Iñigo Gastesi, cuyos personajes se antojan claves para el devenir de la historia. Infamia ha sido rodada en el Parque Natural de Gorbeia, el macizo de Itxina, el Parque Natural de Urkiola, la comarca de Enkarterri, la Reserva de la Biosfera de Urdaibai y el espectacular flysch de Barrika, así como en las localidades de Orozko, Areatza y Trucios-Turtzioz. Estos dos primeros episodios han servido como presentación de personajes posicionando las fichas en el tablero de juego. En un marco incomparable, la sensación al finalizar el preestreno es que tras unos primeros compases un tanto pausados, la trama gana enteros en el segundo capítulo. A partir del 13 de noviembre, en HBO Max, podremos descubrir qué ocurrió realmente con las jovencísimas hermanas, qué pasó en la infancia de Emma Cruz así como otros secretos que, bajo la apariencia tranquila de Ura, están a la espera de ser revelados.

ENTREVISTA A SUSANA ABAITUA

Poco antes de que el preestreno tuviera lugar, Susana Abaitua atendió a los medios. En Zona Negativa no quisimos perder la oportunidad de charlar con una actriz al alza que, además, protagoniza una de las series más esperadas del último trimestre: Infamia.

ZONA NEGATIVA (ZN): Debutaste en 2008 con La buena nueva, de Helena Taberna. ¿Qué recuerdos tienes de aquel rodaje?

SUSANA ABAITUA (SA): Guau, ¡qué bonito! ¡Uf! Mi primera película, me raparon la cabeza, gané un premio… Para mí… Me acuerdo mucho de ese casting y de ir flipadísima diciendo: «Es que me van a coger», y mi madre diciéndome: «Susana, relájate». Luego creo que también es la ingenuidad de la edad más joven, que con el tiempo te das cuenta de que perfectamente podrían no haberte cogido. Pero me cogieron.

Recuerdo vivirlo todo pensando: «¡Ah, si estoy haciendo una película!». Algo que para mí… Ahora hay mucho rodaje en el norte, pero cuando yo empecé era algo lejano. Lo veía como un… De hecho, mi gran problema era cómo acceder a un casting. Entonces, cuando lo conseguí, me sentí la persona más feliz del mundo.

ZN: ¿Y ha cambiado mucho tu forma de trabajar desde entonces, hace dieciocho años?

SA: Hostia, imagínate. Primero de todo, que ya me dedico profesionalmente y lo he estudiado muchísimo. Me he formado un montón en esto con diferentes profesores. Y hay algo que intento que no cambie, que es justo en lo que estoy ahora: cuando me enfrento a un proyecto y no siento nervios, meh. Así que intento elegir proyectos en los que realmente no sepa si soy capaz de hacerlo, que me supongan un reto, que sea algo que me haga decir: «Guau, me cago de miedo».

Esto mismo me pasaba cuando hice mi primer proyecto. Sí que ha cambiado la… O sea, aquello era un sueño inalcanzable para mí, y ahora tengo la conciencia de que vivo de esto al cien por cien; es mi vida y mi profesión. Por lo tanto, de ahí han cambiado muchas cosas.

ZN: Has mencionado que hay mucho rodaje ahora en el norte. De hecho, coincides en Infamia con Ane Gabarain y con Jon Olivares, que también están en Patria. ¿A qué crees que se debe ese esplendor del cine vasco? ¿Quizá por los incentivos fiscales u opinas que hay otros factores?

SA: Bueno, creo que se ha abierto un… Es que hay muy buen cine. Obviamente, las últimas… Los domingos… Bueno, Handia marcó también algo muy grande, al igual que Loreak. Creo que… perdóname, me estoy quedando en blanco con otra película maravillosa de este año o del anterior, vasca, que no me viene ahora a la cabeza.

El talento ha estado siempre. Yo siempre he estado rodeada de mogollón de compañeros vascos, no solo de actores, ¿eh? Sino también de equipo técnico: tenemos buenos directores de fotografía, sonido y directores. Creo que ahora se ha abierto más, se ha invertido más dinero y se ha permitido que la gente pueda ver este cine que es maravilloso. Ahí están David Pérez Sañudo con Ane, o Sacamantecas, que se estrena ahora.

Tenemos un cine muy especial, muy bonito y muy de aquí. Además, tenemos una tierra… ¡Hostia, me podría pasar siete horas aquí hablando! Hay algo que les pasa a los compañeros que vienen a rodar aquí. Sé que hay otros destinos en los que piensas: «Ay, me tengo que ir cinco meses», porque claro, se ruedan los interiores allí por los incentivos fiscales y tal. Pero yo no conozco a un solo compañero que diga: «Me voy al norte a rodar» y no esté feliz. Hay algo diferencial aquí, ¿qué te voy a decir yo?

ZN: Susana, desde ese 2008 has rodado muchas series y mucho cine. ¿Consideras que, con la consolidación de las plataformas de streaming, los tipos de producción se han ido asemejando cada vez más? ¿Hay diferencia entre hacer cine o hacer, por ejemplo, Infamia con HBO Max?

SA: Uf, qué difícil. A ver, hay plataformas, hay mainstream, hay algoritmos y hay un tipo… Pero también hay cine de autor. Hay un tipo de cine y de serie pensado para un público determinado, y luego está la autoría.

Ojo, no quiero decir que el cine de autor tenga que ser pequeño; creo que es bonito romper con eso y creer que podemos mirar La bola negra con los Javis, ¿no? Creer que podemos hacer un gran cine sin que tenga que ser un producto Marvel.

Si hay diferencia, depende del proyecto y de la plataforma. Por ejemplo, en Un fantasma en la batalla con Netflix, detrás tenía a Agustín Díaz Yanes como guionista y director, y a Paco Femenía como director de fotografía, donde se respetó absolutamente cada decisión autoral de Agustín.

Por otro lado, he hecho mucho cine de autor muy pequeñito con Ana Lambarri y otros. Y hablando ahora en concreto de HBO con Infamia, sí creo que el sello HBO me da cierta seguridad en cuanto al contenido que voy a ver. Siempre hay una calidad, un cuidado y un motivo claro por el que eligen los proyectos. ¿Te estoy contestando o me estoy yendo por las ramas?

Susana Abaitua y Andrés Gertrúdix en Un fantasma en la batalla.

ZN: No, no. Está genial (risas). Has mencionado antes Los domingos; Precisamente, ya habías trabajado con Alauda Ruiz de Azúa con anterioridad. Desde fuera da la sensación de que, tanto con actrices como con actores, sabe sacar lo mejor de todos. ¿Cómo es desde dentro?

SA: Con Alauda me lo pasé pipa rodando. En mi caso era un encargo, no era un proyecto cien por cien suyo —aunque me fliparía, Alauda, te llamo para que por favor me llames para un proyecto, ¡quiero trabajar más contigo!—. La adoro, me encanta y le tengo un cariño enorme; nos escribimos para felicitarnos.

Lo que yo viví —no sé cómo habrá sido en Cinco lobitos o en Los domingos— era una directora con las cosas clarísimas, pero a la vez yo soy muy jugona rodando. Hay actores y actrices buenísimos que, si los sacas de lo que tienen preparado, pueden cortocircuitar, y son excepcionales igual. Y hay otros que, si les dices «tienes que hacer esto», se bloquean; necesitan…

En mi caso, Alauda te da siete vueltas: te hace una toma y te dice: «Hazme lo contrario de golpe». A mí ese salto al vacío con ella me fascinó y lo disfruté muchísimo. Es esa sensación de que está probando cosas totalmente diferentes y, en el fondo, lo tiene clarísimo. Es una genia.

ZN: Ahora que están tan de actualidad los Javis gracias a La bola negra, tú también estuviste a sus órdenes en La llamada. ¿Qué nos puedes contar de ellos?

SA: ¡Buah!, es que te puedo hablar de cosas preciosas. La llamada supuso un antes y un después; hice grandes amigas como Macarena García, que se ha quedado en mi vida para siempre. De hecho, yo hacía el personaje de Maca, alternándome en el teatro con ella y con Claudia Traisac.

Tengo tantísimos recuerdos… Estuve dos años con ellos, formamos una auténtica familia con los músicos. Recuerdo pasármelo bien de verdad. Si la gente me pide que elija una de las épocas más felices de mi vida, no solo por La llamada sino por la etapa vital en Madrid, esos dos años los tengo guardados en una cajita de mucha felicidad. Solo tengo palabras buenas y estoy súper contenta por ellos, por Mariano Piñeiro, por Álex de Luca… Hay un equipo humano enorme detrás. Mariano, el productor, es un vecino al que le tengo un cariño inmenso. Y La bola negra me fascinó; mira que me habían hablado muy bien y pensaba que me iba a decepcionar, pero estuve media hora llorando después de verla.

Es muy difícil decir que no a La llamada de los Javis.

ZN: Por cerrar este particular bloque de directores, también estuviste en los inicios de Rodrigo Sorogoyen en Stockholm…

SA: Ah, bueno, ahí estuve nada. Con Sorogoyen hice La pecera de Eva, pero en esa película solo estuve un día de rodaje porque era amiga del grupo y necesitaban figuración. Yo no hice gran cosa allí.

A Rodrigo lo conozco mucho porque mi mejor amiga es Victoria Luengo, que trabaja con él (El ser querido), así que he ido viendo sus pasos del día a día de la mano de mi hermana Vicky. Es un grandísimo director.

ZN: En Viaje al cuarto de una madre compartiste rodaje con Lola Dueñas y Ana Castillo. ¿Qué compañeras han sido o siguen siendo un referente para ti? Y en tu niñez o adolescencia, ¿tuviste algún icono que te inspirara a ser actriz?

SA: ¡Quiero seguir compartiendo proyectos con todas las que has mencionado! Tengo tantas actrices a las que admiro y con las que me encantaría trabajar…

Como referentes, ¡muchísimos! El caso obvio es Meryl Streep; tiene esa capacidad de cambiar por completo sin pretenderlo, donde el personaje lo es todo, transitando con maestría entre el drama y la comedia. También me gustan mucho las carreras de Jennifer Lawrence y Emma Stone. Kate Winslet me encanta como figura integral: como actriz, como mujer y por su compromiso social.

Por otro lado, siempre he admirado muchísimo la carrera teatral de Blanca Portillo. Es de las personas que más me impactó cuando trabajé con ella en la serie Sé quién eres. El primer día estaba muy nerviosa y me acuerdo de que me quitó la tontería diciéndome: «Pero, niña, ¿tú qué te haces poniéndote nerviosa?». Hay muchísima gente a la que admiro, tanto joven como más veterana; tenemos muy buenos actores y actrices en este país.

Susana Abaitua en Sé quién eres.

ZN: Gracias a Un fantasma en la batalla has conseguido tu primera nominación al Goya. Laboralmente hablando, ¿ha sido un punto de inflexión en tu carrera?

SA: Pues te diré que más que la nominación en sí, ha sido la película. Me escribieron muchísimas directoras y directores antes incluso de la nominación, reconociendo el trabajo. Al final, recoger los frutos de esa manera es precioso.

Los trabajos que haces te van marcando y la gente te va viendo. Agustín Díaz Yanes ha supuesto un giro absoluto en mi carrera; cuando vi Nadie hablará de nosotras cuando hayamos muerto y vi a Victoria Abril… es un referente absoluto, como Penélope Cruz y tantos otros.

Sí creo que ha sido un paso más en la conquista de terrenos. Patria también marcó un cambio importante, y vino precedida por Loco por ella, una película que me dio más popularidad al mostrarme en una comedia romántica con el trasfondo del drama y la salud mental, mientras se estrenaba Patria, que aportaba prestigio. Y a todo esto, siempre me he mantenido vinculada al teatro, que es mi auténtica cuna. La persona que más me ha influenciado en mi carrera, sin ninguna duda, es Adolfo Fernández —falleció el año pasado—, con quien he hecho teatro toda la vida. Son personas que te van transformando a lo largo de tu trayectoria.

ZN: ¿Crees que el hecho de que La infiltrada se estrenara un año antes ha influido de alguna manera en el recorrido de Un fantasma en la batalla?

SA: A ver, La infiltrada y Un fantasma en la batalla son dos películas muy diferentes, aunque traten el mismo tema, las cosas como son. Yo tengo un amor y una admiración profunda por Carolina Yuste, que es íntima amiga mía. Creo que se puede hacer mucho cine contando distintas historias y que todavía hay que hacer más; tenemos que seguir narrando porque hay mil casos de los que hablar.

Creo que son dos películas diferentes, ambas con cosas preciosas. A Carolina la admiro muchísimo y Un fantasma en la batalla me encanta.

Nominadas al Goya en la categoría de mejor actriz principal (año 2026)

ZN: Vamos a ir terminando, Susana. En Infamia interpretas a Emma Cruz, abogada. ¿Qué nos puedes contar de tu personaje y qué se van a encontrar los espectadores cuando vayan a ver la serie en HBO Max el 13 de noviembre?

SA: ¡Emma Cruz! Nos hicimos hasta camisetas con su nombre. Emma es una abogada que va a impartir un máster en Criminología en la universidad de Bilbao. Es una mujer con una herida abierta que no ha cerrado, con un tsunami detrás persiguiéndola porque sabe que, si se para, le come. Cuando llega a Bilbao, empieza a obsesionarse con un caso que le resuena profundamente, intentando cerrar las heridas de otros para poder cerrar la suya propia. Hasta ahí puedo leer.

ZN: No es poca cosa. Pues muchas gracias, Susana, y que vaya muy bien.

SA: Gracias a ti.

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