ZN: Especial amigo invisible 2020

Cada redactor le recomienda un cómic a otro compañero, ¿acertaremos todos?

¡Mañana llegan los Reyes Magos! En Zona Negativa tenemos el espíritu navideño por las nubes así que por segundo año consecutivo celebramos nuestros Especial Amigo Invisible. Todos habréis participado algún vez en uno de estos juegos así que podéis haceros una idea del funcionamiento. Una serie de redactores de la web se han sumado a esta iniciativa en la que mediante sorteo les ha sido asignado uno de sus compañeros. El objetivo es hacerle una recomendación, un regalo para Reyes Magos basado en el conocimiento (o no) sobre la persona que les ha caído en gracia. ¡Pasa y descubre las recomendaciones navideñas que nos hacemos entre los redactores de Zona Negativa!.

El amigo invisible de Diego García es

La balada del norte. Tomo 3, de Alfonso Zapico. Astiberri Ediciones. Tomo cartoné. 248 páginas. 18,00€

Una nueva entrega de la saga de Alfonso Zapico que redefinirá el comic de habla castellana.

El concepto literario de “saga” tiene varias facetas. Por un lado, hace referencia al papel capital que tienen las relaciones familiares y el concepto de legado dentro de la historia. Por otro lado, hace referencia a la lucha épica de los protagonistas contra un enemigo épico en su escala y en su maldad.

El concepto literario de “balada” tiene varias facetas. Es un género de carácter popular que versa sobre gestas de carácter épico. Además, las baladas suelen contener muestras de comportamiento moral, usadas como ejemplo o instrucción para un pueblo.

Este tercer tomo contiene cantidades industriales de legado, luchas y gestas épicas y un tratado y una visión acerca de la moralidad y el arte de vivir. Estoy convencido de que fascinara a mi compañero Diego García, polemista enfervorecido y gran amante de las viñetas. ¡Aunque a lo mejor ya sé lo ha leído!

El amigo invisible de Gustavo Higuero es

Los buenos veranos 1. Rumbo al sur, de Zidrou y Jordi Lafebre. Norma Editorial (Dargaud). Contiene Les beaux étés 1; Tomo cartoné. 56 páginas. 16,00€

Gustavo es muy muy fan de DC Comics y prueba con cosas sueltas de Marvel Comics. Recientemente, y mediante los consejos de Mónica, Jordi y Fer se está adentrando en el mundo del Manga así que … ¿qué regalarle que no lo haya leído y que además le motive como para adentrarle en nuevos terrenos comiqueros? Y la respuesta a esa pregunta es Los buenos veranos de Zidrou y Jordi Lafebre, y es que creo que tiene cualidades que hacen de ella un buen punto de acceso al comic franco-belga en el caso de Gustavo, un tío sensible, familiar, que al igual que la familia Faldérault disfruta de la naturaleza más que del asfalto.

Los buenos veranos es una historia de corte íntimo y costumbrista, cada volumen está centrado en un año concreto y aporta detalles del matrimonio Faldérault y sus cuatro hijos, los volúmenes publicados hasta la fecha no siguen un orden cronológico, aunque como la vida misma, están interconectados, de esta forma, a medida que avanzamos en la lectura podemos descubrir ecos del pasado que nos sirven para entender detalles del presente y como evolucionan como familia. El marco de los primeros cuatro volúmenes son las vacaciones estivales, regla que se rompe con el quinto volumen al estar enmarcado en las vacaciones de Navidad pero el tono y la grandeza de la obra no sólo se mantiene sino que con cada nuevo volumen más queremos saber de Pierre y Mado y los pequeños Louis, Linda, Julie y Paulette. El dibujante de la bd, ella vendedora en una tienda, y el verano como el marco perfecto para desarrollar una magnífica aventura entorno a sus vivencias como familia.

Zidrou tiene una sensibilidad especial, y el primer volumen de Los buenos veranos es un buen ejemplo de ello, contiene varios momentos con los que es imposible no enternecerse o soltar una carcajada para de golpe mostrarte una escena capaz de romperte el corazón. Leer una obra suya es entrar en un ciclón de emociones y hay que estar preparado para ello, es precisamente este detalle el que me anima aún más a recomendar esta lectura a Gustavo. Si hablamos de Jordi Lafebre lo hacemos de uno de los mejores dibujantes de la industria del cómic franco-belga, nacido en Barcelona, ha sabido dejarnos boquiabiertos con obras como Lydie o La Mondaine ambas acompañado de Zidrou.

Escoger el primer volumen de Los buenos veranos es acertar seguro y garantía de que no sólo se lanzará a por el resto de volúmenes publicados sino que además raro será que no le ponga en el ojo a otras como obras como Lydie o clásicos de la BD como Blueberry, Thorgal o tantas otras a las que acercarse buscando un respiro de las mallas.

El amigo invisible de Igor Álvarez es

Charlie Moon, de Carlos Trillo y Horacio Altuna. Astiberri Ediciones. Cartoné, 56 páginas. 14€

Charlie Moon de Carlos Trillo y Horacio Altuna es un cómic que me gustaría mucho que me regalasen. Por esto, cuando supe que me tocaba hacerte de amigo invisible, Igor, pensé que este hermoso álbum reeditado en 2019 por Astiberri también era ideal para ti.

Charlie Moon es una modesta, pero hermosa, miserie que está compuesta por cinco historias cortas de extensión variable, todas protagonizadas por un joven adolescente norteamericano llamado Charlie Moon. La acción transcurre en plena época de la Gran Depresión que asoló durante varios años los Estados Unidos y está situada en un pueblecito anónimo del sur.

Los autores utilizan a este muchacho, que malvive en una humilde habitación y que acepta cualquier trabajo temporal, para retratar las peores contradicciones del american way of life; la explotación laboral, el racismo, la violencia de género y en general la desigualdad de oportunidades. Y, sin embargo, cada página de esta serie está llena de amor a la cultura norteamericana reciente, la del jazz, el cine, la fotografía o la literatura.

El trabajo del guionista Carlos Trillo es magnífico, con la dosis justa de crítica y con el punto exacto de empatía hacia sus personajes, pero el dibujante Horacio Altuna es la auténtica estrella de esta obra. Su descripción del ambiente de la época es magistral. Sus páginas están excelentemente narradas y son increíblemente hermosas. Nos entrega un trabajo en blanco y negro extraordinario, ayudado por unas tramas mecánicas colocadas de manera exacta y precisa. Es, sin duda, uno de sus grandes trabajos.

Esta obra es además el ejemplo típico de lo que se llevaba en la década de los ochenta en Europa. Las revistas de cómics mensuales reinaban en los quioscos y en las librerías, por eso los autores tenían espacio y mercado para aprender, experimentar y publicar con toda tranquilidad. Charlie Moon salió en la revista Comix e Ilustración Internacional, la más ecléctica y una de mis favoritas, donde compartía cartel con The Spirit de Will Eisner, Starstruck de Mike W. Kaluta, Auxilio Social de Carlos Giménez o Ciudad de sus compatriotas Ricardo Barreiro y Juan Giménez, por ejemplo.

Y es que el cómic argentino llevaba décadas ofreciendo decenas de productos muy sólidos y algunas obras maestras. En los ochenta, motivados por causas económicas, políticas y sociales, numerosos artistas de este país se centraron en el mercado europeo y comenzó un lento declive que resultó imparable. Pero las revistas europeas se llenaron de Breccias, Sampayos, Trigos, Mandrafinas y muchos otros.

Si te interesa, estás de suerte porque la misma pareja repitió con El último recreo, Merdichesky, Tragaperras y Las puertitas del señor López, además de la magnífica strip titulada El loco Chávez que publicaron a diario en el periódico argentino Clarín. O sea que tienes ahí un excelente filón donde ir explorando.

La edición de Astiberri es, además, muy hermosa. El libro es en cartoné, tiene un buen tamaño, un papel excelente y la impresión es perfecta. Del precio no te preocupes que pago yo.

Por todo esto creo que te gustará, querido Igor. Pero, por si acaso, me guardo el ticket y siempre podemos cambiarlo, aunque en este caso la excusa de que no es tu talla no cuela…

El amigo invisible de Jordi Molinari es


André el Gigante. Vida y leyenda,
de Box Brown. Astiberri. Rústica. 240 páginas. 19,00€

Ver que tu nombre era mi elegido me alegró, amigo mío, porque sabiendo mucho de tus gustos enseguida tuve una lluvia de ideas, que se convirtió en tormenta. Porque siempre que juego a esto pienso en regalos rápidamente pero igual de rápido me veo envuelto en dudas. Espero, sinceramente, que te guste mi recomendación, que no la hayas leído y te acerques a ella. Y si la has leído, espero que la visites otra vez para disfrutarla.

¿Por qué te regalo André el Gigante. Vida y leyenda? Porque sabiendo de tu pasión (y dedicación, pues vas a permitirme confesar que además de reactor eres luchador, único entre los nuestros) por el wrestling me pareció una lectura idónea para ti. Cuenta la historia de André el Gigante, la octava maravilla del mundo, alguien a quien ya conocerás pero que con este cómic te acercarás más a él, a quien fuera la superestrella más grande de este deporte espectáculo en los años 70 y gran parte de los 80. Una figura mítica, con un aura más grande que él mismo y una popularidad legendaria. Con el paso de los años sabemos que no fue el mejor luchador, ni el mejor gigante tampoco, pero fue un luchador gigante que ayudó a crecer este negocio que tanto amamos y con el que tantas y tantas horas nos entretenemos. Un pionero en su época. Y este cómic habla de su vida, su carrera y su enfermedad de una manera amena, tierna y cercana.

Tal vez no tenga el mejor dibujo, pero resulta ameno y enseguida se percibe natural, diferente a lo que podemos estar acostumbrados. El estilo documental de la narración le da un poso de realismo y cercanía a la historia, además viene con un anexo que así lo detalla, pero puede echarse de menos algún que otro momento cumbre de su biografía o que no se extienda más por uno u otro tema. Aún con todo, cuenta lo suficiente como para amar y aplaudir la figura de André y no escatima en trapos sucios. Se lee del tirón y se disfruta con muchas anécdotas y curiosidades del wrestling. Cuando lo terminé de leer me pasé horas y horas viendo vídeos de este carismático personaje. Tanto que, casi dos años después, YouTube sigue recomendándome vídeos suyos.

Nada más, querido compañero, espero que te guste mi regalo de amigo invisible. Y sino, pensaba recomendarte los seis tomos Marvel Gold de la Patrulla X de Claremont. Ya me dirás qué te parece. Un abrazo muy fuerte.

El amigo invisible de Jordi T. Pardo es

Liga de la Justicia: La guerra de Darkseid, de Geoff Johns, Dan Abnett, Jason Fabok, Dan Jurgens, Francis Manapul, Ivan Reis, Jason Fabok, Óscar Jiménez, Paul Pelletier y Tom Grummett. ECC Cómics (DC Comics). Contiene Justice League #40-44 USA, DC Sneak Peek: Justice League #1 USA (online), y Justice League #45-52 USA, Justice League: Darkseid War Special #1 USA; Tomo cartoné color. 176 y 248 páginas. 17,95€ y 27€

Así que Mr. T en persona… Vaya, vaya… ¿y qué le podemos recomendar al hombre que lee de todo? Bueno, probaremos con uno de estos maravillosos crossovers superheroicos que tan poco le atraen. ¿Qué pasará? ¿Lo habrá catado? ¿Le resultará ya una abominación? De hecho no es ni nuevo, pero lleva ya un par de reediciones, así que seguro que es como para tenerlo en cuenta… ¿O no?

Toma, un crossover en plenos New 52, y la primera historia de Darkseid en esta continuidad. ¿Cómo? ¿La primera? Pues claro, lo del origen de la Liga de la Justicia era un pegote y todos sabemos por qué se hizo. Por favor, corramos un tupido velo…

Recomiendo La guerra de Darkseid, una saga cuyo final se publicó originalmente el 25 de mayo de 2016, el mismo día en que DC Comics nos sorprendió con DC Universe: Rebirth, el especial con el que se marcaba un antes y un después editorial. Darkseid War (o más bien sus últimas páginas) se puede ver no solo como un prólogo a Renacimiento, sino que es un final no oficial de todo lo sucedido hasta entonces, una despedida por todo lo alto con fuegos artificiales y con Geoff Johns y Jason Fabok, principalmente, dándolo todo. Atan cabos sueltos de historias anteriores, ponen a la Liga en un fuego cruzado imposible, plantean un par de interrogantes que no se han terminado de responder (pero están en ello) y hacen crecer la historia número a número.

Johns plantea una historia con un argumento bastante ambicioso: enfrentar a Darkseid contra el Antimonitor, casi nada. Es una idea propia de un fanboy total, por supuesto, y como tal la historia está repleta de fan-service, pero como el guionista se las apaña para ligarlo todo bien, se disfruta, y se disfruta mucho. Darkseid War es una historia de superhéroes, con mucha acción, muchas sorpresas, muchas revelaciones, su punto de retrocontinuidad, y un apartado gráfico a la altura. Es puro entretenimiento, cómic palomitero, consciente de que luego vendría Renacimiento y Doomsday Clock y, por lo tanto, todo lo explicado en él habría que creérselo con cautela. De hecho luego vino Scott Snyder y cambió tantísimo la mitología cósmica de DC que se perdieron todos los matices que se habían ido añadiendo hasta ahora. Porque eso también lo tiene, que con todo este follón Johns aún se las apaña para dejar sus ideas metatextuales, que en el fondo en eso consiste mantener los orígenes del Universo DC fieles a sí mismos. Siempre tienen ese matiz que va más allá de lo expuesto, y en esta historia Geoff Johns es fiel a esa idea.

Los tie-ins ya tal, como bien es sabido. Por lo menos tenemos a Peter Tomasi, Tom King, Steve Orlando, Francis Manapul… profundizando en ese momento fanboy del que nos privó Grant Morrison en Crisis Final. Porque no lo he dicho: Darkseid War es todo lo que no fue en su día Crisis Final, pero al mismo tiempo toca conceptos cósmicos directamente emparentados con aquella, salvo el Multiverso en sí. Por ello a un servidor le gusta soñar con lo que pudiera haber sido un megacrossover con Morrison y Johns mano a mano, cada cual aportando a la mezcla lo mejor que sabe hacer, y con un compañero que pula sus defectos. En fin, que divago… La Guerra de Darkseid son dos hermosos tomos que se disfrutan y se gozan si se leen sin prejuicios, dejándose llevar. No se aceptan devoluciones. 😛

El amigo invisible de Luís Javier Capote es

Cutie Honey, The legend, de NAGAI Go. Ooso Comics (Futabasha). Contiene Cutie Honey #1 JAP; Tomo único. 500 páginas. 18,50€

No sé si lo sabéis, pero Luís Javier Capote, a quien nunca llamo por sus nombres, es un amante acérrimo de la franquicia Mazinger Z. En la web nos ha hablado del anime, de la edición impacto del anime, de la rareza editada por la Asociación Cultural del Cómic, incluso de la película Mazinger Z Infinity y, como no, del manga cuando lo editó RBA.

Por tanto, cuando supe que él era mi objetivo lo tuve muy claro: algo de Ooso cómics. Esta pequeña editorial está editando todo lo que puede (y más) del universo de NAGAI Go, así que entre sus licencias tenía que estar mi regalo para Capote. ¿Pero cuál? Podía elegir entre Mazinger Otome (y su continuación Mazinger Z Otome TAISEN) spin-off de Mazinger donde la protagonista es Seto Magami, nieta de Juzo Magami; también estaba la opción de Mazinger Angels protagonizada por las piloto de AFRODITA A, VENUS A, DIANA A y MINERVA X; incluso tenemos Dynamic Heroes que reune a muchos de los héroes de Nagai Go como Mazinger Z, Devilman, Cutie Honey, Great Mazinger, Grendizer y Getter Robot para vencer a una terrible amenaza.

Pero, finalmente, me decidí por los encantos de Cutie Honey. La primera magicarl girl nació en 1973 y fundó un nuevo género dentro del manga. Un género donde las mujeres tienen el poder y luchan contra las injusticias y el mal, sin dejar a un lado el erotismo y/o el cuquismo. Cutie Honey está dentro del universo de Nagai Go, pero es un producto diferente aunque con elementos similares que, estoy convencida, a cualquier fan de Mazinger Z le gustará.

El amigo invisible de Mònica Rex es

Huyamos por la Izquierda – Las Crónicas del León Melquiades, de Mark Russell, Mike Feehan. ECC Cómics (DC Comics). Contiene Exit Stage Left: The Snagglepuss Chronicles núms. 1-6 USA, Suicide Squad/Banana Splits Special núm. 1 USA (Extracto) (one-shot); Cartoné (Integral omnibus), 168 págs. A color. 17,95€

Cuando un cómic trasciende lo hace gracias al fondo que subyace en su historia. Ese fondo puede responder a muchas cuestiones distintas, pero sin eso no deja de ser un mero medio vehicular para el entretenimiento. Porque entretenerse esta muy bien, pero hacerlo y de paso poder reflexionar está mucho mejor. Y por eso creo que este cómic es la obra ideal para Mónica, por ese fondo que deja su lectura y que invita a la reflexión, a la maduración pausada de su historia, algo que cuadra con la forma de ser meditada y pensada de tan ilustre redactora.

El León Melquidades relata un periodo oscuro de la historia de Estados Unidos. Un periodo cargado de incertidumbre, miedos y odios exacerbados en un clima social y político crispado, dónde los derechos del colectivo LGTBIQ+ son pisoteados y el pánico a una carrera armamentística nuclear bloquea las mentes de los estadounidenses. Un caldo de cultivo ideal para pisotear la libertad.

Y en medio de todo ello la cultura como el arma con al que poder enfrentarse a todo esto. Un mensaje que no ha caducado, que continúa siendo relevante, por desgracia, y que es el único camino que seguir para evitar repetir la historia.

Mark Russell, el guionista de esta obra, aprovecha, desde este púlpito que es el noveno arte, para poner en boca de los personajes incisivos diálogos, elegantes disertaciones de impresionante factura, logrando que la historia fluya a través de conversaciones que se encuentran milimétricamente calculadas. La construcción de la trama parte de la sencillez misma, para ir creciendo gracias al carisma que desprende su protagonista, el dramaturgo, Melquiades, poseedor de don de la pluma como un medio más fuerte que la espada.

Mucho se ha dicho sobre este trabajo, mucho se escrito sobre este trabajo, siendo su calidad recompensada al estar en el top 10 de DC en un más que merecido tercer puesto. A lo largo del año se han publicado muchas obras, de todo tipo y géneros, pero solo algunas de todas ellas merecen estar en lo más alto por su calidad argumental, técnica y afilada crítica social y cultural. Y de todas ellas, El Léon Melquiades, es sin duda alguna una de esas obras que se deben leer.

El amigo invisible de Nacho Pena es

WWE: Undertaker – Rise of the Deadman, de Chad Dundas, Rodrigo Lorenzo, Serg Acuña, Edu Menna, Kelly Williams, Travis Hymel, Tim Lattie, Kendall Goode. Boom Studio. Tapa blanda. 112 páginas. 19,99$

¡Hola amigo invisible! El año pasado no participé de esta bonita iniciativa, así que cuando en esta me tocaste, por un lado sentí una alegría muy grande. Pero por otra, ¿qué recomendarte que no hayas leído ya? Parte de la gracia es hacerlo con una obra que se pueda sentir especial, que se vea que quien está al otro lado de verdad se ha rebanado los sesos. Que no ha cogido una de las miles de grandes obras que llevan décadas en nuestras estanterías. Ni tampoco del catálogo de los Esenciales 2019, repleto de joyas por descubrir y disfrutar. Pero ya que voy un año tarde, recupero una obra publicada en Estados Unidos en 2018. Porque yo sé que de allí también nació otra gran afición: el wrestling.

Este fin de semana se retira Jushin “Thunder” Liger, y su equivalente en Estados Unidos por personaje y carrera sería sin duda The Undertaker. Y de esto trata este WWE: Undertaker – Rise of the Deadman. Desde hace unos años, Boom Studios se ha encargado de hacer los cómics oficiales de la WWE. Y como en otros casos que uno piensa que es un mero producto de terceros, sólo dedicado a un nicho de aficionados que ni siquiera son del mundo del cómic, nos hemos encontrado con un producto muchas veces ampliamente superior al producto original. En este novela gráfica original, no tenemos al guionista habitual del sello, el estadounidense Dennis Hopeless. Para relatar más de 3 décadas de historia del personaje del Undertaker, se ha elegido al novelista y redactor de deportes Chad Dundas.

Relatar los distintos momentos clave de la historia del Undertaker sobre el ring no es complicado. El desafío consiste en humanizar un personaje como el Undertaker, darle sentido a ciertos momentos de cambio en su vida, que sean coherentes y a la vez no rompan por completo el misticismo del personaje. Porque uno no entiende su personaje sin otros como Paul Bearer o Kane, y hacer encajar todo de forma fluida y coherente durante toda la historia tiene un gran mérito. La historia se divide en 4 episodios, los 2 primeros dibujados por Rodrigo Lorenzo, y el tercero entre Serg Acuña y Edu Menna. Hasta aquí bastante uniforme todo, pero si te digo que el capítulo final va a pachas entre Kelly Williams, Travis Hymel & Tim Lattie, Kendall Goode y Serg Acuña, pues ya puedes imaginarte que tampoco la novela es del todo perfecta.

A pesar de algún punto negativo, seguro que esta obra no acabará dejándonos un regusto amargo, como pasó con ese experimento visual de Max Landis con “Wrestling isn’t wrestling“, repasando la carrera de Triple H. No por Papi Haitch, sino por su autor. Y es que no me hace falta saber si también el Undertaker fue tu preferido desde el momento que descubriste el Pressing Catch, o en el momento que la WWE llegó en tu vida – aunque aún fuera WWF, según este cómic, siempre ha sido WWE -, porque sabiendo que compartimos pasión por todo lo que ocurre entre las 12 cuerdas, apuesto seguro por una devoción por el aquí llamado El Enterrador. Espero que lo disfrutes mucho, siempre, con a little bit of the bubbly.

El amigo invisible de Pablo Menéndez es

Marvel Integral. Thanos: La primera nueva trilogía, de Alan Davis, Jim Starlin y Ron Lim. Panini Cómics (Marvel Comics). Contiene OGN. The Infinity Relativity, The Infinity Revelation, The Infinity Finale y The Infinity Entity 1-4 USA; Tomo en tapa dura. 408 páginas. 40,00€

Pablo Menéndez es uno de esos compañeros de la web que cuando conoces a través de su escritura, de sus textos (al fin y al cabo, como empezamos a conocernos todos) te resulta inquietante. Pero no porque sea un tipo raro o extraño, nada más lejos de la realidad, si no porque destila sabiduría y conocimiento del cómic, de la filosofía, y de las distintas vorágines culturales que envuelven al medio por los cuatro costados. Es una de esas personas que sin saberlo se convierte en un espejo en el que no nos viene nada mal reflejarnos de vez en cuando.

Además, si tienes la oportunidad de conocerlo en persona (lo que pude hacer aunque solo durante unos escasos quince minutos hace algo más de un año) o de hablar con él, verás que es un tipo de lo más majo y simpático, y que además, no es consciente muchas veces de la calidad de sus textos.

Así pues, cuando pienso en tener que recomendarle una obra, me resulta difícil elegir , pero aún así me atrevo y pensando en el gusto que Pablo tiene por el existencialismo, el nihilismo literario, y por qué no decirlo, la narrativa lisérgica, solo se me ocurre un nombre: Jim Starlin.

A partir de ahí es fácil elegir. Y es que, el mejor Starlin siempre estará al lado de su primogénito: Thanos, el Titán Loco, primo bastardo del Darkseid del Universo DC que Pablo tanto ama, y con razón. Una vez que tengo que elegir una obra del maestro Starlin sobre Thanos, intento pensar en una que refleje el arte del escritor, y su gusto por los temas antes mencionados, pero que a su vez sea entretenida de leer. Y ahí es donde tengo que elegir este tomo, incluso por encima de El Guantelete del Infinito y de La Búsqueda de Thanos.

Porque aquellas obras, aunque filosóficas, existencialistas, nihilistas y lisérgicas, iban más sobre el papel de Thanos en un mundo superheroico, pero no tanto sobre el papel de Thanos en el Universo, el cual (claramente, gracias a dichos antecedentes) se desarrolla a rienda suelta (y por eso fuera de continuidad marvelita) en este volumen que incluye las tres novelas gráficas y la serie limitada que Starlin realizara sobre Thanos y Warlock (dos caras que en lugar de pertenecer a la misma moneda, a veces conviven como complementos de uno solo de los lados) y en la que ambos se codeaban más que nunca con Infinito, Eternidad, el Tribunal Viviente y otras entidades o, dicho de otra manera, con el Universo mismo, tal y como podeis consultar en esta reseña que servidor le dedico a tan magna obra.

Si tengo que recomendar una obra de Marvel a alguien tan sabio como Pablo y que destila tanto amor y conocimiento sobre DC no se me ocurre otra mejor que ésta, plagada de reflexiones interminables que dan para muchas conversaciones de café y otros líquidos espirituosos menos nobles que espero compartir con Pablo la próxima vez que nos veamos.

El amigo invisible de Raúl Gutiérrez es

Sunstone 1, de Stjepan Sejic. Panini Cómics (Image Comics). Contiene Sunstone vol 1 HC; Tomo cartoné. 128 páginas. 15,20€

¿Abogado? Abogaaaado. ¿Estás ahí? Sal ratita, quiero verte la coliiita… Me pregunto si estarás ahí… El bueno de Raúl, además de ser uno de nuestros más ilustres letrados, podría aspirar a ser King in the North de Zona Negativa si no fuese por la beligerante oposición de los redactores que teclean a orillas del Mar Cantábrico. Ellos afirman que La Rioja no forma parte del norte peninsular, aunque disfruten, constantemente, de la Calle Laurel y de sus excelentes vinos.

Lovecraft, Daredevil, Conan… cualquier cómic relacionado con estos personajes sería lo sencillo para regalar al bueno de Capitán Panamá. Pero, amigos lectores, lo fácil no sorprende y el misterioso servidor que se encuentra detrás de este texto pretende realizar un giro final que dejará al mismísimo M. Night Shyamalan en calzoncillos. Sunstone es un cómic que, curiosamente, todavía no se ha pasado por nuestra web y aprovecho esta ocasión tan especial para ponerlo en el radar. Dentro del sello eVolution, Panini Comics lleva publicando desde 2016 esta joyita de la que se encarga, en modo multitarea, el croata Stjepan Sejic.

Aprovechando que Raúl se ha casado recientemente con Irene, su princesa de Temiscira particular, me veo obligado a obsequiarles con esta tierna historia de amor entre Lisa y Ally. Dos mujeres que se conocen por Internet mientras juguetean con conversaciones muy picantes. Sin embargo, pronto surgirá el flechazo y decidirán conocerse en persona. Hasta aquí podría no parecer una historia muy original, si no fuera por la relación sadomasoquista que tienen entre ellas. Efectivamente, el erotismo resulta ser de capital importancia en esta obra, pero siempre desde el respeto y el buen gusto (nunca mejor dicho).

En una época en que la ranciedad y la homofobia están, desgraciadamente, lejos de desaparecer, Sunstone es un canto a la libertad sexual y a la tolerancia. Los que conocemos bien a Raúl, sabemos que tiene un corazón que no le cabe en el pecho. Es una de esas personas que, como diría Louis van Gaal, siempre positivo, nunca negativo (¿o era al revés?). Estoy convencido de que, más allá del sensual dibujo del artista balcánico, en cierta casa de Logroño, disfrutarán muchísimo tanto de su lectura como de su mensaje. Un abrazo, amigo mío.

El amigo invisible de Raúl López es

100% Marvel HC. Marvel Team-Up, de Chris Claremont y John Byrne. Panini Cómics (Marvel Comics). Contiene Marvel Team-Up 59-70, 75 y 79 USA; Tomo cartoné. 263 páginas. 26,00€.

Guau, si que tengo todo un reto por delante en este Amigo Invisible. Y creo que que, conociendo tu afición por el personaje esto ya lo has leído seguramente si o si pero una magna obra como esta siempre merece estar en tu estantería en la edición que sea y por eso recomiendo el tomo del Marvel Team-Up de Chris Claremont y John Byrne.

Ambos autores son conocidos más que de sobra por haber dejado su impronta en los X-Men y haber marcado la historia del cómic estadounidense pero también dejaron su huella con Spiderman aunque no fuera en una de sus colecciones principales. Son historias interesantes con el mejor Byrne al dibujo y con el personaje haciendo equipo con personajes como Ms. Marvel (Carol Danvers), Puño de Hierro, Tigra o el Capitán Britania. Historias amenas y muy bien narradas.

También son números en los que el trepamuros está claramente fuera de su zona de confort viéndose las caras con villanos como Davos, el Monolito Viviente, el Super Skrull o Arcade. Cómics sin pretensiones y que demuestra que se pueden hacer buenas historias con personajes de no tanto renombre si los autores implicados tienen interés en ello. En definitiva, seguramente hayas leído estos cómics pero sé que también los aprecias dado tu amor por Spiderman y por todo el Universo Marvel y creo que te mereces una obra a la altura de todo el gran trabajo que has hecho por esta gran web.

El amigo invisible de Sergio Fernández es

Skyward 1, de Joe Henderson y Lee Garbett. Norma Editorial (Image Comics). Contiene Skyward #1-5 USA; Tomo rústica. 136 páginas. 17€

Hola Sergio, soy tu amigo invisible, bueno, más o menos. Tengo la suerte de conocerte bien y eso me ha venido mal para hacer este texto, ¿qué le recomiendo yo a una persona que ya de por sí, casi a diario, escucha mis recomendaciones?, que además me recomienda mucho de ese gran mundo al que me acerco de vez en cuando, pero del que conozco poco, llamado cine. Por si fuera poco compartimos gusto por obras muy similares, ¿queda alguna que no te haya dicho ya?, pues no me queda más remedio que tirarme a por una novedad, algo de lo que no hemos hablado.

A mediados de diciembre, pero como parte de sus novedades de enero, desde Norma Editorial sacan a la venta el primer tomo de Skyward, una de las series nominadas a los premios Eisner a mejor serie nueva este mismo año, premio que no ganó pero, para mi, se merecía. Esta colección es una serie limitada de quince números, por lo que se supone que Norma la recopilará en tres tomos como en su país de origen, sacada por Image y ya completa, así que nos olvidamos de retrasos y de estar años esperando su conclusión, Skyward es una aventura que va al grano, pero lo hace enfocando principalmente el desarrollo de sus personajes. Si nos fijamos en su argumento parece que lo importante es la situación, pero no, el fondo está en los deseos y las decisiones de los personajes que componen la obra, como lo que hace Lindelof que tanto te gusta pero sin hacer eso otro que hace Lindelof que no te gusta (ya sabes, sin vender humo).

La historia nos presenta a Willa, una chica que vive en la Tierra, solo que nuestro planeta ha cambiado, ahora apenas tiene gravedad y eso transforma el modo de vida de todos los seres humanos, desde el simple caminar hasta la agricultura o incluso las tormentas. Todo gira entorno a ella, su familia, sus amigos y su trabajo, pero se verá metida en una situación que la llevará a tener que luchar por su vida. El tratamiento del cómic, por lo menos en este tomo, es muy luminoso, Willa es algo ingenua e irá aprendiendo, pero es muy inteligente. No se trata de la típica distopía, está ambientada años después de la catástrofe y las personas se han adaptado, eso hace a esta serie algo diferente a lo que está de moda en los últimos años, pero cuando menos te lo esperas te da el golpe.

La obra está escrita por Joe Henderson, un autor que no había entrado en el mundo del cómic hasta ahora, pero sí en televisión como productor y escritor de algunas series. En este caso el que es algo más conocido es el dibujante, Lee Garbett, que pasó por series como Loki: Agente de Asgard, X-O Manowar o Batgirl, pero que aquí realiza un trabajo considerablemente mejor, ya era bueno, aquí más. Ambos logran una narración muy ágil, un buen equilibrio entre acción y diálogos pero con un aspecto muy televisivo.

Ha sido difícil elegir una obra para ti, pero creo de verdad que te va a gustar. Vale, no he tenido suerte siendo tu amigo invisible, pero sí la tengo siendo tu amigo de verdad.

El amigo invisible de Sergio Robla es

El club de las chicas malas, de Ryan Heshka. Autsaider Comics. Tomo en tapa dura. 104 páginas. 20,00€

En esta ocasión, me ha tocado en suerte agasajar a maese Robla con alguna obra interesante y, por ello, quiero compartir con él uno de los tebeos más originales que he leído en los últimos tiempos. El título en cuestión es la ópera prima en el ámbito de la viñeta del ilustrador canadiense Ryan Heshka. Este buen señor se ha desempeñado profesionalmente en revistas como Vanity Fair o Playboy o periódicos como The New York Times. El Club de las Chicas Malas es su primer cómic y, según él mismo anuncia, el inicio de una historia más larga.

La obra presenta la historia de una banda de jóvenes mujeres estadounidenses, en los días de la depresión. Su condición de «chicas malas» viene dada por el hecho de que se sitúan fuera de una ley que está controlada por intereses particulares e individuos corrompidos. Su club es un reflejo de la imagen idealizada que, en los años posteriores al «crack» de 1929, se tuvo, por parte de un sector de la población norteamericana, de las bandas que atracaban los bancos y les emparenta con unos géneros cinematográficos muy en boga en las décadas de los treinta y cuarenta del siglo pasado: el cine de gánsteres y el cine negro.

En un primer momento, Heshka se decanta por el cine negro, al reunir en el grupo de chicas que protagoniza la historia las características propias de los dos arquetipos propios del género: los tipos duros y las femmes fatales. El resultado es una panda conformada por mujeres fuertes, a las que las circunstancias vitales individuales de cada una han llevado a tomar la decisión de situarse fuera de un orden que les impone determinados roles. El autor hace aquí un homenaje a las viejas películas en blanco y negro para, a continuación, rendir pleitesía a uno de sus cineastas preferidos, el prolífico y pragmático Roger Corman. El fatalismo de la lucha desigual entre proscritas y representantes de lo establecido deja paso al «fanta-terror» que se adueñó de la filmografía de serie B, justo cuando el género negro había pasado sus mejores momentos. El resultado de esta combinación es un giro inesperado que convierte al club y a sus integrantes en leyendas, abriendo además la puerta a una continuación.

El autor resuelve esta primera incursión en el noveno arte con una técnica gráfica en el que el color juega un papel fundamental. La combinación de negro y rosa fluorescente conforma un estilo «pink-noir» que da un toque muy particular a la estética pop de la que el ilustrador ha venido haciendo gala. La expresividad de su trazo, aplicada a la historia que quiere contar, hace pensar en otras propuestas ubicadas en los géneros de los que es deudor, como las aventuras clásicas de Dick Tracy. La imponencia de las protagonistas y su contraste con el carácter grotesco de sus antagonistas es buen ejemplo de ello.

En resumidas cuentas, un cómic conformado por múltiples préstamos a la cultura popular en general y a los recuerdos de infancia fascinada del autor en particular que, espero, sea de tu gusto, amigo Sergio.

El amigo invisible de Tristan Cardona es

Mujeres del Zodíaco Nº 1 -3, de Miyako Maki. Satori Ediciones (Josei Jishin/ Yoruhiru). Contiene Seiza no Onna Nº 1-3 JAP; 3 tomos manga rústica con sobrecubiertas. 248 páginas. 19,00€/u

Tristan Cardona es un hombre que ha visto cosas que no creeríais. Es una persona de mundo con una clara predilección por el cómic europeo… ¡por algo está en la sección! Pero también es alguien de mente abierta, por lo que a la hora de regalarle un cómic puede haber bastante margen para salirse de las opciones más previsible como regalarle el último tomo de Asterix y Obelix, la nueva edición de Thorgal, alguna cosa de Paco Roca o ese reciente El Buscón de las Indias que tiene una pinta tremenda. El resto es sacar de su zona de confort a mi compañero, cosa tampoco fácil, porque sus conocimientos van más allá del cómic europeo y nacional, como demostró este mismo año con su artículo dedicado a Scalped.

Me voy a decantar por regalar a Tristan un manga y siendo consciente que también ha leído algunos clásicos me voy a decantar por una obra como Mujeres del Zodíaco de Miyako Maki. Estamos hablando de una de las autoras más destacadas del cómic japonés que combina en sus trabajos un dibujo exquisito y unas historias siempre impactantes y centradas en sus personajes cuyos retratos conjugan a la perfección belleza y profundidad. Satori Ediciones a editado el que pasa por ser uno de sus mangas más exitosos en tres únicos volúmenes realmente cuidados y cuyo contenido hablar por sí mismo.

Mujeres del Zodíaco se publicó en la revista Josei Jishin entre 1973 y 1974 siendo una publicación concebida como un antología de relatos cortos con un nexo en común: estar protagonizados por personajes femeninos cuyos destinos están marcados por el rumbo de su signo zodiacal. Es una obra cruda y adulta en las que sus protagonistas también comparten el impacto que la Segunda Guerra Mundial ha tenido en sus vidas, más allá de su procedencia, su carácter y situación todas se encuentran atrapadas por los designios del destino.

Mujeres del Zodíaco es uno de los mejores mangas que se han publicado en nuestro país en los últimos años y una puerta de entrada para conocer el talento de Miyako Maki. Es una obra compleja, llena de detalle, dura y áspero, pero de indudable calidad. El hecho de tratarse de una antología es perfecto para poder marcar nosotros nuestro propio ritmo y alargar la lectura por puro placer. Mujeres del Zodíaco es ese tipo de obra que llena un hueco aunque no sepas que está ahí y no se me ocurre mejor regalo para alguien como Tristan que sabe valorar en su justa medida cualquier historia que cae en sus manos.

El amigo invisible de Víctor José Rodríguez es

Joe Shuster. Una historia a la sombra de Superman, de Julian Voloj y Thomas Campi. Dibbuks (Super Genius). Contiene ; Tomo Cartoné. 192 páginas. 25,00€

He tenido la suerte de que me toque como amigo invisible Víctor. Cualquiera que haya tenido la suerte de conocerle sabe que tiene superpoderes, pero son mucho mejores que volar o parar balas con el pecho. Sus superpoderes le hacen ser un tipo genial y lleno de amabilidad, además de todo un erudito en cómics de DC de la Edad de Oro y Plata.

Creo que un fan del hombre de acero como él disfrutará de la lectura de Joe Shuster. Una historia a la sombra de Superman de Julian Voloj y Thomas Campi, aunque ya conozca la historia real. Como su título indica nos narra la vida de su creador gráfico, pero también el proceso que llevo a la creación del personaje, además de las batallas legales que él y Jerry Siegel tuvieron con National Comic por los derechos de su creación. A pesar de que el titulo hable de Superman en esta historia no hay ni héroes, ni superhombres, sin embargo, está refleta de villanos que dan mucho más miedo que los coloristas enemigos a los que se enfrenta habitualmente el kriptoniano. También sirve para hacer un sentido homenaje a todos los creadores de cómics que son los principales responsables de su grandeza.

En sus páginas asistimos a los orígenes del cómic de superhéroes y a sus entresijos editoriales, además de repasar gran parte de los grandes acontecimientos históricos que sucedieron en la primera mitad del siglo XX en Estados Unidos. Lejos de resultar una obra muy densa los autores consiguen equilibrar a la perfección esos aspectos con el drama humano que viven Schuster y Siegel.

Estamos ante un cómic muy bien escrito y con un enorme trabajo de documentación previa, pero también hay que destacar los dibujos del italiano Campi con un estilo bastante alejado del que se estila en el cómic y que le conecta más con obras pictóricas.

Espero que Víctor disfrute de su regalo de amigo invisible y descubra alguno de los secretos tras la creación de Superman. Aunque mientras acabo de escribir estas líneas acabo de recordar que Víctor es periodista y que siempre desparece momentos antes que llegue el hombre de acero… Tal vez no necesita leerlo…

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(Barcelona, 1990). Nacida con la necesidad de hacer decenas de cosas a la vez; me licencié en filosofía y ahora recorro otra aventura. Entré en el mundo del manga en un buena momento: en pleno boom de principios de siglo. Cuando por televisión emitían Evangelion y el salón del manga no tenía entradas limitadas. Fascinada por la estética gótica, oscura y dantesca, mi autora de cabecera es Kaori Yuki. Pero, reconozco que los mejores mangas que he leído son de Naoki Urasawa y Osamu Tezuka. Mi máxima: las buenas historias son aquellas que dejan huella en el alma del lector.
Nacido en 1979 en Avilés y actualmente residiendo en Castro-Urdiales, soy licenciado en Filosofía con Máster en Gestión Cultural, durante un tiempo me dediqué a la crítica musical y ahora me toca con el mundo del cómic, mis dos grandes aficiones. Empecé leyendo en casa de mi primo a finales de los 80, poco después ya me convertí en un comprador compulsivo. Mis comienzos fueron con Daredevil y las colecciones de X-Men pero pronto pasé a Spiderman, Poderes Cósmicos, Vengadores, Image, todo Wildstorm, Vertigo... no hago ascos a ninguna buena historia venga de donde venga.
Logroño, 1988. Las series de dibujos animados de Spiderman y de La Patrulla X de los 90 me enseñaron a amar a los personajes de cómic. Ultimate Spiderman de Bendis me dio a conocer el mundo del cómic de superhéroes propiamente dicho. A partir de ahí todo fue rodado: Frank Miller, Alan Moore, Mark Millar, Garth Ennis... mi amor por el cómic nunca paró ni de crecer ni de enriquecerme. Colaborar en Zona Negativa es devolverle al noveno arte tan sólo una minúscula parte de lo que me ha dado a mí.
Nacido en Barakaldo en 1977 donde sigo viviendo. Descubrí los cómics en una librería de barrio con Tintin, Asterix, SuperLopez y los personajes de Ibáñez. En 1989 descubrí los superheroes de la mano de Stern y Buscema con el numero 73 de la edición de Forum de Los Vengadores. A estas lecturas se fueron incorporando la novela gráfica y el manga, de los cuales, a diferencia de los superheroes, nunca me cansé. Todavía sueño con ser agente Espacio-Temporal y de Planetary, con visitar mundos de fantasía con el señor T., Philemon, Lord Morfeo, Arale y Thor. Viajar con Reed, Ben, Susan y Johnny al futuro y pasear por el cuartel de la Legión. Recorrer la antigua Roma con Alix y una cantimplora de poción mágica. Buscar Mú, perderme en un viaje al corazón de la tormenta, contemplar el Olmo del Cáucaso mientras paseo por un Barrio Lejano leyendo El almanaque de mi padre. Conseguir beber la sangre del Fénix. Leer, al fin, algún articulo de Tintín y de Fantasio sin que me molesten los absurdos inventos de Gastón. Perderme por las murallas de Samaris, mientras de la pirámide flotante de los inmortales cae John Difool. Enamorado de la chica de los ojos rojos y de Adele. Y cabalgar hacia el amanecer con Buddy Longway, Red Dust y el teniente Blueberry. Con un poco de humo azul en los labios...
Mi primer coqueteo serio con los comics puede datarse en el año 1988, en Zaragoza, concretamente en el recreo del colegio, mirando el primer número de la serie Millenium de DC. Aquello lo cambió todo. Quería tener el segundo número y el tercero... y como dice el dicho: el resto es historia. 5000 comics después y toda una vida entre viñetas seguimos a pie del cañón.
Redactor de actualidad de DC Comics. Si, ciertamente elegí una buena época para serlo al unirme a ZN con los Nuevos 52. Y pese haber crecido con las series de tv de la Patrulla X y Spiderman, los primeros cómics mainstream que tuve de pequeño fueron de Superman y Batman (y Spawn). Y un servidor acabó volviendo a sus raíces, de la mano de los Green Lanterns de Johns, Batman de Morrison, Secret Six de Simone... Oh, también hiper-fan de Mortal Kombat, Pokémon y el wrestling ^^
Nací en Zaragoza en 1985 y descubrí el mundo de los cómics pocos años después, cuando mis padres me pusieron la película de Superman de Reeve y en los primeros segundos aparecía un número de Action Comics y la voz de un niño lo presentaba mientras pasaba sus páginas. Desde entonces he descubierto cientos y cientos de colecciones de cómics, de cientos de temáticas y de incontables editoriales. Y espero seguir conociendo más y más.
...nació en 1976 en Tarragona, pero quedó atrapado en el Muro de la Fuente tras la lectura de Crisis en Tierras Infinitas y quedar subyugado por las historias en general. Se las apañó para aprender algo de psicología y algo de informática, y en 2005 fue rescatado por Zona Negativa, para la que analizó hasta los más pequeños detalles del Universo DC. Fanático de los cómics minoritarios, extraños o de lectura compleja, actualmente le encontraréis por las esquinas de ZN opinando sobre cómics de DC.
Nací en mayo del 68 en París. Viví toda mi infancia en Menorca. Ahora soy de Barcelona. Trabajo como reportero de informativos de TV. Leo cómics desde siempre y no podría vivir sin: Tte. Blueberry, The Spirit, Locas, Gil Pupila, Los profesionales, Mort Cinder, Rip Kirby, El eternauta, Comanche, Conan the barbarian, Monster, Spirou de Franquin, Prince Valiant, Los Escorpiones del Desierto, Tintín, todo Johnny Craig de EC… Mi grupo es la Velvet Underground, soy muy de Los Planetas, Pink Floyd, Adrià Puntí y Sigur Ros. Me encanta el blues. Leo básicamente Serie Negra, sé preparar café y entiendo de fútbol.
Bilbao (1982). Licenciado en Sociología. Soy, desde que tengo uso de razón, un amante empedernido del Cine gracias a Hitchcock y Kubrick. Criado en Corleone, visité la puerta de Tannhäuser como tripulante de la nave Nostromo. Tras una breve etapa en Tatooine y Mordor decidí regresar a Twin Peaks, desde donde disfruto de mis otras pasiones: los cómics, la música y los videojuegos.
La Laguna (1973). Mi primer contacto con los tebeos fue un número de la revista "Mortadelo" y un ejemplar de la colección "Olé" dedicada a la familia Cebolleta. Después llegaron Astérix, Tintín, Superman, Dreadstar, los Vengadores... y hasta ahora.
Barcelona (Septiembre, 1980). Mordido por una viñeta adquirí un asombroso interés por el mundo del cómic y sus galaxias cercanas. Los Clásicos Ilustrados que adaptaban novelas de misterio y aventuras fueron mi primer pasaje a este universo. Luego llegarían Mortadelo y Filemón, Superlópez, Spider-Man, Dragon Ball y V de Vendetta. Para comienzos del siglo XXI había desarrollado una ecléctica pasión por el medio. En la actualidad, disfruto especialmente del cómic independiente estadounidense y el manga. En está, mi segunda casa, colaboro como reseñista y articulista hablando de cómics, cine y series.
Nacido en Madrid en 1990 pero Galicia es mi hogar. Graduado en Sociología. El Spiderman de Sam Raimi y el coleccionable rojo del personaje publicado por Forum comenzaron a forjar mi amor que dura hasta el día de hoy independientemente de la editorial y procedencia y que el cómic también puede ser un medio perfecto que refleja los constantes cambios sociales. Historias como All Star Superman de Grant Morrison y Frank Quitely me recuerdan que nunca hay que perder la esperanza. Siempre me toque hacer un viaje en bus, tren o avión, un cómic se vendrá conmigo.
Novelista, guionista, estudiante de cine. Aprendiz. Empezó con esto de los tebeos gracias al Spiderman de Lee y Romita y al Conan de Thomas, Smith y Buscema. The Sandman y Watchmen le impactaron profundamente y todavía no se ha recuperado. Tras una temporada frecuentando el Londres de Dylan Dog, en la actualidad recorre los mares del sur en compañia de Corto Maltes, con el objetivo de encontrar fortuna y gloria...
Naci en Sabadell (Barcelona) en 1978 aunque siempre he vivido en Barbera del Vallés. Mi afición por los cómics de superhéroes se comenzó a gestar en el momento en que mi profesor de EGB, Joan, me dejó algunos números de Clásicos Marvel que contenían las historias: La muerte del Capitán Stacy, La muerte de Gwen Stacy y La última cacería de Kraven. Desde ese momento me convertí en fan absoluto de Spiderman y por extensión de Marvel Comics. Con el paso de los años aprendí a paladear el buen cómic sea cual sea la editorial, el personaje o autor. En 1999 fundé Zona Negativa como el rincón donde hablar de aquello que me apasionaba, el resto es historia.
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