Mazinger Z. Volumen 1

Por
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Edición España: Asociación Cultural del Cómic Edición Limitada – julio 2015
Autores: Garmendia, Güell Cano, Ángel Julio Gómez de Segura “Beaumont”, José García
Idea original: Gô Nagai
Precio: 24,95 euros (álbum en tapa dura de ciento treinta y seis páginas)

 

La nostalgia es uno de los campos de negocio más rentables de cuantos pueblan la sociedad de consumo contemporánea. Los recuerdos y la sensación de que cualquier tiempo pasado fue mejor ayudan a que personas de cierta edad y a partir de una edad cierta intenten / intentamos recuperar las sensaciones y sentimientos del pasado por medio de la restitución de objetos que guardan un vínculo con esos tiempos pretéritos. El ser humano tiene la cualidad de olvidar y de embellecer los recuerdos, lo que hace que a veces, no pocas veces, los reencuentros resulten agridulces. Aquella serie televisiva que nos hacía pegar las posaderas a la silla, aquella película que vimos en el cine o en la caja tonta, aquel tebeo que nos inició en la lectura del cómic y en la senda del friquismo… vuelven a ser revisitados y nos enseñan que hay obras atemporales y obras que no resisten una relectura o revisión. La regla principal está constituida por la decepción del reencuentro y la excepción por aquellos casos en los que, como el buen vino, la creación ha mejorado con el tiempo. En este mundo marcado por el frenetismo de la actualidad, pocas son las cosas que resisten el transcurso de los días. Lo que ayer era moda hoy es anacrónico; lo que marcaba tendencia en las redes sociales se queda tan frío como las sobras de ayer, pero también esta regla tiene excepciones. Una de ellas se encuentra en la creación más célebre del artista nipón Gô Nagai: Mazinger Z.

No es la primera vez que la influencia y el legado del robot luchador en España son glosadas por aquí. La publicación de un libro dedicado a la glosa del “castillo metálico” o la edición en DVD del anime clásico son dos ejemplos de esa presencia recurrente que sólo tienen aquellos personajes que han trascendido la época que les vio nacer y se han convertido en referentes culturales de una generación, de un país y de un aspecto de las artes. Mazinger Z constituye el máximo exponente de una primera edad dorada del anime en España que se desarrolló durante los años setenta del siglo pasado, pero el poderoso robot surgido de la mente del señor Nagai durante un atasco ha extendido su fama y popularidad sin preocuparse por las fronteras espaciales o temporales. Hubo otros gigantes metálicos antes que él, pero el género “mecha” se identifica automáticamente con su imagen. No es extraño, pues, que cuando se acerca al medio siglo de existencia, su creador siga prodigando a la afición nuevas versiones y revisiones de su vástago más popular y su entorno. La más reciente de todas ellas, la serie animada Mazinger Z ¡Edición impacto! constituyó un batiburrillo en el que se mezclaban casi todas sus obras y se aunaban todas las versiones de clásico en un ejercicio digno del “hipertiempo” deceero de Mark Waid, para concluir en una línea argumental sin pies ni cabeza cuya continuidad sigue en el alero después de seis años. La franquicia Z goza pues de la salud suficiente como para aparecer periódicamente en nuevos mangas y animes, sostener líneas de figuritas y revender cada cierto tiempo productos precedentes. Sin embargo, una vez más me resulta muy difícil explicar a las nuevas generaciones lo que supuso en su momento la primera emisión de las aventuras de Mazinger Z en la televisión española (que en aquellos días se limitaba a Televisión Española). Hemos visto el impacto de series como Dragon Ball, Los Caballeros del Zodíaco o Ranma 1 / 2, pero ninguna ha llegado a extenderse tanto como aquélla. Las andanzas de Koji Kabuto y sus amigos aparecían glosadas en publicaciones tan alejadas de los reinos friquis como la prensa del corazón (la revista Semana) o las publicaciones de análisis político (la revista Triunfo). El mercado se inundó de mil y un productos relacionados con la serie del momento. Estampas en las bolsas de pipas, películas coladas de forma espuria como versiones en imagen real de Mazinger Z (que levante la mano el que se sintió un tanto timado cuando descubrió Super Mazinger X o Mazinger Z: El robot de las estrellas). En un doble salto mortal, esos ejemplos de gato-por-liebre generaban a su vez nuevas obras derivadas, como la entrañable serie del Mazinger rojo realizada por el maestro Sanchís. Uno de tantos productos que vio la luz en aquellos días fue una colección de álbumes en tapa dura cuyos primeros tres números se recuperan en este volumen uno del que toca hablar hoy.

Pocos meses después de que Mazinger Z se emitiera en nuestro país, ediciones Junior (un sello vinculado a la editorial Grijalbo) sacaba un primer álbum en el que se adaptaba el primer episodio de la serie. El título era el mismo en ambos casos: El nacimiento de un robot milagroso. Al final del mismo, se anunciaba la próxima salida de una segunda entrega que adaptaba el segundo capítulo del anime: Detengan al ejército de Ashler. El prólogo de la serie se veía adaptado así a la viñeta en la forma de dos tebeos en los que se presentaba el universo “mazingeriano” y descubríamos a un Koji Kabuto que debía hacerse con el pilotaje de un robot y enfrentarse a las dos primeras creaciones de su némesis, el Doctor Infierno, Garada K7 y Doublas M2. Sin embargo, es necesario mencionar que la emisión televisiva española no fue un reflejo fiel del original: una vez hechas las presentaciones se llevó a cabo una selección de episodios, de manera que el tercer episodio en emisión era realmente el noveno. Un robot desmontable de nombre Demos F3 pasó a ser el siguiente adversario, en una aventura que se incluyó en el segundo álbum de la colección de Junior.

El desbarajuste televisivo tuvo su oportuno reflejo en la adaptación viñetística. El tercer álbum de la colección, Afrodita A capturada, adaptó los capítulos vigésimo cuarto (Jinrai, el monstruo supersónico, con la aparición estelar de Jinrai S1, uno de los primeros brutos mecánicos voladores) y vigésimo séptimo (en el que efectivamente se capturaba al robot femenino y a su piloto, Sayaka Yumi, con la inestimable ayuda del bruto mecán(ic)o Belgas V5. Tres episodios intermedios (La banda del mar de Greten, El monstruo volador Devila X1 y Fortaleza submarina Salude) fueron obviados. La tónica reflejada en estos primeros tres álbumes se reflejaría en los siguientes (que al parecer, también serán o han sido recopilados ya en forma de álbum): el formato europeo sirvió tanto para adaptar un único episodio como para recoger, con las debidas adaptaciones, dos.

La transición del anime al cómic fue realizada a través del estudio Beaumont, comandado por Ángel Julio Gómez de Segura, que prestó su sobrenombre a la empresa que dirigía. A partir de la autorización obtenida por Grijalbo de los titulares de la obra original, se elaboraron adaptaciones en las que fotogramas de los capítulos seleccionados eran convertidas en viñetas y complementadas con cuadros de texto de apoyo. La narrativa fuera de pantalla sustituía la información recibida a través de la animación. El estudio se especializó en este tipo de adaptaciones a partir de la animación y hay que reconocer que si bien estas primeras entregas son de una calidad más bien baja, los sucesivos álbumes muestran un aumento de la misma en los aspectos narrativo, gráfico y de coloreado. El punto culminante se produciría en las tres últimas entregas de la colección original, que pertenecen a la segunda entrega de esta recopilación.

La recuperación llevada a cabo por la Asociación cultural del cómic a través de su sello Edición Limitada permite echar una mirada a un curioso producto basado en el aprovechamiento de un negocio y en la dificultad que suponía traer a España el manga original. No hay que olvidar que el anime, pese la polémica generada por lo que se consideraba un contenido excesivamente violento, no era sino una versión más que dulcificada de un cómic mucho más sangriento y erótico-festivo. El tebeo primigenio de la franquicia Z llegaría por estos barrios en 2001 (por cortesía de Selecta Visión) y se reeditaría tiempo después (por obra y gracia de Norma Editorial). Algunas versiones posteriores como Z-Mazinger también se asomarían a las librerías celtibéricas. El aspecto gráfico y el tono de estos mangas no puede estar más alejado de los álbumes realizados por Beaumont y sus gentes. Como detalle curioso, hay que indicar que, a la muerte del citado autor en 1994, Forum le dedicó un sentido homenaje en la forma de un obituario en el que reprodujeron una ilustración que el señor Gómez de Segura realizó de la versión infantil de Goku. Durante las negociaciones entre Planeta DeAgostini y Shūeisha para editar una versión española de Dragon Ball, surgió la posibilidad de elaborar una edición propia, al estilo de estos viejos álbumes y de otros similares dedicados a La Batalla de los Planetas. La historia del cómic está llena de pequeñas y entrañables historias.

Volviendo a lo que nos ocupa, hay que indicar que estamos ante una edición limitada de baja tirada con la que contentar a nostálgicos, curiosos y coleccionistas fanáticos de la obra de Gô Nagai.

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  Edición España: Asociación Cultural del Cómic Edición Limitada – julio 2015 Autores: Garmendia, Güell Cano, Ángel Julio Gómez de Segura “Beaumont”, José García Idea original: Gô Nagai Precio: 24,95 euros (álbum en tapa dura de ciento treinta y seis páginas)   La nostalgia es uno de los campos de…
Guión - 6.9
Dibujo - 6
Interés - 7

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Luis Javier Capote PérezEme Akliku Recent comment authors
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Buenas a todos…

Me llamó mucho la atención cuando vi que esta editorial estaba publicando el Marco de Bruguera y Mazinger… pero… ¿Esto es legal?

Eme A
Lector

No es legal. Otra cosa es que las cantidades sean tan pequeñas que los que imprimen esto confíen en que no merezca la pena denunciarles

La foto de los “créditos”:
https://twitter.com/emea/status/634297315679956992