#ZNCine – Crítica de La Ciudad de las Estrellas (La La Land), de Damien Chazelle

Os contamos qué nos ha parecido el esperado musical del director de Whiplash que se ha convertido en la favorita para los Oscars

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Dirección: Damien Chazelle
Guión: Damien Chazelle
Música: Justin Hurwitz
Fotografía: Linus Sandgren
Reparto: Ryan Gosling, Emma Stone, John Legend, Rosemarie De Witt, J.K. Simmons, Finn Wittrock, Sonoya Mizuno, Jessica Rothe, Jason Fuchs, Callie Hernandez, Trevor Lissauer, Phillip E. Walker, Hemky Madera, Kaye L. Morris
Duración: 127 minutos
Productora: Summit Entertainment
Nacionalidad: Estados Unidos

 

La semana pasada llegaba a nuestra cartelera la que es más que posible vencedora en la próxima gala de los Oscar y que viene de arrasar en los Globos de Oro: La La Land (también llamada en España La Ciudad de las Estrellas, porque ya sabemos que aquí si no le ponemos nuestro propio título no nos quedamos tranquilos), la nueva película del director Damien Chazelle que ya sorprendió a propios y extraños en 2015 con Whiplash, una cinta que, como La La Land, giraba en torno a la música y las pasiones (negativas, en aquel caso) que despierta. Pero La La Land llevaba en la cabeza de Chazelle desde mucho antes que Whiplash, pero ha sido gracias al éxito de la película protagonizada por Miles Teller y J.K. Simmons que le ha sido posible llevar a cabo un proyecto rechazado en su momento por toda la industria: un musical romántico con canciones originales que reivindica el aroma clásico de Hollywood; la única música que oyeron Chazelle y su amigo Justin Hurwitz, compositor de la banda sonora, fueron los portazos a sus espaldas tras cada nuevo rechazo. Años después, ambos capitanean esta La La Land que está destinada a ser la sensación de la temporada, una película que ha devuelto el musical a las salas de cine cuando todos, Hollywood el primero, creían que estaba muerto y enterrado. Así que vamos a hablar de este pequeño milagro e intentar descubrir si Emma Stone y Ryan Gosling nos han conseguido sacar a bailar, con lo tímidos que somos para estas cosas.

Le he puesto un diez a La La Land. Ya está, prefiero empezar por el final y quitarme ese peso de encima. Luego intentaré explicar por qué, pero de momento me basta con decir que sí, La La Land es una delicia de principio a fin, que sigo escuchando su maravillosa banda sonora días después de haberla visto y creo que sus melodías se van a seguir oyendo en los altavoces de cinéfilos y amantes de la música todo el tiempo que ellas quieran, que su pareja protagonista no podía ser más arrebatadoramente encantadora ni tener más química (toda la química posible con quien compartes pasos de baile y entonaciones además de diálogos); quizás el único elemento discordante (casi de ciencia ficción, diría yo) es que nadie en su sano juicio se creería que Emma Stone fuese rechazada en una (cualquier) audición, pero para eso está la suspensión de la incredulidad. Es casi como si todo en La La Land estuviese creado para hacerte genuinamente feliz, algo que se está viendo en las entusiastas críticas no sólo de los que tenemos la suerte de tener un púlpito desde el que juntar palabras, sino de muchos espectadores que han descubierto ese fascinante mundo paralelo del musical donde cualquier momento es bueno para decírselo con una canción o montar una coreografía. Diantres, La La Land está cayendo tan bien a todo el mundo que casi dan ganas de odiarla, porque casi pareciera, visto desde fuera, que la película no es más que la última fórmula hollywoodiense de experimento de cara a los premios y moda pasajera que encandile a los académicos pero que acabe cayendo irremediablemente en el olvido (no hay más que recordar casos como The Artist). Esa podría ser una visión algo cínica (como cínicos son nuestros tiempos) sobre La La Land, pero creo que no podría estar más equivocada.

Y es que no hay nada cínico en la gran obra que han construido Damien Chazelle y Justin Hurwitz; lo que hay es un monumento ya no al musical sino al propio Cine, tan presente en La La Land y en tantos otros musicales. Por supuesto, es fácil enumerar los básicos referentes de La La Land, desde Cantando Bajo la Lluvia y el cine de Stanley Donen en general al Jacques Demy de Los Paraguas de Cherburgo (de hecho, uno de los productores de La La Land regaló a Chazelle un poster de la cinta el día antes de comenzar el rodaje) y, sobre todo, Las Señoritas de Rochefort. Pero sería injusto encorsetar a La La Land en una coctelera de influencias, porque lo que ha conseguido Chazelle ha ido mucho más allá, porque ha conseguido hacer un musical relevante y actual dentro de su anacronismo. Ha hecho un musical del 2016. O, mucho más complicado, ha hecho un musical en 2016, sacando oro de una mina abandonada y saturando de color los fotogramas en Technicolor en unos tiempos que, desgraciadamente, tienden mucho más al blanco y negro (mirad si no las que serán sus compañeras nominadas en los Oscar). A todo ello ha ayudado una figura fundamental y poco reconocida como es la del diseñador de producción, puesto para el que Chazelle quiso a la pareja profesional y personal formada por David Wasco y Sandy Reynolds-Wasco, colaboradores habituales de Quentin Tarantino; ambos dieron forma a la ciudad de Los Angeles que veíamos en Pulp Fiction y que lograba atesorar ese carácter mítico de la cuna de Hollywood, siempre nadando entre lo impersonal de los interminables atascos (con ese número inicial en La La Land que ya te pone en pie y aplaudiendo) y lo único de los lugares que la ciudad te invita a descubrir (la preciosa escena del planetarium en el Griffith Observatory, los clubes de jazz o el funicular Angels Flight, cerrado desde 2013 y resucitado para el rodaje de la película). Casi parece que Mia y Sebastian pudieran acabar cenando en el Jack Rabbit Slims donde bailaban Vincent Vega y Mia (curioso) Wallace. Un mastodóntico trabajo que podéis ver resumido en artículos como éste de Architectural Digest o este otro de The Hollywood Reporter y que es una delicia sólo de contemplar el proceso de su creación.

No lo es menos descubrir cómo Justin Hurwitz pasó meses casi sin dormir mientras se encargaba de dar forma a la colosal banda sonora de La La Land, una partitura para la que encontraron a los letristas Benj Pasek y Justin Paul, quienes consiguieron el trabajo tan sólo con recitar a Hurwitz y Chazelle las primeras frases de City of Stars que Ryan Gosling silba y tararea en un número minimalista la primera vez que la escuchamos en la cinta. Como el jazz, del que Chazelle y Hurwitz impregnan la película como ya hicieran en Whiplash y que reivindican ante su aparente defunción a los ojos de muchos, muchas escenas musicales en La La Land parecen composiciones con un ritmo que recuerda al propio jazz, alternando duraciones, coreografías que casi parecen improvisadas (para el plano secuencia de A Lovely Night tardó dos días en encontrar la toma definitiva) e incluso ausencia de las mismas, revolviendo el género y dando lugar a secuencias tan brillantes como el de la ampliada City of Stars al piano con Gosling acompañado de Emma Stone, solos, sin necesidad de más elementos que la propia canción; o el sencillamente abrumador número final, un ejercicio de maestría en la realización, montaje y composición realizado para poner al público una última vez en pie como la secuencia final de Whiplash; de hecho, la evolución de Chazelle como realizador se palpa en La La Land como pasos de gigante, con planos secuencia que parecen sacados de la steadycam de Paul Thomas Anderson.

Ah sí, el diez. Voy a intentar explicarme. A pesar de que La La Land comparta el optimismo (tristeza en ambas mediante) de otra propuesta de este pasado año como es Sing Street (que esperemos sea reivindicada en próximas nominaciones), es un caso especial por el amor que transmite al mismo Cine y, más excepcional aún, por el hecho de que provoca que te enamores de ella. Como el mismo jazz, que es de todo menos música de ascensor sino que necesita en cada nota de la pasión, La La Land está propulsada no sólo por esa pasión sino también por la nostalgia y la alegría y la sencillez de una historia mil veces vista y contada pero que consiguen que parezca que nunca ha sonado igual de bien. Y como en el amor, queridos lectores, uno no puede quedarse en medias tintas; como le decía el Oráculo a Neo: “ser el Elegido es igual que estar enamorado; nadie te dice si lo estás, sólo lo sabes; al cien por cien, de la cabeza a los pies”. Yo, que suelo escribir las críticas en caliente al momento de llegar del cine, he decidido dejar pasar unos días y, por una vez, no dejarme llevar por excesos de entusiasmo o decepción, pero incluso con el paso de los días no he podido engañarme a mí mismo: sigo tarareándola y pensando en ella, y como le pasaba a un conocido me arrepentí al momento de salir de no volver a entrar a verla de nuevo. Llegados a este punto me dan igual Stanley Donen, Jaques Demy o Robert Wise, ni Fred Astaire o Ginger Rogers, ni me importan los Globos de Oro, los Oscars ni los hashtag ni que de repente a todo el mundo le gusten los musicales. Ni quiero oír hablar de que es una moda pasajera, ni que se me pasará con el tiempo. Lo único que quiero es verla de nuevo, y a pesar de lo que me dicen los amigos no siento que sea un amor de verano, como aquel verano del 91 en el que no saqué de mi walkman el casete de la banda sonora de Grease (mira que me hago mayor…). Así que sintiéndolo mucho por los que busquen valoraciones serias y argumentos de peso, tengo que ponerle un diez a La La Land, quizás el segundo que le pondría (por tantos motivos) a una película del siglo XXI tras Hijos de los Hombres (Alfonso Cuarón, 2006), en la que también había un milagro en forma de embarazo cuando en teoría no podía haber embarazadas. Como aquel nonato al que protegía un alcohólico Clive Owen, La La Land ha concebido algo que parecía imposible. Así que ahí va mi diez para ella, no sólo porque se lo merezca, sino sobre todo porque lo necesito. Para mí, es perfecta.

  Dirección: Damien Chazelle Guión: Damien Chazelle Música: Justin Hurwitz Fotografía: Linus Sandgren Reparto: Ryan Gosling, Emma Stone, John Legend, Rosemarie De Witt, J.K. Simmons, Finn Wittrock, Sonoya Mizuno, Jessica Rothe, Jason Fuchs, Callie Hernandez, Trevor Lissauer, Phillip E. Walker, Hemky Madera, Kaye L. Morris Duración: 127 minutos Productora: Summit…
Dirección - 10
Guion - 10
Reparto - 10
Banda Sonora - 10
Aspecto Visual - 10

10

La La Land es todo con lo que soñábamos tras ver que Damien Chazelle quería homenajear al musical clásico hollywoodiense. La La Land es todo con lo que seguimos soñando que sea una película.

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El cautivoJuanjo SantiagoCristian Miguel SepulvedaDanyusShockbringer Recent comment authors
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TigreHobbes
Lector
TigreHobbes

A ver. Es un músical clásico, que nadie se llame a engaños. Si no eres capaz de ver cosas como Cantando bajo la lluvia con una sonrisa, difícilmente vas a entrar en el juego.Eso hay que ponerlo por delante.

Coincido contigo en lo que me comentas. Yo también llevo pensando varios días sin parar en ella y escuchando again and again la bso. Por otra parte, me parece el libreo me parece el único pero (y pequeño) que le puedo poner a la película: en realidad solo tiene 4 temas de musical propiamente dicho (fraseados por los personajes) y un leiv motiv que se repite en diferentes versiones. Y los 5 temas van de la excelencia a lo correcto. Un poco justo.
La película funciona a muchos niveles y la primera y última escena son para estudiar a nivel de movimiento de cámara y montaje en sincronía con la música. Estoy deseando ver el making off, por ejemplo, de la escena de la piscina.
Creo que merece pagar la entrada aunque solo sea por los primeros 5 minutos.

Arrasará en los Oscar, es todo un ejemplo del American Way of Making Movies.

Igverni
Lector

Muy de acuerdo con todo lo que comentas, TigreHobbes.

Sobre los temas musicales, es cierto que no son tantos y vistos individualmente algunos tampoco son tan buenos, Pero al reforzarse continuamente durante la peli parecen mejores incluso, otra cosa que me ha gustado y que creo es 100% mérito de Chazelle.

Por compararlo, estas navidades vi Vaiana de Disney y casi se puede considerar un musical por la cantidad de canciones. Y el caso es que todas las canciones por separado son de Notable para arriba (normal contratando a Lin-Manuel Miranda, que está arrasando en Broadway con Hamilton) y la animación por supuesto se sale. Pero globalmente la película se me hizo un pelín larga y con 1 canción de más, por explicarlo de alguna manera.

La la land con menos variedad le pega mil patadas en este aspecto, creando un todo compacto en el que para mi no sobra nada.

Igverni
Lector

Gracias Samuel por la crítica.

La película me gustó mucho y eso que no soy nada fan de los musicales clásicos, pero precisamente como dice TigreHobbes desde el primer momento entré en el rollo y la disfruté. Y estoy igual que él, llevo 3 días tarareando “city of light” “here´s to the stars”, etc y con una sonrisa boba cuando pienso en la peli. Otro que se apunta a la compra del blu.ray, cuanto más cargado venga mejor.

Chazelle me ha parecido una maestro a la hora de rodar la música, pero también pensando simplemente cinematográficamente, su fotografía, montaje, planificación, etc. E incluso la historia y el final me parecen super acertados.

Sobre los Oscars, la película es un homenaje al género musical, a Hollywood / Los Angeles como lugar donde los sueños se crean y a profesión de artista (actor, musico) como los “locos” gracias a los cuales es más bonito vivir. Cada uno de estos elementos por si solos ya haría “premiable” la película, y si los sumamos, aparte la propia calidad de la peli debería convertirla en la gran vencedora de los Oscars.

Aunqueeeee… tras la polémica del año pasado con el whitewashing y que no nominaran a nadie de color, no sé si la Academia será políticamente correcta y optará por premiar mayoritariamente a Moonlight, peli que no vi y que no puedo opinar sobre ella, aunque las críticas ponen por las nubes. Por eso creo que puede ser la gran ganadora del año.

¿Los nominados cuando se anuncian, la semana que viene? Saber el nº de nominaciones de cada peli será un buen indicador para saber si ambas están “on fire” o si alguna se descuelga…

Shockbringer
Lector
Shockbringer

Con mucha agua me puedo tragar los dieces en casi todas las categorías, porque es una película pulida en cada faceta, pero a nivel de guión la historia y típica y tópica a más no poder. De hecho, el argumento es extremadamente parecido al de Café Society, la última de Woody Allen.

TigreHobbes
Lector
TigreHobbes

Tipica y tópica… Hasta el final y como lo cuenta con el número final y el montaje del mismo. Si fuera típica y tópica habría acabado de otra manera.

Danyus
Lector
Danyus

Debo ser muy raro porque a mí la película me gustó pero no me pareció extraordinaria. Un gran musical, puntuado con dieces, debe tener números memorables. Y para mí, aunque no tiene ningún pico hacia abajo, no tiene momentos álgidos especialmente reseñables.
Me encanta Emma Stone en líneas generales, pero Ryan Gosling me parece discretillo a nivel vocal y con una actuación plana que me recuerda a la segunda versión de Nicholas Cage. No así en los números de baile, donde me parece que se desenvuelve con bastante solvencia.
La dirección me parece brillante, el diseño de producción bien resuelto aunque poco ambicioso, y los números musicales bastante normalitos, con alguna excepción. Los temas, como he dicho, sin altibajos pero sin ningún tema del que me vaya a acordar en un tiempo. Éso sí, la música en general me ha gustado bastante.
Todo lo anterior es una opinión, por supuesto, y cuando salí del cine, a varias personas de mi grupo les había gustado bastante.
Supongo que es el problema de ir con altas expectativas. No obstante, ya veremos qué competencia tiene en los Óscar, aunque supongo que es una película valorable por la Academia.

TigreHobbes
Lector
TigreHobbes

La pelicula empieza con un plano secuencia que ya vale la entrada entera y quedará para la historia. El resto convengo contigo que es aseadito y poco más, hay cosas requetevistas.

Danyus
Lector
Danyus

Cierto, la primera escena es estupenda. De hecho, creo que es culpable de que la película dé una sensación tan redonda, porque el final también es de lo mejor de la película. Por éso, entre otras cosas, te vas con una buena sensación. Porque luego te planteas el script y es rutinariamente previsible…

Cristian Miguel Sepulveda
Autor

Guau, no me esperaba esa notaza. Gracias por la crítica Samuel, la ví ayer tras una semana intentando encontrar entradas decentes en un cine de VO porque la verdad es que esta película lo está petando y están todas las salas llenas, al menos en Madrid.

Respecto a la película en sí, me encantó, así sencillamente. Me gustan bastante los musicales y evidentemente La La Land no puede defraudarte desde esa perspectiva. Gosling y Stone perfectos, tienen una química genial, y el homenaje al Hollywood clásico es nostálgicamente delicioso. El final es inesperado, y el mensaje de la película, aunque se ve venir desde el primer momento, y además es sencillo y repetitivo con respecto a Whiplash, es simplemente genial. No por ser más complejo una película transmite mejor lo que pretende, y esta es un ejemplo muy claro de ello. Es una de las películas del año, no me cabe la menor duda, y eso que 2017 acaba de empezar.

jsantiagomartn
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jsantiagomartn

Yo fui a verla ayer y la verdad, no conseguí conectar con ella ni con las grandes críticas que se le había hecho. Me dejó bastante frío y la encontré un tanto pesimista, (Los antiguos musicales eran siempre optimistas aunque el mundo se fuera a freír espárragos) no llegó a aburrirme, pero… Sinceramente, me gustó más Whiplash de la que pude sacar mensajes más positivos. En esta, esa moraleja final de 2 vidas en un minuto y que para conseguir tu sueño, debes renunciar a lo que quieres, no me encaja con los musicales de toda la vida…

Y esto, es sólo una opinión.

Igverni
Lector

En mi opinión, las cosas que comentas son otros de los puntos positivos de la película, y creo que está bien que a pesar del homenaje a los musicales clásicos, no repita muchos esquemas que para mi están anticuados y no pegan ni con cola con nuestra perspectiva moderna. El final para mi hizo que todo el conjunto fuera aún más compacto.

Aunque como puse arriba, entiendo perfectamente que si no entras en el rollo, la película no sea para tanto…

El cautivo
Lector
El cautivo

Mmmm…. creo que decir que para disfrutar de La La LAnd tienes que ser fan fa de los musicales clásicos es debatible. Primero porque entiendo que Chazelle gira el timón dentro de su propia película.
Divido la película en dos, y no seré original. La parte de actriz y la parte de jazz. La primera es la parte 100% musical. Con una vistosidad muy edad dorada y un virtuosismo en la cámara notable Chazelle trata de mitigar que su película está siendo una sucesión de tópicos. Yo por aquí la estaba llamando “el Titanic de los musicales”
Aquí .Chazelle da el giro necesario y nos adentramos en el mundo del jazz, en el conflicto de Sebastián que es mucho más interesante que lo que estábamos viendo. A cambio nos adentramos en un tono más melancólico y melodramático que ayuda a la película, pero la aleja del musical clásico en temática, y al final en intenciones. Por momentos se olvida que es un musical. ¿Cuantos temas recuerdas de esta parte de la película? Por cierto la relación con Cafe Society que han hecho más arriba me parece ideal.
Por supuesto el magnífico final de la cinta (igual que el virtuoso inicio) se te clava en la retina y te hace salir babeando de la sala. Pero globalmente no podemos obviar las irregularidades que tiene la cinta